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sábado, 30 de abril de 2011

El misterio de los hijos de Lúa - Fina Casalderrey

Como parte de mi ciclo de lecturas de infancia que, según algunas amigas (empezó siendo una y ya son tres...) , todo niño debería haber leído, me puse con El misterio de los hijos de Lúa, de Fina Casalderrey.



He leído el libro en gallego, porque así ha llegado a mis manos, en la edición naranja de El barco de vapor; es decir, la destinada a mayores de 9 años (lo leí porque superaba los prerrequisitos, claro). He de admitir que Un agujero en la alambrada me dejó un sabor de boca difícil de igualar, con aquel juego de escenas que eran a la vez para niños y para adultos, así que cogí este con algo de desconfianza.
Sobraba.

Admito que no me pareció tan buen libro como el del francés Sautereau, pero tiene un toque adorable difícilmente igualable. La historia la cuenta David, un niño de pueblo, que vive con su padre, su madre y un hermano mayor que se llama Xocas. Además, tiene una novia que se llama Branca, que es muy inteligente, y una gata que se llama Lúa. Lúa ya ha tenido gatitos antes, dos veces, pero en ambas han desaparecido y los niños no saben a qué achacarlo, así que preparándose para ser detectives de mayores, se disponen a descubrirlo utilizando todas las argucias que puedan y sin confiar en nadie ni dar nada por sentado.



Lúa, la adorable gata, es el centro de cada capítulo, aunque sea David la cámara activa que nos cuenta todo y el que va tejiendo el argumento con sus acciones. Todo gira en torno a la gata preñada, los gatitos que va a tener y la obsesión por descubrir qué pasó con los anteriores. Muchos de los pasajes del libro, como bien se puede suponer, están narrados con una ternura que lo envuelve todo, que prima sobre el resto. El libro busca esa sensación hermosa, tranquila... hogareña y triste, busca la alegría y la tristeza, en escenas ultra costumbristas interpretadas por un filtro de divertida ignorancia infantil.

El lector asiste a la información que, a los pocos, van obteniendo los niños de sus pesquisas. Es Lúa lo que importa, y a ellos no les importa meterse en problemas por descubrir al infame ladrón de gatitos. Aunque el tono de aventuras suele ser agradable, hay capítulos tristes (y eso que son flashbacks y uno sabe que nada realmente terrible puede pasar, pues conoce la situación actual desde el principio) como el de la terrible enfermedad que padeció la gata o cuando no la encuentran, o casi al principio, cuando los niños y Lúa buscan tristes y medio desesperados a los gatitos.

Me sorprendió gratamente que el final no fuera el esperado y cómo la señora Casalderrey hace caso al maestro Hitchcock y presenta todas las posibilidades, en mayor o menor medida, en las primeras páginas. Cuando acabó, aunque yo había apostado por otra posibilidad —que también se da en el libro—, no pude dejar de reconocer que los elementos, al menos, habían sido presentados. Claro que, poniéndose tiquismiquis, uno podría seguir desconfiando de la explicación que se da.

Nota: 7. Es un buen libro y me parece una lectura preciosa para niños. Pero está claro que este va perdiendo con la edad y no es igual de disfrutable en una franja que en otra. Hace 15 o 16 años habría sido de mis favoritos, casi con toda seguridad. Es, sencillamente, adorable (en realidad es "curriño", para los que lo entiendan de verdad).

viernes, 29 de abril de 2011

Gilda - Charles Vidor

Johnny (Glenn Ford), un estafador de poca monta, es salvado de una muerte segura por Ballin Mundson (George Macready), director de un casino ilegal en Buenos Aires. Los dos hombres traban amistad y Johnny empieza a trabajar para Ballin. Esta amistad se ve afectada por la boda de Ballin con la ex amante de Johnny, Gilda (Rita Hayworth).



Gilda es un clásico pero no uno de los grandes. En una película que está bien sin llegar a la altura de «Eva al desnudo» o «Un tranvía llamado deseo». Aún así hay una cantidad absurda de referencias  a ella, por lo que os recomiendo muy mucho que le dediquéis la hora y cuarenta que dura.

Gilda  una historia de mentiras, celos, negocios turbios y engaños.
George Macready y Rita Hayworth destacan en sus papeles. Transmiten perfectamente sus celos, confusión, ambiciones… son convincentes en todos  los planos. Glenn Ford no me gustó demasiado. Hace de «chico duro» como su compañero, pero le da mucha menos expresividad y profundidad al personaje.
Hay cuatro personajes principales y todos son geniales. De hecho, creo que lo más destacable del guión es el diseño de personajes:
  • Jonnhy: un estafador de poca monta que desarrolla una fidelidad que roza la devoción hacia su jefe. Una devoción que tiene que medirse con la pasión que despierta Gilda en él.
  • Ballin: un controlador frío y calculador, rodeado de extraños y peligrosos negocios. Obsesionada por dominar el mundo y por Gilda. Si, dominar el mundo, habéis leído bien.
  • Gilda: Gilda no es la mujer más honrada del mundo pero tampoco es la zorra que quiere hacer creer a Johnny.
  • El trabajador del casino: cínico e irónico. Especializado en insultar a Johnny. Es un alivio cómico que da un poco de alegría entre tanto drama.
El otro punto fuerte del guión son los diálogos. Me hizo reír varias veces y desarrolla muy bien los hechos. Es muy predecible pero tiene algunos puntos interesantes como: Ballin fingiendo su muerte.

La música se basa sobre todo en bailes de Argentina y en las actuaciones e Gilda, que os dejo a continuación. ¡Cuidado con los spoiler de los videos!
Amado mío:

Put the blame on Mame(si,esta es la de la famosa bofetada): 


No suelo destacar el vestuario en películas que se ambientan en su propia época pero en esta película si lo haré. Es fantástico. Sigue perfectamente la evolución de los personajes y contribuye a situarnos en distintos lugares y acontecimientos.
Los decorados están muy bien escogidos y realzan, entre otras cosas, la megalomanía de Ballin. El extraño juego de persiana y altavoces de su despacho, los cuadros de sí mismo…  muy acordes con su obsesión por hacerse con el planeta.
Dos puntos flojos son la iluminación y el maquillaje. La iluminación es excesivamente fuerte sobre Gilda y muy tenue en todo lo demás. Entiendo que la intención de esto fue destacar a al actriz pero no era necesario y da un aspecto extraño al rostro de otros actores.
El maquillaje en Glenn Ford oscurece sus ojos, potenciando el efecto de la luz y destaca sus labios maquillándolos de un tono claro. Como os imagináis no da un aspecto muy favorecedor.
Si bien el doblaje cumple y podeis verla así sin ningún problema, en versión original disfrutaréis de la voz de Rita Hayworth, que le pega mucho más al personaje.

Nota: un 7. Está bien y merece la pena verla, pero no os esperéis un clásico de 10. No lo es.

PD: tenía que decirlo, Rita Hayworth está increíble en esta película. Belleza y sensualidad en estado puro. ¡Vivan las curvas!

jueves, 28 de abril de 2011

Sin perdón - Clint Eastwood

Nunca sé qué esperarme del amigo Clint. Cuando una peli suya me gusta... dios, la adoro; pero cuando no me gusta, me resulta soporífera hasta la náusea. Por eso, cuando me pongo a ver una peli suya, dudo: ¿de qué grupo será?



Como casi siempre, Clint hace de personaje de Clint. De tío duro y cascado que va de ligeramente malo pero en realidad es un pedazo de pan que ayuda a los que no tienen a nadie. Sí, es el rollo Clint, o algo. 
La película va de que un tipejo inmundo raja a una puta en la cara y el castigo que le imponen no parece suficiente para calmar los ánimos, así que Bill Munny (Clint Eastwood), su amigo Ned Logan (Morgan Freeman) y 'Schofield Kid' (Jaimz Woolvett) salen en su busca para no darle cuartel. Como archienemigo repugnante, sobre todo, y más que a su presa, tendrán al sheriff, un horrible, deleznable y magnífico Little Bill (Gene Hackman).

En general, tiene un modo de ser contada muy del señor Eastwood. Planos largos, algunas escenas de campo abierto bastante poéticas, con colores fuertes y tristes en su épico vacío, en su soledad. La historia es clara y no se anda con zarandajas, sabe qué quiere contarnos y cómo va a hacerlo. Sabe en qué medida puede ser producente ornamentar las cosas y en qué medida será sobrecarga banal y no se entretiene, ni se lía, ni nos deleita/seduce/engaña con colores que ofuscan la vacuidad de la historia.

El personaje de Hackman es... el arquetipo odioso. Sin grandes requiebros. Su épica escena en la que desarma a Bob 'el Inglés' (Richard Harris, Dumbledore en las dos primeras del mago niño con la frente hecha un cisco), un viejo de 70 tacos, y luego le da una paliza, es una muestra de hombría y testosterona sin reparos. Qué duro es, como el granito porriñés. Kid es otro tío duro, o quiere parecerlo, porque es una nenaza que necesita mentir y exagerar sus falsas gestas para seguir notándose los testículos entre hombres de verdad como Logan y Munny. Casualmente, mi personaje favorito era el ultrasecundario Bob 'el Inglés'; el actor lo hace tan bien, el personaje es tan carismático... creo que eso conllevó a mi terrible odio por el imbécil sin autoestima de Little Bill, que intenta resarcirse zurrándole la badana a Clint. En serio, Little Bill es un crack golpeando viejos.


«Debo de tener la cara igual que usted». No pertenece a esta escena, que conste.

La escena del tiroteo final me pareció ridícula. Supongo que enfatiza el hecho de que el que tiene la cabeza fría es el que impacta, y el resto mueren. Pero... ¿así? ¿de verdad?


Nota: 7. Clint, Harris y Hackman me encantaron, aunque los personajes son un poco planos (todos, en general). Freeman, que siempre me gusta, no tiene un personaje, en mi opinión, especialmente atractivo. Woolvett me aburrió soberanamente, quedando muy por debajo de la mayoría de secundarios, como el propio Harris o las putas. Clint ya apuntaba maneras de su talento para la dirección, con unas escenas bien rodadas, lentas sin hacerse aburridas (salvo puntos concretos de muerte rítmica), aunque desperdicia, creo, ciertos momentos muy dramáticos.


Otras películas del amigo Clint:
Gran Torino (Nota: 9).

martes, 26 de abril de 2011

Marnie, la ladrona - Alfred Hitchcock

Marnie (Tippi Hedren) es una mujer que vive de robar, una cleptómana que no puede reprimir sus impulsos. Siempre sigue el mismo modus operandi: se presenta a un puesto de secretaria, consigue que le den el trabajo sin mostrar referencias y al cabo de un tiempo, roba a la empresa y desaparece. Se vale de mentiras, falsas identidades… lo que haga falta con tal de cumplir con su objetivo.
Pero todo cambia cuando se cruza en su camino Mark Rutland (SeanConnery).Conocedor del problema de Marnie, la contrata para estudiarla y aprender qué le empuja a robar.



El guión es fantástico. De hecho en su época rompió moldes al hablar abiertamente de la frigidez en la mujer. Sin llegar a ser sórdido con el tema, no se ahorra nada. Las escenas están bien hiladas y el final resulta sorprendente. Sabes que algo ha pasado, te preguntas continuamente el qué, haces miles de conjeturas y finalmente te dan una respuesta que no es la que esperabas,

Los personajes son complejos y están muy bien desarrollados:
Mark: obsesionado con Marnie, cariñoso con su familia, pero distanciado del resto de la humanidad, con un deje de desprecio hacia todos ellos.
Marnie: ladrona, mentirosa, frígida… llena de problemas y de sentimientos contrarios. Una mujer que se siente más a gusto entre caballos que con personas.
Lil (Diane Baker): hermana de la primera mujer de Mark. Enamorada de él y dispuesta a todo por conseguirlo.

Las actuaciones son magníficas. La primera vez que la vi Sean Connery no me gustó nada. Con un par de visionados más encima he de decir que estaba equivocada. Puede que yo no tuviese el día o que me perdiese algún matiz, pero este hombre se merece todos mis aplausos por su interpretación. Tippi Hedren,a pesar de todos los rumores sobre el disgusto de Hitchcock hacia ella, está impresionante. Marnie no es un personaje fácil y ella lo borda. Sin embargo, mi favorita es Diane Baker. Consigue darle un aire adorable a su personaje a pesar de las zancadillas a Marnie. Encantadora.

Hitchcock tardó en cuidar la música en sus obras. Pero esta película tiene una magnífica banda sonora. Bernard Herrmann se lució especialmente. Os aconsejo que os paséis por la biografía de este grandísimo compositor.

La iluminación y el vestuario cumplen. El maquillaje falla con Sean Connery. Me he pasado media película preguntándome qué le pasaba a sus cejas y a sus labios. No sé qué han hecho, pero no queda bien.

Uno de los pocos problemas de la película es que tiene partes que no han envejecido bien. Algunas de las imágenes a caballo o las rodadas en coches quedan obsoletas. Eso si, en la época tuvieron que ser increíbles pero hoy en día han quedado muy desfasadas.

La dirección es… es Hitchcock, sin duda. Un director al frente de una de sus mejores películas. Una lección de cine.
Durante la obra se intercalan dos tipos de planos: unos muy cortos centrados en escenas cotidianas como guardar las llaves en un bolso, coger unas flores o cambiar una tarjeta de la cartera; otros que empiezan desde el techo, alejando al espectador del centro de la escena, y que descienden hasta obtener un primer plano del actor que esté en la sala.
Con esta técnica se ganó la enemistad de los críticos por hacer un cine muy experimental y  adelantado a su época. Además, en países como Inglaterra fue catalogada como X por los temas que trataba.

Aprovecho  esto para decir que para hacer cine experimental no necesitas crear una película de más de dos horas mal hecha y que nadie entiende. Ejemplos de directores que hicieron cine experimental en su época: Hitchcock, Coppola, Alan Parker, Scorsese o Guy Ritchie.  ¿Alguien no ha entendido sus películas? Pues eso. Menos gafapastismo y más buen cine, gracias.

Curiosidades:
—Diane Baker siempre ha dicho que este ha sido su película y su papel favoritos.
—En su biografía, Tippi ha desmentido que Hitchcock no le dirigiese la palabra durante el rodaje.
—Hitchcock usó un caballo mecánico en las escenas con más riesgo para el animal.
—A Diane Baker no le dejaron leer el guión, tuvo que aceptar antes de poder hacerlo.

Nota: 9. Es fantástica. Un clásico de uno de los mejores.


Otras películas de Hitchcock:
Extraños en un tren.
La ventana indiscreta.
Rebecca.
Psicosis.

jueves, 21 de abril de 2011

Mad Men (2ª temporada) - AMC

A veces me levanto escéptico y me pregunto cómo es posible que haya seguido viendo esta serie. Es cierto que está muy bien hecha, pero también es cierto que, cada vez, es menos Mad Men y más una cualquiera, una fulana en el mundo de fulanas que son las series de televisión; a lo sumo, quizá, una fulana muy bien maquillada.




¿Por qué? Mad Men empezó siendo una historia de publicistas, de publicistas que tenían familias, que tenían problemas personales, líos y ajetreos. Una historia de trabajadores con vidas normales. La obsesión por exagerar la masculinidad de Draper ha conseguido que la serie evolucione de otro modo, de una manera en la que gran parte de esta temporada y prácticamente la totalidad de las siguientes (he retrasado mucho esta reseña para dejar en frío mis ideas) se ha invertido. Ya no es una serie de publicistas que tienen una vida con líos y ajetreos; ahora es una serie de líos y ajetreos en la que, muy de vez en cuando, se pasan por la oficina y trabajan. Sinceramente, ya he entendido que Draper tiene un problema de promiscuidad y de obsesión sexual... es que ya no me aporta gran cosa. Prefería las campañas publicitarias, la verdad; ese factor es lo que diferenciaba, para mí, Mad Men de Gossip Girl. Eso y el humo del tabaco. Cada vez más parece que sólo le queda el humo del tabaco.

¿Es ahora una mala serie? No, en absoluto. Mad Men sigue contando con una puesta en escena elegante hasta, casi, la majestuosidad. Los personajes siguen siendo muy grandes, aunque ahora se dediquen, en general, a pavonearse de lío en lío. Reconozco que me gusta la evolución de Peggy Olson (que, en mi opinión, merecía un cambio y... una vida) y me gustan las tramas generales, tanto de ésta como las siguientes. No me gusta, insisto, la proporción de tramas/líos de faldas. ¿A eso se va reducir Mad Men? Hay tantas series para eso que, honestamente, me parece desaprovechar el potencial marcado por la primera, aquel enfrentamiento entre el macho y la hembra, la sociedad compulsiva y los trucos publicitarios.

Aún queda en esta segunda una pequeña reminiscencia de aquella primera, aún queda algún reclamo publicitario, pero me parece difícil no creer que son menos abundantes... y tal vez menos importantes. Supongo que una parte del público habrá agradecido el cambio de enfoque, pero a mí me molestó un poco. No obstante, sigue pareciéndome de lo mejor que ha hecho la AMC, después de Breaking Bad.

«Y si pienso, tal vez vuelva a ser el mismo de antes»

Nota: 8. La serie me sigue pareciendo muy buena, pero lamento un poco la pérdida de su fuerza inicial, aunque la evolución de algunos personajes y la tremenda realización técnica de la serie sigue siendo, sencillamente, magnífica.

miércoles, 20 de abril de 2011

Un agujero en la alambrada - François Sautereau

Un agujero en la alambrada es un libro infantil de François Sautereau escrito en 1977 y ganador de diversos premios, que nos presenta un paisaje idílico, bucólico... limitado por unos gendarmes que vigilan una extraña alambrada.



En el Pueblo Elevado, un lugar tranquilo y campestre, en el que sólo hay un coche que viene de vez en cuando a pasar revista a los gendarmes, en el bosque de Epnoi, hay una enorme alambrada que está prohibido cruzar. Los niños del pueblo, como casi cualquier niño, juegan contra la prohibición, intentan llegar allí; aunque el cabo Beauras, un policía ejemplar, y sus hombres siempre se lo impiden.
Sautereau presenta  a los niños, los grandes protagonistas de la historia. El protagonista es Grisón, el segundo al mando de la pandilla; después de Raclot. Se nos presenta al resto del grupo, y a la familia adoptiva de Grisón, quien sabe que estos no son sus verdaderos padres.

La obra tiene un estilo sencillo, muy apto para niños, pero no se queda ahí. Sautereau no intenta cobijarse en la falsa creencia de que los libros para niños y jóvenes tienen que ser libros sin técnica ni chicha. La narración es simple, adecuada a un público infantil, pero la historia tiene un toque intrigante, una crítica evidente y una reflexión acerca del mundo rural enfrentado al mundo urbano. Los personajes son claros y concisos, no evolucionan especialmente, aunque la ampliación de perspectiva que trae consigo el relato les afecta.

Aunque he de admitir que me gustó cómo cambiaba el cabo Beauras, cómo nacía su curiosidad, cómo evolucionaba y cómo decidía tomar parte indirectamente activa en los hechos. Me gustó mucho ese secundario. Y es que los personajes tienen todos su punto, desde el extraño peón caminero Rafistole, al carismático pastor Basile, pasando por Robert, Beauras, Raclot...

Tal vez lo que menos me haya gustado son algunos cambios de tiempo, en los que se alternan constantemente párrafos en pasado con párrafos en presente. No sé si con alguna intención concreta, aunque a mí me resultaron caóticos y poco... bellos. Le faltaba la elegancia que da la cohesión.

Lo que más, sin ninguna duda, La Zona y el otro lado. El misterio, cómo se va desgranando a los pocos, dejando saborear e intuir el ambiente, cómo se va mostrando, cómo se da la información, manteniendo el tono de cuento pero insinuado lo oculto, lo triste y lo alienante de la situación que lo engloba todo.


Nota: 8. Es un buen libro, un muy buen libro, con el suficiente valor, además, de contar una historia para niños sin condenarlos al aburrimiento absoluto y a la mirada decepcionada una vez que crecen. Bueno, sí, para cualquier edad.


Gracias, Cris, por la recomendación y por tus intentos de que recupere mi infancia perdida.

miércoles, 13 de abril de 2011

El discurso del Rey - Tom Hooper

Tras la muerte del Rey Jorge V (Michael Gambon) su hijo Eduardo (Guy Pearce) sube al trono como Eduardo VIII. Sin embargo sus simpatía hacia en régimen nazi y su amor por la divorciada Wallis Simpson (Eve Best) hacen que abdique en favor de su hermano Jorge (Colin Firth), el futuro Jorge VI.
La película se centra en la lucha de Jorge por superar su tartamudez con la ayuda de un extravagante logopeda (Geoffrey Rush), recomendado por su mujer Elizabeth Bowes-Lyon (Helena Bonham Carter).


Esta es una película sobre la superación personal. La lucha de Jorge por poder hablar en público con fluidez acapara toda la atención. El guión y las actuaciones reflejan a la perfección su frustración, su afán de mejorar, su dedicación y trabajo, las complejas relaciones familiares que lo envuelven, lo sólido que es su matrimonio, su miedo, sus inseguridades… muestra a un Príncipe temeroso de ser Rey y de no dar la talla. Es una gran obra que engancha desde el principio haciendo que empatices con cada uno de los personajes.
El guión hace que una historia tan sencilla se convierta en algo emotivo y emocionante. Los diálogos son brillantes y se adecuan perfectamente a las diferentes clases sociales. Nos deja ver cada personaje a la perfección, haciendo que empaticemos con unos y despreciemos a otros. En desarrollo de la terapia hace que nos olvidemos de quien es el paciente, viendo sólo a una persona con grandes capacidades y grandes limitaciones.
Toda clase social, desde los obreros hasta el clero, pasando por los políticos y nobles tienen cabida, dando una clara imagen de la sociedad de la época.
La dirección es todo lo que se puede esperar de ella. Tiene muchos planos cortos, que los actores soportan a la perfección. Combina continuamente diferentes estilos, sin que resulte chocante y aprovecha la luz de forma magistral.
Los actores son impecables, un gran elenco. Colin Firth está fantástico. Os recomiendo encarecidamente que intentéis verla en versión original. En España han escogido para él al mismo doblador que Nicolas Cage y se queda muy lejos de dar la talla. Y está claro que en esta película la voz de Jorge es lo más importante. Helena Bonham Carter está correctísima en uno de sus papeles más normales. Una actuación sin las excentricidades a las que nos tiene acostumbrados, es una mera esposa de..., un ama de casa. Y cumple con el papel con gran soltura. Guy Pearce como Eduardo también es destacable. Junto con un gran guión, hace que desprecies al personaje. Sin embargo mi actuación favorita fue la de Michael Gambon. Tiene un papel muy pequeño, pero me encantó.
Destaco también a los extras. Si os fijáis mientras la veis, os daréis cuenta de que todos parecen muy ingleses. No podrían estar mejor escogidos.
El vestuario y los decorados son fieles a la época y al estrato social de los personajes en cada escena. De lo más destacable. Los palacios, las casas humildes, el campo, las fábricas, la radio… todo te acerca un poco más al tiempo y al lugar donde se desarrolla todo. No tienen un solo fallo de que hablar.
La música está compuesta casi en su totalidad por Alexandre Desplat. La pieza principal es preciosa, pero acaban abusando en exceso de ella. Escuchándola en su totalidad, las canciones se diferencian poco entre si, dando lugar a una banda sonora un tanto monótona. También echan mano de obras de Mozart y de Beethoven. La tenéis en plataformas como Spotify si quereis escucharla.

Nota: 9. Junto con Cisne negro, la película del año. Sin duda.


Otras candidatas a los Oscar 2010:
Cisne negro.
El discurso del rey.
Valor de ley.
Toy Story 3.
127 horas.

Mujeres Desesperadas (1ª temporada) - Marc Cherry

Mujeres desesperadas es una serie de la ABC, creada por Marc Cherry, que trata sobre los misterios que suceden en un barrio residencial estadounidense.



En Wisteria Lane, que así se llama el barrio, hay un grupo de amigas que quedan para hablar y jugar a las cartas. Son: Bree Van De Kamp, Susan Mayer, Lynette Scavo, Gabrielle Solís y Mary Alice Young. En la primera temporada, ese misterio, de hecho, es el suicio de Mary Alice Young. ¿Por qué lo ha hecho? ¿Qué ha pasado?

Eso es lo principal, luego, cada personaje tiene su subtrama secundaria y, de vez en cuando, surgen misterios menores que hacen avanzar un poco la trama. Lynette intenta hacer tiempo para cuidar a sus monstruosos hijos, unos niños malcriados e insoportables que son de lo peor de la serie, Bree intenta arreglar un matrimonio que se viene abajo de forma imparable, Gabrielle intenta que su marido no se entere del romance que mantiene con un jardinero de 15 o 16 años y Susan intenta camelar a Mike Delfino, un vecino que acaba de llegar al barrio.

Los personajes, la verdad, no me resultan demasiado interesantes. Son unos personajes tirando a típicos sumidos en unas situaciones que, misterios aparte, son bastante costumbristas. La mujer con los niños, la telenovela de Gabrielle (qué apropiado, ¿no? Me sorprende que nadie se haya quejado de lo racista que es que la historia dramón telenovelesco la vivan los mexicanos y no otros cualquiera), la pareja que parece a punto de romperse. Lo cierto es que la única nota de color la pone el personaje de Susan, por lo inocente, gafe y, por momentos, estúpida que resulta, lo que permite añadir al drama con misterios y culebrón, un poco de humor. Entre los secundarios, no obstante, hay alguno que sí engancha bastante, como Mike Delfino, Paul Young o Julie Mayer (la hija de Susan) quien, a grandes rasgos, es la voz de la razón de su madre.

Los diálogos, en general, me parece un poco tópicos; hay alguno original o graciosillo, pero son los menos y las situaciones tardan demasiado en resolverse, haciendo pequeños retrocesos constantes para mantener la trama controlada y sacar una temporada de cada misterio a fuerza de extender las subtramas menores hasta el infinito y más allá (o, al menos, veo que en la segunda temporada esta metodología se mantiene).

Entre sus puntos buenos cuenta con una música de ambientación (que acabo de ver que se denomina «música incidental») grandiosa, un trabajo fantástico de Steve Jablonsky, al igual que la música de la intro, a cargo del siempre genial Danny Elfman; aunque no puedo evitar destacar que la parte visual de dicha intro no me gusta especialmente (hoy lo aclaro, no como cuando hablé de la cortinilla de presentación de Mad Men). Durante los capítulos, la dirección es muy buena, y todo el trabajo de imagen es encantador: el color con su ligero tono de cuento un poco enfermo, la ropa, los escenarios... además, las actrices de la serie, especialmente Teri Hatcher, en mi opinión, desempeñan un papel fundamental a la hora de dar interés o solidez a sus personajes. Susan vale algo en la medida que Hatcher consigue transmitir algo con sus sonrisas inocentonas que subyacen a la, muchas veces, maligna naturaleza de Susan.

Nota: 6. La serie está bien, cumple y eso; tiene capítulos divertidos y capítulos dramáticos y ninguno de ellos parece malo. Tal vez lo que más para atrás me echó de la primera fueron los personajes de Carlos y Gabrielle, que no sólo eran tópicos, sino que eran el tópico de algo que me desagrada en sí mismo: las telenovelas. No obstante, otros puntos de la serie hicieron que viese la serie con cierto interés.


Siguientes temporadas:
2º temporada.
3º temporada.
4º temporada.
5º temporada.

lunes, 11 de abril de 2011

Full Monty - Peter Catanneo

Full Monty es la ópera prima del director británico Peter Catanneo que hasta el momento se había dedicado sólo al mundo de la televisión de su país, al que ha vuelto en alguna ocasión.



En Full Monty se nos presenta a Guz (Robert Carlyle) y a su mejor amigo, Dave (Mark Addy). Ambos eran trabajadores del metal pero la empresa ha cerrado. Por el cadáver de la factoría sólo pulula la Banda de música, los tíos raros. Gaz y Dave, no obstante, están allí, con Nathan, el hijo de Gaz, robando vigas. Mientras, las mujeres de la historia asisten expectantes a un espectáculo de boys, esto da a Gaz la idea de su vida. Hacer un desnudo integral para que un montón de mujeres con ganas de ver penes les paguen una pasta; y les permitan salir del pozo inmundo en que los ha sumergido la pobreza.

Catanneo juega de forma magistral con el drama triste y un poco incómodo y la comedia más divertida que roza, por momentos, el humor absurdo. Los personajes tienen todos su punto, aunque reconozco que siento predilección por Dave y Gerald(Tom Wilkinson, el más serio de los participantes en el proyecto de desnudo) y todos los actores cumplen, aunque destaco a Addy, que es, desde que vi la película hace ya algo más de diez años, mi favorito indiscutible.


«Ese está muy gordo, ese está muy viejo y ese es un tirillas que no tiene ni huesos

Toda la película está magníficamente rodada. Es imposible dejar de destacar el toque bonito y normal que le dan a Sheffield —a la que describen como una ciudad enteramente industrial en el vídeo introductorio del principio— en los breves momentos en los que se graban escenas al aire libre; cómo, en esos momentos, fuera de los bajos comerciales sórdidos o de las fábricas abandonadas, Catanneo saca a relucir un gran aprovechamiento de la iluminación que contribuye a dibujar un fuerte contraste entre unos colores poderosos que llaman y fijan la atención del espectador. Además, quiero destacar también lo fluida que resulta la actuación y los movimientos de los actores a través de la pantalla, lo bien calculado al milímetro que queda todo.

Y, por supuesto, hay que hablar de la banda sonora, perfecta toda ella. Ese es un buen resumen. La música de esta película es su alma eterna e inmortal. La ambiental es muy envolvente, muy apropiada; guía bien a través del sentir de las escenas, pero es que la principal es sencillamente increíble. Lo bien que encaja en el contexto, la calidad de las canciones escogidas, el tiempo que suenan y cómo la imagen y ellas se entremezclan consiguiendo un resultado mucho mayor que el de sus sumas por separado. Magnífico.


Nota: 7,5. Full Monty es una buena película que cosechó diversos premios, sobre todo en cuanto a música y mejor comedia o musical. Tuvo que ser un año duro para competir con la Titanic de Di Caprio a vueltas, y la prácticamente perfecta La Vida es Bella de Benigni, pero, sin ninguna duda —y creo que lo que la gente recurrió a chistes de esta película en la vida cotidina lo avala—; Full Monty es una de las comedias que marcaron los 90.

viernes, 8 de abril de 2011

Eva al desnudo - Joseph L. Mankiewicz

 Margo Channing (Bette Davis) es una de las grandes actrices de teatro de su época. Todas las noches Eva Harrington (Anne Baxter) va a ver la representación de su última obra y la espera a la entrada y a la salida.
Una de esas noches Karen Richards (Celeste Holm), amiga de Margo y esposa del autor de la obra, se compadece de la chica y le presenta a su ídolo.
A partir de este encuentro Eva pasará a formar parte de sus vidas.



 La película empieza con una jovencísima Eva recogiendo el más importante premio que puede recibir una actriz de teatro. Sin embargo, los que deberían ser sus amigos, aquellos a quien agradece el premio, no parecen muy contentos. Así es comienza Eva al desnudo, dejándonos ver el final desde el principio.

Pero a pesar de saber que algo terrible a pasado, lo olvidamos en cuanto vemos los inicios de Eva. Eva, protagonista de la triste historia de su propia vida. Eva, dulce, inocente y modesta. Casi desesperada por agradar y ser querida. Eva, que va tejiendo minuto a minuto una tela de araña de la que ninguno de sus seres cercanos podrá escapar. Y aún así, a pesar de saber quién es y lo que hace, la adoras. Tampoco ayuda el carácter de diva de Miss Channig. Caprichosa, engreída, mordaz, y obsesionada con el paso de los años.

El guión es increíble e inteligentísimo. Grandes diálogos y reflexiones que dan lecturas diferentes a la misma película. Críticas a la industrial del cine y del teatro, a los guionistas, a los directores, al dinero, a los fans, a las casas de campo a dos horas de la ciudad, a los críticos, al machismo, a las mujeres…

Las actuaciones son fantásticas, destacando a Bette Davis que se come la pantalla. Nunca me había pasado pero cuando ella estaba en la escena, sólo estaba ella. Daba igual cuantos actores la rodeasen o a quién enfocase la cámara. Es tan carismática, que sólo la ves a ella. Y Anne Baxter asustada, escondida detrás de Bette. Con la mirada baja, con las manos temblorosas… hasta que muestra su verdadera cara. Y entonces parece otra persona. La dulzura de sus rasgos pasa a ser dureza y su pureza, provocación. También destaco a George Sanders, un cínico capaz de hacer llorar a la más cruel de las arpías. Y Celeste Holm, encantadora yen su sitio.
Grandes personajes acompañados de grandes interpretaciones. Como curiosidad, tenemos a Marilyn Monroe haciendo un pequeño papel, el de aspirante a actriz. Es tan joven que no la reconocí. Pensé: «cómo se parece esa chica a Marilyn, pero más joven» :P

La dirección es genial y combina a la perfección con la iluminación. Las escenas parece lo que los decorados reflejan: un teatro, un coche, una casa… Las tomas se suceden con total fluidez y encanto. Buen trabajo de Joseph L. Mankiewicz.

La banda sonora es de lo más normalito, nada que comentar sobre ella.

Hay cuatro grande escenas en esta película:

— La escena en la que Margo descubre que Eva es su sustituta y se encara a su pareja.
— Las reflexiones de Margo y Karen en el coche.
— Cuando Eva chantajea a Karen.
  El cínico crítico diciéndole a Eva que sabe todo acerca de ella, diciéndole que es suya.

El final:
Fantástico y redondo, con una Eva ya triunfadora, y con una chica a su lado dispuesta a todo para ocupar su lugar.

Curiosidades:
George Sanders os sonará a muchos por Rebeccca. Este hombre es inmejorable haciendo de cínico.
La película está basada en hechos reales, la historia de Elisabeth Bergner.

Premios:
     6 Oscars, incluyendo película, director, guión, actor secundario (Sanders) y vestuario.
     BAFTA: Mejor película.
     Festival de Cannes: Mejor actriz (Bette Davis), Premio especial del jurado.


jueves, 7 de abril de 2011

El gran salto (The Hudsucker Proxy) - Joel Coen

El gran salto es una extraña película de los hermanos Coen (extraña, incluso, para ser suya) en la que un ingenio Norville Barnes (Tim Robbins) se hace con la compañía Hudsucker tras una jugada de los accionistas, capitaneados por el malvado Sidney J. Mussburger (Paul Newman) para aumentar al máximo sus ganancias. Y la cosa les marcha bien hasta que aparece en escena Amy Archer (Jennifer Jason Leigh) una reportera que quiere meter la nariz hasta el fondo.





Desde el principio mismo, la película llama la atención por su fuerza visual y lo encantador de su narración. Un narrador de voz tranquila contextualiza la situación mientras la cámara se mueve lentamente por las calles de Nueva York en los últimos momentos de 1958. Norville sale de su despecho por la ventana y desde la cornisa mira al suelo. El reloj marca las 12 y se procede a mostrar el pasado de esta historia.

La presentación de un Norville (en el que hay que reconocer que influye muchísimo la labor de un adorable e increíble Tim Robbins, en el mismo año que haría Cadena Perpetua, ¡qué gran año 1994 para este hombre!) resulta tremendamente trágica y cómica a la vez, aunque muy de cuenta, muy benigna. Y es que Tim consigue pasar de caracterizar a un personaje soñador, con cara de ilusionado, de persona con una idea —la del hula hoop, de hecho—, de tipo ilusionado con el futuro que se siente avasallado por los gritos y las órdenes que le dan de malas maneras; a un hombre directo que debe gobernar la nave millonaria que es Hudsucker para llevarla al mejor puerto posible, que se deshumaniza y se agria. ¡Qué gran actor!

Los escenarios, los movimientos de los actores y de las cámaras, el ambiente, el tono —casi tan exagerado como los personajes, realzados por el carisma de Amy y por el brutal contraste entre Norville y el infame y odioso Mussburger, que es casi un villano de opereta— en que se cuenta la historia, la música ominosa, sobrecargada y con fuertes contraste en sonido y, de vez en cuando, en volumen; los largos silencios y los comentarios extrañamente humorísticos —muy del estilo de los Coen, por cierto—enfatizan el toque teatral, convirtiendo la película en una exagerada fábula que renuncia a muchas cosas para mantener su apariencia amable y bonita.

Y es que, como acostumbran estos tipos, la fotografía, la dirección de actores y los escenarios (aunque en mi mente tienden más a los paisajes increíbles que a los grandes escenarios cerrados)  resultan casi apabullantes. La estética está muy marcada y sumerge al espectador en unas aguas de color, por momentos, bronce steampunk, pero originales, cautivadoras y oníricos sin excepción. Para muestra, el despacho de Mussburger (con parte del gran reloj exterior de fondo) o la del interior del mecanismo, que guarda en su seno algunas de las escenas más raras de la película...

«Tu ascenso fue meteórico, tu caída será interminable

También es interesante ver cómo, de una forma un poco pesimista, el poder acaba corrompiendo incluso al inocente Norville, convirtiéndolo en uno más, en un directivo tirano y engreído que necesita una voz firme y un guantazo que lo devuelvan al suelo.

Y, por si fuera poco, cuenta con la participación, breve, de un común recurso de los Coen, el grandísimo actor neoyorquino Steve Buscemi; y, según veo en IMDB, también con la de Jim True-Frost, Prez en The Wire, aunque, la verdad, es que ni siquiera recuerdo quién puede ser aquí.

Nota: 9. Una de las películas más divertidas y cautivadoras que he visto, con una música y un reparto perfectos en todo momento. Supongo que la peli mereció mucho más, pero apareció el mismo año que Pulp Fiction, Cadena Perpetua, Forrest Gump y El Tey León, no debió de ser un año fácil.

Otras reseñas de los Coen:

miércoles, 6 de abril de 2011

Expreso de medianoche - Alan Parker

Billy (Brad Davis), un joven norteamericano, visita Turquía con su novia (Irene Miracle) en 1970. Sin decírselo a ella, decide transportar varios paquetes de hachís pegándolos a su cuerpo. Pero lo descubren durante un control en el que las autoridades turcas buscaban terroristas.
A partir de ahí comienza una dura lucha para salir de la infernal cárcel en la que  es encerrado.




Esta no es una película bonita ni fácil de ver. Es muy dura y no se ahorra nada a la hora de reflejar la crueldad, sufrimiento y violencia.

El gran fallo de esta película es la primera media hora. Ayuda a contextualizar, es cierto. Pero empobrece un poco la nota. Demasiado lenta para mí gusto. Es el único fallo de un atrevidísimo guión en el que pocas cosas sobran. Maltrato infantil, homosexualidad, soborno, corrupción, palizas… todo expuesto a nuestra vista sin ningún pudor.  No deja bien al Gobierno turco de la época pero tampoco al estadounidense. No deja títere con cabeza.
Los diálogos están cuidados al milímetro y se coordinan perfectamente con las escenas. Los sucesos están bien hilados y la tensión es palpable. Un gran trabajo del oscarizado Oliver Stone.

En cuanto a las actuaciones destaco sin duda a Brad Davis. Es una interpretación que deja sin aliento. Es creíble como novio feliz, después como preso y finalmente como un desequilibrado mental que ha desconectado con la realidad.
El resto del elenco no desmerece en absoluto. La escena en la que: su novia lo va a visitar y él le pide que le muestre un pecho para masturbarse es desesperación pura por parte de ambos De lo mejor que he visto jamás.

La dirección juega muy bien con las luces y las sombras. Saca un gran partido a la oscuridad. Juega con planos que nos pueden resultar extraños pero que consiguen un gran efecto junto con la iluminación, el guión y las actuaciones. Gran trabajo de Alan Parker.

El maquillaje es muy bueno. Los personajes parecen constantemente sucios y maltratados.  Hay un destacable trabajo de caracterización para conseguir un  gran parecido entre los personajes reales y los de ficción.

Los decorados son lo que deben ser: sucios. Dan asco. Una sensación de continua suciedad, de repugnancia a la hora de pensar en tocar cualquier cosa que pertenezca a ese lugar. Calles llenas de polvo, cárceles que se caen a cachos, presos que se bañan y a los diez minutos están ya cubierto de la roña que lo impregna todo.

La música. Uff, la música. La música ganó el Oscar a la mejor banda sonora y aún me pregunto por qué. Tiene una buena canción: Istanbul Blues. El resto es tecno setentero del malo. Tan malo que es incómodo de escuchar. Mejoraría mucho si no tuviésemos que escuchar semejante despropósito. La he escuchado en Spotify a ver si era problema de la calidad de sonido de la época pero no, es que es muy mala.

El doblaje está muy bien, podéis verla tal cuál sin ningún problema.

Curiosidades:
—Los actores escogidos para Billy y para su padre son idénticos a los reales. Otra gran labor de maquillaje.
—Está basada en hechos reales.
—Está basada en el libro «Expreso de medianoche» escrito por el propio Billy Hayes.

Premios:
—Oscar a la Mejor Banda Sonora, de Giorgio Moroder.
—Oscar al Mejor Guión Adaptado, a Oliver Stone. 

Nota: 8. La primera media hora y la música le quitan puntos. Pero sigue siendo una película muy buena y que no ha envejecido mal.