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viernes, 30 de enero de 2009

La vida es así, más o menos...

Él era un Adenilciclasa muy guapo y apuesto que se paseaba tranquilo y galante por el barrio del citosol, el más grande de su ciudad, cerca del extrarradio. Fue allí donde la encontró, una Gα triste y solitaria. «¿Qué te pasa, guapa? ¿Qué haces sola por un barrio tan apartado y peligroso como este?». Valiente mentiroso. Ésta era, concretamente, su estrategia habitual, pasea por el extrarradio donde alguna G de gilipollas se encariñaba con un Adrenalina malote o un Glucagón pasado de rosca, y luego, cuando esos despojos sociales rompían el corazón de G en mil pedazos, se encontraban con el más jugoso de los pedazos y se aprovechaba de la situación. De esta unión, tan ruín e indigna, nacían los pobres AMPc, cuyos padres rechazaban desde el más tierno inicio, condenándolos a vagar sin rumbo hasta que encontraban a alguien. Tristemente, muchas de esas veces, su destino final era un PKA.

Los PKA son unos asaltacunas obsesionados con los pobres AMPc recién abandonados, aunque sujetos a las repercusiones sociales que todo esto puede tener, intentan contenerse. El caso es que se encuentran al primer AMPc, y al segundo, y su mundo se trastoca. Y para olvidarse del asunto buscan a alguna proteína madura con la que saciar su ansia. Y la fosforilan. Y luego otra. Y la fosforilan. Y así una y otra vez, entregados al más vicioso desenfreno.

Cuentan que algunas, totalmente enloquecidas por el deseo, se van al centro de la ciudad y allí buscan pobres proteínas CREB y les meten por la fuerza el fósforo. Las CREB, humilladas y avergonzadas, se retirarán a hablar con la secuencia CRE que puede exaltarse o apocarse, pues tan variable es la interpretación de estos innobles actos. Y esto afectará enormemente a la formación o eliminación de los pobres glúcidos, que se han visto implicados sin comerlo ni beberlo.

jueves, 29 de enero de 2009

Jdownloader

Tal vez muchos ya lo conozcáis, pero este programilla es un gesto de descarga de los sitios de descarga directa más utilizados como Megaupload, Rapidshare y Gigasize. Es gratuito, está bastante bien, es bastante fácil de usar y, como única pega, alguna que otra vez puede colgarse si andamos a abrirlo y minimizarlo demasiado.

Para todos aquellos dados a ver series, es totalmente recomendable. Para los demás... bueno, seguro que bajáis cosas en descarga directa, así que nunca viene mal.

Se copian los links (ctrl+c), se abre el programa, se le da a añadir (un botón "+") en la barra superior y ya los coge él. Si son archivos de Jdownloader, click en ellos y ya coge los links solitos. Para que empiece a descargar hay que ordenárselo, conste, en el botón "Iniciar/Detener descargas", el primero de la barra superior.

Y aquí, una lista de links desde los que puede conseguirse el programa, copiados de Vagos:

miércoles, 28 de enero de 2009

Time lapse of a baby playing with his toys



Un video bonito y agradable con el que sonreír bobaliconamente (casi cual papá 
recién estrenado) un ratito. Aunque, hay que decir que se hace un poco largo de más.

Vía Fogonazos.

martes, 27 de enero de 2009

Microsoft y los idiomas

Por azares de la vida, cuando montaba la XBOX y sacaba los cables de sus bolsas verdes con letras blancas, me fijé que ponía palabras en distintos idiomas. En una de ellas, que tengo ahora mismo al lado, pone una palabra que se repite a lo largo de toda su línea de escritura. Son éstas: 

VOIR
caracteres orientales indescifrables
SEE
VISUALIZZA
caracteres orientales indescifrables
SEHEN
VEJA
caracteres orientales indescifrables
DISFRUTAR

Aunque no puedo atestiguar qué ponen los caracteres orientales, todos los términos occidentales significan "ver", salvo el "disfrutar" castellano. Y en cierto modo me inquieta. ¿Por qué coño a nosotros nos pusieron otra cosa?

Adjuntaría una imagen, pero no creo que se disfrutasen las letras. Quiero decir... que no creo que se "viesen" las letras. Es que soy muy influenciable.

domingo, 25 de enero de 2009

Presto - Pixar

La gente de Disney que sigue haciendo películas que aún tienen espectadores, desarrollaron un corto, Presto, sobre un ilusionista y su conejo.

En cualquier caso, un video divertidillo y bien hecho. Nada mal para ser domingo.


Gracias a Ishil por el enlace.

Otras obras de Pixar:
— Buscando a Nemo.
— Wall-E.

sábado, 24 de enero de 2009

La invasión de Normandía por LIFE

Hoy, en La Aldea Irreductible, uno de los blogs más interesantes (en mi opinión) en habla hispana, mostraron unas fotografías de LIFE sobre el desembarco de Normandía y creo que todos deberíais verlas.

Impresionantes, la verdad.

La invasión de Normandía.

Y dado que últimamente visito bastante ese blog, lo voy a dejar en la lista de blogs recomendados. Sinceramente, una visita allí suele ser un tiempo de navegación bien ocupado.

Clases de personas que odio, pt. 4

Odio; sí, literalmente, a la gente que pone música en alto, en un móvil, en un servicio de transporte público.

Creo que no hay mucho que decir al respecto. Unos catetos irrespetuosos que en vez de usar unos auriculares (cascos) nos deleitan a todos con una música, siento decirlo, de mierda (y no os quejéis, estoy exponiendo la posibilidad de que el reggaetón sea música, cosa que no pienso ni pensaré en la vida).

Puedo aceptar que no quieran ampliar sus miras, me parece... correcto, triste pero correcto, pero no creo que se deba aceptar su imposición. Seguro que, además, son de los típicos rebeldes inconscientes que se manifiestan contra toda imposición, y luego, hipócrita e incoherentemente nos deleitan con su "escucha mi música te guste o no".

Y ojo con decirles algo, claro, que el asno nunca ha entendido de educación ni de mesura. En fin, despojos sociales.

Como diría Fordfarlaine: "tanto gilipollas y tan pocas balas".

Supongo que no es descabellado el crear unas normas que lo limiten: sanciones, multas, ayuda a la comunidad, expatriación... yo que sé. Basura con piernas y ciertos genes que los aproximan más a las personas que a los chimpancés.

Movimiento MEMPC.
Madrid me mata, un blog que conocí buscando cómo se escribía reggaetón y cruzando links.

P.D.: no he encontrado ninguna foto adecuada para acompañar el post, si alguien encuentra alguna y me la pasa, le estaré muy agradecido.

viernes, 23 de enero de 2009

LOST, 5ª temporada

Este miércoles se estrenó la quinta temporada de esta serie que relata las desventuras espaciotemporales de los supervivientes a un accidente de avión en una isla del Pacífico.


A decir verdad, a pesar de opiniones muy benignas que he encontrado por internet (como la de Microsiervos) el primer capítulo fue, a muchos niveles, enormemente decepcionante. No es que no contase historia ni que fuese relleno, sino que fue un mal... "gancho". Es decir, una mala forma de retomar una historia que lleva parada meses. Apenas mantiene el interés del espectador, resultando ligeramente aburrido. No obstante, esa sensación se ve resarcida con la segunda parte que mantiene una tensión prácticamente constante, que cuenta con apariciones impactantes y... que acaba con un cliff hanger como la copa de un pino. Ni más ni menos.

Buen inicio.

¡Ánimo, chicos! ¡Es un inicio mucho más prometedor que casi toda la segunda temporada!

jueves, 22 de enero de 2009

La bioquímica

Lo cierto es que cuando uno se ve obligado a chapar un par de centenares de nombres, qué hacen, con quién lo hacen y para qué lo hacen, uno se pregunta la utilidad que puede tener ese conocimiento.

Ojo, no discuto que no sea útil o necesario para un licenciado en biología saber dónde se sintetiza la insulina, que se sintetiza como preproinsulina, que se corta por aquí y por allí y que cataliza tal y cual reacción. Bien. Vale. A ese punto de concreción lo veo correcto: unos conocimientos que se van a quedar en la cabeza y que, cuando lo necesitemos, podremos ampliar con obras sobre el tema tanto como gustemos en tanto que manejamos los conceptos y una idea general del tema.

Pero, personalmente, memorizar el nombre de todas las enzimas y de todos los compuestos intermedios me parece una chorrada. ¿Por qué? Porque, aunque es difícil de aprender, es posible que llegue al examen y por pura suerte los recuerde. Pero es totalmente imposible que los recuerde de aquí a dos meses. Así pues, la sensación que se me queda al estudiarlo es la de haber tirado horas y horas de mi vida preparando una serie de conocimientos que a casi cualquier nivel son inútiles.

Los procesos se recuerdan, las ideas se recuerdan... pero la chapatoria pura me parece un método obsoleto que debería quedar reducido a los que se chapan el Corán o pasajes del Nuevo Testamento para aprendérselo frase por frase.

miércoles, 21 de enero de 2009

De vuelta a la Casa Iviné

En un principio sólo buscábamos a alguien que nos abriera las puertas de la casa sin llamar demasiado la atención. Supongo que si no llega a mostrar aquel afán por el secretismo nunca habría llegado a formar parte de la Espada Negra.
Era tarde, aquella misma noche, cuando Nacho, habiéndose ido ya casi todos los presentes, me miró y sonrió. «¿De dónde has sacado esa armadura, chaval?» parecía preguntar su mirada.
Pasaron unos instantes, y así como estábamos, de mesa a mesa, le dije: «tengo una oferta para ti». Y él, tras unos segundos de meditación, se levantó y contestó: «supongo que, siendo un trabajo para mí, será mejor discutirlo en privado». Me levanté y salimos de la posada. Lo seguí a través de continuas callejuelas entre viviendas bajas, modestas hasta que nos detuvimos frente a una de ellas. Iba prestando atención al entorno y fijándome en él, intentando prever cualquier posible sorpresa. Él, con total naturalidad, abrió la puerta y encendió unas lámparas: «Pasa, por favor».
El interior de la casa no era tan modesto como podría suponerse, aunque más impactante que ese contraste, era el ver, resaltada, sobre todo aquel despliegue mobiliario, una espada ropera en una vaina enormemente labrada. Nacho, casi campechano, se quitó las botas y se dejó caer en un sillón. «Es tu casa, chico».
«Quiero que abras la vieja casa de los Iviné», dije sin rodeos. «¿El chulo de los comerciantes? ¿Qué coño se te ha perdido allí?», respondió con su eterna sonrisa. «¿La abrirás o no?», atajé. Y él, ampliando más aquella sonrisa fría, calculadora e irónica, concluyó: «Todo tiene un precio, joven, paga el mío y tendrás la casa más abierta que la puta más flexible de La Joven Loba». «¿Y cuál es ese precio?» «diez coronas de oro, salvo imprevistos… ya sabes: guardias, conjuros, trampas…». Asentí: «mañana tendrás cinco, y al término del trabajo el resto».
Volví al Ganso en Llamas y subí a la habitación. Estaban durmiendo. Cogí la bolsa del dinero de Kira y aparté quince. En la bolsa quedaban cinco míseras monedas. Dejé la bolsa a su lado y me acosté. «Suerte, no me abandones ahora».
Y fue entonces cuando pensé que Suerte y Muerte tenían una gran relación entre ellas. Todo había empezado con la Muerte, al morir Ernest Iviné y la suerte me había acogido bajo su protección y me había presentado a la gente adecuada en el momento preciso y ahora pronto volvería a depender de la muerte. Pronto se habría cerrado otro ciclo.
Nacho volvió a la posada aquella noche, lo saludé y sonrió mientras decía: «veinte». Lo miré contrariado. «Aún no te pagamos la mitad adelantada y…», empecé, pero me cortó con rapidez: «Eres un pez fuera del mar, rapaz, tienes algo extraño, paseas con una armadura y una espada que, seguro, interesan a más de uno; y aquí estás, un niñato saludable y sin una sola herida cruzándole la cara. Hay dos formas de explicar tal cosa: o pagas siempre o no dejas supervivientes. A efectos prácticos, era mejor abrir la puerta de todas-todas. O huir, claro. Y no huí. Ahora, la casa es tuya, dispón de ella como quieras». «Te puedo dar quince coronas ahora mismo… o veinte más tarde». Él se limitó a inquirir con su eterna sonrisa: «¿Qué piensas hacer con la casa?» y luego, ante mi mirada dubitativa, añadió: «si quisiese traicionarte, podría hacerlo». Y tenía razón, pero la información es un tesoro frágil que es mejor conocer siempre las manos por las que pasa. Lo miré en silencio. «Vale, vale – se rindió – ¿qué sois? ¿Visitaruinas buscando un cubil? ¿Mercenarios?». «¿Qué sabes hacer?», pregunté en respuesta. «Soy un mago con las manos y un duelista más que competente», dijo encogiéndose de hombros. «Nos quedaremos en la Casa Iviné». «¿No tendréis problemas con la guardia?». Y sonreí confiado: «No, no va a haberlos». «Me encantará comprobarlo». Y, arriesgando, le tendí mi mano, me la estrechó y durante un instante, frente a frente, las incipientes arrugas de la frente y las que le rodeaban los ojos, parecieron darle un aire sereno. Era un hombre fiel y, realmente, un duelista más que competente, como demostraría incontables veces como la más negra de las espadas negras.

Corpúsculo, la película


De Julitros.

Visto en Menéame.

domingo, 18 de enero de 2009

Nacho Ericsson

Un guardia nos paró en la puerta: «Alto, ¿quiénes sois?» - preguntó, supongo que fijándose e la cota de mallas y en la espada. «Soy Ernest Iviné, de los Iviné de Osmia» - y enseñé el anillo con el emblema de la familia. El hombre pareció dudar un instante y preguntó sin apartar la vista del anillo: «¿Tenéis algún salvoconducto... o alguna carta... o algo más?». Y, entregándome a los brazos de la Fortuna, asentí mientras me acercaba a Kira y le preguntaba «¿Me permites?». Sin oposición cogí la bolsa con la que ya había pagado el emblema y fui contando treinta monedas y se las di al guardia. Era casi su suelo de un mes, salvo problemas añadidas o una actuación heroica. Sopesó las monedas y nos miró. «¿Una entrega como ésta al mes pagarán tu silencio?» le pregunté sin rodeos»- Y él con una sonrisa estúpida y una mirada bañada por el brillo de la codicia asintió complacido. «Pase, señor Iviné», concluyó.

Dentro de Magnia sentí la mirada de Sylie entre sorprendida y divertida, tal vez preguntándose qué había hecho yo para merecer mi suerte o cómo entretejía los hechos a base de gestos y sonrisas, o cómo una pose, un hecho aislado o un puñado de palabras podían encauzar la historia... mi historia. Pensaba que había algo más, que yo hacía algo, que no solo era suerte; que había algo más, algo que no alcanzaba a ver... que no podía ser solo suerte. ¡Qué equivocada estaba!

Nos dirigimos a la vieja casa de Ernest. Aún estaba deshabitada. La casa de un hombre solo, cruel y rico que había sido acuchillado en su propia habitación era una historia que, sin duda, había echado para atrás a muchos compradores y, a decir verdad, sería una casa muy apropiada para mis planes. La casa de un monstruo, sí, sería ideal. Decidimos pasar unos días en una posada hasta encontrar a alguien que pudiera abrir la puerta sin problemas, sin llamar la atención y sin decir nada después.

El ganso en llamas fue aquella posada, un lugar grande y cómodo, de precio medio, en cuya sala principal se reunían visitaruinas y soldadesca varia a contarse batallitas. Era un buen lugar para encontrar a un ladrón y fue así, tras la cena, cuando escuchando las canciones y los relatos varios encontré al hombre adecuado. Me gustó desde un principio, desde que le oí responder con un hosco “mis mejores aventuras deben mantener el anonimato de sus protagonistas” a las diversas peticiones de que contase alguna de sus andanzas. Era un hombre mayor que nosotros, de unos veinticinco años, con una barba ligeramente desaliñada y una mirada fiera. Se llamaba Nacho Ericsson y era el hombre que necesitábamos en aquel momento.

jueves, 15 de enero de 2009

Conferencias de licenciados en económicas...

Y hoy vino el señor Gago, brillante rector de nuestra magnífica universidad, a dar una charla sobre el EEES "para los de ciencias". Y hablando de las maravillas del programa y sin referencia alguna a los créditos y las convalidaciones se pasó la primera hora, cuando viendo que podía perder el tiempo de forma mucho más entretenidas y útiles, me fui.


miércoles, 14 de enero de 2009

Existencia sin gracia (sin mucha, al menos)

Si el CUVI quedase más cerca de la ciudad...

Si las clases presenciales fuesen más útiles de lo que son...

Si los profesores estuvieran más dispuestos a alterar sus horas de clase cuando el decanato lo pide porque hay una conferencia que nos interesa a todos...

Si los planes educativos estuviesen hechos con lógica y dedicación...

Si no fuese este el año más frío que recuerdo...

Si no estuviese sacando el carnet de conducir...

Si no tuviese problemas añadidos fuera de la universidad...

Si pudiera entrar en un universo paralelo, así, en plan Marvel, un what if? alocado, absurdo y totalmente distinto... al menos, me lo tomaría con gracia.

domingo, 11 de enero de 2009

Exámenes

Cuatro exámenes en cuatro días consecutivos dos a dos. Qué panorama tan horrible, la verdad.

Entre páginas y páginas y vérmelas y deseármelas para tener la 360 conectada a un ordenador y a internet desde el mismo. ¿Qué no se consigue hoy dedicando un tiempo por internet?

sábado, 10 de enero de 2009

Frío

Y es que no recordaba tanto frío, las manos ateridas en los bolsillos, el vaho escapándose con cada bocanada y los músculos tiritando en un vano intento de entrar en calor.

Nieve en muchos puntos de Galicia, a bolazos de nieve en el CUVI (que aunque otros años dicen que ha nevado, en mis añitos por la universidad nunca había visto tal cosa) y gente embutida en sus abrigos, guantes y botas como nunca antes.

Qué puto frío.

Hasta en el Catro, nuestro bar habitual, se molestan en arrimar las puertas; y eso sí que es lo nunca visto.

viernes, 9 de enero de 2009

El escudo de armas

Esa noche nos obligaron a lavarnos y una mujer, Meary,  nos afeitó la cabeza y nos untó algo de olor agrio para quitar los piojos. Vestidos con ropas limpias, aunque austeras, nos dirigimos a la mesa, ya puesta, donde cenamos lomo de cerdo con verduras. Conversamos vacíamente sobre diversos temas y bastante pronto, dieron por zanjada la cena y nos fuimos a dormir. «Si quieres el escudo para mañana, habrá que madrugar – explicó el señor del Hierro». Ya a solas en la habitación, Sylie me miró con seriedad y preguntó: «¿Has gastado todo el dinero en el puto escudo?» «Tranquila, lo recuperaré – repuse en tono desenfadado». Ella me miró con cierto recelo, sin creerse una sola palabra y luego se encogió de hombros. La diosa Suerte, la amante del viajero, solía sonreírme, ¿por qué no esta vez?.

 

A la mañana siguiente me desperté con los golpes furibundos que ascendían sonoramente desde la forja. Sonreí. Aquel era mi pasaporte o, al menos, jugaría cierto papel en él. Me levanté y desperté a Sylie. Bajamos hasta la cocina donde ya se escuchaban pasos ajetreados. «Hola – saludó Kira – mi padre terminará pronto y te traerá el escudo». Asentimos y esperamos hasta que subió el señor del hierro, ya con la cota y con el escudo firmemente amarrado entre las anillas. «No es típico fijarlo de este modo – dijo mientras se encogía de hombros – pero servirá bien y luce como cualquier otro fijado sobre placa». El resultado, innegablemente, era bello. Los cuervos parecían envolver  a la espada que colgaba de la nada en el centro, la espada negra, los cuervos negros, las prendas negras y el campo sable; un llamamiento a la diosa Muerte, al Ave Negra que se lleva a los muertos. Tópico, supongo, quizá hoy buscase otros símbolos, pero de aquella era sólo un crío deseoso de impresionar, de hacer que las miradas se volviesen hacia mí al hacer aparición. Habida cuenta de mi situación, lo cierto es que lo conseguí: todas las miradas.

 

Sylie y yo salimos de la casa. Iba vestido con mi resplandeciente cota de mallas y unas ropas de lana sobrias, pero de calidad. La gente torcía sus miradas y me sentí el ombligo del mundo. Cuando ya nos habíamos alejado bastantes pasos de la casa, nos cruzamos con varios hombres armados, con el escudo de la ciudad en escudos y petos. Seguimos caminando hasta la esquina de la calle y nos detuvimos. Los guardias se pararon ante la puerta de la familia del Hierro y llamaron a la puerta. Esperamos allí a ver qué pasaba. Fue Kira la primera en salir, con Yoel; parecían haber salido con gran premura y en completo silencio y una vez fuera, continuaron con paso rápido pero sin correr; sin llamar la atención. Ella iba con capucha, aunque su cuerpo fornido y sus curvas de mujer no admitían demasiadas dudas. Cuando nos alcanzaron, nos dirigió una mirada torva. «En buena me habéis metido… – masculló». Nos explicó que la guardia había ido a hablar con su padre porque un hombre les había indicado que había sido presa de un ataque y que ella había tomado parte en el mismo. «No sé si me… harían algo; pero no quiero acabar presa… yo no… – farfulló con voz entrecortada, asustada». A decir verdad, en aquel momento pensé que, si se lo proponía, podría hacer pedazos con sus manos a casi cualquier prisionero masculino, aunque tal argumento poco o nada influiría a favor de que viniese con nosotros. «Dicen que en las mazmorras suceden cosas horribles… sobre todo a las mujeres – concluí». Se estremeció ligeramente y pidió que nos fuésemos. «No quiero estar aquí cuando acaben de hablar con mi padre…». Y así, no dirigimos a las puertas de la ciudad. Kira había salido bien provista y llevaba una pequeña hacha de mano atada al cinturón, botas altas, ropa, capa con capucha y una bolsita que reconocí perfectamente como la que habíamos utilizado para pagar el escudo de armas. Yoel, en cambio, parecía viajar sin nada más que la ropa que llevaba puesta y un brillo soñador en los ojos. «¿Y él por qué viene? – pregunté» y no fue sino tras un silencio incómodo cuando contestó con cierto atropello: «No pienso dejarla sola». “Y menos, con gente como vosotros”, le faltó decir.

 

«Si un guardia nos pregunta en la puerta, sois Ivinadeot – les dije enseñándoles el sello de la familia Ivin – no vaciléis. Siempre lo habéis sido. Recordadlo». Asintieron y seguimos caminando en silencio hasta las puertas, por las cuales, sin parada de ningún tipo, salimos a la inmensidad del bosque en el que, con la adquisición de la armadura, la amante del Viajero más que sonreírme, me había estrechado entre sus brazos.

martes, 6 de enero de 2009

Clase de personas a las que odio, parte 3

Los malotes y sus derivados.

Siempre me han repugnado. Sus andares desequilibrados, para presumir de unos hombros que, generalmente, echan premeditadamente hacia delante, como si tuvieran algún serio problema de espalda. Que, como saludo a sus colegas, chocan con las frentes (verídico) o se golpean con los hombros (verídico también). Y esto, ya enormemente patético, no es sino el principio de una larga lista para odiarlos.
Imagen neutra, para no poner a ninguno de los sujetos que aparecen en Google imágenes buscando "malote", que, al fin y al cabo, tienen derecho a la propiedad de su imagen.


¿Qué pensar de una persona que se compra una mierda de moto y le jode el tubo de escape para hacer más ruido y que la choni de turno se entere cuando él, galante gilipollas, se acerca en su asno metálico surcando el mar de coches torpe e inconscientemente? ¿Y qué pensar de quien se dedica a hacer caballitos a metros de la gente, un sábado por la noche, con el teórico fin, supongo, de impresionar, y cuyo único logro es el aunar un único deseo: "Cáete. Cáete y para ya, coño". ¿Acaso no es bello? Por un instante, en un impulso, los pijos, los raperos, los heavys, los frikis, los borrachos, los porreros y todos los demás, unimos nuestros corazones y pensamos: "Cáete, hostia, cáete". No todos nos pondremos de acuerdo en posturas políticas, en decisiones culturales, en gustos artísticos... pero, al final, todos nos ponemos de acuerdo cuando la melodía es tan obvia.

El problema del malote, por otra parte, es que se parece bastante a un cáncer. Empezó siendo una persona normal (es que tenemos que aceptar la presunción de inocencia, porque en otras condiciones, presupondría que el sujeto ya había nacido malote, con sus botas ART y todo, para desgracia y sufrimiento de su madre, que en paz descanse), pero luego, por proximidad de otras células (individuos) malote, se contagió. Así, se define un tejido pseudocanceroso que se extiende por todas partes, en un proceso equivalente a la metástasis (todo encaja, ¿eh? Resulta incluso inquietante).

El caso es que, para más inri, se puede apreciar sin grandes dificultades que son clónicos. La configuración puede cambiar un poco, pero el fondo es siempre el mismo. Uno me podría replicar: "no te jode, es que por reducción al absurdo todos somos clónicos" y, si bien tendría razón, no creo que sea necesario llegar a tanto. Me explico: un malote (demostración falaz de que los dioses no existen, aunque, por otra parte, demostración falaz de que el Diablo sí) busca lo mismo que otro malote. No importa que sus ropas sean muy parecidas o no (que, a grandes rasgos, son tan parecidas como las ropas de dos heavys distintos, aunque este grupo tiene más años a la espalda y ha evolucionado bastante más adquiriendo cierta diversidad), ni su origen (al fin y al cabo hay una veintena de malotes clónicos por instituto o equivalente, número que desciende al llegar a bachiller a 5, y que sigue reduciéndose al llegar a la universidad a un número entre 0 y 2 por facultad (lo que marca ciertas tendencias de este colectivo); lo que importa para definirlos, agruparlos y catalogarlos, son sus míseros objetivos: una moto con la que lucir ante el resto de su manada, una mujer con la que lucir ante el resto de su manada, heridas en las manos con las que lucir ante el resto de su manada (seguramente afirmando que fue contra la cara de alguien, haya sido así o no) y, ante todo, tener una manada en la que cobijarse cuando se busque las cosquillas de alguien.

En cierto modo, entonces, es su manada; con su propio dialecto y comportamiento. Enfrentados a todo el que no sea uno de ellos, etc. Triste, a su manera. Llevaba años sin darle vueltas a este asunto, pero ayer, por razones que no vienen al caso, sinceramente, acabé pensando en todos los malotes que conocí, aquellos con los que llegué a tener cierto trato y aquellos que me parecían lo suficientemente retrasados como para no desear ningún tipo de contacto y pensé que, en el fondo, todos era el mismo tipo. La misma actitud, las mismas maneras, y ahí estaban, uno enfrentado contra sí mismo, como un animalejo ante un espejo. Y es que en el fondo, tampoco podían aspirar a más: humo de porros y su propio reflejo, temido, en un espejo cualquiera.

lunes, 5 de enero de 2009

Desaparecido

Las vacaciones empiezan a agonizar y el cadáver colosal del curso académico se despereza de su pequeño letargo. Estas navidades me dejan un bonito viaje a A Estrada, una sensación de rencor acrecentada, un juego de estrategia enormemente cambiado, un libro terminado y otro a medias, un trabajo hecho y un poco de esfuerzo estudiantil adelantado.

No han sido unas grandes vacaciones. No demasiado.

Qué pocas ganas de volver a la facultad. ¡Argh!

Y, próximamente, crítica a la sinrazón amalotada.

viernes, 2 de enero de 2009

Cambios...

Generalmente, cuando se hacen cambios la sensación es de pesadez, de agobio, "¿otra vez?" piensa uno mientras empieza a plantearse cómo puede introducir esos cambios sin alterar lo que ya tiene de tal forma que se convierte en un puzzle al que el falten piezas.

No obstante, cuando un par de cambios hacen que todo lo demás se adapte con una facilidad y una versatilidad increíble, es maravilloso. Y es que todo cambia y, muy de vez en cuando, lo hace para mejor (y disgusto de los jugadores que más turnos llevaban).

jueves, 1 de enero de 2009

Halo 3 - Bungie

Halo 3 es el primer juego que me acabo para la 360. No está mal, así, a grandes rasgos. Unos gráficos bonitos, unas texturas pulidas, variedad de vehículos, armas, un doblaje aceptable (sobre todo acostumbrados a las atrocidades que pueblan el mundo del videojuego), una historia (algo que no demasiados shooters pueden decir hoy en día, sin entrar en pormenores como la calidad de la misma)...

No obstante tiene defectos claros: una linealidad exasperante. No me parece mal que te obliguen a hacer las misiones, etc.; eso lo veo lógico, pero es que, en general, hay un camino por el que puedes ir, a lo mejor con un pequeño desvío más elevado, y el resto son barrancos y escarpadísimas paredes que no se pueden remontar; es decir, es un recorrido guiado por completo, de forma obligada y un tanto monótona. Más contras: los puntos de guardado son cada dos misiones, esto, en algunos casos, es una medida temporal aceptable para una persona normal, pero otras no. Halo 3 es un juego que no me podría haber terminado de no haber estado en vacaciones y eso me parece otro gran contra del juego. Por último, el final... a ver, señores, que la historia... no da para más, el personaje mola, las actitudes molan... pero el final del modo normal es muy cutre, y el del legendario un topicazo (el final del legendario lo vi en youtube).

Nota: 6. Se deja jugar, tiene unos controles cómodos, la dificultad es adecuada.
Pros: ehhhm... es cómodo... y tiene zombies (floods) en llamas
Contras: final, sistema de grabado, las dos últimas misiones (que son más agobiantes y aleatorias que difíciles), linealidad...