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viernes, 30 de diciembre de 2011

Enlightened, HBO

Había dos puntos principales por los que quería ver esta serie: HBO y Laura Dern, había un punto por el que me daba miedo, y era esta entrada de VayaTele. He de admitir que a mí, el piloto —que era lo único que había visto cuando leí esa reseña— me había encantado, pero confirmando los temores, resultó que el segundo capítulo me pareció bastante insulso. Y pensé, «pues a lo mejor sí que es mala...»


Alejándome de la opinión del señor Pastrana sobre la supremacía de la AMC (creo que todos sabéis que mi opinión sobre The Walking Dead es muy negativa así como considero que Mad Men hace tiempo que dejó de ser lo que era —y se convirtió en una serie de instituto bien grabada y con humo de tabaco y ambientación old style llena de ligoteos que ni me van ni me vienen— y que no fui capaz de seguir con la cuarta temporada de Breaking Bad porque me moría de aburrimiento) y similares, me centraré en el tema que me trae a esta reseña: Enlightened, creada por Laura Dern y Mike White para el canal de cable HBO.


Enlightened, que llegará a España bajo el título de Iluminata o de Iluminada —depende de si hacemos caso a El País o a IMDB— nos presenta a Amy Jellicoe y su vida esperpéntica. Amy es una mujer que se acostaba con su jefe y, de pronto, tras dejar de hacerlo, es cambiada de departamento, supone que para alejarla. Entonces, víctima de un ataque de ansiedad e ira, monta una escena algo tragicómica de gritos, lágrimas y rímel corrido, de uñas y dientes, de histeria y dolor y frustración y rencor. Van 3 minutos de serie y hemos tenido lo único —creo— que, a grandes rasgos y tónica general, uno puede tener el valor —o la desfachatez— de considerar comedia. Siendo, en cualquier caso, una escena de comicidad muy culpable, como los oscuros detalles risibles de la primera temporada de Breaking Bad, por poner otro ejemplo.


Enlightened es exagerada, sí, y dura 30 minutos, pero tiene muy poco de comedia (aparte de nominaciones a premios de esa categoría, vaya). Enlightened es una serie bastante crítica y ácida, pero es, ante todo, trágica. El tono a menudo reflexivo, con Laura Dern hablando de fondo con todo lo que «aprende» durante su terapia en Hawái tienen un toque de autoayuda, de autoconvencimiento, de new age y de ganas de cambio. De superación.

A su vuelta, Amy intenta recuperar su trabajo pero tiene que enfrentarse a todos los problemas derivados del espectáculo que lió, a la reticencia a volver a admitirla, así que tiene que recurrir a unas amenazas algo sutiles y muy en consonancia con lo que es —o eso cree— su arreglado carácter new age. Mientras su situación no mejora, de hecho, tendrá que vivir con su madre, Helen, que es una persona de, digamos, convivencia difícil.

Así, Amy empezará a trabajar en Congentiva, una rama de la empresa en la que están todos los raritos de la misma. Amy con sus libros de autoayuda, sus conchas de Hawái y sus recuerdos intentará arreglar, de algún modo su vida, mientras progresa e intenta no volver a hundirse. Su excesiva moralidad espiritual chocará de frente con el estilo empresarial y de ahí saldrán la mayoría de conflictos que guían el curso de la serie.


En cuanto a su forma, Enlightened retrata la locura. En el mundo del cine y la televisión hay cierta tendencia a unir los conceptos de locura y genialidad, como si una tuviera que aparecer para compensar la otra. Esta vez no, Amy Jellicoe es patética, penosa, ridícula. Es triste. Toda la serie es triste. Su vida es una mierda, ella flota a la deriva intentando convencerse de que es una persona nueva, de que ha superado todo lo que la desquiciaba. Cuán equivocada está. Amy es cargante, insoportable... y está loca.

Por esto, entre otras cosas, Enlightened no es una serie especialmente agradable. Los capítulos son una penuria, son absolutamente deprimentes, es verdad. Pero creo que la serie merece mucho la pena.


La actuación de Laura Dern es... épica. Es cierto. Se merece la nominación a mejor actriz que tiene para los Globos de Oro. El personaje es exagerado, sufrido y desquiciado, pero creo que Dern le da el punto necesario para hacerlo cercano y sincero y realista. Personalmente, he quedado gratamente sorprendido. Y me alegro por ella. ¡Suerte en los Globos, Laura! Me ha gustado mucho también, con su papel de friki asocial que interpreta Mike White (Tyler), el otro creador de la serie. Los otros personajes no me parecen tan memorables, Sarah Burns (Krista) cumple, por ejemplo; pero la verdad es que Luke Wilson (Levi) me parece absurdamente monótono. No lo aguanto, ni al personaje ni al actor.

Laura Dern y Mike White en una de las escenas de la serie.

Una gran dirección, que incluye dos capítulos dirigidos por el oscarizado Jonathan Demme, aunque no se queda atrás en los demás. Un gran manejo de la luz, del sonido y de la voz en off —aunque mucha gente, como casi todo lo relacionado con esta serie, la odia— configura una serie que, depresión aparte, me parece un gustazo absoluto.


Enlightened es, también, una de las series que mejor juega con la música propia, con las canciones hechas para ella. Genralmente piezas solo para piano (que a veces, y como máxima ornamentación, utilizan una voz ligeramente coral de fondo o un poco de cuerda fretada) que resultan fluidas, elegantes y que dan mucho juego. Además, las canciones no-originales, que suelen adornar los últimos segundos antes de la cortinilla de créditos finales suelen mezclarse a la perfección con el entorno. El apartado musical de esta serie es, sencillamente, una delicia.


Os dejo el tráiler, donde ya queda patente la histeria, la interpretación, la música y el juego que da la dirección. Me sorprende mucho la mala acogida de esta serie. De verdad:



Curiosidades:
—Helen Jellicoe, la madre de Amy, está interpretada por Diane Ladd, que es la verdadera madre de Laura Dern.


Premios:
—En espera de que se celebre la gala, está nominada al globo de oro a Mejor Comedia y al de mejor actriz de comedia. De comedia, sí.


Nota: 8. A mí es uno de los estrenos que más me ha gustado del año —menos que Juego de Tronos, todo sea dicho—, y junto a Homeland el que más me ha gustado del otoño estadounidense. No creo que sea una serie para todos los públicos, de hecho hay gente que la odia horriblemente, pero creo que, en conjunto es una serie muy sólida, siempre que no la idea no sea estirarla demasiado.


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jueves, 29 de diciembre de 2011

Homeland - Showtime

Homeland era en casi toda la red, la niña mimada de las quinielas otoñales. Todo el mundo estaba encantado. Yo empecé a verla como un mes tarde y al principio no entendí muy bien por qué levantaba esa pasión a su paso. Esta reseña, creo, no va a ser tan amable con la serie como casi todo lo que yo me he encontrado en mis páginas habituales... y es que Homeland —que está basada en una serie israelí, de Gideon Raff, que se llama Hatufim (aunque también se la conoce como Prisoner of war)— es una muy buena serie, es cierto, pero le cuesta mucho-mucho despegar y, aún así, tiene cosas demasiado importantes un poco cogidas por los pelos.


El sargento Brody vuelve de Irak, donde había estado prisionero durante 8 años y la opinión pública se vuelca en él. Ya es un héroe. Por supuesto, va a tener que lidiar con los problemas más esperables, como que su mujer está con otro (al menos no se ha vuelto a casar), su hija es una adolescente problemática y su hijo apenas lo recuerda porque es demasiado pequeño. Alejándonos del plano familiar nos encontramos con Carrie Mathison, una agente de la CIA que teme que el sargento Brody se haya pasado al enemigo y se haya puesto al servicio de Abu Nazir, un cabecilla de Al Qaeda debido a la información que le ha dado un confidente condenado a muerte.


Quiero empezar criticando lo lenta que es la serie en sus tres o cuatro primeros capítulos. Entiendo que están presentando todo, la situación, los personajes, lo sé; tenéis razón, pero también presentan las tetas y el culo de Baccarin una y otra vez (metraje cansino, menos mal que la mujer está buena, porque si no llega a atraerme en absoluto me habría hastiado; mención especial merece la escena en la que Baccarin se decide a cambiarse de ropa para aparecer desnuda, esa ya es casi humorística); y también ponen cada capítulo una intro de un minuto diez y, aproximadamente, dos minutos más de «en capítulos anteriores», lo que al término de la serie suma algo más de media hora. Nada desdeñable, creo yo.


La serie, en cualquier caso, está muy bien. El sexo es gratuito la mayor parte de las veces, sobre todo en lo concerniente a Baccarin. Dejo dos pruebas testimoniales, pero os aseguro que en la primera mitad de temporada no faltan ejemplos; luego, es verdad, la cosa se suaviza.

Esta es su escena de aparición en la serie.

Aquí podemos apreciar las formas de Baccarin. La verdad es que no tiene un cuerpo que me parezca superatractivo, pero todo seguidor de Firefly quería verla sin ropa. Eso seguro.

Las dos imágenes están extraídas de Egotastic!

Cabe decir que las actrices están de buen ver (el actor protagonista, en mi absoluta ignorancia, me parece más bien feo; si alguna mujer quiere exponer mi absoluto error, adelante, los comentarios están a vuestra disposición), así que aunque, gratuita, al menos supone una alegría para quienes nos sintamos atraídos por las mujeres.

Las actuaciones —sobre todo las de Claire Danes (¡que es la estrella de Stardust!) y Damian Lewis (Winters en Hermanos de Sangre)— son de lo mejorcito de la temporada (junto a la increíble Laura Dern haciendo de psicótica en Enlightened, la única que, en mi opinión, hace frente a la asombrosa Claire Danes en Homeland), y tiene seguramente el mejor papel de televisión que le he visto a Mandy Patinkin, muy en su línea seria, de mentor si queréis, pero perseguido por sus propios demonios, el fracaso —o el miedo a él— familiar, su tensa relación laboral-personal con Carrie. Un lujo.


Los personajes:
Nicholas Brody: por un lado tiene que enfrentarse a su resituación en una familia que, siendo realistas, ha evolucionado sin él. Sobre todo al principio, Nicholas Brody es una pieza que no encaja, un alma violenta y torturada, triste y perdida. Las dudas que Carrie tiene sobre él hacen que el espectador esté más pendiente de cada una de sus acciones, que las evalúe, las juzgue y las intente incluir en un todo que tenga sentido.
Carrie es un personaje que combina la locura y la genialidad a partes iguales. Se salta la ley y la moral si cree que debe hacerlo, tiene brotes psicóticos que requiere tratamiento... pero es un genio. El cine y la televisión tienden a unir mucho ambos conceptos (creo que fue una de las razones por las que sentí un cariño casi inmediato por Enlightened, donde se nos presenta una locura mucho más real y próxima, triste y patética). En cualquier caso, Carrie es uno de los personajes más carismáticos que vais a ver este año. Así de claro, señores.

Brody, Carrie y Saul. Grandes.

Los secundarios están muy bien y, además, tienen actores asociados muy adecuados. La mujer y los hijos de Brody, por ejemplo, y el drama familiar que viven, Saul (Patinkin), Estes, Walker... no todos los papeles son igual de exigentes, pero sí que todas las elecciones son igual de acertadas. Un gran casting. Sin duda.


He de reconocer que me gusta especialmente cómo se va desvelando la información que nos permite discernir la posición de Brody en todo este asunto; aunque no me parece demasiado justificada. ¿De verdad? He de creer que un poco de síndrome de Estocolmo y un niño muerto cambian por completo al personaje. No sé, yo es que no soy capaz de creérmelo, de hacer suspensión de la incredulidad o de tener fe suficiente en la maleabilidad psicológica de las personas; pero algo me falla ahí. Me parece injustificable que Brody, en sus circunstancias, evolucione así. Es que no me lo creo y, en realidad, eso sí estropeó parte de mis impresiones sobre la serie.

En general, cabe decir, Homeland juega muy bien con las escenas, con las cámaras y bastante bien con el maquillaje y la luz. Juega bastante bien con la música, que aunque no suele ser demasiado protagonista de las escenas, es un gran acompañamiento.

Mi escena favorita:
—El final del capítulo 11. La música de viento metal y piano subiendo de volumen mientras los gritos descienden hasta que los cubre por completo y, presas de los nervios, los personajes se siguen moviendo frenéticamente, ya de forma muda, y aparece la cortinilla de créditos final. Perfecto.

El final:
Por lo que vi en internet, a mucha gente pareció molestarle cantidad que el chaleco no explotase. Es cierto que estropea absolutamente el clímax, y que probablemente, si la serie tuviese 13 episodios, se podría haber hecho un final realmente épico, increíble, inesperado. Brutal. Showtime, que sigue estirando Weeds de mala manera, y que vio que Homeland había calado verdaderamente entre el público, supongo que no estaba por la labor de acelerar el final de la serie. No obstante, a pesar de que la escena, y yo también lo creo, rompe un poco el dinamismo y la tensión... desvía el vector de la fuerza que mueve la serie, también genera uno de los momentos más increíbles que le he visto a Damian Lewis. ¡Qué tensión, qué dramatismo! ¡Dioses! Una escena épica, en serio.


El capítulo 9:
Quiero destacar este capítulo aparte del resto de la reseña, porque, sinceramente, opino que es INMUNDO. En este capítulo falla prácticamente todo. Por un lado, la parte de Tom en el bosque resulta miserablemente predecible, aburrida, y encima se estira algo innecesariamente; por otro, los flashback de Brody son horribles, tediosos y estúpidamente sentimentaloides. ¿Ese es el gran as en la manga para explicar el cambio de Brody? ¿En serio? Es que entonces Brody se merece el cautiverio y la tortura. He dicho. La escena en la que cae la bandeja y Brody se echa las culpas me pareció digna de Crepúsculo, sinceramente. ¿Y el momento en que Aisha —el niño— canta una canción que le enseñó Brody, y se despiden como padre e hijo antes de que el niño reviente en cachitos? ¡Qué poco forzado! Ningún espectador va a pensar que es un recurso guionístico digno de la temporada más estirada e irrelevante de una serie de FOX, ¡vamos!


Nota: 8. Yo creo que el principio le pasa factura, la serie tarda —considero— demasiado en mostrar sus cartas, no soy capaz de creerme lo que se supone que le pasa a Brody y, sí, soy de los que esperaban (deseaban) un final mucho más contundente, más claro y más rompemos-con-todo-porque-nos-da-igual. Pero sacando eso, que sepáis que os encontráis ante una de las series del otoño. Intensa, interesante, y con unos personajes y un reparto magníficos. No obstante, si hubiesen tenido el valor de guiarla correctamente y hacer una gran serie de una única temporada, nos encontraríamos, creo, ante una obra maestra.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Boardwalk Empire (2º temporada)

La primera temporada de Boardwalk Empire dejó a Nucky Thompson asediado por sus enemigos: el Comodoro unido a Eli y a Jimmy, la fiscalía pisándole los talones... el cerco se estrecha y empieza a amenazar al hasta ahora, dueño y señor de Atlantic City.

segunda temporada de Boardwalk Empire

Aviso, a partir de aquí hay spoilers. Uno tras otro. La que avisa no es traidora :P

Hay mucho, muchísimo que decir sobre esta nueva temporada. Lo más importante: los guionistas al fin han solucionado uno de los grandes problemas de la anterior: la gran cantidad de tramas y personajes. Lo han solucionado a tiros. Si te has encariñado con algún personaje, asume que puede morir en cualquier momento.
Sin embargo, también creo que se han creado un problema nuevo y es que la evolución de algunos personajes, como Margaret, no ha sido todo lo creíble que esperábamos.

Empecemos hablando de la evolución de los personajes:
Nucky Thompson (Steve Buscemi): el rey de las máscaras y el disfraz. ¿Quién es Enoch Thompson? ¿El hombre enamorado que trata de defender a su familia? ¿El alma en busca de salvación? ¿El corrupto dispuesto a todo? ¿El que afronta su juicio con tranquilidad o el que teme ir a la cárcel?
Margaret (Kelly Macdonald): si recuerdas la temporada anterior, Margaret era una mujer entera, inteligente y admirable. Un personaje femenino que brillaba con luz propia, maravillosa. En la segunda temporada hizo lo que mejor se le da, actuar con inteligencia, rapidez y frialdad. Simplemente, lo mejor que podría tener Nucky. Y así lo fue hasta los últimos cuatro capítulo de la temporada. Lo que han hecho con este personaje es un sinsentido. Tal cual. Margaret pasa a ser insoportable, a hacer actos sin sentido que atacan sus propios intereses y a, simplemente, resultar odiosa.
Nelson (Michael Corbett Shannon): tras su noche loca con Lucy, Nelson acepta las consecuencias de sus actos y decide que él y su esposa se harán cargo del hijo que tendrá con Lucy. Por desgracia para él, la señora Van Alden no recibe con agrado al noticia, pidiendo el divorcio. Nelson, que acaba la temporada alejado de Atlantic City, viviendo lo que promete ser una vida tranquila, puede que sea el personaje con el final más feliz de toda la serie.
Lucy (Paz de la Huerta): he echado mucho de menos a este personaje. Es cierto que sigue apareciendo pero no todo lo que me gustaría. En esta segunda temporada vemos a una Lucy amargada por su embarazo, desquiciada por el contrato que ha contraído con Nelson.
Jimmy (Michael Pitt): a lo largo de la temporada Jimmy pierde una capa tras otra hasta que toda su historia, motivaciones, virtudes y defectos quedan al descubierto. Al fin descubrimos que la impaciencia, su peor característica, es inherente a su personalidad, se nos muestra qué le impulsó a irse a la guerra, los entresijos de su relación con Ángela... aún así, admito que sigo sin soportarlo y que me alegro enormemente de su muerte. Gracias Jimmy por abandonarnos con una escena tan gloriosa.
Gillian Darmody (Gretchen Mol): una de mis arpías favoritas. Porque si hay algo que nadie duda sobre esta mujer es que una víbora. A la digna altura del Comodoro o Nucky. Sonriente y encantadora mientras empuja a todo el que puede a dónde más le conviene. Su gran escena es cuando recrimina a un Comodoro convaleciente la forma en la que la violó. Cómo lo castiga, cómo lo odia.
En esta segunda temporada descubrimos a una mujer con profundos traumas, que se siente muy sola y con grandes deseos de venganza. Sin duda, gran escena, gran personaje y gran interpretación.

Richard Harrow máscara

Richard Harrow (Jack Huston): en la temporada pasada no te hablé de este personaje porque, a pesar de lo carismático que es, para mi no pasaba de ser el matón de Jimmy. Ahora, al tener este una situación mucho más elevada dentro de la jerarquía de la ciudad, pasa a ser su inseparable socio. De todos los personajes de la serie, Richard es el más adorable. Verlo haciendo un álbum de recortes con estampas de familia, o cómo considera a Jimmy el hombre más afortunado del mundo, su frustración porque ve imposible conseguir esa misma felicidad para sí, su depresión... Tras el desastre que han hecho con Margaret, espero tener una buena ración de mi nuevo personaje favorito en la tercera temporada.

Hay pocos personajes nuevos, pero voy a hablaros brevemente de ellos:
Owen Sleater (Charlie Cox): al ver sus suministros de alcohol muy mermados por el frente del Comodoro, Nucky empieza a financiar al IRA dando armas a cambio de whiskey. El IRA le proporciona a Owen, el chico que tomará el puesto de Jimmy como chico de los recados.
Vale, lo admito. No me gusta nuevo-Jimmy. Creo que sólo lo han puesto para hacer caer a Margaret y poco más.
Manny Horvitz (William Forsythe): comerciante judío que tiene negocias con Jimmy. Cuando este lo traiciona, no duda en poner todo de su parte para hacerlo caer.
Esther Randolph (Julianne Nicholson): es la fiscal encargada del caso de Nucky. Una mujer fuerte, sin miedo a Nucky y que hará todo lo posible por encerrarlo. Por si te lo estás preguntando, sí, sustituye a Margaret como mujer molona de la serie.

Los actores:
gracias, mil gracias Michael Pitt por haberte esforzado tanto en mejorar tu interpretación y hacer así más soportable a tu personaje. Y con esto no estoy diciendo que ahora sea un buen actor, que no lo es. Pero ha mejorado muchísimo.
En cuanto a los nuevos, el premio se lo lleva William Forsythe, ¡qué gran actor! Sin dejar atrás a Jack Huston, quién también merece ser mencionado.

El guión:
un gran aplauso para los guionistas. Se nota que han intentado esquivar errores pasados y dar a la serie un ritmo más rápido. Lo han hecho y el resultado ha sido más que notable.
Los pequeños fallos que puedo verle son el desarrollo de Margaret y la trama del IRA, que creo que han aprovechado más bien poco. Tampoco me gustó demasiado el incesto protagonizado por Jimmy y Gillian. Entiendo que sí tenían una relación extraña y que se podía intuir algo del estilo pero me ha parecido innecesario y prescindible.
Y ahora que han matado a la mayor parte de los protagonistas, me intriga muchísimo cuáles van a ser los siguientes pasos.

Albos y yo especulamos mucho acerca de cómo sería la segunda temporada. Acertamos y nos equivocamos a partes iguales:
Acierto:
— apostábamos por sacar al Comodoro de escena para que Jimmy pudiese lucirse.
Errores:
— pensábamos que Jimmy moriría a manos del maravilloso Richard Harrow. No fue así.

Momentazos:
— Gillian encarándose a un Comodoro convaleciente. Me pone la piel de gallina el dolor y la desesperación que desprende esta escena.


— La reunión de Nucky, Torrio y Arnold Rothstein. Me encanta el tono condescendiente con el que hablan de sus descarriados subordinados.
— Muerte de Jimmy. Indiscutiblemente, una de las mejores escenas que he visto en una serie. La mano temblorosa de Nucky, el tono calmado de Jimmy, el peso de cada palabra, de cada frase...


— Las muñecas de Emily quemándose mientras la niña lucha por su vida en el hospital. Melancolía y tristeza en estado puro.
— Margaret tumbada en una cama del hospital abrazada a Emily. Preciosa, triste y enternecedora, todo a la vez.

Dirección:
querido Tim Van Patten, sé que te gustan las vísceras y la sangre,. Pero ya vale, cada vez que veo que diriges un capítulo me queda claro que voy a tener una ración extra de sesos, tripas, desmenbramientos y demás familia. Hay un límite entre ser realista y ser innecesariamente desagradable. Ya vale de cabezas destrozadas a hachazos.
Ahora en un tono más serio, la dirección de esta serie, sobre todo de los últimos capítulos es maravillosa. Si te gusta fijarte en este tema en concreto, disfrutarás tanto como yo.

No me voy a repetir hablándote de nuevo de los decorados, maquillaje, efectos especiales... son los mismos que en la primera temporada, cuya reseña puedes leer aquí.

Nota: un 9.

Otras temporadas de Boardwalk Empire:
Primera.
Tercera.
Cuarta.

martes, 27 de diciembre de 2011

American Horror Story - FX

Esta serie ha sido una de las grandes novedades del otoño estadounidense en cuanto a televisión se refiere. El nombre de Ryan Murphy, tras 100 capítulos de Nip/Tuck y la emisión de la tercera temporada de Glee, ya decía bastante; el ambiente de la nueva serie, decía el resto.


Y es que American Horror Story difícilmente podía empezar mejor. De entrada nos encontrábamos con la espeluznante música, la tétrica casa y el oscuro ambiente que lo rodea a todo; luego ante el gran reparto, encabezado por Dylan McDermott y Connie Britton, que llevan a cabo un trabajo impresionante y ante la sencilla historia plagada de tópicos sobre la que se construirá la serie. American no pretende innovar, pretende coger todo lo que hace reconocible a las historias de terror clásicas, batirlas bien, y dar un producto capaz de rivalizar con esas obras de terror a las que alude.

Así, esta obra de Ryan Murphy y Brad Falchuk huye de modernismos y de abrir demasiadas tramas. Prefiere, en cambio, situar el argumento en una casa embrujada, con una serie de personajes esperpénticos que pululan por o alrededor de ella, con mucho humo, sexo y bajeza humana.

Argumento:
Vivien Harmon (Connie Britton) descubre a su marido, Ben (Dylan McDermott), poniéndole los cuernos y en un intento de arreglar la situación de su familia, ellos y su hija (Taissa Farmiga), una adolescente depresiva, se mudan a una casa en Los Angeles. A partir de ese momento, se inicia una verdadera serie de catastróficas desdichas sobrenaturales... y todo empieza a ponerse difícil. Difícil de verdad.


Constance, su nueva vecina (una fantástica Jessica Lange), y su enferma de síndrome de Down hija Adelaide (Jamie Brewer) comienzan a colarse en la vida de los Harmon, así como en su casa; tanto como la propia criada de la casa, Moira (interpretada tanto por Frances Conroy, una actriz siempre impresionante; como por Alexandra Breckenridge, dependiendo de quién la está viendo). Además, por si esto fuera poco, está Tate, interpretado por un increíble Evan Peters. Sin duda, este chico, es uno de mis descubrimientos del año, menudo pedazo de actuación.


Y dejemos el argumento aquí, porque American, como muchas otras obras del estilo, mejoran sabiendo lo menos posible sobre ellas.



Los personajes están bastante cuidados, sobre todo en los primeros capítulos; cuando todo se va centrando. Y vemos, con especial detalle, como sus historias se empiezan a entrecruzar con la de la casa. Desde el loco y despiadado Tate, hasta el mezquino y mentiroso Ben, pasando por la sufridora y siempre dolida Vivien, por las extrañas e inquietantes vecinas (tanto la madre como la hija)... todas las historias tienen su toque horrible, lo que al principio contribuye a una marea de pequeñas tramas con las que se podrían llenar capítulos, pero todas a la vez, llegando y mezclándose en la casa. Un batido de horror y miseria humana para llevar.

La luz y la música juegan un papel fundamental en la serie. A menudo se juega con las sombras, con la luz del fuego o la luz eléctrica suave y no demasiada cercana. La verdad es que mantienen el tono a la perfección durante toda la temporada, lo cual es de agradecer. American Horror Story, es, sobre todo, el tono de lo que nos cuentan. Y en la primera mitad de la temporada, lo directa que es la serie, lo brutal, lo sexual, lo desagradable y oscura que es, está combinado a la perfección. 

Lamentablemente, American Horror Story camina por una cuerda floja terrible, la que a un lado hace caer en el misterio horrorífico y al otro se abre al absurdo y a los exagerados meandros narrativos; y si bien durante los primeros 6 o 7 capítulos, Murphy y Falchuk consiguen mantener a su nuevo engendro en el lado correcto; la segunda mitad de la temporada empieza perdiendo fuelle y acaba convirtiendo la historia en un rocambolesco lío de situaciones que, personalmente, me hicieron estar a punto de dejarla en el capítulo 9. Y solo el hecho de tratarse de una serie de 12 capítulos me animó a darle fin.

Y no, el final no le dio alas, ni mucho menos. American Horror Story me sigue pareciendo una serie valiente que va a por un terreno que parece rehuirse en televisión y aunque al principio lo hace bien, y más que bien, incluso; acaba sepultada por el propio peso de la pobre resolución de un montón de subtramas abiertas. Una verdadera lástima.


Lo mejor de la serie, en mi opinión (y no puedo evitar destacarlo), es la intro. La música, la horrible secuencia de imágenes, la forma en la que aparecen los nombres de los actores y de los creadores... ¡todo es genial! Espero que los Emmy sepan reconocérselo. La intro y el tratamiento de ciertos temas: como el sexo, la infidelidad, el miedo y las discusiones de pareja; quizá no sean los temas que uno espera como posibles 'puntos a tener en cuenta' en una historia de terror, pero lo crudo y violento de algunos momentos, unidos al grandioso trabajo de los actores, hacen que se palpe la tensión y, casi, que se huela la ira y el desastre.


Siento que el mejor vídeo que he encontrado, este en imagen reflejada.

No obstante, y esto es así, por momentos —sobre todo en cuanto a Moira (la joven) se refiere— el sexo llega a rozar extremos de peculiar gratuidad. Entiendo que sea un personaje zorresco y sensual, pero perdí la cuenta de las veces que le lucieron el culo o se la vio en actitud sexual, incluyendo una escena lésbica.




Bueno, y de lo mejor también, este cartel:



Nota: 6,5. Para mí, esta serie es lo que pudo ser y no fue. Si os apetece ver una historia de terror, tiene un principio que creo que os gustará muy fácilmente; pero si queréis una serie que mantenga su calidad y seriedad hasta el final... no os encontráis ante el producto acertado. Y, con todo, aunque solo sea por sus primeros capítulos, creo que se merece un vistazo.


Otras series de Ryan Murphy:

lunes, 26 de diciembre de 2011

Esfera - Michael Crichton


Esfera es un libro del año 87. Me lo regalaron en Julio del 98, cuando tenía 11 años (tantos como el libro) y lo devoré sin pausa. Crichton ya me gustaba mucho de unos cuantos libros que me había leído antes, pero Esfera fue, en su momento, el que más me gustó del autor. Y puede que el que más me hubiera gustado hasta la fecha.

portada Esfera Michael Crichton
He buscado una imagen que entrase lo menos posible en el argumento por descubrir. 

En esta relectura, 13 años después, el libro sigue pareciéndome genial. En su género, claro. Esfera se divide (como otras obras de Crichton) en cuatro capítulos: presentación de personajes, presentación del problema, trato con el problema y resolución (a la cabeza me viene Presa, que lo leí hace no mucho, donde este esquema encaja casi al milímetro).


En el océano.
Corresponde a la presentación de personajes. Norman Johnson es un psicólogo que trabaja para la FAA tratando a los supervivientes de accidentes aéreos de sus traumas y demás. Un día lo llaman de la Armada de los Estados Unidos porque un avión se ha estrellado en el Pacífico, cerca de Fidji y allá va él. Es 1 de Julio, y llega al lugar a mediados del 2, tras 15 horas de vuelos casi ininterrumpidos. ¿Y qué lo recibe allí? Una pequeña flota de barcos perdidos en mitad de ninguna parte.

Esa flotilla está sobre una recién descubierta nave espacial extraterrestre, y para su investigación se ha elegido a un grupo de investigadores en base a un trabajo que el propio Norman hizo hace unos cuantos años porque se lo pagaban bien y quería comprarse una casa, el FDV, que exponía cómo podía lidiarse con la aparición de una especie extraterrestre. El grupo lo forman: Beth Alpern (zoóloga), Harry Adams(matemático), Ted Fieding(astrofísico) y Arthur Levine (biólogo marino). Este último personaje, por angustia a la estancia submarina ya no llega a descender.

En lo profundo.
El equipo científico, acompañado del equipo militar formado por el propio Barnes, en calidad de comandante, Jane Edmunds como técnica de procesamiento, Tina Chan como técnica en electrónica, Alice Fletcher como jefe de apoyo del habitáculo Satprof y Rose C. Levy como apoyo del habitáculo, descienden hasta el habitáculo submarino, el DH-8. Una construcción de 5 cilindros  grandes (separados por funcionalidad) unidos por pasarelas cerradas. Cerca se encuentra la gigantesca nave varada. Entre ambos solo se interponen unos cuantos metros de oscuro océano libre de vida a 300m de profundidad.

La exploración de la nave hasta el hallazgo de la esfera es interesante y si uno ha ido atando las pistas puede que resulte evidente (cuando leí el libro la primera vez no me di cuenta, la verdad; pero puede que ahora, con mucha más cifi a mis espaldas si hubiera pensado algo parecido). Después, tras el encuentro con la esfera... todo se precipita.

Por un lado tenemos el momento contacto/volcado de memoria interna, al que se le van dando vueltas y vueltas hasta el final del capítulo, la entrada en la esfera, el hallazgo de múltiples formas de vida, la cada vez más extraña actitud de Harry Adams y las cada vez más evidentes mentiras de Barnes; por otro tenemos el misterio que en todo momento rodean a ese misterioso objeto, a ese «algo de otro planeta».

El monstruo
Para el lector es, o me lo parece, al menos, bastante evidente en todo momento que el grupo se enfrenta a algo, algo que aún no comprenden o que no abarcan, pero algo... que existe, que está ahí, quizá tan curioso como los propios habitantes del DH-8.

Y a partir de este momento, sobre todo a partir del momento en que Harry consigue acceder a la Esfera y la criatura que había en su interior intenta comunicarse con el equipo del habitáculo, lo que pasa todavía a finales del anterior capítulo, nos encontramos directamente sumidos en el trato con el problema, en el trato con Jerry, un sujeto al que Norman describe como poseedor de una tipología psicológica «Niño-Rey», caprichoso e incapaz de entender que sus deseos puedan no ser satisfechos.

El poder
Este capítulo parte de la explicación de los fenómenos del capítulo anterior —siempre dentro del encuadre fantástico-cifi de la novela, por supuesto—, se toman las medidas oportunas y se asiste a la cuenta atrás hasta el rescate. La mejor parte del libro, en realidad, ya ha pasado; pero la sensación de agobio crece y crece según van descontándose los minutos y, en general, refuerza la sensación de claustrofobia del DH-8.

«00032125252632  032629 301321 04261037»

Los personajes.
Norman: el psicólogo del grupo es el más neutral y, en muchos aspectos, maduro del grupo. No solo por su edad, lleva 20 años a varios miembros del grupo, sino, por supuesto, por su actitud. En la mayor parte de ocasiones es el personaje que da la voz de la sensatez (que no necesariamente de la inteligencia).
Harry: es el matemático y el experto en lógica, y otra cosa no, pero el tipo es un portento. Arrogante y algo hostil por momentos es la pieza de la que dependen todos los demás durante la mayor parte de la investigación de la nave y, por momentos, parece demasiado por encima del resto, lo que deja, por otra parte, alguno de los momentos más hilarantes del libro (y no son pocos). Tras su entrada en la esfera, su actitud se vuelve, en palabras de Norman y de Ted, en la de un maníaco.
Beth: es la zoóloga del grupo y es una mujer fuerte, voluntariosa e impulsiva. Entra un poco en el estereotipo de mujer de Crichton, y, en menor medida (un poco cogido con pinzas, puede ser) a la esposa del protagonista de Presa, aunque ahí el caso es, y lo acepto, bastante distinto. Beth es una persona ansiosa cuyo mayor enemigo es la presión nerviosa a la que se somete de forma algo tortuosa, pero es un personaje carismático.
Ted: el astrofísico está traumatizado con su edad. Ronda los 40 y aún no ha hecho ningún gran aportación a la ciencia. Envidia, muy claramente a Harry y tiene alguna que otra disputa con él (lo siento, Teddy, no le llegabas ni a la suela de los zapatos, no sé cómo osaste); Crichton lo usa para dar alguna que otra explicación sencillota de algún concepto cifi (o ciencia tendiendo a la ficción, en el más optimista -friki- de los casos). Largas parrafadas y detalles triviales sobre cualquier tema acaban de completar al personaje.
Barnes: el comandante de la expedición tiene una misión asignada y la quiere llevar adelante a toda costa, haya que mentir a quien haya que mentir; haya que dejar morir a quien haya que dejar morir. El bien de muchos... o sencillamente el deber, a vuestra elección queda. Su trama de mentiras, en realidad, empieza desde el primer momento, aunque empieza a desvelarse en torno a la mitad del libro.



De algún modo, aunque no suela destacar estas cosas, debo decir que el narrador se parece mucho a Norman. En realidad es un tercera persona omnisciente completamente normal, pero como Norman se detiene tantas veces a analizar las respuestas de la gente, a describir sus actitudes y demás, no puedo dejar de pensar que resultan incómodamente parecidos. Incómodamente, al menos, para tratarse de sujetos distintos.


Admito que siempre me cayó en gracia el detalle del código escrito, me pregunto si habría llegado a descifrar algo si me gustasen tanto esas cosas como para dedicarles un tiempo. Una vez explicado, al menos, parece absurdamente sencillo; pero la verdad es que no estoy tan seguro de que hubiera sido capaz de velrlo. Por otra parte, me gusta también cómo le dan vueltas al mensaje una y otra vez, cómo una inteligencia completamente distinta intenta comunicarse con otro usando una herramienta común.

Otro punto que me encanta es el tratamiento de la psicología, desde gente neutral pero que cree en ella, gente pro- y gente antipsicología; la novela consigue, por momentos, que la trama gire en torno a la importancia —o falta de ella— que tiene. En ese aspecto, las discusiones entre Ted y Norman —si es que se puede decir que este último discute— dan lugar a algunas frases —pensamientos— entre graciosos y mordaces.



El capítulo final, en realidad, me deja sin saber muy bien qué decir. Por una parte... pasan demasiadas cosas, la sensación de opresión constante, en la que parece que nunca se acabarán los problemas, pese a que cada vez queda menos tiempo es casi loable; pero también he de decir que parte de esos problemas aparecen de forma algo forzada y empañan un poco el desarrollo. Está bien, en el sentido de que es tenso e imprevisible; pero me parece que prefiero los desarrollos algo más... normales. No obstante, el final-final del libro (0000 horas)  me parece elegante y consecuente; es el que considero el único final válido para el libro, y me encanta. Además, creo que juega un poco a dejar un hilo abierto, en mano de Beth, de quien no se nos deja tan claro que haya... superado todo. Los que lo hayan leído supongo que entenderán a qué me refiero.



La traducción, de Daniel R. Yagolkowski, es bastante mala. Supongo que, en esencia, cuenta la historia como es, aunque algunas de las referencias al código quedan directamente HORRIBLES, cuando unas veces se refiere en inglés y otras en castellano en el mismo párrafo. No sé hasta qué punto sería mucho pedir, pero a mí me habría encantado que reescribiese el código según la fórmula que se explica en el mismo capítulo. La redacción, que es bastante antinatural —incluyendo algunos calcos brutales y despiadados como «tópicos» en lugar de «temas»— y algún que otro falso amigo —entre los que destaca un falso «eventualmente»— entorpecen y afean la lectura; además de alguna que otra estructura incorrecta y de otras que, sencillamente, no suenan a verdadera conversación en castellano: 
«—¿Dónde está Tina?
—Tiene que hallarse con Barnes.»
¿En serio? ¿Tiene que hallarse? Quizá sean giros de algún país sudamericano, no lo sé; pero la sensación... rara, rara, oigan.


Nota: 8,5. Dentro de su estilo de thriller novelesco con toques cifi es, sencillamente, genial. Es una historia rápida y concisa, con descripciones bien hechas —no bien escritas en castellano, ¿eh? Me refiero a que transmiten la sensación de que todo estaba bien pensado y todo lo que está en el lugar es presentado de antemano para que se puedan hacer cábalas—, con personajes carismáticos y bien tratados. En mi opinión... flaquea el final y la forma de tratar algunas cosas, pero me atrevería a decir que, sencillamente, «eran los años 80». Os lo recomiendo sin dudar.


Otras novelas de Michael Crichton:
Latitudes piratas Nota 5,5.
Presa Nota: 9.
El gran robo del tren Nota: 8.

Películas de sus libros:
El gran robo del tren.
Jurassic Park.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Estrenos 2011 que abandonamos (III)


Empiezo a escribir este post tras lo que Albos y yo hemos bautizado como «el miércoles negro». No hemos seguido viendo ninguna de las series que empezamos ese día, todas horribles. Como además tengo que hablarte de algunas más, dividiré este post en dos categorías:

Las procedimentales:
parece que cada cadena tiene que sacar la suya propia. Este año se han peleado a ver quién sacaba la peor.


Person of interest:
tras el 11S, Finch (Michael Emerson) un misterioso millonario, desarrolla un programa para el gobierno de los Estados Unidos. Dicho programa usa las cámaras de seguridad de las calles, llamadas telefónicas y demás sistemas de seguridad para predecir ataques terroristas. El volumen de información es tal que se ve obligado a hacer una criba con los crímenes relevantes para la lucha antiterrorista y los que no lo son. Abrumado por la cantidad de delitos en los que no puede intervenir, crea un puerta trasera en el programa. De esta forma, recibe el número de la seguridad social de una persona relacionada con un homicidio.

En su favor diré que fue la que más tardamos en abandonar. Supongo que nos habían hablado tan bien de ella que teníamos la esperanza de que mejorase en algún momentos. No fue así.
Contras de esta serie:
— podría molar pero los guionistas se ocupan de que esto no pase en ningún momento.
— La explicación de como encuentran a los sujetos es estúpida.
— Los protagonistas son, dentro de su estilo, prototípicos. Tenemos al friki torturado y lisiado y al chico duro con buenos sentimientos. Y ya, ves que no van a tener más profundidad ni a dar más de sí. En ningún momento quise saber más de sus historias personales.
— Demasiadas veces las coreografías de las peleas están rodadas de forma confusa.
Nota: un 3. Aguantamos hasta el capítulo 5.


A gifted man:
Michael (Patrick Wilson) es un cotizado neurocirujano entregado a su trabajo en una lujosa y exclusiva clínica privada. Su vida empieza a cambiar cuando Anna, su ex-mujer, aparece en la ciudad. Tras una agradable cena juntos, Michael se despierta con la desagradable noticia de que Anna lleva semanas muerta. El fantasma de su ex-mujer lo empujará a colaborar con una clínica que se ocupa de la gente más pobre de Nueva York.

Ante todo, originalidad cero. Ya hemos visto muchas veces un hombre adinerado que empieza a ayudar a los pobres tras la muerte de un ser querido. Puedes añadirle un fantasma y ya está. No es especialmente mala ni aburrida pero es que no nos aportaba nada. Si se hubiese estrenado en otro año, tal vez
Nota: un 5. Le falta frescura.


Prime suspect:
La detective Jane Timoney (Maria Bello) se acaba de incorporar al Departamento de Homicidios de la ciudad de Nueva York. A pesar de haber conseguido el puesto por méritos propios tiene que luchar para conseguir casos y hacer frente a los comentarios y desplantes de sus compañeros masculinos.

No es una serie brillante pero si no la hubiesen cancelado, sería nuestra candidata a procedimental del año. Los casos son interesantes, tiene buenos actores un guión que refleja los problemas de una mujer policía en un departamento lleno de hombres... una serie bastante sólida. Pero como ya he dicho, ha sido cancelada.
Nota: un 6. Es una pena que la cancelasen porque tenía pensado seguir con ella.


Unforgettable:
Carrie Wells (Poppy Montgomery) es una detective con hipertimesia, lo que la ayuda enormemente con su trabajo.

A lo mejor, si la media de este año no hubiese sido tan alta, hubiésemos seguido con ella. Pero este año toca escoger y por lo tanto esta se queda atrás. Como crítica, he de decir que su forma de representar los recuerdos de la protagonista no me gustó nada. Demasiadas escenas repetidas, me temo.
Nota: un 6. Es una serie aceptable a la que acompañan las audiencias.


Grimm:
Nick Burkhardt (David Giuntoli) es un detective de homicidios. Durante una visita de su tía, descubre que es un miembro de la familia Grimm, una estirpe de expertos cazadores de seres sobrenaturales.

La meto en las procedimentales porque, en esencia, lo es. Vale, añadimos seres sobrenaturales, bestias y puede despertar algo de interés. Cuando ves que el guión es cutre y predecible, se acabó el interés. Añado que el prota se parece a Tom Cruise y que sólo uno de los personajes es aceptable, el adorable y encantador hombre lobo.
Nota: un 4. No se puede llevar una serie con personajes tan sosos.



Y en otras categorías:


I hate my teenage daughter:
Annie (Jaime Pressly) y Nikki (Katie Finneran) son dos madres solteras que afrontan como pueden la adolescencia de sus respectivas hijas.

Nota: un cero. Duramos cuatro minutos viéndola, el record de este año. No diré más porque ni eso merece.


Hell on Wheels:
1860: Cullen Bohannon (Anson Mount) es un soldado confederado que quiere vengar la muerte de su mujer a manos de la Unión.
Lo peor de esta serie no es que el guión sea malo, que lo es. Lo peor de todo es que el sonido es lamentable. Hay ruido ambiental, de viento concretamente. Los personajes hablan y el ruido ambiental desaparece. Los personajes se callan, resucita el ruido ambiental. ¿Cómo se puede ser tan cutre? Y decían que iba a ser la nueva Deadwood, en fin...
Nota: un 3. No acabamos el primer capítulo pero reconozco que el estilo y la imagen estaban muy bien. Pena de todo lo demás.


The exes:
Holly (Kristen Johnston)es una abogada especializada en divorcios. Ha acogido en uno de sus departamentos a tres hombres que se quedaron destrozados tras sus divorcios.

Nota: un 3. Sólo la maravillosa actuación de Donald Faison, Turk en Scrubs, salva esta serie. Es un genio y si la serie hubiese sido sólo un poco mejor, seguiríamos viéndola.

Tras ver Person of interest y Hell on Wheels, ¿soy la única que está aburrida de historias de machos alfa flipándose con su testosterona? ¿Soy la única que piensa que es el equivalente masculino de Sexo en Nueva York y series lamentable del estilo?




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jueves, 22 de diciembre de 2011

Actores que ponen morritos, esa lacra:


Antes de nada, pido disculpas porque sé que este post tiene una temática poco relevante. Así resumiento, es una chorrada pero tenía que decirlo. ¿No odiáis a ese actor que va de chico duro y pone morritos? ¿No os pone de mal humor esa actriz que hace un gran papel fantástico y lo estropea así? No sé en qué momento se puso de moda pero fue una muy mala idea. Os pongo una lista de los actores que perpetran este atentado contra la estética.

Jon Snow Kit Harington morritos

Kit Harington: o Jon Snow en Juego de Tronos. De todos los actores de Juego de Tronos, es el que menos me gusta. Primero porque me parece el más pobre y segundo por su manía de poner morritos. No, Kit, la Guardia de la Noche no pone morritos. No es así como se vence a los Otros. Espero que, en sucesivas temporadas, alguien ponga remedio a este desastre.

Michael Pitt morritos

Michael Pitt: o Jimmy Darmody en Boardwalk Empire. He de decir que ya estaba condicionada para poner a Pitt en la lista. Odio a su personaje, odio su interpretación y odio que ponga morritos. En serio, ¿parece creíble que un gangster, en la peligrosa ciudad de Atlantic City, vaya a una reunión con ese gesto? Pitt, espero que tu personaje muera pronto, podamos dejar de sufrirlo y así disfrutaremos del resto del elenco de actores mucho más contentos.

Hailee Steinfeld morritos

Hailee Steinfeld: o Mattie Ross en Valor de ley. Este es el claro ejemplo de cómo deslucir una gran interpretación con un mal gesto. Tiene un gran papel y en general está impecable. Ahora bien, ¿qué mujer de catorce años, en el Salvaje Oeste, iba poniendo morritos?


Daniel Craig: o 007. Cuando anunciaron que este actor era el nuevo James Bond, decidí darle un voto de confianza. No tiene por qué ser malo dar una nueva imagen a un personaje al reiniciar una saga, aparte de la gracia de su obvio aspecto ario. Claro, después empecé a ver fotos. Daniel, 007 no pone morritos. No los pone. Es un hecho y todo el mundo lo sabe. No sé en qué estaban pensando.


Renee Zellweger: o Bridget Jones. Todos los años esta chica es elegida como una de las peores vestidas. Peor vestida, peor maquillada y, desde luego, peor posado. No se puede llevar kilos de colorete, un vestido hortera y poner morritos. Es el peor conjunto posible.


Damian Lewis: o el sargento Brody en Homeland o Winter en Hermanos de sangre. Damian lleva años poniendo morritos, siendo el máximo exponente de esta actitud el cartel promocional de Homeland. He de decir en su favor que es el único de la lista que va camino de redimirse. ¡Ánimo Damian, tú puedes!


Keira Knigthley: o Elizabeth Swann en Piratas del Caribe. En 2008 Keira fue elegida la mujer con los labios más sexies del mundo. Esto eliminó toda posibilidad de que dejase de poner morritos, para desgracia de todos. Si buscas en Google, verás que lo hace en todas las fotos. No exagero, todas. Bueno, casi todas.


Ed Westwick: o Chuck Bass en Gossip Girl. Lo de este chico tiene mérito. Pensarás que no se puede mantener el mismo gesto durante temporadas y temporadas pero él puede. No me explico que clase de gimnasia facial usa. ¿Ves la cara que tiene en la foto? No es un posado, es que su personaje siempre está así.


Ben Stiller: o Zoolander. Es triste poner morritos siendo una persona agraciada. Hacerlo sin serlo y añadiendo unos prominentes pabellones auditivos es un suicidio estético. Mal, Ben, mal. Echa ahora mismo a la persona que te aconsejó así de mal.


Kirk Acevedo: o Charlie Francis en Fringe. Tener a un actor poniendo morritos en mi serie favorita me duele en el alma. Kirk, si Ana no lo hace, ¿por qué tú si? Ella es la chica de la serie.


Y hasta aquí. Por si alguno se lo pregunta: no, no voy a hacer segunda parte. Ya me he desahogado y he escrito el post más chorra de Palacio Onírico.



miércoles, 21 de diciembre de 2011

El hobbit, trailer

Igual que ayer, por si alguien no lo ha visto, aquí queda el trailer con posibilidad de 720p de The hobbit: an unexpected journey.



¡Gracias, Irati! Y he de decir que tienes toda la razón, es imposible no ver a Watson (y esperarse por tanto a Sherlock) cada vez que sale Bilbo.

Trailer de The Dark Knight Rises

Aquí os dejo el segundo tráiler (con posibilidad de HD) del cierre de la trilogía de Batman de Nolan.


Está subtitulado en latino, con el «ciudad gótica» y todo.

martes, 20 de diciembre de 2011

Enlightened renovada y Bored to death cancelada

Leo en Entertainment Weekly que HBO confirma la segunda temporada de Enlightened (de lo que me alegro muchísimo).

Además, han cancelado:
Bored to death, que me parecía aceptable sin más, aunque para mucha gente era una serie genial; en la tercera
Hung y How to make it in America, que no las conocía, en su segunda temporada.

El resto, por lo que se sabe, sigue como estaba; aunque aún no hay noticias de Curb your enthusiasm. Mi enhorabuena para los seguidores de Enlightened.

Pitch Black - David Twohy

David Twohy, guionista de El fugitivo y Waterworld, nos trajo, añadiendo la función de director, la más que aceptable Pitch Black, una aventura de cifi-terror que, insisto, es bastante visible.


Una nave viaja por una ruta secundaria cuando es dañada por una lluvia de pequeños asteroides que atraviesan el lugar como balas. Los pasajeros se despiertan, aunque uno ya estaba consciente, hablándonos; alguien que deja claro que no es humano, o no del todo, al menos: un hombre que va camino de vuelta a la prisión. Esta secuencia termina con un aterrizaje que, visualmente, resulta algo extraño, pero molón pese a todo, con el fuego de la fricción rodeándolo todo, la tensión de una maquinaria que no responde, el altímetro descendiendo, la alerta... el impacto.

Han pasado poco más de 5 minutos y los principales ingredientes ya están ahí, aunque algunos solo hayan sido insinuados.

Pitch Black se basa mucho, casi por completo en realidad, en su protagonista y el mundo que rodea a los personajes. No es que el contexto se vaya dando a paletadas, pero se insinúa constantemente y va ganando protagonismo de esa forma sutil hasta que uno está completamente sumergido bajo su cambiante luz así como bajo la terrible oscuridad que antecede al desastre.

«Nunca debiste quitarme las cadenas, Johns.»

La película juega con eso, con la oscuridad más impenetrable, con el miedo humano a la oscuridad, a lo que no se ve pero se oye, y se arrastra, y se acerca... y tiene horribles intenciones. Sí. Y en muchas ocasiones uno no sabe si ese peligro viene de su espalda o del frente, tanto dentro como fuera de la película; y ese es uno de los puntos más interesantes. Por lo demás, la película es una digna heredera de esas películas que siguen la estela de Alien —y que en general suelen ser un insulto a sus obras inspiración—. Pitch Black no pretende revolucionar nada, solo contar una historia de terror en un mundo de ciencia-ficción desconocido, de aspecto desérticamente virginal bañado por la luz de tres Soles —con los que la película juega todo lo que puede y más mediante filtros de color, no puedo dejar de destacar el azul, que le da a todo un toque frío y artificial— y construyendo un personaje de sólido carisma como Riddick: frío, calculador y sanguinario, loco, sí, pero con un instante de supervivencia innegable.

«Nadie prepara la nave de emergencia si no hay una emergencia.»

El ritmo de la película se controla casi a la perfección. La primera mitad, de hecho, transcurre sin altibajos, es rápida. La segunda mitad, por supuesto, es la llegada de la oscuridad y de los monstruos que la pueblan.

El hecho es que en torno al tercio final de la película, para mi gusto, todo resulta excesivamente previsible y me parece que la película pierde; pero con todo, dentro del género cifi, me pareció encontrarme ante una película aceptable y ante uno de los pocos herederos dignos del Alien de Scott y sucesivas entregas. Efectos especiales cuidados, reparto cumplidor (nada del otro mundo, pero sí cumplidor), banda sonora un poco simplona pero correcta (aquí dejo un enlace a youtube), buenos personajes y un ritmo que empieza lento, presentando bien las cosas y va tomando cuerpo muy rápido.


Escenas:
—Me encanta un momento, bajo la luz azul, en la que Johns se pone a hablar con Carolyn ante un esqueleto de enormes animales (dinosaurios tal vez), y de pronto, Riddick, que sabemos que está tras el inmenso y frondoso costillar, se alza tras este y reluce uno de los cristales de sus gafas. El resto de la escena cumple, pero ese momento me encanta.
—Los primeros momentos tras el último rayo de luz, que también mola lo suyo. Esos pasillos únicamente iluminados por linternas y llamas entre los gritos de los monstruos.

Referencias desde:
—Una de las escenas más famosas de esta película (al menos es de la que me habían hablado varias veces antes de decidirme a verla), es la del movimiento en el punto ciego de los monstruos, en la que Riddick se mueve al mismo tiempo que uno de ellos para no ser localizado. Esta escena aparece, tal cual, en Cómo entrenar a tu dragó. No, no pude resistirme a comentarlo, la verdad.



Nota: 6,5. La película se deja ver sobradamente y si hasta el momento no ha caído en vuestra lista —y os gusta el género, si no obviadla, sinceramente—, deberíais plantearos darle una oportunidad.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Estrenos 2011, seguimos viendo (III)

Habían quedado olvidadas en nuestras anteriores entradas al respecto pero seguimos viéndolas. En serio, no es que hayan pagado tarde el diezmo.


Esta serie me parece tirando a normalita, y en realidad tiene poca cosa. Es una sitcom graciosilla, con choque de personalidades discordantes y exageradas (como casi cualquier sitcom yanki, todo sea dicho), pero cuenta con la mirada de corderito de Zooey Deschanel como añadido, ¿y cómo resistirse? ¡Esta mujer es la adorabilidad en persona!

Imagen sacada de La palomita mecánica, un blog que acabo de descubrir y que ha pasado a mi carpeta de marcadores. ¡Anotadlo!


Me sorprendió descubrir lo graciosa que me parecía Zooey en pantalla, pero ha sido uno de mis grandes descubrimientos de esta temporada. La serie no es una maravilla, lo sé, es tópica y completamente normal, pero cuando toca un capítulo divertido, me lo paso como con pocas.

Si buscáis algo nuevo en el género de las comedias, no os toméis la molestia. En serio.


Personalmente, esta me pareció la mejor comedia de este año. George Altman encuentran un condón en la habitación de su hija Tessa, y entonces la saca de Nueva York (fuente de insidia y depravación, claro) y se la lleva a vivir a un barrio residencial. El suburgatorio.


Me gusta mucho la pareja de actores que conforman a la familia Altman, el serio, grande y rudo Jeremy Sisto (el hermano loco de Brenda en A 2 metros bajo tierra, y a cuadros me he quedado al descubrirlo, oigan) y la magnífica, convincente y realmente joven Jane Levy. Una crítica al mundo colorista y ornamentado de perfección de los barrios residenciales, llenos de flores e hipocresía (a partes iguales) y algunos momentos verdaderamente hilarantes consiguen una serie a la que deberíais, al menos, darle una oportunidad.

Si finalmente hago yo la reseña ya concretaré más cosas; si no le diré a Lau que les eche un ojo, porque tiene detalles que merecen mucho la pena destacar.


Esta serie empezó estando bastante bien, en mi opinión. El tema del bebé estaba muy de fondo, y era una sitcom sencilla y directa. No obstante, con el paso de los capítulos se ha ido desinflando y, a decir verdad, ya no sé si acabaré la temporada. A Laulau le sigue gustando, así que cuenta con opciones. En el peor de los casos, de todos modos, hemos llegado al capítulo 9; la mitad de las series de este año no pueden decir tal cosa.



Fue mi gran sorpresa de la temporada. No me esperaba nada y, de hecho, al principio no me encontré casi nada. Personajes normalitos, guión mediocre y serie, en conjunto, del montón; pero dentro de su tono, su estilo y su ambiente, ha sido una serie que se hizo un hueco en mis tardes de ver series tirado en el sofá o en la cama. Los personajes de Hart of Dixie, sin ser especialmente complejos, tienen puntos muy interesantes, recurriendo a fórmulas un poco manidas, es cierto; pero el conjunto acaba siendo apetecible con el paso de unos cuantos capítulos. Así, pronto, las intrigas cotidianas/costumbristas de Blue Bell, Alabama; pasarán a formar parte de vuestros días(o noches) televisivos.



viernes, 16 de diciembre de 2011

La Torre Oscura (La Torre Oscura, parte 7) - Stephen King

Última parada, señores viajeros. La compañía de viajes Stephen King les desea que hayan tenido un buen viaje y una próspera estancia. Digo verdad.

Aviso adelantado: ¡lamento la extensión de esta entrada, pero es que había mucho que contar!


La Torre Oscura es la séptima y última entrega de esta serie de fantasía épica que fue tocando y bebiendo de un sinfín de obras y referencias a lo largo de sus variadas entregas. Desde El pistolero, un western extraño en el que el pistolero seguía al hombre de negro, a los últimos pasos que llevan a la misteriosa Torre que toca y une todos los mundos.

Ya no tiene sentido presentar
(hablar)
de Roland. Ni del resto de su ka-tet, de hecho. Todos los que hayan llegado hasta aquí sabrán todo cuanto quieran saber de Eddie Dean, Jake Chambers y Susannah Holmes. E incluso de Acho, el bilibrambo de Mundo Medio. Tras las más de cinco mil páginas que componen la serie, uno los conoce a todos. A mí, concretamente, me gusta pensar que los conozco bien.

«Todo se olvida en las salas pétreas de los muertos. Estas son las salas de la ruina, donde hilan las arañas y los grandes circuitos enmudecen, uno a uno.»


El Pequeño Rey Rojo
Susannah-Mia da a luz a su chaval. La Bestia. El Adversario. Pero las cosas no son tan simples como podíamos haber pensado, porque el chaval tiene dos padres, así como podemos afirmar que tiene dos madres. Sus padres son el Rey Rojo y el Rey Blanco. Claro. El recién nacido es Mordred, nombre que puede sonar a más de uno.

Como en casi todos los libros de esta serie, una de las cosas que más me revienta es que las partes de Susannah, que son importantes tanto en cuanto a los hechos contado como al volumen de los mismos, no me parece tan interesante, ameno, justificado o carismático como el resto. Es mi opinión desde que el personaje apareció, así que no creo que os sorprenda especialmente. Pero en este último libro, constato que mi opinión no ha cambiado. Ansiaba saber más sobre lo que acontecía al joven Jake y al padre Callahan en el Dixie Pig, quería saber más sobre el viaje de Roland y Eddie, pero una y otra vez volvían a Susannah-Mia y a su chaval. Y me agobiaba. Que en esta primera parte del libro ya nos despidamos de un personaje, me dejó muy claro que King no se iba a andar con muchos miramientos en las páginas siguientes: adiós, Padre Callahan. Que Dios
(Gan)
se apiade de tu alma.


Cielo Azul
En este grupo de capítulos, el más largo de la más larga entrega de La Torre, se presenta el cubil de los Disgregadores, esa gente al servicio del Rey Carmesí que se dedica a romper (disgregar) los Haces, para provocar la caída de la Torre Oscura.


Si hay algo que no soporto de este capítulo, es la cutre-muerte de Walter O'Dim a manos de Mordred. El asunto es que Walter, sin que se llegue a saber casi nada de él, es un personaje carismático que consigue generar interés; Mordred, en cambio, es un secundario horrendo que a nadie le importa y que, para más inri, ni siquiera consigue gran cosa en la novela. Sinceramente, podrían haber eliminado esa trama, por mucho que confirmase (o casi) mis sospechas de que Arthur Eld era el rey Arturo, cosa que terminaría de confirmarse muchas páginas después con lo de que las pistolas tuviesen el metal de la antigua Excalibur de Arthur Eld.

Esta parte es una carnicería. Se nos presenta al director del complejo y a su jefe de seguridad, Primtiss y Finli o'Tego respectivamente (este último resultó ser uno de mis secundarios favoritos, he de decir), se nos presentan a unos cuantos disgregadores y comienza la acción: se prepara el terreno, se toman posiciones y se inician los tiros. Y tiros. Y tiros. Y muertos. Y el ka-tet se rompe. Eddie Dean, el chistoso, el payaso, muere. Y ya no hay ka-tet; el Haz se reestablece, sí; pero el tet acaba con la muete del señor Dean; ahora solo son un grupo de amigos, de socios, en busca de la Torre. El ka sigue ahí, sí, pero ellos ya no son tet y...


"Cuando el ka-tet se rompe, el final siempre se precipita.
Digo lo siento."
Adiós, Eddie. Que Dios
(Gan)
se apiade de tu alma.


En esta bruma de verde y oro
En esta parte, Roland y Jake (Susannah queda en Mundo Medio esperándolos, con la promesa de reunirse en Fedic) viajan al mundo piedra angular para salvar a sai King de una muerte cierta debido a un atropello. El ka pone en su camino (igual que ya hizo en su momento con John Cullum) a Irene Tassenbaum. Y consiguen salvar al escritor, pero el precio es la vida de Jake Chambers, que reduce los daños del atropello con su pequeño cuerpo. Y aunque ya no son ka-tet, en Mundo Medio, Susannah también se da cuenta de lo sucedido.

Por otra parte, Roland visita la Ka-tet Corporation, la empresa que vigila la Rosa (que es una alegoría del campo de rosas que rodea a la Torre), así como el gran rascacielos negro es una representación de La Torre en sí, y allí, el ka-tet de la Rosa lo recibe, le explican sus hipótesis sobre qué es y qué hace Stephen King y le hacen un regalo, un reloj de oro para que lo acompañe hasta el final del viaje.
Adiós, Jake. Que Dios
(Gan)
se apiade de tu alma.


Las tierras blancas de Empática
Una criatura, una especie de vampiro de los sentimientos tortura vil y cobardemente a los restos del ka-tet, que se salva gracias a que sai King paga la deuda que les debía... un poco crípticamente, eso sí; podías portarte un poco, ¿no, King? Este capítulo tiene, en mi opinión, el momento más raro del libro y uno de los más extraños de toda la serie... el momento monólogo humorístico. Increíble, en serio. Creo que no hay ninguna duda de que el autor, con La Torre, hizo lo que le dio la real gana.

De esas tierras salen con un nuevo compañero: El Artista. Un personaje encantador, versátil y, en realidad, absolutamente necesario para concluir la trama. Deus Ex Machina, clamarán algunos; pero King siempre podrá sonreír irónicamente y recurrir a esa gran excusa con la que se ha cubierto las espaldas desde el principio de la serie: "Ka".



El campo escarlata de Can'-Ka No Rey
Más allá de Empática, tras lomas y lomas, se encuentra el campo de rosas de Can'-Ka No Rey, y en el fondo de este se levanta negra y desafiante la Torre Oscura, que mantiene encerrado al Rey Carmesí en uno de sus balcones. Y todo es Ka, como siempre ha sido, y el Pistolero debe ir al encuentro de su destino, debe cumplir el ka de todo el linaje del Eld.
Adiós, Suze. Que Dios
(Gan)
se apiade de tu alma.
Adiós, Acho. Que Dios
(Gan)
se apiade de tu alma.



En cada capítulo se van explicando algunos puntos de la enorme historia que King ha contado a través de este vasto océano de historias. Se nos explica por ejemplo, y finalmente, qué eran los disgregadores, que hasta el momento eran una figura rodeada de sombras, unos tipos malos al servicio del Rey Rojo de los que poco más se sabía. Se nos presenta a Mordred, aunque realmente goza de poca importancia durante gran parte del libro, siendo una de estas criaturas que acechan en la sombra esperando su oportunidad, se nos habla de lo que pasaba en mundo piedra angular; que al fin y al cabo es el mundo más importante porque posee un tiempo que sólo puede correr en un sentido. Claro que, al fin y al cabo, así ha sido con casi todos los verdaderos adversarios de La Torre, ¿verdad? Walter, el Rey Carmesí... y ahora el pequeño Mordred.

«Mordred tiene jambre.»

Quizá La Torre Oscura, esta última parte de la serie homónima, me refiero, no me satisfaga tanto como podía esperar. Es una lástima que el último personaje del ka-tet que acompañe al pistolero de Gilead (Acho aparte) sea el que más me aburre. No aguanto a Susannah, no soporto sus problemas de personalidad, ni sus arranques verbales de Detta, ni nada. Al principio, me parecía, está ahí para ser la amante de Eddie y al final está ahí para dar a luz al hijo de los dos Reyes. Personalmente creo que King podría haber hecho algo más lucido a ese respecto, y es algo que siempre me ha molestado un poco.




Las ilustraciones vuelven a estar a cargo de Michael Whelan, que ya ilustró El Pistolero y lo cierto es que hace un gran trabajo, pese a no ser un artista que me guste especialmente. Otros de los ilustradores de la Torre me han dicho más con sus imágenes, pero aunque solo fuera por la increíble ilustración de La Torre Oscura y la de Jake y Roland fumando, contaría con mi apoyo en esta última novela.

Ejemplo de ilustraciones a color.




Ejemplo de ilustraciones en blanco y negro de fin de capítulo:



Los 3 finales
Mi camino fue sobreaviso, así que tenía muy claro que el libro terminaba al final del capítulo de Can'-Ka No Rey. El epílogo y Hallada no me interesaban y nunca entraron en mis planes. Tenía muy claro que no iba a leerlos, aunque el ka me jugó una mala pasada y me dejó las cosas muy claras: «¡Tienes que leerlo!», le faltó gritarme, cuando hizo que el autobús que esperaba se retrasase 25 minutos. Y claro, yo allí con el libro en la mano y menos de 20 páginas por leer. ¿Qué hice? Leer, claro; era eso o morir del aburrimiento.

El primer final, el final del capítulo 5.
Es El final de la serie. Es, en mi opinión, muy adecuado. El viaje ha tocado a su fin, y Roland ha llegado a la Torre. ¿Qué lo espera en lo más alto? ¿Gan? ¿Una enorme sala vacía? ¿Las voces de los muertos? ¿Qué importa? Lo que importa es que ha recorrido miles de kilómetros desde el desierto de Mohaine hasta el campo escarlata, que ha hecho amigos y los ha perdido, que ha amado y ha sufrido; lo que importa es que, para bien o para mal, ha triunfado. Ahí está, alto y duro como un clavo, gritando los nombres de quienes le permitieron llegar hasta ahí. ¡Salve, Roland Deschain de Gilead!


El segundo final, el epílogo.
Admito que no me gustó. De hecho me pareció fatal. No me caía en gracia y tras discutirlo con un amigo, el que me medio-obligó a leer la serie, he de decir que me parece peor incluso. ¿Por qué? Para empezar, una vez que Suze abandona a Roland, no sé por qué le debería importar a nadie. Ha salido de la búsqueda de La Torre; se ha convertido en la única persona, en el único miembro del antiguo ka-tet que ha renunciado a la búsqueda por miedo o interés personal. En ese preciso momento, para mí, Susannah murió. Y ese final feliz que King insiste en que no es «vivieron felices y comieron perdices» pero casi; me parece deleznable. Susannah, has olvidado el rostro de tu padre, y si yo fuera King te habría condenado a la vacía eternidad del exotránsito. Que lo sepas. Soy un hombre rencoroso.

El tercer final, Hallada.
El tercer final tampoco me gusta. Me parece lento, aburrido y decepcionante. Lo tiene todo, vaya. El ascenso de Roland por una Torre dedicada a él no me gustaba mucho, pero me preguntaba por dónde saldría King para explicarlo; pero ese final-final en que cruza la puerta en la que está escrito su nombre y vuelve al desierto de Mohaine, a la primera página del primer libro, a la búsqueda del hombre de negro que huye por el desierto, me pareció horrible. Y si a eso añadimos que en esta nueva versión Roland se detuvo 3 segundos para recoger el cuerno de Cuthbert que había caído en Jericho Hill y no había recogido, me da una sensación de videojuego con bonus final para la siguiente partida, de reencarnación de Dungeons & Dragons Online o, como bien señaló Moncho, de Gantz. Pues sí, no me gustó nada.

¿Para eso, ka, querías que leyese los finales subsiguientes? De verdad que no lo entiendo.



Nota: 8,5. El último libro de la Torre es un gran libro, ata casi todas las tramas y aclara muchísimas cosas. Hay ciertos puntos que me parecen horribles e incluso perniciosos para la historia, pero bueno, supongo que nunca llueve a gusto de todos. Por lo demás, corroboro el consejo que me dieron y que, además, explicita King en el propio libro. Pasado el primer final, no sigáis leyendo.




Partes anteriores de La Torre Oscura:
El pistolero Nota: 5,5.
La llegada de los tres Nota: 7,5.
Las tierras baldías Nota: Nota: 10.
Mago y cristal Nota: 7.

Noticias sobre La Torre:

Otras novelas de Stephen King:


It Nota: 8.


El misterio de Salem's Lot Nota: 8.