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domingo, 31 de agosto de 2008

Muere Agosto...

Entre las páginas de Juego de tronos y Choque de reyes, menéame.net, Nación Rolera y apuntes de fisiología y organografía fueron transcurriendo los días de Agosto en compañía de N.

Apenas he escrito nada este mes, salvo el principio de Mundoabsurdo (que, creo, lo iba necesitando), y pequeños comentarios sobre los libros que he leido y las películas que he visto. No ha sido un mes demasiado productivo a nivel... creativo, habiendo dejado de lado casi todos mis proyectos.

Resumen del mes: potenciales de acción y de equilibrio, hormonas para aquí y para allá, músculos y neuronas !tiro 1d20, ¿de verdad haces eso?, ¡qué nervios!, ¿¡viste lo de Vodafone!?, ¡Qué cabrones los de Vodafone! ¡Buaaaaah! ¿Nos disfrazamos de Tronos? Potenciales de acción y de equilibrio, hormonas para aquí y para allá, músculos y neuronas, Wall e, Wall e no, Batman, alergia y, a pizcas salteadas, Mundoabsurdo.

Ave September, morituri te salutant.

Batman begins

Ayer por la noche, tras una amargada tarde de estudio alérgica, me dio por ver Batman begins con N., tras las maravillosas palabras que ha suscitado The Dark Knight en todo el mundo.

A decir verdad... en mi escepticismo habitual, esperaba una película bastante mala; quizá no horrible, pero sí una película de acción cutre, sin argumento, en el que todo se prostituía en favor de unos efectos especiales de escándalo, pero no. La película está... bastante bien.

Es el principio de Batman, desde que era un niño, hasta que se convierte en el superhéroe por todos conocido. La película es entretenida, impactante sin ser especialmente... increíble. Todos los aparatos de supertecnología, las movimientos de Batman y demás están explicados a su manera, de forma mejor o peor; la explicación de los increíbles movimientos y sigilo de Batman también, la corrupción de Gotham, etc.

Sacando las escenas más chorras de la película, del tipo "1 contra 50", no es escandalosamente exagerada, al menos, en comparación con las demás películas de superhéroes, incluso sacrificaron la apariencia del batmóvil para hacerlo más robusto y que pareciese coherente que aguante las hostias que aguanta.

En definitiva, una película que nos muestra que el cine de superhéroes no tiene porque ser tan cutre como Spiderman o Iron Man y que, con un poco de ganas, se puede hacer una película seria y entretenida.

Y a ver qué pasa con El caballero oscuro.

sábado, 30 de agosto de 2008

La alergia...

La alergia, que consiste en una hipersensibilidad a una determinada sustancia, el alérgeno, es un problema que afecta cada vez a más gente debido, dicen, a los aumentos de polución y demás. Personalmente, dadas las características de muchas de las alergias me parece una afirmación infundamentada, partiendo desde mi modesta ignorancia ya que no he llevado a cabo ningún estudio al respecto.

El caso es que, llega Septiembre, y al igual que cualquier otro año, sufro los efectos de mi asquerosa alergia. Y, sinceramente, no puedo más que cagarme en su puta madre. Y andan por ahí los americanos hablando del diseño inteligente... ¡cuántas ganas de seguir ciegos!

O evolución genética o diseño estúpido... pero diseño inteligente parte de una contradicción fundamental...

Por otra parte quiero recalcar lo extremadamente delicioso que es el helado de Häagen Dazs: Macadamia nut britle. Sencillamente genial. Si todos los helados fuesen así... viviría debajo de un puente...

viernes, 29 de agosto de 2008

La justicia de la Justicia

¿Para qué opinar?
Aquí tenéis el link. Juzgad vosotros mismos:
http://meneame.net/story/1000-multa-publicar-youtube-video-roban-joyeria-agreden-esposa

Mi único consuelo es que en otros países, la Justicia sea tan poco justa como en el mío. Ya me quedo más tranquilo...

jueves, 28 de agosto de 2008

Clases de personas que odio...

Los periodistas.

Y tal vez haya personas que se pregunten por las razones que conducen a mi odio personal hacia los periodistas, así pues, me explico: odio a los periodistas porque me gustaba el periodismo. Sí, esa es la respuesta. ¿Contradictoria? ¿Paradójica? Al contrario.

El periodismo está de capa caida y eso es algo que, probablemente, habremos notado todos. La búsqueda del morbo y lo escabroso, de la noticia fácil y amarillista, de la noticia irrelevante para no levantar protestas son solo una parte; el hecho de que manifiesten una total carencia de solidaridad y respeto es otra; y el que no tengan una gran idea sobre cómo escribir correctamente en español cuando ellos son unos de los que más difunden la palabra escrita es otra. No me faltan razones, creo.

Ver cómo se cebaron con lo de la T4 para mostrarnos primeros planos del avión y de los muertos, cómo entrevistaban a los familiares para mostrarnos el dolor sin que nos perdiésemos una pizca...

¡Joder! ¡Qué buenas personas los periodistas!

Ver, también, cómo pasaban los días y el accidente de la T4 seguía ocupando el espacio en antena me puso enfermo.

Quizá os parezca mal pero yo me preguntaba: "¿Y esto a quién coño le importa?". Y me respondía a mí mismo: "A sus familiares y allegados". Y, ahora mismo, sigo pensando lo mismo. Y no creo, personalmente, que los allegados y familiares quisieran ver ciertas imágenes, recibir ciertas preguntas o enterarse de ciertas cosas a través de los medios. Así de simple.

Se debería haber dado la noticia, haber facilitado un teléfono de contacto y dejar que los que no teníamos nada que ver siguiésemos nuestras mediáticamente insulsas vidas. Se debería haber dejado en paz a la gente cercana a las víctimas. ¿Por qué? ¡Porque nos dan igual! Su dolor es suyo, íntimamente suyo: nos convirtieron en espías purulentos, nos convirtieron en virus que devoraron su pena, y eso fue lo más patético. Ese día no murieron 150 personas; ese día, como tantos otros, el periodismo siguió manifestando lo orgulloso que se encontraba de estar muerto y seguir ejerciendo, de seguir siendo un periodismo putrefacto y maloliente.

Así mismo, el periodismo, que clama a los vientos su propia objetividad, nos sorprende con las típicas gilipolleces políticas. Que si X dijo A o dijo no-B, dependiendo de la fuente. Más mierda sobre el cadáver apestado del periodismo. ¿A quién le importa la opinión del periodista? ¿Por qué no puede limitarse a retransmitir lo que ha recibido? ¿Por qué tiene que pisarlo todo con su pezuña manchada de sangre, mierda y vísceras?


Y es que hubo un tiempo en el que me habría encantado ser periodista y buscar las noticias, me habría encantado entrevistas, sacar fotografías e informarme sobre cientos de cosas, y, al ver esto, si bien me alegro infinitamente de haber escogido otro itinerario en mi vida, siento vergüenza ajena. Vergüenza, al pensar, que ellos también son personas, o eso dicen.

Mis más profundas disculpas a todos aquellos periodistas que, pese a los tiempos que corren, siguen haciendo las cosas bien. Tal vez, un día, el periodismo vuelva a ser algo gracias a vosotros. Solo tal vez.

Los inicios de Mundoabsurdo

Tras haber recibido quejas sobre la poca personalidad y lo timorato de Alberto, he accedido a alterar el diseño original del principio. En esta nueva versión, exactamente igual a la otra hasta que Alberto se encuentra con Ernest, momento en el que se ve muy ampliada. Espero que os guste.



Era un día como otro cualquiera y Alberto acababa de salir de su casa y caminaba tranquila- mente en dirección al trabajo ya que el tráfico a esas horas era solo para conductores extre- mófilos. Era el típico trabajador, es decir: se ofrecía amistosamente a ser tratado casi cual esclavo a cambio de un sueldo aceptable y una cierta estabilidad. Esa era su situación, como la de casi todo el mundo; se podría decir, casi, que ésa era La Situación, así, en plan abstracto.

Alberto dejaba atrás edificios y calles en su camino hacia el trabajo, era inevitable, incluso las calles y los edificios que más le gustaban quedaban tristemente atrás, solos y, en cierto modo, olvidados a su espalda.

Hoy podría – hasta los narradores se equivocan de vez en cuando – ser un día como cualquier otro; pero, en tal caso, nadie se rebajaría al nivel de relataros la aburrida e insulsa vida de Alberto.

Alberto era, en cierto modo, típico, como típicas son casi todas las personas, aunque se recreen en sus rarezas y excentricidades y se crean únicos en su especie. La verdad es que Alberto era una persona muy poco… peculiar: era un varón de veinticuatro años, moreno, de ojos oscuros y de piel blanca ligeramente bronceada, tenía una novia de dieciocho que tenía el pelo castaño, la piel ligeramente más bronceada y los ojos marrones. Trabajaba como informático en uno de los bancos más importantes de la ciudad, arreglando los problemas de los ordenadores y colaborando con la seguridad del sistema. Su novia había empezado a estudiar filología clásica. Tenían toda una vida para estar juntos, pero hay vidas que duran más y vidas que duran menos. Llevaban tres meses, una semana, dos días y unas cuantas horas cuando, en muchos aspectos, aunque no en todos, la vida de Alberto tocó a su fin.

Alberto caminaba por la calle cuando, de repente, sin avisar (siempre que consideremos que aquel extraño zumbido estridente no era un aviso), el universo (o lo que Alberto denominaría como tal) empezó a contraerse de forma espeluznante y todo pareció chillar en infinidad de colores, como en El grito de Edward Munch. Alberto caía a velocidad vertiginosa, o eso pensaba – aunque en realidad no estuviese cayendo ni fuese él quien iba rápido, todo sea dicho.

Cuando recuperó la compostura y la tranquilidad y se sintió otra vez rodeado de un ambiente estable y quieto, examinó el lugar con calma. «No has bebido», se dijo, «no te has drogado», continuó, «así que, o has muerto y los escépticos viven una fantasía paranoica o sigues soñando», y no creía que los escépticos se equivocasen. Estaba en una ciudad, pero no era la suya. Los edificios eran más… ¿qué eran más? Eran distintos, sencillamente. Todo era similarmente distinto. Había una pequeña sensación de familiaridad, como la que puede haber entre una tortilla de patatas y una tortilla francesa: un parentesco muy antiguo, cuya unión se perdía en los albores del tiempo. Eso era. Había saltado de tortilla.

«Tengo que estar soñando», se dijo «esto no puede estar pasando. Es totalmente estúpido. Tengo que estar soñando», se repitió intentando convencerse de ello. «Todo es posible en un sueño, pero no fuera de él. Pronto me despertaré, con la cama deshecha, el cuerpo sudado, pero, eso sí, sumergido en una cómoda sensación de conocer lo que me rodea. Sano y salvo, y…»

- ¿Estás bien? – preguntó una voz joven y alegre a su espalda.

- Sí, sí – respondió Alberto mientras se volvía hacia la voz. Frente a él tenía a un hombre de unos veinticinco años con el pelo moreno y revuelto y unas gafas de montura gruesa, vestido con una camisa de franela negra con polígonos blancos y unos pantalones anchos que ocultaban, casi por completo, el empeine de unas botas de piel. En una de sus manos, inclinadas hacia Alberto sostenía un sombrero ligeramente puntiagudo.

«Por si me quedaba alguna duda», pensó Alberto «qué pintas. Tengo que dejar de ver películas antes de acostarme».

- ¡Eso es fantástico! – añadió la voz emocionada.

- ¿Cómo? ¿El qué? ¿Qué esté bien? – Alberto se sentía extrañado por la respuesta – Claro, claro, gracias-

«El mundo de los sueños era un mundo extraño, ¿por qué la base de la consciencia era lógica y el mundo de los sueños no? Ah, sí, claro; porque surgían del subconsciente, y así soñaba lo que soñaba. Diseño inteligente, ¡ja! A otro perro con ese hueso».

- Otros llegan en peor estado: mareos, náuseas, desfases espaciotemporales, histeria, y demás. Eres todo un ejemplo de cómo debería comportarse un viajero interdimensional, chico.

- ¿Qué?

«A decir verdad, esto empezaba a trascender las barreras de lo que Alberto consideraba como aceptablemente ilógico en un sueño para alcanzar el rango de inquietantamente trastornado».

- Bah, deja, ya habrá tiempo para eso. Me llamo Ernest.

- Yo me llamo Alberto.

- Un placer.

- Igualmente.

- ¿Te apetece un café?

«Un café, ¿eso era todo lo que se le ocurría al tipo que había empezado a hablar sobre los efectos secundarios de viajar entre dimensiones?»

- ¿No estoy soñando? – preguntó finalmente, perfectamente consciente de que sería una respuesta carente de importancia.

- ¿En tus sueños podría volar? – desafió Ernest.

- Supongo – contestó Alberto sin mostrar una gran seguridad en la voz. Visto lo visto…

- Entonces no serviría de nada montar el teatrillo. Venga, vamos a tomar algo.

- Espera, verás… es que, esto no tiene ningún sentido.

- Tranquilo – respondió Ernest –, todo tiene explicación. ¿Y qué pierdes? Si soy un producto del sueño, el alcohol o las drogas, te despertarás tranquilamente donde sea, bien en cama, o bien en una cuneta, mareado y cubierto de vómito. No pierdes nada. En ese caso te despertarías en las mismas condiciones vinieses conmigo o no, ¿verdad?

- ¿Dónde estoy? – preguntó Alberto sin moverse.

- Estás al otro lado del espejo.

«Perfecto, y antes me quejaba. Resulta que o estoy soñando con, o estoy frente a un friki de Alicia en el país de las maravillas. Simplemente perfecto».

- ¿Al otro lado del espejo?

- Bueno, es una metáfora; estás al otro lado del tejido, de la vida.

- ¿Qué?

- En serio, estas cosas se entienden mejor con un café delante…

«¡Y dale con el café! ¿Sabes por dónde te puedes meter el puto café?».

- No necesito un estúpido café…

- Pero el café despierta el cuerpo y la mente, proporciona una visión más amplia. ¡El café es la base del desarrollo no mágico del mundo!

- ¿El desarrollo qué?

- ¿Cómo se llama tu mundo?

- ¿Qué?

- ¿Cómo? ¿Qué?

- ¿De qué me hablas?

- Tu mundo, tu mundo… el nombre del planeta en el que vivías.

- ¿Qué? – Alberto empezaba a estar más preocupado que sorprendido. Empezaba a tener cierto miedo y a dudar seriamente de que se tratase de un sueño. No podía estar soñando esto, y si lo estaba haciendo, tal vez necesitase ayuda profesional.

Ernest inspiró lentamente. Llenó sus pulmones de aire y lo miró a los ojos. Había perdido su cara risueña y tenía la mirada de un padre regañando a un hijo por haber chutado contra una ventana y haber celebrado la diana.

- Se llama Tierra – dijo Alberto, que se negaba a tener problemas mayores por no responder a una tontería como aquella.

Ernest se rió. No hubo ningún tipo de fase intermedia: lo estaba mirando mal y, de pronto, se reía.

- ¿Tierra? Eso explica muchas cosas, es un mundo un tanto simple, funcional, pero simple.

- ¿Qué quieres decir con eso? – preguntó Alberto un tanto molesto. Orgullo herido.

- Solo tenéis ciencia.

- Bueno, también tenemos religión – apuntó Alberto.

- Sí, a dioses que no os dejan utilizar otras vías de poder. ¡Cuánto tiempo perdido entre cantos y oraciones!

- Hay quien dice que ayudan…

- La cuestión no es que ayuden o no, es que preparen el mundo para que puedas arreglártelas de una forma u otra, después no deben hacer mucho más y créeme, no lo hacen. Los Derechos de Creador admiten muy pocos cambios una vez finalizada y publicada la obra.

«De perdidos… al río»-

- ¿Dónde quieres tomar el café?

- Ésa es la actitud.

miércoles, 27 de agosto de 2008

La Mula

Supongo que todos los interesados desmedidamente en el eMule ya lo sabíais, pero bueno, por si las moscas, aquí os dejo el link que más ha dado que hablar en los últimos días junto a la estafa de Vodafone.

Visto en menéame.

martes, 26 de agosto de 2008

Llegó el final, cesó el clamor
Mi disco duro se murió...

Y he perdido una hoooorda de documentos, entre ellos todas mis maravillosas capturas de wow.
Espero que te hayan dejado un hueco en el cielo de los discos duros.
Adiós disco duro Maxtor pillado en oferta en Hiperplanet. Hiciste bien tu trabajo, sobre todo, para lo barato que saliste.
Me dolerá suplantarte... me dolerá un mínimo de 100 euros.

lunes, 25 de agosto de 2008

Paradojas del carnet de conducir

Me estoy sacando el carnet de conducir. Ya, sé lo que estáis pensando, "¿A tu edad? ¿Por qué has esperado tanto?". He esperado tanto porque me gusta muchísimo tener los putos veranos lo más libres que puedo tras un año metido en clases y laboratorios, ni más ni menos. En cualquier caso, las razones que me impulsaron a sacarlo, fueron razones de más peso que mi desmedida vagancia. ¡Imaginaos qué buenas razones tenía entonces!

El caso es que, a decir verdad, gran parte de la teoría del carnet (es todo cuanto he visto por el momento, me parece vacía y obsoleta):

- Los conductores con permiso obtenido hace menos de un año tienen que conducir a menos de 80hm/h.

Bien, es decir; si yo me saco el carnet y conduzco todos los putos días desde entonces, tengo que pasar 365 días conduciendo. Si saco el carnet y el año siguiente no cojo nunca el coche, conduciré pasado un año, pudiendo pasar de 80 y sin haber conducido más que las prácticas y el examen. Gran sistema, gran sistema, justo, equitativo y todo eso. Perfecto.

- Las pruebas para la detección de drogas consistirán en el reconocimiento médico de la persona obligada y en los análisis clínicos que se estimen más adecuados en su caso.
+
- Toda persona que se encuentre en una situación análoga a las de actuación e investigación alcohólica, queda obligada a someterse a las pruebas del párrafo anterior.

Las situaciones que permiten la investigación alcohólica son:
- Ser cualquier usuario de la vía o conductor imlpicado directamente como posible responsable de un accidente de circulación.
- Quienes conduzcan cualquier vehículo con síntomas evidentes de estar bajo influencia del alcohol.
- Los conductores que sean denunciados por la comisión de alguna de las infracciones a las normas de circulación.
- Los que con ocasión de conducir nu vehículo, sean requeridos al efecto por los aegntes dentro de los programas para controles preventivos de alcoholemia.

Los tres primeros casos me parece correctos, intachables. Ahora bien, el último, si bien para el alcohol, en una prueba que lleva un minuto me parece... adecuada, si la hacemos válida por analogía para un test de drogas... obligamos a la persona a acompañarnos al hospital (¿10-30 min. en una ciudad como Vigo?) a hacerse unos análisis y negarse, recordemos, implica que se pueda considerar que hemos tomado drogas. ¡Pues qué bien! "Verá, señor agente, es que tengo 18 años y le he dicho a mis padres que volvía antes de las 7 de la mañana..." "Cállate, yonki de mierda". No sé... esto no un poco sobreactuar. Si alguien muestra signos evidentes de haber consumido, pues vale... pero como control preventivo me parece una molestia considerable.

*Las citas de reglamento están sacadas del libro de la editorial PONS.

domingo, 24 de agosto de 2008

Sin título

En el suelo, tirado, con los miembros doloridos, dejé pasar las horas, como si nada importase, pues, tal vez, nada importaba. La estampa del cielo cambiaba con el viento, las nubes se sucedían monótonas y alterables, cambiantes, como un dibujo bajo la mano de un dibujante inquieto. El Sol se desplazaba y pronto, junto al dolor, empecé a sentir el frío, esa clase de frío que te destroza por dentro, que hunde sus garras heladas de obsidiana y rasga la piel y la carne con crueldad. El azul y las nubes dieron paso al negro y el blanco y las estrellas, tranquilamente, titilaban, como si alguien, ahí arriba, se molestase en guiñarme un millar de blancos y perfectos ojos.

El dolor no cesaba.

sábado, 23 de agosto de 2008

Juego de Tronos - George R.R. Martin

A game of thrones (Juego de tronos) es la primera parte de la saga Canción de hielo y fuego del escritor estadounidense George R.R. Martin.

Canción de hielo y fuego es la enorme historia de los Siete Reinos, llenos de mentiras, de traiciones y de violencia. En Juego de Tronos no nos plantan el típico universo de fantasía estúpida: es un mundo duro, un mundo de hijos de puta donde las personas en las que confías pueden estar tejiendo cómodamente la forma de sacarte del medio.

La escritura es bastante simple (de hecho leí gran parte del libro en inglés - leer en inglés en el transporte urbano vigués me resultaba imposible) y cómoda. Los hechos se relatan, generalmente, a la velocidad necesaria, la trama se enrevesa una y otra vez sobre sí misma, entretejiendo una madeja muy prieta de mentiras, traiciones y dobles juegos; los personajes se suceden constantemente y, muchos, no sobreviven demasiado tiempo. Ésta es una de las máximas del libro: "no te encariñes con nadie, dentro de 100 páginas podría estar muerto".

La distribución del mundo es la siguiente: un continente "reloj de arena", es decir; dos grandes masas de tierra unidas por un pequeño cuello de botella, que se denomina The Neck (El Cuello, ¿original, eh?).
Al norte del cuello gobiernan únicamente los Stark, representantes del honor por encima de todo (es decir, la mitad del continente es suyo, en cierto modo). Muy al norte, donde terminan los territorios de los Stark, está El Muro, custodiado por la Guardia de la Noche: una organización militarizada, autárquica, en la que muchos condenados a muerte tienen la posibilidad de sobrevivir como miembros, aunque también tiene hombres de bien. Más allá del Muro están las tierras de los salvajes y de los Otros: fieros luchadores los primeros, usuarios de la magia (que en los siete reinos se ha perdido hace muchos, muchos años) los segundos.
Al sur del cuello, en cambio, existen seis reinos (no era una operación complicada), aunque en este primer libro no se los trata a todos:
Baratheon: la Casa Real. Rober Baratheon I es el actual rey y tiene dos hermanos: Renly y Stannis. Está casado con Cersei Lannister, con la que tiene tres hijos. Tiene una gran ciudad en la costa este: Desembarco del Rey. Robert se ha criado con Lord Stark y con Lord Arryn y los considera grandes amigos.
Lannister: una familia de conspiradores y mentirosos. Son la intriga y la puñalada trapera. Tywin Lannister es el Lord Lannister, un hombre versado en las artes de la guerra y el gobierno. Sus hijos: Jaime Lannister, un gran caballero; Cersei Lannister, la Reina y Tyrion Lannister, un hombrecillo de metro y medio, deforme y cruel, the Imp en su edición inglesa, el Gnomo en su edición española.
Tully: el Lord Tully es un hombre viejo y enfermo al que los médicos ya no le suponen demasiado tiempo de vida. Sus hijos: Edmure, que gobierna con él; Brynden, el Pez Negro, que se fue con su sobrina Lysa al Nido de Águilas, el reino más oriental; Lysa, que se casó con Jon Arryn, Lord de la Casa Arryn y Catelyn hermana de Lysa, que se casó con Eddard Stark, Lord de su Casa.
Arryn: averiguar cosas sobre las mentiras y tejemanejes con los que se juega en la corte del rey acabará con la vida de Jon Arryn y dejará a su mujer, Lysa Tully, y a su hijo Robert Arryn con el Nido de Águilas.

El libro comienza con un capítulo prólogo de la Guardia de la Noche explorando más allá del muro. En él podremos ver que la magia no ha muerto y que las leyendas sobre los Otros son ciertas. Al no haber supervivientes, estas noticias solo serán conocidas por nuestros ojos, regalo de un narrador omnipresente.

A partir de entonces, cada capítulo será contado desde el punto de vista de uno de los personajes, aunque siempre en tercera persona. Los personajes desde los que se narra este primer libro son:
Eddard Stark: señor de Winterfell (Invernalia).
Robb Stark: hijo primogénito de Eddard. 14 años.
Sansa Stark: hija de Eddard. 11 años.
Arya Stark: hija, 9 años.
Bran Stark: hijo: 7 años.
Jon Snow: hijo bastardo de Eddard, 14 años.
Catelyn Stark: anteriormente Catelyn Tully, esposa de Eddard.
Tyrion Lannister: el pequeño deforme.
Daenerys Targaryen: hija del último rey Targaryen, muerto a manos de Robert I en El Tridente.


Contiene detalles de trama y argumento:
Tras que Rober Baratheon I, junto a Eddard Stark y Jon Arryn eliminasen a los Targaryen, hombres, mujeres y niños, salvo Viserys y Daenerys; los Siete Reinos han ido desarrollándose y jugando, cada uno a su manera, el juego de tronos.
Tras la muerte de Jon Arryn, Mano del Rey, Robert hará de Eddard su Mano y se lo llevará a la Corte, sumergiendo a este puro y honorable personaje en las intrigas, las mentiras y el juego sucio de la capital.
En las tierras de los dothraki, Viserys, el rey mendigo, y Daenerys, su hermana, deambulan intentando conseguir un ejército con el que irrumpir en los Reinos y recuperar la corona que les fue arrebatada.
Jon Nieve, el bastardo de Eddard Stark, se irá a la Guardia de la Noche con su tío Benjen Stark.
Robb y Bran Stark se quedarán en Winterfell, mientras Arya y Sansa se van con su padre a la Corte. Arya aprenderá las artes de la espada a manos de un maestro... peculiar. Sansa se implicará más en el politiqueo y el postureo, como corresponde a su posición.
Los hechos se relatan con calma hasta, más o menos, la mitad del libro; a partir de este punto, la trama toma una velocidad vertiginosa que nos hará volar sobre las mentiras, los muertos y nos permitirá ver, a vista de águilas, que, como bien dice Cersei, que "cuando se juega el juego de tronos, caben dos posibilidades: vencer o morir".


Opinión personal:
Seguramente estemos ante el libro de fantasía más limpio de todos los tiempos. La historia tiene un tono mucho más adulto, duro y directo que la archiconocida, archireputada y archidefendida El señor de los anillos; la descripción, siendo perfectamente detallada, no se llega a hacer cargante; las batallas son violentas, entretenidas, tácticas; los diálogos inteligentes y sentidos, cada persona parece una verdadera persona; el tono que le da cada personaje al contarnos las cosas varía enormemente y le da un jugo especial al libro.

Quizá, los nombres en español no tengan la sonoridad de los nombres ingleses, dado que nuestro idioma no es dado a construir nombers como Dreadhold (Fuerte Terror) y nos resulta, al menos a mí, bastante... pobre. Otros puntos como Tyrion the Imp, por Tyrion el Gnomo, no me parece que le den el matiz necesario para captar lo que quería ser transmitido.

En cualquier caso, una novela para ser tenida en cuenta, tanto para los que les gusta la fantasía medieval, como para los que no. Esta historia no es genérica, no es Dragonlance; es una novela que deja atrás a muchas novelas de géneros más serios y merece una oportunidad. Quizá, dentro de un par de siglos, se considere que, en su momento, fue el apogeo de su género.

Nota: 9.
Pros: sincero, directo, sin remilgos, bien escrito, bien pensado, adulto.
Contras: ¿Viserys? No, no tiene nada directamente en contra. Bueno, para los que contemplen "contras" indirectos, es la primera parte de una heptalogía. Es lo único en contra que puedo encontrar.

viernes, 22 de agosto de 2008

Preguntas inocentes

- ¿Y de dónde vienen los niños? - preguntó el niño al anciano que los cuidaba.
- Bueno... - el anciano se mesó los largos cabellos que le caían lacios y blancos sobre los hombros. Parecía que le estaba costando encontrar una explicación acorde. Cuando al fin volvió a hablar, parecía enormemente orgulloso de su idea -, es como una guerra.
Las miradas de todos los niños, desde los más pequeños a los que, seguramente, ya supiesen como funcionase el asunto, se volvieron hacia el anciano. Miradas expectantes unos, sonrisas irónicas otros.
- Hay un gran ejército - explicó el anciano - un enooorme ejército de veloces y fuertes soldados que... intentan... la toma de un muy bien defendido castillo.
Una risa ligera empezaba a contagiarse entre los niños de más edad, convirtiéndose en un sonido de fondo permanente y monótono.
- ¿El castillo está en las mujeres? - preguntó uno de estos niños que se reía.
El anciano lo miró con mala cara.
- Sí, así es - respondió finalmente con un pequeño suspiro.
- Entre las piernas de las mujeres, ¿no? - preguntó el mismo niño.
- ¿Quieres hacer el favor de callarte? - le espetó el anciano.
Los niños mayores estallaron en carcajadas. El anciano, haciendo caso omiso, prosiguió con su historia.
- El caso es que las mujeres tienen ese castillo y los hombres tienen el ejército. Ninguno de los dos vale nada sin el otro; ni el castillo sin ejército, ni el ejército sin castillo.
- ¿Y por qué es el hombre el que tiene que atacar a la mujer?
- Porque es el hombre el que hunde el estandarte en el hoyo - rió uno de los mayores.
- Bueno, se acabó - les gritó el anciano - dejad a los pequeños. Id a divertíos, a jugar, a correr, a pelearos o a plantar estandartes, pero dejad a los pequeños en paz.
Los mayores se levantaron entre risas y empezaron a alejarse.
- Hundir el estandarte... - musitó el anciano con un suspiro.

jueves, 21 de agosto de 2008

Aina - Days of rising doom

Ha pasado bastante tiempo desde que compré esta pequeña maravilla capaz de plantarle cara a la mismísima Avantasia.

Con letras de Amanda Sommervile, la voz femenina de Avantasia III, y con un gran grupo de intérpretes, entre los que destacan, para mí, Rizz, Paeth y T.M. Stevens.

Las voces más diversificadas que en Avantasia: tres mujeres, Candice Night, Amanda Sommervile, Simone Simons, un Kiske con tonos graves, Glenn Hughes con su voz melosa, Matos en registro medio, Sammet en su registro más power...

La historia, sin estar del todo mal, es un poco tolkiniana: esto es, es todo increíblemente maravilloso hasta extremos inauditos hasta que las cosas se tuercen y se convierten en el séptimo infierno. Sin puntos medios, porque son unos machotes de verdad y no se andan con zarandajas.

El disco explora distintos estilos, desde el power de Flight of Torek hasta la música más melódica de Serendipity, pasando por la ambiental Rape of Oria y la casi blues Talon's Last Hope.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Accidente en la T4

Cuando pasan estas cosas, queda poco que decir.

Mañana tal vez critique la actuación del periódico El País, que hoy, con una noticia que me parecia de verdadero interés, demostraron una escasa aptitud para el periodismo y la información. Hoy no me apetece.

Visto en menéame.

martes, 19 de agosto de 2008

Sitios en los que pasar la tarde en Vigo

Café De catro a catro


Ver mapa más grande

Mapa proveniente de:
http://es.tilllate.com/ES/location/1377363


En realidad, aunque está en esa misma calle, está en el tramo que contacta con Avenida de la Gran Vía.

El café De catro a catro debe su nombre a la obra de Manuel Antonio, un prestigioso poeta gallego.

Se trata de un local con una decoración muy trabajada, bien regentado en el que, en general, se puede disfrutar de buena música: dire straits, the who, héroes del silencio... con un personal amable, disposición de distintos juegos de mesa (Tabú, Trivial, Atmosphere, Mindtrap, ajedrez, cartas, dados, risk...) y un número considerable de bebidas tanto alcohólicas como no alcohólicas, con algunas especialidades como mojitos.

Buen ambiente, un poco freak, local tranquilo.



Pros: cerca de Plaza América, que dentro de unos años será el centro mismo de Vigo. Buen ambiente, música, servicio.
Contras: caro, pinchos escasos.

Horario: 17:00 - 3:00 (Anteriormente, de 16:00 a 4:00, de ahí el nombre, pero con la llegada de la nueva legislación...).

lunes, 18 de agosto de 2008

El oro danés (con bandera croata)

Resulta que esta clase de cosas solo pasan en juegos de tres al cuarto entre niños y en los juegos olímpicos de Pekín (¿qué Beijing ni qué hostias?). Los daneses compiten con otro barco (como si Alonso coge un coche de Ferrari, vaya), ni dios sabe del cambio, y ahí, ni cortos ni perezosos, aprovechándose de que Croacia no optaba a nada y no le preocupaba a nadie, se hacen con el podio.

Y ahí, el comité diciendo que no y que no, y que el oro para Dinamarca. Mi duda es: ¿cuánto dinero han pagado? ¿cuántas bellas danesas han hecho felaciones a gordos ejecutivos chinos? ¿cuantas empresas danesas han dejado de explotar niños en China? ¿Qué se ha hecho para hacer esto?

Son los juegos olímpicos, o son los típicos juegos de niño: "es que en mi casa jugamos así".

En fin, si ya critiqué todo lo criticable de las fases previas... estaba claro que durante los juegos iban a surgir cosas. Pero es que la verdad... son estúpidamente tristes.

domingo, 17 de agosto de 2008

Sobre las conspiranoias estúpidas...

Tras que durante tiempo muchas personas sigan con la duda de si el hombre llegó a la Luna o no, tras el éxito de los libros de Dan Brown, tras que docenas de escritores (por llamarlos de alguna manera) de tres al cuarto continuasen con esa basura paranoide y el público les mostrase una buena acogida, no sé por qué coño me sorprende que existan tonterías como ésta:

La teoría conspiranoide del oro de Phelps.

No sé hasta qué punto irá en serio la página o no, pero vista la cantidad de paranoicos que me he encontrado los últimos días, me lo creo perfectamente.

Conclusiones: mucha gente dispone de MUCHO tiempo libre, mucha gente no conoce la navaja de Ockam, mucha gente tiene envidia del éxito ajeno, mucha gente odia a los peces grandes.

Por suerte, queda gente con algo de lógica, como los Microsiervos, en el que se desmonta esta teoría. Y menos mal.

sábado, 16 de agosto de 2008

The big bang theory - Chuck Lorre

The big bang theory (Big Bang en España) es una serie humorística sin un gran hilo conductor entre los capítulos que nos cuenta la historia de Leonard Leakey y Sheldon Cooper, dos físicos teóricos, geeks, que comparten piso. La historia empieza con la mundanza de Penny, una rubia, tonta y preciosa, que se muda al piso de al lado.

El grupo lo constituyen:
Sheldon: la mente más brillante del siglo, o eso dicen. Su enorme y aplastante lógica está al nivel de su subestimación de cualquier medida social, psicológica o emocional. Su trato con los demás es el de quien se sabe superior a sus interlocutores y su arrogancia deja momentos épicos para la serie. No obstante, su ingenuidad en temas sociales le da un toque tierno.
Leonard: el enamorado de Penny que vive el hecho de que ella se ande a liar con maromos estúpidos. Todo muy tópico. Bastante torpe con las mujeres, tímido, geek. No las tiene todas consigo.
Raj: hindú. Cuando hay mujeres delante... no es capaz de hablar, debido a un problema exagerado de timidez. Sus intentos por superarlo serán, casi, un arco argumental en si mismo.
Hollowitz: judío. Va de heartbreaker y... en fin, es ridículo, obviamente.
Penny: la vecina guapa. Tonta y... aburridamente normal. Su relación con el grupo de geeks será el núcleo de la serie.

Salvo Sheldon, todos están obsesionados por llevarse a una tía a la cama. Obviamente, Sheldon se siente muy por encima de esas necesidades tan simples.

A partir de aquí, se podría decir que la serie trata de cómo la corteja Leonard (con algunos intentos de Hollowitz, su amigo judío).


Los primeros capítulos tienen una frescura inreíble y son tremendamente hilarantes. Según avanza la serie, esta frescura inicial se pierde y las referencias a películas, juegos o teorías científicas se encargan de conducir la trama, dificultando la comprensión a algunos y, en cualquier caso, entorpeciendo el humor de algunos capítulos.

El final bastante previsible, se ve... atropellado. La temporada iba a tener 22 capítulos, acabó con 17 debido a la huelga, y es obvio que querían enseñar ESE final. Les faltaron 5 capítulos para hacer que no quedase tan forzado.

En cualquier caso, la serie es el soplo de aire fresco más destacado de los últimos tiempos. Magnífica, divertida y muy original. Muy recomendable.

Nota: 7.5 Va perdiendo frescura según transcurren los capítulos. Final atropellado.

viernes, 15 de agosto de 2008

Sobre los dioses...

- Todo es relativo.
- Los dioses son absolutos.
- No hay nada más relativo que los dioses.
- Entonces no hay nada más relativo que el absoluto.
- A ver, me refiero a que los dioses son un concepto absoluto que parte de un punto de vista relativo, el nuestro.
- No entiendo qué quieres decir.
- Quiero decir que los dioses no existirían si nosotros no les hubiésemos dado cuerpo.
- No, no, no - sonrió como quien sonríe ante el infantil atrevimiento propio de la ingenuidad de los niños -, nosotros no tendríamos cuerpo sin los dioses. De hecho, tampoco tendríamos alma.
- ¿Y los que creen en un solo dios?
- Bueno... puede entender que, desde una visión muy reduccionista, es lo mismo tener un único dios que hace todo que tener muchos, ¿no?
- No ves ningún error de planteamiento.
- ¿Qué quieres decir?
- Tú y yo somos dos, ¿verdad? Quiero decir, somos dos para nosotros mismos y para cualquiera que hable de nosotros.
- Sí, claro.
- Los dioses no. Para nosotros son muchos y...
- ¡Ah! Ya veo adónde quieres llegar, pero creo que queda perfectamente explico con el concepto "visión muy reduccionista".
- ¿No te das cuenta de que eso es una falacia protectora?
- No, eres tú quien no quiere comprender que pasa cuando se aplica el reduccionismo al politeísmo.
- ¿Y los que creen en el Equilibrio?
- Júpiter y Plutón, Marte y Minerva. En una palabra: visión reduccionista. Bueno... en dos palabras.
- Y los que creen en una fuerza interior.
- Llámala como quieras. Fuerza interior, dioses, cualquier-palabra-con-mayúscula-inicial. ¿Qué más da?
- No crees que tienes... una mira estrecha.
- No, creo que la tuya es poco ancha.
- Maldito seas tú y toda tu testarudez.
- Bendita sea.
Y, como dos niños, se rieron.

jueves, 14 de agosto de 2008

La relatividad de las costumbres...

El orador se acercó a los reunidos, estaba un poco nervioso. Se le había comunicado el interés y la importancia de su investigación, pero, con todo, el no se la había encontrado ni antes ni después de llevarla a cabo.

Había investigado sobre cómo encaraban el inicio de la madurez los distintos pueblos y, tras examinar las especies conocidas, había llegado a la conclusión de que era un proceso tan variable como el propio aspecto físico.

Había razas que se reproducían sin ton ni son, en una especie de competición por dejar la máxima cantidad de descendientes en el mundo, sin preocuparse por si podrían cuidarlos a todos o no y razas que apenas tenían hijos, pero que cuando los tenían, los cuidaban como un tesoro y hacían que prácticamente todos llegasen a su edad adulta en las mejores condiciones. Había civilizaciones que abandonaban a sus hijos cuando estos no eran capaces por si mismos y se quedaban con los que volvían de una temporada solos, había otras que mataba, directamente y sin contemplaciones, a aquellos descendientes que no mostraban un determinado rasgo: un tipo de cabello, piel, magia... era una evolución forzada y artificial.

A pesar de estas diferencias desde los momentos iniciales, al llegar a la madurez, prácticamente todas las especies inteligentes tenían una fiesta, un ritual o algo que marcaba el hecho de que, a partir de ese momento, esos integrantes que se consideraban niños, que comían sin producir, que vivían de pero no para el pueblo, pasaban a convertirse en adultos, con todas las responsabilidades que eso tenía.

Subido a la tarima, el orador palideció ligeramente. Las palabras que tenía que enunciar no serían del gusto de su público que, seguramente, esperaba una bella descripción de diversos rituales tan civilizados como los suyos propios. ¿Cómo les iba a explicar, sin faltar a la verdad, que había visto como los hijos mataban a los padres para heredar su posición? ¿A los hermanos luchando entre sí para demostrar el rango dentro de su familia? ¿Cómo hablarles de pueblos donde el sexo era libre y nadie sabía de quién eran los niños? ¿De pueblos donde los recién considerados mayores de edad evaluaban a los niños nacidos y decidían si vivían o no? ¿Cómo decirles, sin apartar la vista, que algunos recién mayores de edad mantenían sexo con sus progenitores para heredar una semilla... probadamente fértil?

Tragó saliva y los miró lentamente. Estaban en silencio. Esperaban. Calmadamente, casi con timidez, el orador empezó a hablar.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Tom Kapinos - Californication

Californication, como la famosa canción de los Red Hot (en mi opinión, una de las pocas canciones interesantes de ese grupo) es una serie de tintes erótico-amorosos protagonizada por David Duchovny, más conocido como Agente Mulder.


He de reconocer que escuchar en la misma frase "serie", "12 capítulos" y "concluida" me parecieron razones de sobra para darle una oportunidad, acostumbrado al concepto de serie español:
- Hospital Central, temporada 56, el bisnieto de Vilches a punto de morir de cáncer.

¡Toma imaginación!

¡Telecinco! ¡A mí, a mí! (Y antena3 aún es peor).


Esta serie nos cuenta la historia de Hank Moody. Hank es un vive-la-vida que se va follando todo lo que se mueve por despecho hacia su exmujer, Karen, con la que comparte una hija, Rebecca Moody. Hank sigue, muy a su manera, enamorado de su exmujer, con la que coquetea siempre que tiene ocasión, esté en ese momento con el hombre con el que se va a casar o estando el propio Hank acompañado de algún lío pasajero.

En plena crisis creadora (Hank fue un gran escritor que, poco a poco, se ha ido viniendo a menos) intentará recuperar su inspiración y a su mujer, sin dejar por ello de conseguir que veamos las tetas de todo el reparto femenino (salvo las de la hija, que sería considerado pedofilia).


Esta señorita es, según comprobé en IMDB, la menor de The Nanny. El tiempo la ha tratado bien, ¿no?
Me niego a poner escenas más fuertes, parecería que solo intento incrementar el número de visitas.

Si bien en los primeros capítulos la trama no tiene gran importancia, y la relación tetas/argumento o incluso gag/argumento se inclina claramente hacia los primeros términos, según avanza la serie (en lo que supongo que influyó el éxito que cosechó la misma), la balanza se va equilibrando, teniendo un argumento claro y patente.

La serie, en el fondo, es una parida: un guión bastante simple y directo que, en cualquier caso, cumple la función que quería cumplir con creces: entretiene y engancha. Es una serie a la que no darle vueltas, sin escotillas, sin números malditos, sin asesinatos macabros, sin laberintos tatuados disimuladamente, ni tanta hostia; ésta es una serie simple y no se complica en disimularlo.

El final, un poco made in Hollywood, deja, al menos, todo atado y bien atado. Si hacen una segunda temporada de esta serie, tendré que quitarle 6 puntos a la nota que voy a ponerle.


Puntos positivos: rápida, directa, simple, conclusiva, 12 capítulos de media hora, guión bien escrito (aunque muy sencillo), personajes bien delimitados, Duchovny sin ser Mulder.

Puntos negativos: sexo gratuito (no es que tenga nada de malo, pero no se acaba de ajustar al guión), gags sobreestimados (como el sexo... pero sin tetas), final tópico.

Nota: 7.5. Se deja ver, es divertida, y está mucho mejor que la mayoría de series que van de maduras y curradas (Prison Break, C.S.I., no miro para nadie...).

martes, 12 de agosto de 2008

Quejas

Es difícil estar completamente bien, es difícil no tener nada de lo que quejarse. ¿Es difícil? Supongo que es imposible. Siempre hay una razón. Pero a veces las razones tienen más peso que otras.

Tópico, ya. ¿Y?

lunes, 11 de agosto de 2008

Holywater

El grupo lucense dará un concierto en Praza da estrela (Vigo) el viernes 15 por la noche, a las 22.30. Gratuito, obviamente.

Este grupo se caracteriza por la búsqueda de un sonido estudiadamente caótico, estridente, extraño, pero sin perder una gran musicalidad al escuchar las piezas en conjunto. También es típico de ellos el hecho de que parezca que los guitarristas tocan más cosas con los pies que con las manos, pero conste que, aparte de falso, contribuye en gran medida a las demás cosas que cito.

Para los que los conozcáis os aviso del concierto. A los que no, os lo recomiendo, sinceramente. Dentro de los grupos todavía no ultracomercializados, son de lo mejor del panorama gallego y, tal vez, del español.

domingo, 10 de agosto de 2008

Día del Nombre

Hoy por fin sería nombrado Adulto de la tribu y la emoción corría por sus venas como el fuego por un reguero de pólvora. Hoy iba a ser su gran día. Hoy, él, el primer nacido de su camada tendría que matar a su padre para demostrar su capacidad, tendría que escoger su nombre, buscar un nuevo hogar y una hembra con la que vivir. Todo hoy. Por suerte para él, su año de nacimiento había estado plagado de nacimientos, y ahora había muchas hembras que serían nombradas adultas y que, como él, tendrían que buscar un lugar en el que vivir.

Acuclillado, se agarró los brazos mientras pensaba en cómo iba a enfocar la lucha. Tendría una sola oportunidad: su padre había luchado durante años, él lucharía hoy por primera vez, y tenía que vencer. Visto con frialdad, lo más seguro es que los padres se dejasen matar a manos de sus hijos mayores, ya que era improbable que tantos jóvenes que nucna habían participado en combate venciesen a sus progenitores. La idea le llenaba de emoción... y de tristeza. Sería el mayor de su familia, sería el Portador del Nombre, sería el Citas, daba igual que fuese el nombre de toda la familia, hoy el nombre sería suyo antes que de los demás y le excitaba.

Cuando llegó el momento, el padre se acercó a él.
- ¿Cómo te vas a llamar, hijo?
- Si venzo, me haré llamar como tú.
- No puedes no vencer. El pueblo necesita sangre joven.
- Añoraré tu presencia.
- Hazlo rápido.
- Lo intentaré - su voz flaqueó un instante.

Mägo de Oz - Pontevedra, 9/8/08

El grupo de folk-X (metal, heavy, rock, pop, según...) dio un concierto gratuito (es decir, pagado por la diputación, el concello o quien sea, pero no por los espectadores) en Pontevedra.

Desde las diez y media hasta las doce y media el grupo dio un repaso a toda su discografía (salvo a La Bruja), desde su primer disco, con Lo que el viento se dejó, hasta el último, con La ciudad de los árboles, Mi nombre es rock 'n roll, Deja de llorar, Y ahora voy a salir(noooorgh) y El rincón de los sentidos (¿Esto no suena un poco Amaral?), pasando por temas de Gaia II con Hazme un sitio entre tu piel, El poema de la lluvia triste y La posada de los muertos (nooorgh); por Gaia I, con Alma, Van a rodar cabezas y La costa del silencio (nooorgh); por Finisterra con Finisterra (increíble, creo que era la canción grande de Mägo que me quedaba por presenciar en directo), Hasta que el cuerpo aguante y Fiesta pagana (bueno, puede que tocasen una más, pero no estoy seguro) y con, como no, Molinos de viento (vamos, no la tocan y salen a hostias, me da a mí la espina).

El concierto... pues bien. Sin más. No fue un concierto lucido, salvo por esa maravillosa interpretación del Fantasma de la ópera a cargo de Jorge Salán (chaval, eres de lo mejorcito que le pudo pasar a Mägo, sin duda alguna). El inicio de cada canción parecía un tanto renqueante a nivel de voz, aunque al final mantenía bien el tipo; el dúo violín-flauta fantástico, como viene siendo habitual; un buen trabajo del bajista, y del guitarra rítmico de greñas, y un trabajo correcto del otro guitarrista, del teclista y del batería (¡OMG! Sí, es la primera vez que no tengo ninguna queja concreta contra su actuación... fue... aceptable).

Tras haber explorador todos los estilos que podían haber tocado, tras que les llamasen vendidos incluso haciendo Gaia II, que es claramente su disco más metalero, tras que se lo volviesen a llamar con su disco más rockero y viendo la buena acogida que, finalmente, tienen siempre; me inclino a pensar que la avalancha de críticas que reciben, se hacen (o suelen hacerse) para quedar bien en ciertos círculos (en esos círculos donde lo más light que se puede escuchar sin ser escoria es el master of puppets y tal); seamos realistas, criticarlos está de moda. Y no hay nada más vendido que criticar por que sea la moda.

viernes, 8 de agosto de 2008

FunCom - Dreamfall

A cargo de los desarrolladores de la primera parte, salió Dreamfall: the longest journey.

Primera impresión:
Gráficos: muy bien (para su momento).
Sonido: bien. Voces: aceptables (bastante buenas teniendo en cuenta los típicos doblajes de videojuego al español, sacando MGS).
Otros:
- ¿una aventura gráfica jugada con teclado? ¡Joder! ¿Qué clase de #$%@# hace estas cosas?
- ¿Peleas en una aventura gráfica (con barra de vida y todo)? ¿Y tan incómodas? ¿Qué clase de #$%@# hace estas cosas?
- Un guión maduro, en el que no se cortan a la hora de poner tacos o hablar de sexo, aunque sea de forma ligeramente sutil, ni a la hora de ser violentos. Es lo que tiene que ser, tampoco hay sexo o violencia gratuita (sacando la tendencia a mostrarnos a Zoë en bragas).
Bragas 1, 2 y 3, por citar tres momentos, aunque puede que 2 y 3 sean el mismo momento. De todas formas, deben de ser 8 ó 9 momentos en el juego.

Tras llevar una hora y algo este último punto queda un poco de lado. El manejo es sencillo, salvo la cámara, que se mueve de forma invertida total y no se puede poner como movimiento normal.

El argumento está al nivel del que había mostrado el primer juego: una trama intrigante, interesante, que te deja con ganas de más. En esta ocasión controlamos, inicialmente, a Zoë Castillo, una niña acomodada que empieza a hacer incursiones oníricas a Marcuria, enterándose de toda la movida de Stark/Marcuria y demás. Para más inri, una niña fantasmagórica que vive en una casa tétrica y destrozada (en plan casa de muñecas diabólica) te insiste: "¡Encuentra a April. Sálvala!", tentando toddavía más al jugador a querer saber qué ha pasado con ese simpático personaje al que acompañó durante, según pone en el reverso de la caja, unas 70 horas.

A lo largo del juego también se controla a April y a Kian, la primera es líder de los rebeldes contra el pueblo azadí, unos tipos que, cual católicos medievales, han impuesto sus creencias por la fuerza de las armas. Kian es un Apóstol, un asesino altamente capacitado de los azadíes, con la misión de llevar la fe allá donde vaya.

Las historias se cruzan, como era de esperar, hasta extremos ultrarebuscados en los que todo empieza a resultar difuso.

El final del juego, enormemente desalentador, cae como una losa sobre la mirada atónita del jugador.


Dreamfall es un juego largo, aunque no tanto como TLJ, y que, juraría, se trata de la primera aventura gráfica lógica. ¿Crees que necesitas una cuerda para subir a esa ventana? Búscala. Aquí no vas a tener que buscar un patito, clavarle un pimiento sabe dios cómo, y hacer que el patito con el escozor del pimiento aletee incontroladamente hasta que active el teletransportador invisible que te lleva a la ventana (algo que podría pasar perfectamente en cualquier aventura gráfica de LucasArts que se precie).

En resumen: una muy digna secuela de TLJ, el juego que demostró que una aventura gráfica seria no tenía porque ser una puta mierda, jodiendo la única excusa posible que tenía The X-Files.

Puntos positivos: gráficos, historia, lógica, duración.
Puntos negativos: teclado (lo siento, soy un purista), las peleas.
Nota: 7

Rob Reiner - La princesa prometida

La princesa prometida es una película de culto en el género de las películas fantásticas, las historias de hadas y demás.

Tras todo lo que había escuchado de ella, todo palabras maravillosas, esperaba, como suele suceder, algo muy superior a lo que me encontré. La película no es mala, ni mucho menos, pero tampoco es motivo de las grandes palabras que suscita.

En su momento, según he leido, no triunfó demasiado, y fue con el tiempo como fue haciéndose un hueco en el gran público.

La historia trata del verdadero amor entre el protagonista y la protagonista. Él es el tío de sus caballerizas (¿alguien ha dicho Aladdin?). Él se pierde en un viaje por mar y, al pasar los años, ella es prometida al príncipe. Resulta que, entonces, es secuestrada por tres hombres: un espadachín, un bruto y un líder listo. Será un aventurero enmascarado quien la salve de las garras de estos hombres. El aventurero enmascarado (un sugus para todos los que lo hayan supuesto) es, obviamente, su viejo amor; y ambos emprenden una aventura para huir del príncipe y de sus hombres.

El final feliz, predecible, pero también algo extraño, no cambia especialmente mi opinión sobre la película. Es, en general, una película predecible, carente de emoción (de cualquier tipo), que se deja ver sin grandes dificultades y que está aderezada con algunas pinceladas de humor absurdo desenfadado y fácil.

jueves, 7 de agosto de 2008

Sin internet

Y falta el post del 6 de Agosto, pero es que por una tontería (ésa es la palabra, ésa y no otra) en este momento me encuentro sin internet a mano (bueno, miento en este mismo momento no, ya que estoy en la biblioteca...). En cualquier caso, espero que la situación no se extienda demasiado y que pueda postear con normalidad en los próximos días. En cuanto nos vuelvan a dar de alta, vaya. ¡Ay! De qué forma tan extraña funcionan, a veces, las cosas en este país.

Omnia mutantur

No me considero un alarmista de los que se exalta entre sentidas aseveraciones del tipo “qué rápido pasan los años” o “cómo se nota el paso del tiempo”, pero, desde luego, sin ningún tipo de duda, según transcurre este, la gente cambia.
Es gracioso – bueno, realmente no lo es, sería más adecuado el término «irónico»– ver cómo las personas se transforman con el paso de los años en sus viejos enemigos, demostrando que, en ocasiones, lo que se odia de un concepto no es aquello que uno no soporta, aquello que le agrede en lo más hondo; sino que odia lo que envidia. Odiamos aquello que querríamos ser o aquello que, de algún modo, creemos que representa; la libertad, la desfachatez, el triunfo, el poder; lo que sea.
Y, supongo que por eso, es triste ver como viejos conocidos se transforman en sus propios viejos enemigos, y comprender cómo tales enemigos no eran sino envidiosos conceptos de aquellos niños que, como nosotros, creían en el honor, la virtud y la justicia.
Omnia mutantur, supongo.

Los inicios...

Era un día como otro cualquiera y Alberto acababa de salir de su casa y caminaba tranquila- mente en dirección al trabajo ya que el tráfico a esas horas era solo para conductores extre- mófilos. Era el típico trabajador, es decir: se ofrecía amistosamente a ser tratado casi cual esclavo a cambio de un sueldo aceptable y una cierta estabilidad. Esa era su situación, como la de casi todo el mundo; se podría decir, casi, que esa era La Situación, así, en plan abstracto.

Alberto dejaba atrás edificios y calles en su camino hacia el trabajo, era inevitable, incluso las calles y los edificios que más le gustaban quedaban tristemente atrás, solos y, en cierto modo, olvidados a su espalda.

Hoy podría (hasta los narradores se equivocan de vez en cuando) ser un día como cualquier otro; pero, en tal caso, nadie se rebajaría al nivel de relataros la aburrida e insulsa vida de Alberto.

Alberto era, en cierto modo, típico, como típicas son casi todas las personas, aunque se recreen en sus rarezas y excentricidades y se crean únicos en su especie. La verdad es que Alberto era una persona muy poco… peculiar: era un varón de veinticuatro años, moreno, de ojos oscuros y de piel blanca ligeramente bronceada, tenía una novia de dieciocho que tenía el pelo castaño, la piel ligeramente más bronceada y los ojos marrones. Trabajaba como informático en uno de los bancos más importantes de la ciudad, arreglando los problemas de los ordenadores y colaborando con la seguridad del sistema. Su novia había empezado a estudiar filología clásica. Tenían toda una vida para estar juntos, pero hay vidas que duran más y vidas que duran menos. Llevaban tres meses, una semana, dos días y unas cuantas horas cuando, en muchos aspectos, aunque no en todos, la vida de Alberto tocó a su fin.

Alberto caminaba por la calle cuando, de repente, sin avisar (siempre que consideremos que aquel extraño zumbido estridente no era un aviso), el universo (o lo que los Alberto denominaría como tal) se contraía de forma espeluznante y todo parecía chillar en infinidad de colores, como en El grito de Edward Munch. Alberto caía a velocidad vertiginosa, o eso pensaba – aunque en realidad no estuviese cayendo ni fuese él que iba rápido, todo sea dicho.

Cuando recuperó la compostura y la tranquilidad, y se sintió otra vez rodeado de un ambiente estable y quieto, examinó el lugar con calma. “No has bebido”, se dijo, “no te has drogado”, continuó, “así que o has muerto y los escépticos viven una fantasía paranoica o sigues soñando”, y no creía que los escépticos se equivocasen. Estaba en una ciudad, pero no era la suya. Los edificios eran más… ¿qué eran más? Eran distintos, sencillamente. Todo era similarmente distinto. Había una pequeña sensación de familiaridad, como la que puede haber entre una tortilla de patatas y una tortilla francesa: un parentesco muy antiguo, cuya unión se perdía en los albores del tiempo. Eso era. Había saltado de tortilla.

- ¿Estás bien? – preguntó una voz joven y alegre a su espalda.

- Sí, sí – respondió Alberto mientras se volvía hacia la voz.

- ¡Eso es fantástico! – añadió la voz emocionada.

- ¿Cómo? ¿El qué? ¿Qué esté bien? – Alberto se sentía extrañado por la respuesta – Claro, claro, gracias.

- Otros llegan en peor estado: mareos, náuseas, desfases espaciotemporales, histeria, y demás. Eres todo un ejemplo de cómo debería comportarse un viajero interdimensional, chico.

- ¿Qué?

- Bah, deja, ya habrá tiempo para eso. Me llamo Ernest.

- Yo me llamo Alberto.

- Un placer.

- Igualmente.

- ¿Te apetece un café?

- ¿No estoy soñando?

- ¿En tus sueños podría volar? – desafió Ernest.

- Supongo – contestó Alberto sin mostrar una gran seguridad en la voz.

- Entonces no serviría de nada montar el teatrillo. Venga, vamos a tomar algo.

Alberto no sabía muy bien qué pensar, pero prefería la compañía y el café a seguir solo en la calle mirándolo todo con la curiosidad de un niño pequeño. Se sentía estúpido. Al menos, aquel hombre se había dirigido a él y parecía dispuesto a explicarle qué había pasado. “O estoy soñando… o no”, reflexionó sin demasiada lucidez, “y si no lo estoy haciendo, tal vez me vengan bien un par de explicaciones”.