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lunes, 19 de agosto de 2013

Vacaciones

Como en otras ocasiones por estas fechas, los redactores de Palacio Onírico ponemos en estasis el blog, confiando en no toparnos con ninguna extraña estructura alienígena cuya eclosión derive en nuestras muertes.

Os deseamos a todos que tengáis un buen final de Agosto y que si os encontráis un xenomorfo sea uno encantador:



Nos vemos en septiembre.

martes, 13 de agosto de 2013

Freaks and geeks - NBC

Supongo que si no me hubiesen hablado de esta serie nunca me hubiera decidido a verla. De entrada no la conocía, y si hubiese llegado a ella accidentalmente creo que me habría echado para atrás ver que se trataba de una serie de instituto. Pero la recomendación fue un éxito absoluto.


Los duros años de instituto

Freaks and geeks presenta a dos grupos de personajes: los freaks y los geeks. Los primeros son mayores, a punto de dejar el instituto: son los descarriados, los macarras y los «malotes», gente rebotada con el profesorado y con todo, con malas notas, siempre cerca de cerveza, porros, música rock y problemas. El otro grupo es de chavales, unos años más jóvenes, en plena revolución hormonal: es el grupo de los frikis, aficionados de Star Wars, series de televisión, humoristas, etc.

Normalmente estos grupos tienen tramas completamente separadas (de carácter más cómico los geeks y más dramáticas los otros), unidas a veces por la familia Weir, cuya hija mayor, Lindsay (Linda Cardellini), se relaciona con los freaks pese a ser una crack de los estudios y haber sido el peso pesado del instituto en las olimpiadas matemáticas hasta ese momento; y cuyo hijo menor, Sam (John Francis Daley), es, de alguna manera, el líder de los geeks.


¿Qué los une como protagonistas? Su dificultad para encajar en la encorsetada estructura de los institutos estadounidenses, en el patrón de deportistas y animadoras que se creen el centro del mundo.

Los personajes

El grupo de los freaks está liderado por Daniel Desario (James Franco) un vago y un aprovechado al que, por el momento, solo le importan las mujeres y pasárselo bien. En su grupo está su novia, Kim Kelly (Busy Philipps), una malota con muy mala leche, un poco lenta y que empieza la serie con un odio absoluto por Lindsay Weir. El resto de este grupo lo componen Nick Andopolis (Jason Segel) y Ken Miller (Seth Rogen). El primero está obsesionado con la música rock y quiere vivir tocando la batería para algún grupo, además de tener una malsana y cansina obsesión con Lindsay; Ken es un personaje bastante neutro, quizá un poco amargado, al que tardan muchos episodios en dar volumen... pero lo hacen.


El grupo de los geeks lo componen tres chavales: el propio Sam, el más normal de ellos con el drama más común de todos, el ver que no acaba de encajar con la mayoría de sus compañeros; Neal Schweiber (Samm Levine), judío y obsesionado con el sexo; y Bill Haverchuck (Martin Starr), el amigo rarito y el que más aceptado tiene que es un geek hasta la médula.

Pero como toda buena serie coral, lo que le da fuerza es cuidar a unos secundarios espléndidos: como Millie (Sarah Hagan), la ultracatólica y algo friki vecina de los Weir; la preciosa animadora Cindy Sanders (Natasha Melnick), el consejero del instituto, el señor Rosso (Dave Allen), un hippie bienintencionado; y, por supuesto, los padres de los Weir: el borde y obsesionado con el desastre pero fantástico Harold (Joe Flaherty) y la adorable y maternal Jean (Becky Ann Baker).

El factor Mike White

No sé si fue su influencia como productor (dice la Wikipedia que a veces se le llama «supervising productor» al «story editor», lo que seguramente tiene más sentido tratándose de Mike White) o si de esta serie sacó el estilo para Iluminada, pero lo cierto es que la forma de desarrollar a los personajes es muy similar. En un principio tenemos una serie de personajes a los que no conocemos de nada, que parecen personajes bastante normales, secundarios sin importancia que se pasean por el instituto y permiten que las tramas se desarrollen. No obstante, se hace un esfuerzo evidente y constante por dotar a todos estos personajes (muchos de los cuales no tienen especial relevancia en el conjunto de las tramas de los freaks y los geeks) de credibilidad, de psicología. Todos los personajes se acaban haciendo un hueco y acaban perfectamente integrados en la historia, algo bastante impresionante tratándose de una comedia de instituto.

Personalmente creo que es una de las cosas que catapulta a Freaks and geeks por encima de otras series de su género. Está tratada como si fuese una gran serie... y eso la hace una gran serie. Se la han tomado en serio, la han trabajado (dentro de sus posibilidades económicas) de la mejor forma posible, y eso se nota.


Las tramas se intercalan con elegancia, las ocasiones en las que las tramas de los freaks se tocan con las de los geeks no hay nada que chirríe ni que desentone. Todo funciona. Detalles de los personajes presentados varios capítulos antes hacen que todo tenga sentido, lo que proporciona una sensación muy sólida para el espectador ya que todo parece pensado de antemano.

Y la música, con Led Zeppelin, The Who, Van Halen, Queen y Grateful Dead entre otros... es un añadido maravilloso de la serie. Una obra imprescindible vilmente cancelada por NBC, que son unos expertos en la materia.

Nota: 9. Freaks and geeks es, prácticamente, todo lo buena que podría ser. Quizá el personaje de Nick Andopolis está un poco infraexplotado (su obsesión amorosa resulta muy pesada) y quizá ese final completamente truncado al que es difícil no preguntarle: «¿y ahora qué?» sean un par de temas grises en un conjunto que, por lo demás, es prácticamente perfecto. Must see.


jueves, 8 de agosto de 2013

Crónicas marcianas - Ray Bradbury

El ser humano, en su afán colonizador, decide emprender el viaje hacia Marte.



Tras aburrirme con Ubik lo que no está escrito y amargarme con El segundo sexo, necesitaba una lectura que me animase y trajese algo de alegría a mi vida. Alicia, tras hablar de lo mucho que me había gustado Fahrenheit 451 me recomendó muy mucho Crónica marcianas. ¡Y cuánta razón tenía! Ha sido una lectura agradable y agradecida como pocas, además de ser un gran libro. Como me estoy emocionando demasiado ya en la entradilla, mejor empiezo con la reseña.

Los cuentos cortos:
- para relatar la llegada de la humanidad a Marte, Ray Bradbury escogió un formato difícil: el de los cuentos cortos. Por suerte, la pericia del escritor ha hecho que sea un libro maravilloso. Los relatos cortos permiten que leamos todos los puntos de vista, marcianos y humanos. Con su miserias y sus bondades, con miembros de cada sociedad con diferentes posturas e intereses enfrentados. 

Los mejores relatos:
- Ylla: vivo reflejo de como es la sociedad marciana. Es precioso, de los mejores.

- El contribuyente: un pobre hombre se empeña en viajar a Marte. ¡Que para eso paga él impuestos! Me reí muchísimo con este relato, a pesar de ser de los más corto.

- La tercera expedición: o como usar los sentimientos más nobles de los humanos en contra de sí mismos.

- Usher II: me encanta por las referencias a Farhenheit 451. Como ir a Marte huyendo de los bomberos y que estos te esperen tras la siguiente duna. 

- El marciano y Los años largos: porque a nadie le gusta estar solo. 

- El picnic de un millón de años: dejando un rallito de esperanza. Un final dulce para un gran libro.


Hay tantos temas diferentes que se tocan en un libro tan pequeño que no sé a cuál dar más importancia. A falta de ideas, me conformo con una pequeña lista:
- los marcianos, tan parecidos a la sociedad de los años 50, con roles claramente diferenciados entre hombre y mujeres. De aspecto frío y mesurado pero con sentimientos exactos a los humanos: celos, envidias, ira y sobre todo, miedo a lo desconocido.
- Me encantó que la humanidad arrasase a los pobres marcianos por pura casualidad, a manos de un virus. Clara referencia a la conquista de América.
- La idealización de la civilización marciana cuando esta está casi extinta. Siempre pensamos que lo que hay fuera es mejor, más eficiente, más noble... y no tiene por qué.
- El trauma de los blancos ante la huida de sus criados negros. Porque nadie va a hacer el mismo trabajo por tan poco sueldo.
- El incondicional amor que solemos tener por la tierra que nos vio nacer. Porque renunciar a una tierra prometedora y un gran futuro para volver a una civilización en decadencia, tiene delito. 
- La soledad, más que ningún otro sentimiento, inspira los relatos cortos de este libro. La soledad y el miedo a ella, la soledad por elección, la soledad disimulada con aparatos electrónicos, con mentiras, con disfraces...


Nota: un 10. Estoy encantada con este autor, lo único que lamento es no haberle prestado más atención antes, porque es de lo mejor. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

El fantasma de Canterville y otros relatos - Oscar Wilde

Era difícil que el autor volviese a dejarme la fantástica impresión de La importancia de llamarse Ernesto, pero, al mismo tiempo, era difícil no darle una oportunidad tras aquella genial y divertidísima obra.

El fantasma de Canterville

El primer relato, que ocupa casi medio libro presenta una divertida sátira en la que una pareja de estadounidenses y sus hijos se mudan al castillo de Canterville, en Inglaterra. Cuando lo adquieren les avisan de que entre los muros del castillo habita el fantasma de Simon Canterville, pero los estadounidenses son unas personas muy prácticas a las que los sucesos paranormales causados por el fantasma en su afán por asustar a los nuevos inquilinos.


El relato tiene un ritmo muy rápido, como cabe esperar a un relato corto. Tiene una buena dosis de humor, unos personajes claros y bien definidos (aunque los gemelos a mí me resultaban un poco saturantes) y, en general, la lectura resulta ágil y divertida.

¿Problemas? Hay momentos que no parecen conducir a ninguna parte, algunos capítulos en los que lo único que realmente despunta es el momento humorístico final. Salvando las distancias, Oscar Wilde hizo capítulos de Flash Forward, solo que la parte que falla es aceptable, no como en aquella horrible serie.

Otros relatos

El crimen de Lord Arthur Savile

Wilde mantiene su tono habitual, divertido y satírico. A un noble, Savile, le pronostica un adivino que va a realizar un asesinato. Lord Arthur, ante tal contrariedad, pospone su boda hasta haber dejado atrás eso y empieza a intentar asesinar a alguien, ¡pero no es tan fácil!

El relato es digno aunque el humor no funciona igual de bien siempre. Hay grandes momentos, como todos los relacionados con el explosivo en el reloj, un capítulo enteramente absurdo pero muy disfrutable; pero otros, a decir verdad, me parecieron mejores ideas que desarrollos.

La esfinge sin secreto

Este brevísimo relato nos presenta a un personaje que habla en primera persona y a su amigo Lord Murchison, que recientemente se ha enamorado. El Lord le cuenta cómo conoció a Lady Alroy y cómo chocó con su velo de misterio. Lady Alroy es una buena dama victoriana: hermosa, depresiva y frágil. Y misteriosa. En las escasas 10 páginas, Murchison presenta su relación con Alroy y expone los hechos. Y la duda.

De los tres relatos es, con mucho, el que más me ha gustado. En las 10 páginas no sobra una sola palabra, las dos voces de la historia, el dubitativo Murchison y el contundente narrador, que supongo que es el propio Wilde o un trasunto suyo, con esa aportación de: «Las mujeres están para ser amadas, no para ser entendidas». El misterio, además, tiene un buen desarrollo y un gran final. ¡Todo en 10 páginas!

Datos de la edición

Tristemente, una de las cosas que debo destacar es la presencia de un puñado notable de errores taquigráficos (especialmente notable, además, es que en la esquina superior derecha de las páginas impares figura el título de la obra a la que pertenece la página, y en todas las páginas del relato de Arthur Savile pone «EL CRIIMEN»), alguna falta de ortografía y un texto, a veces, poco natural que desmerece por completo la lectura. De hecho, no podía dejar de preguntarme si no se habrían dejado parte de ese humor en el tintero y de ahí que los relatos no me cautivasen como había hecho la anterior lectura de este autor.

Pueden parecer minucias, pero es la clase de cosas por las que uno se desencanta. Si se quiere editar un libro hay que hacerlo bien o hacerlo muy barato y está claro que Plutón Ediciones se ha decantado por lo segundo: 4,50 € pero una presentación un poco pobre.


Nota: 6,5. Los relatos, como mínimo, cumplen; y "La esfinge sin secreto" de hecho, me pareció muy bueno, pero el compendio no es una lectura especialmente remarcable.

lunes, 5 de agosto de 2013

Doce monos - Terry Gilliam

En un futuro en el que el ser humano ha sido barrido de la faz de la tierra, condenado a vivir bajo suelo, James Cole es enviado al pasado para intentar salvar a su raza.



Tenía un gran recuerdo de Doce monos. Muy bueno. Recordaba haber visto casi juntas Doce monos y Seven; muy juntas y con trece años, ambas me habían conquistado. Ha pasado el tiempo y tocaba darle un segundo visionado. Como con Seven, la cogí con miedo a que me decepcionase. No lo ha hecho. Es cierto que ha perdido con los años pero sigue siendo una buena película y un digno entretenimiento.


Los personajes:
- James Cole (): presidiario condenado de por vida, ve una salida cuando lo escogen como "voluntario" para hacer un viaje en el tiempo para conseguir el virus que ha acabado con la humanidad casi en su totalidad.
- Jeffrey Goines (): hijo del dueño de una importante farmaceutica, Jeffrey está ingresado en un psiquiátrico por una grave esquizofrenia. Si, mientras veíamos la peli hicimos mil chistes sobre Leffrey/Joffrey y tal.
- Kathryn (Madeleine Stowe): reconocida psiquiatra, encuentra a Cole durante su primer viaje y, obviamente, piensa que está loco.


Los actores:
- Brad Pitt estuvo nominado al Oscar por su interpretación en Doce monos. Pero para apreciarla, tendrás que verla en versión original porque el doblaje al castellano el terrible. En vez de parecer una gran actuación, estamos viendo al peor Jim Carry, al de Enigma. Así de horrible es.
Madeleine Stowe cumple, junto con Bruce Willis.
Aunque aparte de Pitt, el reparto no cuenta con actores especialmente brillantes, se equilibran muy bien entre si y hacen que el trabajo salga adelante.



El guión:
- es difícil hacer una obra con continuos saltos en el tiempo. En Doce monos, aunque con un par de "peros" consiguen un buen resultado. Los saltos están bien hecho y me gusta la sensación de que hay una constante, Kathryn. Me recordó muchísimo al maravilloso Desmond de Perdidos. 

Doce Monos tiene fallos: la repentina fe de Kathryn en Cole, dar mil vueltas a un tema para nada, y mil detalles más de la trama que podrían estar mucho mejor. Pero no lo han hecho así. ¿Podría estar mejor? Sí. ¿Han conseguido un buen resultado? Pues también.



La dirección:
- la dirección por sí misma le ha dado un -1 a la película. Es... es un desastre. Los cambios de plano son un sinsentido, las escenas de acción son torpes y confusas, los planos demasiado oblicuos... Hemos visto muchas películas con una dirección poco al uso y con grandes resultados pero en Doce monos ha quedado horrible. Sin duda, lo peor de la película.

Nota: un 7. Una buena distopía, muy recomendable.