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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Persiguiendo a Amy - Kevin Smith

La verdad es que no sé por qué, pero tenía una gran opinión sobre Kevin Smith. Sí, recuerdo que Dogma me encantó, y recuerdo Mallrats con buenos ojos (aunque me da miedo volver a verla), pero la verdad es que Jay y Bob el silencioso y Clerks... tampoco es que me encantasen; así que no sé a qué venía mi idea de que Persiguiendo a Amy tenía que ser genial. Quizá fuera porque muchos internautas opinan que esta es la mejor de Kevin, pero a mí me pareció una película excesivamente predecible y un tanto aburrida.



Los ingredientes más típicos de Kevin están ahí, es cierto. Esa misoginia, el amigo extrañamente friki y borde que resulta ser el factor más hilarante de la peli. Fórmula que repite, por ejemplo, en las películas de Clerks, que son bastante parecidas a estas en muchos otros puntos. Jay y Bob, los chistes sobre el mundillo friki —cómic, Star Wars, etc.—, la presencia de Ben Affleck, que la chica de la peli sea más bien poco agraciada... en fin, ingredientes de la casa, vaya.

La peli trata sobre la vida de Holden McNeil (Ben Affleck) y de su inseparable amigo Banky Edwards (Jason Lee), creadores de Bluntman & Chronic (un cómic cuyos protagonistas son la mezcla de Batman y Robin, como habrán podido suponer los más sagaces, y los casi siempre gracioso Jay (Jason Mewes) y Bob el Silencioso (el propio Kevin Smith) —Jay y Bob el silencioso contraatacan aparten, menudo tostón de peli). Holden se enamora a primera vista de otra artista del mundillo, Alyssa Jones (Joey Lauren Adams) que resulta que es lesbiana y entonces se muestra reticente y prefiere mantener una relación de simple amistad.

Bueno, no hay que echarle mucha imaginación, la película, sí, va de como Holden se camela a Alyssa entre gags de un Bandy Edwards que, por momentos, es lo único salvable de la película, aparte de alguna que otra referencia friki de esas a las que Kevin es muy aficionado.

El desarrollo del conflicto es moderadamente natural, dentro de las extrañas circunstancias y, ante todo, bastante ágil, aunque se enfarraga un poco según se acerca al final y se sigue dando vueltas y vueltas a lo mismo. La resolución de trama del final, si bien coherente (pensé lo mismo del «colega» en Clerks; veo una homosexualidad latente muy clara en los arquetipos «amigo» de la obra de Smith), me sonó a recurso un poco cutre tras llevar toda la película dándole vueltas, al menos.

Mi opinión es que se trata de una película prescindible aunque mantiene, realmente, el estilo y la línea de su creador. Actúa su grupo fiel, el guión es del estilo habitual —cargado de un humor friki con tendencia a ser un poco irreverente—, una imagen un poco pobre pero que cumple con la intención de la película... es Kevin Smith, señores, es Kevin Smith haciendo Kevin Smith. Ni más ni menos. Solo que, personalmente, con ciertas crisis de ritmo y un final que hace que bien ese mismo final, bien gran parte de la película sean poco más que divagaciones de relleno.

Una escena como recuerdo:
—Sin ninguna duda, la explicación del título de la película. Me pareció el momento más emotivo de la película y, además, me resultó fácil empatizar con el pobre Bob, siempre tan callado. Una escena genial, la verdad.

Esa es.
—Y esta la otra, la escena del calcador:


Nota: 6. Si generalmente os gusta el cine de Smith, os compensa echarle un vistazo, no me parece una gran película, pero tiene toques divertidos y el sello de la casa. Personalmente no comparto, en absoluto, la idea de que esta es su mejor obra, que parece ser una idea estandarizada en internet. No. No. No.

lunes, 26 de septiembre de 2011

La vida privada de Sherlock Holmes - Billy Wilder


El maestro Billy Wilder dejó en 1970 su versión de Sherlock Holmes para disfrute del mundo. Al parecer él tenía otra idea, una película de 3 horas sobre la psique y el alma del famoso detective, pero a los productores no les gustó mucho la idea y le sacudieron unos cuantos tijeretazos, según puede leerse en Blog de cine. Wilder, y esto se nota claramente en la película que se publicó finalmente —aunque seguramente se advirtiese mejor siguiendo el guión original— intenta ir más allá del personaje del escocés sir Arthur Conan Doyle, intenta mostrarnos al ser humano que hay debajo de la figura glorificada y hecha, de algún modo, heroica. Wilder quería mostrar al ser humano subyacente. A pesar de todo, la película sigue teniendo un tono más intimista de lo normal en los acercamientos a la figura del detective inglés que a mí, personalmente, me ha encantado; ¡una lástima que no le dejasen hacer las cosas como quería! Realmente me habría encantado verla.



La película empieza 50 años después de la muerte del doctor Watson, momento en que se autoriza a sus herederos a abrir el baúl que contiene la última historia inédita de Sherlock Holmes.

Esta historia, por supuesto, es ese relato humanizado, esa encarnación del personaje que sin renunciar al mito nos presenta algo más, a alguien más cercano que puede ser vencido, que puede ser superado, por algo tan universal como el amor. Y es que Wilder tratará el amor, el drama, la comedia y la investigación en una proporción que, aunque rara, resulta completamente arrolladora.

A esto ayuda, sin ninguna duda el tremendo trabajo de los actores. Robert Stephens (Sherlock) es realmente memorable, con su rostro impasible, su mirada fría y su actitud flemática; Colin Blakely (Watson) resulta ser otro actor de lujo, aunque su personaje es un poco payasete-alivio cómico para mi gusto —tengo una idea algo más seria sobre él, y esta encarnación me desagradó ligeramente—;  Christopher Lee, Tamara Toumanova y Geneviève Page interpretan a unos magníficos Mycroft Holmes , madame Petrova y Gabrielle Valladon respectivamente.

«¿No sería irónico que el último caso de Sherlock Holmes fuese un caso de neumonía?»

El argumento de la película me pareció magníficamente bien llevado. El guión, de Wilder y su recurrente I.A.L. Diamond,  lo iba envolviendo todo cuidadosa y cariñosamente de pequeños misterios, intrigas y sorpresas —hay quien dice que vio un desarrollo completamente predecible, lo cierto es que no fue mi caso ni el de Laura— mientras siguen profundizando en la figura del señor Holmes. El ritmo es bastante intenso, no precipitado ni veloz, pero sí intenso. No aburre ni se ralentiza en vano, la película avanza al ritmo al que la obliga la historia, lo que unido a los brillantes diálogos que mantienen los personajes es una razón más que suficiente para mantener al espectador absolutamente absorto, expectante, mientras en pantalla se suceden los hechos.



Un magnífico vestuario —es que la moda en los varones pasó de ser súper molona a cutre, por mucho que a día de hoy sea más cómoda—  muy de la época que retrata dignifica a Holmes y Watson, aunque se ven absorbidos en pantalla cuando Geniève Valladon conquista la pantalla. Es imposible no mirarla a ella y a sus complicados ropajes.`



El maquillaje, cumplidor con todos ellos, destaca en Holmes. Aunque a Laulau no le haya gustado nada porque lo hace parecer un muerto , a mí me pareció muy apropiado para el personaje, un tipo al que yo me imagino bastante introvertido, refugiado siempre en su casa o en su laboratorio salvo cuando la intriga de un nuevo caso lo saca de su hastío vital, de su violín y su introspección y ancla intelectual. Ese color tan blanco lo deshumaniza, lo hace ajeno; tal como es realmente Sherlock, por mucho que Wilder grite a los cuatro vientos en la película que, en el fondo, Holmes es un hombre, un ser humano, y vive y siente como todos.

Escenas para recordar:
—Todo lo sucedido en el ballet ruso, con especial mención para el baile de Watson y la negativa sexual de Holmes.
—El prado en Escocia, es tan visualmente hermoso que es imposible no destacarlo.
El magnífico diálogo sobre la presunción de Watson sobre la sexualidad de Holmes (de hecho, muchas de las discusiones entre estos dos personajes son gloriosas).
La visita de la reina al submarino (que bien me recordó Juampa que debía destacar, porque es muy, muy divertida)


Nota: 9. La película es todo cuanto puede ser cualquier otra película de Sherlock Holmes, pero es algo más. Una lástima de recortes de la productora, supongo, porque me habría gustado disfrutar de todo el esplendor posible esta vez. Genial.


Otras películas de Billy Wilder:
Primera Plana. Nota: 6.
Uno, dos, tres. Nota: 9.
El apartamento. Nota: 8. (Insisto en que no comparto esta opinión, ¡El apartamento es de 10!)

Otras versiones de Sherlock Holmes:
Sherlock Holmes, de Guy Ritchie.
Sherlock, de la BBC.

¿Alguno la ha visto? ¿No adoráis al maestro Wilder? 

jueves, 22 de septiembre de 2011

Dr. Horrible - Joss Whedon

El Dr. Horrible está a prueba. Debe cometer un crimen que sea sonado para conseguir un asiento en el consejo de la Malvada Liga del Mal. Mientras, intenta ligar con Penny, la chica de la lavandería, y esquiva a su archienemigo, el Captain Hammer.





Dr. Horrible es un entretenido corto musical que sin duda disfrutaréis. Sólo está en versión original subtitulada. Podéis verlo aquí.

Los personajes:
Dr. Horrible (Neil Patrick Harris): sueña con crear un mundo mejor a través de una benéfica dictadura dirigida por él mismo. Sabe que el primer paso para conseguirlo es entrar en la Malvada Liga del Mal y está dispuesto a todo para conseguirlo.
Penny (Felicia Day): es una adorable chica que sueña con un mundo mejor. Está volcada en su labor a favor de los indigentes.
Captain Hammer (Nathan Fillion): archienemigo del Dr. Horrible. Comienza una relación con Penny sólo para fastidiar.

Los actores hacen un gran papel. Destaco a Nathan Fillion porque tiene el papel más completo y lo borda.

El guión es intenso, como corresponde a un corto. Tiene grandes momentazos como:
— El Dr. Horrible siguiendo a Penny y al Captain Hammer por todas partes.
— Bad Horse es un caballo de verdad, increíble.
— Me encanta que Captain Hammer sea un cretino.

La música tiene unas letras geniales. Mi canción favorita es "My eyes", el dúo entre Felicia Day y Neil Patrick Harris. La escucharía mil y una veces. Atentos también a la letra que Captain Hammer canta a los indigentes, no tiene desperdicio.

La dirección hace que las coreografías, la música y los diálogos encajen a la perfección.

El maquillaje es muy discreto. Los actores parecen muy naturales, incluso la adorable Felicia Day, a la que sacan mucho partido.

Curiosidades:
— mucha de la ropa fue reutilizada de Firefly, como la bata de laboratorio de Dr. Horrible.
— Un tal Johnny Snow escribe al Dr. Horrible. No sé si es una referencia a la saga de Canción de hielo y fuego. No he encontrado ningún comentario al respecto. A ver si alguno de vosotros puede ayudarme.
— Fue creada por Joss Whedon y sus hermanos durante la huelga de guionistas.
— Se lanzó a internet mediantes tres capítulos de unos quince minutos.

Premios:
— Hugo a la Mejor Presentación Dramática (2009).

Nota: un 10. No, no tengo pegas. ¿Cuál te parece la mejor obra de Whedon?

A título personal, añado que me encantan las series estrenadas por internet. Muchas de ellas son la muestra de cómo hacer algo decente, sin demasiado presupuesto y dejando atrás la presión de la industria cinematográfica o la publicidad.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

El misterio de Salem's Lot - Stephen King

Stephen King nos lleva a un pueblo ficticio, Salem's Lot (que es como los propios lugareños suelen referirse a Jerusalem's Lot), situado, por supuesto, en Maine; un pueblo que, como se nos informa en el prólogo, se convirtió en fantasma de la noche a la mañana.



El prólogo es increíblemente misterioso, dos personajes sin presentar, raros-raros, que deciden volver al pueblo con evidente miedo en el cuerpo.

El libro, aunque de Stephen King solo haya leído cuatro libros de La Torre y el aburrido y plomizo Los ojos del dragón, es precisamente lo que me esperaría de él si no hubiese leído nada antes. Es un libro de misterio, con un fuerte componente sobrenatural oscuro, lleno de muerte y casquería. Un libro de terror, supongo; en realidad creo que no tengo tanta visualización como para que un libro pueda asustarme o aterrorizarme. El caso es que Salem's Lot es un pueblo pequeño en el rural yanki y... están pasando cosas. Muchas cosas. Sobre todo desde la llegada de Ben, Straker y Barlow. Demasiada novedad.

El libro es una historia de personajes. Hay novelas en que el argumento guía a los personajes y novelas en las que funciona al revés. Aunque en esta ocasión, a priori todo parezca indicar que el argumento (poderoso y sobrenatural) será quien empuje a los personajes, Stephen King presenta una marea tal de nombres que son las relaciones entre ellos y sus pequeños detalles los que van empujando la narración a través de un argumento que la mayor parte de las veces parece un telón de fondo. Al menos... hasta que empiezan las hostias. Hostias puras.

Personajes principales:
Ben Mears es un escritor de cierto éxito que se crió en el pueblo y que aún hoy tiene pesadillas con una de las casas, a la que entró para quedar de guay con los chicos duros del pueblo y en donde vio colgado (en plan aparición fantasmagórica) a un hombre que se había suicidado allí. Viene a enfrentarse a sus demonios y, de paso, a llevarse una novela nueva. El personaje promete mucho, pero acaba un poco enfangado, se atasca y acaba siendo ampliamente superado por Callahan y Matt Burke. Y por Mark Petri, claro.
Susan Norton es una chica del pueblo que mantiene una medio relación con Floyd Tibbits pero que se enamora rápidamente de Ben. Su relación crece entre las miserias que empiezan a acontecer al pueblo y entre las pesadillas que aún pueblan, de tanto en vez, la mente del escritor.
Matt Burke es profesor y reside en el pueblo. Es el arquetipo estratega del grupo de dungeoneo que forman. Es un Van Helsing (el de la novela de Stoker, no el de la película inmunda) algo menos activo.
Jimmy Cody es médico y... siendo realistas, se la han liado. Él trabajaba tranquilamente cuando Ben y Matt lo metieron en mitad del asunto y al final, por unas o por otras, tuvo que tomar parte. Es un personaje analítico, inteligente y con valor.
Mark Petri es un niño molón y, de algún modo, empiezo a pensar que es el arquetipo de niño molón de King (a veces se gasta un aire muy parecido a Jake, de hecho). Alterna puntos de su edad, con una madurez fría y desapasionada. Este juego lo convierte en un personaje muy entretenido y polivalente para el escritor.
Donald Callahan es sacerdote y le da a la bebida, «como todo buen sacerdote irlandés». Es un hombre capaz, analítico, reflexivo; dispuesto a creer y a ayudar. Es un hombre con fe, en la humanidad y en Dios, pero no le gusta poner al Señor ni a la Iglesia que lo representa en juego, por una idea de que hay fuerzas demasiado poderosas como para tomar parte en naderías.



Además de estos, el escritor presenta con cierto detalle a muchos personajes, Parkins, la familia Norton, los McDoughall, Dud Rogers, Eva Miller y otros, quizá para causar un mayor efecto con las cosas que suceden en el pueblo. Muchos de los personajes que nos va presentando, mueren o pasan a servir a Barlow, que es  un trasunto del Conde Drácula, con su extraño acento de Europa oriental y todo, de algún modo.


Y eso es El misterio de Salem's Lot, una novela con un montón de personajes involucrados en una historia de sucesos paranormales y un terrible vampiro de fondo (o no tan de fondo), con bastantes sorpresas y, una vez acabada las presentaciones, un ritmo absolutamente trepidante. No obstante, he de recalcar que la presentación de personajes se hace un poco infernal, es demasiado-demasiado larga y parece que no pasa nada. El desarrollo posterior del libro lo compensa con creces y hace que haya tenido sentido presentarnos tan detalladamente a tanta gente, pero al principio, la verdad, tenía mis dudas. En ese principio, de hecho, lo que más me atraía del libro era la sordidez del ambiente; en cuanto empieza la acción, no obstante, no hay piedad. El libro arrasa con todo sin contemplaciones y ya no hay tiempo para fijarse en el fondo.


Nota: 8. El libro está mucho mejor de lo que yo esperaba, sin ninguna duda. Y volver a encontrarme con un personaje que me gusta tanto (el libro se iba a llamar Segunda venida, de hecho; por lo que dicen en Wikipedia), y si queréis leer una novela amena sin grandes reflexiones os la recomiendo. Y si queréis algo de terror y sordidez también.


Por si os interesa, existe una versión ilustrada y con material eliminado (que es la de la portada que he puesto porque me parece que tiene la más elegante).


Otras novelas de Stephen King:
El pistolero Nota: 4.
La llegada de los tres Nota: 7,5.
Las tierras baldías Nota: Nota: 10.
Mago y cristal Nota: 7.
It Nota: 8.

martes, 20 de septiembre de 2011

Emmy 2011


Si nos ponemos claros, la gran triunfadora de la noche fue Modern Family: mejores actor y actriz de reparto, mejor dirección (Michael Spiller), mejor guión (Steve Levitan y Jeffrey Richman) y mejor serie de comedia. Lo cierto es que no he visto nada de la segunda temporada, pero los premios de Julie Bowen y Ty Burrel me parecieron sorprendentes, lo cierto es que en lo poco que vi de la serie era de los actores que menos me convencían. Entre las mujeres, habría apostado por Sofía Vergara y entre los hombres por Eric Stonestreet o Ed O'Neill —todos de la misma serie, para que os imaginéis qué pedazo plantel tiene—.  El mejor actor principal fue, once again, para Jim Parsons —Sheldon Cooper en Big Bang Theory, que aunque creo que es un grandísimo actor, también opino que deberían premiar a Galecki de la misma serie o abrir horizontes hacia otras producciones—, y la mejor actriz fue Melissa McCarthy de Mike & Molly —serie que no he visto en la vida, por lo que no me atrevo a opinar al respecto—.



En el terreno del drama admito que me esperaba un desarrollo distinto de los premios. El mejor guión de drama se lo lleva Jason Katims por Friday Night Lights, la mejor actriz de reparto para Margo Martindale (Justified) —yo se lo habría dado a Kelly Macdonald o a Christina Hendricks—,  el mejor director para Martin Scorsese por el piloto de Boardwalk Empire —diría que absolutamente merecido—, mejor actor de reparto para Peter Dinklage por Tyrion en Juego de Tronos —no aceptaría otro ganador, la verdad—, mejor actriz principal para Julianna Margulies —me parece bien, aunque tiene un personaje muy sobrio y no es tan fácil de valorar como en otros casos— y mejor actor para Kyle Chandler —aunque yo creo que se lo merecía Steve Buscemi, porque su tesorero de Atlantic City me parece increíble—. La mejor serie de drama va para Mad Men, serie que por mucho que me guste veo como absolutamente sobrevalorada, enterrada ya entre las vísceras de su propia carcasa, es decir, entre los líos de faldas de Don Draper, a quien a día de hoy lo veo como un ídolo adolescente para gente un poco mayor. Es El Hombre. Es el sueño americano con pene. Y ya está. Y como todo el mundo quiere ser Don Draper, la serie lo tiene todo hecho. Mi apuesta principal sería Boardwalk, sin ninguna duda; y si no pudiera ser ésa, The goodwife me parece que ha tenido mejor temporada que la siempre ganadora Mad Men.


En miniseries, triunfo de mejor miniserie y de mejor guión de miniserie es para Downton Abbey que también araña el premio a la mejor actriz secundaria de miniserie para Maggie Smith.


¡Y haciendo esto descubre que no hay reseña de las grandísimas Tronos y Boardwalk! Imperdonable... pero las habrá.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Jumanji - Joe Johnston

1960: Alan Parrish es hijo del dueño de una fábrica zapatillas que da empleo a casi todo el pueblo en el que vive. Un día, tras recibir una paliza de sus compañeros de clase, Alan escucha un extraño ruido de tambores. Siguiéndolo, llega hasta una caja de madera que contiene un juego llamado Jumanji. Esa misma noche, mientras juega con su amiga Sarah, desaparece absorbido por el tablero.
1995: Judy y Peter, tras la muerte de sus padres, se mudan con su tía a la antigua mansión Parrish. Antes de salir para su primer día de clase, los niños escuchan un sonido de tambores que viene del ático.





Cuando me planteo ver de nuevo una película que me gustó mucho en mi infancia, siempre me preparo para el desastre. No puedo evitar ese temor a que haya perdido con los años y que sea un bodrio como Los goonies.
Por suerte, Jumanji no fue una decepción. Preparaos para una gran película de aventuras.

Los personajes:
Alan (Adam Hann-Byrd y Robin Williams): tanto el Alan adulto como el niño son grandes personajes. El mayor es mucho más impresionante, claro, pero son geniales. El Alan de 1960 torturado por los niños de su pueblo, con un padre rígido e inflexible. El Alan adulto, asustado y fuera de lugar. Encantadores.
Sarah (Laura Bell Bundy y Bonnie Hunt): aquí sí que hay una gran diferencia entre la niña y la mujer. La niña es una sosa. La mujer es un gran personaje, lleno de neurosis, histerias y miedos. Lo que me he reído con Sarah no tiene nombre.
Judy (Kirsten Dunst): la gran gracia de Judy es su hábito de ir contando a desconocidos diferentes versiones sobre la muerte de sus padres, cada cual más rocambolesca.
Peter (Bradley Pierce): ha decidido no hablar desde la muerte de sus padres. La única persona con la que lo hace es con Judy.
Van Pelt (Jonathan Hyde): cazador incansable que se ha puesto como propósito principal matar a Alan.

Los actores son perfectos en sus papeles, tanto los niños como los adultos. No soy gran fan de Robin Williams pero cumple con creces con su personaje. Bonnie Hunt lo da todo con Sarah. Los niños son geniales, ¡qué decir de la maravillosa Kirsten Dunst! En resumen, esta película tiene un elenco envidiable.

Lo más destacable de la película es el maquillaje. Está logradísimo sobre todo cuando Peter intenta hacer trampas y acaba convertido en mono. 

Los efectos especiales han perdido con los años. Las estampidas son poco creíbles y es obvio que los monos están hechos por ordenador. Aún así no estropean la película ni llegan a ser ridículos.

El guión hace de esta una divertida película de acción y aventuras. El único problema que tiene es que a veces cae escenas tópicas y absurdas que desmerecen ligeramente el resto de la película. Sin embargo tiene momentazos como cuando Peter va corriendo a buscar un hacha que, según Alan están dentro del cobertizo. Las crisis de ritmo son inexistentes y os reiréis mucho con todos los personajes.

Curiosidades:
— el padre de Alan y Van Pelt están interpretados por el mismo actor.

Nota: un 8. Si hace mucho que no la veis, dadle un nuevo visionado. Pasaréis un buen rato y no os arrepentiréis.

PD: he tardado un poco pero como le había dicho al señor Grilo do Demo, aquí está la Reseña Prometida.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Las aventuras de Rocambole, Los dramas de París - P.A. Ponson du Terrail

Es este un libro extraño. Muy extraño, incluso. Llegó a mis manos por recomendación (y entrega, de hecho) de Lucía y me avisó de que era raro. Temí por mi integridad emocional, los libros que me deja son todos raros, la mayoría me gustan, sí, pero son raros; ¿cómo podría ser uno sobre el que me preadvertía?



Pues la verdad es que Los dramas de París es muy raro. Enrevesado, retorcido hasta la enfermedad, increíble, absurdo, brutal, vil... Las aventuras de Rocambole (de donde sale la palabra “rocambolesco”, que wordreference define como: “audaz, apasionante, espectacular e inverosímil”) son, realmente, asombrosas, impredecibles y absolutamente fantásticas.

Coincidió, he de decirlo, que cogí el libro en semanas de leer poco (en esas dos semanas que volví a Vigo tras mi primer periplo albaceteño) así que tardé bastante en terminarlo, pero cada vez que cogía el libro era un verdadero placer recorrer sus páginas y sumergirme en ese mundo de suciedad, traiciones, ruindad y absoluta miseria humana al que nos transporta Pierre Alexis Ponson du Terrail.

Es difícil decir de qué va esta obra, pero haré el esfuerzo; no sin antes advertiros de que no debéis leer la sinopsis de la contraportada, especialmente si se trata de la edición de Byblos, en la que nos relatan el destino del personaje que da nombre más allá del mismo libro, metiéndose en su segunda parte (¡qué gran sinopsis, chicos, así se hace!). Los dramas de París va de que el conde Armando de Kergaz es un hombre muy, muy bueno, que de tan bueno raya la estupidez, y tiene un hermanastro que es muy, muy malo que se llama Andrés y cuyo gran sueño es vengarse de Armando por haberse quedado con todo. La gracia del libro no es esta confrontación absolutamente arquetípica entre dos polos, la gracia está en todo el abanico de secundarios y en cómo van moviendo sus pequeñas piezas de este complicado (y rocambolesco) tablero de ajedrez mientras se van desvelando y resolviendo las tramas. La verdad es que Ponson du Terrail no deja títere con cabeza, porque (Armando aparte) menuda panda de hijosputa que son todos.

De eso va. ¿Y qué pinta Rocambole en esto? Pues Rocambole, aunque no aparece hasta ¼ de la novela es un jovenzuelo bastante aprovechado, dicharachero y cabroncete que se une a Andrés y se convierte en su mano derecha. Y si queréis saber más, deberíais leer el libro (o la sinosis de Byblos, vaya).

Hay que tener en cuenta que estos relatos se escribieron a mediados del s. XIX y que el tiempo pesa en las formas, que pueden resultar algo lentas o pesadas (cada vez apreciamos más el ritmo); pero el fondo de Los dramas de París no es lento en absoluto. Son dos relatos muy rápidos, trepidantes y que mantienen muy bien la tensión a través del velo de intrigas y podredumbre moral que lo contamina todo.

A título personal no puedo evitar destacar el sinfín de ocasiones en que habría estrangulado personalmente al inocente y estúpido Armando de Kergaz. Su falta de extrapolación y capacidad de cálculo me agobiaban, menos mal que Baccarat es un personaje infinitamente más despierto, porque mal futuro les auguraba a todos como dependieran de petimetres como el conde.


Baccarat, de hecho, es uno de los personajes que más me han gustado. La evolución es un poco forzada (como todo en este libro), pero me parece un personaje fuerte, poderoso y temible. La verdadera Mano del Bien, cuando al fin se decide a serlo. Entre tanta hipocresía, como la de Fernando sin ir más lejos, la capacidad de Baccarat para decidir algo y llevarlo a cabo es realmente loable. Aunque cabe también citar aquí al conde Artoff, que aun apareciendo solo la última parte del libro, me pareció un hombre encantador.
Y eso es Los dramas de París, un canto a la hipocresía, a la traición y a la mentira; casi una puesta en claro sobre una visión muy pesimista de las cosas. Si acaso es cierto que los autores se basan en ideas propias planteadas de uno u otro modo, Ponson du Terrail debía de ser un tipo realmente despreciable. ¡Qué capacidad para retorcer y envilecer las cosas!


Nota: 8,5. Los dramas de París es un grandísimo libro, divertido, interesante y fantásticamente narrado. ¡Absolutamente recomendado! ¡Gracias, Lu!

jueves, 15 de septiembre de 2011

Querido John - Lasse Hallström

John, soldado de las fuerzas especiales estadounidenses, acude a visitar a su padre durante un permiso. Allí conoce a Savannah, una joven de la que se enamora en sólo dos semanas. Cuando él se reincorpora al servicio militar, su romance continúa en forma de carta.



Os preguntaréis cómo he acabado viendo una película que ya desde el principio no promete demasiado... es que me la pusieron en el AVE.

Los personajes:
Savannah (Amanda Seyfried): la típica chica perfecta. Es buena estudiante, guapa, considerada... y su gran sueño es abrir una escuela de hípica especializada en tratar niños autistas.
John (Channing Tatum): entregado soldado que pone su deber para con su país por encima de todo. Tiene una relación bastante conflictiva con su padre.
Bill (Richard Jenkins): tras que la madre de John los abandonase, se dedicó por completo al cuidado de su único hijo. Se aficionó a la numismática cuando John encontró por casualidad una valiosa moneda. Cuando, con el paso de los años, el chico pierde el gusto por las monedas, él se vuelca más en ella.
Tim Weddon (Henry Thomas): tiene un hijo autista al que Savannah da clases de equitación. Es viudo y tiene un obvio interés por la chica.
Alan (Luke Benward): el autismo de Alan mejora gracias a las clases de hípica de Savannah, creando una fuerte relación entre el niño y su maestra.

El guión:
Como ya habréis supuesto esto es un dramón de los buenos: relaciones a distancia, triángulos amorosos, tensas relaciones con los progenitores... un drama con todos sus ingredientes.
Si bien no es mi estilo de película, he de decir que al menos es coherente. Es decir:
— chica espera a chico durante un plazo de tiempo acordado. Chico decide, de forma unilateral, ampliar su tiempo de servicio. Chica deja a chico.
— chica se casa con el tercero en discordia,
— tercero en discordia muere y chica y chico acaban siendo amigos.
La parte que más disfruté fue la historia de Bill y John. Preciosa sin caer en pasteladas innecesarias.

Entre los actores, destacan todos menos Channing Tatum. Me parece que se quedaba muy lejos de cumplir con un papel que tampoco parecía exigir demasiado.

A nivel de imagen la película está bastante bien. Las escenas a caballo o en las que John se reúne con su compañía son especialmente bonitas.

La banda sonora está interpretada en parte por Amanda Seyfried. Me gusta mucho la voz de esta chica pero las canciones son apropiadas sin más.

El maquillaje y el vestuario cumplen sin llegar a deslumbrar.

Nota: un 5. No es una gran película pero hizo mi viaje algo menos pesado. Si os gustan los dramones románticos os gustará. Si no, absteneos de darle una oportunidad.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Mago y cristal (La Torre Oscura, parte 4) - Stephen King

Mago y Cristal continúa la épica odisea de Roland en pos de la Torre Oscura, fielmente acompañado de Susannah, Eddie, Jake y Acho y nos sitúa inicialmente en la misma conversación en la que nos dejó el fantástico Las tierras baldías.



Blaine, el trastornado e insidioso fanático de las adivinanzas y Roland inician su peculiar duelo. Así empieza, en mitad del cliffhanger pueril con el que termina la anterior entrega.

Pero este libro no va de eso, o al menos no especialmente de eso. Es cierto que la trama avanza un poco en las primeras 80 y en las últimas 50 páginas, pero las 600 que hay en medio son un enorme y masticadito flashback de Roland, en el que responde a todas esas preguntas con las que ha sido esquivo durante las novelas anteriores y nos presenta al fin a ese pilluelo de Cuthbert y al, en mi opinión, algo soso Alain. Roland abre su corazoncito, sí, su puerta al pasado y cuenta a su ka-tet qué le ha sucedido. ¿Y qué fue? Pues lo mismo que a cualquier jovencito, la verdad. Le pasó el amor. Es cierto que fue pasado por el filtro de fantasía desencantada de Mundo Medio y por las muertes que siempre rodean al pistolero de Gilead, pero es una sencilla historia de amor juvenil. Ni más ni menos.

Y admito que me ha sorprendido descubrir el talento que el señor King podría haber esgrimido para la novela rosa, la verdad. He de decir que considero que se explaya demasiado y que ahoga el conjunto de la serie con un flashback tan largo, pero es una buena historia y está muy bien contada. Se respira amor e inocencia juveniles, se respira el mal que los rodea en la figura de ese insidioso pero carismático Eldred Jonas y sus dos compinches, meras sombras a su lado; así como de la loca y ya perdida para siempre, conquistada por la Bola de cristal, Rhea de Cöos. El resto de los personajes de la historia, aunque crean dominar ciertos aspectos de la misma, la verdad es que son poco más que peleles casi todo el tiempo, con alguna excepción extraordinaria que es mejor que el lector descubra en su momento.

En cualquier caso, aunque considero que ese pasado de Roland forma una buena historia en sí, insisto en que se hace demasiado extensa en las circunstancias de Mago y Cristal. No sé el resto de lectores, vosotros diréis, pero yo quería seguir presenciando el camino a la Torre. ¿Quería saber algo del pasado de Roland? Pues sí, también. Pero ¿necesitaba que me explayase su amor juvenil con pelos y señales? Pues no, lo cierto es que no. El efecto que consigue King, de hecho, es bastante extraño. El amor es agradecido de narrar, es fácil conseguir una sensación hermosa y elegante con un tema amoroso (aunque canse y suscite quejas, claro); es fácil dotar a Roland de sentimientos concentrando la narración en su romanticismo apasionado; igual que es fácil que una historia intrigue y uno quiera saber más cuando pone a un antagonista tan frío y meticuloso como Jonas al servicio del Hombre Bueno, John Farson. Los ingredientes están ahí y claro que funcionan, pero el número de páginas no está acorde con lo que King ofrece. Es demasiado largo. En algunos momentos la historia roza el sopor indescriptible. Me eché dos semanas con este libro, y porque el final me tuvo en vilo y me leí como 200 páginas del tirón, pero del bloque central malamente podía leer una veintena sin abandonar la novela. ¡Y eso que estaba en Albacete! De hecho, en esa franja hubo días en los que, directamente, no abrí el libro, no me sentía con fuerzas.

El final del libro, ya terminada la historia sobre Roland y Susan (que así se llama su amor), se vuelve violentísimamente épico en su camino hacia el Mago de Oz. No es de acción propiamente dicha, sigue siendo Roland contando su historia, pero es tan drástico, tan violento, que pone los pelos como escarpias. Algo me dice que si King hubiese destinado la mitad de páginas a la historia de Roland con su amada el resultado habría sido mucho más legible y ameno. Su extensión juega en su contra, lo hace aburrido, le resta interés y satura y satura y satura. Con todo, por momentos es brillante y uno podría llegar a pensar que se justifica la extensión por ciertas instantáneas; pero no, visto en frío no lo creo. Esas escenas podrían seguir tal como están quitando un montón de paja que afea al conjunto de la obra.

Por lo demás, no puedo dejar de comentar el magnífico trabajo de Dave McKean como ilustrador. Genial como siempre. ¡Qué tío!



Nota: 7. La novela está bien y es una lectura más que digna, pero tiene momentos que son puro hastío y estos juegan demasiado en su contra. El final, no obstante, es grandioso.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

The Saboteur - Pandemic

The Saboteur llegó a mis manos como casi todos los videojuegos... casi por puro azar, y la verdad es que esa mezcla de Grand Theft Auto y Assassins Creed ambientada en la Segunda Guerra Mundial me ha encantado.


Desde el mismo principio la ambientación resulta increíble. El blanco y negro, el humo de los pitillos, el cabaret y las conversaciones entre bailarinas en bragas ante un montón de nazis... grande.  Así, en la piel de Sean Devlin, un mecánico y piloto de carreras irlandés que planea una venganza personal contra un alemán indeseable llamado Dierke. Así, sus intereses personales, los de la Resistencia francesa y los del SOE británico se unen en una espiral de muerte, destrucción y liberación.

La historia tiene un arranque genial, aunque lo cierto es que va perdiendo fuelle con el tiempo, pero es sustentada por algunos de los recursos del juego, que son realmente fantásticos. A mí me conquistó el hecho de que en inicio fuese casi por completo en blanco y negro, sacando el rojo de los brazaletes y banderas nazis y de la sangre, el amarillo naranjoso del fuego de los pitillos, los ojos azules de Skylar y poco más. Cosas sueltas, como en Sin City o como el vestido rojo de la grandísima La lista de Schindler. Sin embargo, cuando se termina la misión de fin de arco de un barrio, el color vuelve a él. Solo a ese barrio. Allí, en todas las zonas en color, la Resistencia es más fuerte y los nazis ejercen una presión menor. Este detalle me encantó, la verdad. Es cierto que las misiones 'liberadoras de zona' tienden a ser largas, pero también tienen una recompensa adicional a la compensación económica.

Las voces —en inglés, eso sí, el juego no está traducido salvo el manual y la caja— de exagerados acentos, a los que se unen el detalladísimo París y la posibilidad de recorrer sus edificios emblemáticos en o fuera de misión, son de lo más atractivo del juego, que se hace muy bonito y disfrutable. En realidad no aporta una gran originalidad en cuanto a jugabilidad —casi toda sacada de los Grand Theft Auto para los coches y de los Assassins para el movimiento a pie, especialmente cuando nos ponemos a trepar fachadas— y, desde luego, tampoco lo hace en cuanto a argumento, que es tópico, manido y bastante previsible, pero, en serio, ¡qué bonito y elegante es visualmente!

Por lo demás el juego nos ofrece ambiente barriobajero, carreras clandestinas, coches, coches, mujeres, coches, armas, explosiones y la satisfacción de matar nazis (que siempre es un plus) entre una música que, por momentos, es sencillamente de lujo y con el siempre bonito escenario de la ciudad de las luces, el romance y ese armatoste metálico que es la Torre Eiffel y que se ve, prácticamente, desde cualquier punto del enorme mapeado.

I'm feeling good (clásico de principios de los 60, no importa que el juego se desarrolle 15 años antes):

L'homme que j'adore:

La banda sonora incluye también temas como Caravan y Somebody Nobody Loves de Ella Fitzgerald, Dance me to the end of love, escrita por Leonard Cohen y unas 20 más que no me resultan tan conocidas.

«In this city nobody drinks alone.»

Si no os gustan los juegos de tiros, ni los de coches urbanos, ni os gusta que haya tetas y tacos en un juego, huid de él como de la peste; si os gustan los ambientes sórdidos, luchar contra el fascismo y las tetas... es vuestro juego. The Saboteur peca de lo mismo que la mayoría de juegos de aventuras que salen últimamente y es que resulta limitado para su duración. Puedes hacer una serie de cosas y cuando van pasando las horas parece que esas cosas ya no son suficientes y esto es, desde luego, lo que más le ahoga.


Nota: 7,5. Un juego más que recomendable muy injustamente tratado por Electronic Arts. Sin doblar... bueno, ¿pero sin traducir los subtítulos? Pensé que no volvería a ver tal cosa en un juego que llegase a España, ya veis. 

martes, 6 de septiembre de 2011

The good wife (2º temporada)

Segunda temporada de The good wife. ¿Queréis saber por qué es mejor que la primera? Seguid leyendo.



La segunda temporada gira en torno a la nueva situación de Alicia: ya es socia de segundo año y Peter ha vuelto a casa y ha retomado su carrera para recuperar la fiscalía. Aunque ella intenta mantenerse al margen de la campaña, no pocas veces esta la salpicará.

Varios personajes han tenido una clara evolución:
Peter (Chris Noth): al fin Peter se luce como lo que siempre ha debido ser: un político. Su fuerza en este sentido queda minada por su reencuentro con su dios y su condición de dejar a su familia fuera de la carrera por la fiscalía.
Eli (Alan Cumming): junto con Peter, es el personaje que más ha mejorado. Ahora sí es creíble, ahora sí parece un genio, ahora es lo que esperábamos de él.
Kalinda (Archie Panjabi): confieso una vez más que este es mi personaje favorito de la serie. La chica se lo gana. En esta temporada el bufete contrata a un nuevo investigador, con el que Kalinda tendrá que trabajar en equipo. Kalinda protagoniza algunas de las escenas más lucidas. Os dejo mi favorita:


Y sí, tendréis vuestra correspondiente ración de fan service de mano de Kalinda.
Alicia (Julianna Margulies): esta temporada Alicia es una mujer diferente. Mucho más relajada, feliz y sobre todo, con una confianza en sí misma y en su trabajo que no tenía en la temporada anterior.
Cary (Matt Czuchry): uff, Cary. Parece que los guionistas ni acaban de aclarase con este personaje. Porque mira que se contradice a sí mismo una y otra vez: ahora llevo al juicio fotos de las victimas y lucho por ellas porque estoy del lado de los buenos, ahora pongo condiciones para volver a mi antiguo bufete. Ahora ya me da igual lo que haga Alicia, ahora me alío con sus enemigos. Ahora le hablo a Alicia de buen rollo, ahora pido estar por encima de ella. Vamos, un desastre. Lo único que tiene coherencia en este personaje es su relación con Kalinda.

No tengo mucho más que comentar del resto de personajes. Y no quiero decir con esto que no evolucionasen, sino que no es una evolución que considere comentable. Por favoritismo os hablaría de Will Gardner pero sé que no ha evolucionado demasiado. Es tan atractivo y genial como en la primera temporada.

Personajes nuevos:
Derrick Bond (Michael Ealy): el nuevo socio del bufete, llegado para salvarlo de su ruina económica. O al menos, eso quiere hacer creer. No me gustó nada ni el personaje ni el actor. No consiguieron despertar mi interés. Por suerte, tiene el protagonismo suficiente como para hacer avanzar la trama y no aburrir. 
Lemond Bishop (Mike Colter): ¿Recordáis el mafioso con el que se había encontrado Alicia en la primera temporada? Pues en la segunda pasa a ser cliente del bufete de mano de nuevo socio. Y este sí es un malo a la altura. ¿Cómo de malo? Como de matar a tu señora esposa si no te parece razonable en el proceso de divorcio. 
Blake Calamar (Scott Porter): nuevo investigador del bufete. Si Kalinda camina siempre al borde de la línea de la legalidad, Blake ni siquiera sabe que esta existe.

En esta segunda temporada nos encontramos con buenos guiones. Como ya he dicho, la redención de Eli me parece un gran acierto así como la muerte de Stern, el ex-socio del bufete. Así se han desecho de los personajes que menos pegaban con la serie.
Lo que más me ha gustado:
— los capítulos con Louis Canning (Michael J. Fox) y con Nancy Crozier (Mamie Gummer), son mis favoritos. Además, los casos siempre acompañan a tan grandes personajes.  
— la trama de Bond podría haber sido un desastre, sobre todo con las continuas vueltas de tuerca pero han conseguido que sea casi perfecta. Un gran trabajo.

Y lo peor del guión: el capítulo «Foreign Affair». Un caso contra el presidente de Venezuela. Si bien el avance de la subtrama estaba muy bien, el caso en sí me pareció bochornoso. Un capítulo con lo mejor y lo peor de la serie.
Y volvería a insistir con el desastre de Cary pero ya sabéis lo que pienso.

La dirección: como ya pasaba la temporada pasada, se luce pocas veces pero cuando lo hace te deja con la boca abierta. Mis dos escenas favoritas: Alicia y Will en el ascensor y Kalinda destrozando el coche de Blake. Impresionantes.

Maquillaje: como tantas otras cosas, ha mejorado mucho. Aunque Peter Florrick lleva demasiado maquillaje rosa encima (si, rosa) pero al menos han corregido el maquillaje de Grace y Alicia al fin parece humana.

La banda sonora es otro gran punto de mejoría. Se adapta perfectamente al ritmo de las escenas y contribuye a que te sumerjas en ellas.

Curiosidades:
— Mamie Gummer es la hija de Meryl Streep.
— Para los fans de The Wire, muchos de los actores salían en esa serie.


Premios (actualizado a 19 de septiembre de 2011):
— Emmy a la mejor actriz de serie dramática para Julianna Margulies.

Nota: un 9. He disfrutado muchísimo con esta temporada. ¿Os ha gustado tanto como a mi?

Primera temporada: aquí


lunes, 5 de septiembre de 2011

Downton Abbey (1ª temporada) - ITV, Julian Fellowis

Hoy vamos a hablar de un dramón inglés de la Carnival Films para la cadena itv (independant television), una cadena inglesa que surgió en los años 50 dispuesta a librar batalla con la BBC.



Admito que hace dos años no sabía nada de esta cadena y que, pese a que Downton Abbey fue un éxito internacional del copón, creo que nunca habría sabido nada de ella si Antena 3 no se hubiera decidido a adquirirla para su emisión en España. Recuerdo haberme encontrado con el anuncio y que en conjunto con la música me hubiera interesado, pero lo cierto es que apenas veo la tele, y tanto menos Antena 3, conocida por su abusiva proporción de espacios publicitarios, así que me desentendí de la serie y, al final, me olvidé de ella. No obstante, terminada Big Love (60 capítulos de una hora) necesitaba algo que ver, y la casualidad quiso que el primer comentario en respuesta a mi petición en FB, fuese el de Bea: «Downton Abbey, en mi casa arrasó. Y son pocos capitulitos.» Y cayó (me suelen tentar las cosas de pocos capítulos, sobre todo con esta costumbre que hay ahora de hacer series eternas, que hace que cuando te recomiendan una, esta vaya ya por la cuarta o la quinta temporada).

El primer capítulo dura una hora, y el principio con el telégrafo, el tren a vapor, la música y el gran John Bates (Brendan Coyle), que es el protagonista de la serie, mientras la señal del telégrafo resuena y quien lo recibe dice «oh, dios mío» y otro responde «no es posible... lo llevaré ahora mismo». Y así empieza la serie, así empiezan las tramas en la Abadía Downton: el Titanic se ha hundido. Es Abril de 1912.

La serie tiene dos planos bastante bien diferenciados, el plano de las familias nobles, el marco de la familia Crawley (la propietaria de Downton), con una trama de familia, una trama señorial de cómo intentan encontrar un buen heredero (pues no han tenido ningún varón), encasquetar buenos matrimonios a sus hijas y examinar el devenir de los tiempos desde su distante óptica adinerada; y el plano del servicio, un verdadero coro de sirvientes, mayordomos, amas de llaves, doncellas... su día a día en Downton, así como sus anhelos y miserias.

«—Tengo entendido que a muchas damas las sacaron a tiempo.
—¿Se refiere a las de primera clase? Que Dios asista a los que iban bajo las cubiertas... buscando una vida mejor.»

Downton Abbey es la muestra de cómo con ingredientes verdaderamente anodinos —la serie es, en esencia, un simple dramón—,  pero con un buen presupuesto y ganas de hacer bien las cosas , se puede conseguir un producto magnífico. Una grandísima y evocadora ambientación, un vestuario magnífico, un perfecto reparto —todos cumplen sobradamente y no voy a comentarlos uno por uno porque son una horda—, unos personajes sólidos y mayoritariamente interesantes, un escenario de lujo y una historia llevada con mucha sencillez y pulcritud, y en castellano... un perfecto doblaje, absolutamente magnífico; consiguen que cada capítulo, de argumento completamente normalito, suceda de forma interesante, manteniendo al espectador —en nuestro caso, al menos— enganchado a la pantalla.

Música de la intro:

Versión de Every Breath you take:

Nota: 8,5. Downton Abbey parte de unas bases muy normalitas, pero consigue un producto extraordinario. Muy recomendable y hasta que estrenen la segunda temporada consta de solo 7 capítulos. ¡A por ella!


¿A vosotros qué os pareció? ¿Alguno la siguió en inglés? ¿Alguno la vio en A3 con TODA su publicidad?

viernes, 2 de septiembre de 2011

Super 8 - J. J. Abrams

1979. La madre de Joe acaba de morir en un desgraciado accidente laboral. Su padre, Jackson, es un policía poco acostumbrado a tratar con niños. Mientras ambos intentan adaptarse a la situación, Joe empieza a rodar una película de zombies con varios de sus amigos. Durante uno de los rodajes, un coche hace descarrilar un tren del ejército, produciendo un terrible accidente.





Esta es una buena película de entretenimiento. No os esperéis una obra maestra pero os lo pasaréis bien.

Lo más importante y destacable de la película es la interpretación de los niños.
Joel Courtney (Joe): este niño aguanta perfectamente el peso de ser el protagonista de la película. Lo hace muy bien. Un nombre a recordar. 
Elle Fanning (Alice): ya conocía a Ella Fanning, hermana pequeña de Dakota, por blogs de moda, pero me faltaba verla en acción. Todo lo que he leído sobre ella se quedaba corto. Es una pena que sea casi más conocida por sus looks o su hermana que por su trabajo, porque es impresionante.
Riley Griffiths (Charles): Riley o como hacer que todo el público odie a tu personaje. Tal vez sea, con Joe y Alice, el personaje más lucido y que más se presta a una buena interpretación.
Gabriel Basso (Martin): un buen actor haciendo el papel de un mal actor. Cuanto menos, curioso.
Ryan Lee (Cary): este chico tal vez tenga el personaje más entrañable de todos, con su enorme ortodoncia. Adorable y una digna actuación. 

El guión es el típico de una película de aventuras. Tiene pequeños tintes de originalidad pero está claro que el peso de la película recae en las actuaciones de los chicos y en los efectos especiales. Quizás este sea el peor error de la película. Está muy bien meter efectos especiales, es lo que esperamos ver en una peli de aventuras. Lo que no queda tan bien es ver explosiones durante tres minutos. Acaba aburriendo.
Lo que menos me gustó: no entiendo por qué hacen que el alien se lleve a Alice en vez de a Charles. Si tienes que coger reservas de comida, ¿te llevas a la niña de 40 kilos y no al niño que pesa el doble?

Los efectos especiales: fantásticos e impresionantes. Sin duda. El problema es lo mucho que abusan de este tipo de escenas. ¿Efectos especiales? Sí. ¿Explosiones durante minutos y minutos? No, gracias. 

La música: gran banda sonora compuesta casi en su totalidad por grandes piezas de los setenta.

El maquillaje: nunca he visto a un actor masculino tan bien maquillado como Jackson Lamb. Y se nota que va maquillado pero queda bien. Los maquilladores de Mad men deberían aprender. Al otro lado tenemos a Elle Fanning. Es una niña y debería estar maquillada como tal. Los labios tienen contínuamente un tono demasiado oscuro. ¿Qué niña se maquillaba los labios de rojo en 1979?

Algo que no debéis perderos son los créditos. Quedáos hasta el final, valdrá la pena.

Curiosidades:
— en la película que ruedan los niños, la industria responsable de la creación de los zombies se llama Romero.
— durante la película hay varios guiños a Lost y a Alias. A ver si los encontráis.

Nota: un 7,5. No pasará a la historia del cine pero es una película más que digna para pasar el rato.


Otras reseñas de obras de Abrams:
Fringe.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Jurassic Park - Steven Spielberg

Tenía yo 6 años y 4 meses cuando esta película llegó a España. De aquella el cine no era una estafa ridícula e iba bastante al Fraga, que muchos vigueses recordarán con cariño; y allí estuve viendo el taquillazo del año de mano de Spielberg, al que por entonces conocía de Tiburón, Indiana Jones y ET.



¿Qué decir? Esta película fue la que me hizo leer el libro en el que se basaba, permitiéndome descubrir a Michael Crichton, que se convertiría en uno de mis escritores contemporáneos favoritos. La verdad es que vi esta película muchas veces desde entonces, aunque todas, creo entre los 6 y los 12 años. La compré en VHS y la vi una y otra y otra vez. Era una de mis tres películas más vistas, ahí ahí con Cadena perpetua (era un niño muy raro) y El gran Lebowsky.

El caso es que me dio la melancolía tonta y me apetecía ver algo entretenido de aventuras y recordé el ya clásico Parque de Isla Nublar y me decidí a darle un repaso actualizado... hace un año, más o menos. Luego Lau me dijo que también quería verla y al final decidí esperarla, y así Jurassic Park volvió al saco del olvido mientras dábamos preferencia a un montón de películas y series. No obstante, en Albacete aprovechamos para volver a verla (tampoco es que hubiera mucho más que ver). He de admitir que creía que en 12 años las cosas habrían cambiado mucho, ¿no? Pero no, no tanto. Ya no me sobrecogió como la primera vez que la vi, recuerdo que entonces los dinosaurios aquellos me parecían de verdad... estaban tan bien integrados en la película. Claro, los efectos especiales fueron mejorando y ahora estamos acostumbrados a examinar las cosas con un ojo mucho más atento, pero en el momento toda la parte de trabajo digital me pareció increíble. Aún hoy, de hecho, me parece un trabajo más que decente, alcanzado de nuevo en pocas ocasiones.

La fantástica banda sonora, del siempre genial John Williams es inolvidable. Aún me sorprendía tarareando ocasionalmente la canción —quizá esto influyó en mi deseo de volver a verla— se combina maravillosamente con las imágenes, la película es trepidante y activa, pero Williams, y alguna escena que ha conseguido hacerse mítica, consiguen que por momentos sea absolutamente épica o la del temblor del agua en los vasos ante los retumbantes pasos del tiranosaurio. Geniales, ambos.


¿Quien, por ejemplo, no recuerda la cara del velocirraptor y el círculo de vaho en la ventanilla?

El argumento es, supongo, conocido por todos. Un rico empresario, John Hammond (Richard Attenborough)  decide inaugurar un parque temático resucitando a los dinosaurios con el ADN que recupera de mosquitos coetáneos con ellos y atrapados en resina fosilizada como ámbar. Y a partir de ahí, la película es un paseo por el parque hasta que empiezan los problemas y se transforma por completo en una película de aventuras con momentos de mucha acción en el que pese a lo tenso que sea un momento siempre sabemos que lo peor aún está por llegar, pues siempre, de fondo se adivina la sombra de los terrible velocirraptores.

La dirección es muy rápida y muy efectiva, va a lo que va. Cámaras en movimiento, vistas desde lejos que pasan a primeros planos. ¡Ritmo, ritmo, ritmo! El guión de Crichton hace honor a la novela aunque se simplifica en muchos puntos enfocándose más a la acción que a los datos, lo que me parece que con la tónica taquillera de la película, es un evidente acierto. El reparto está bastante bien, es cumplidor y por momentos brillante: me gustan especialmente Attenborough, Laura Dern y los dos niños, Joseph Mazzello y Ariana Richards; aunque Sam Neill (Alan Grant, el protagonista) me parece forzado e insuficiente en algunas escenas —como cuando Grant está con Tim subido al árbol y el coche se les viene encima, me parece que no es capaz de poner una cara acorde, la verdad.

«Dios crea a los dinousarios, Dios destruye a los dinosaurios, Dios crea al hombre, el hombre destruye a Dios, el hombre crea a los dinosaurios.» Ian Malcolm.

No puedo dejar de quejarme, lo siento, del personaje de Wayne Knight, el informático gordo y un poco imbécil, Dennis Nedry. Esos personajes cargantes, estúpidos y doblados al castellano con una voz algo chillona y ridícula me revientan. Los odio. Y Nedry no es una excepción. No echo la culpa al actor, conste, es algo ligado al personaje y al trato que se le da en la peli. Jeff Goldblum, por su parte, cumple en su papel de petulante y excéntrico matemático como Ian Malcolm.


Anexo:
Los velocirraptores en realidad eran bichos rapaces de medio metro y tenían plumas, pero para el libro Crichton se basó en una taxonomía algo más antigua en la que incluían a otro género dentro del de los raptores; la versión para la película, como una especie de monstruo perfecto es ya para añadir efectismo. Aún hoy... dan una impresión brutal, y me parece un gran acierto la forma que se les dio, aunque Spielberg, indirectamente, haya conseguido una generación de gente engañada con la forma de dicho animal.


Nota: 7,5. Jurassic Park me parece una buena película de aventuras y acción, y tiene muchos ingredientes para ser grande y sobrevivir al paso del tiempo, más allá del que, en su momento, fue el mejor trabajo de efectos especiales hasta la fecha.


Dejo aquí un link en el que alguien comenta 10 grandes escenas de la película, pero, aunque está muy bien, está en inglés. Avisados quedáis.