Google+

lunes, 16 de abril de 2018

Sobre Anillos, Brujos y Fundaciones

Mientras HBO acaba «Juego de tronos», Amazon se ha puesto con «El señor de los anillos», Netflix con «Geralt de Rivia» y Apple con «Fundación». Son proyectos que me podrían haberme sonado increíblemente tentadores, pero no acaba de gustarme la forma en que los están concibiendo.


A HBO le quedan por estrenar solo seis episodios de su adaptación de «Canción de Hielo y Fuego». El producto ha sido tan abrumadoramente exitoso y, en general, bien considerado, que los grandes contendientes de la cadena están moviendo a toda prisa sus fichas para recoger el testigo de esa enorme masa de espectadores y sus premios técnicos.
El señor de los anillos
El intento más evidente por seguir la misma línea es el de Amazon. Los de Bezos, que llegaron con todo aquel rollo de que querían producir series de calidad que no tuviesen cabida en otras cadenas (como la temáticamente atrevida «Transparent» o «Mozart in the Jungle», la alegre comedia sobre el mundo de las orquestas sinfónicas), han decidido que no, que les da igual todo, que ni ser diferentes ni leches. Para adquirir la licencia de «El señor de los anillos» se dejaron 250 milloncejos y ahora han anunciado que para producir sus 5 temporadas de 10 episodios de 60 minutos se dejarán otros 1000. Mil. Casi el doble por temporada de lo que se está dejando «Juego de tronos» en sus últimas entregas. Casi nada.


¿Qué me huele mal de este proyecto? El violento viraje de la producción seriada de Amazon, el sacrificio ritual de un buen puñado de series para allanar el terreno (presupuestario) a este coloso monetariamente insaciable… y el hecho de que la historia principal ya ha sido adaptada con éxito hace no mucho. Dicen que la serie será una precuela de los acontecimientos de las novelas, pero no se sabe nada más. El universo de Tolkien es muy potente, pero las películas de Peter Jackson están demasiado recientes. Mi mayor interés es ver qué son capaces de hacer con ese descomunal presupuesto. No es una gran razón para acercarse a la serie… pero es la que tengo.
The Witcher
Por otra parte tenemos a Netflix con «Geralt de Rivia», otro universo potente que, además, cuenta con la ventaja de no tener una adaptación cinematográfica o televisiva exitosa internacionalmente (porque en cuanto al mundo del videojuego es evidente que sí la tiene).


¿Qué provoca mi desconfianza? Que la serie está en manos de Lauren Schmidt, quien es verdad que escribió unos cuantos episodios de «El ala oeste», pero que últimamente se ha dedicado a «Daredevil» y «The Defenders». Sé que al menos la primera de estas series ha gustado a mucha gente, pero a mí su parte heroica me pareció una chapuza. Me interesaba la historia de abogados y algún momento ocasional de otras pequeñas subtramas, pero la forma de guiar la historia principal entre pelea y pelea me pareció cutre y mecanicista. Justo lo que más querría evitar en una serie sobre el brujo. En cualquier caso, este es el proyecto que menos me escama de los tres, el que más adaptable me parece y el que recibiré con más optimismo.
Fundación
Y por último tenemos el proyecto de los de la manzana: Fundación. Jonathan Nolan intentó vender hace años el proyecto a HBO sin éxito, aunque acabó trabajando para ellos al frente de «Westworld». Ahora David S. Goyer, colaborador habitual de los Nolan y marca blanca de Jonathan, parece que ha conseguido llevar adelante el proyecto en Apple.


¿Qué me escama? Sobre «Fundación» me escaman dos cosas. La primera es que Apple aún no ha producido nada y no tengo ni idea de cuál va a ser su política; la segunda es el currículum televisivo de David S. Goyer. Si echamos un vistazo nos encontramos con la escritura de unos cuantos episodios de «Krypton», y una lista de creaciones para echarse a temblar: la bastante mala «Constantine», la ridícula «Da Vinci’s Demons» y también «Flashforward», cuya desesperación por llenar el vacío de «Perdidos» resultaba insufrible. También trabajó en la trilogía del Batman de Christopher Nolan y escribió el guión de «Blade»; pero su trabajo en series es, como poco, descorazonador. Y «Fundación», encima, quizá sea el proyecto más difícil de adaptar de los tres.

Veremos en qué quedan estos proyectos. 

jueves, 12 de abril de 2018

Peter Pan - James M. Barrie


Conocía la historia de Peter Pan, supongo que como muchos de vosotros, por la adaptación cinematográfica de 1953. Muchos tienen esa película como uno de los grandes Clásicos Disney, pero la verdad es que nunca entré en su juego. Siempre hubo algo que me echaba inexorablemente atrás… y no era solo la aterradora idea de querer ser un niño para siempre. No fue hasta la lectura de la obra de Barrie cuando me di cuenta del problema que le veía.


Bienvenidos a Nunca Jamás
Wendy, John y Michael son los hijos del matrimonio Darling. Se portan bien y les encantan los cuentos que cada noche les relata Wendy, la hermana mayor, que están protagonizados por un chico llamado Peter Pan que vive en Nunca Jamás, una isla en la que habitan piratas, indios, hadas y sirenas. Lo que no saben es que Peter Pan y su compañera hada, Campanilla, van cada noche a oír esos cuentos.

Peter, Wendy y la sombra rebelde.
© 1953 - Walt Disney Studios. All rights reserved.

Pero un día Wendy encuentra la sombra perdida de Peter Pan, que se ha quedado atrapada en la ventana. Esa noche lo espera para devolvérsela y se la acaba cosiendo a los pies. Estos misteriosos talentos llevan a Peter a decidir que Wendy debe convertirse en madre de los Niños Perdidos y de sí mismo. Así, los tres hermanos Darling acompañan volando, gracias al polvo de hada, a Peter Pan hasta la tierra de Nunca Jamás, donde vivirán increíbles aventuras y tendrán que enfrentarse al temible capitán Garfio, un pirata obsesionado con la buena educación.
El mágico tono de cuento
Bajo mi punto de vista, uno de los puntos fuertes de Peter Pan es el tono en el que está contado. El narrador es poco neutral, adelanta cosas, juzga a los personajes y opina sobre todo lo que pasa. ¡Opina incluso sobre los lectores! Barrie rompe la cuarta pared y aprovecha esto para dar más volumen a la lectura metiéndose de forma muy graciosa con esos niños desagradecidos.

Campanilla.
© 1953 - Walt Disney Studios. All rights reserved.

En el Nunca Jamás de Peter Pan se respira la magia: las hadas que hablan con tintineos y son tan pequeñas que solo pueden tener un sentimiento a la vez, el silencio de los indios y su enemistad jurada con los piratas, las entradas individualizadas al refugio de los Niños Perdidos, la obsesión por no crecer de Peter Pan y la forma tan engreída en que deforma la realidad para creerse el héroe que resuelve todas las situaciones independientemente de quien lo haya hecho en realidad… Peter Pan es una narración que desborda carisma en cada una de sus páginas y que es capaz de sacar una sonrisa incluso ante la previsión de que los Niños Perdidos y los piratas se maten unos a otros a cuchillazos.
El monstruo egocéntrico
James Garfio es un pirata egocéntrico obsesionado con las buenas maneras, producto de su paso por el prestigioso colegio Eton; un hombre despiadado y sanguinario, seguido por su tripulación debido a su maligna astucia. Pero en este apartado, como anunciábamos antes, vamos a hablar del monstruo egocéntrico; es decir, de Peter Pan.

El joven Pan no es solo un carismático y encantador secuestrador de niños, lo que enerva a los padres pero alegra a los pequeños; aparte es un engreído insoportable que se adjudica los logros de quienes están con él, pone a sus amigos (si es que un ser tan egocéntrico y narcisista puede tener verdaderos amigos) en peligro y se olvida de ellos. Para Peter Pan solo existe aquello que tiene al lado y, si me apuráis, solo existe él mismo. Tiene ese egoísmo desmedido de los niños más pequeños, que aún no son capaces de entender las necesidades de quienes los rodean; pero en el cuerpo de un ya no tan pequeño niño volador de 10 o 12 años.

J. M. Barrie haciendo de Capitán Garfio y Michael Llewelyn Davies, el hijo de unos amigos, de Peter Pan. La relación del autor con los miembros de esta familia daría para otra entrada, pero aquí os dejo con lo que dice la Wikipedia al respecto.

Esta actitud se pone de manifiesto en toda la obra pero se vuelve sangrante en sus últimas páginas, cuando Peter se ve incapaz de distinguir a una persona de otra… o, ya puestos, a una hada de otra. El desapego con el que se expresa es terrorífico. Lógico y consecuente, pero terrorífico. Fue entonces cuando me di cuenta de que ese era el desarrollo pleno del personaje y que su dulcificación era lo que me chirriaba en la clásica película de animación. Disney, en su intento de conseguir un personaje más amable, olvida ese extremismo que eleva al Peter Pan original y lo deja un poco en tierra de nadie: más dulce, más amable, más humano, más redimido… pero, al mismo tiempo, más gris. Las hadas solo pueden tener un sentimiento a la vez y Peter solo puede ser un chiquillo pagado de sí mismo, hasta el punto de ignorar y confundir a quienes lo rodean. Peter, el monstruo egocéntrico, es, en esa despiadada sencillez, casi tan hada como persona. Eso es lo que lo hace mágico, lo que lo hace terrible y maravilloso a un tiempo.
Conclusión
Peter Pan es una novela ágil, entretenidísima, está poblada por personajes potentes con dinámicas muy divertidas y derrocha estilo. Es un texto impresionante. Ejemplar.

jueves, 5 de abril de 2018

Aniquilación - Alex Garland


El 12 de marzo Netflix estrenó en su plataforma esta película de Alex Garland, quien con Ex Machina, su opera prima, ganó un Oscar a mejores efectos visuales y fue nominado a mejor guión original. Aniquilación no lo tuvo tan fácil como su predecesora y se encontró con que no iba a tener distribución internacional… y ahí entró Netflix para alegría de muchos y desprecio de algunos.
The shimmer
Lena (Natalie Portman) recibe, por sorpresa, el regreso de su marido, Kane (Oscar Issaac), un militar desaparecido en una operación secreta un año antes. Ya mientras cenan ve que las cosas no van bien. Kane tiene la memoria muy borrosa y de pronto empieza a ahogarse en su propia sangre. De camino al hospital tres vehículos bloquean el paso de la ambulancia en una alocada maniobra.

Who you gonna call? Girl scientists!

La misión secreta no fue en Afganistán o en Irak, sino que se desarrolló en los propios Estados Unidos, en un área rodeada por una pared intangible de un nacarado brillo jabonoso («the shimmer») que se expande de forma lenta pero imparable. Esta región, a la que llaman Zona X, ha sido investigada por diferentes equipos militares pero ninguno ha regresado. Y ahora se va a enviar un duodécimo grupo formado íntegramente por científicas: una psicóloga, una antropóloga, una geóloga, una física… y una bióloga, Lena, que se une al grupo en el último momento para investigar qué le pasó a su marido y descubrir si puede ayudarlo.

Si hasta ahora las cosas no eran muy normales, esperad a cruzar la cortina jabonosa…
Muchas preguntas, algunas respuestas
Aniquilación es un espectáculo muy visual que se mueve entre una ciencia ficción accesible pero sin facilidades ni hoja de ruta, y un terror que, personalmente, me parece bastante tosco. Es una de esas películas con más preguntas que respuestas protagonizada por un equipo de científicas de discutible preparación (estas chicas debían de ser el equipo suplente —o heredero— de la Prometheus) o con escaso interés en despejar las incógnitas o sobrevivir. Si ignoramos esto último, que solo puede ser útil para valorar la solidez del texto o hacer una comparación de películas del género; nos quedan unas ideas interesantes como la recombinación genética despiadada de la Zona X, eje principal de la película, y algún interrogante medio olvidado como qué pasa con el desfase temporal inicial.

Aniquilación es una película curiosa e imaginativa llena de decorados y secuencias hermosas y terribles a la vez, que de algún modo me recordaron a las extrañas formaciones que Lem describe en Solaris. Es difícil hablar de ellas sin reventar sorpresas, así que voy a poner de ejemplo la planta repleta de flores diferentes, un hermoso monstruo recombinante que ya nos deja claro lo mal que pintan las cosas para las científicas.

Simetríadas, asimetríadas y aniquilacioníadas.

El tema de la recombinación, uno de los motivos principales del guión, no se deja atrás en ningún momento; e incluso cuando parece que no está teniendo una presencia marcada, es difícil no preguntarse si no lo estará haciendo de una forma algo más sutil. ¿Están mutando rápidamente en todo momento? ¿Algo las amenaza desde dentro? ¿Cómo es posible que Kane sobreviviese tanto tiempo en esas condiciones?

Los misterios son interesantes y el peso de la duda está bien gestionado. No siempre parece cuidarse su camino hacia una resolución, pero sí se cuida el efecto que consigue en los espectadores. Según busquéis respuestas o no, puede que Aniquilación despierte en vosotros opiniones muy diferentes. Quizá Garland tenga alguna respuesta más (o la conozca gracias a la novela homónima de Jeff VanderMeer en que se basa su adaptación); pero hay mucho que la película deja en el aire.
El terror
En general Aniquilación es una película entretenida con ideas interesantes a pesar de todos sus peros, como la discutible capacidad del equipo de investigación, la aparente falta de lógica de la nula preparación militar o defensiva que llevan al otro lado, etc. No hace falta que detallemos sus problemas uno por uno; pero hay algo que no le acaba de funcionar nada bien: el terror.

Así muere la república… A tiros, como en España.

Hay películas de ciencia ficción y terror memorables, como por ejemplo El octavo pasajero; pero Aniquilación no es capaz de mantener esa tensión, esa angustia. Hay un terror pero casi porque nos explicitan que lo hay. Solo falta que alguien pida verbalmente que lo sintamos. Los personajes están atemorizados, y no es para menos, pero ese terror tiene, en mi opinión, poco efecto al otro lado de la pantalla. Con el potentísimo efecto de ese mundo recombinante y despiadado, con ese tratamiento del sonido y la capacidad del reparto, los monstruos terroríficos parecen una patochada. No se aprovechan demasiado y no producen apenas ningún efecto.
Gracias por un buen final
En este bloque voy a dar mis impresiones sobre el final de Aniquilación. No he leído la novela así que supongo que puedo haber malinterpretado cosas; pero, de todos modos, considerad que puede haber spoilers considerables. Leed esto bajo vuestra responsabilidad.

Decía Syd Field que los diez primeros minutos de una película son especialmente fundamentales porque son en los que, como espectadores, decidimos si la obra nos gusta o no; pero también debería destacar los diez o quince últimos, porque van a marcar drásticamente la impresión final. En general considero que un final chapucero no hace que una obra hasta entonces buena sea repentinamente mala; pero es innegable que pueden empañar impresiones del mismo modo que pueden darles luz… y el de Aniquilación me resultó muy satisfactorio.

Plantas, complejas estructuras de cristal, bosses del Dark Souls. Aquí hay de todo.

Se trata de un final abierto, poco esclarecedor (lo que probablemente haría que a Field ya no le gustase), pero al mismo tiempo tiene una interpretación bastante optimista. Desde el principio nos han hablado de la recombinación de la Zona X, y las científicas han olvidado casi tres días de sus vidas al cruzar el campo vertical iridiscente; una chistera de la que sacar casi cualquier conejo. Por un lado podemos pensar que los personajes que están allí en el momento final son los verdaderos personajes pero que han sido alterados por la Zona, o que son las reconstrucciones que vimos que existían. O que una persona lo sea y la otra no.

Esta última perspectiva me parece la más sencilla. Que ese Kane sea un clon de la Zona X y que Lena sea la primera Lena (con las modificaciones genéticas que pueda tener en ese momento). No obstante, dentro de la Zona vimos que cuando la bióloga tocaba al ente sin rasgos, le daba los suyos; como si aquel cuerpo los desarrollase por contacto, como si se apropiase de su expresión fenotípica. Quizá ese brillo que se ve en los ojos de Lena no sea más que eso; la expresión final de las modificaciones que la Zona X ha imprimido en los códigos genéticos de Lena y su reacción al contacto con otroKane. Esta fue mi interpretación del momento, aunque en internet se pueden encontrar muchas otras. Hay quien ha escrito hipótesis muy sugerentes, la verdad.
Conclusión
Aniquilación es una película muy digna y tiene unas ideas interesantes, pero está afectada por un segundo tercio poblado por un terror que no es capaz de explotar en condiciones. En cualquier caso se trata de una película muy digna. Así sí, Netflix; ojalá nos traigas más películas como esta.

martes, 3 de abril de 2018

El caso Sloane - John Madden


El caso Sloane es un thriller político, dirigido por John Madden (Shakespeare in Love) con guión del primerizo Jonathan Perera, acerca de una propuesta de reforma sobre el control de armas en Estados Unidos


Elizabeth Sloane (Jessica Chastain) es una implacable lobista obsesionada con la victoria, a la que conocemos en un primer plano en el que nos mira mientras nos informa de que en su mundo uno siempre debe ir por delante de sus enemigos y guardarse un as en la manga. Muy sutil todo, Perera, di que sí. El caso es que Sloane es una depredadora política capaz de tumbar reputaciones que parecen inmutables y de conseguir lo imposible. Es la mejor. Encima toma estimulantes para no dormir, para arañar más horas al día y seguir trabajando. Su trabajo es su vida, y sus victorias, su único interés.

Conocemos a Sloane mientras comparece ante el Senador Sperling (John Lithgow) en una audiencia del Congreso que estudia si ha cometido alguna ilegalidad. La narración de la película se remonta a tres meses y una semana antes, cuando rechaza trabajar para el lobby de las armas, quienes quieren conseguir el apoyo de las mujeres ante una propuesta de ley que exigirá pasar más pruebas para adquirir armas. Desde este momento, intercalará la evolución del juicio con otros momentos importantes de esta trama en la que ha elegido apoyar la campaña de la propuesta de ley.


Sloane y su equipo.
Photo by KERRY HAYES

El primer acto de la película es más o menos interesante; pero al segundo le falta fuelle, pospone demasiado algunos giros muy anticipables; y el tercero, al que llega sin fuerzas, se hace eterno. El mayor problema de El caso Sloane es que en todo momento parece creer que sus ideas son sorprendentes; que los giros motivados por el enfrentamiento de esas viperinas astucias resultan impactantes o sobrecogedores; que la inteligencia de los personajes hace, de algún modo, de telón mágico tras el que no vemos nada, tras el que se ocultan las maquinaciones… pero no es así. Los giros y personajes son mecánicos y previsibles. Un buen guión suele presentarte la información que necesitarás para entenderlo, es verdad; pero Perera te lo escupe a la cara de una forma tan evidente que es casi imposible no saber en todo momento qué está pasando, qué van a entender unos y cómo van a reaccionar los otros. La tensión típica del thriller es casi imposible de mantener en esas condiciones, y El caso Sloane acaba prácticamente sustentada en los hombros de Chastain. Qué suerte tienen de tenerla al frente del reparto, porque es lo poco realmente bueno que se puede sacar de esta película. Lo demás, sin ser malo, parece que no acaba de funcionar. Se intuye qué se quería transmitir, pero no se siente. Se adivina el trabajo que hay detrás, pero también, tristemente, todo lo que faltó por pulir.


Otras películas del director:
El exótico hotel Marigold
Shakespeare in Love



miércoles, 28 de marzo de 2018

Altered Carbon (Temporada 1) - Laeta Kalogridis


Altered Carbon llegó a Netflix el 2 de febrero en mitad de una considerable campaña publicitaria: vídeos promocionales, carteles por, al menos, todo Madrid; insistentes autorreproducciones al acceder a la plataforma… Teníamos claro que se trataba de la apuesta fuerte entre sus series de 2018 y la idea prometía.

Hay una ligera inspiración bladerunneriana en Altered Carbon. Sutil, casi imperceptible, pero está ahí.
© Netflix
Me llamo Tak, detective cyberpunk
Altered Carbon se desarrolla en el siglo XXV, en un mundo cyberpunk en el que la experiencia vital ya no acaba con la muerte, o en el que la muerte como tal ha sido superada. Ahora, las consciencias humanas se guardan en pilas que se instalan en fundas corporales personalizables.

En este contexto, el millonario Laurens Bancroft (James Purefoy) acaba de volver a la vida tras su asesinato y quiere que alguien investigue el caso. Para ello hace resucitar a Takeshi Kovacs, último miembro de los Enviados (un grupo militar de fuerzas especiales), en el cuerpo del policía Elias Ryker (Joel Kinnaman).

En ese ambiente oscuro y plagado de extremos, donde los ricos viven en palacios sobre las nubes y los pobres en oscuros callejones bajo las luces de unos coloridos pero tétricos neones, y donde unos sobreviven en las fundas ruinosas que les dan en los hospitales frente y otros en los cuerpos mejorados y los clones; Kovacs investigará el caso seguido muy de cerca por la suspicaz teniente de policía Ortega (Martha Higareda).

Del soso de Kovacs a Edgar Allan Poe
El reparto de Altered Carbon me pareció bastante irregular desde el principio. A veces tirando a sobreactuado, como Dichen Lachman, Matt Frewer o el matrimonio Purefoy, y otras de un inexpresivo insoportable, como Kinnaman.

Higareda.

Hay algunos personajes que resultan más o menos interesantes, unos por dramáticos, otros por divertidos, y sus actores consiguen lucirse algo más. Mis favoritos fueron Edgar Allan Poe y la teniente Ortega.

Admito que Ortega tardó un poco en gustarme. Aunque sus saltos idiomáticos son forzados hasta la exasperación, es la que más ganas le pone. La teniente es seria y fría, pero también pasional; es fuerte y está entrenadísima, pero tiene sus puntos débiles; es independiente y astuta, pero también tiene detalles con los que se obceca y le hacen cargar irreflexivamente; y Martha Higareda es capaz de exprimir todas esas capas. Aun pasándose a veces un poco de frenada, a menudo es es lo mejor que ofrece el reparto.

Conner.
Poe es un personaje simpático que, para bien o para mal, está desesperado por gustar a Kovacs, lo que hace que su exagerado esfuerzo por caer bien esté bien integrado en la trama. Es la IA a cargo del hotel El Cuervo y está interpretado por un Chris Conner que capta toda la simpatía, la dependencia esperable de una consciencia que vivió demasiado tiempo aislada, el deseo de gustar… pero también a ese sabio inhumano (y a su manera sobrehumano) que siempre ofrece un apoyo. Buen personaje y estupenda interpretación.

3, 2, 1. Acción
Pese a que los entresijos de la serie se presten a mil reflexiones profundas e interesantes, pese a que su universo tenga cientos de intrincados caminos por los que perderse y deleitarnos, Altered Carbon es muy mecánica. Tiene unos intereses muy básicos y casi cualquier complejidad que insinúa se basa más en la torpeza de su planteamiento y su desarrollo que en su profundidad.

En general, la serie se pasa de sencilla. Las escasas reflexiones sobre clasismo y machismo son toscas, casi tan directas como las secuencias de acción. No parece que los personajes piensen o que tengan un entramado psicológico real. Altered Carbon se hace la ambiciosa pero es un producto tremendamente básico en su fondo.

¡Es el Águila Roja, cuidado!

En cualquier caso, no parece importarle, porque va a lo que va: Altered Carbon es un producto lleno de escenas de acción, que incluyen tiroteos y peleas a puñetazos o espadazos, persecuciones y asaltos; todo ello repleto de luces de diversos colores, filtros, maquillajes imposibles y efectos digitales. Tiene un aspecto realmente impresionante; pero sus secuencias de acción, como ya me pasó con las de la celebrada Daredevil, me dejaron algo frío. Están bien, claro; pero al mismo tiempo no me puedo quitar de la cabeza que «están bien para ser una serie». El mundo de ficción televisiva ha dado pasos gigantescos y ahora muchas series miran de igual a igual a grandes películas… pero las secuencias de acción, con alguna excepción muy honrosa, como las escenas más apabullantes de Juego de tronos, siguen siendo pálidas sombras de lo que podemos ver en el cine.

El giro de Nora Inu
No siempre, pero a veces podemos indicar con precisión cuándo el desastre empezó a soplar sobre el castillo de naipes que es toda narración. Altered Carbon tenía sus más y sus menos: a veces se pasaba de lenta y siempre era un poco tosca de más… pero entonces llegó Nora Inu, el séptimo episodio.

El interminable y frágil puente como metáfora de todo el episodio. Una genialidad.

Dedicar un capítulo entero a un flashback es una decisión arriesgada, dedicarle tu capítulo más extenso… quizá sea un error. Hacerlo repitiendo un montón de escenas es un desastre. Nora Inu presenta a un personaje que va a tener gran relevancia en los siguientes episodios, pero difícilmente podría hacerlo peor. El capítulo es eterno, monótono y torpe. La cantidad de material repetido hace que el interés se resienta, el hecho de que no avancen nada (y cuando digo nada es nada) la historia que teníamos entre manos durante los seis episodios anteriores genera una insoportable impresión de relleno… pero lo peor de todo es la sensación de que dedicar esos 65 minutos a Raileen no tiene ningún sentido.

Raileen es un personaje que hace constantes equilibrios sobre el más descabellado de los absurdos. Sus diálogos y sus ideas carecen a menudo de sentido, su presentación está hiperdimensionada y casi es mejor olvidar sus relaciones con el resto de personajes. Es un verdadero desastre. Nora Inu es, probablemente, lo peor que vi en lo que va de año, y Raileen, un personaje horroroso, olvidable y totalmente prescindible.

Conclusión
Altered Carbon es una serie con un ambiente llamativo y, a su manera algo simplista, evocador; pero muchas veces parece que sus guionistas hayan hecho todo lo posible para que lo olvidemos, como si la intriga que subyace estuviese sobreviviendo a duras penas a sus pueriles intentos de cargársela. Es una de esas series en las que parece que todo podría y debería molar más, que debería estar más cuidado.

Lo mejor que se puede decir de esta primera temporada es que, con todo presentado, una segunda entrega podría explorar ese fondo interesante que ahora se sobrevoló sin ningún acierto; pero esta primera temporada en sí es bastante chapucera… y totalmente olvidable.


viernes, 16 de marzo de 2018

This Is Us (Temporada 1) - NBC

Como parte de la temporada otoñal de 2016 NBC estrenó This Is Us y el cariño por ella no tardó en llegar. La mayor parte de la prensa especializada la acogió con los brazos abiertos y también caló mucho entre el público. Actualmente la serie está a punto de acabar la emisión de su segunda temporada y ya se ha confirmado una tercera.


La serie se centra en las vidas de tres hermanos, dos mellizos, Kate (Chrissy Metz) y Kevin (Justin Hartley), y un niño negro adoptado el mismo día que nacieron los otros dos, Randall (Sterling K. Brown); y narra episodios tanto de su vida de adultos como de cuando eran niños, momentos en que la serie también habla de sus padres, Jack (Milo Ventimiglia) y Rebecca (Mandy Moore).

Contribuir a la baza sentimental

Los guionistas de This Is Us tienen claro que la principal baza de la serie es su sentimentalismo. Los personajes están bien perfilados, y tanto sus virtudes como sus defectos se retratan en detalle. Es de esa creíble profundidad de donde saca fuerza la serie para asediar al espectador con un material triste pero, en cierto modo, luminoso. Además, unos cuantos personajes secundarios suavizan ese drama tremendista y abren nuevas puerta a los guionistas, como el padre biológico de Randall, interpretado por un tierno Ron Cephas Jones, o Toby, por un divertido Chris Sullivan.

This Is Us es un dramón, una sucesión de episodios que alternan momentos tristes con una alegría que tira a melancólica; pero mantiene la esperanza y cierto brillo casi en todo momento. Al contrario que otros dramas desmoralizados y desmoralizantes, como Transparent (esa increíble ganadora de premios de comedia), en This Is Us siempre queda algo de luz. Influyen en esto muchos pequeños giros, los gestos de un reparto entregadísimo capaces de entregar una sonrisa dolorida que expresa aceptación, duelo y principio de curación a un tiempo; la cálida paleta de colores que acompaña a muchas escenas y una estupenda selección musical con, habitualmente, un tema recurrente por episodio usado de diferentes modos. Hay alguno que se repite en varios capítulos sin perder fuerza, como ese fantástico Blues Run the Game de Simon and Garfunkel que aparece interpretada por ellos y, más tarde, versionada por una voz femenina.

Ron Cephas Jones como William.

Por suerte, existe una sensación de gran autoconsciencia en This Is Us. Todos los implicados saben qué tienen entre manos, qué tipo de producto es y cómo pueden explotarlo. La serie tiene sus peculiaridades pero no intentan revolucionar nada. Es fiel a las fórmulas clásicas de esta clase de ficciones; pero por la honestidad con que están escritos los personajes, lo acertado del reparto (Sterling K. Brown está glorioso) y el mimo con que todo está filmado, merece la pena verla.

Ver This Is Us en España

A España llegó a través del canal Fox, por lo que los que se enteraron a tiempo pudieron disfrutar de ella a su ritmo de estreno en dicho canal a través de Movistar+, Vodafone, Orange, R, Euskaltel o TotalChannel. Los que no, o bien se pasearon por bahías de turbias aguas y marineros con parches en un ojo y patas de palo o esperaron hasta el estreno de la temporada en Amazon Prime Video (mientras Fox estrenaba la segunda).

viernes, 9 de marzo de 2018

Mozart in the Jungle (Temporada 4) - Alex Timbers, Roman Coppola, Jason Schwartzman

Mozart in the Jungle es una de esas series de 25 minutos en las que Amazon Studios se ha demostrado tan acertada, un divertido entretenimiento sobre una orquesta sinfónica de Nueva York llena de exagerados personajes encantadores.



La situación
Hailey (Lola Kirke) y Rodrigo (Gael García Bernal) son novios al fin. La alocada comedia romántica sobre esta prestigiosa agrupación musical ha alcanzado uno de sus giros más esperados y evidentes. Hai Lai Hailey sigue dando pasos para hacerse una reconocida directora de orquesta, mientras intenta mantenerse alejarse de la influencia de su novio para no orbitar su forma de enfocar las interpretaciones.

Mientras, la orquesta sigue afrontando sus problemas de financiación, lo que los llevará a todos a visitar tierras japonesas para satisfacer a su nuevo inversor, el señor Fukumoto (Masi Oka).
Hailey y Rodrigo, como dos viejos amigos
Sin duda uno de los aspectos que han hecho que Mozart in the Jungle son sus personajes y su reparto. Es difícil no seguir sus aventuras con una sonrisa sincera, enamorados de ellos, lo que sería imposible sin un reparto potente y entregado.

Hailey y Rodrigo. Dos amores.
Hailey y Rodrigo, los principales protagonistas, tienen la suerte de estar interpretados por Lola Kirke y Gael García Bernal: son divertidos, carismáticos, atractivos y ponen muchísimas ganas; tantas que compensan muchos aspectos de guión que podrían estar más pulidos. Mozart in the Jungle tiene muchos giros de lógica discutible y parece ignorar ciertos de sus ingredientes (como el increíble sex-appeal de Rodrigo en la primera temporada, que hacía que todo el mundo se comportase como si estuviese drogado cuando estaban cerca de él); pero es fácil olvidarlo y, más fácil incluso, perdonarlo.

A lo largo de las cuatro temporadas estrenadas hasta el momento, hemos seguido a Hailey desde su primer intento de acceder a la orquesta, a través de sus más y sus menos, de sus crisis de confianza, de cuando encuentra la fuerza para «tocar con la sangre» y cuando se ve superada; la hemos visto pasar de oboísta tercera a solista, y ahora la vemos como directora. En cierto modo tenemos la sensación de conocerla, de haberla visto crecer musical y emocionalmente y empatizamos mucho con ella. Con Rodrigo vivimos algo parecido: lo vimos llegar como un joven genio que venía a sustituir al demasiado mayor y conservador Thomas Pembry, lo vimos aportar sus ideas revolucionarias y su discurso de gurú («¡tienes que tocar con la sangre!»), vimos su éxito, su reconocimiento, sus conversaciones con Mozart, sus romances, su obsesión con el legado del maestro Rivera y, por supuesto, con Hai Lai, a la que es incapaz de llamar Hailey. Lo hemos visto madurar como director y crear nuevos proyectos, pero también lo hemos visto asentándose más en las fórmulas, estancarse… y dudar. También empatizamos mucho con él.

Thomas y Gloria.
No obstante, Mozart in the Jungle es una serie sobre una orquesta sinfónica y tienen claro que por buenos que sean los solistas, necesitan un buen acompañamiento. Personajes como Cynthia (Saffron Burrows), Gloria (Bernadette Peters) o Thomas (Malcolm McDowell) han crecido con el paso de las temporadas y conforman la estupenda primera línea de secundarios, aunque esta temporada destacan también los recién llegados Egon (John Cameron Mitchell) y Fukumoto (Masi Oka, al que muchos recordaréis de Héroes).

No obstante, Mozart in the Jungle es una serie sobre una orquesta sinfónica y tienen claro que por buenos que sean los solistas, necesitan un buen acompañamiento. Personajes como Cynthia (Saffron Burrows), Gloria (Bernadette Peters) o Thomas (Malcolm McDowell) han crecido con el paso de las temporadas y conforman la estupenda primera línea de secundarios, aunque esta temporada destacan también los recién llegados Egon (John Cameron Mitchell) y Fukumoto (Masi Oka, al que muchos recordaréis de Héroes).


Conclusión
Puede que a veces Mozart in the Jungle no sea una labor ejemplar (a veces los actores están pasadísimos, los giros del guión no siempre se antojan naturales ni los comportamientos son del todo coherentes); pero hay pocas obras que derrochen tanto amor por sus personajes y por la música. Mozart in the Jungle es una de las citas a las que me niego a faltar cuando estrenan temporada; una de esas que veo con ilusión y, tan pronto acaban, recuerdo con inmenso cariño. Y quizá, a su modo, eso sea lo mejor que pueda decir de una obra.

martes, 27 de febrero de 2018

Black Mirror (Temporada 4) - Charlie Brooker


La cuarta temporada de Black Mirror, igual que la tercera (ambas desarrolladas bajo el amparo de Netflix), consta de seis episodios que, como es habitual, no guardan relación entre sí. La factura es igual de buena que siempre, pero parece que, aunque las historias siguen cumpliendo en general, empieza a acusar cierto cansancio de ideas tecnológicas.
USS Callister
El primer episodio nos presenta a un genio de la programación obsesionado con Star Trek que ha desarrollado un MMO de naves espaciales. Enfurecido porque no se reconoce su trabajo tanto como él cree que merece, desarrolla un add on startrekero y empieza a hacer clones digitales de sus compañeros de trabajo para someterlos a su voluntad dentro del juego.

Siendo tantos se van a llevar un chasco al repartir los PX.
Photo by Jonathan Prime / Netflix - © Netflix 2017

El capítulo tiene toques de comedia y aventura ligera sorprendentes en la, en general, oscurísima Black Mirror, que lo más que se había alejado de su fórmula hasta el momento era con el enfoque optimista de San Junipero. USS Callister funciona bien y es interesante, aunque los 76 minutos resultan algo excesivos y la idea del spin-off del puede ser una locura si no la hacen bien. Si ya se notaba algo hinchado este episodio que actuaría de momento inicial…
Arkangel
Una empresa ofrece la posibilidad de instalar chips a los niños para mantenerlos vigilados a través de tablets y mitigar incluso aquellos que elementos que desatan picos de estrés (pixelan sus formas y minimizan sus ruidos). Luego esos niños crecen, pero siguen teniendo el chip y durante la adolescencia los padres están muy preocupados y…

La idea de Arkangel es muy interesante, aunque no es más que una ligera vuelca de tuerca de control parental inmediato al chip de The Entire History of You y no acaba de explotarse. El capítulo se queda a medio gas, el guión de Brooker no profundiza en sus aspectos más interesantes (el efecto de las imágenes violentas y sexuales, el peligro de mantener esa información grabada de forma indefinida…) y se vuelca solo en el aspecto familiar, que aunque está más o menos bien desarrollado, no acaba de llenar bien el episodio. El primer capítulo dirigido por una mujer, Jodie Foster, merecía algo más que apelar al lado maternal llevado al extremo. En cierto modo me parece una burla.
Crocodile
Una pareja atropella a un niño en una carretera solitaria y decide mantener el secreto. Años después, a causa de otro atropello una investigadora empieza a interrogar a los testigos usando un dispositivo que le permite leer información relacionada con el tema en la mente de sus interrogados.

Paisajes, lo único que merece la pena de este capítulo.

Los preciosos paisajes islandeses sirven de telón de fondo al atropello, a la investigación y a la tensa sensación de culpabilidad. El capítulo es previsible, mecánico y la idea tecnológica también recuerda a la de The Entire History of You, pero lo que realmente ahoga el episodio es lo absurdo del desarrollo: en un mundo en el que se puede leer la mente de los investigados, ¿qué sentido tiene asesinar gente para tapar un asesinato? ¿No traerá eso más investigaciones, más lecturas y más revuelo? El escaso interés del capítulo depende de nuestra buena voluntad de aceptar que existe cierta ambigüedad moral en esa clase de investigaciones y en si es aceptable intentar ocultar una muerte accidental.
Hang the DJ
En un futuro en el que las relaciones sentimentales vienen regidas por una aplicación que te dice con quién salir y cuánto tiempo para tener datos con los que poder decidir quién es la persona con la que debes compartir el resto de tus días; Frank y Amy, reacios a abandonarse, se plantean la lógica e inevitabilidad del sistema.

Haaaang the DJ / Hang the DJ, hang the DJ, hang the DJ…

Hang the DJ es un capítulo curioso, divertido, bonito y, a su manera, optimista; un enfoque al que Black Mirror no suele acercarse, aunque en la pasada temporada hizo ya una incursión con San Junipero. Tim Van Patten firma un capítulo tenso, emocionante y emocional, con una apariencia cuidadísima, una Georgina Campbell impresionante y un apartado musical y sonoro fantástico en el que se nota la participación de Sigur Rós.
Cabeza de metal
En un futuro posapocalítico, una mujer debe huir de un perro robótico imparable que quiere matarla.

Cabeza de metal es, quizás, el capítulo más sencillo de la serie; una historia de huida y supervivencia, un relato de enfrentamiento con monstruo terrible al que parece imposible vencer. La dirección de David Slade, que sabe mantener la angustia en todo momento; la actuación de Maxine Peake, que es la única persona durante gran parte del capítulo y sostiene todo sobre sus hombros; y el terrorífico e incansable perro robot del infierno vertebran un capítulo que mantiene al espectador en una incómoda tensión constante.
Black Museum
Una joven, mientras recarga la electricidad de su coche en una solitaria carretera australiana, entra en un museo del horror en el que se exponen artilugios blackmirrorianos relacionados con supuestos crímenes reales.

Black mirreum.

El capítulo funciona como una serie de historias cortas que se cierran con un epílogo, y quizá su mayor problema es que ninguna de esas pequeñas historias destaca, ninguna atrae ni es particularmente buena. El capítulo se hace largo, como si el epílogo llegase muy tarde, perdidos ya hace tiempo la tensión y el interés. Lo único bueno que saqué fue el reencuentro con Alexandra Roach, a la que llevaba sin ver desde Utopia.
Conclusión
La temporada cumple pero no llena. El resultado es más bien regularcillo, aunque algunos capítulos merecen mucho la pena. Hang the DJ es un episodio estupendo; USS Callister es muy divertido y Metalhead es muy tenso. Arkangel está bien, más por su idea que por su desarrollo; y Black Museum y Crocodile son, en mi opinión, de los momentos más bajos de la serie junto a The Waldo Moment.


Entradas relacionadas
Black Mirror (Temporada 1)
Black Mirror (Temporada 2)