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miércoles, 31 de diciembre de 2008

Año nuevo

En esta última entrada del año os deseo feliz año nuevo y demás.

Cuidáos, pasadlo bien y tened una buena entrada en el año 2009, en el que la crisis se va a recrudecer, para fiasco de Zapa y bienestar de los banqueros.

Un cordial saludo.

martes, 30 de diciembre de 2008

Piedad y compañerismo

La herida sangraba profusamente. Él se iba enfriando, palideciendo, su piel se volvía frágil y sus ojos se iban cerrando. Todo lentamente, salvo la sangre. Miró a su compañero con tristeza y le agarró las manos heladas. "Te pondrás bien - le dijo sin creerse una palabra -, eres fuerte y valiente, el Señor de la Guerra te protegerá. Dentro de un par de semanas estarás en alguna taberna con alguna jovenzuela y un pichel de cerveza y esto te parecerá lejano". No recibió contestación. El tiempo pasó y sus manos se pusieron tan frías como el hielo, aunque su pecho subía y bajaba lentamente, pesado, moribundo. "¡Joder! Te dije que no viniésemos. Es una oportunidad de hacerse un nombre, dijiste; pero solo era una oportunidad de morir. Debiste hacerme caso. Debimos quedarnos. Ahora todo está perdido". El joven soldado se dejó caer sobre el suelo, al lado de su maltrecho amigo, sin decir una palabra, sin contribuír más que con la condensación de su aliento al abandonar su boca y su nariz. Su gesto contraído por un dolor que en realidad no es capaz de entender, solo lo siente, subyace bajo su piel y en sus entrañas. "Debería rematarte y terminar con esto - dijo el joven - el Señor te llama a sus campos, a sus mesas llenas de cerveza y mujeres. El señor te llama y yo... no puedo hacer nada". Y el joven desenvainó su pequeña espada, un juguete comparado con las moles de acero que se blandieron desde caballos metálicos que relucían bajo el Sol como fuegos del Infierno. "Señor... ten piedad - dijo".

Festín de cuervos - George R. R. Martin

La cuarta novela de la colección Canción de hielo y fuego posee una dualidad increíble. Por un lado nos cuenta las historias de los personajes que no le importaban a nadie (con la especial salvación de Jaime Lannister, que va ganándose cariño y respeto con cada capítulo que pasa y a Petyr Baelish, cuya astucia y carisma eran ya conocidos por todos) y por otro nos relata acciones que, en su mayoría, son vacías de contenido. Pensaréis: "pues vaya mierda de libro, ¿no?". Y es que salvando el último tercio del libro, el resto no merecía haber sido escrito, algo que ya pasó en Choque de reyes, con todos los capítulos de Arya en Harrenhal, que solo sirivieron para presentar a Jaqen, cosa que podría haberle ocupado muchas menos páginas, sin duda alguna.

En defensa del libro, hay que decir que los dornienses y los greyjoy ganan mucho trasfondo, se hacen más tridimensionales y son las historias anexas que le dan salga y gracia al libro. Las partes interesantes o son de estos, de Jaime o de Meñique. ¿Quiénes son los otros personajes? Sansa Stark, que al depender totalmente de Meñique no hace nada en absoluto; Arya Stark, a la que le pasan mil cosas extrañas, pero su historia se queda en el punto en el que empieza a parecer que puede pasar algo; Samwell Tarly, cuya historia trata de un viaje a Antigua, y de como Aemon gime, el bardo protesta y la salvaje llora... así todos los capítulos; Brienne de Tarth, cuyos capítulos se reducen a preguntar "¿habéis visto a mi hermana, una preciosa doncella de trece años?", con la consecuente respuesta negativa; Cersei, que con cada capítulo que pasa iremos dándonos cuenta de que era más estúpida de lo que ya todos pensábamos (que sí, que sí, más estúpida, no importa cuán estúpida la creyerais antes) y luego los capítulos Greyjoy y Martell que casi tienen un regustillo a Bonus track.

¿De qué va la historia? Saltad este párrafo los que vayáis a leerlo, porque tendrá sus spoilers.
Pues Brienne busca a Sansa, tal y como le había prometido a Catelyn, pero ahora va con autorización y armas Lannister, de Jaime, que ha madurado mucho y ya no es un cretino palurdo. Cersei, ahora que ha muerto Tywin, manda a buscar a Tyrion, su asesino, y forma un nuevo Consejo del Rey para dominar la ciudad haciendo como que asesora a Tommen, actual niño-rey, que se casa con Margaery Tyrell. Los Tyrell intentarán hacerse huecos en los sitios de poder para tener su parte y decisión en las tajadas y Cersei pasará todo el libro intentando que esto no suceda e intentando traer la deshonra a la casa Tyrell mediante acusaciones de fornicio a Margaery. Mientras, los Greyjoy, tras la muerte de Balon, convocarán una reunión en la que escogerán a su nuevo rey y, por culpa de la cabezonería de una carismática pero estúpida Asha, el rey será Euron Ojo de Cuervo y, con él al mando, se dedicarán a arrasar la costa de Poniente en vez de hacer pequeños saqueos. En el Sur, en Dorne, donde está Myrcella Baratheon (en fin, Myrcella Lannister), con su guardia de honor y tal... pues una princesita dorniense intenta coronar reina a Myrcella, los pillan, el guardia juramentado muere, Myrcella queda herida y la que hizo la revuelta encarcelada por su padre, Doran Martell, llena de pena y dolor por la muerte de su amado Arys Oakhear, el escudo de Myrcella. Jaime, por su parte, constantemente puteado por Cersei desempeña sus funciones lo mejor que puede, hasta que termina lejos de Desembarco tomando Aguasdulces sin alzar armas, solo con palabraría y promesas, algo que sería impensable hace un libro (es increíble todo lo que le ha reportado la lección de humildad del tercer libro). Por su parte, al otro lado del mar, Arya Stark, Gata, encuentra al Hombre bondadoso, un seguidor del dios de muchos rostros (la Muerte), que la acoge en el seno de su iglesia y la hace servir hasta que olvide quien es.

En definitiva, si Choque pareció pobre por comparación a Juego de tronos, este parece muy pobre por comparación a Tormenta de Espadas. Seguramente la serie debería de constar de 5 libros, 6 a lo sumo, y no los 7 que va a tener por culpa de la obsesión que el autor tiene con dicho número.


Nota: 6. Le sobran muchos capítulos, simple y llanamente, pero las últimas 150 páginas son muy buenas.

El sentido primario

El sentido primario es la vista. Que sí, que tenemos cinco sentidos (y hay quien dice que seis) y que todos molan... pero el primario es la vista. Podría enfocar esto de muchos modos, pero, sin que sirva de precedente, lo voy a hacer en tono completamente serio y formal a partir de ahora.

Hoy vi cómo iba cobrando vida Alberto, el de Mundoabsurdo. Y daban igual las palabras y las emociones que me transmitiese el texto, un texto que he creado yo, que he pensado, que he vivido, y sin embargo, me sentía tan dichoso viendo como un sencillo esbozo me mostraba lo que había pensado. ¿Para qué pensar pudiendo ver? Sé que se suele decir lo contrario. Hay que mirar más allá de lo que se ve, hay que estudiar lo que se esconde bajo las apariencias... y tal. No obstante, es tan cálido y entrañable ver cómo lo que conocías por dentro e imaginabas por fuera... se torna sólido, visible, como toma imagen y con ella vida.

La vida es imagen. Pura imagen. El libro nos muestra imágenes en nuestra cabeza, tan vívidas y trabajadas como deseemos, nos da una libertad absoluta, pero la libertad absoluta no da la misma sensación de armonía que lo bellamente dibujado. Nunca será lo mismo hablar de una persona que tenerla delante, supongo; ni en el caso de un ser de carne y hueso, ni en el caso de una persona de espacios y palabras, físicos o virtuales.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Navidades

Lo cierto es que últimamente me paso poco por aquí. Bastante poco. Es el efecto navideño, sumado al efecto XBOX, sumado al efecto coche, sumado al efecto vida social vacacional... No obstante, he de decir que sigo dándole vueltas a los relatos, que sigo informándome sobre frikadas varias y que, antes o después, acabarán en este sitio, una detrás de la otra.

Mi más sincero agradecimiento a Danolas, el dibujante, por su continua insistencia en saber qué va a ser de Mundoabsurdo así como por sus sugerencias.

Que los dioses del materialismo os sean propicios y os regalen centenares de cosas, todas muy divertidas, originales y ecológicas (que está muy de moda). No vayáis al cine, no adquiráis música original de grupos que defiendan a la SGAE, no compréis juegos que tengan más secuencias que partes jugables (MGS4, no miro para nadie...), no compréis cómics Marvel y, sobre todo, no compréis cd's ni dvd's con canon. ¡Nunca! Eso sí, comprad los libros, hostia, que leer un .pdf está castigado por las principales religiones y hasta por el ateísmo.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Juego de azules

El mar se agitaba con bravura por el viento. El barco, de buena y recia construcción, aguantaba el embate de las olas contra el casco, balanceándose, hundiéndose y asomándose, prosiguiendo su travesía a través del vasto espejo del cielo. Y todo era un juego de azules, un azul que observaba desde el fondo del agua, un azul tormentoso surcado por eléctricos haces blancos en el cielo y un azul metálico que descendía y remontaba las olas cansinamente. Unos ojos azules que contemplaban el devenir de los hechos con impotencia y daban órdenes a sus hombres mientras veía como el mar revuelto subía e invadía la cubierta y los ojos de buey lloraban espuma. El mar estaba revuelto, la vida y la muerte eran azules. Todo era un juego de azules. Y los azules jugaron.

martes, 23 de diciembre de 2008

De como El Corte Inglés es hermano de Jesús...

A un día de Nochebuena, la noche de los regalos y en la que teóricamente, nació un niño hace dos mil y pico años sin que el marido se tirase a la mujer. Es decir, una historia de cuernos, con puteo y ensañamiento de por miedo. Una zorrilla que era la tal María que tenía de virgen tanto como yo, seguro.

En fin, el caso, es que esta celebración del nacimiento del niño concebido sin semen marital de por medio se convirtió en un clásico. A base de paz primero, a base de hostias cuando la paz ya no daba para más (Sudamérica puede confirmarlo). El caso es que actualmente es la fiesta de Toys 'r us y El Corte Inglés, que, fijémonos, a grandes rasgos también han nacido sin semen de por medio, y es que las empresas son los nuevos hijos de Dios. Igual de conocidos que Jesús, mucho más útiles y de vida más duradera. Y con aire acondicionado en verano, que no se nos olvide. Esta misma concepción, también a cargo de la Virgen María, probablemente, que sufrió horrores pariendo El Corte Inglés de Sol, con su parada de metro y todo; los convierte a todos en hermanos. En el siguiente enlace podemos ver cómo se desfiguró su cara por los dolores del parto: Vírgen María, pobre mujer...

Así, cuando quiebre El Corte Inglés... o Toys 'r us, o cualquier empresa que se beneficie absurdamente de las Navidades, tal como hizo en tiempos Jesús, cobrando el espectáculo de su nacimiento en oro, incienso y mirra (en plan Circo: ¡¡conteeemplen al niño nacido sin semen de por medio!! ¡Se acepta orooo, incienso... e incluso mirraaa! ¡Corran que se acaba la oferta!) irán al Cielo y se pondrán a la derecha de Dios. Todos. Y cuando la gente buena se muera podrá comentarles con buen humor que eran unos pedazo estafadores, que qué caras ponían las cosas y ellos se encogerán de hombros con una sonrisa y responderán: bueno, hombre, podría ser peor, nuestro Padre arrasaba ciudades y mandaba Plagas.

Y no tendrán nada que responderles.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Fable 2 - Lionhead Studios

Fable 2 es un RPG para XBOX360, en exclusiva, al menos por el momento (ya se sabe cómo funcionan estas cosas), en el que podremos vivir la vida del personaje a niveles a los que otros juegos soñaron acercarse.

Fable 2 es el nuevo paso que dan los juegos del estilo, como el ya viejo Fable o el Oblivion, en el que encarnando a un hombre o a una mujer (una opción que no existía en el viejo Fable) definiremos sus pasos y sus acciones, lo arrimaremos al bien o al mal, a ser pacífico o violento, fiel o promiscuo, leal o traicionero. Las posibilidades que ofrece el juego le dan vida, es innegable: todo personaje es interactuable: podemos socializar, coquetear, atacar, ofender...; los escenarios son inmensos, llenos de detalles, con unos fondos preciosos trabajados con esmero; las pequeñas subtramas que envuelven con mimo la historia principal se desarrollan con gracia, resultando divertidas, tiernas o interesantes, a pesar de que solo las conoceremos por encima, tal vez en unas conversaciones que mantienen dos personajes cualesquiera, tal vez en un libro o presenciando los hechos.

Solo con esto, el juego ya marcaría cierto nivel en los RPG, eso sin duda. Tiene lo que se le puede pedir a un RPG, historia, carisma, profesiones, propiedades, relaciones sociales, intriga, mentiras, equipo (aunque no lo parezca, un juego de rol en el que no puedas aspirar a un equipo mejor... pierde mucha gracia). ¿Ofrece algo más? Sin duda, es un juego del año 2008, y como todos los juegos que salen hoy por hoy, ofrece un mundo enorme. Esa es la palabra: enorme. Cada ciudad es grande, y hay muchas ciudades. ¿Algo más? Posibilidades. Minijuegos tan complicados como Piedra Angular, cuyo tutorial puede quitar las ganas de seguir jugando. El trabajo en la forja. Los sobrenombres que conseguiremos con logros y que luego nos darán los bardos (aunque siempre les podemos dar unas monedillas para que nos llamen como queramos). La posibilidad de mendigar, de robar, de explorar dungeons (Wizards of the coast sabe que un dungeon con cuatro cosas bien puesto vale más que todo el argumento de Mundo de Tinieblas).¿Algo más? La estética, no los gráficos en sí, esa estética a veces decimonónica... que llega a rozar el steampunk en ocasiones; lo trabajado de los vestidos de los personajes... es sencillamente cautivador.

Mi más sincera recomendación de un juego que, muy probablemente, sea de los mejores que salieron este año. Si os gustan los RPG del estilo, no lo dejéis pasar, es un nuevo hito, como el que fue su precuela en tiempos.

Por último, como a cualquier otro juego, los Logros le dan un valor añadido. Creo que ha sido el mayor acierto del mundo de los videojuegos en la última década. ¿Quién iba a decir que una chorrada como esa iba a dar tanto juego y despertar tanto interés en los sufridos jugadores?

Rob Paravonian - Pachelbel canon

Este es un monólogo de Rob Paravonian sobre el canon de Pachelbel, una pieza de sobra conocida del XVII y de cómo esa sucesión de acordes ha marcado unas formas en la música contemporánea. Muchos ya lo habréis visto, porque el video tiene su tiempo; pero es uno de los monólogos que más gracia me han hecho hasta el momento. Disfrutadlo:


viernes, 19 de diciembre de 2008

Fringe - J.J. Abrams

A decir verdad, empecé a ver esta serie porque era del creador de Lost. Así, simple y llanamente. Y, tras cuatro capítulos, he de decir que la serie entretiente, divierte e intriga. Tal vez se le pueda echar en cara su tono y su tendencia a la paranoia, algo en que Lost, pese a todo, sigue siendo líder indiscutible.
La serie trata sobre investigación policial de determinados casos del FBI a cargo de la agente Dunham, con la colaboración de un científico extraño que en el pasado llevó a cabo una serie de experimentos extraños,que llaman ciencia fringe (no sé si será un término real) y que hace referencia a cosas como la telepatía, la invisibilidadetc. y que ahora, varios años después, empiezan a dar problemas al caer en malas manos, tener fallos de funcionamiento y derivados.

Aún no he visto demasiado pero hay que admitir que la serie tiene muy buena pinta.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Futura WiFi pública en Vigo

Según publica hoy La Voz de Galicia, es posible que en Vigo contemos con unas redes públicas de WiFi en zonas concretas de la ciudad, lo que sería francamente agradable, desde luego para tantos y tantos usurarios. A ver cómo funciona, contando el nivel de conexiones que podrían llegar a manejarse en puntos que concentran un trasiego de gente tan grande.

En cualquier caso, menos da una piedra, ¿no?

Gracias a Polar por el enlace.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

La casa de Kira

Era un niño, de unos diez años.  Nos miró con recelo y no se apartó de la puerta hasta que Kira se lo pidió: «Apártate, Yoel, y ve a avisar a padre”. El muchacho se apartó de la puerta tras unos instantes de vacilación y bajó unas escaleras a mano derecha, con paso apresurado. Unos segundos después los golpes que provenían de la forja, cesaron. Kira cerró la puerta detrás de nosotros y esperó cruzada de brazos. El señor no tardó en subir, era un hombre mayor, de unos cincuenta, con el rostro curtido, la piel tostada, el pelo fuerte y negro cayéndole por detrás en una larga cola. Nos miró con gesto hosco bajo sus pobladas cejas, aunque su actitud se dulcificó al ver a Kira. «Buenos días, hija, ¿¡Cómo te retrasaste tanto!? Empezábamos a preocuparnos…». Kira bajó la cabeza, un poco avergonzada. «Cuando venía hacia aquí… me los encontré, un hombre les estaba… atacando y… les ayudé a librarse de él. De ahí… mi tardanza». El hombre la miró con suma seriedad, luego nos miró a nosotros y, finalmente habló con voz grave, forzadamente tranquila: «Hija, ven. Hablaremos a solas». Yoel se quedó con nosotros mientras el herrero se alejaba con Kira. «¿Quiénes sois?», preguntó Yoel con su voz aguda. Lo miré y noté qué no le gustábamos, le dábamos miedo.  Sonreí, sin decir nada, una sonrisa cargada de intención. Sylie respondió «somos viajeros, gracias a los dioses nos encontramos con Kira, si no aquel hombre habría acabado con nosotros». Su voz sonó segura, aunque fría. «¿No sois demasiado jóvenes?». «Lo suficientemente adultos como para sobrevivir a un hombre armado…» dije en mal tono. El chico se calló y el tiempo pasó con lentitud hasta el regreso de Kira y su padre.

«¿Dónde dejaste el arma, muchacho? – preguntó el hombre con voz hosca». Miré hacia Kira y vi que no se atrevía a mirarme. «Joder, qué le habrá dicho». «Lejos, enterrada, un arma es una forma de llamar la atención y prefiero no hacerlo». Asintió y me tendió la mano: «Soy el señor del Hierro, en tiempos fui el armero más conocido de la ciudad». «Su nombre es por todos conocidos – le dije con una sonrisa amable –, del Hierro de Osmia es un nombre que ha cruzado Osmynd de punta a punta, señor; por ello venimos desde Magnia para saber si podría realizarnos un encargo». El hombre nos miró con cierta duda en los ojos, era obvio que había herreros capaces en la ciudad de la industria y la artesanía, era más que obvio; pero unas cuantas monedas siempre eran bien recibidas. «¿Y de qué se trata?». « Me gustaría un trabajo en acero, un escudo de armas… para fijar a una cota de mallas». Asintió ligeramente mientras se mesaba la barba desaliñada. «¿Cómo sería?» «Una espada negra sobre campo de sable con sotuer escarlata, con cuervos a ambos lados como tenantes. En el timbre deberían verse un guante y un yelmo negros». Sylie me miraba extrañada, tal vez por la jerga heráldica, tal vez preguntándose por el coste de la petición.  «¿Algún lema, un grito de guerra? – preguntó el herrero. «Sí – asentí –, Nil mortifi sine lucre». El hombre me miró con fría y completa seriedad. El tono de sus ojos se volvió más hosco, sus labios se pusieron rígidos. «¿En la vieja lengua?». Asentí. Él suspiró: «Quiero ver el dinero por adelantado», concluyó. Una bolsa dejó escuchar su sabroso tintineo mientras se la tendía. La abrió y examinó el contenido. «Esto será más que suficiente». «No quiero un trabajo corriente, quiero un gran trabajo». «Lo tendrás, joven, y mi hospitalidad. Podéis quedaros a dormir. El encargo estará terminado mañana por la mañana y podréis partir con él y con ropa nueva». «Agradezco vuestra hospitalidad», comenté en tono educado. «Muchacho, has pagado por el trabajo y la hospitalidad, puedes estar tranquilo. Yoel, llévalos a que se laven y llama a Meary para que les arregle un poco el pelo. Que estén presentables a la hora de cenar». Asentí, dócil y alegre. Y cuando el señor volvió a su forja, sonreí. Estaba claro que no se fiaba de mí, pero había que mimar a los clientes que pagaban. Por ahora, las cosas iban a pedir de boca.

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Era demasiado difícil resistirse a hacer un guiño a la obra de Pratchett.

martes, 16 de diciembre de 2008

Osmia

Al cargar al hombre, noté como algo tintineaba en sus pantalones. Hacía un ruido amortiguado pero el sonido de las monedas era inconfundible. Fue ya cerca de las murallas de Osmia, alejado del camino principal, donde dejé el cuerpo del hombre. Seguía inconsciente, rígido, con respiración tenue y acompasada. Lo deposité en el suelo con cuidado y pensé largamente qué hacer a continuación. «Kira, podrías ir hasta las murallas e informar de que has encontrado a este hombre herido… de que vengan a ayudarlo». Ella me miró con cierta desconfianza pero terminó asintiendo. Mientras se alejaba volvió la vista atrás un par de veces. «Sylie, déjame el cuchillo», le pedí cuando Kira se había perdido ya entre los árboles. Primero rasgué la tela del pantalón, allí donde me había parecido oír las monedas. Una pequeña pieza de tela atada con tendones cayó al suelo. «Perfecto», pensé al agitarlo y sentir el tintineo. Después abrí la boca del hombre y, pensando en lo que iba a hacer, sentí un pequeño cosquilleo en el estómago. No me gustaba ensañarme, menos con quien no lo merecía, pero mis intereses habían cambiado: necesitaba la armadura y le ataqué, ahora necesitaba a Kira y, para ello, las cosas tendrían que salir todas seguidas. O no salir. «Sylie, agárrale la lengua». Sus labios se pusieron rígidos, sus ojos, serios. «No hay tiempo, Sylie, si esto supone una queja para ti, podrás contármelo dentro de un rato. Ahora no». Agarró la lengua del hombre y la estiró por encima de su boca abierta, colgante. Torció la vista cuando acerqué el cuchillo y sesgué el músculo. La sangre manó rápidamente, caliente, húmeda y maloliente. Tendimos el cuerpo de lado, para que no se ahogara en su propia sangre y nos alejamos entre los árboles. Sylie borró las huellas, lavamos el arma con agua de un pellejo y la secamos con hojas varias. Buscamos un lugar lejano y reconocible y allí enterramos las armas Volvimos por el camino principal hasta la ciudad. En la puerta había varios soldados con sus tabardos blancos, su capa y su armadura blancas. Junto a ellos estaba Kira que nos miró triste, mientras nos acercábamos. «Nos delató – pensé – aquí se acaba el juego». Maldije para mí mismo mientras nos acercábamos. Los guardias no parecían hacernos demasiado caso. Kira saludó. «¿Quiénes son?», preguntó uno de ellos. «Amigos – respondió Kira con sencillez – vienen conmigo».

 

Su inocencia volvía a brillar y mis planes se trenzaban prácticamente solos. Cualquier curador, sacerdote o herborista que pudiera atenderle la hemorragia e intentara averiguar qué sucediera, acabaría en casa de Kira tras unas cuantas indicaciones. De mí y de Sylie, en cambio, no tendrían más que un recuerdo vago de unos «amigos de Kira» con las ropas andrajosas y el pelo sucio.  Todo cuanto recordarían sería a un par de mozalbetes sucios, desaliñados y, por el modo de vestir, foráneos.

 

Caminamos por las calles de la ciudad. La gente torcía su camino para no encontrarse con nosotros, en aquellas calles adoquinadas, aquellos majestuosos edificios de enormes y brillantes paredes con enormes vidrieras de colores, y sus ropas de seda de arcoiris. Éramos extraños, ajenos y se notaba, con nuestras ropa deshilachadas de lana y algodón, con nuestras botas a medio deshacer... éramos mendigos, dos niños mendigos. Todos lo notaban.  «Tal vez no esté permitida la mendicidad...». 

Kira se detuvo, finalmente, frente a una casa de piedra, con un ala lateral de la que salían varias chimeneas. Dentro se oía el inconfundible choque del martillo y el crepitar del material ardiente. El ambiente era pesado incluso allí, en la puerta de la casa.

 

Kira llamó a la puerta. «¡Kira! – exclamó una voz infantil de niño en cuanto se abrió la puerta, «empezaba a preocuparme por ti, ya – terminó». Y luego, tras echarnos una ojeada a Sylie y a mí, preguntó: «¿Y estos… quiénes son?».

lunes, 15 de diciembre de 2008

Neil Gaiman - The Sandman: El sueño de los Justos

Hace ya unos años que lei The Sandman por primera vez. En aquella ocasión me había parecido, sin lugar a dudas, un gran cómic, uno de los mejores que había leído nunca, junto a alguna cosilla de Alan Moore como V de Vendetta. Lo releí alguna vez más, siempre encontrando más y más detalles, que apoyaban mi teoría de que me encontraba ante una pequeña obra de arte. Una de las perlas más brillantes del género, una historia que nunca me defraudaría. Y así fue.


Hoy tuve en mis manos, otra vez, el primer volumen, que recopila los siete primeros capítulos de la historia: El sueño de los justos, Anfitriones imperfectos, Sueña conmigo, Una esperanza en el Infierno, Pasajeros, 24 horas y Ruido y furia.

Y así, con cariño y la agradable sensación de volver a encontrarse frente a una de las historias que han marcado a uno, me senté a leer El sueño de los justos (Sleep of the just en su versión original), aquel tímido principio, la entrada a una historia que tendría, finalmente, muy poco que ver con lo que caracterizó y encumbró a The Sandman.

En general, hay que decir que todo Preludios y Nocturnos se aleja del resto de The Sandman, aunque la opinión de diversas personas indica que creen que el punto de inflexión se sitúa en 24 horas, el mismo Neil Gaiman situó ese punto en El son de sus alas (el primer número del segundo tomo: La casa de muñecas).

El sueño de los justos trata de como la Orden de los Antiguos Misterios, liderada por autodenominado Rey Demonio, Roderick Burguess, una organización ocultista en Inglaterra convoca a Sueño en un círculo mágico del que no puede salir, aunque su verdadera intención era encerrar a Muerte. Su encierro desembocará en la llamada enfermedad del Sueño, alteraciones del sueño normal de los humanos: unos no vuelve a dormir, otros no vuelven a despertarse, otros viven en un estado de sueño que se altera una o dos veces al año, o cada diez años.

Especialmente emotivas son las referencias continuas a los durmientes de la tercera página: Ellie Marsten, la niña a la que le estaban leyendo un cuento; Daniel Bustamonte, el niño jamaicano que sueña con un castillo en las nubes; Steffan Wasserman, un niño de 14 años que mintió para alistarse en el ejército, pillándole la Primera Guerra Mundial; y Unity Kinkaid quien dormida en su cama, en Londres, sueña con un "hombre alto y oscuro" con ojos que "arden en su cabeza como estrellas".

La liberación de Morpheo en las últimas páginas devuelve la situación a su cauce y nos muestra un personaje lejos de la piedad a niveles absurdos que suelen mostrar otros personajes más alegres, más jóvenes, más heroicos. Se venga, condena a una vida imposible, a un letargo permanente hundido en pesadillas al hijo del que lo había encadenado 70 años atrás. Supongo que, en cierto modo, ese toque oscura impregna todo el resto de la obra, de un modo u otro, aunque no siempre de modo tan obvio.

Algunos ya lo habréis leído, muchos no; y deberíais, es una obra que no se dejaría dejar pasar.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Fantasmitas S.L.

Esta página, de la que ya os había hablado en su momento, ha publicado hoy una viñeta que me veo deseoso de mostraros.



Vamos, que la han lia'o parda.

Journal of visualizated experiments

De mi última estancia en Madrid, una de las cosas que saqué en claro (aparte de una exhibición de Star Wars de la que espero poner las fotos pronto) fue esta página de experimentos científicos filmados y comentados.

Es un youtube de la experimentación y, supongo, para aquellos estudiantes de ciencias empíricas, resultará, al menos, de cierto interés.

JoVE.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Bruce Dickinson hablando sobre aviones



Y es que Dickinson es el piloto del avión de los Maiden, así que algo debía de saber, ¿no? En cualquier caso me ha sorprendido mucho encontrarlo hablando en plan documental y he decidido cederle el huequecito de hoy, dado que tampoco tenía más tiempo para dedicarle al blog.

Vía Fogonazos.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

La IWF se retracta...

Y resulta que la organización esa que vela por la moralidad de nuestras intenciones sexuales se ha dado cuenta de su error. Y, según informa El País, se han retractado y la wikipedia vuelve a estar disponible para los ciudadanos ingleses. Aunque también dicen que es porque la imagen tiene 32 años; claro, si llega a ser de hoy en día sí sería pornografía infantil, que todo el mundo sabe que hoy hay gente que folla niños pero en los 80 no...

Creo que deberían entender que un individuo desnudo no tiene porque tener una intencionalidad puramente sexual y que, al final, el arte se impondrá a las mojigaterías de cuatro paletos que siguen viendo fantasmas por todas partes.

martes, 9 de diciembre de 2008

De vuelta

Hoy he vuelto de Madrid tras hora y pico de avión, casi dos horas de espera en santiago y hora y pico de bus hacia aquí. He comido a toda prisa y he ido a mis primeras prácticas de carnet de conducir de las que, muy grosso modo, puedo decir que, al menos, nadie ha muerto por daños colaterales.

Y qué pocas ganas de volver al extercolero. Los más agudos seguro que lo pillan...

lunes, 8 de diciembre de 2008

Sobre pornografía infantil...

El título de la entrada puede parecer muy bruto y, quizá, muy extraño para un blog sin pretensiones pornográficas como este, pero el caso es que, en mi no-modesta opinión, el nivel de gilipollez que está alcanzando la gente en torno a este tema roza un absurdo colindante con la mojigatería.

Me parece muy bien que se castigue la pederastia, obviamente; por mi parte se les podrían cortar las partes y, por ejemplo, arrojárselas a las cabras, como sugerirían (con bastante acierto) los salvajes de Canción de Hielo y Fuego; también me parece bien que se castigue la paidofilia, entendida como el interés sexual en los niños. Hasta aquí bien. Estos son los puntos que comparto respecto al tema con la sociedad de ovejitas que me rodea.

¿Dónde chocamos?Pues en las gilipolleces, como siempre. Chocamos en que un juez australiano condene por posesión de pornografía infantil a alguien por poseer imágenes de los Simpsons manteniendo relaciones sexuales. Solo quiero indicar que si eso es pornografía infantil, deberían prohibir casi todo el anime japonés, pues siempre se tratan de chicas de instituto (aun siendo mayores las dibujan como adolescentes) que se dedican a insinuarse, enseñar las bragas y las tetas. No quiero imaginarme cuantos hombres hechos y derechos se habrán masturbado alguna vez con cosas como ésa, y no creo que ningún juez los condenara por ello. Al menos, ningún juez en pleno uso de razón.

¿Dónde chocamos? Chocamos en que un jurado tache de pornografía infantil una fotografía de un bebé mamando de su madre. En ese momento me pregunto hasta que punto puedo pertenecer a la misma especie que el juez. ¿De verdad lo considera pornografía o le caía mal la acusada? Me da igual cómo lo miréis. Es una absoluta estupidez, y estúpido es el que hace estupideces.

¿Dónde chocamos? Chocamos en que la I.W.F. sugiera bloquear un artículo de Wikipedia a un disco de Scorpions, el Virgin Killer; en el que una niña aparece desnuda y encadenada, en una posición harto artificial. Lo cierto es que la imagen es, en cierto modo, provocativa pero, siendo honestos, solo un pedófilo la encontraría excitante de forma sexual. Es una imagen que habla sobre una infancia raptada, sobre una infancia sin poder... o, al menos, eso es lo que me expresa: un cuerpo desnudo y encadenado ante el mundo, un cuerpo esclavo que no se merece más que sus propias cadenas.
Aquí, la polémica portada.


Y es que, si no recuerdo mal, hasta hace no mucho, el desnudo era arte. Me gustaría que algún enteradillo de estos de la I.W.F. me dijera en que momento el desnudo artístico pasó a ser pornografía. Me gustaría mucho.


P.D.: intentad no mirar cuando le pongáis el pañal a vuestros retoños o podéis acabar con vuestros huesos en la fría y dura cárcel.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Vídeos

No es la primera vez que doy una lista de links de youtube y, supongo, no será la última. Creo recordar que había puesto una lista de canciones que me encantaban de grupos que no me gustaban y otra de speeds run de distintos juegos. Hoy, en cambio, voy a poner una lista de esos vídeos que han marcado historia, esos vídeos que se han colado en nuestras mentes al punto de tenerlos como cierto referente. Muchos ya los conoceréis, tal vez incluso los conozcáis todos, pero son esos vídeos que se enseñan a los demás en esas tardes aburridas de lluvia, en Navidad, qué se yo.

La rubia del control de alcoholemia:


El orco de Moria:


La he lia'o parda:


Contigo no, bicho:


Unos días de permiso bien aprovechados:


El mineralismo:


Dramatic lemur:


Cría de panda:


Evil look:


El niño de la N:64


El alemán loco:

sábado, 6 de diciembre de 2008

Reflexiones sobre Madrid...

Lo cierto es que no deja de sorprenderme lo raro que me resulta Madrid, lo extraño del acento, lo ajeno de sus costumbres (como el llevar pelucas los días festivos), lo malsonante de sus topónimos (pitis, valdezarza...); pero lo que me estresa enormemente es la masificación que rodea a cualquier evento. La cantidad de gente que recorre sus calles es tan amplia que se vaya a donde se vaya, el lugar está lleno; llegue a la hora a la que se llegue, la gente ya está allí, esperando, acechando, como hienas.

Adoro ciertos puntos de Madrid, como el Metro, como las posibilidades que ofrece la ciudad en general, las exposiciones, los museos, las calles llenas de monumentos y de edificios antiguos, la labor decorativa que inició Carlos III de Borbón; adoro sus parques, sus tiendas ciclópeas... pero odio otros. A muerte. Los odio con rencor, con furia. ¿Cómo habiendo tantas cosas, tantos lugares... están todos llenos a la vez?

Supongo que, acostumbrado a mi ciudad y a su población, esto puede, sencillamente, escapárseme, pero no acabo de verlo. ¿Cómo tanta gente de forma simultánea? Todo lleno, a la vez, como un campo lleno de langostas, que te devoran, que te empujan, que te carcomen; gentes sin paciencia, como en cualquier otro sitio, en un lugar en el que se necesitaría un gran dechado de ésta. Muy extraño, muy estresante, pero tan, tan bello. Qué buen recuerdo del Prado y su enorme y precioso Paseo...

viernes, 5 de diciembre de 2008

En Madrid

Es posible que a lo largo de estos días, hasta mi regreso a Vigo, al menos, escriba mucho menos o, directamente, no escriba. Dependerá cómo ande de tiempo o de inspiración.

Un saludo y buen puente, entre textos de inmunología y paredes desconocidas.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Frank Darabont - Cadena Perpetua

Con un Screenplay del propio Darabont y basado en un relato de Stephen King (debe de ser uno de sus pocos textos con alguna valía), con la actuación de Tim Robbins y Morgan Freeman, Cadena Perpetua es, probablemente, una de las mejores películas de temática carcelaria de la historia del cine y, si hacemos caso de IMDB y de sus votantes asiduos, es la mejor película de la historia con un 9.2 de media en 388.311 votos. Casi .

La película nos pone tras los pasos de Andy Dufresne quien es condenado a doble cadena perpetua por haber asesinado a su mujer y al amante, a pesar de su declaración de inocencia. El argumento central es su vida en la cárcel, sus amistadas y enemistades, sus pequeñas ilegalidades y su inocencia.

A través de las mujeres 10 de las décadas que pasa en la cárcel va sucediéndose la historia y, en cierto modo, supongo que el final de la misma no es sino el paso lógico entre tanto mujer. Andy vuelve a nacer entre las piernas de Raquel Welch, abandonando la prisión de Shawshank a través de las alcantarillas. Recién salido, sucio y cansado, con los brazos alzados a la lluvia, como un crucificado, resulta, en mi opinión (que tampoco es que sepa demasiado de cine) una de las escenas más emotivas que han dado las artes cinematográficas. Y es que Andy Dufresne sale de la cárcel, aunque esto no es, en modo alguno, el núcleo de la película. Puede parecerlo, si la vemos a un nivel bastante superficial, si solo vemos qué sucede, sin fijarnos en cómo sucede. Son las mujeres, son las relaciones entre los personajes, la evolución de Andy.

En definitiva, una película que tiene su fama mucho más que merecida, aunque se quedase a las puertas de casi todos los premios debido a ser publicada el mismo año que Forrest Gump, la película que recurriendo a la ñoñería y a una banda sonora impresionante cautivó a toda la crítica incapaz de profundizar más allá del primer visionado. En mi modesta opinión, que, desde luego, no está a la par de tan brillantes y cultivados críticos.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Mundoabsurdo, segundo día [Pt. 1]

La mañana zarandeó a Alberto alejándolo de aquel onírico mundo en el que todo parecía cálido y coherente y devolviéndolo a la casa de Ernest, al frío salón, al sofá en el que yacía solo. La luz del día se filtraba desde la ventana inundándolo todo. «Es el mismo Sol», pensó Alberto, «pero la luz es otra, es distinta, ajena y desconocida». Fue hasta la cocina y buscó un cartón de leche, luego buscó el café y el azúcar. Calentó la leche en un hornillo de hierro y leyó lo que ponía el envase del café: “capaz de animar a un comatoso en los PP.P.”. «¿Qué coño serán los PP.P».

- Hombre, ¡hola! – saludó Ernest –. Me alegra encontrarte despierto, ¿es café eso que huelo?

- Hola, Ernest. Sí, es café.

- ¿Has dormido bien?

- Me duele un poco la espalda. El sofá no era un gran lugar para dormir.

- El sofá no es un lugar para dormir – replicó Ernest –, fuiste tú quien quiso dormir ahí.

- ¿Quieres café? – preguntó Alberto retirando la leche, negándose a volver a tocar aquel tema.

- Claro, hoy va a ser un largo día.

Alberto miró a Ernest con palmaria seriedad y enarcó leve e involuntariamente una ceja.

- He de mostrarte el mundo antes de llevarte con los meteomáticos, para que sepas cómo funcionan las cosas, qué deberías hacer y demás.

- ¿Ya? ¿Ahora?

- No, después del café.

«Este hombre tiene un problema con el café», concluyó Alberto recordando la fijación que había mostrado el día anterior.

 

Tomaron sus tazas de café en el silencio y la tranquilidad de la cocina.

- ¿Listo? – preguntó Ernest.

- Supongo – contestó Alberto con tono indiferente.

- O sí, o no – cortó Ernest, molesto.

- Que sí, que sí…

- Bien, pues vamos al garaje.

 

El garaje estaba repleto de extraños artilugios que se parecían misteriosa y ligeramente a los automóviles que conocía Alberto. El que cogió Ernest era un armatoste cuadrado lleno de tubos y de válvulas. Los asientos eran de piel, de un negro lustroso. Subieron y Ernest arrancó el vehículo con un ruido chasqueante, seguido de un leve murmullo sostenido.

- ¿Adónde vamos?

- Tenemos que ir hasta la OTRET – contestó Ernest con sencillez. Luego, ante el rostro interrogante de Ernest, aclaró: – la Oficina de Trabajos Relacionados con el Espacio y el Tiempo.

- ¿Viajes en el tiempo y esa clase de cosas?

- No, cielos, no – se rió Ernest –, los viajes se producen en el espacio. Se refiere al tiempo atmosférico… en las distintas regiones del mundo.

- Oh, ¿y queda lejos la OTRET?

- Sí, bueno… un poco. Tenemos que salir a los Grandes Bosques de los Estirados, atravesar las Montañas Permanente Nevadas de los Hombres de Nieve, llegar a las Costas a este lado del Océano, coger un barco, llegar a las Costas al otro lado y, luego, avanzar por los Páramos de la pereza, los Desiertos de la Meditación, la Cuna de los Hombres, el Lodazal de la Sabiduría, las Viejas Ciudades en ruinas, el horizonte, de nuevo el horizonte y… voilà! Estaremos a un par de días.

- Hm… ya.

martes, 2 de diciembre de 2008

XBOX 360

Cada vez estoy más cerca de tenerla y no puendo sino aplaudir la política Microsoft: "¿arreglá'? Eso e' de mariquita', consola nueva y a chupa'la". Gracias magnates descendientes del señor Puertas, acabáis de catapultaros a un lugar donde Steve Jobs ni se atrever a soñar con llegar. Gracias, gracias.

Fable II, te empiezo a vislumbrar entra la niebla. ¡Ja!

Solo espero que mi novia no se quede embarazada de ella, porque correrá la sangre. La 360 es mía... digo, mi novia es mía, digo...

lunes, 1 de diciembre de 2008

Un link bastante interesante sobre batallitas (en el sentido más abuélico del asunto) de la mili.

Vía menéame.
Gracias, Aberron; tu labor de búsqueda es intachable.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Dwayne Carey-Hill - El juego de bender

Siguiendo mi costumbre, doy como referencia al director de la película, aunque en este caso concreto sería mucho más justo citar al creador y guionista Matt Groening. Lo siento, Matt, la fuerza de la costumbre.

El juego de Bender es un capítulo de Futurama a un nivel ligeramente mejor que el capítulo medio (peor que los mejores capítulos) y que se extiende durante una hora y veinte minutos, haciéndose un poco larga, tediosa y repititiva incluso para un jugador de rol como yo que se puede ver reflejado en múltiples momentos de la película. No quiero ni siquiera imaginar qué tostón debe parecerle a alguien que no sea dado a estos temas.

La película empieza en el tiempo presente de Futurama y nos sitúa en una crisis de Materia Oscura (crisis de carburante, para los que no vean Futurama, cuyo precio se ve por las nubes; ¿no os suena de algo?) y acaba llevándonos a los mundos de El Señor de los Anillos, más o menos alterados por la mente enfermiza de Groening y por un D&D con sistema d12.

La traducción es más permisiva que en los capítulos de televisión (se cortan menos en los tacos, vaya) y hay poco más que decir.

Nota: 5.5.
Si os gusta el rol, ESDLA y Futurama, echadle un ojo. Si no... disfrutaréis más del tiempo leyendo, escuchando música o, si sois porteros de discoteca en Madrid, dándoles palizas a los chavales. Para gustos...

sábado, 29 de noviembre de 2008

Edguy - Tinnitus Sanctus, opinión

El último disco de Edguy, Tinnitus Sanctus, cuya existencia ya había anunciado en este mismo blog, ha resultado ser un disco bastante extraño, muy en la línea de cambio del señor Sammet y sus instrumentistas.

Si bien se aleja bastante de la idea powermetalera que dio lugar a la formación, el sonido sigue siendo muy Edguy, más en las canciones que más pegan con su estilo, como Pride of creation, Speedhoven o Dragonfly; y menos en los temas como Dead or Rock y Ministry of saints, el single del disco.

El sonido en general es más pesado y contundente que en sus demás discos, aunque la voz aguda y power de Sammet sigue dándoles un toque inconfundible (una voz power hace que todo parezca power, y si no que se lo digan a Michael Kiske).

En general, un disco bastante interesante y aceptable que, sencillamente, rompe con aquello que parecía que uno debería encontrarse dada la banda que firma el álbum; y, concretamente, con unas entradas de la voz muy extrañas que parecen romper un poco la armonía de la canción; aunque, finalmente, acaban resultando mágicamente exóticas.

Nota: 7,5. Edguy ya ha dado discos con un sonido más agradable, aunque, hay que reconocer que es el disco que más se aleja de los Edguy de siempre, por tanto es posible que la fuerza de la costumbre me haga inclinar la balanza injustamente en su contra. Digamos que 7,5 - 8.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Evobas

En Evobas.org podremos encontrarnos con un juego inteligente para jugar desde el navegador, como Ogame o como Bitefight, pero este, aparte de estar bien hecho, tener su parte estratégica y tener un aspecto visual cuidado, no requerirá de la enorme atención de la que requerían los demás citados. Con conectar una o dos veces al día será más que suficiente, y si no, la orden de hibernación será más que suficiente para mantener a nuestras babosas apartadas de los predadores que desean devorarlas.

Entre las posibilidades de este juego estará el definirnos con una dieta o con otra, escoger una evolución corporal u otra (y con lo cara y tediosa que puede resultar, es de carácter mucho más evolutivo y coherente que juegos teóricamente profesionales como el archiconocido Spore), decidir cuánto tiempo e individuos destinamos a recolectar alimento, formar una sociedad, etc.

Para ser un juego web es mucho más de lo que cabría esperar, tiene un factor estratégico interesante y unas posibilidades más que notables. A todos aquellos a los que os gusten los juegos más allá de dar a un par de botones y empezar a matar gente, probadlo.


martes, 25 de noviembre de 2008

Carlos Ruiz Zafón - Marina

Por recomendación de una amiga, Ishil, acabé leyendo este libro del autor de La sombra del viento.

La historia nos transporte a la Barcelona de finales de los 70, al barrio viejo; a una historia a medio camino entre la novela policíaca y la novela de ciencia ficción) protagonizada por Óscar Drai, un niño que vive en un internado de la ciudad y que, llegado un momento, conoce a Germán y Marina Blau, un padre muy peculiar y su hermosa y también peculiar hija.

Es el mismo Óscar quien cuenta la historia, en primera persona, con una voz infantil, sencilla, poco ambiciosa, ilusionada y enormemente triste a la vez. Es una historia de triste aventura con unos personajes bastante moldeados y trabajados, con personalidades de cierta profundidad en las que sólo se introduce lo suficiente como para mantener el rápido ritmo del relato.

En menos de 300 páginas de letra amplia y con interlineados grandes, la historia circulará serpenteante por el barrio viejo de Barcelona presentándonos un elenco de personajes a cada cual más extraño, cada uno con sus motivaciones y con la vela que pone en el entierro; se nos presentarán las situaciones, desde las más comunes a las más mágicas y rebuscadas y se nos darán las frases que Óscar considera importantes de su relación con la familia Blau.

El libro mantiene el gancho de principio a fin, que supongo que era el objetivo principal de Zafón y, si bien no me suelo interesar por la literatura best-seller (salvando al señor Crichton y, muy últimamente a Martin) he de decir que lo cómodo y bello de la historia la hace un libro mucho más que recomendable.

Nota: 8.
Un libro muy entretenido, unos personajes encantadores y desarrollados hasta un punto suficiente pero no sobrecargado, una novela ligera que, pese a todo, está cargada de detalles, un final emotivo, bello y carente de americanadas.

A pesar de mi típica costumbre de desentrañar el argumento, en esta ocasión prefiero no hacerlo, dado el carácter eminentemente intrigante de la historia.

Rob Marshall - Memorias de una Geisha

Y, tras ya varios años desde la publicación de esta película, por insistencia (y más insistencia) de N., acabé viendo esta recreación de una cultura que detesto, en una época que me aburre, que toca un tema que me exaspera y cuyo telón de fondo me marece deleznablemente manido.

Y he de decir, para mi sorpresa, que la película estuvo bastante bien, que la banda sonora fue, sencillamente, preciosa, que la película, pese a lo larga que resulta (tal vez le hubiera venido durar 20 minutos menos) se deja ver con gusto, que el casting ha permitido mostrar orientales que incluso resultan bellas a mis ojos (no todas, pero son de las primeras orientales que me parecen guapas de cara (salvando a un par que ya conocía).

Supongo que si la película no fuese pseudoromántica, no terminase bien y de forma tan previsible, no transcurriese en el seno de la sociedad japonesa y no fuese durante la Segunda Guerra Mundial, la película me habría gustado más; pero es innegable e intachable la genial labor de John Williams, el hombre que dio vida a la banda sonora, haciendo que incluso el sonido del shamisei (la guitarra chunga japonesa) sonase de forma dulce, armoniosa y tan conocida. Cómo se ajustan las melodías a la historia es sencillamente sublime, cómo las notas se tensan, cómo se agitan cuando la situación hace lo mismo... es de las mejores experiencias sonoras que, a día de hoy, he podido ver en cine.

Por otra parte, el vestuario y la recreación de un Japón de los años 40, es, hasta donde yo llego, delicioso, aunque, todo sea dicho, no soy un experto en la materia.

Lamentablemente, recalco, el final es demasiado utópico a la par que absurdo, rebuscado y falto de coherencia. Tal vez sea por el ritmo de la película, que según me han dicho devora partes enteras del libro; aunque, salvando a Marshall y a su guionista, decir que una película más larga habría resultado enormemente tediosa y, muy seguramente, hubiera corrido más en su perjuicio que en ninguna otra dirección.

Nota: 7, una labor audiovisual notable y una historia que hará las delicias de casi cualquier mujer (y si a alguien le parece un comentario machista, que pregunte a sus amigas, sus madres, sus novias o a quién le dé la gana. Lloros en comentarios, no, por favor).

lunes, 24 de noviembre de 2008

Concurso Naturnova, Semana da ciencia 2008

Tras las peripecias vividas para catapultar a nuestra simpática, voraz y destructora de civilizaciones Mantis religiosa, nuestras expectativas se veían más que satisfechas cuando el fallodel jurado anunciaba nuestra victoria del mismo tamaño que nuestra ciclópea creación.

En una sala abarrotada, mayoritariamente por niños y padres, todo sea dicho, el decano de la facultad de Biología, tras un concurso para niños y para... niños otra vez, presentó los premios y segundos clasificados de las distintas categorías. Cuando se dieron nuestros nombres como los de los ganadores de la categoría universitaria, nos levantamos con una sonrisa brillante y fuimos a recoger los cheques y el diploma. Sí, el diploma. En singular. Uno para todos y no todos para uno. Un diploma en el que, por criticar, no aparecen ni nuestros nombres. Pero bueno, mi angelillo capitalista, sentado en mi hombro en este momento me repite monótonamente: cállate, coño, recuerda el cheque y cállate.

Nuestra maravillosa creación:


Mi voto a la segunda mejor, aunque ni siquiera era de categoría universitaria (y sí, la mejor, en mi no modesta opinión, era la nuestra; si alguien buscaba falsa modestia se ha equivocado de lugar y de persona):


Aquí, una foto del equipo ganador (aunque falta un miembro), todos con la calma del vencedor:


Finalmente, aquí, de nuevo, el equipo ganador con su diploma (único diploma, os recuerdo), con el decano de la facultad, Pedro Pablo Gallego y las profesoras Josefina Garrido y Fuencisla Mariño. 

Te queremos, Mantis; nunca olvidaremos las horas que hemos pasado... encima de ti. Y gracias a todos los que colaboraron, que saben perfectamente quienes fueron.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Juan José Millás - Qué idiotas

Ayer, en la última página del diario Faro de Vigo, apareció una columna de este magnifico escritor y articulista que, aparte de llamar poderosamente mi atención, viene a reafirmar en cierta medida lo que todos pensamos.

Os dejo con Qué idiotas.

El link, sacado directamente de Google, pertenece a otro periódico. Me resultaba más cómodo buscarlo desde google que en la hemeroteca de Faro de Vigo.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Sitios en los que pasar la tarde en Vigo

Tal vez no la tarde entera, pero este local de reciente descubrimiento por parte de dos de mis mejores amigos.

Planet Coffee, en Velázquez Moreno frente al Planitec. La transversal grande que hay pasando Norma, frikis.

Lamento el carácter tan apetitoso de la imagen, pero es lo que más representa a un local de este estilo. Más que su decoración, sus mesas y sus clientes.

Sus productos son los típicos del Donkin' Donuts, rebautizado como Dunkin' Coffee (juraría), en la capital, junto a los del Starbucks.

El precio es bastante más bajo que en Madrid (al precio de la capital no iba a comprar allí ni dios, son perfectamente conscientes), los donuts son deliciosos (si os gustan los donuts, vaya) y, al menos, es un lugar interesante al que ir si nunca se ha visitado un establecimiento del estilo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

True Blood - Alan Ball

Esta serie plantea un mundo en el que los vampiros, tras que los japoneses sinteticen una sustancia que puede sustituir sus necesidades de sangre, intentan integrarse en el seno de la sociedad humana y optar a sus propios derechos.



La serie se sitúa un un pueblito de la América profunda, es decir, un pueblo de paletos, fanáticos del sur de estados unidos y nos presenta a una camarera que escucha los pensamientos de los demás. A través de esta chica, que se enamora de un vampiro, se nos presentará la vida de las gentes de ese pueblo y se nos referenciará por televisión (muchas entrevistas, sobre todo) los intentos de los no muertos por hacerse un hueco en la sociedad.

A pesar de que los efectos especiales son un poco tristes (peores que los de Heroes, y me la trae floja cuantos asiduos tenga dicha serie: sus efectos visuales son patéticos), casi a nivel Buffy; y que en el primer capítulo (dedicado a la presentación del pueblo y sus gentes), el argumento parece completamente inconexo y poco meditado, a medida que pasan los capítulos uno se encuentra con que todo se va aclarando y que la trama se va tejiendo a buen ritmo y de forma interesante.

Un principio interesante y a un nivel de acción como el que mostró Heroes en su primera temporada. Espero que con True Blood no acaben jodiendo totalmente la historia como han hecho con aquella y que, dentro de veinte o treinta capítulos aún podamos considerarla una buena serie.

martes, 18 de noviembre de 2008

Qué malos son...

- los becarios dando prácticas.
- los de la limpieza.
- ZP.
- la oposición (hale, aquí hay hostias para todos, no os preocupéis).
- los que escuchan música desde el móvil y sin auriculares en el autobús (o el metro).
- los panes de ajo del Telepizza (dios santo, ¡son vomitivos!).

Por ejemplo.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Kira [Espada Negra]

Salimos de la ciudad bajo la atenta mirada de los guardias dispuestos en la puerta, que contemplaron nuestro aspecto sucio, nuestro pelo enredado y piojoso, nuestras ropas deslustradas, raídas, rotas, pero que, desde luego, no pusieron pegas a que abandonáramos el lugar.

Nuestros pasos nos dirigieron a Osmia, la antigua capital de Osmynd; la ciudad donde todavía viven las grandes familias nobles y sus esclavos, donde los edificios aún brillan relucientes y dorados bajo la luz del día, donde la guardia pasea con sus capas y uniformes blancos y sus espadas impolutas, a pesar de que a poco más de un día de camino se levante el pozo de corrupción, vileza y ruindad que constituye y constituía Magnia. Caminamos todo el día, deteniéndonos solo para almorzar las bayas que habíamos ido recogiendo por el camino. Seguimos caminando hasta que cayó la noche. Nos apartamos del camino e hicimos una hoguera. Decidimos dormir unas horas cada uno mientras el otro velaba el sueño de ambos y acordamos que yo haría la primera guardia. Allí, en silencio y cerca del calor del fuego, escuchando tan solo el crepitar del fuego, el crujido de las ramas con el viento y los correteos de las alimañas, me quedé dormido. Desperté con frío, con la hoguera apagada, aunque las primeras luces del día ya se habían asomado tras la línea del horizonte. Sylie estaba hecha un ovillo y respiraba de forma agitada, como sumida en un mal sueño. La agité hasta que se despertó. «¿Qué pasa?», preguntó entre inquieta y sorprendida. Luego reparó en que ya no era de noche. «¿Has hecho guardia toda la noche?». «¿Tú qué crees?», pregunté sonriendo por respuesta. No dijo nada más y continuamos el camino hacia Osmia. Y ese mismo día, a unas cuantas leguas de la ciudad, nos cruzamos con un hombre. Iba bien vestido y de su cinturón marrón, de cuero, colgaba una espada en una vaina muy ornamentada. Parecía un hombre robusto, y el tintineo de sus pasos parecía insinuar una cota de mallas. Sus ropas eran negras y su aspecto indudablemente fiero. Miré un instante para Sylie y señalé al hombre con un pequeño gesto. Sobraban las palabras. Seguimos caminando en silencio y nos dirigimos a su encuentro, y cuando estábamos a tan solo unos metros de distancia desenvainé la espalda. El hombre saltó hacia atrás con rapidez y me miró con ojos sorprendidos, inquietos, vivos, pero tranquilos, mientras desenvainaba su espada.  «Estate quieto, no hagas el gilipollas», dijo en tono hosco. Le ataqué en respuesta. Desvió el ataque con facilidad. «No te lo volveré a pedir, saco de pulgas». Me eché unos pasos hacia atrás para analizar la situación, él parecía dejarme la decisión: «vive o muere», parecía pensar. Nos quedamos quietos un rato, yo valoraba la situación, él esperaba casi con parsimonia. El estruendo de algo cayendo al suelo se escuchó a lo lejos, seguido de un «¡¡Joder!!» con una voz fuerte y aguda. «Mierda, se acerca más gente», pensé, siendo consciente de que nuestra única posibilidad residía en ser dos contra uno. Ataqué sin planteármelo más tiempo. Tal vez el recién llegado huyese al escuchar cómo se besaban las espadas o la lucha terminaba antes de que el otro llegase.  El hombre me encaró de lado y desvió la espada otra vez, aunque de forma más apurada. Giré sobre mí mismo para volver a tenerlo de frente. «Se acabó, niño», dijo cuando se tiró sobre mí con el arma en alto. Lo esquivé malamente ayudándome con la espada pero se volvió a colocar sin darme tiempo a nada, su siguiente ataque me arrancó el arma de las manos a base de pura fuerza. Los dedos me ardían por el golpe, la mano temblante se cerró involuntariamente formando un puño. «¿Qué coño hacéis?», preguntó una voz aguda y un poco nasal. El hombre pisó mi espada y echó una rápida ojeada a la persona que yo tenía justo enfrente: era una chica muy alta, ancha, de brazos fuertes y piel bronceada; de rasgos toscos y el pelo corto como el de un niño. El hombre hizo gestos de reconocerla. «Este hombre intentó robarme la espada… el único recuerdo de mi familia», dije con voz entrecortada, sinceramente dolida, mientras intentaba contener el dolor de la mano. El hombre vaciló un instante, tal vez ante lo inesperado de mi mentira. Mi voz casi llorosa pudo ayudar al engaño y el hecho de que él dudase hizo el resto. «No… él… él está mintiendo», dijo. La enorme chica lo miró con dureza. «Él me atacó», añadió, como dando énfasis a lo que estaba diciendo. El inconfundible sonido de un arco al dispararse rompió la torpe conversación y, casi al instante, el hombre se tambaleó hacia delante con una flecha atravesándole un omóplato.  Aguantó de pie y sin soltar el arma e intentó atacarme. Lo esquivé, la herida debía dolerle horrores pues lo esquivé sin grandes dificultades. Cayó de rodillas y, un puntapié de la recién llegada le alcanzó en el mentón. La sangre se escurrió por su boca abierta mientras él quedaba en el suelo, inconsciente. Miré a la enorme joven y le di las gracias por haber confiado en mí. «Si en algún momento mi familia vuelve a ser poderosa, te lo agradeceré como es debido». Asintió, con cierto recelo y me observó mientras le quitaba la armadura. «¿Qué haces?», me preguntó, «no está bien robar». La miré con una sonrisa, ya con la cota en las manos. «Este hombre me atacó para despojarme de mi arma, me parece justo hacer lo propio con su armadura». No me impidió ponérmela. «Al menos, lo llevarás hasta la ciudad, ¿no?». La pregunta me cogió por sorpresa: ¿cómo que llevarlo a la ciudad? ¿Y que todo el mundo viera al hombre herido y al joven armado con aspecto desharrapado cargando con él? «Verás… no me parece una gran idea; cuando se despierte… dirá qué ha sucedido, y es posible que la Guardia decida creer a este hombre en lugar de a mí. No pienso arriesgarme para salvar la vida de alguien que me ha atacado». La joven insistió una y mil veces en que, al menos, lo lleváramos hasta un lugar más cercano a las murallas donde lo pudieran encontrar con facilidad y pudieran atenderle las heridas. Y a pesar de lo que pueda parecer lógico, accedí. Si el hombre la había reconocido realmente, tal vez la chica acabase huyendo con nosotros, y aquella patada bien merecía el esfuerzo de portar al herido.

Empezamos a caminar cargando ella y yo con el cuerpo mientras Sylie nos seguía a un lado con el arco colgado a la espalda. «Me llamo Kira», se presentó la joven, «Kira del Hierro». Era una herrera o, al menos, venía de familia herrera; seguramente, dado el apellido, de una familia de armeros, y si aquel hombre tan bien pertrechado parecía haberla reconocido, lo habría hecho muy seguramente. Los buenos armeros eran un producto escaso.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Watchmen, el trailer

Bueno, y aquí la versión definitiva del trailer de Watchmen, el cómic de Alan Moore considerado por muchos como el mejor de la historia.

Movies Yahoo.

La pinta, sin lugar a dudas, es deliciosa.

Historias con historia

Este blog, que me recomendaron hoy, nos presenta una serie de detalles históricos curiosos explicados de forma amena y sencilla. Si bien solo he leido unos cuantos posts, he de decir que es un lugar interesante, divertido y que, seguramente, proporciona una considerable cultura general.

Historias con historia.

viernes, 14 de noviembre de 2008

[Espada Negra]

Resultó que el arco era demasiado recio para la pobre Sylie. Tenía un arco, sí; pero era, sencillamente, inútil, como descubriríamos al día siguiente. Así que las siguientes semanas las pasó enfrentándose a aquella dura cuerda, una y otra vez, y otra, y otra; hasta que los músculos de los brazos permanecían duros varios minutos, sobrepasando aquel dolor punzante como si docenas de cristales intentasen abrirse camino a través de la piel. Cuando por fin disparó flechas, demostró que puntería sí tenía, pero las fuerzas no le duraban más allá del primer disparo o, con suerte, del segundo. Era un factor a tener en cuenta, el arco imponía. Era casi tan alto como ella, con flechas  de pie y medio, y cualquiera que decidiese plantarme cara se lo pensaría mejor habiendo una flecha apuntando a su pecho. La magia está en los detalles, como aprendería mucho más tarde. Tal vez demasiado tarde. No dice lo mismo una frase a la luz del día, que cobijados por la noche, ataviado con ropas negras, con la voz amortiguada por un embozo, en un lugar apartado y con la mala fama por blasón. Todo está en los detalles. Siempre. Todo.

 

Así pasaron las semanas, los meses; pasó el invierno, el frío, pasaron los años. Cuatro largos años en los que seguí eludiando a la guardia y a los caballeros y soldadesca varia lo mejor que pude, observando la escena durante varios minutos y siempre dispuesto a salir corriendo por callejones, trepar tejados y saltar de casa en casa. «Tu suerte no es natural. Estás bendecido. Está más allá de toda lógica», me dijo Sylie un día. Y tenía razón. Hoy lo sé. Durante cinco años viví como una rata, mordisqueando las sobras de Osmynd, robando porciones de queso y grano; cuatro de ellos junto a mi compañera, y nunca nos cogieron, nunca. Durante ese tiempo evité meterme en problemas innecesarios, aunque algunas noches sentía sed; era sed de sangre. Lo supe desde un principio. Necesitaba volver a escuchar estertores de agonía, necesitaba volver a sentir la mano húmeda de sangre caliente; escuchaba a la oscuridad que me hablaba, como la primera vez, en una época que me parecía situarse a vidas enteras de distancia. En ocasiones... esa sensación no me dejaba dormir, y daba vueltas en torno a mi propia ansia. Era un monstruo. No me cabía duda. Y así llegó mi decimosexto ciclo y el decimotercero de Sylie. Habíamos ahorrado unas cuantas monedas de plata, un par de piezas de oro y mi manejo de la espada, aún carente de la sutileza que tendría un verdadero hombre de batalla, era más que aceptable y Sylie ya usaba el arco con comodidad. El destino nos había sonreído. Si hacíamos caso a lo que decían las viejas: los dioses aún guardaban planes para nosotros. Pero me pregunto si pensaban en aquéllos planes.

 

Tenía un plan, un plan descabellado que, al menos, podría solucionar parte de nuestras miserables vidas. Pero todo tenía que salir bien o no funcionaría en absoluto. Y no solo dependía de nuestro buen hacer. Dependíamos completamente de la suerte. «Comprendería que no quisieras arriesgarte, pero yo lo haré igual…», le dije a Sylie en tono fraternal. «Tú me salvaste arriesgándote por mí. Te has convertido en un amigo y un hermano para mí. No podría dejarte y vivir con la conciencia tranquila. Estamos juntos en esto, Ernest.». Y sonreí, generalmente no nos llamábamos por ningún nombre concreto. Pero nada me hacía tan feliz como haber usurpado el nombre de aquel monstruo.  Ahora yo soy él, el monstruo, el asesino.

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Ayer, cuando iba a colgar este texto, no funcionaba Blogger; bueno, en realidad apenas funcionaban páginas, salvo Nación Rolera, que aguantó estoicmente ese pequeño bache de la red.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Primera noche en el Absurdo

Cuando hora y media después salieron del Agujero Negro, Ernest aún miraba a Alberto con cierta decepción.

- Debería mandarte a dormir debajo de un puente – sentenció.

- ¡Oh, vamos! Cállate… hice lo que tenía que hacer.

- Sí, y yo tendría que mandarte debajo del puente. Con lo guapa que era, esa sonrisa tan dulce, esa camiseta ceñida que le apretaba… todo. ¡Ay! Qué raro nos ha salido el Lógico. Si te habías tomado el Despertar, es increíble que te contuvieras…

- Bueno, haz lo que te dé la gana – atajó Alberto malencarado.

 

Cuando varios minutos después entraron en el portal del edificio de Ernest, este llevaba varios minutos callado.

- Dormirás en el salón – informó.

Alberto asintió.

- Si necesitas cualquier cosa… hay comida y bebida en la cocina – dijo Ernest mientras entraban en el piso – el baño está ahí, y si vas a fumar sal al balcón. Las mantas están sobre el sofá – terminó, señalándolas.

Alberto volvió a asentir.

- Parece que el Despertar no consiguió mucho – comentó Ernest con tono apagado.

- Durante los primeros minutos… habría cargado a la camarera al hombro, me la habría llevado lejos y le habría hecho el amor sin parar durante horas.

- Pero no lo hiciste…

- Me lo pensé mejor – Alberto se encogió de hombros mientras mostraba las palmas de las manos, como enfatizando su inocencia.

- Se te pasó el efecto…

- Supongo.

- ¿Cómo fue despertar?

- Fue liberador, durante ese rato… no pensé en mi hogar, no había más mundo que este, solo había posibilidades abiertas ante mí, solo había futuro. Futuro y la camarera. Había victoria, curiosidad y sexo.

- ¡Qué tiempos aquellos! – rió Ernest.

Alberto sonrió ligeramente, una sonrisa sincera y, en cierto modo, aunque solo en cierto modo, alegre.

- Que tengas una buena noche, Alberto – se despidió Ernest junto a la puerta de su habitación.

- Tú también, y gracias por acogerme – contestó Alberto mientras su compañero entraba a la habitación.

- Nada, hombre; era para animarte, no te iba a dejar abandonado y a la intemperie, ¿no? – finalizó Ernest.

Y la puerta se cerró. En la oscuridad y soledad de aquel mundo nuevo, Alberto recordó su vieja vida: la familia, la novia… ¿Lo estarían buscando? ¿Estarían todos juntos llorando su pérdida? Después recordó su Despertar, la liberación, las ganas de empezar una nueva vida… aquella sensación incontrolable de forjarse de nuevo a sí mismo, de romper con sus recuerdos y entregarse a su nueva vida. Se tapó con unas mantas y lloró hasta quedarse dormido entre recuerdos pasados y la promesa de un futuro inexorable.