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martes, 30 de abril de 2013

Suburgatory (2º temporada) - ABC

Con lo bien que te hablamos de esta serie en su primera temporada y lo mal que ha ido la segunda, sobre todo a partir de la segunda mitad. Te adelanto que la hemos dejado sin acabar la temporada porque ha perdido toda la gracia.




De como Suburgatory perdió su esencia:
— una de las gracias de la serie eran esas parodias que hacían de los diferentes estilos cinematográficos. Es cierto que esto se fue diluyendo poco a poco en la primera temporada pero en la segunda, pasó a ser un elemento inexistente. Parte de la gracia murió así.


Razones para ver la segunda temporada:
— la relación entre Dallas y George. Geniales juntos. Dallas es maravillosa y adorable y George está tan perdido con ella como en todo lo demás. Pero le pone ganas.
— La madre de Sheila.
— Ryan Shay, que pasa a ser uno de los grandes personajes de la temporada.


Razones para no ver la segunda temporada:
— Tessa, a pesar de ser una chica madura y responsable, siempre ha tenido el ramalazo adolescente normal en su edad. Este ramalazo se apodera de ella durante la segunda temporada.
— ¿Desde cuándo esta serie es una comedia adolescente?
— Las parejas adolescentes: Tessa y Ray junto con Lisa y Malik, son insoportables. Toda la chispa de una relación ha ido para George y Dallas, dejando al resto a la altura del betún.
— Nadie espera que Suburgatory tenga grandes tramas ni que los personajes sufran grandes giros de personalidad. Intentarlo es absurdo y no queda bien. Veamos como ejemplo a Lisa, que no acaba de dar vueltas y vueltas para volver al mismo sitio.



En resumen: yo me quedaría con la fantástica primera temporada y algún capítulo suelto de la segunda pero Suburgatory se va de cabeza a la lista de series que dejamos.

Nota: un 3. Aburrida.


lunes, 29 de abril de 2013

Life aquatic - Wes Anderson

Quizá recordéis que hace unos meses vimos Moonrise kingdom y que me había gustado especialmente. Resultó que Juampa, uno de los asistentes de nuestros sábados de cine con amigos, tenía varias películas del señor Anderson y, así, quedamos para ver la que hoy nos ocupa: Life aquatic.


Tiburón jaguar

Todo esto empieza, sigue y termina con la misma figura, la del tiburón jaguar que empieza acabando con la vida de Esteban, uno de los compañeros del capitán y realizador de documentales sobre la vida marina, Steve Zissou (Bill Murray). Zissou, un trasunto de Jacques Yves Cousteau, está en horas bajas y necesita relanzarse, así que se lanza, cámaras a mano (por supuesto), en persecución del escualo acompañado por:
—Eleanor (Anjelica Houston), esposa de Zissou y vicepresidenta de la compañía.
—Klaus (Willem Dafoe) ingeniero alemán afectuoso y algo torpe.
—Ned Plimpton (Owen Wilson)
—Pelé Dos Santos (Seu Jorge) un brasileño que se ocupa de la seguridad y que hacer versiones de canciones de David Bowie.
—Vikram Ray (Waris Aluhwalia) que nació en el Ganges.
—Bobby Ogata (Niels Koizumi)
—Vladimir Wolodarski (Noah Taylor), un físico que compone bandas sonoras.
—Renzo Pietro (Padel Wdowczak) que hace la edición de imagen.
—Anne-Marie Sakowitz (Robyn Cohen) la guionista que siempre está en tetas.
—Jane Winslet-Richardson (Cate Blanchett), una periodista que va a cubrir la cacería del asombroso tiburón jaguar.

En otro barco tenemos a otro personaje importante y a uno de esos actores a los que le cogí mucho cariño de niño: Alistair Hennesey (Jeff Goldblum), la pesadilla de Zissou.

El asombroso tiburón jaguar y el submarino donde no deben viajar más de 6 personas.

Con este panorama y esta tropa, y siendo Wes Anderson el artífice de la aventura ¿qué podemos esperar? Por supuesto, una historia llena de humor (absurdo), personajes de extraño e inesperado carisma y la mágica y algo apastelada fotografía de Robert D. Yeoman. Y todo eso está ahí, en ese sentido, poco diferencia el aspecto de Life aquatic del de la más reciente Moonrise kingdom, salvo el mayor grado de soltura que resulta evidente —y lógico— por parte de este peculiar director, que sigue rodeándose de sus fetiches (como Murray y Yeoman) para hacer un cine que, convenza al público o no, guste a la crítica o no, parece que claramente es lo que gusta al señor Anderson.

Los pequeños detalles

Dentro de lo poco que conozco el cine de Anderson, le he notado un claro interés por los detalles. Todavía recuerdo con una sonrisa en los labios las tijeras «para zurdos» de Suzy, pero Life aquatic está lleno de detalles por todas partes. Desde las versiones de sonido brasileño de canciones clásicas de Bowie (y casi todas quedan bien), a todos los peces que aparecen en la película (¡que ninguno existe!), al vestuario de Zissou (tan de Cousteau), el tono tirando a monótono con que hablan todos los personajes de la serie... tan desapasionado. Son todo pequeños elementos que se repiten constantemente construyendo parte del carácter de la película con cierta facilidad.

¡¡A bailar!!

Por encima de esta nube de pequeños elementos finamente dispuestos, tenemos esa capa de color de Yeoman, muy homogénea, muy de cuento, que ayuda a mantener cierta credibilidad dentro de lo absurdo de los hechos. Puede que el argumento sea bastante increíble, puede que expuesto de otra forma el momento baile con la radio que llevan los buceadores resultase desagradable en su ridículo o que la alocada escena de acción encasquetada brutalmente y sin venir al caso en mitad de la película minase por completo el interés del espectador que está intentando encontrar su lugar en el filme; pero lo cierto es que todo resulta tan constante, tan metódico, tan homogéneo, que sí hay una cierta coherencia interna. Es un mundo propio con sus propias leyes (que sospecho que es lo que le gusta hacer al señor Anderson). Si uno consigue entrar en ese mundo la película le resultará muy disfrutable, si algo falla en el proceso de entrada puede que la película le produzca un sopor inenarrable.

Nota: 8. Una vez que entras en la dinámica sosa y ridícula de la aventura del Belafonte, una vez que se sintoniza el humor de Anderson, la película es una verdadera delicia.


Otras películas de Wes Anderson:
Moonrise kingdom.

viernes, 26 de abril de 2013

Revenge (2ª temporada) - ABC

Ha pasado un año entero y el verano ha vuelto a los Hamptons. Con él, nos reencontramos con Emily, Daniel, Conrad, Nolan y demás personajes envueltos en una trama de venganza que pocos de ellos conocen.




Como ya te contaba en la reseña de la primera temporada, la serie se había resentido al estirarla para que durase dos temporadas. Y en algún momento de enajenación mental alguien decidió renovar Revenge por una tercera temporada y así murió la serie. Tramas sin sentido, familiares de los que nadie había hablado hasta ese momento y que aparecen y desaparecen en un mismo capítulo, personajes que primero son buenos, luego son malos y después vuelven a ser buenos, todo esto en una temporada y mil despropósitos más que han hecho que esta serie vaya en caída libre. A partir de aquí, empiezo a despellejar este horror de temporada a base de spoilers.



Los personajes:
— pensaba yo, en mi eterna inocencia, que en la ABC serían tan valientes como para cargarse a Victoria. ¡Pues no! Porque la ABC jamás dejaría que esto pasase, aunque los guionistas tuviesen las narices de plantear tal cosa. ¡Nunca! Y así volvió Victoria, con una trama pillada por los pelos, como todas las tramas de esta temporada.
La lista de personajes que esta temporada no deberían estar es larga: heredamos al maestro místico de la venganza de Emily de la primera temporada y añadimos a su compañero de entrenamiento. Porque Emily, además de necesitar al maestro místico de la venganza para que le safase el culo, también necesitaba un compañero del que enamorarse y que le safase el culo también. A ver si os creíais que era una persona capaz e independiente. Insoportable Aiden. El caballero andante llegado para vengar a su hermana y a Amanda... ese chico duro a la par que sensible que nadie soporta.
Más petardos... Amanda. Si ya no era muy soportable la temporada pasada, esta se ha lucido. ¿Lo mejor de todo? Encauzarla un poco, hacer que empiece a molar y matarla.
Y Padma, a la que deberíamos compadecer... pero no. Porque el eterno juego de "ahora soy buena, ahora no" hace que el personaje nunca acabe de cuajar.



Las tramas que a nadie le importan:
— a nadie le importa la trama de los hermanos Ryan contra los Porter. Ni la hermana de Aiden. La única trama que interesa es la de la venganza de Amanda pero como esa la hemos estirado más de la cuenta y no sabemos que hacer con ella, vamos a meter con calzador todas las tramas absurdas que podamos, así rellenamos metraje. Y de paso, aburrimos mortalmente al espectador que acaba dejando la serie o usándola para unas provechosas siestas.



A ver señores, ¿en qué estábamos pensado? Porque tener un producto tan entretenido entre manos y convertirlo en un coñazo ha tenido mérito. Y mucho. El nivel de inutilidad es tal que parece propio de politicuchos españoles.

Nota: un 3. Mira que era difícil cargarse todo lo bueno de la serie para sólo dejar lo malo, pero lo han conseguido.

jueves, 25 de abril de 2013

Estrenos 2013 que abandonamos, parte IV

Bluestone 42

Es una comedia británica de la que no conseguimos acabar ni su episodio piloto. Parece que intenta ser algo valiente y aprovechar la controversia de mostrar unos soldados poco ejemplares en Afganistán, pero lo cierto es que su humor baratísimo de patio de colegio le hace flaco favor. Los personajes (algunos) tienen cierto potencial y es posible que por repetición y según se le va dando algo más de cancha a la serie consigan hacer gracia, pero el primer episodio me pareció un despropósito horrible y muy poco aprovechable que apenas conseguía hacerme sonreír una vez cada 10 minutos. Para eso tengo la vida real. Adiós, Bluestone 42; tu intento de hacer una versión macarra de MASH es horrible.


Nota: 1. Horrible.

Broadchurch

Otra serie inglesa que abandono. Esta serie no la abandonamos los dos, así que probablemente Laulau os haga una reseña en condiciones cuando acabe la temporada, que por ahora parece que la serie le gusta. Admito que cuando empezó, en su piloto sobre todo, la serie me intrigó y me hizo olvidar, casi, el odio y hastío que despierta en mí la cara de David Tennant, el sobreactuado e insoportable David Tennant. Dos capítulos después, con la trama un poco estancada (e insinuación de que se iba a mover de forma algo sobrenaturaloide), desenganchado ya del tono frío de la serie (que parece muy de moda este año, todos a la sombra de The killing) ya no aguantaba más. Me resulta soporífera.


Nota: 5. La serie no es mala. Pero me duermo inevitablemente con ella, no puedo evitarlo... no importa que empiece a verla sin ganas de dormir. Creo que David Tennant tiene algo que ver con quzzzZzZzzZ.

The americans

Cabe decir que la dejamos en el capítulo 3, hace ya varios meses. No la puse en las entradas anteriores porque teníamos (se suponía) cierta intención de darle más oportunidades. No obstante, las opiniones que se iban vertiendo sobre la serie en internet acabaron desmotivándonos más, si cabe, y al final decidimos darle carpetazo.

Si todo fuese tan molón como su cartel, la serie podría estar genial...

Es difícil, mucho, hacer una serie de espías que resulta tan poco interesante, tan aburrida y tan distante. Los personajes no atraen a los espectadores, lo que sucede no implica de ningún modo y los episodios transcurren sin pena ni gloria ni en una dirección clara. Adiós, adiós, amigos amerricanos.

Nota: 4. No es horrible, es cierto; pero también es cierto que le falta un hervor. O dos.

Da Vinci's demons

Nos encontramos ahora ante una serie ridícula de que la que apenas aguantamos 15 minutos. Un drama sin vergüenza de sí mismo, que recurre a apariciones fugaces de actores conocidos de otras series (aparece el actor de Robert Crawley, de Downton Abbey, y el del señor Bolena de Los Tudor, por ejemplo), pero difícilmente consiguen ayudar a una ficción que se derrumba bajo su propia estupidez y sus escenarios mal renderizados.


Todo es absurdo y produce un ligero sonrojo en esta serie. Los personajes idiotas, el Da Vinci un poco chuloputas, el tono algo bucólico cuando estrenan una especie de ala delta... Os recomiendo alejaros de ella tanto cuanto podáis.

Nota: 1. Y al saco de los Horrores Innombrables.

miércoles, 24 de abril de 2013

The neighbors (¡Vaya vecinos!) - ABC

La serie, que llegó a España como ¡Vaya vecinos! (si fuese una peli creo que sé hasta la voz que presentaría el tráiler con ese título...), tuvo un inicio bastante lamentable. Tanto, que estuve a punto de abandonarla durante el mismísimo piloto y encasquetarla en uno los ya conocidos Estrenos 201x que abandonamos, pero por alguna razón a Laura le apeteció seguir con la serie y yo decidí esperar para abandonarla dándole un par de capítulos más.


Y me alegro, porque de forma absolutamente sorprendente, The neighbors acabó pareciéndome la mejor comedia de estreno del otoño pasado. Lo cierto es que aún no me explico cómo pudo darse tal metamorfosis.

Las primeras impresiones...

Son importantísimas. Esto es así. Uno puede sentir rechazo a causa de una primera impresión pero que por alguna razón decida hacer un esfuerzo y esperar a tener una segunda impresión, pero ¿qué razones hay habitualmente para esto? Muy pocas. Salvo que haya algo que nos obligue o que facilite muchísimo que volvamos a coincidir con ese agente que nos produce rechazo.

Y eso fue lo que pasó. Laura quiso seguir con la serie y como iba a estar puesta de todos modos en el televisor, dado que yo prefería seguir tirado en el sofá y mi rechazo por la serie no era tal como para buscarme planes que implicasen dejar de vegetar, vi los siguientes episodios. Y ahí me convenció. ¿Cuántas series de las que abandonamos sin mirar atrás habrán despegado con el paso de los capítulos? Seguro que alguna lo ha hecho pero ¿sabéis qué? Que hubiesen cuidado un poquito la primera impresión, que tampoco les costaba tanto.

¿Qué falló en el piloto de The neighbors? Casi acabaría antes diciendo qué no falló, y es que el capítulo de presentación fue bastante desastroso. Podía notarse cierta decencia conceptual de fondo, creo, pero los personajes eran bastante sosos, los actores no tenían gran química entre ellos —me voy a permitir nombrar aparte a Simon Templeman (que hace de Larry Bird) y a la comestible Toks Olagundoye (Jackie), que esos hacen un dúo interpretativo muy gracioso desde el primer momento—, el punto absurdo se les iba de las manos y todo el humor estaba demasiado supeditado a la historia que tenían que presentar. Comprendo la limitación que pudo suponer presentar todo en 20 minutos, pero el resultado fue bastante lamentable, la verdad.


Luego, ya con toda la situación presentada, con los zabronios ya clarificados y los nuevos vecinos humanos también, la historia fue cobrando cierto empuje con el paso de los capítulos. Mantuvieron su precario equilibrio a veces mejor y a veces peor hasta el capítulo 7 u 8, a partir del cual ya cogieron la confianza, el punto, o lo que sea, y prosiguieron el viaje con más naturalidad.

Comedia de choque cultural

Y es que The neighbors no tiene una gran originalidad. Es la típica comedia de choque de puntos de vista que podemos (pudimos) ver en la primera temporada de Hart of Dixie, antes de que la serie se centrase solo en lo amoroso, o en la primera de Suburgatory, antes de que empezasen a fijarse solo en los amoríos. Uy, estoy viendo un patrón, miedo me da la segunda temporada de The neighbors. 



Muchos capítulos se centran, así, en mostrar cómo encajan los alienígenas el descubrir las costumbres de los estadounidenses (Acción de gracias, Navidad, Halloween y tal), otros en cómo entienden las relaciones, de qué se sienten orgullosos y demás. Está claro que es relativamente fácil hacer humor así, pero el caso es que a The neighbors le acaba saliendo bien. Los guionistas se notan interesados por su personajes y transmiten una especie de franqueza, como gritando «son así y los queremos», pese a que en realidad son bastante odiosos por momentos.

A ver si renuevan y consiguen mantener el tono y la serie no se hunde como le ha pasado a otras de las que seguimos en 2011 para acabar abandonando al año siguiente. ¡Suerte, zabronios!



Nota: 6,5. A The neighbors le costó demasiado despegar como para que su nota no se resintiese considerablemente, pero su segunda mitad es lo más hilarante de la temporada. Una lástima el peso que arrastraba de su convulso, y torpe, inicio.

martes, 23 de abril de 2013

Batman, especial de verano - Doug Moench

Tras atacar Arkham, alguien ha liberado a todos los villanos de la ciudad. Gotham se ha vuelto más peligrosa que nunca.




Como se ha corrido por ahí la voz de que soy gran fan de Batman, a veces llegan verdaderas joyas a mis manos, prestadas por gente tan maja como Luís. ¡Mil gracias! ¡Dentro, Bat-reseña!

El guión:
— este especial de verano es, ante todo, una historia de investigación no carente de buenas peleas. Arkham ha sido vaciado por alguien, alguien que ha soltado a los criminales más peligrosos de Gotham en una cruzada para matar a Batman. El que lo consiga tiene premio. Tenemos la suerte de ver juntos a Hiedra Venenosa, Joker, el Pingüino, el Espantapájaros, Enigma, Araña Negra. el Hombre Gato... todos unidos para destruir a Batman.

¿Y del lado del Cruzado Enmascarado? Tenemos a Jason Todd como Robin, al Alfred, a Catwoman y a Talia, hija de Ra's Al Ghul. De fondo, el cumpleaños de Batman.

En cuanto a Batman, en este cómic profundizan especialmente en la frustración que siente el personaje al tener que luchar una y otra vez contra  los mismos villanos.

Como bien dice Robin: "Batman es muy bueno atrapando villanos pero muy malo rehabilitándolos". Y bien sufre Batman por ello, preguntándose para qué sirve salir cada noche a atrapar villanos, si para la siguiente surgirán más.

Otro personaje que desarrolla mucho en este cómic es  Ra's Al Ghul. Completamente obsesionado con obtener a Batman para su causa o acabar con él. Tan obsesionado que no le importa nada: perder a su hija, la vida... nada importa.

Nota: un 7. Para lo chiquitín que es, da mucho de sí mismo.

lunes, 22 de abril de 2013

Go on - NBC

Recuerdo que al principio hicimos chistes con la serie porque el protagonista era Matthew Perry y este actor es gafe (es lo que hay), y todo en lo que participa acaba miserablemente cancelado. El caso es que la fórmula humorística de la serie nos cayó bastante en gracia y capítulo a capítulo nos hicimos fieles seguidores. La fórmula funcionaba, aunque a veces fallaba estrepitosamente, y NBC confirmó su temporada completa dándole un poco de aire a los guionistas.

Pobre, pobre Ryan King.

Matthew Perry

Ryan King (Matthew Perry) es un comentarista deportivo radiofónico que acaba de perder a su esposa en un accidente de tráfico. Cuando vuelve a trabajar, su jefe (y amigo) Steven (John Cho), considera que no está preparado y lo hace ingresar en un grupo de ayuda en el que conocerá a personajes muy extraños y, un poco como cabía esperar, todos se ayudarán entre todos y se darán a conocer personajes rarísimos y bastante cómicos.

Ahí está el humor de la serie casi al completo, en las relaciones de ese grupo disfuncional, aunque a veces se amplíe con algunos personajes del trabajo de Ryan, como su jefe, Steven (ahí donde lo veis, el actor tiene 40 añazos), o la adorable Carrie (la preciosa Allison Miller). Y sí, es cierto eso que se comenta en internet de que Perry tiene algo de protagonismo de más, pero en general se complementa bastante bien con algunos personajes que, pese a tener poca carga, tienen gags muy explosivos que seguramente resultarían pesados si compartiesen más tiempo en pantalla, como muchos del señor K. (Brett Gelman), de Fausta (Tonita Castro) o de Sonia (Sarah Baker).

¿Qué importa que Perry tenga tanto protagonismo si ese es el equilibrio correcto de la serie?

Los actores cumplen bastante bien, aunque hay ciertos altibajos en sus interpretaciones. Perry, Gelman, Baker, White (que intrepreta a Anne), Cho y Castro, por ejemplo, destacan bastante sobre otros personajes como Owen y Yolanda, aunque en general consiguen formar un constructo divertido que cubre con unos elementos las carencias, o excesos, de los demás.

Una serie llena de altibajos

Aunque la serie está bien, en general, algunos capítulos especialmente malos deslucen mucho el resultado final de la temporada. Hay momentos que no funcionan nada bien, al principio muchos de los que se salían del grupo de terapia (que era claramente donde los guionistas se volcaban con más ganas) y, con el paso de los capítulos, en situaciones muy puntuales pero que podían extenderse todo el capítulo. Uno de los mayores problemas de la serie, en ese aspecto, es que si en un capítulo no entras en la dinámica, lo más probable es que todo el capítulo resulte bastante decepcionante.


Por otra parte, cuando Go on atina con el punto necesario de absurdo, el de cercanía y el de humor, la serie se convierte en otra, en una comedia poderosísima que deja claro que su grupo de personajes son muy sinérgicos y que hay unos guionistas detrás que son capaces de sacar jugo a detalles que parecen bastante secos y, lo que es más importante, a la herencia de la propia serie, que parece ir ganando solidez, en general, con el paso de los episodios.


Nota: 6,5. No os voy a mentir, Go on no es una gran serie. Es una serie modesta y eficaz en su objetivo de ser divertida. No es un humor profundo y no se adentra en temas polémicos ni controvertidos, hace un humor ligero, crea unos personajes divertido y permite que los engranajes giren un poco cada capítulo. Al fin y al cabo, fue una de las dos comedias estadounidenses de todos los estrenos otoñales que seguimos hasta final de temporada.

Edición del 12 de Mayo: La NBC ha anunciado que cancela Go on. Al final no hubo nada que hacer con el gafe de Perry.

viernes, 19 de abril de 2013

Sobre el número de temporadas de las series

Lo cierto es que muchas veces se leen comentarios en la red que pasan imperturbables de un usuario a otro. Uno de estos comentarios es que las series no deberían exceder las cinco temporadas (visualizando esto de forma puramente artística, ojo, abstrayéndonos del hecho evidente de que son un modelo de negocio y que mientras triunfe, a su cadena le interesará monetariamente mantenerla en pantalla).

Bueno, vale, aceptamos que esto es pasarse.

¿5 temporadas por serie?

No sé de dónde sale el número ni cómo se originó el mito, aunque supongo que The Wire, piedra filosofal del mundo de las series donde las haya, tuvo mucho que ver. 5 temporadas son, en realidad, suficientes para contar casi cualquier historia, para detallar los personajes tanto como se quiera; es cierto, ¿y qué?

Los Soprano tiene 6 temporadas todas ellas muy grandes, Los Simpson llegaron con brutal frescura y contundencia a superar la primera decena de temporadas (yo también creo que luego fueron perdiendo y que más tarde fueron Padredefamiliarizándose, pero lo cierto es que superaron con mucho esa supuesta franja de no retorno, ese Rubicón tras el que, parecen decir, solo hay desastre), y podría añadir otras, aunque la fórmula se les quemó, a unas más y a otras menos, en torno a la quinta o la sexta.

Personalmente, no obstante, no creo que haya una barrera mágica. Está claro que cuanto más larga es una serie mayor esfuerzo se necesita por mantener la calidad, no repetirse, seguir sorprendiendo y ser coherentes. No escribas un libro de 800 páginas si tienes material para llenar bien 40 porque el libro, en conjunto, será una basura. Es lo que hay. Con la televisión pasa lo mismo. El problema es que muchas veces no es la calidad de la serie lo que importa, claro; es la rentabilidad que se pueda sacar de la misma, algo que entiendo perfectamente, pero que creo que se sale completamente de la máxima de las 5 temporadas.

Aceptando una valoración económica como razón para mantener una serie, el número de temporadas que debería rondar como máximo una serie es: «todas aquellas que permita o interesen a una cantidad de público suficiente como para mantenerlas en pantalla». Yo, personalmente, amante del arte por el arte, prefiero que las obras acaben cuando me gustan de verdad, que me dejen con ese anhelo de haber visto un poquito más (y no hablo de tijeretazo de cancelación, que os conozco) antes que abandonar una serie por puro hastío, cosa que en los últimos años me ha pasado con varias series que había seguido fielmente (¿retomaré algún día Cómo conocí a vuestra madre, SupernaturalThe big bang theory, Mad Men o Dexter? La verdad es que sacando la última, lo dudo horrores, y dudo con esa). Me gustaría que las series acabasen por motivos argumentales y no como parte del negocio puro.

Lo de las 5 temporadas es claramente una generalización y como toda generalización se deja casos en el tintero. Me parece loable concebir series que puedan durar con su calidad intacta durante 10, 13 o 20 temporadas, pero lo cierto es que cada vez, cada capítulo que pasa, es más fácil iniciar la cuesta abajo y acabar cayendo en un picado mortal hacia la nada. Allí donde caen las comedias de la CBS a las que nunca saben cuando decirles, «hasta luego y gracias por el pescado». Allí donde Penny, Sheldon, Ted, Barney y compañía se reúnen con Don Draper.

miércoles, 17 de abril de 2013

Hora de aventuras - Temporada 3 - Cartoon Network

¡Tercera temporada de Hora de Aventuras! Y mi favorita. La he disfrutado como una enana. Grandes canciones, resolución de tramas, personajes que van y vienen... y todo acompañado de grandiosas canciones. ¡Empezamos una reseña muy chachi!



¿Cómo están nuestros viejos amigos?
— mejor que nunca. Esta temporada los guionistas parece centrados en hablarnos del pasado de los protagonistas: el nacimiento del Rey Hielo, el ex novio de Marceline, una Princesa Chicle que con trece años  parece mucho más dispuesta a darle cancha a Finn... Y así se nos desvelan pequeños misterios que dejan al descubierto la personalidad de los personajes, revelándose mucho más complejas de lo que parecía en un principio.



¿Y los nuevos?
— siempre hay personajes nuevos en Hora de aventuras, es una de las gracias de la serie. Algunos nos hacen breves visitas mientras otros, como Susana, vienen para convertirse en personajes recurrentes. Pedro Papel, las enfermeras payaso, Mi-Mau, la Princesa Llama... si tengo que hacer apuestas sobre quién ha asomado la cabeza para quedarse, apuesto por Mi-Mau y la Princesa Llama. ¡Fantásticas!



Los mejores capítulos de la temporada:
— Secretos Navideños (I y II): Jake y Finn encuentran unas viejas cintas de vídeo del Rey Hielo que rebelan mucho más de lo que a él le gustaría.
— Morituri te Salutamus: nuestra pareja de aventureros se encuentra con un circo con gladiadores fantasma contra los que luchan. En este capítulo Jake canta una de las mejores canciones de toda la serie.
— El recuerdo de un recuerdo: avisados por un misterioso hechicero, Jake y Finn entran en los recuerdos de Marceline, ya que es la única forma de despertarla.
— Fionna y Cake: capítulo especial en el que se nos muestra un universo alternativo en el que Finn es una chica, Jake un gato y Marceline y la Princesa Chicle son chicos. Muy divertido.
— Lo que estaba perdido: Jake, Finn, Marceline, la Princesa Chicle y BMO salen en busca del ser que les ha robado objetos importantes para cada uno de ellos. Otro capítulo con grandes canciones. 
— De mal en peor: adivinad quién ha estado jugando a crear zombies otra vez. Si es que no aprendemos...
— Gracias: este capítulo es precioso. Vemos a Jake y a Finn luchando contra el Rey Hielo pero esta es una historia secundaria. La principal es de un Golem de Nieve cuidando de un cachorro de Perro de Fuego perdido. Muy entrañable. 
— La Princesa Fantasma: Jake y Finn se encuentran con la Princesa Fantasma, que les pide ayuda para resolver el misterio que rodea a su muerte. 
— Incendio: la Princesa Chicle le ha roto el corazón a Finn. Jake, para ayudarlo, emprende el viaje en busca de un nuevo amor para su amigo.


Nota: un 10. No le puedo pedir más a una temporada perfecta. 

martes, 16 de abril de 2013

Crematorio - Canal +

Su fama la precedía. «HBO a la española» me habían dicho muchos de mis conocidos, además de ser una frase bastante habitual en internet para referirse a la serie de los hermanos Sánchez-Cabezudo. No sabía si realmente, una vez metidos en harina, compartiría la afirmación. Suponía que me parecería buena, pero sonaba, también, a que se se estaban excediendo un poco en la comparación. HBO son, para mí, palabras mayores.


La dualidad familia-trabajo

El protagonista de Crematorio es Rubén Bertomeu (José Sancho), un constructor poco escrupuloso que ha amasado una impresionante fortuna con sus edificios de apartamentos, sus tierras... y otros negocios. Su hija, Silvia (Alicia Borrachero) posee y dirige una galería de arte y se mantiene al margen, en la medida de los posible, de los negocios de su padre. Silvia tiene una hija, Miriam (Aura Garrido), una jovencita de 18 años que estudia (bueno... en realidad vive en una perpetua juerga) en una carísima universidad inglesa. Rubén tiene, además, una novia de 29 años, Mónica (Juana Acosta), una mujer preciosa y muy atractiva tan interesada en Rubén como en su dinero. El resto de los personajes que rodean al señor Bertomeu son aquellos que le ayudan en su día a día profesional: Emilio Zarrategui (Pau Durà), su abogado, el hombre que hace malabarismos con todos los cabos sueltos y mantiene en pie el equilibrio imposible del gigantesco sistema (hasta que demuestra ser como todos los demás, menudo final el suyo, quizá de lo mejor de una serie magnífica); Sarcós (Vicente Romero), el músculo, el perro de presa del señor Bertomeu, fiel hasta la médula pero de recursos limitados; Ramón Collado (Pep Tosar) fue el viejo hombre de confianza de Bertomeu, ahora es un empresario independiente, aunque subyugado, pero tiene la impredecibilidad de estar enamorado; y Traian (Vlad Ivanov) un ruso metido en asuntos turbios que ha hecho dinero con Rubén (y ha ayudado a que la cantidad sea mayor de la esperada), un tipo fuerte, intimidante y carismático.


Esta dualidad lo es todo en Crematorio en lo que a Bertomeu se refiere: familia y negocio. Es consciente de que su modo de vida lo ha distanciado de todo y de todos, pero se puede distinguir la cálida forma de ser con Mónica, el cariño que desprende por Silvia y esa forma tan abuelesca de malcriar a su nieta. Crematorio humaniza al hombre que se esconde tras el turbio entramado, no intenta santificarlo pero evita demonizarlo. Tiene un lado implacable y miserable y ansía aumentar su poder porque considera que nunca se ha ganado suficiente, que nunca se tiene suficiente; pero por otra parte, recalcan el hecho de que es un ser humano y que no es completamente impasible a todo.

Pero qué atractiva se mantiene esta mujer a sus 45 años... ¡y qué gran personaje el suyo!

Pero el personaje de José Sancho protagoniza la serie y tiene mucho tiempo para desarrollarse, es normal que se le matice y se le dé volumen. Tienen casi ocho horas para hacerlo, al fin y al cabo. Quizá, por eso, lo verdaderamente sorprendente es el detalle y la credibilidad con la que se tratan los personajes secundarios. Silvia, que se distancia de su padre acercándose involuntariamente a este, como llegado un momento le recrimina su marido (y el final de la serie le insinúa un futuro bastante oscuro a los mandos de la parte superviviente de los negocios de Rubén). Mónica, que combina a la perfección el estar enamorada con el estar interesada en el dinero, rizando ligeramente el rizo de esta clase de personajes que suelen estar en uno u otro peldaño, pero no pisando en ambos; la pobre Mónica que ha crecido lejos de este tipo de ambientes y que muchas veces no sabe cómo reaccionar y qué hacer, la adorable Mónica a la que todos toman por tontita. Collado, un hombre al que solo le falta citar a Jaime Lannister y decir con una sonrisita «Qué cosas hago por amor...» (aunque en este caso sea más bien recibir una paliza brutal, por tonto, y perderlo todo, por imbécil). Traian, que quizá sea el personaje (junto con Rubén) que más debe a su actor: esas miradas, esos silencios incómodos, esa chulería amenazadora, el acento y, por otra parte, sus momentos de ira y las decepciones... qué personaje tan rico pese a lo puntual de su papel. ¡Qué gustazo!

El carismático y lacónico abogado.

El placer de un trabajo bien hecho

Lo cierto es que no se necesita más de una escena para darse cuenta de que estamos ante un producto bastante anómalo para la producción española. Una fotografía cuidada y detallista, el esmerado vestuario y el increíble reparto se entremezclan desde un primer momento con un argumento que parece encorsetarse en seriedad. Crematorio es una serie sincera y directa, como su protagonista. No se lía más de lo necesario, no se precipita y no estira lo inestirable. Es una respuesta, casi, a todas las críticas sobre la forma de hacer televisión en España. Los capítulos duran 50 merecidos minutos, los personajes están trabajados y no son prototipos vacíos, el reparto es muy profesional, las localizaciones son preciosas y están muy detalladas y la producción de las escenas finales es muy buena y consigue un resultado que, muchas veces, se define como «de cine», pero personalmente prefiero definirlo como «de calidad», que creo que hay ya una gran cantidad de cadenas que han demostrado que se pueden trabajar de verdad los detalles en televisión.

A esto hay que sumar unos créditos iniciales a la altura, un aspecto que se da mucho de lado pero que cuando cumple es bastante apreciado por los espectadores. Buenas las imágenes elegidas y buena también la canción de Loquillo, «Cruzando el paraíso»:



Pero lo que importa, al fin y al cabo, es sentarse y disfrutar de un buen producto. Compré la serie en Blu-Ray en Amazon al impresionante precio de 9,49 € (y a ese precio sigue, por cierto; yo no lo dudaría, soñadores...), y me sigue sorprendiendo que en DVD cueste más del doble. Una bonita edición y bastantes extras que incluyen alguna cosa muy interesante de dirección artística y de actores.

Eso sí, Crematorio no fue una serie especialmente seguida. Una media de 33 000 espectadores en Canal + y, ya habiendo cosechado reconocimiento en forma de precios y múltiples halagos de la crítica, cerca de un millón de espectadores la siguieron en La Sexta. Quizá esto no augure un gran futuro a nuevas producciones de Canal + España. Quizá Canal + quiera seguir en esa línea, pero lo cierto es que no parece que el público esté especialmente interesado si emitiéndola en abierto fue tan poco notable la cantidad de espectadores (aunque uno de los capítulos fue el espacio más visto de La Sexta aquel día).

Nota: 9. Crematorio es una serie cuidada en la que los elementos funcionan a la perfección, entregándose a tiempo, sin cansar. Podría pulirse más algún aspecto, sin duda, pero el salto cualitativo es de impresión y, sinceramente, casi toda la producción de cualquier otro país tiene muchas lecciones que aprender de esta imprescindible serie. Nuestra más sincera recomendación.

Pero en esto de ser atractiva, Juana Acosta se lleva la palma. Y su personaje, adorable, creíble y cercano a partes iguales. Genial.

lunes, 15 de abril de 2013

La chaqueta metálica - Stanley Kubrick

1967: en plena Guerra de Vietnam, los nuevos reclutas llegan a la base de Parris Island. El sargento Hartman será en encargado de formar a los nuevos reclutas, endureciéndolos para lo que se van a encontrar en el campo de batalla.




Y seguimos con maravillosas películas de Kubrick. Como puedes ver, aprovechamos al máximo el pack que compramos en Amazon y del que ya hemos hablado alguna vez. Todo un acierto. Y... ¡dentro reseña!



Los personajes:
— en "La chaqueta metálica" hay una clara evolución de la mayoría de los personajes. El durísimo entrenamiento al que son sometidos hace mella en cada uno de ellos, de una forma o de otra. A pesar de los desagradables que son muchas escenas no me cabe duda de que la deshumanización de muchos de los chicos está ahí. Y es triste de ver, como es triste darte cuenta de que Hartman hace lo que hace porque cree que los chicos lo necesitan para sobrevivir a Vietnam.
Pero no todo el mundo resiste igual a ese proceso. Hay quién sobrevive a él manteniendo su humanidad a base de pequeñas concesiones al horror, quién renuncia gustosamente a ella y quien se rompe por el camino.



Los actores:
Matthew Modine como Joker, Vincent D'Onofrio como Recluta Patoso y R. Lee Ermey como Hartman son los pilares interpretativos de la obra. Me ha sorprendido muchísimo que no se llevasen ninguna nominación al Oscar, por tan buenas interpretaciones. Misterios de Hollywood.



El guión:
— la estructura narrativa de «La chaqueta metálica» se divide en dos partes: el entrenamiento y la guerra. Dos partes completamente diferenciadas y que aparte de los personajes que comparten, poco tienen que ver la una con la otra. El único denominador común es la clara crítica antibelicista con la que Kubrick impregnó toda la película.
En la primera parte, asistimos al durísimo entrenamiento militar al que son sometidos los reclutas. La presión es brutal y los soldados la sobrellevan como pueden. Es... siniestro y duro de ver. Para mí, más que la guerra en sí. Es una verdadera oda al maltrato psicológico. Tal vez lo peor sea el acoso y derribo contra las piezas más débiles del tablero, el recluta al que más le cuesta conseguir los objetivos del entrenamiento es machacado primero por Hartman y después, por sus propios compañeros. Y es una presión que no todo el mundo va a soportar.
En cuanto a la guerra, a pesar de lo que pueda parecer, es la parte más ligera. Es cierto, hay muerte, destrucción y trastornos mentales por doquier pero es menos dura ver. Increíble pero cierto. Recorremos el terreno de la mano de Joker, que se ha convertido en corresponsal de guerra para el ejército. Ataviado con un casco con la leyenda "Born to Kill" y una chapa con el símbolo de la paz, recorre el escenario vietnamita observando los mayores horrores de la guerra.
¿Detalles a destacar? Lo bien que están representadas las tácticas militares. Punto poco destacable en la mayoría de las películas bélicas, que se dedican a poner explosiones, tiros y helicópteros sin preocuparse de que tengan sentido desde el punto de vista táctico. En "La chaqueta metálica", las tropas avanzan como deberían hacerlo y cuando rompen la disciplina y la táctica, pagan las consecuencias. Realismo militar en estado puro.
Y el final... reconozco que la primera vez que la vi, no me gustó. No es un final al uso, de hecho, no es un final. El guión deja a Joker en medio de la guerra, caminando hacia la siguiente batalla. 




La dirección:
— ¿adoro a Kubrick? Sí. ¿Es esta una de sus grandes obras desde el punto de vista de la dirección? Sí, otra vez. Ya te he hablado de esas dos partes tan diferenciadas del guión, que también se reflejan en la dirección. Las diferencias entre los tipos de planos y la iluminación, por ejemplo, ayudan a la ilusión de que vemos dos películas direntes.

Nota: un 9. De lo mejor que ha dado el cine bélico jamás nunca.

Otras películas de Kubrick:
Lolita.
El resplandor.
La naranja mecánica.
2001: una odisea en el espacio.
¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú.
Barry Lyndon.
Senderos de gloria.
Espartaco

viernes, 12 de abril de 2013

Smash (2ª temporada) - NBC

Hemos visto muy poco, la verdad, de esta segunda temporada de Smash, y aún así puedo decir que me parece completamente razonable que se esté rumoreando por la red sobre su próxima cancelación. Por ahora, al menos, la serie ha sido desplazada de su horario de la noche de los jueves a la de los sábados. Debido a que solo hemos visto 5 o 6 capítulos antes de decidir abandonarla, esta reseña será muy breve; y debido a lo malos que eran los capítulos... será bastante cruel.

Eileen, escritor sosainas, pianista/cantante, prota insoportable (Karen), Derek, ¿negro misterioso?, Ivy, bailarina cachorra con cara de pilla, Tom, Julia y negra que no importa a nadie pero canta genial

¿Por qué, NBC, qué te hemos hecho?

Decían que las tramas personales de Smash eran horribles. Puede ser, la verdad es que era algo que a mí me pasaba casi disimulado. La veía más por el espectáculo y la música, donde sinceramente me parece que era sobresaliente, y la posible mácula de unos personajes con trasfondos pobres me resultaba, casi, irrelevante. En esta segunda temporada, supongo que por el cambio de showrunner, de Theresa Rebeck, que venía de hacer obras en Broadway, a Joshua Safran, productor ejecutivo de Gossip girl todo eso cambió. Supongo, por lo que se respira con el cambio, que la idea era dar mayor carga a las tramas personales, hacerlas más intrigantes, más atractivas... o algo así, pero el resultado fue bastante desastroso.

¿Y cuál fue el resultado? El resultado fue que la música pasó de ser genial a ser aburrida salvo contadísimas excepciones, normalmente a manos de los dos tipos del piano y el bar cutre; y las tramas personales siguieron siendo igual de forzadas, insulsas y carentes de interés. ¿Las consecuencias? Muy obvias: coñaaaazo.

Ni su nueva intro de «ahora sí que molamos», ni la eliminación de algunos personajes que claramente sobraban (como el marido de Julia) y a los que no supieron dar carpetazo en la primera temporada han conseguido que el ritmo no-musical de la serie mejore. Las idas y venidas de Jerry (el exmarido de Eileen resultan cargantes). Puede que con otro guión pudiese ser un buen villano, pero en ese punto entre los caprichos y la estupidez es más bien ridículo. Karen sigue siendo una insoportable a la que muchos espectadores creo que solo quieren ver bajo un autobús, seguramente un autobús de la estelar gira de Ivy Lynn, y el tener una protagonista tan aburrida es algo que, sin duda, ha jugado siempre en contra de la serie, pero que en esta temporada, sin una buena banda sonora que lo disimule es ya flagrante.


Nota: 3. La mayor parte es infame. Salvado ligeramente por una fotografía y unos actores (algunos) que siguen desempeñando su trabajo con ciertas ganas (de hecho creo que Jack Davenport tiene la escena más lucida de la serie en estos capítulos que hemos visto; y Angelica Houston y Christian Borle siguen siendo geniales), el resto de lo que esta temporada parece tener para ofrecer a su espectador es entre soporífero y nauseabundo. Musicalmente destacan algunas de las canciones de los chicos del bar, el resto... Mal, mal, mal.

Otras temporadas de Smash:
Primera.

miércoles, 10 de abril de 2013

El resplandor - Stephen King

Jack Torrance está pasando un mal momento. Su afición a la bebida le ha costado su trabajo. Por suerte, un amigo le consigue un trabajo perfecto para sus circunstancias: se ocupará del mantenimiento del hotel Overlook durante el invierno, mientras permanece cerrado. Un lugar perfecto para recuperar el cariño y la confianza de su familia y acabar el libro que le devolverá el prestigio profesional.





Tras ver la película de Kubrick, me animé a releer el libro para poder hablar de él. Habían pasado muchos años y me acordaba de poco para poder comparar la obra original y la adaptación.


Los personajes:
— Danny Torrance: con sólo cinco años, Danny tiene habilidades especiales que le permiten una comprensión del mundo que le rodea muy superior a cualquier niño de su edad. Su poder, conocido como El Resplandor, le permite ver sucesos del pasado y futuro y comunicarse con personas que están a muchas distancia. Y sus poderes, canalizados a través de su amigo invisible Tony, le dicen que el Overlook no es un buen lugar.
— Wendy Torrance: tras los problemas con el alcohol de su marido y sus estallidos de ira, Wendy ve en el trabajo en el Overlook una oportunidad para recuperar su matrimonio. Convencida de que si Jack tiene un lugar tranquilo y alejado del alcohol para trabajar, todo se arreglará.
— Jack Torrance: tras perder su trabajo y casi hacer lo mismo con su familia, Jack ha recibido una segunda oportunidad. Aislado en un lugar tranquilo, sin acceso a ningún tipo de alcohol, confía en poder escribir su libro y recuperar la confianza de Danny y Wendy.
— Dick Hallorann: trabajador de temporada del Overlook, tiene unas capacidades parecidas a las de Danny. En cuanto ve al niño, se comunica mentalmente con él para avisarle de los peligros del Overlook. Al dejar a la familia, indica a Danny que puede pedirle ayuda si la necesita, sólo con pensarlo.

La historia:
— 'El resplandor', a pesar de que es un libro bastante largo, no se hace aburrido. Stephen King maneja muy bien el ritmo, alternando escenas familiares con otras siniestras y tensas. Así, poco a poco, nos envuelve en un mundo rodeado de nieve y escarpadas montañas del que es difícil escapar.
Al ser un libro tan largo también nos da líneas suficientes para conocer a todos los protagonistas, para entender sus motivaciones. Leemos los episodios más oscuros de la biografía de Wendy, Danny y de Jack, sus motivaciones y sus pensamientos más profundos. Llegamos a conocer tan bien a los personajes que sabemos por qué Wendy no abandona a Jack, que Dick correrá a rescatar a Danny si es necesario y vemos a leguas lo débil que es Jack y cómo sus problemas de inseguridad pueden ser explotados. Y son todas las piezas que necesitamos. Porque es una buena y entretenida historia pero no es especialmente sorprendente, todo esto la hace mucho más interesante.
De las personalidades de los personajes, lo que más me gustó es el amigo invisible de Danny, que se da a varias interpretaciones: ¿es real o imaginario? ¿amigo o enemigo? ¿controla a Danny o es al revés? Y el niño es tan pequeño, que todo es posible.
Uno de los recursos que mejor usa Stephen King en esta novela son los elementos que componen el Overlook: habitaciones, mangueras anti-incendios, el jardín, los animales de setos... cuando los describe es imposible no imaginarlos con un aura de maldad a su alrededor. Como ya pasaba en 'Un saco de huesos', tanto los personajes como el entorno parecen rodeados de peligro y malas intenciones. Una de las características comunes a varias de las obras del escritor y sin duda, una de las que maneja mejor.

¿Deberías emplear tiempo en leer este libro? Si te gusta Stephen King, sin duda. Siempre ha sido de mis obras favoritas del autor. Me parece de las más realistas y humanas, con conflictos familiares bien reflejados y con elementos de terror clásico (fantasmas, casa encantada, misterios...) muy bien usados.

Nota: un 7,5. Un buen libro de terror y misterio, si os atrae el género.


martes, 9 de abril de 2013

Ser o no ser - Ernst Lubitsch

Ernst Lubitsch, cómico judío de origen ruso nacido en Alemania y emigrado a Estados Unidos en 1922 (no se fue in extremis) tuvo una dilatada carrera como guionista, director, actor y productor; pero lo cierto es que para mí pasó completamente disimulado hasta hace muy poco. En una de nuestras sesiones de cine de salón, y siguiendo nuestra serie de películas «de humor nazi», Juampa (uno de los participantes, evidentemente) aportó esta maravillosa perla del año 42.

Una historia de personajes

Los Tura conforman un famoso matrimonio de grandes actores de teatro polacos. Joseph Tura (Jack Benny) es un histriónico, petulante y engreidísimo actor que se cree la cima del mundo de la actuación teatral. Su esposa es Maria (Carole Lombard), gran actriz y apasionada del romance (aunque ama a su marido) que comienza una pequeña aventura con el teniente Stanislav Sobinski (Robert Stack), un admirador. Pronto, no obstante, estalla la guerra con Alemania. Comienza ahora una alocada historia de espías, traiciones, enredos y chutes de hilaridad a raudales en el que los gags recurrentes, el humor absurdo y la enferma prepotencia de los Tura lo devoran todo a su paso.


Ser o no ser tiene un reparto increíble en el que destacan tanto los protagonistas como los secundarios, tanto los buenos como los malos. Aunque el guión de Lubitsch y Edwin Justus Mayer da más pie al lucimiento de unos pocos («Campo de Concentración» Ehrhardt, por ejemplo, tiene verdaderos momentazos y Joseph y Maria Tura los tienen infinitos), personajes como Greenberg (Felix Bressart), el capitán Schultz (Henry Victor) destacan también de forma muy divertida. El toque humorístico y teatrero sienta especialmente bien tanto a la película como a sus actores, que se notan cómodos y fluidos.

¿Y si rizamos el rizo una vez más?

Lubitsch debía de ser un hombre valiente. O arriesgado, al menos. O un loco, si no. En Ser o no ser riza el rizo, una y otra vez. Constantemente. El gag parece haberse agotado, pero no lo deja, y lo retuerce, lo exprime, lo tortura... con éxito. Esta es la gran baza de la película. Lubitsch arriesga y... ¡le sale bien! Siempre. Parece tener las ideas muy claras desde la primera escena, con ese paseo inocente de Hitler por las calles de Varsovia, hasta ese recurrente gag con el monólogo de Hamlet, con ese recurrente aunque a primera vista inocente gag del «campo de concentración» Ehrhardt.

—Así que me llaman «Campo de concentración» Ehrhardt, ¿eh? Ja ja ja.

Esa frescura, esa capacidad para sorprender, para renovarse y para recuperar lo ya mostrado y darle una nueva vuelta de tuerca es lo que más aire da a la película. El duelo entre Ehrhardt, el verdadero, y el falso profesor Siletsky, por ejemplo, en el que la situación se retuerce más y más con cada frase, en el que el enfrentamiento parece terminado cada vez que uno replica al otro y sin embargo sigue y sigue. Magnífico.

Osadas son también algunas ideas sobre cómo se va a presentar la escena. Lubitsh realiza un gran trabajo entremezclando mundo exterior y decorados y mezclando ambos constantemente. Algunos recursos sobre el manejo de cámaras y cambios de plano (y de escena) se han quedado bastante obsoletos, seguramente debido a la aparición de directores como Hitchcock y Kubrick, que marcaron en gran parte la forma de hacer cine que los seguiría; pero el resultado es bastante digno de todos modos.


Nota: 10. En mi opinión se trata de una comedia inmejorable. Siempre he tenido un gusto peculiar en lo que a humor se refiere, pero Ser o no ser me ha parecido hilarante, inteligente y osada. Imprescindible. ¡Muchas gracias, Juampa!

lunes, 8 de abril de 2013

Hora de aventuras - Temporada 2 - Cartoon Network

Jake el perro y Finn el humano continúan con sus apasionantes aventuras en el País de Ooo.



¡Segunda temporada! Devoramos la primera en nada y nos lanzamos rápidamente a la segunda. Porque «Hora de aventuras» mola y se merece todos los minutos que hemos dedicado a ella. ¡Dentro reseña, completita de spoilers!



¿Qué podemos esperar de esta segunda temporada?
— más y mejor. Las tramas están más pulidas, los capítulos mediocres han quedado en el olvido y todo los personajes brillan con luz propia. Gunter, el Rey Hielo, la Princesa del Espacio Bultos, Marceline, la Princesa Chicle... viejos amigos con los que da gusto encontrarse. Y los nuevos, porque El Liche es de lo mejor que ha pasado por la serie. Como siempre, los creadores hacen un pequeño guiño a los frikis de toda la vida.



¿Y nuestros viejos amigos?
— cada personaje tiene su hueco, su capítulo personal en el que se desarrolla un poquito más. Sin duda, el Rey Hielo es uno de los secundarios con más protagonismo. Su extraña obsesión por ser amigo de Jake y Finn, quieran estos o no, o que se corte la barba para estar más guapo a pesar de que esto le impide volar, dejan claro la necesidad de ser querido del personaje. También conocemos al padre y a los amigos de Marceline, todos tan terroríficos como merece la Reinan de los Vampiros. Y la Princesa Chicle se desvela como uno de los personajes más complejos e interesantes de toda la serie. Inteligente y sagaz, no duda en mentir para que Jake se esfuerce. Personajazo.

                                        "Este es el Rey Majo. Es decir, el Rey Hielo sin barba"

¿Los mejores capítulos de la temporada?
— El Cuentacuentos: Jake se pone enfermo y le pide a Finn que le cuente un cuento.
— Las otras tartas: o como Finn y Jake se comprometen con la Princesa Chicle a entregar unas tartas muy especiales.
— Los guardianes del Sol: a pesar de la oposición de este, Finn y Jake se meten dentro de BMO para jugar más intensamente.
— La panza de la bestia: Paco Fiestas a montado una juerga increíble en el estómago de un monstruo. Jake y Finn intentarán sacar a los fiesteros para aliviar el dolor de la bestia.
— ¿Y mi favorito? "Los suegros" y "Amor mortal". Geniales. En "Los suegros", Jake finge ser un unicornio para impresionar a los padres de Lady Arcoíris. Muy divertido. Y además, descubrimos un poquito de la historia del país de Ooo. "Amor mortal" es el primera del capítulo doble en el que conocemos al Liche. Un gran personaje.



Nota: un 8,5. Mira qué notaza le doy y la tercera temporada es aún mejor. No te pierdas esta gran serie.

jueves, 4 de abril de 2013

2001: una odisea en el espacio - Stanley Kubrick

2001 es una película que me ha gustado siempre. No sé por qué, recuerdo que de pequeño me aburría... pero de todas formas me gustaba. Me encantaba la música y cómo se fusionaba con la imagen... y desde luego me seducía la imagen. He vuelto a ver la película recientemente y he de decir que esta es la primera vez que no me ha aburrido. Me ha gustado como siempre, o quizá más, pero encima me ha tenido completamente absorbido. No sé si tenía el día o qué, pero de nuevo atraído por las evocadoras imágenes de Kubrick, por la música, la muerte, por los círculos que traza la humanidad y por el monolito, me encontré completamente absorbido. Interesado como nunca.


Peldaño tras peldaño

2001 es la fuerza de ese monolito. Es el origen y la meta. Todo empieza y acaba en él. Es un peldaño de una escalera inmensa, de la evolución, quizá; es ese salto del equilibrio puntuado, ese momento en que la especie cambia de verdad abandonando el periodo de estasis.


Ese primer peldaño lo dan unos primates prehumanos hace mucho mucho tiempo. La escena es probablemente de lo más conocido de la película, ese «amanecer del hombre», esa lucha por el agua basada en gritos y número hasta que... hasta que saltan, hasta que una facción sube el peldaño; encuentra el monolito, lo toca y encuentran el cálido cobijo de una idea, un atisbo de humanidad, de inteligencia. El monolito les ¿da? el raciocinio, que muy humanamente destinan en primera instancia a imponerse gracias a las primeras herramientas, las primeras armas.


El segundo salto lo da en la Luna, en una escena que alimentó (y algunos dicen que todavía alimenta) las ideas de los conspiranoicos que creen que el hombre nunca alcanzó nuestro satélite natural por lo fielmente que reflejó Kubrick la superficie lunar y su exploración antes de que el hombre supiera realmente cómo sería (y el año escaso que separó la publicación de la película con la llegada del hombre a la Luna, claro). Ese monolito envía un aviso a algún lugar. El hombre ha llegado a él. Como el prehombre ya había tocado el monolito y descartando el azar puro como motivo, este monolito alerta de que aquel inocente simio que casi pierde el dominio de la charca, ha salido al espacio. No está nada mal para quienes se impusieron a los demás a huesazos de tapir, ¿no?

El tercer monolito aparece ante Dave y este lo toca y comienza la escena, en mi opinión, más críptica de todo el filme. Dave aparece en una especie de ensoñación, una lujosa habitación de hotel. Mientras come un poquito de lo que hay en la mesita de la habitación, Dave tira la copa de vino al suelo y se rompe desparramando el vino. Dave envejece rapidísimamente ante el monolito y, finalmente, lo toca. Y ya no hay Dave, ya no hay nada, solo un extraño feto de luz en el espacio.


Esta última parte me parece muy osada y completamente subjetiva. Uno ve lo que ve pero es difícil no sacar ninguna conclusión. Personalmente lo vi como el primer monolito, un nuevo salto hacia ese feto estelar, el ser humano ha pasado a ser otra cosa, ha derivado en otra forma de vida. Sin más.

Poco importa, en realidad, qué es exactamente el monolito o quién lo puso ahí; qué es la habitación o el feto luminoso. Fue un viaje del hombre a través del espacio y la evolución, un viaje hermoso a través de la fotografía, la música, la filosofía y la evolución y estamos donde estamos, observando el universo como una criatura que es, quizá, energía y no masa. Llegados a ese punto, de hecho, ¿por qué va a tener toda forma de vida que ser como la que ya conocemos? Un poco tierricentrista, ¿no?

HAL y Kubrick desatado

Curiosamente, el personaje que más habla, el personaje más humano de la película es una IA que gobierna la nave que guía, en la sombra, desde el segundo monolito hasta el tercero. HAL-9000, un ser artificial ya icónico tanto para los defensores como para los detractores de la película, un símbolo del cine y de la ciencia-ficción. Esa cámara... ese ojo rojo a través del que lo observa todo. HAL, al que tanto deben los robots de Alien, sus pequeños equívocos y su maniobrabilidad mentirosa, su argumentación falaz en ocasiones. Qué humano, qué completo es HAL, tan increíble, tan redondo ahora como en el 68.

Hola, Dave.

Y es que, en mi opinión, Kubrick estuvo muy desatado en esta película. Todo lo que pone ante los ojos y oídos del espectador es increíble. Supongo que las primeras veces que vi la película (¡y de aquella no había internet!) no entendí gran cosa, pero no es necesario para disfrutar de la película. Es esa cuidadísima imagen con la formación y destrucción de las estrellas, gotas de barniz bailando en el agua según explican en los extras (lo que explica que la calidad de imagen nos siga pareciendo la misma que hace décadas), es esa magnífica banda sonora en la que destacan Así hablo Zaratustra (toda una declaración de intenciones y una clave más para interpretar la película) y El Danubio azul que resultan ya inolvidables y que portan, casi inevitablemente, evocaciones de las imágenes de la película.

Es un Kubrick alegórico, un conjunto de escenas soberbiamente filmadas e hiladas a partir de las que cada uno puede sacar sus propias conclusiones. Quizá Kubrick quiso, precisamente, que todo el mundo pudiese reconstruir a su gusto la evolución humana, quizá Clarke quiso dejar las cosas algo más atadas, pero lo cierto es que nos encontramos ante una película muy abierta y muy evocadora y, sin duda, ante una obra de arte de tomo y lomo, de las que hace historia, ante una (esta sí) obra maestra.

La misma claustrofobia que años después recordaría Ridley Scott para su Alien.

Nota: 10. No sé qué habría pasado si osase hacer esto alguien peor que Kubrick, pero con él a los mandos, esta magnífica experiencia audiovisual trasciende a dar lo mejor que ha dado de sí el cine moderno. Impecable, impresionante e imprescindible.

Otras películas de Kubrick:
Lolita.
El resplandor.
La naranja mecánica.
La chaqueta metálica.
¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú.
Barry Lyndon.
Senderos de gloria.
Espartaco