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lunes, 30 de enero de 2012

Un pequeño comentario sobre estirar odiosamente las series

Si hay algo que odio de la mayoría de series conocidas españolas, es la absurda tendencia a estirarlas y estirarlas como si de un chicle Boomer (¿se siguen fabricando?) se tratasen. Odio las larguísimas y cuantiosas temporadas de Cuéntame y Hospital Central, por ejemplo. También odio la filmación cutre que caracteriza a muchas de ellas, que parece que han dejado nuestros formatos anclados en los últimos años de los 80 o los primeros de los 90. También odio el humor cutre y algo malhablado de nuestras poco cómicas comedias, pero eso queda para otro día. Hoy vamos a hablar de estirar cosas que ya están cedidas y resultan feas.

El caso es que esta semana cogí por banda The killing, y con 7 u 8 capítulos vistos me parecía una pasada. Una serie magnífica, en serio. Pero entonces empiezan a tumbar las teorías de la temporada y a reenfocar el caso. Bueno, vale. Y entonces la serie sigue y, a capítulo y medio empiezan a tumbar la nueva teoría. Y acaba la temporada tal y como empezaron. Sin nada. Sin hipótesis.

He de decir que me enteré muy poco antes de ver los capítulos hablando con una amiga en el Dragon's; y menos mal, porque creo que si no habría abandonado la serie antes del final de temporada.

En cualquier caso, sé que ya no voy a seguir con la serie, porque me ha generado la sensación de 13 capítulos perdidos y de un montón de relleno. No me gusta que se eche todo por tierra y el final solo me produjo una enorme decepción y la sensación de que, bueno, tenían que estirar la serie porque había triunfado.

Luego dirán que si la AMC es la nueva HBO y un montón de cosas del estilo; pero son esas cosas las que hacen que le tenga tirria a la cadena. El inexplicable (e insostenible) estiramiento de la grandísima Breaking Bad parece que ya no era suficiente; y es que la horda de zombis para adolescentes parece que no puede mantener a todas las producciones.

viernes, 27 de enero de 2012

Los mejores vestuarios:

Aprovechando que la Semana de la Moda de París se ha puesto en marcha, la lista de esta semana irá de los mejores vestuarios en series. ¿Quién se llevará el premio de la semana?

The crimson petal and the white: me encanta el estilo victoriano y la verdad es que en esta serie lo lucen especialmente bien. Hasta el vestuario de las criadas es una pasada. Destaco lo bien que reflejan el estatus social de cada personaje. Además, tienen una sensibilidad especial para los colores, parece que cada personaje va vestido del color que más le pega.


Roma: tuve mis dudas sobre si incluir esta serie o no porque no estaba segura de sí su vestuario era una buena recreación histórica o no. Tras obtener el visto bueno de la señorita Irene, aquí la tenéis. Las túnicas de los senadores, las lujosas ropas de Atia y los uniformes de las tropas le han valido el puesto.


Moulin Rouge: sin duda, uno de los más llamativos de esta lista. Los trajes y sombreros de copa de los chicos, los tirantes, los cancanes, corsés y sobre todo, las joyas. Todo lo llamativo que se espera de una película ambientada en el mítico Moulin Rouge.


Dracula: ya os hemos contado que el Dracula de Coppola no nos parece una gran adaptación del libro pero su vestuario es maravilloso. Sobre todo para el personaje interpretado por Gary Oldman. La pongo en la lista porque tiene el mejor vestuario masculino que he visto.


Rebecca: entra en la lista por marcar tendencia. La película de Hitchcock dio nombre a un tipo de chaqueta, el que la protagonista luce en todas las escenas. Además, el vestuario tiene una importancia añadida ya que refleja la evolución de la nueva señora De Winter. Las ropas de Max De Winter, del primo de Rebecca, de la señora Danvers... todos bien pensados y diseñados. Gran película y gran vestuario.


Boardwalk Empire: bienvenidos a los años 20 de Atlantic City. También esta serie es una buena demostración de como caracterizar diferentes clases sociales. Además, la evolución de personajes como Jimmy, Margaret o Lucy quedan mucho más marcadas gracias al vestuario.


Revenge: dudé mucho en si incluir en la lista Revenge o The good wife. Lo que me hizo decidirme por la primera es que recoge muchos más estratos sociales. Desde la mujer madura y adinerada, pasando por los niños ricos hasta llegar a la stripper problemática, todos los vestuarios están muy bien escogidos. Lo que más me gusta es que no se han limitado a coger ropa del catálogo de modas de las grandes firmas si no que le han dado a cada personaje un estilo concreto para cada situación. Admito que me gusta especialmente el estilo romántico de Charlotte.


Eva al desnudo: o como una buena caracterización puede hacer que la misma actriz parezca un ángel o la más cruel de las arpías. Los vestidos de Margo son todo lo que se espera de una diva, las ropas de Bill con un ligero toque extravagante... y confieso que estoy enamorada del vestido con el que Eva recoge su premio. Una preciosidad.


Star Wars: La amenaza fantasma: si, sé que todos la odiamos y que, en nuestro corazones, no existe. Pero el vestuario de esta película es impresionante. Los trajes de Amidala, todos los uniformes, que cada raza tenga un estilo propio... la verdad, el diseño de vestuario de esta saga me parece de lo mejor.


Los Tudor: para la última serie de la lista dudé mucho entre «Los Tudor», «Juego de tronos» o «El señor de los anillos». Como no conseguía decidirme, lo dejé en manos de una votación popular que ganó los Tudor por muy poquito.
Mi parte favorita del vestuario de esta serie es que la han diseñado en base a cuadros de la época. La ropa de Enrique VIII es exacta a muchas de las pinturas que lo retrataba, al igual que Ana Bolena, Catalina Howard o Ana de Cleves.



Espero que te gustase mi pequeña lista. Nos vemos en la lista del próximo viernes.

jueves, 26 de enero de 2012

Sherlock (2ª temporada) - BBC, Mark Gatiss, Steven Moffat

La segunda temporada de Sherlock, la versión contemporaneizada y frikizada del archiconocido detective inglés, ha concluido. El resultado queda expuesto para descuartizamiento y festín de espectadores varios e internautas.


Algunos ya lo saben, pues comenté mi escepticismo al respecto en Facebook, y es que esta temporada, a decir verdad, no me ha gustado especialmente. Los ingredientes de la serie están ahí, es cierto: el investigador friki y un poco enfermo, extravagante y fácilmente exasperable, indiferentemente hostil y, por momentos, algo sádico; y su fiel compañero, capaz de sentir aprecio hacia él pese a lo inaccesible que resulta; y por supuesto... los casos.

Me centraré sobre todo en el primero porque hizo las delicias de casi todo el mundo y no puedo entenderlo, así que intentaré explicar por qué. Sobre los otros dos hablaré bastante menos.


A Scandal in Belgravia
Este fue el capítulo que levantó al mundo en internet. O algo así. Mis contactos, al menos, se sintieron increíblemente complacidos y se deshicieron en halagos. Quizá esto me afectase ligeramente, no lo sé. El capítulo retoma el momento en que se quedó la primera temporada, ese duelo de miradas con francotirador y paquete de explosivos entre el dúo dinámico y su verdadero archienemigo, el vil Moriarty (de quien ya me quejé por ese deje psicótico payasil que tiene). Y tras ello aparece la señorita Adler, Irene Adler, un personaje que, en mi opinión, se reduce a su morbo. Me esperaba muchísimo de ella, siendo la mujer a la altura de Sherlock o, en palabras del Sherlock de Doyle, sencillamente «la mujer».


Adler aparece en torno al minuto 25 y ya consigue descolocar al fantástico detective. La verdad es que no me gusta el modo. Me parece simplón (y me quedo tan a gusto diciéndolo), pero da lugar a un momento muy gracioso por parte de Watson (que en este capítulo está sembrado, por cierto).

Tiene unos cuantos guiños que me gustaron mucho. Por ejemplo, el momento en que van a salir ante la masa de periodistas hiperestimulados y entonces Sherlock decide que se taparán con lo que tiene a mano, el sombrero de caza que la televisión estandarizó para el personaje. Y en ese momento, de hecho, como titular de un periódico se puede leer: «Hat-man and Robin. The web detectives». Genial, vaya.

Escenas favoritas:
—La mano de Irene Adler recorriendo la fotografía de Sherlock. Las uñas rojas. La música. La fusta. Increíble.
—El momento cuando Watson ve a Sherlock en bata en el Palacio de Buckingham. Qué rostro tan expresivo tiene Martin Freeman cuando quiere.
—Sherlock drogado; que merece destacarse solo por la fluidez de la escena. Pero qué trabajo tiene esta serie detrás. ¡Buf!
Momentos para el olvido:
—El de la caja fuerte. Oh, dioses, lo odio. Entero. Segundo a segundo. ¿Y el final? Me produce arcadas.
—Todo el tema de la contraseña. En mi opinión un fail tras otro. El final... sencillamente olvidable. En serio.
—Las escenas con Molly. Normalmente me quejo de que personajes masculinos se super obsesione con una petarda; no iba a ser menos en el caso contrario. Molly, mujer, puedes aspirar a más que a un robot marciano como Sherlock.
Que la corderita necesite ser salvada. ¿En serio? Sencillamente horrible. Que estás a la altura de Sherlock, hombre, no necesita un príncipe a lomos de un caballo blanco. Ni siquiera de uno con cimitarra.


The Hounds of Baskerville
Este capítulo es un peñazo. El tratamiento visual, eso sí, es tan bueno como siempre. La intriga está ahí de fondo, supongo; pero es que ni siquiera tuve ganas de descubrir qué pasaba en realidad. Lo descubrí claro, pero casi sintiéndome obligado. Supongo que si cada capítulo de la serie durase 40 minutos y no 90, la sensación podría haber sido distinta; pero ni el capítulo me enganchaba, ni la historia militaroide de fondo me parecía interesante.


No sé cómo traducirán este capítulo, pero como me comentaba una amiga por FB, los que vayan a traer la serie a España se van a acordar de las gloriosas madres de los guionistas.

Quizá con un mejor ritmo o con una historia más evocadora (o más enfocada desde el principio, porque personalmente me quedé con la sensación de que solo me daban una serie de giros argumentales algo repentinos) el capítulo podría haberme gustado bastante más.


The Reichenbach Fall
En mi opinión este ha sido, con mucho, el mejor capítulo de la temporada. Para empezar, el inicio de alguna manera fuerza al espectador a ponerse en situación. Y si la BBC se hubiese permitido esperar un poco más a renovar la serie, podría haber sido la leche, la verdad (bueno, y si no se conocía, como en mi caso, la historia de la novela, supongo; es un texto que debería seguir leyendo algún día).

«Estoy aquí porque... Sherl... mi mejor amigo, Sherlock Holmes... está muerto.»

Este es el capítulo que muestra el genio de Moriarty y cómo la lía en un momento a ritmo de música clásica.

La pieza es esta, la overtura de «La gazza ladra» de Rossini (el fragmento utilizado empieza en torno a 4:30).
Es una escena elegante, fantásticamente grabada como siempre y que juega (de forma bastante exagerada con la tecnología), aunque ¿qué importa cuando el resultado es este? Una delicia. Qué bien se le da este personaje de Moriarty a Andrew Scott. El resto del capítulo se presenta bajo la grave voz de Nina Simone y su Sinner man.
¿Problemas del capítulo? La periodista. Lo siento, pero a alguien de este equipo no se le dan bien los personajes femeninos. Qué infumable, por favor.


El desarrollo del capítulo, eso sí, es excelente. Cómo Moriarty lo va retorciendo todo, cómo consigue que el medio envuelva y asfixie a Sherlock como un higo estrangulador... Este, señores, es un capítulo imprescindible y, por sí solo, una razón para ver la serie. Y no quiero hablar más de él. Descubrid el resto porque merece la pena.




La dirección y el apartado artístico de la serie, como siempre, es increíble. Supongo que por eso no me importó demasiado la ligera decepción del primero y el considerable hastío del segundo; la serie es digna de verse solo por sus virtudes técnicas. No se graba como si fuese una serie, sino para deleitar. Es un regalo, es una película. Las luces, el retrato de Londres, la nitidez (Sherlock gana infinito en HD), el reparto, el vestuario, los decorados, los exteriores... un placer. Como siempre.

¿La música? He de destacar, esto sí, el uso tan interesante que se hace de ella en A Scandal in Belgravia, los cambios acompañan a la escena con una fluidez casi inquietante. La verdad es que me parece que lo han controlado a la perfección. En los demás, por supuesto, y como en la primera temporada —abuso del tema principal aparte— está muy bien de todos modos.

El reparto: aunque Cumberbatch ya me parecía un actor increíble para este personaje, por su rostro inhumano y su capacidad para mostrar una fría indiferencia casi inasumible, aunque Freeman es un tipo divertido y ultraexpresivo (que seguro que consigue un gran Bilbo), aunque Andrew Scott tenga un personaje súper exagerado y se le dé (de algún modo chillón que a mí no me gusta) bien; mi favorito es Mark Gatiss, que encarna a Mycroft. Este hombre es carisma puro. Su forma de gesticular y de hablar, su sonrisa casi de político. Tengo que seguirle más la pista, me parece a mí.


Nota: 7. El último capítulo merece mucho la pena. El primero tiene puntos interesantes pero creo que se pierde un poco en lo que quiere contar. ¿El segundo? No, no hay segundo. Habéis oído mal.

Otras entradas que pueden interesaros:
Sherlock, primera temporada de la serie de la BBC.
Sherlock Holmes de Guy Ritchie.
Aventuras de Sherlock Holmes de Conan Doyle.
La vida privada de Sherlock Holmes de Billy Wilder.

miércoles, 25 de enero de 2012

El caballero oscuro

Un nuevo Fiscal General ha llegado a Gotham para limpiar las calles. Apoyado por Jim Gordon  y Batman, asesta un duro golpe a las finanzas de la mafia, convirtiéndose en objetivo prioritario para todos los criminales de la ciudad.



Tenía un muy buen recuerdo de esta película. Como llegó a nuestras manos en bluray, nos pusimos a ello con bastantes ganas. La verdad es que terminé bastante decepcionada. Y sí, es una buena película de acción pero tiene bastante puntos negativos. Doy paso a la reseña y te cuento mis impresiones.

Los personajes:
— Bruce Wayne/Batman (Christian Bale): en esta nueva entrega Bruce empieza a achacar el desgaste de su doble vida. Por suerte, ve esperanza en la figura de Harvey Dent, esperando que sea el hombre que lleve la normalidad a Gotham.
— Rachel (Maggie Gyllenhaal): tras dejar a Bruce, ha empezado una relación con el nuevo fiscal. Ambos comparten su pasión por hacer de Gotham una ciudad mejor.
— Harvey Dent (Aaron Eckhart): idealista y sin miedo a los riesgos, Harvey es ungido como Caballero Blanco de Gotham, el hombre en el que los ciudadanos ponen todas sus esperanzas de recuperar la ciudad de las garras de criminales y corruptos.
— Dos caras: sin duda, el personaje de la película. Pocas veces tenemos la oportunidad de empatizar con un villano y entender a la perfección sus motivaciones. Todo carisma.
— El Joker (Heath Ledger): un nuevo criminal ha llegado a la ciudad, un hombre loco, sin nada que perder. Un hombre que se ve a sí mismo como el alter ego de Batman y que se divierte jugando con él.

Los actores:
— ¿esperaban que no nos diésemos cuenta de que Rachel dejaba de estar interpretada por Katie Holmes para estarlo por Maggie Gyllenhaal? Y hablando del tema, ya que cambiaban de actriz, ¿no podían haber escogido a alguien mejor? La verdad, ninguna de las dos actrices estuvo a la altura del personaje y mucho menos a la del resto del elenco.
Christian Bale está fantástico. Aunque me gusta mucho este actor, algunas veces me da la impresión de que le cuesta hacerse con los personajes. No es algo que pase en esta película, es el perfecto Bruce Wayne.
Y de obligada mención es Heath Ledger. Un fantástico actor que nos dejó un Joker inolvidable. Siempre recordaremos las rocambolescas explicaciones sobre sus cicatrices.


Guión:
— Batman y su entorno dan para muchas cosas, entre todas ellas, dan para un buena película de acción. Y eso es El caballero oscuro. Podrían haber ahondado en la psique del personaje, en su relación con Alfred, en sus confictos morales... pero los guionistas han decidido dedicar a esta parte veinte minutos de la trama y dejar el resto para lucir el Batmovil. El problema es que se emocionaron tanto con la parte de acción que llegaron al ridículo. Por ejemplo:
— la escena del túnel es trepidante, inmejorable. Hasta que el Batmovil salta en ángulo y momento preciso para frenar el misil que iba destinado a matar a Harvey Dent. Una forma lamentable de estropear una gran escena. Para rematar, después tuvimos que ver la Batmoto.
— la Batmoto. ¿En serio? No he visto nunca un aparato tan ridículo como la Batmoto de esta película. Por no hablar de que la mitad de los movimientos que hace con ella son físicamente imposibles. Supongo que habrá emocionado mucho a miles de adolescentes pero creo que el público adulto hubiésemos vivido mejor sin ella.



Más escenas terribles, ya fuera del género de acción:
— Batman no es Ironman. Sí, Batman suele tener citas con la chica de moda de la ciudad pero Batman no necesita llegar a una fiesta bajándose de un helicóptero acompañado de tres modelos para medirse con el nuevo novio de su ex novia. Es una escena ridícula que hace parece a Bruce Wayne sumamente infantil.
— La famosa escena de los barcos. ¿Sí o no a esta escena? Por partes. Me gustó mucho que la misma gente que votó a favor de volar el otro barco no tuviese redaños a hacerlo ellos mismo. Es muy fácil escribir un voto pero muy difícil apretar el gatillo. Ahora bien, no me parece creíble que, en un barco lleno de presos, uno de ellos tire su seguro de vida por la ventana y que nadie diga nada. 


Como siempre, hay pequeños guiños para los fans de Batman, como Alfred hablando de su pasado militar o una breve aparición del Espantapájaros.
A título personal, mi pequeña queja se centra en la familia de Gordon. La hija de Gordon tendrá un peso y una importancia en el futuro de Batman. Entonces, ¿por qué sacamos más al hijo, un niño que no le importa a nadie? Ains...

Aparte de los momentos ridículos, insisto: El caballero oscuro es una gran película de acción. Mantiene el ritmo de forma magistral, los hechos están bien hilados... pero ya está. No te esperes más de ella.

El maquillaje:
— el problema de maquillaje es que no estaba pensado para  HD y al ver la película en bluray te das cuenta del desastre que esto implica. Si bien en el cine o en DVD no notas nada extraño, al verla en una calidad superior el premiado maquillaje del Joker, por ejemplo, queda en mucho peor lugar. Por escenas, parece ajado y desgastado, el maquillaje de un niño en carnaval. Maggie Gyllenhal, a la que los planos ya favorecen poco, aparece con la piel apagada y muy envejecida. El proceso de envejecimiento se produce también en el resto de actores. El único que sale bien parado es Gary Oldman.


La verdad, si es previsible que la película salga en bluray, deberían tener más cuidado con esta apartado.

Los efectos especiales:
— de lo mejor que he visto. El caballero oscuro tiene unos efectos casi perfectos. Además, explotan la iluminación al máximo, tapando las limitaciones de la tecnología con escenas nocturnas o amaneceres, muy propias del personaje. Me ha extrañado muchísimo que no se llevaran ningún premio ese año.

El doblaje:
— creo que es mejor verla en versión original. Nosotros la hemos visto en castellano y ha sido un desastre porque la mayoría de las risas, gritos y gemidos no estaban doblados.

Curiosidades:
— la Batmoto se llama realmente Batpod. Si, aparato ridículo, nombre ridículo.
— el maquillaje del Joker estaba compuesto por tres capas de silicona. Con este sistema reducían el proceso de maquillaje a una hora diaria.
— Sólo hay tres escenas en las que vemos sangre.
— Gotham ha sido diseñada cogiendo edificios emblemáticos de Chicago y Nueva York.

Premios:
— Oscar al Mejor Actor Secundario para Heath Ledger.
— Oscar al Mejor Montaje de Sonido.

Nota: un 7,5. Un notable. Es una buena película de acción en todos los sentidos pero le falta fondo y tiene demasiadas escenas ridículas que le quitan muchos puntos.

Otras películas de Batman:
—Batman (de los años 60): 10 razones para ver Batman.
Batman de Tim Burton.
— Batman Returns.
— Batman Forever.
Batman begins.
El caballero oscuro.

Comics de Batman que hemos comentado:
— Batman R.I.P.
— La broma asesina.

Videojuego de Batman:
— Batman: Arkham Asylum.

martes, 24 de enero de 2012

El nombre del viento - Patrick Rothfuss

Llegué tarde a este libro. Se hablaban maravillas de él y eso me hizo sospechar. Se hizo un exitazo de ventas y eso también me hizo sospechar. Era de fantasía y gustaba a frikis y no frikis por igual... eso que me hizo sospechar. Al final, hace unas semanas, cayó en mis manos. Venía de terminar la lectura del genial El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas y me encontré con la hermosa portada con las hierbas recorriendo la imagen y formando un oscuro túnel que contiene la sombría figura de un hombre pelirrojo (aunque al principio creí que era sangre mal dibujada, ehem ehem).


El título completo del libro es «El nombre del viento. Crónicas del asesino de reyes: día 1». Quizá yo hubiera disfrutado más otra traducción más efectista, como hicieron en Juego de Tronos con «el Matarreyes». Pero bueno, minucias; el caso es que con el título completo, lo admito, el libro me tentó un poco más. Ese «Día uno», en concreto, activó mi imaginación. Pensé en el asesinato de un rey, calculado durante años y efectuado a lo largo de tres días, en una historia llena de magia, intrigas y asuntos de corte. Pero no, todo mentira. Mi imaginación erraba absolutamente.

El nombre del viento nos cuenta la historia de Kvothe, que fue bardo y mago y amante y ladrón y asesino y un montón de cosas más con sus apenas 25 o 26 años; y ahora, como todo buen aventurero retirado que se precie, regenta una taberna de pueblo. Allí, con la llegada de los escrales (una especie de arañas de piedra malignas), Kvothe recupera un poco de acción en su vida y se dispone a matarlas; de forma que, por azares (¿seguro?) de la vida, conoce a Cronista, quien aceptará escribir la historia de Kvothe sin cambiar ni una sola palabra de lo que este le cuente.

Y la historia de Kvothe se cuenta a lo largo de tres días; cada uno en un libro, siendo El nombre del viento el primero de ellos. Al principio se nos habla de sus padres, que eran Edena Ruh (que es algo así como la quintaesencia de los artistas ambulantes) y habían actuado ante todo tipo de públicos. Se nos habla de Abenthy, un Arcanista, que le instruye en la senda de la magia y en muchos otros campos. Kvothe manifiesta una asombrosa capacidad para el aprendizaje; adquiere y asimila muy rápido nuevos conocimientos y tiene una forma de pensar ágil y, en general, certera. Después aparecen los Chandrian, que matan a su familia y el pequeño Kvothe se ve obligado a vivir varios años en las calles de Imre como pordiosero y ladrón, donde aprende a vigilar su espalda y a proteger su vida. Más tarde consigue ingresar en la Universidad y, entonces sí, comienza la historia propiamente dicha. Llevamos unas 300 páginas que, todo sea dicho, se pasan volando.

«Hay tres cosas que todos los sabios temen: el mar en la tempestad, una noche sin luna, y la ira de un hombre amable»

Y es que la gran característica de este libro es lo entretenido que resulta. La prosa es una delicia, así de simple. La historia es mediocre y previsible, los personajes son arquetípicos hasta la náusea y uno, aparte de imaginar por dónde irán los tiros toda la novela, conoce la causa, la motivación y el cómo de los problemas antes de ahondar en los mismos. Así que siento decir que, en ese aspecto, la novela es una novelucha. Tiene una hermosa narración en la que párrafos inmensos evocan y evocan, en la que se puede pasar dos páginas hablando de cómo es el silencio en una taberna o cómo se siente el protagonista al tener cerca a Denna. Patrick Rothfuss es un buen narrador, eso me parece indiscutible, pero a la historia le falta la capacidad de sorprender o, al menos, de intrigar al lector. No, no la tiene. Todo resulta demasiado evidente y sé que, para muchos, eso será un defecto imperdonable.

En cuanto a los personajes, quizá Kvothe resulte demasiado heroico, demasiado exagerado. Kvothe es un dios entre los hombres, y esa clase de personajes (puede que sea cosa mía) no caen bien. Kvothe me exaspera, porque se impone con demasiada facilidad para mi gusto. Cabe decir que Rothfuss, eso sí, crea unos secundarios a veces encantadores («Qué, qué. Ya va, ya va» Trapis), Fela, los dueños del Eolio (Deoch y ) y la mayoría de los profesores de la Universidad, por ejemplo. Pero Kvothe y Bast... hm, no sé, creo que les falta algo. No solo por ser tan asombrosamente poderosos, sino porque su tratamiento de los problemas es... demasiado simple. No me convencen, sencillamente. ¿Y algún secundario que me desagrade? No me gusta Ambrose, porque es estúpido; no me gusta Hemme porque su obcecación lo vuelve un inepto y no me gusta Denna. Dioses, no soporto a Denna .


No obstante he de admitir que la novela me gustó muchísimo, como a casi todo el mundo. Soy consciente de sus incomensurables carencias, que ya he comentado, pero lo cierto es que por cómo se cuenta el libro, no podía dejar de devorar las páginas una tras otra. Sabía qué iba a pasar (o lo imaginaba, al menos, con una precisión pasmosa), pero no me importaba. El libro no pretendía —o eso quiero pensar— sorprenderme, sino deleitarme con una historia. Se parece, en ese punto a los Clásicos Disney (a la mayoría de los buenos, que últimamente...); la historia avanza y cautiva, engancha y evoca, e incluso al final deja una sensación razonablemente buena. Pero, en cierto modo, le falta algo.


Como puntos negativos (pero negativos-negativos, ¿eh?) he de señalar dos:
—Toda la subtrama con Denna me parece infecta. Es cansina, repetitiva y, en muchos momentos, demasiado estúpida. Denna es un personaje inconstante, manipulador y Kvothe es el típico protagonista enamorado (mentira; encoñado, si me disculpáis la expresión, se ajusta mucho más a la realidad) que no es capaz de razonar en cuanto a Denna se refiere.
—Ambrose es demasiado imbécil. En serio, contando sus capacidades, el daño que logra causar resulta casi lacrimógeno. Venga, Ambrose, esfúerzate un poco, hombre.

Como puntos fuertes quiero destacar:
—La asombrosa narración: delicada, efectiva, densa y hermosa. Perfecta.
—El ritmo. No cae. Nunca.
—La traducción. Gemma Rovira realiza un trabajo espectacular, el libro resulta muy cercano, igual que hacen los personajes. Todo transmite, al menos, la sensación de estar muy meditado. El resultado es envidiable. A ver si algún traductor avala este punto, pero ante mi no demasiado experta mirada, me pareció un muy buen trabajo.


Nota sobre el final (tranquilos, no es spoiler): este libro ha sido cortado con un machete de los gordos. No se detiene en ningún momento apropiado para ello. Kvothe cuenta su historia, se hace tarde y se van a dormir. Así que, si sois de los que no se pueden quedar con las ganas en un momento inadecuado... esperad a saber si podréis disponer del segundo si se da el caso.


Nota: 7. La novela se deja leer, insisto, con una facilidad pasmosa. Es divertida, emotiva, y entretenida y tiene unas descripciones preciosas; pero no tiene una gran historia. Es la típica historia del aprendiz de mago, del elegido de la Fuerza. Es Harry Potter (para un público algo mayor) y Anakin Skywalker, pero con todo, acaba convirtiéndose en una historia adictiva muy difícil de abandonar. Todo cuanto pueda achacársele al argumento en sí, doy fe, Rothfuss (y Gemma Rovira) lo compensan con talento. Personalmente, lo recomiendo sin duda.

Otras entradas que pueden interesaros:
El temor de un hombre sabio (2º libro de la saga).
Canción de Hielo y Fuego - George R.R. Martin.
Geralt de Rivia - Andrzej Sapkowski.
La serie de Vlad Taltos - Steven Brust.
La Torre Oscura - Stephen King.


lunes, 23 de enero de 2012

Midnight in Paris - Woody Allen

En general, y de lo que he visto, Woody tiende a gustarme. Desde Match Point (y es del 2005) no me había acercado a nada más de este hombre, pero hoy aproveché para ponerme un poco más al día con Midnight in Paris y, la verdad, he de decir que me ha parecido una película preciosa.


Woody consigue a un tiempo ser inteligente y afilado (como siempre), pero consigue también ser elegante, poético y soñador (sí, en serio, Woody con un toque de optimismo; pensé que me había equivocado de película). Midnight in Paris —aunque quizá ese baño de luz naranja que tan parisino resulta a mis ojos de «conozco-París-únicamente-por-películas», la música y la pasarela de dulces mujeres que desfilan ante la pantalla (Bruni incluida) tuvieron algo que ver— es una película elegante y hermosa a la que cabe acercarse desde la adoración al cine de Woody Allen e, incluso, desde el odio al mismo.

La película, todo sea dicho, trata los temas que tratan casi todas las películas del director y guionista neoyorquino. Habla de amor y muerte, de cambio, habla de cuernos, de mentiras y de arte. Y todo lo hace bien; lo que convierte esta película de tono algo más alegre de lo normal y color preciosista en una deliciosa golosina.


Gil (Owen Wilson, tan sosainas como siempre, aunque moderadamente cumplidor) es un guionista de Hollywood, una prostituta escritora del mundo del cine, para entendernos. Junto a su novia Inez (Rachel McAdams) y los suegros viaja a París, a disfrutar del ambiente, de las calles, de la arquitectura y del arte. Allí, para bien o para mal, tendrá que sufrir a uno de los amigos de Inez, el insoportable Paul (Michael Sheen); más para huir de él que otra cosa, Gil acaba deambulando por París y entonces, recogido por un peculiar coche estilo años 20 y lleno de gente extraña... acaba rodeado de las más selectas y extrañas compañías. De los años 20.


Así que sí. Woody se atreve con viajes en el tiempo y con personajes como Hemingway (Corey Stoll, impresionante este hombre, y su doblaje al castellano es una delicia de pura gracia), Picasso (Marcial Di Fonzo Bo), T.S. Elliot (David Lowe) y Salvador Dalí (Adrien Brody). Y con la hermosa Adriana (Marion Cotillard), verdadero motor de la trama. Tal vez no tenga la parte más importante, pero es quien motiva al protagonista a sus viajes nocturnos en pos de los años 20. Es quien realmente provoca que Gil vuelva una y otra vez a la que considera que es «la mejor época» de París.




Los personajes:
—Gil: es un guionista que quiere escribir una novela, pero se da cuenta de que no es lo mismo. Que la base se parece, sí; pero que a su novela le faltan cosas. Por si fuera poco, su relación con Inez no es todo lo maravillosa que podría ser (Inez es una zorra, vaya; no es que el absoluto pasotismo de Gil se merezca mucho más, claro; pero ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?). Gil cobra fuerza en los años 20, rodeado de Grandes. ¿Qué tal Wilson? Solvente. No me parece una actuación memorable, ni mucho menos; pero creo que carga con el peso del personaje y lo resuelve adecuadamente. Supongo que si Woody tuviese 20 años menos, se habría encargado él mismo, y aunque más feo, el resultado habría sido, sin duda, mucho más interesante.
—Inez: es poco más que una comparsa y nunca llega a ser un personaje determinante. Está para presentar a Paul y tener la tensión inicial. Luego, de hecho, llega a ser más insoportable que el exageradamente pedante Paul. Y que yo diga eso de alguien... Dios mío, es que es insoportable.
—Paul: creo que representa todo lo malo y lo que merece ser erradicado. Es el cultureta engreído y gafapasta que todos queremos que desaparezca sin llamar la atención. Michael Sheen, eso sí, consigue suscitar todo el odio que el personaje merece; así que supongo que ha hecho un gran trabajo.
—Adriana: la hermosa Adriana, la siempre atractiva y sensual Marion Cotillard (que además participa en Big Fish, Inception y, próximamente, en la última del Batman de Nolan; ¡podría ser una musa friki!). Un gran personaje y una gran interpretación. Además da la vuelta de tuerca que la película necesita con total claridad. Cualquier tiempo pasado fue mejor. Para ella también. Por supuesto.


Midnight in Paris es una película delicada y perfectamente disfrutable, dura lo justo y las tramas no se van por los cerros de Úbeda constantemente. La dosis de humor es perfecta y, como en la mayoría de películas que le he visto, toca diversas temáticas y registros. Los personajes, bastante extremos, marcan buenos contrapuntos entre sí, y el toque fantástico le da a la película un toque de magia con el que disimular alguna que otra caída menor de ritmo.

Por el momento, y sin ninguna duda, lo mejor que he visto «del 2011».


Nota: 8,5. Creo que volvería a verla solo por el fantástico trabajo artístico (gracias, Darius Khondji), pero a ello debo añadir un gran guión, un cumplidor reparto y una elegante banda sonora. Al fin algo destacable. A ver si cojo por banda The Artist y Los descendientes...


Otras películas de Woody Allen:
Balas sobre Broadway.
Match Point.


Otras películas de 2011:
— Caballo de batalla.
 La invención de Hugo.
— Los idus de Marzo
— Drive
— Criadas y señoras.

viernes, 20 de enero de 2012

10 grandes personajes homosexuales

Aunque al principio no planeaba hacerlo, he decidido dar cabida a algunos personajes bisexuales (porque hay poquísimas lesbianas, la verdad). Los homosexuales (bisexuales también) son unos personajes que, en mi opinión, aparecen enormemente maltratados casi siempre.

Primero está el hecho de que hay muchísimos más gays que lesbianas, tanto en televisión como en cine. Muchas de las veces en que aparecen lesbianas o bisexuales femeninas es para tener escenas subidas de tono que caldeen el ambiente. Los gays, en cambio, son divididos en dos arquetipos casi absolutamente opuestos: la loca terrible (generalmente ridícula, aunque hay algún caso de este estereotipo tratado con verdadera gracia) o el del machote (que tienden a tener más gracia —y seriedad— que las aproximaciones del otro tipo, o eso me parece a mí). Hay un tercer arquetipo, que es el del gay coqueto y emperifollado, que no es locaza y, desde luego, no es tío duro. Por supuesto hay algún personaje que no es clasificable dentro de los arquetipos, pero en mi experiencia televisiva, se me ocurren muy, muy pocos. La verdad.

Y empezamos.


10.- No podía resistirme a ponerlo. Quería, pero no pude. La lista la inaugura el hombre del Poder Divino y el vestuario (o carencia de él) digno del carnaval de Río. Con todos ustedes, Jerjes.

Arquetipo: gay-locaza. Sin duda.


9.- Kalinda, la fría y sobria Archie Panjabi, hace de fría y eficiente investigadora para un bufete de abogados en The good wife. Parece muy bisexual, pero me parece muy claro que prefiere las mujeres. Se puede discrepar, pero esta increíble y enigmática mujer creo que debía aparecer en la lista.

Arquetipo: bi-tía dura.



8.- Capitán Shakespeare, interpretado por un siempre magnífico y respetable Robert De Niro. Es gracioso, es osado... y tiene un armario que ya lo querrían (aun repartido) todas las princesitas Disney. El único personaje que queda más redondo que en el libro, pero ¡qué redondo!

Arquetipo: gay-tío duro, gay-locaza.


7.- Cameron de Modern Family es el personaje más divertido de la serie. Es un personaje exagerado y teatrero, es encanto y referencias. No podía dejar de estar en esta lista. Las cosas como son.

Arquetipo: gay-locaza. Pero grandioso, oigan.


6.- Brian Kinney es uno de los personajes de Queer as folk, serie que narra la vida de un grupo de gays. Este es el más conocido e importante de la serie. Wikipedia dice que es el héroe. Es un tío promiscuo al que todos se quieren tirar. Es el éxito sexual personificado. Es Barney Stinson, pero en gay.

Arquetipo: no-arquetipo. En serio.


5.- Willow, de Buffy. Alyson Hannigan interpretó un confuso papel en el que pasó de chica tímida y mona heterosexual, a chica algo alocada homosexual. Y el resto es spoiler, por si alguien planea ver Buffy. Admito que de gran parte de ello me he enterado redactando esta entrada. Mis conocimientos sobre Buffy y su mundo eran más bien limitados.

Arquetipo: ¿lesbiana-coqueta? Si algún fan de Buffy considera su honor en entredicho, por favor, los comentarios están disponibles para posibles correcciones.


4.- El teniente Gruber de 'Allo 'Allo, interpretado por un hilarante Guy Siner, es de los personajes más memorables de dicha serie. Dentro del grupo de ratas que son realmente los personajes, Gruber aparece dignificado. Es tierno y dulce y siempre está metido en su propia trama de confusos enredos con el protagonista y dueño del bar, René Artois.

Arquetipo: gay-coqueto.


3.- Xena (Lucy Lawless, Lucy Sin Ley en un capítulo de Los Simpson) es la bandera lésbica del mundo de las series. Quizá haya otras candidatas, pero ella es la más grande, en mi opinión. Xena, aguerrida, valiente y alzada ante un mundo de machos; una amazona de ligera armadura y gesto duro. Que yo sepa tuvo aventuras con hombres, pero era de los que veían evidente que su amor, su verdadero amor era Gabrielle. Jo, qué bonito. Snif.

Arquetipo: bi-tía dura.



2.- Debería encabezar la lista, probablemente (sé que es lo que casi cualquiera que me conozca —quizá todos menos uno o dos— esperarían de mí); pero he tenido que elegir entre el fantástico estilo de este y el del siguiente y mi vena humorístico ha podido más hoy. El caso es que el otro gran candidato a presidir esta ilustre lista es el magnífico Michael Kenneth Williams, que interpreta a Omar Little en The Wire. Omar es el amo de la calle, el señor de los bajos fondos. Es más duro que el clavo de un ataúd y, quizá, que el gitano de Snatch: cerdos y diamantes. Y es gay. Pero en plan serio.

Arquetipo: gay-tío duro.


1.- Encabeza la lista el fantástico Val Kilmer en su interpretación de Gay Paris en Kiss Kiss Bang Bang. Representante del arquetipo de gay-machote del que hablábamos al principio. Todo en él es estilo. ¿Sus frases? Estilo. ¿Su ropa? Estilo. ¿Su forma de meter barriga? Estilo. ¿Su «pistola de maricón»? Estilo. Y estilo. Y estilo.

Arquetipo: gay-tío duro.





Extra:
—Una pareja de adorables y valientes homosexuales. Esta va a ser la pareja más inesperada, pero es la única explicación razonable para el final de la historia, o eso me parece. ¿Por qué si no se van a quedar juntos durante tanto tiempo? Como Aragorn y Arwen, está claro. Jo, qué preciosa historia de amor la de Legolas y Gimli, unidos a pesar del mismo sexo y la diferente especie. Ais... si hasta Legolas lo lleva en su mot... caballo. Precioso, de verdad.


jueves, 19 de enero de 2012

Crimson petal and the white - Michel Faber

Durante la Época Victoriana Sugar es, a sus diecinueve años, la prostituta más famosa de todo Londres. Una noche conoce a William, heredero de una importante fábrica de jabones. William, un hombre que ha visto frustrado su sueño de ser escritor debido a su escaso talento, que tiene una esposa recluida en casa por su estado mental, y que acaba de perder la asignación que le proporcionaba su padre y que, desesperado, se aferra a Sugar como única fuente de satisfacción en su miserable existencia. Con su apoyo, consigue tomar las riendas y empieza a poner en orden sus negocios.


El fin de semana pasado nos quedamos en casa asediados por fiebres, gripes y demás males propios del crudo invierno. Aprovechamos para ver completa esta miniserie compuesta por cuatro capítulos de una hora. Sin duda, de lo mejor de la temporada. Guión, dirección, actores, vestuario, maquillaje... en casi todos los sentidos, esta serie es perfecta.

Personajes:
Sugar (Romola Garai): obligada a prostituirse desde los trece años, escribe un libro en el que se venga de cada uno de sus clientes.
William (Chris O'Down): frustrado por su falta de talento, despreciado por su padre y con una esposa enferma, William está completamente perdido hasta que llega a los brazos de Sugar.
Agnes (Amanda Hale): la mujer de William. Está completamente fuera de la realidad, con un estado mental lleno de altibajos.
Curlew (Richard E. Grant): doctor encargado de la salud de Agnes. A pesar de las reticencias de William, está empeñado en encerrar a Agnes en un sanatorio. Curiosamente, su paciente parece empeorar tras cada una de sus visitas.
Emmeline Fox (Shirley Henderson): hermanda del doctor Curlew. Miembro de una asociación de beneficencia que se dedica a salvar chicas de las calles y a reformarlas para que dejen la prostitución. Vive completamente dedicada a su misión.

Actores:
la complejidad de la mayoría de los personajes hacía necesario contar con actores que diesen la talla. Por suerte, los encontraron. Destaco a Gillian Anderson, que está tan fantástica como irreconocible. Albos y yo tardamos un par de capítulo en darnos cuenta de quién era. ¿La mejor? Amanda Hale, todo un descubrimiento. Los continuos cambios de humor y crisis mentales de su personaje son una auténtica lección de interpretación.

Guión:
el guión mezcla hechos completamente predecibles con pequeñas sorpresas que hacen que las cuatro horas que dura esta miniserie se pasen enseguida. A pesar de su temática costumbrista no se hace pesada. El manejo del ritmo es brillante.

Momentazos:
«—Sugar: ¿tenéis un hijo?
—William: sí, bueno, una niña, por desgracia

— La evolución de William capítulo a capítulo. Sin duda, el personaje que más sentimientos encontrados despierta.
— La decisión final de Sugar, que puedes interpretar de dos maneras muy diferentes: o bien se venga de William llevándose a su hija, o bien salva a Sophie de su padre tal y como hizo con Agnes. 
Cuando William identifica el cadáver de Agnes. Porque es imposible que ese sea el cuerpo de su esposa. 
— La primera vez que Agnes y Sugar se ven. La primera no puede parecer más desesperada ni más sola.


Dirección.
este es, sin duda, uno de los apartados más importante de esta serie. El gran puntazo es que la dirección evoluciona con la personalidad de Sugar. Al principio es tosca, confusa, oscura... pero poco a poco la luminosidad y el orden se van abriendo paso. Otro de los aspecto que más me gustó fueron los paseos de los personajes. Si lo hacen por los barrios bajos, hay una larga coreografía en la que los más variopintos personajes desfilan delante de los protagonistas. Si el paseo transcurre por la parte alta de la ciudad, el camino está despejado.

El vestuario:
me ha dejado con la boca abierta. Fíjate en la espalda del abrigo de Sugar, porque tiene cierta importancia en la historia. Tanto en hombres como en mujeres, el vestuario está trabajadísimo. Destaco el de Agnes y el de Sugar porque son, obviamente, los más lucidos.



El maquillaje:
es curioso lo que han conseguido con el maquillaje en esta serie. Siendo la actriz de Sugar mucho más guapa que la de Agnes, consigue que ambas luzcan casi igual. No han escatimado a la hora de presentar personas enfermas o con deformidades. Pero sin duda, el maquillaje que se lleva el premio es el de la madre de Sugar:


¿Has reconocido a la actriz? Sí, es Gillian Anderson.
Mi única queja en este apartado es para la caracterización de William. No sé de quién ha sido la idea de imitar a Mad Men y cargar a William de carmín pero es un desastre.

La música:
otro gran punto a favor. Ambiental casi en su totalidad pero perfecta.

Nota: un 10. De lo mejor que he visto en años. No podría recomendarla más. Aún así, por si te quedan dudas, dejo el trailer:


Otras series inglesas que te recomendamos:
— Downton Abbey.
Sherlock.

martes, 17 de enero de 2012

Black Mirror - Channel 4, Charlie Brooker

Esta serie ha sido la sorpresa del otoño. Los ingleses, siempre tan peculiares, lanzaban un ataque en formato televisivo contra mil cosas, relacionadas directa o indirectamente con las nuevas tecnologías.


Black Mirror, creada por Charlie Brooker (creador también de Dead Set), consta de 3 (¿capítulos?) películas —creo que hablar de capítulos cuando no comparten reparto, ni dirección, ni duración, ni nada; es un poco injusto— completamente independientes, todos situados en un tiempo o una realidad que no es exactamente la nuestra, pero que resulta terriblemente cercana en todo momento a poco que uno interprete la metáfora.


The national anthem - Otto Bathurst

La princesa Susannah, un miembro muy bien considerado de la Casa Real, es secuestrada. El secuestrador sube un vídeo en el que se la ve a ella atada con el rostro cubierto de lágrimas leyendo las condiciones de su puesta en libertad. No hay rescate, la condición es que el primer ministro, Michael Callow debe aparecer en todas las cadenas del país a una determinada hora manteniendo relaciones sexuales con un cerdo.


Como en otras series inglesas recientes, lo primero que sorprende de Black Mirror es la increíble calidad visual de la que hace gala. Black Mirror, como Sherlock, parecen películas costosas en su preciosista tratamiento de la imagen. Un aplauso para Jake Polonsky y su fotografía; así como para el guión de Brooker. El reparto de The national anthem es realmente fantástico, lo que ayuda a mantener la tensión y la angustia sobre los hechos que acontecen.

Admito que el tema me produjo repulsa. Comprendo la intención perfectamente, sé que esa provocación es completamente intencionada, sé que el morbo mantiene a muchos espectadores tan pegados a la pantalla como están los mismos personajes anónimos de la película reunidos en los bares esperando a ver qué pasa. No lo niego, pero a decir verdad casi hace que abandone la serie. ¿Se le puede echar algo en cara? Desde luego; la petición es demasiado rebuscada como para que se tome en serio y, es más, como para que se acepten las condiciones. Creo yo. Además, por supuesto, de que nunca debería negociarse con terroristas, sienta precedentes fácilmente aprovechables por locos e hijoputas subsiguientes.

No obstante, cabe destacar lo bien guiado que está el dramatismo, y como las medidas de control resultan insuficiente cuando el vídeo ha recorrido ya un cierto camino por la red, cuando youtube tiene docenas de vídeos y el tema es trending topic en twitter. Pero eso no es lo mejor del capítulo; lo mejor es, sin duda, las ganas de carnaza de la masa, que se congrega entre asqueada y cautivada en torno a la macabra historia como los campesinos medievales ante un ajusticiamiento. Fantástico.


15 million merits - Euros Lyn

Parece que internet adelante se considera que 15 million merits es el peor de los capítulos de Black Mirror. A mí me parece que es menos tenso que el primero, que carece de la brutal fuerza dramática de su reparto y que el ambiente, a pesar de que la metáfora es bastante cercana, reduce el sentimiento de proximidad que, en cambio, da alas al primer capítulo. No obstante, este capítulo, es mi favorito. Insisto, no me parece el mejor, pero es el único que sé que volveré a ver.


15 million merits supongo que nos lleva a un alternativo futuro cercano. La gente vive en cubículos, conectados permanentemente a la programación televisiva personalizada. Los aptos pedalean para producir energía y mantener activo el sistema, los que no pueden colaborar en la producción de energía cumplen otras funciones de mantenimiento; y los destacados pueden aspirar a algo más: presentadores de televisión, músicos, etc. El protagonista, en este caso, es un chico negro que se enamora de una jovencita con talento musical a la que decide ayudar a cumplir su sueño.

Black Mirror no es una serie alegre, así que os podéis olvidar de pajaritos, canciones y alegría. Charlie Brooker, de nuevo guionista, crea un distópico escenario a caballo entre el mundo real y un mundo digital en el que todo y nada es real a la vez.

El final, aunque el monólogo que da lugar a él me parece casi perfecto, me resulta un poco insulso. No el que se venda al sistema, eso está bien; me gusta que jueguen con que el sistema siempre gana, que solo tiene que absorberte, pero el monólogo que antecede a los créditos, la parafernalia y demás... queda cutre. Así de simple.

Este es el episodio con más ritmo de los tres y tiene, creo, un ambiente muy evocador. Y, qué demonios, es el más friki. ¿Contras? Un reparto bastante justito, y no solo por cantidad.


The entire history of you - Brian Welsh

Este último capítulo plantea la existencia de una tecnología que graba todo lo que uno ve y oye y cómo puede afectar a la vida de las personas: cómo se reúnen para compartir bellas estampas, cómo pueden verse acosados por un pasado que no han borrado... o cómo se pueden volver unos paranoicos.


Este es el capítulo que menos me ha gustado. Reconozco que es bueno, que conste; pero no me gusta. Puede que me aburra un poco, incluso. Odio al protagonista, que me parece un personaje demasiado exagerado e insulso. Cómo se refleja la tecnología en cuestión, es cierto, es una pasada; cómo se toma por normal acceder tan profundamente a la intimidad de una persona o cómo se pueden repasar una y otra vez los mismos detalles en busca de una pista para resolver un dilema.

Pero no me parece suficiente. Para empezar, este me parece el menos original de los tres capítulos; y el menos provocador. No sé ni a qué se debió. Creo que el guión de Jesse Armstrong carece de soltura, la idea está bien, pero le falta algo y los personajes son un poco previsibles. Este tal vez sea el capítulo que más permanece en pie gracias a su dirección y su fotografía. En cualquier caso, concluye una miniserie que, sin duda, ha sido de lo mejorcito del año.


Nota: 8,5. Una serie de tres capítulos que deberíais tomar la molestia de ver. Espectacular, atrevida y muy crítica. ¡Y muy bien hecha!

lunes, 16 de enero de 2012

Globos de Oro 2012

Tras la sexagésima novena entrega de estos premios, así queda el panorama. Me explayaré más hablando de televisión porque de las películas que vimos, solo una ha ganado algo. Midnight in Paris y The artist acabaré viéndolas, eso seguro. Las aventuras de tintín es posible que también (porque me gusta mucho el personaje). Las demás, la verdad, es que no sé, no sé. ¿Debería ver un aficionado al cine, que penséis, alguna?

Cine

Premio Cecil B. DeMille a la trayectoria cinematográfica para Morgan Freeman.


Mejor película en la categoría de comedia o musical: The artist.


Mejor película en lengua no inglesa: A separation (Irán)

Mejor película animada para Las aventuras de Tintín: el secreto del unicornio.


Mejor director: Martin Scorsese por Hugo. Mis felicitaciones, señor Scorsese, por su tercer globo de oro. A ver si también consigue su segundo Bafta., que es una vergüenza que solo tenga uno.


Mejor guión para Woody Allen por Midnight in Paris.


Mejor actor en la categoría de drama: Georger Clooney por Los Descendientes.

Mejor actor en la categoría de comedia: Jean Dujardin por The artist.

Mejor actor de reparto: Christopher Plummer por Beginners.

Mejor actriz en la categoría de drama: Meryl Streep por The iron lady.

Mejor actriz en categoría de comedia: Michelle Williams por My week with Marilyn.

Mejor actriz de reparto: Octavia Spencer por Criadas y señoras.




Mejor banda sonora para Ludovic Bource por The artist.

Mejor canción: «Masterpiece» de W.E.


Televisión

Aquí sí, la verdad es que de estas he visto unas cuantas y. por tanto, tenía unas opiniones previas...

Mejor drama para Homeland (Sí, hombre, sí... A ver, que la serie está bien. Me gusta mucho, pero, no sé, ¿en serio? Tanto la segunda temporada de Boardwalk como la épica Juego de Tronos me parecen mucho más salientables. Y, ¡hey!, sin necesidad de un final descafeinado).

Mejor comedia para Modern Family (me vale, no es mi favorita, pero me parece la «mejor»).

Mejor miniserie o película para televisión: Downton Abbey (de entre las nominadas era la única que vi, y ciertamente dudo que las demás fuesen mejores).


Mejor actor de drama: Kelsey Grammer por Boss.

Mejor actriz de drama: Claire Danes por Homeland (Este sí, merecidísimo, oigan. Claire Danes se sale, y los últimos capítulos de Homeland son una pasarela para que se luzca una y otra vez. Magnífica.).

Mejor actor de comedia: Matt Le Blanc por Episodes (debería echar un ojo a esta serie, es una de las que me producían cierta curiosidad).

Mejor actriz de comedia: Laura Dern por Enlightened (yo sigo pensando que no es una comedia, pero vale... la actuación es la leche, ciertamente).

Mejor actor de miniserie: Idris Elba por Luther (Idris Elba es mucho Idris Elba).

Mejor actriz de miniserie: Kate Winslet por Mildred Pierce.

Mejor actor de reparto: Peter Dinklage por Juego de Tronos (menos mal... espero que Dinklage siga triunfando en el papel del astuto enano Lannister. Algún día, de verdad, haré la reseña que esta pedazo serie se merece).

Mejor actriz de reparto: Jessica Lange por American Horror Story (hace un papelón, tenía mis dudas con Maggie Smith de Downton, pero la elección para el premio tiene toda mi aprobación).


Dicen que la gala ha sido un espectáculo aburrido, con un Gervais bastante «comedido». Pues qué bien, no sé para qué llevarlo a él entonces.




¿Qué os han parecido los resultados? ¿Qué cambiaríais?
Yo tengo clarísimo que cambiaría la mejor serie de drama, supongo que premiando a Juego de tronos, por lo buena que es como serie y lo magnífica que es como adaptación. Por los grandiosos secundarios, el vestuario, el tratamiento y todo lo demás. Por lo demás estoy muy conforme con los premios, la verdad.

viernes, 13 de enero de 2012

10 (u 11) grandes niños actores

Muchas veces Albos y yo nos hemos quejado del tratamiento que se le da a los niños en las series y películas. Normalmente son personajes insoportables, parece que tengan la misma importancia que el atrezzo o que no se valoran sus capacidades interpretativas a la hora de contratarlos. Por suerte, algunos se libran. Os presentamos a los niños más curriños del mundo:


Isaac Hempstead Wright: o Bran Stark en Juego de tronos. Supongo que este niño está en la lista de todo el mundo. Al menos para mí, es el perfecto Bran Stark.


Nerea Camacho: o Camino en Camino. La verdad es que en España tenemos la costumbre de hacer niños tan insoportables como Chechu, en Médico de familia o Jonathan y Fidel en Aída. Pero siempre está la excepción que confirma la regla y esta es Nerea Camacho. Ganadora del Goya con sólo doce años, nos dejó claro que tenemos una buena cantera por explorar.


Emma Watson: o Hermione Granger en la saga de Harry Potter. Otra gran elección del equipo de casting. Durante toda la saga Emma ha sido la perfecta Hermione. No se podía ser más curriña levantando la mano para contestar a las preguntas, como buena sabelotodo que es su personaje. Ya veremos cómo se desenvuelve con nuevos personajes pero tengo muchas esperanzas puestas en ella.


Jared Gilmore: o Bobby Draper en Mad Men o Henry en Once upon a time. Este pequeño es el ejemplo perfecto de niño con un papel terrible que se redime al cambiar de serie. Porque no lo vamos a negar, todos pensábamos que Bobby Draper era tan tonto como insoportable. Por suerte le dieron un gran papel en Once upon a time y podemos incluirlo en la lista.


Chloë Moretz: o Hit-Girl en Kick Ass o Isabelle en Hugo. Con esta niña inauguramos la sección de niños psicópatas a la par que adorables. Además, viendo su dilatada carrera, es una niña que se amolda bien a cualquier tipo de papel. No tengo ninguna duda de que hablaremos mucho de esta chica.


Asa Butterfield: o Hugo en Hugo o Ender en El juego de Ender o Mordred en Merlín o Bruno en El chico con el pijama a rayas. Igual que su compañera de reparto en Hugo, Chlöe Moretz, este niño puede pasar de un inquietante y siniestro Mordred a un encantador y adorable Hugo casi sin pestañear. Espero verlo en más películas porque es mi actor favorito de esta lista. Segundo en la lista de niños psicópatas a la par que adorables.


Kirsten Dunst: o Claudia en Entrevista con el vampiro. Aunque ya está crecidita, quería hablar del primer papel sonado de esta chica. Nos sorprendió a todos con lo intenso y maduro de su interpretación y puedo decir con completa seguridad que ha sido una suerte para el mundo del cine que esta chica continuase su carrera. Y sí, está en la lista de niños psicópatas a la par que adorables.


Freddie Highmore: o Charlie en Charlie y la fábrica de chocolate. Roald Dahl quería personificar en el personaje de Charlie todas las virtudes con las que debía contar un niño y Tim Burton consiguió al actor perfecto para ello. Revisando su filmografía he visto que ha hecho mucho en televisión y dado voz en algunas películas de dibujos. A ver si hay suerte y lo vemos pronto en un nuevo papel protagonista.


Max Pirkis: o Blakeney en Master & Commander u Octavio en Roma. Nos encantó este niño en Master & Commander, sin duda, uno de los mejores secundarios de la película. Después comprobamos que era Octavio en Roma y nos convenció aún más. No es un actor que se prodigue demasiado en cine pero aún así marca todos sus personajes con su buen hacer. ¡Max, deja el teatro y déjate comprar por la industria cinematográfica!


Las hermanas Fanning: a estas alturas, supongo que todos conocemos a Dakota y a Elle. Como todos conocemos ya sus grandes dotes como actrices, voy a pasar a otro tema. No es apropiado que una niña de doce años sea considerada como it-girl, ni es apropiado que las marcas la usen para promocionar ropa y maquillaje de mujer. No es apropiado porque Elle tiene doce años, no quince, ni veinte. La verdad, me horroriza el uso que han hecho las marcas con Dakota y el que hacen ahora con Elle. Las niñas, son niñas, no mujeres.