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miércoles, 31 de agosto de 2011

Valencia

Hace un par de semanas Albos y yo nos animamos a ir hasta Valencia. Desde Albacete nos llevó escasamente dos horas. Ya os he hablado de lo bien comunicada que está la ciudad manchega.

He de admitir mi ignorancia y contaros que me sorprendió muchísimo ver que la ciudad tenía 800.000 habitantes. Esa fue la primera de las muchas sorpresas que nos dio. Muchas y gratas.

Nosotros llegamos, a lomos de un tren normalito, sucio y sin cortinas, a la Estación Norte. Una de las más preciosas estaciones de tren en las que he estado. Destaco los relojes y las taquillas.
Allí, y por suerte para nosotros, un amabilísimo Deivid, nos recogió para hacernos de guía. Dianet, Albos, Deivid y yo nos lanzamos a la aventura. Nos encaminamos hacia la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Segunda sorpresa del día. Todo es impresionante, abrumador. A pesar de que yo tenía una bonita guía de la ciudad, no pensé que nos llevaría tres horas recorrer el museo de ciencias. Curiosamente el Museo de Ciencias recibe el nombre de Principe Felipe. Será que no tenemos científicos con premio Nobel en este país.
Como había mucho que ver y teníamos poco tiempo, nos decidimos por visitar el sábado por la mañana el museo de ciencias, por la tarde la ciudad y dejar para el domingo el  L'Oceanogràfic. Esto lo tienen especialmente bien pensado: tú compras el abono para visitar los edificios pero puedes hacerlo en varios días. Sólo tienes que avisar de qué verás cada día y ya está.
El museo era interesante y estaba muy bien pensado. Además, es muy entretenido tanto para peques como para adultos. Tienen una sala de gravedad cero, un péndulo de Foucault que puedes ver desde todos los pisos, incubadoras con pollitos, muchísimos juegos explicando los fundamentos de la física, una parte dedicada a ecología... muy completo.
Una de las exposiciones temporales que tenían eran sobre comics de Marvel. Claro, yo hubiese preferido que fuese de DC pero he de reconocer que estaba realmente bien. Lo más espectacular: tocar unas manos de hielo. Recomendaban no hacerlo durante más de tres segundos y razón que tenían. También había exposiciones temporales sobre Ramón y Cajal y Valencia C.F. Aunque es una visita muy larga, merece que le deis una oportunidad.

Tras unas tres horas largas metidas en el museo, nos retiramos a comer en un delicioso italiano. Después, ronda por el centro: Ayuntamiento, edificio de Correos, una iglesia preciosa que pensábamos que era la catedral pero no lo era, Catedral, Micalet, playa, el Puerta del mar, Torres de Serranos ... y deliciosa y azucarada horchata.
En cuanto al Micalet, nos pasamos horas teorizando sobre el nombre. Yo pensaba que sería una de esas traducciones cutres del franquismo pero no. Resulta que recibe en nombre de la campana más alta que además es el santo que guarda la ciudad, según la mitología cristiana.
Como podéis leer, no nos aburrimos en ningún momento. Por ver cosas bonitas, hasta nos encontramos un impresionante Rolls Royce.

Tras este largo día, nos retiramos a dormir al Hotel Residencia Universitaria Galileo Galilei. Este hotel miente en sus fotos. Parece que tiene habitaciones nuevas y bien decoradas y después te encuentras un cuarto ruinoso. Limpio pero ruinoso. No me esperaba demasiado, cierto. Pero al menos encontrarme con lo que me prometieron, sí. Dudé entre dos hoteles, escogí este y me equivoqué.

Al día siguiente acudimos al increíble  L'Oceanogràfic valenciano. Se estima la duración de la visita en unas cuatro horas. No podéis perderos el espectáculo con los delfines, dura media hora y su punto fuerte es la originalidad. No os diré más para no estropearos la sopresa. Mi parte favorita de la visita fueron las belugas. los acuarios con túneles y los pingüinos. Lo peor: la gente. Si tienes carteles que dicen que está prohibido usar flash, no lo uses. Creo que deberían poner fotos de animalitos marinos agonizando a ver si así les entra el sentido común. Añadir vigilantes en todas las zonas también sería un detalle. No tienes a quién avisar de que hay un cretino usando flash.

Tras comer en el centro comercial Aqua, nos tocó volver a Albacete :(

Añado una aportación de nuestro anfitrión, Deivid, sobre la noche valenciana: las zonas de marcha con Cánovas, hay una discoteca en la Ciudad de las artes y las ciencias y una zona de garitos en Cedro.

Nota: un ocho. En resumidas cuentas, Valencia es una ciudad hecha por y para deslumbrar al turista. Necesitaréis mínimo un par de días para verla. 

Para los cotillas, estos somos nosotros:

 

martes, 30 de agosto de 2011

El séquito (Entourage), 1ª temporada - HBO, Doug Ellin

El hecho de que se tratase de una serie de la HBO y de diversas recomendaciones de personas muy distintas, me animó a darle una oportunidad a Entourage en un momento en el que buscaba una serie ligera de capítulos cortos.



Cada capítulo de Entourage tiene una duración de unos 30 minutos, lo que la convierte en una serie muy versátil a la hora de cubrir huecos vitales. Tal vez uno no disponga habitual y consecutivamente de los 90 minutos que dura Sherlock, de los 80 que dura casi cualquier serie española o de los 60 que duran Roma o The Wire, pero 30 minutos parece una medida de tiempo suficientemente breve para acompañar una comida o incluso un tiempo de espera.

Pero es que al principio, ni eso. El principio de Entourage intenta combinar la comedia y el drama y, en mi opinión, falla estrepitosamente en ambos aspectos. La vida de Vincent Chase, una joven estrella de cine en Los Ángeles y su séquito de amigos es demasiado lejana, demasiado diferente, demasiado distante como para que se pueda empatizar de algún modo con él. Por si esto fuera poco, mi impresión sobre los dos primeros capítulos de la serie se redujo a: «la serie va de cómo unos chavales se follan —o lo intentan— jovencitas en piscinas», y, sinceramente, no me pareció que aportase nada más. Llegados a este punto, fue solo la insistencia de Juampa la que me hizo darle unos capítulos más de prueba. Graciosamente, el tercero fue considerablemente mejor que los dos primeros y a partir de ahí la serie se defendió; quizá no con brillo, pero sí con cierta aceptabilidad —menos mal—, hasta llegar a un correcto final de temporada.

En ningún momento me pareció que me encontrase ante una gran serie, ya os lo digo; pero del desastre inicial es cierto que consiguieron pasar a un plano de cierta competencia. Me gustó mucho el trabajo de Kevin Connolly en su papel de Eric Murphy, el representante de Vincent Chase; al que reencuentro tras su papel en Infelices para siempre (¡la serie de Mr. Floppy!). Adrian Greenier, que hace de Vincent Chase, también me gustó, y por supuesto, Kevin Dillon (Eric 'Drama') me parece que lo hace muy bien. Jerry Ferrara compagina el tener un papel que me da un poco de asco con el interpretarlo sin carisma. La verdad es que cada aportación de Tortuga me parecía un lastre para la serie, así que supongo que —por extrapolación de otras series— al resto de la humanidad le encantará el personaje.

De pie: Adrian Greenier y Jeremy Piven
Sentados: Kevin Connolly, Kevin Dillon y Jerry Ferrara.


Tiene algunos puntos positivos, todo sea dicho, como la representación de la volatilidad de estas personas, y de su concepción de la vida como una carrera de abrir piernas, por lo estúpidos que son a veces (que todas las escenas de golf sirvan de ejemplo, gracias) y por el despilfarro y vida absurda que llevan. Son temas que se empiezan manejando a pocos pero que, en cierto modo, son el centro de la serie. Es esto lo que le va dando cierto peso y convirtiéndola en algo más que... una serie para adolescentes hormonados.

«¿Quién está saliendo con Scarlett Johansson? Creo que estoy enamorado de ella.»

Y no voy a extenderme más, porque tampoco creo que sea necesario. Bueno, sí, una cosa más: la serie se inspira en la vida de Mark Wahlberg, que es su productor ejecutivo. Ahí lo dejo.


Nota: 4,5. La serie se deja ver, pero el principio es lamentable y gran parte de los culos y tetas que aparecen, que en otras series son parte del argumento, aquí me parecen relleno y reclamo nada más.

lunes, 29 de agosto de 2011

Las tierras baldías (La Torre Oscura, parte 3) - Stephen King


El primer libro que leí de Stephen King, no sé si lo dije alguna vez, fue Los ojos del dragón. Y me pareció muy malo, la verdad; tanto que renuncié a interesarme por el resto de su obra. ¡Así de malo me pareció! El caso es que mucho tiempo después (unos 9 años después, de hecho), uno de mis amigos con el que más coincido en gustos me insistió e insistió en que leyese El Pistolero, la primera entrega de La Torre Oscura. Yo, que soy un tipo insidioso y malvado, quizá me debatí interiormente entre hacerle caso por nuestras abundantes coincidencias o ignorarle por mi opinión losojosdeldragonizada que tenía del autor... pero me decanté por mis prejuicios. «King no me gusta y no voy a leer el pistoler, jum, jum»; o algo así. El caso es que me tendió una trampa y me regaló el primero por un cumpleaños —sucio traidor— y me lo leí, claro; qué menos. Y bueh... se dejaba leer sin más, un poco farragoso y aburrido, aunque más interesante que Los ojos del dragón. No quedó satisfecho con el resultado, porque un año después me regaló La llegada de los tres, con motivo de otro cumpleaños, claro. Y ahí consiguió su propósito: me enganché a la Torre. La primera mitad del segundo libro es perfecta, interesante, rápida y molona; la segunda mitad decae un poco, pero sigue siendo genial, así que cogí —ya motu proprio esta vez— el tercer libro y lo devoré con ansia inusitada. 3 días para sus 630 páginas. Esto, señores, les aseguro que no es normal.



No, la lectura de Las tierras baldías no fue normal, no podía dejarla. Leía y leía, con pequeñas pausas, siempre interesado en saber qué pasaba a continuación, si llegaban a explicarse las dudas que me devoraban. ¡Qué demonio de los cliffhanger! — Iba a poner «dominio», pero me salió demonio y creo que, siendo King, le da un matiz gracioso.

El caso es que en esta tercera novela de La Torre, la historia se retoma al poco de terminar la segunda. Ahí tenemos al trío protagonista caminando, dirigiéndose hacia lo que esperan que sea La Torre, un viaje marcado por la casualidad (¿o la causalidad?), por las fuerzas que mueven el mundo. Un viaje guiado entre despiadada e indiferentemente por el...

«Ka.»

Y así, nos topamos con Mir, Shardik, el Oso, el guardián de una de las puertas —que sirve para hablarnos de la grande ; que como tantas otras cosas de este mundo, combinan la tecnología y la magia, la obviedad y el misterio; todo retorcido por una mente enferma; y a partir de aquí, el viaje ya está dirigido por el Haz, una corriente de fuerza que sirve de guía a quien sabe apreciarla. La meta del viaje será Blaine. Y el viaje es un continuo in crescendo en el que King se toma la molestia, incluso, de explicar y tomar parte en la gran paradoja temporal de las anteriores entregas, profundizar en la mente de Roland y la de Eddie, y a hacer un capítulo pseudoespecular, con las acciones que hay a un lado y a otro en breves epígrafes de entre media y dos páginas. Da acción, da misterio, da magia y, ante todo, mantiene el interés. El interés por conocer ese extraño pueblo o a las gentes de Lud, la intriga que en todo momento rodea a Blaine, a su uso y a su estado actual; la adorable presencia de Acho, el terror de la locura en Jake, el febril desdoble de Roland. ¡Qué decir! Todo incitaba a seguir leyendo, siempre un poco más; hasta el final del libro, que hará que muchos deseen una lenta muerte para King —sobre todo quienes hayan leído el libro en su año de publicación— con ese final... EN MITAD de una conversación. Imperdonable.


Por lo demás, me gustaría añadir una mención a la Redacción Final del señorito Chambers. Es genial, toda ella. Contextualmente con lo que cuenta la novela y como simple narrativa experimental, fue una pasada. Y el hecho de que el autor se permita una especie de coña interna, valorando lo complicado de la redacción y lo buena que es en boca del docente que la corrige, me pareció un detallazo hilarante.

Nota: 10. Nada de lo que quejarse, salvo ese final cortado por la mitad. Anda que...

«Y esa es la verdad.»

Partes anteriores de La Torre Oscura:
El pistolero Nota: 5,5.

Otras novelas de Stephen King:
It Nota: 8.

viernes, 26 de agosto de 2011

¿Dónde está Laulau?

Como algunos ya sabéis, mi nula participación en el blog se debe a que estoy pasando un par de meses en Albacete. ¿Qué hago aquí? Trabajar. Os hablaría de mi trabajo pero últimamente se ha puesto de moda que las empresas de desarrollo de software nos hagan firmar a los programadores unas draconianas cláusulas de confidencialidad.

Hoy, vamos a hablar de Albacete. Albecete es una capital de provincia y tiene unos 170.000 habitantes. A diferencia de Vigo, aquí están todos juntitos en un núcleo urbano bastante compacto. La ciudad en sí tiene bastantes cosas malas y alguna buena.

Cosas malas:
1_Albacete es una ciudad más bien feocha. Tiene algunos edificios preciosos, como la construcción en la que se aloja la Cámara de Comercio o la Catedral, pero pocos más. Dicen los lugareños que distintas administraciones se encargaron de destrozar su casco histórico y todo edificio bonito. El problema es que han pasado los años y parece que nadie se ha decidido a poner remedio a esto. Resultado: una ciudad estéticamente poco agraciada. Para que los vigueses se hagan una idea, la mayor parte de Albacete es como Navia.
2_el constante desperdicio de agua. No entiendo como siendo una zona con constantes períodos de sequía y tanta agricultura, se pueden permitir el lujo de tener fuentes que elevan el agua a 8 metros o terrazas que vaporizan agua desde las 12 de la mañana hasta altas horas de la madrugada. Por no hablar de sus ineficientes sistemas de riego. Me quejaba de cómo se usaba el agua en Galicia hasta que llegué a esta ciudad. ¡Menuda forma de tirarla!
3_nada que hacer, nada que ver. Esta parece ser la constante. Los museos cierran todas las tardes de agosto y no abren los festivos. La mayoría de las tiendas cierran buena parte de la tarde. Tampoco tiene una buena cartelera de espectáculos, excepto en la feria. En Albacete, la única diversión que puedes encontrar es ir a la piscina. No hay nada más que hacer. Y creedme, tras semanas aquí, he buscado con ahínco alternativas de ocio. Albacete es una ciudad aburrida.
4_los horarios. No voy a mentiros, en Albacete hace calor, mucho calor. Yo lo llevo mejor que el calor de Vigo porque es más seco pero entiendo que a mucha gente le resulte incómodo. Ahora bien, las temperaturas no justifican bajo ningún concepto que las tiendas cierren desde las dos hasta las seis de la tarde. Cierto es que los centros comercianes y las franquicias abren pero os reto a encontrar un estanco abierto sobre las cinco. No, no fumo, es que las tarjetas de autobús las venden y se recargan en estos establecimientos. Personalmente, considero que estos horarios son demenciales y no se justifican. Madrid u Ourense tienen climas similares y a nadie se le ocurre cerrar hasta las seis. Por no hablar de los pobres empleados, que deben tener la peor jornada partida de todo el estado.
5_los aires acondicionados. Entiendo que hace calor y que es un gustazo entrar en un local y notar fresquillo. Pero una cosa es fresquillo y otra que te tengas que llevar un foulard y una chaqueta al trabajo, al cine, al centro comercial... estar a 40º fuera y a 20º dentro no es sano. Se abusa muchísimo del aire acondicionado injustificadamente, con el consecuente despilfarro energético. A nivel de salud, he tenido una conjuntivitis y ahora mismo estoy afónica. Que vale, tiendo a ponerme malita, pero no como consecuencia directa de un mal uso de los aires acondicionados.

Sin embargo, la ciudad también tiene cosas buenas:
1_los albaceteños. Son personas muy amables y dispuestas a ayudarte en todo lo que necesites. Como me pasa con la gente del sur, a veces me cuesta entenderlos porque tienden a vocalizar más bien poco. Pero lo dicho, en general, son un encanto.
2_el transporte. El transporte en la ciudad es limpio y barato. Vitrasa debería aprender. Es cierto que las rutas marcadas no son las más eficientes pero prefiero dar un par de rodeos y que el billete me cueste 50 céntimos a dar esos rodeos y que me cueste más del doble. El transporte a otras ciudades es igual de bueno. Como el Albacete no hay nada que hacer, los fines de semana hemos huido a Cuenca y a Valencia. Han sido viajes cómodos y bastante baratos. ¿A dónde es mucho más caro viajar? A Madrid.
3_el parque. Albacete tiene un par de parques preciosos y muy cuidados. Destaco el parque de Abelardo Sánchez. Aquí sí veo razonable el uso de agua. Es de lo poco que puedes disfrutar y es un más que razonable refugio ante las altas temperaturas.
4_los horarios. El sábado por la tarde todo cierra. Y me parece genial. Lo siento mucho pero veo más que razonable que los empleados de los comercios tengan parte de su fin de semana libre. En Holanda también pasaba y no era un problema. Ojalá en Galicia hiciesen lo mismo. Este empeño de tener las tiendas abiertas 24 horas al día me parece absurdo.

Resumiendo: Albacete no es una ciudad enfocada el turismo y tampoco intenta serlo. Por lo tanto, no es una visita recomendable.

viernes, 19 de agosto de 2011

Subús, autobuses urbanos en Albacete

Como algunos de vosotros ya sabéis, estoy en Albacete, en la ciudad de Albacete. Bien, como algunos de los que sabéis que estoy allí ya sabéis, me parece una ciudad horrible llena de cosas negativas que un día comentaré, quizá, pormenorizadamente. No obstante, hoy quería hablar de una cosa maravillosa que tiene esta ciudad de algo menos de 180.000 habitantes en la que los negocios cierran durante las horas de máximo calor, haciendo que los trabajadores, sencillamente, destinen todas sus horas de vigilia a trabajar o desplazarse bajo un Sol de justicia hasta su casa o hasta el lugar en el que calmen su hambre normalmente; hoy os quería hablar de su transporte público.

Sí, hoy os quería hablar de sus autobuses (los taxis tienen una bajada de bandera menor que en Vigo, pero como no cojo taxis con asiduidad, tampoco es que pueda hablar mucho al respecto). Los autobuses de Albacete son bastante nuevos (no como los de Cuenca o Lisboa, por citar dos ejemplos), y el viaje ordinario cuesta 90 céntimos. No es que sea una minucia, aunque ya son 27 céntimos menos que la contrapartida viguesa. Además, pasan cada 22 minutos entre semana en verano, 16 minutos el sábado y 30 el domingo y los festivos. Además, uno puede hacerse en cualquier estanco una tarjetita de transportes y meterle dinero (como el servicio de Caixanova, igual, pero en un estanco) y entonces el viaje sale por 30 céntimos (con 45 minutos para hacer transbordo). 30 céntimos, sí. 20 si es el carnet joven (que hay que hacer en el ayuntamiento por lo que entendí) o 0 céntimos si uno es pensionista.

Que sí, que Vigo es el doble de grande y todo lo que queráis. Cuenca tenía 45000 personas y el viaje no costaba 22,5 céntimos. Madrid es 15 veces Vigo y el billete no cuesta 15 euros, gracias a Dios. Y una cosa como esta, un abono de verdad, es precisamente lo que me gustaría para Vigo. Si en el ordinario quieren cobrar 2 euros, adelante; pero tras ver estos precios, tiemblo de pensar en volver a casa y coger el autobús todos los días para ir a clase.


P.D.: abro un tag "Albacete", porque seguro que, cuando esté en Vigo y Lau tenga más tiempo, tendrá ganas de comentaros algo de la ciudad.

martes, 16 de agosto de 2011

La llegada de los tres (La torre oscura, parte 2) - Stephen King

Tarde publico esta reseña, contando que el libro lo leí (creo) a finales de Mayo, aunque dejo la historia para cuando publique la reseña de la tercera parte (que a punto de hacerlo descubrí que ésta que vais a leer nunca había visto la luz, cuando la antecedía).



La llegada de los tres me convenció con un principio brutal, que parte de una idea muy sencilla. Roland de Gilead, el Pistolero, tiene que buscar a 3 compañeros por "ka" (ese término que en el mundo de la Torre implica destino, suerte y mucho más). Así, en algún lugar, hay tres puertas que llevan a sendos espaciostiempo en los que debe conseguir atraer a la persona indicada hacia Mundo Medio para que lo siga en su largo camino hacia la Torre.

La premisa como tal no me decía gran cosa, pues era demasiado abierta, y dependía en gran parte de los personajes que presentase King, quien tuvo el gran acierto de meter primero a Eddie Dean. La verdad es que necesitaba que algo me gustase mucho en la novela para leerla con ganas, y ese momento llegó con Eddie, el yonki metido a camello al que solo le importa una nueva dosis de heroína. Su presentación, su desarrollo, sus momentos y, en ocasiones, su sucio y desvalentonado realismo me encantaron. Eddie era, lo vi muy claro, el contrapunto que necesitaba la Torre. Roland era demasiado duro y correoso, Eddie, aunque corroído por las drogas, era humano.

La segunda puerta lleva a Odette Walker. Ella, en concreto, es la que menos me gustó, con su trastorno de personalidad. Admito que era una idea que me podía caer en gracia con cierta facilidad, pero es que la segunda personalidad es tan-tan-tan desagradable y cargante a la vez, que el aburrimiento era absoluto. Mientras era Odette, aunque carecía del carisma de Eddie, estaba bien, pero cuando cambiaba me parecía bastante hastiante.


La última puerta lleva a un hijoputa terrible. No esa clase de hijosputa graciosos y con encanto, no. Jack Mort es un sucio hijo de la gran puta que merece sufrir la enfermedad más terrible y morir entre estertores de agonía. El personaje me daba tanto asco que realmente me interesaba qué pasaría con él. Un personajazo, en serio; por simple y extremo que sea.


La novela se divide en tres partes argumentales, una por cada persona/puerta. La primera me pareció la mejor con diferencia. La parte de Eddie es un 10. El resto no es tan bueno, está bien, sí; ya no nos encontramos ante El pistolero, no. La llegada de los tres tiene unas 600 páginas (algo más, creo recordar) pero se lee con comodidad e interés, la historia tiene ritmo y, en general, resulta interesante.


Nota: 7,5. La serie necesitaba un empujón, un poco de viento para coger altura. Y ahora ya lo tiene. Ay, King, ¿por qué no empezaste por aquí y resumiste el primer libro en un flashback de Roland de 4 o 5 páginas? Ay, King. Pero, eso sí, recuperé toda la confianza perdida en el primer libro y me dejó con el suficiente interés como para leer el tercero un par de semanas después.


El final me parecía tener una laguna enorme como un mundo. Os aviso de que viene un spoiler grande, grande. La duda que me quedaba era ¿dónde está el Tercero?  Si había tres puertas, seguro que no era para curar a Odette, ¿dónde coño está el Tercero? Pero eso me quedó resuelto unos cuántos capítulos después, ya en Las tierras baldías.





Otras novelas de la serie:
El pistolero.

viernes, 12 de agosto de 2011

El guardián entre el centeno - J. D. Salinger

Cuando llevaba la mitad del libro, me planteé muchas cosas. Quizá yo hubiera llegado tarde a su lectura, es decir, quizá, sencillamente, fuese viejo para una primera toma de contacto. Quizá la traducción era tan horrenda que lo que el libro pudiera tener de interés o gracia... desaparecía en las brumas de aquella redacción terriblemente repetitiva, fea y monótona. Quizá, tal y como estaba viendo, fuese uno de los objetivos de la obra, quizá lo más gracioso del libro fuese que el autor se llamase "JD". Me costó bastante decidirme, la verdad. Mucho "quizá" y muy pocas nueces.



La novela nos presenta al señorito Holden Caulfield al que acaban de expulsar de su nuevo colegio (tras otras previas expulsiones de anteriores centros educativos), un tío sin gracia, sin espíritu y sin ninguna cualidad que lo convierta en un buen protagonista. Ni siquiera en uno normalito. Lo único bueno que tiene es que insiste una y otra vez en que se quiere suicidar, con lo que al lector le queda un brillo de esperanza. "Quizá lo haga". Así va, un "quizá" tras otro. Pero no, en realidad asistimos a su existencia emo anodina de principio a fin.

Holden empieza siendo... miento, empieza pareciendo un jovencito tirando a estúpido y acaba siendo de un infantil insoportable sin más. En serio, hasta tal punto es así, que personajes que en general me darían asco (como Stradlater, por ejemplo) acababan despertándome cierta simpatía aunque fuese en un ámbito tan limitado como su trato con Holden. Creo que nunca, nunca, nunca me encontré con un protagonista tan... exasperante. Odia las mentiras, la obsesión por el sexo que tienen el resto de adolescentes, la hipocresía, la estupidez... en realidad juraría que en uno u otro momento dice que odia todo lo que aparece en el libro; aunque se le pase un instante después.

El lenguaje barriobajero, de malote (no sé si malote se usa en el resto de España, pero me gusta más que cani, por ejemplo), supongo que buscaba ocupar un nicho ecológico. Esa gente está claro que existe y, la verdad, ocupan más bien un espectro marginal en los libros que se ven normalmente. No obstante, lejos de sentirme ofendido, me aburría soberanamente, sobre todo algunas de sus expresiones como "pegar la hebra", que en mi mente acabó traduciéndose como "darle el coñazo a alguien", o "tener la vena" que esa sí parecía ser más claramente "estar de humor". Pero entre venas y hebras, la verdad, se van la mitad de los diálogos del muchacho.

No obstante, a pesar de todo, reconozco que en la segunda mitad del libro hubo dos o tres escenas que me gustaron. Fueron momentos puntuales y ni siquiera me gusta cómo encajan en el libro, sino solo como escenas descontextualizadas. El momento en el que se explica a qué viene el título del libro me parece bastante interesante; cuando Holden es cruel con Sally porque sí, porque es un cretino sobrevalorado que lo único que merece es una mano de hostias; cuando habla de cómo uno de sus profesores recogió hace años a un alumno que se había tirado por la ventana, tras taparlo con su abrigo "sin importarle que se llenase de sangre" y toda, toda la parte con la hermana (un encanto la joven Phoebe Caulfield, la verdad).

Supongo que, en parte, mi problema con el libro viene de que intenta reflejar la adolescencia, pero es mentira. No sé cómo la gente puede pensar otra cosa. Holden tiene 17 años y actúa como un crío de 9. En realidad notamos que todo su mundo gira en torno al sexo (sí, bien, eso sí que es apropiado para sus 17 años), aunque no a él exactamente, solo a todo su entorno; pero luego podemos apreciar que habla como si tuviese 10, repite las cosas una y otra vez y actúa de forma súper infantil. No es un representante válido, me pareció un outlier en la muestra.

Nota: 4. Las últimas 80 páginas, de 280, están bien. El resto, entre aburrido y absurdo, dependiendo del momento. Es un libro corto y no resulta difícil de leer, pero tampoco va más allá. Si lo leéis, que sea bajo vuestra cuenta y riesgo, y no por recomendación mía.


¿A vosotros, qué os pareció Caulfield? ¿Fuisteis capaces de empatizar con él? ¿Comprendíais sus motivaciones? ¿Y qué tal la redacción del libro? Es que había momentos en que me gustaba, pero quedaban eclipsados por paja y repeticiones horribles del chavalín. ¡Ay!

martes, 9 de agosto de 2011

Mujeres desesperadas (5ª temporada) - ABC, Marc Cherry


He de decir, creo que condiciona mucho mi opinión sobre la temporada, que la fórmula de la serie me parece que ya no da para mucho más. He visto la quinta temporada entera porque admito que presentaban un misterio interesante con un personaje muy carismático, el grandioso Dave Williams (Neal McDonough).



Si  hubiese carecido de interés, un problema que atañe a las temporadas pares, no sé si habría terminado de verla; pero coincidió que no era así. La aparición de Dave, aunque sea de la mano de un personaje que me resulta tan cargante como Edie Brit (Nicollette Sheridan), con ese toque espectral y de subrepticia malignidad tras toda la educación y las ganas de ayudar, consiguió que el personaje me cayese en gracia y que la temporada me enganchase. Es claramente un hijoputa, sí, pero es un hijoputa molón.

Como sabrá todo aquel que haya terminado de ver la cuarta, lo que manifiesta una cierta tenacidad, paciencia y posesión de tiempo libre (porque no es precisamente la alegría de la huerta), la historia ha saltado 5 años: Susan ya no está con Mike, Gabrielle mantiene a la familia desde que Carlos ha quedado ciego, Lynette trabaja con su marido en Scavo's, Brie se ha hecho la dueña del catering más importante del país y está amasando una fortuna junto a Katherine, que gana cierta relevancia esta temporada. Con este planteamiento inicial, la serie se desarrolla más o menos como siempre, dramón marujesco por un lado, humor ligeramente cínico por otro y con unas introducciones en su mayoría bonitas y elegantes con la voz de Mary Alice Young (Brenda Strong).

Como quitando el misterio poco más podría decir que no fuera repetir lo mismo que en otras temporadas (que cuidan mucho la imagen -aunque podría estar un poco mejor por momentos-, la música, etc.), y no es plan de insistir en el papelazo de Neal McDonough, al que sólo me había encontrado como militar malvadete de Time Line (hay que reconocer que no tiene cara de bueno); voy a hacer un pequeño comentario sobre evolución de personajes, un tema que, realmente, como ya he discutido con alguna persona que sigue la serie, es chocante en el mejor de los casos.

TIENE SPOILERS de esta y previas temporadas:
El único personaje que me parece que ha ganado verdadera solidez con el paso de las temporadas es Gabrielle. Es mucho menos zorra, mucho menos imbécil; ha crecido (aunque sea un poco y el cerebro se le siga licuando y le impida pensar cuando hay dinero o un traje bonito de por medio). Además, la mejoría también del personaje de Carlos ha contribuido a que este inicialmente mal avenido matrimonio sea el único salvable tras sus segundas nupcias.

Brie, por su parte, casada actualmente con Orson Hodge, es un personaje que ha ganado cierta sobriedad y ha disminuido algo sus trastornos obsesivo compulsivos; lo que supone un punto bueno y malo a la vez: bueno porque ayuda a dar profundidad y naturalidad al personaje, malo porque reduce su, creo yo, gran baza. No obstante, también es cierto que la aparición repentina de la manía cleptómana de Orson (absolutamente repentina) para generar algún tipo de tensión en la pareja, supongo, ha quitado parte de la gracia de la 'normalizacion' que parecían estar viviendo. Supongo que es lo que tiene querer estirar y estirar una serie, ¿no, ABC? La plantan como una respuesta a la tensión y tal, pero la verdad es que me chirriaba por todas partes. Orson fue un malo espectacular, pero en esta temporada pierde casi todo su atractivo.

Los Scavo me revientan; me revientan desde hace mucho. Nunca me han caído bien, pero es que ya los mataría. Tom y Lynette deberían haberlo dejado hace mucho. Es cierto que Tom es un infantil de pacotilla y un poco mierdas, pero es que Lynette se niega a ver la realidad. A mi mente vuelven todos esos momentos en los que viendo a los monstruos que tiene por hijos se niega a aceptar su parte en el asunto como madre; en el que viendo que nada ha funcionado se niega a ver los castigos como una opción. Lynette es a la vez la única cura y la gran enfermedad de la familia Scavo, sobre todo contando que Tom (que es tonto, y no hay más que hacerle) no tiene la fuerza necesaria para meter baza, ni los huevos suficientes para plantar cara a Lynette cuando esta toma una mala decisión. Lo más que hace es pedirle apoyo para cumplir sus sueños... algo que Lynette tampoco debería consentir sin más ni más. Lo siento Tom, pero es que quieres estupideces.

Y llegamos al último personaje del que voy a hablar. Quizá sepáis que cuando empecé a ver esta serie, Susan era mi personaje femenino favorito; a ello ayudaban la magnífica interpretación de Teri Hatcher, la torpeza del personaje, sus meteduras de pata sociales... no sé, me caía bien. La cagaba mucho, es cierto; pero coño, no era una zorra cruel, que es en lo que se ha convertido. Susan ha pasado de ser torpe a ser mala persona, una persona horrible que parece disfrutar únicamente haciendo daño a los demás. Antes hacía daño a Edie, pero como acción colateral, ahora ese daño (a quien sea) parece ser la única razón de su existencia.


Creo que los guionistas han hecho un trabajo demasiado... extravagante con los personajes (sobre todo con Susan, a la que el único favor que le podrían hacer sería un 'reboot' de la franquicia, a lo Marvel con las pelis de Spiderman). El personaje se ha convertido en insidia y malignidad, ya desprovista de toda lógica.

Con todo, la temporada fue divertida —de verdad que sí—, el misterio y el causante han sido muy intrigantes, y capítulo conmemorativo aparte (que ni siquiera acabé de verlo; me refiero al capítulo del manitas), me ha dejado un buen sabor de boca.

Nota: 7,5. La temporada está bien y ciertas ideas las han llevado con buena mano; no obstante, la fórmula cansa un poco, Susan es un esperpento, ciertos detalles en Orson me parecen mal traídos y la situación de los Scavo es ya un simple coñazo. Una lástima que las máculas de la serie empiecen a ensombrecer sus virtudes.

¡Y dicen que la sexta es la peor! Ya no sé si saltármela, o algo. Por ahora, al menos, he aparcado la serie.

Otras temporadas
Primera. Nota: 6.
Segunda. Nota: 4.
Tercera. Nota: 8,5.
Cuarta. Nota: 4.

lunes, 8 de agosto de 2011

Mujeres desesperadas (4ª temporada) - ABC, Marc Cherry

La cuarta temporada de esta serie es lo que empiezo a temer como «la típica temporada par». Es relleno. Es aburrimiento, hastío y olvido. Mal.

La verdad es que nunca entenderé en que se basan algunos para hacer los carteles promocionales... 

Al igual que ya pasó en la segunda, con la presentación de la familia Applewhite, el gran fallo de esta temporada es que... no interesa. Me da igual el pequeño misterio de la señorita Mayfair —que, por lo demás, me parece un buen personaje—, a cargo de una grande grande Dana Delany, conocida por hacer de Lois Lane una y otra vez, que resulta ser, quizá, la única buena aportación a la serie. Sí, su historia, que sería una subtrama de 4 capítulos fantástica... resulta insuficiente y un poco ridícula extendida a lo largo de una temporada completa. Por si esto fuera poco, el siempre sobravalorado (que solo me gusta en Dr. Horrible, y solo aguanto en Firefly) Nathan Fillion da vida a un aburrido, prescindible y nunca entero Adam Mayfair (marido de la señora Mayfair, claro).

«He tenido una vida complicada»

Esta historia falla, creo yo, en lo que tarda en presentar la trama principal. Personalmente, cuando aparece el primer marido de Katherine, ya estaba harto de la temporada, de la trama y de los personajes. Basura, infierno, mal. Si no recuerdo mal tardaron unos 13 capítulos... de un total de 17 (fue el año de la Huelga de Guionistas y supongo que le afectó). En cualquier caso, culpables aparte,

Ciertos derroteros que siguen los personajes no me han gustado mucho, lo admito. Ese salto final de 5 años para situarnos en la quinta, con cambios que han llevado 4 años de serie tirados un poco por la borda me parecen tirando a frustrantes (por mucho que sea, en mi opinión, lo mejor para todos; espectadores incluidos).

Dana Delany —Katherine Mayfair—, la mujer de la sonrisa más adorable de Fairview. Imagen sacada de Hairstyles4u.


Por lo demás, prefiero dejar esta reseña un poco escueta, porque ciertas cosas que quería comentar me parece que tiene más sentido comentarlas en la quinta (porque se termina la metamorfosis del personaje por completo —en serio, ¿en qué estaban pensando los guionistas?


Nota: 4. En una palabra: aburrida. De forma algo más extensa: el remoloneo a la hora de presentar la trama ahoga la temporada, el hecho de que el misterio no tenga ningún atractivo es poco más que un corolario a este terrible hastío y Nathan Fillion tiene uno de sus —tiene cojones— papeles menos carismáticos. ¡Gracias Dana Delany por ser un rayo de luz en una temporada tormentosa!

Otras temporadas:
Primera. Nota: 6.
Segunda. Nota: 4.
Tercera. Nota: 8,5.

¿Alguien más cree que las temporadas pares... son un poco infumables?

viernes, 5 de agosto de 2011

The good wife (1ª temporada)

Peter Florrick  es encarcelado por corrupción política. Al mismo tiempo salen a la luz unos videos de sus múltiples escarceos con prostitutas. Mientras él está en la cárcel, Alicia, su mujer, se hace cargo de la familia volviendo a ejercer como abogada.

                                            


Lo primero que debéis saber de The good wife es que es una serie de abogados. La trama correspondiente al marido infiel encarcelado queda en segundo plano.

Los personajes:
Alicia Florrick (Julianna Margulies): acaba de volver a trabajar tras el ingreso carcelario de su marido. Su jefe es un antiguo compañero de universidad con el que siempre ha habido una obvia atracción mutua.
Peter Florrick (Chris Noth): tras su caída en desgracia, intenta salir de la cárcel y retomar su carrera política.
Zach y Grace Florrick (GrahamPhilips y Makenzie Vega): los hijos del matrimonio, ambos adolescentes. 
Jackie Florrick (Mary Beth Peil): la madre de Peter. Ayuda a Alicia cuidando de los niños mientras ella trabaja.
Will Gardner (Josh Charles): el carismático jefe de Alicia, uno de los dos socios del bufete de abogados. Este es un personaje que va ganando capítulo a capitulo. Prestadle un poco de atención, a la larga, compensa.
Diane Lockhart (Christine Baranski): la otra socia del bufete. Acoge a Alicia bajo su protección, hasta que ve que es capaz de defenderse ella sola. Como Will, es soltera pero a diferencia de este los años y la soledad sí empiezan a pesarle. Como Will, gana capítulo a capítulo.
Cary Agos (Matt Czuchry): como Alicia, es socio junior del bufete. Compiten entre ellos para hacerse con un puesto fijo. Es un joven capaz y ambicioso a la par que adorable.
Kalinda Sharma (Archie Panjabi): la investigadora privada del bufete. En todas las series de este estilo hay un personaje molón: el que consigue información de forma dudosa, el que se la juega, el más atrevido, con misteriosos contactos en ambientes poco recomendables… en esta serie es Kalinda, uno de los mejores personajes de la serie.
Los jueces: todos los jueces de esta serie son unos grandes personajes. Además suelen repetir por lo que los comentarios del resto de los personajes a cerca de su orientación política siempre te dejan entrever cómo van a ir las cosas.

Con los personajes hay tanto aciertos como meteduras de pata. Uno de los grandes problemas es que, de toda su familia, sólo Alicia tiene algo de carisma. Peter, con el gran político que se supone que es, no acaba de arrancar en ningún momento. Y eso que parte de la trama está centrada en él. Lo mismo con los hijos. Podrían no estar y poco afectaría al desarrollo de los hechos. Es imposible empatizar con ellos porque cada vez que entran en escena parece un deus ex machina del que los guionistas tiran cuando no saben qué hacer con la trama familiar. Otro problema son los personajes excéntricos como Eli Gold o Jonas Stern. No niego que tienen su gracia pero parecen fuera de lugar en una serie que pretende ser realista.
Sin embargo el desarrollo del resto de los personajes es fantástico. Will y Diane ganan lo indecible capítulo a capítulo. De hecho, no pude dejar de preguntarme por qué Alicia no deja al indeseable de su marido y se va con Will. Cary muestra miles de caras y Kalinda es cada vez más sorprendente.  
No entiendo como pueden hacerlo tan bien con unos personajes y jugar al desastre con otros.

El guión se centra en el desarrollo de un caso por cada capítulo. Alrededor de este caso  avanzan el resto de tramas. El problema de hacer capítulos autoconclusivos dedicados a un caso es que el resto de tramas avanzan muy poco, dando sensación de relleno. Sin embargo el guión también tiene momentos buenos:
1) me ha encantado que Colin Sweeney sí asesinase a su esposa.

2) diálogo entre Peter y Kozko.

 Kozko: Pero ahora eres cristiano…

 Peter: Si, claro. ¿No has leído el Antiguo Testamento?
En temática, juegan a ser políticamente incorrectos siento todo lo políticamente correctos que pueden ser. Juegan con los límites contínuamente.
Lo que sí logra el guión es hacer creíble la historia de Alicia y Will. Muchas veces este tipo de relaciones de atracción tortuosa parece forzada, no es el caso.

En cuanto al vestuario, no te das cuenta de lo importante que es hasta que ver a Cary vestido con chandal y aprecias el cambio. Los jueces, los trajes de los hombres y mujeres… son apropiados en todo momento. La mejor: Kalinda. Lleva una ropa que desentona con su entorno sin dejar de ser apropiada.
  
El maquillaje es adecuado excepto con Alicia y Grace Florrick. A Alicia la hacen parecer demasiado pálida y resaltan sus ojos y labios con colores oscuros. Es un resultado muy artificial. En cuanto a Grace, lleva demasiado maquillaje para ser una niña de trece años.


En esta serie la dirección se luce pocas veces, es cierto. Ahora bien, cuando lo hace, es maravillosa. Destaco la escena en que Peter sale corriendo de casa, tras Alicia.


Premios:
— Globo de Oro a la Mejor Actriz para Julianna Margulies.

Curiosidades:
— La serie se basa en el escándalo protagonizado por Eliot Spitzer.

Nota: un 7. No es una serie que pasará a la historia pero es muy entretenida y se merece una oportunidad.


Segunda temporada: aquí.


martes, 2 de agosto de 2011

Crimen y castigo - Fiodor M. Dostoievski

Crimen y castigo, la que para probablemente es la novela más conocida del ruso F. M. Dostoievski (de quien hay una muy buena entrada en Wikipedia, que me sorprendió muy gratamente), nos presenta a los personajes con una profundidad psicológica asombrosa. Los personajes son todo motivaciones y creencias, impulsos y razones. Es esta inmensa caracterización la que hará que en torno a las escasas acciones de la obra, la historia se desenvuelva, crezca y nos arrastre a ese viaje sucio, violento, trastornado y triste.

Esta es, exactamente, la edición que leí, la de Isabel Vicente, en la que pone, una y otra vez, "en fin de cuentas". Brrr. Y repite una y otra vez las mismas palabras, y a veces redacta las cosas de forma que al lector castellano le chirría por todas partes. Pero bueno, es lo que hay, para otra vez haré caso a mis amigos traductores y me leeré la traducción al gallego.


La novela se presenta en 6 partes (cada una de ellas subdividida a su vez en capítulos) y un epílogo. En la primera de ellas tiene lugar el crimen completo. Su planteamiento, su justificación inicial —si es que alguien lo quiere considerar verdaderamente justificado, porque incluso Rodion Romanovich Raskolnikov tiene sus dudas durante el transcurso de la historia, aunque no quiera reconocerlo— ; en las siguientes, hasta el capítulo final, poco antes del epílogo, de hecho; asistimos al conflicto interno de Raskolnikov, su debate moral, sus intentos de justificación, sus complicadas creencias éticas, las fantásticas-geniales-perfectas (estas son la esencia misma del libro) discusiones que tiene con Razumijin, Svidrigailov y —sobre todo— con Porfiri. De hecho, las conversaciones entre estos dos —Porfiri Petrovich y Raskolnikov, aunque reconozco que algunas de las aportaciones de Svidrigailov son geniales también— son las que dan alas al libro, las que más encauzan la historia. Los demás ayudan a dar profundidad a las cosas, a llenar a los personajes de matices; pero es la sagaz oratoria del juez de instrucción la que va conduciendo la historia hasta su punto final. Es este la horma del zapato del inteligente pero arrogante, brillante pero obcecado, Raskolnikov; Porfiri es una araña  vieja y paciente y poco a poco, entorpecido a veces por un azar casi maligno, va tejiendo su tela. Magnífico, insisto. Grande como pocos.

Esta es, sin duda, una obra de personajes. En realidad poco importa la historia, que es poco más que una justificación para presentar el cuadro, para enseñar la pobreza, el dolor y la suciedad del lugar y del alma; para ahondar en Raskolnikov, en su serenidad y su locura, en su forma de ver las cosas; para enseñarnos a Razumijin, fiel y apasionado; a Avdotia (Abdocia en otras versiones, según parece) hermana de Rodion, por quien siente correspondida adoración;  a Piotr Petrovich, un hombre absolutamente obsesionado por el dinero, que se presenta, casi, como el salvador de la familia Romanov, con una escena increíble en la cuarta parte; a toda la desgraciada familia Marmeladov, con el padre borracho, la esposa tísica, la hija que se prostituye para mantener al resto y los pequeños —una de las escenas que más me gustaron del libro, concretamente, es la muerte del señor Marmeladov, donde la tensión y el dramatismo se respiran en cada línea. ¡Pelos como escarpias!—; y por supuesto a  los grandes Porfiri y Svidrigailov.

Todas las escenas son visualmente muy potentes y fáciles de ver. Dostoievski recrea con detallismo cada escenario y cada gesto. Crimen y castigo no es rápida, eso por descontado, es un libro muy parado en el que cada cuartucho gris y sucio. El autor nos lleva por donde quiere, desde la saturación de la carta de la señora Romanov —que admito que me pareció casi insoportable— hasta los momentos más terribles, donde cautiva con las escenas enfermizas y morbosas.

«No me he arrodillado delante de ti, sino delante de todo el sufrimiento humano»

La teoría de Raskolnikov, que es la que motiva la novela, es que la humanidad se divide en dos grandes grupos: los Ordinarios y los Extraordinarios. Los primeros son la gran mayoría (son la Masa de Ortega), los segundos son los individuos especiales que pueden cambiar el sistema, hacer avanzar al mundo. Los primeros deben cumplir la ley, porque es la forma de tenerlos controlados y de que el mundo sea habitable; no obstante los segundos están autorizados y moralmente legitimados para quebrantarla, porque es la única manera de que el mundo avance, progrese... mejore. Pero como dice Porfiri, es demasiado tentador sentirse un Extraordinario si se cree en dicha teoría.

Y ahora, centrándome en las cosas que no me han gustado, hablaré de dos. En general toda la novela me gustó mucho, aunque no la carta de Puljeria —como ya he dicho antes— por excesivamente larga y escasamente interesante y el epílogo del libro. El epílogo me pareció ridículamente amable:
aunque no me gustaba que a Rodion le rebajasen la pena a solo 8 años, eso puedo aceptarlo. Se entregó él, Porfiri cumplió su promesa haciendo que el caso siguiese tan oscuro e irresoluto como antes, etc.; bien, vale, sí, aceptamos barco. Que Sofía (Sonia) decida acompañarlo porque lo quiere, me pareció un poco más forzado. No me gustó. Nada. Pero pude soportarlo estoicamente. El hecho de que cuando ella enferma y deja de ir a visitarlo unos días, Raskolnikov se sorprenda añorándola y descubra que la ama, y luego tengan un momento pasteloso y sepan que se aman para siempre, que se van a esperar y que los petirrojos nunca han tenido el pecho más rojo... no lo soporto. Al igual que Goethe en su Fausto, me dio la impresión de que Dostoievski se había encariñado demasiado con su personaje, que cuando tenía que terminar el libro pensó: «joder, no puedo hacerle esto al pobre; bastante ha tenido ya por matar a esa mierdas usurera», o algo así. Y no me gusta. Redenciones cutres de última hora no, gracias.

Nota: 9. El final no me gusta, me parece mal traído. Así de simple. Ni clásico universal ni pollas. Mal Dosto, mal final. Pero el resto es sencillamente envidiable. Dostoievski estaría siempre acuciado por las deudas, escribiría sin tiempo y amenazado por el hambre, pero ¡qué puto talento tenía!


¿Alguno lo ha leído? ¿Qué os ha parecido? ¿Qué opináis sobre la teoría de las masas y los extraordinarios de Rodion?

lunes, 1 de agosto de 2011

Pleasantville - Gary Ross

David y Jennifer son unos hermanos mellizos con vidas muy diferentes. Mientras Jennifer es popular y extrovertida, David es un friki que pasa las horas muertas viendo Pleasantville, una serie familiar de los años 50.
Una noche David y Jennifer se pelean por el mando de la tele. Jennifer lo quiere para ver un concierto en la MTV con el chico que le gusta y David para un maratón sobre Pleasantville. El mando cae al suelo y se rompe. Milagrosamente, un técnico aparece para traerles uno nuevo, un mando que los teletransporta a Pleasantville, donde se convierten en parte del reparto.





Esta película tiene un interesantísimo guión con miles de lecturas. Y creo que vale la pena verla más de una vez. Al menos yo tengo pensado hacerlo, estoy segura de que me he perdido muchos pequeños detalles que estaré encantada de descubrir. Prefiero no decir más  para que cada uno sea lo más libre posible de interpretar los hechos.

Los personajes, cómo no, son los típicos prototipos de serie familiar:
David (Tobey Maguire): no acaba de encajar en su instituto ni en su vida. Ir a parar a Pleasantville es lo mejor que le ha pasado. Su mayor interés es que el pueblo se mantenga intacto.
Jennifer (Reese Witherspoon): su mundo se viene abajo al tener que fingir ser la chica perfecta que Pleasantville espera. A pesar de los ruegos de su hermano, ella traerá parte de su mundo al pueblo.
George Parker (Willian H. Macy): feliz padre de familia. Le gusta la rutina de su ordenado hogar. Levantarse, desayunar con los niños, llegar a casa y tener la cena preparada por la noche…
Betty Parker (Joan Allen): la perfecta ama de casa, no parece tener más deseos o intereses que atender a su familia.
Bill Johson (Jeff Daniels): regenta la hamburguesería del pueblo Es incapaz de reaccionar ante los cambios que afecten a su estudiada rutina.

Aunque los protagonistas son David y Jennifer, las escenas más lucidas a nivel interpretativo quedan a cargo de los adultos. William H. Macy,  Joan Allen y Jeff Daniels son increíbles.

La fotografía es preciosa. Las escenas en las que se alternan los blancos, negro y grises con detalles llenos de color son increíbles.

Los escenarios son apropiados para un pequeño pueblo. Destaca el lago, que es un lugar encantador. Además, es muy interesante la forma en la que cambian al cobrar color.

El maquillaje es otro punto a favor de la cinta. La única pega es: cuando Betty cobra color y Billy la maquilla. Parece que es pintura metalizada. Queda terriblemente mal y muy poco real.

La banda sonora está llena de clásicos de los 50. Si os gusta esa música, la disfrutaréis mucho.

Nota: un 8. Una película que da mucho más de lo que parece.