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martes, 31 de marzo de 2009

Sin título [6]

Abandonó el bar poco después y se dedicó a pasear e inspeccionar la zona, buscando callejuelas, lugares mal iluminados, y aparcamientos. Luego inspeccionó el edificio y barajó las posibles salidas que tendría desde él. Cuando se sintió conforme con lo averiguado volvió a casa a pasar la noche.

Al día siguiente, temprano, se levantó. Se duchó y lavó el pelo, se afeitó, escogió unos pantalones vaqueros azules, una camisa roja y una chaqueta larga negra, cambiando totalmente el vestuario del día anterior.. Cortó unas rebanadas de pan y se dirigió al portal que había espiado la tarde anterior mientras las iba comiendo. Se pasó todo el día por la zona, visitando los lugares del día anterior, repasándolos, tomando notas mentales sobre su disposición y su accesibilidad.

Varios minutos antes de la hora a la que el día anterior aquel hombre había llegado a su portal, Javier se paseó por la zona. Con cierta exactitud llegó el hombre y Javier se acercó con él al portal. El hombre no hizo gestos de reconocerlo, abrió la puerta, lo invitó a pasar y se dirigieron al ascensor.

- ¿A qué piso va? - preguntó Javier con voz inocente.
- Al tercero, gracias.
 
Ambos bajaron en el tercero. Javier observó hacia dónde iba y llamó a un timbre al azar. Con un poco de suerte no habrá nadie, pensó. Nadie contestó. Sonrió hacia el hombre con el que había subido.

- Joder, qué mala suerte...
- Llegan sobre las diez, generalmente - se encogió de hombros el otro.
- Oh, gracias, gracias.

El hombre entró en su casa, Javier salió del edificio y, dando un largo rodeo, comprobando si alguien lo seguía, volvió a su casa.

Mañana será el día. Esperemos que viva solo...

lunes, 30 de marzo de 2009

- Míralos. Tristes e incapaces, huesudos y atezados, bajos y peludos. Patéticos seres intentando vislumbrar cómo funciona el mundo. Contempla el torpe movimiento de sus dedos como si tuviesen miedo de manejar los hilos. Su mente no está preparada para entender el Poder que pueden llegar a desatar, su cuerpo no está preparado para soportarlo. Son débiles y estúpidos. Ni fuerza, ni esencia; nada se les da bien.

Y míralos bien, porque los mejores adivinadores coinciden en que se volverán peligrosos; no sé cómo, pero las mismas conjeturas por distintos adivinadores no pueden ser casuales. Se volverán una plaga y sustituirán su piel por una más dura y brillante, nos mirarán desde la profundidad de ojos negros y arrasarán la tierra en su desmedido auge. Sin control, sin mesura, y es que ni siquiera entonces dejarán de ser estúpidos. Se volverán insectos, Orzzoda, y arrasarán el mar y los campos, se convertirán en un virus que sorberá y minará la salud del planeta, poco a poco, hasta que muera convertido en un esqueleto vacío, en un cúmulo de desiertos que asomarán entre el inhabitable azul salado.

En mala hora firmamos un tratado con ellos. ¿Y ahora qué? ¿Lo violamos, arriesgándonos a la ira de la Dadora y de nuestros sacerdotes? Impensable. Estallaría una guerra interna que nos devoraría y eliminaría. Me pregunto si, sin habérselo planteado siquiera, estos pequeños e inútiles parásitos habrán dado la primera palada para nuestra tumba.

domingo, 29 de marzo de 2009

El cambio de hora...

El cambio de hora es un fenómeno matador consistente en alterar ligeramente el ciclo circadiano que luchamos por mantener, haciendo caso de los consejos médicos, durante seis meses. Claro, cuando nos permite dormir una hora más, nadie se queja, pero es que tampoco nadie se queja de un día para otro porque no se cambie la hora; en cambio, cuando la hora se adelanta, robándonos una hora para ahorrar un pequeño porcentaje de energía, perjudican un pequeño porcentaje de la salud de todo el mundo. De la salud física y mental. Y es que, acostumbrado a unas horas, esa pequeña e insignificante hora se echa en falta con toda la pasión posible y uno se despierta con un sentimiento parecido al de sentirse estafado y con ganas de emular a cierto personaje y decir: "detente, instante, eres tan bello".

viernes, 27 de marzo de 2009

Sin título [5]

El asunto se torcía, las tornas se apretaban y los papeles se habían cambiado. Uno había perdido la posición de otro y este la había encontrado. Javier maldijo de nuevo e inspiró intentando calmarse. Encendió un pitillo y lo fumó pegado a la ventana. Estaba claro qué representaba aquel mensaje y no le gustaba: “sé cómo llegar a ti y puedo hacerlo en cualquier momento, sin llamar la atención”. Hacía que todo se complicase a extremos impensables. ¿Y si lo estaba espiando? ¿Y si era un metamorfo y había ocupado el lugar de la joven que le había traído el paquete? ¿Y si…? No ganaba nada barajando este tipo de posibilidades. Terminó de vestirse y bajó a la calle. El Sol lucía en lo alto, dispersadas ya las nubes que habían descargado con furia durante la noche. Esquivó los charcos hasta la panadería, donde compró dos bollos y una magdalena con pedazos de chocolate. Salió de allí comiendo la magdalena y fue hasta el parque. Allí, sentado en un banco, con un pitillo en los labios, dejó pasar el tiempo. El Sol calentaba sin resultar agobiante, las palomas, gaviotas y otras aves se acercaron tímidamente hacia las migajas de pan que iba arrojando al suelo.

 

Terminó con el segundo bollo y abandonó el banco, caminando tranquilamente hacia su casa. Necesitaba un plan, pero estaba atorado. ¿Cómo encontrarlo? ¿Debía esperar a que se dignase a dejarle otro mensaje? ¿Debía pedir ayuda a alguno de sus viejos compañeros? No, no lo ayudarían. Las cosas no habían terminado bien entre ellos. Tampoco podía culparlos. La tos llegó sin avisar, sonó cargada, repugnante. Se apoyó con una mano en el muro del edificio junto al que caminaba en el momento. Un hombre se acercó a él por detrás y le preguntó si estaba bien.

- Estoy bien, estoy bien; me cogió la lluvia ayer y parece que no me ha sentado bien. Además… el frío de estos días atrás, ya sabe. Pero gracias, gracias, buen hombre – dijo, quitándole importancia con un gesto de negación de la mano.

El hombre sonrió con amabilidad y, adelantándolo, siguió su camino. Javier lo miró, un “buen hombre”, había dicho. Pero el escalofrío en su espalda y el frío que lo rodeaba parecían contradecir este hecho. ¿Era realmente un hombre? ¿Era él o empezaba a estar paranoico? Se fijó en su modo de andar, completamente normal, balanceando el peso con huesos de ser humano; en su pelo, correctamente arreglado; en la ropa que llevaba, de marca aunque sin resultar excepcionalmente lujosa. Lo dejó sacarle más ventaja y lo siguió hasta un portal. El hombre entró sin girarse. Javier esperó durante casi hora y media en un bar desde el que se podía ver el portal sin que sucediese nada. Tendré que investigar este sitio, pensaba mientras sentía el agradable frescor amargo de la tercera cerveza que tomó allí.

jueves, 26 de marzo de 2009

Patético espectáculo

Hoy vino el monologuista Luis Piedrahita, el del Club de la comedia, ese al que los emos han copiado el peinado y las gafas, para disfrute del colectivo universitario vigués.

La función, prevista para las 18:30, congregó a gran número de... seres vivos a los que, en vista de los acontecimientos, me ahorraré el denominarles "personas".

La cola se hizo en torno a mesas sustraídas con cierta timidez y osadía de los bares del centro comercial universitario; y todo fue más o menos bien hasta que unas personas decidieron levantarse, con el consiguiente ruido de mesas y sillas, de metal contra el suelo, un ruido apurado, histérico y, tal como estaban los ánimos, sucedió lo obvio. Los... seres vivos congregados entendieron que aquellos que se acababan de levantar se lanzarían avidamente hacia las puertas del teatro (por llamar de alguna manera al fracaso de búnker que es el condenado). A los que, como nosotros, recogimos las cosas con cierta calma, ni siquiera una calma excesiva, pero sí meter las cosas en la mochila y dirigirnos a paso normal hacia allí, se nos adelantaron toda clase de orcos que trotaban saltando mochilas, empujando gente y apartando sillas (y mesas) a golpetazos. Todo muy civilizado.

Tras que la cola se convirtiese en un extraño tubérculo en el que que los recién llegados estaban mejor situados para entrar que aquellos que llevaban una hora esperando, la situación empeoró. Las puertas no se abrían, los ánimos se caldeaban, los más pilluelos intentaron aprovechar esos momentos para colarse (demostrando cierta astucia y muy poca educación). La gente apretujada, preparada para echar a correr en cuanto surgiese la oportunidad, ensayando empujones, pisotones (cosa graciosa contando que todavía no se podía avanzar ni un ápice) y demás. Y esta fue la situación hasta la abertura de puertas en la que como una manada de gacelas asediada por leones hambrientos cada uno corrió por su vida hacia las mencionadas puertas. Y aquí ya se perdieron las escasas formas que pudieran haberse mantenido hasta el momento. Los empujones se volvieron una constante entremezclada con los tropiezos, los manotazos, los codazos, etc.

Y, en aquel momento, en el que la conducta de los universitarios me recordó más a la de ovejas tratadas con altas dosis de speed (como diría cierto amigo) que a la de personas normales, pensé en lo triste que resultaba el hecho de que aquellos... seres vivos formasen parte de una teórica élite social, los universitarios. Una especie salvaje como tantas otras.

Qué espectáculo más penoso, sinceramente...

miércoles, 25 de marzo de 2009

El último deseo - Andrezj Sapkowski

Comencé con este libro debido a continuas recomendaciones (tanto en este foro, aunque muchos dijesen que lo bueno empezaba en el tercero; como en mi círculo de amigos) y me ha dejado un gran sabor de boca.

Tiene un estilo rápido, directo, enormemente ágil; un vocabulario bastante enrevesado entremezclado con unas charlas muy toscas y pueblerinas de vez en cuando. El mundo parece bastante sólido, pese a la estructura en cuentos sueltos unidos por un precario relato en el monasterio en el que se desarrolla La voz de la razón.

El personaje es un típico personaje carismático que, a primera vista, no me tiene mayor gracia. Es carismático, valiente, 'justo' y 'noble' y está claramente diseñado para que caiga bien (habrá quien lo odie, desde luego, porque siempre hay quien odia que te intenten imponer que un personaje caiga bien o mal. Los demás personajes de la obra me han gustado, pese a que no se les dé una gran relevancia.

Yennefer, como la típica hechicera oscurilla, arrojada, tenaz hasta caer en la mala valoración del riesgo.
Jaskier, el típico bardo pervertido y pendenciero.
Nenneke, como el contrapunto de mesura, calma y reflexión que le viene perfecto a la obra.
Iola, un cauce para el relato, pese a su escaso protagonismo.

Los relatos, bastante cortos y entretenidos, nos relatan las peripecias de Geralt, un brujo (cazador de monstruos sin inteligencia, los monstruos, no él) a través de diversos trabajos que lleva a cabo. Es un libro ameno, rápido y divertido y he agradecido esta lectura como la lluvia en verano.

domingo, 22 de marzo de 2009

Sin título [4]

Se despertó de nuevo. El Sol estaba muy bajo, y solo se percibían haces de luz naranja recorriendo las calles y quitando el protagonismo a las farolas. Cada vez dormía menos. Cada vez estaba más cansado y dormía menos. Estaba más débil, más ajado, más roto... cada día que pasaba estaba más muerto. "Tal vez ya no me quede demasiado - pensó -, tal vez muera pronto, y me entierren, e incluso puede que alguien llore. Algún excompañero, algún viejo conocido. Los religiosos creen en algo más allá de la muerte... yo nunca creí en ello, pero ahora deseo fervientemente que no lo haya; no querría encontrarme con mis enemigos al otro lado, mis incontables enemigos".

Se levantó de la cama y se dirigió a la cocina. Preparó y encendió la cafetera, el televisor y un pitillo. Algunas noticias se arrastraban desde el telediario anterior, otras carecían totalmente de importancia. La mayoría eran deportes. "La excusa humana para no pensar, para no ver... los deportes, el circo, la competición amistosa. Estúpidos humanos... qué ganas de mirar para otro lado tienen". 

Se echó café y un poco de azucar. El líquido, casi ardiente, bajó por su garganta y calentó su estómago. Le ayudó a sentirse un poco más despierto. Dejó la taza en el fregadero y fue al baño. Orinó y se duchó. Su cuerpo estaba bastante definido para la edad que aparentaba, unos músculos duros, fuertes y bien contorneados, aunque su cara dejaba clara su edad. El agua le cayó muy caliente por los hombros y la cabeza y humeó sobre la superficie de la bañera. Se lavó el pelo y se frotó el cuerpo a conciencia, esforzándose especialmente en manos y pies.

"No es que los humanos noten el paso del tiempo - reflexionaba cuando salió de la ducha -, es este lugar, este lugar azul, que está maldito. Este lugar maldice a los que viven en él, los deteriora como un ácido...". Se estaba secando cuando sonó el timbre de la puerta. Se enroscó la toalla y fue hasta la puerta. "¿Y si es el de ayer, y si se ha enterado de dónde vivo? Mierda, mierda... no puedo matarlo en la puerta de mi casa. La gente escucharía los gritos, vería la sangre; no tendría tiempo a limpiar el estropicio. ¡Mierda!.

- ¿Quién? - preguntó ante la puerta.
- Soy Clara - respondió una voz femenina -, mira, que dejaron esto en mi buzón y debe de ser tuyo.
El hombre abrió la puerta sin pensar. Clara lo miró extrañada, impactada. Él tardó unos instantes en darse cuenta de que sólo vestía una toalla.
- Gracias por el paquete, chiquilla, y lamento haber salido así... me... bueno, me cogiste en la ducha.
- Tranquilo, don Javier, no pasa nada.

Se despidieron, él cerró la puerta, tras ella resonaron los pasos de la joven alejándose. Abrió el paquete en el mismo recibidor, con ansia. En el sobre solo ponía J.D., sus iniciales... las iniciales que utilizaba ahora mismo: Javier Duarte, un nombre como otro cualquiera. Dentro había una pequeña nota y una fina hoja de metal sin ornamentar, aunque muy afilada. En la nota solo ponía: "Lo sé".

Furioso, estrujó la nota en el puño y maldijo en voz alta.

sábado, 21 de marzo de 2009

[Chaosium] La llamada de Cthulhu

Llevaba mucho sin jugar a este divertido y rápido juego de rol.

La llamada de Cthulhu cuenta, entre sus numerosas virtudes, con una de las fichas más rápidas de hacer de las que he visto por el momento. Unas tiradas concretas para los atributos, una repartición a habilidades. Una tirada para la economía (que, a decir verdad, no importa demasiado; el dinero en este juego no marca una gran diferencia) y los objetos que quieres tener. No hay nada más.

Aparte, la velocidad de un sistema en el que todo se resuelve en, a lo sumo, dos tiradas colaboran para hacer una partida rápida, dinámica; una partida en la que sucedan cosas, en la que los jugadores intenten cosas.

Por otro lado, el hecho de que en Cthulhu todo pueda matarte (y como dice un amigo mío: "todo quiere hacerlo") hace que veas fantasmas por todas partes. Un golpe en la ventana parece un aviso de muerte, no el pájaro que finalmente ves que ha chocado; un toque en la espalda es alguien que te ha seguido, no el vecino que te has encontrado en el portal...

¡Ay! Qué tiempos... y qué ganas de ser jugador.

jueves, 19 de marzo de 2009

Videos



Tremendo video, seguramente basado, al menos en parte, en Half Life. No sé hasta qué punto será amateur, pero la realización es bastante buena. Personalmente le echo en cara que los tipos armados lo siguen demasiado de cerca y se hace demasiado extraño que no cacen al fulano que escapa. Pese a todo, un entretenido y vistoso video.




Para todos los fans de Alien (e incluso de Alien vs. Predator).




Este es un video futurista de cómo podría llegar a ser la tecnología táctil-inteligente que se empezó a desarrollar hace unos añitos. Es un video de Microsoft con una agradable melodía de fondo y un trabajado aspecto visual. El video actual (tras los problemas de sonido del otro), se debe a Nun (comentario 1). Muchas gracias ;)

Sin título [3]

Se despertó en mitad de la noche. Aún no había más luz que el pobre halo anaranjado de las farolas en las aceras y, salvo algún coche que rompía con el ambiente de vez en cuando, el silencio era espectral, maquiavélico. "Hay algo ahí fuera, algo sediente de sangre y de muerte y nadie se da cuenta. A estas horas la gente de bien duerme y solo las putas y los vagos pasean todavía por las calles. En estos malos tiempos, qué locos e imprudentes son los humanos; siempre confiando en su burbuja protectora: en Dios, en la ciencia... su inocencia será la pala con la que vayan cavando, poco a poco, sin saber muy bien qué están haciendo, su tumba. Será enorme, construida a lo largo de siglos de pereza y cuando se den cuenta... será tarde; habrán jugado sus cartas y perderán. Y no serán los primeros... ni los últimos. Todo se repite y no quieren verlo. Adoran su ceguera, su sordera; adoran desentenderse de la realidad, caminar en su mundo de sueños y de mentiras, ampararse en los brazos de unos falsos conceptos y..."

Un frenazo lo sacó de su ensimismamiento. El frenazo pareció eterno, cada vez más agudo; se volvió molesto. Su percepción del tiempo lo hizo parecer más duradero. Finalmente, el chirriante sonido se convirtió en un golpe sordo, en un ruido metálico y se escucharon gritos.

"A veces parece que se han despertado cuando, en realidad, solo se preocupan por nimiedades. Dos menos. El mundo sigue. Ellos gritan y lloran por unas almas que acabarán volviendo al ciclo; mientras, algo está dando la muerte eterna a una persona por semana: mendigos, gente sin censar, inmigrantes ilegales... y nadie se preocupa, a nadie le importa; no tienen a nadie que los quiera, que llore por ellos, que proteste por ellos. Y la gente de bien de esta ciudad hace oídos sordos porque el asunto no va con ellos, van con los pobres, con los desheredados, va con los desechos humanos, con la basura de las calles. Los humanos, tan inteligentes y tan estúpidos... ¿cuándo os daréis cuenta?".

El hombre se levantó de la cama. Tosió, su garganta se obstruyó y, entonces, tosió con más fuerza. Se aclaró la garganta y fue a mear. Volvió y se sentó en el borde de la cama, encendió la lámpara que tenía en la mesilla de noche y sacó un pitillo. Lo fumó con calma, intentando abstraerse unos instantes de la peligrosa fuerza que, probablemente, cruzaba en aquel momento las calles; una sombra en el mundo de sombras que tejieron los humanos. "Se creyeron la primera fuerza del planeta. Qué irónico. Ellos, que empezaron bajando de los árboles, y recogiendo fruta y carroña. ¿Se creen que tanto han cambiado las cosas? Siguen recogiendo fruta y carroña, en mayores cantidades; surcan el espacio en busca de más fruta y carroña. Fruta, carroña y sexo; los tres pilares de la evolución humana. Fruta, carroña, sexo y Dios. Cuando se den cuenta de en qué se han metido... rezarán, porque la fruta, la carroña y el sexo no les podrán quitar las castañas del fuego. Y Dios tampoco..."

El humo revoloteaba por la habitación con un olor penetrante cuando él se volvió a acostar y se envolvió entre las sábanas.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Sin título [2]

Recién llegado a su casa, se miró al espejo. Las primeras arrugas empezaban a surcar su rostro, antaño afilado y terso. "Todo cambia, todo se viene abajo - pensó". Tosió, carraspeó y escupió por la ventana. Se sentó a la mesa y se columpió en la silla. Sacó un cigarrillo y se acercó el cenicero. El humo bajó cálido, suave y tranquilo por su garganta; calentó su pecho antes de salir caracoleando de su boca.

"¿Dónde coño se habrá metido?". Encendió el televisor y puso las noticias. Tal vez le diese la información que buscaba. Las noticias se sucedían, hablaban de robos, de desfalcos, de muertos, de violaciones...; pero no lo de que él buscaba. Un humano no distinguiría una noticia de verdad ni aunque ésta le diese una patada en los huevos. "Los humanos son ciegos y sordos al mundo real, viven en su ficción llena de sombras y de huecos que confían a dios y a la ciencia. Los humanos sufren la estupidez de creerse inteligentes, sufren la creencia de conocer la realidad".

Acabaron las noticias. Varias colillas nuevas poblaban el cenicero cuando apagó la última, concentrado en el brillo incandescente que surgía de las entrañas de la masa gris. Se levantó de la mesa y se dirigió a su habitación. Allí contempló el mapa que ocupaba gran parte de una de las paredes. Sacó un lápiz del bolsillo y comenzó a anotar cosas. Tosió de nuevo y se decidió a cambiarse la ropa empapada y meterse en cama. Tal vez al día siguiente tuviese más suerte. Tenía que estar preparado. Ahora. Mañana. Siempre.

lunes, 16 de marzo de 2009

Sin título

Hacía frío aquella tarde. El hombre miró hacia el oeste con ojos cansados. Allá, a lo lejos, sobre el mar, las nubes empezaban a congregarse, anunciando lluvia. Se giró y caminó hacia el este. Su cabeza estaba asolada por sueños y pesadillas.

Había anochecido cuando llegó. Estaba en medio de ningún lugar. La lluvia había empezado a caer, una fina llovizna que le daba un tono blanquecino a los alrededores y hacía que los tenues sonidos de la noche se confundiesen entre sí con el rumor de las gotas al chocar contra el suelo.

Abrió la puerta de la casa. El sonido chirriante penetró en sus oídos y retumbó en su cabeza. Cerró la puerta y llamó en voz alta por alguien. Nadie contestó. Cerró los ojos y se concentró, buscando algo perdido en el silencio: un error en él, una nota leve perdida bajo la lluvia y el ruido de los coches que se perdía en la lejanía.  Nada.

Sala tras sala inspeccionó la casa. Estaba completamente vacía y, a juzgar por la capa de polvo que cubría muebles y suelo podría llevar así varias semanas. De algún modo que se le escapaba, el sujeto había sido alertado de su venida.

Suspiró con tono aguardentoso y salió de la casa volviendo a introducirse entre las gotas de agua que se colaban bajo su chaqueta.

sábado, 14 de marzo de 2009

Señal y ruido - Neil Gaiman

Neil Gaiman nos relata como un director de cine, con su último proyecto (su obra maestra, además) en mente, se muere de cáncer. Le quedan solo unos meses de vida y, como no puede ver terminada su obra, se recluye a solas y la piensa, le da vueltas y más vueltas, hasta que se pone a escribirla: el guión de la película que nunca podrá dirigir. Los últimos minutos del último día del último mes de 999 d.C. y como encararon su fin de milenio, con la preocupación de que fuese el día del Juicio (más o menos como intentaron que lo viviéramos nosotros con Y2K y todas estas gilipolleces).

Y de eso va.


De eso y de sus extrañas introducciones sobre muros, y de sus extrañas presentaciones de capítulos con frases incoherentes, imposibles.

Es entretenido e interesante, pero ante todo es muy experimental. El dibujo de McKean (Cages) encaja perfectamente en esta obra y tiene un detalle y un color maravilloso, las fotografías se superponen con una naturalidad pasmosa (como en otras obras del dibujante) y todo encaja, todo conforma el mismo ambiente frío y cercano a la muerte.

Recomendable, aunque no maravilloso. Destaca por lo extraño y lo experimental, pero a veces peca de no saber guiar las transiciones y de descohesionado.

viernes, 13 de marzo de 2009

Minijuegos

Y aquí, tras unos días desaparecido, os dejo un par de jueguecillos de Kongregate (a día de hoy la mejor página que conozco para jueguecitos en flash) que he ido probando a lo largo de la semana:

Juego tipo puzzle divertido, entretenido y de mecánica simple. El tutorial es inútil, se controla solo con el ratón y haciendo click izquierdo, tanto para moverse como para escoger las habilidades, de las que aparece una definición de sus poderes al poner el cursor encima.

Esto implica que hubo un Bunny Invasion a secas. Parece increíble. A decir verdad, este juego, el 2, es un bonito juego. El argumento, de serie más cutre que la B: tú y tus colegas de bar os veis asediados por una plaga de conejos imperialistas que quieren arrasarlo todo; subido al tejado de vuestro querido sitio de recreo, y con las armas que puedas conseguir, tendrás que defender el lugar contra las hordas de conejos infernales. El juego tiene sistema para guardar partida y una lista considerable de armas y habilidades para ir adquiriendo en tu lucha contra los malignos conejos.

Hay alguno más que me ha gustado, pero quedan para otro momento.

martes, 10 de marzo de 2009

lunes, 9 de marzo de 2009

Manteniendo una imagen [Espada Negra]

Estábamos todos. Esos fuimos los hombres que formamos la Espada Negra en su primera época, cuando el futuro parecía brillar lleno de promesas. Era el momento, nuestro momento. La ciudad se fue acostumbrando a nuestro nombre, a nuestro escudo, a nuestras ropas; éramos, probablemente, los hombres anónimos más conocidos y reputados de las calles. Nuestros trabajos se sucedían exitosos, pequeñas labores sin peligro intercaladas con alguna misión arriesgada. No importaba, nos gustaba jugar, poner la mano en el fuego y sonreír después, mostrando nuestras palmas en perfecto estado.

 

Así, un día, recibimos el encargo de matar a El Tuerto, un matón local que dirigía un grupo de mostrencos reconvertidos a ladrones. Fue nuestro trabajo más destacado hasta aquella fecha, entramos en su casa por la noche, tras que Yoel durmiese a los guardias; subimos las escaleras sigilosamente y lo buscamos por toda la casa. El sitio tenía trampas y El Tuerto se defendió usando todos sus recursos. Nos las vimos y nos las deseamos, varios acabamos heridos. Llegamos a temer por la vida de Bergan. Éramos siete contra él, tras eliminar a todos sus guardias, y casi consigue matarnos. Cuando salimos de allí, la cabeza cortada de El Tuerto nos miraba acusadoramente. Nos decía “os sobreestimáis, y un día, como hoy, fracasaréis y vuestras capas ondearán como trofeos en la fachada de vuestra tumba” o quizá “sois unos críos patéticos y arrogantes que ni siquiera son capaces de valorar correctamente el peligro de un trabajo”. En cualquier caso, no era una mirada halagüeña. Era la mirada de una Muerte decepcionada, vieja y triste. Salimos de allí, con más pena que gloria. Quitamos la ropa de la orden a Bergan para que nadie creyese que era una Espada y los demás, por heridos que estuviesen, volvimos caminando hasta la casa. Las pocas personas que a aquella hora caminaban por la calle, haciendo compañía a los gatos, las ratas y los muertos, nos miraban llenos de sorpresa. Y caminamos como si el dolor no existiera, como si nunca nos hubieran herido. Sabía que bajo mis ropas negras, una herida sangraba empapando la tela, y que sangraba un poco más con cada paso que daba; con cada tirón que sufría la piel cada vez que me movía. «Había una imagen que mantener – me decía – la Espada Negra, en este momento, vale tanto como valga su imagen». No podíamos dejar que la imagen se estropease. Fueron tiempos duros.

Política Agraria Común

La PAC es una de las políticas más importantes de subvenciones y gestión de la UE con unos fondos que rondan el 50% del presupuesto comunitario europeo.

Nació en los años 50, en una europa arrasada por la guerra, en la que el abastacimiento no estaba, en absoluto, asegurado. El objetivo, pues, era claro: alimentar a una población que se moría de hambre. Lógico y natural. Así pues se erigió un sistema de subvenciones que daban más cuanto mayor era la producción, facilitaron la integración de una mejor tecnología, medidas para la jubilación anticipada, etc.

Pero llegan los 80, aquellos maravillosos años, y Europa ya se ha repuesto bastante de aquel batacazo que supuso la Guerra del señor Adolf y el viejo continente es autosuficiente. Es ahora cuando la UE tiene que afrontar excedentes, exportándolos (subvencionado), almacenándolos o, directamente eliminándolos (porque demasiado producto, disminuye el precio). Esto, que quizá os parezca bien y quizá no, requiere de un gran presupuesto y, si encima se ponen a tirar alimentos, parece obvio que hay gente que va a estar en contra. Mucha gente estuvo en contra.

Llegan los 90 y, directamente, se establecen cuotas; y estoy seguro de que muchos recordáis todavía las cuotas lecheras, y a los ganaderos tirando leche. La PAC se centraba, en este momento, en que la agricultura fuese sostenible, en que fuese respetuosa con el medio. A principios del siglo XXI, volvió a cambiar, centrándose en el desarrollo rural, en la mejora de las explotaciones, en la diversificación de las producciones, etc., y se puso límite a la partida presupuestaria de la PAC.

En 2003 los agricultores dejan de recibir tanto más dinero cuanta mayor sea la producción (hasta alcanzar la cuota), dependiendo la ayuda de la oferta y la demanda y premiando, además, el respeto por el medio y el cuidado en ciertas normas ambientales.


Estoy seguro de que algunos ya habréis dejado de leer porque os parece un tostón, porque no hay tetas, ni hostias, ni miembros sesgados de forma violenta; otros muchos lo habréis leído y os preguntaréis adónde demonios quiero llegar.

Pero es que, involuntariamente, la PAC busca (ha buscado, más bien) el parasitismo.

¿Suena bruto? Sí, suena bruto. La PAC no se utilizó como una subvención y ahí empezó a desarrollarse un tejido tumoral enfermo, retorcido, abocado al fracaso. La UE destina 50000 millones de euros a la PAC para dar un sueldo (más o menos) al agricultor, posibilitando que luego, les paguen una cantidad irrisoria por aquello que producen, y cuyo precio se ve hinchado un 1000 o un 2000% hasta llegar al consumidor. ¿Es pues una solución? ¿Destinar prácticamente la mitad del presupuesto comunitario de la Unión Europea a financiar a un sector que, por otro lado, dejan que sea directamente estafado es una forma de hacer las cosas? No: es una forma de engendrar parásitos. La agricultura empieza a vivir de la PAC, así que pagamos menos al agricultor... que para eso está cobrando la PAC; con lo que el agricultor se hace más dependiente de la PAC, con lo que le podemos pagar menos, con lo que... ¿Se capta bien la idea, no?


Aparte de esto, que me parece un problema obvio y de fácil solución (limitar legalmente lo que se puede hinchar un precio desde que sale de la tierra, hasta que se planta en la mesa; y ya veríais cómo dejaban de darle 3 ó 4 céntimos a un agricultor por un kilo de patatas), está el asunto de que cuando la gente ve dinero, pierde los papeles. La PAC se concibió para una adaptación, para gente que viviese en el rural comprase maquinaria que le ayudase, que mejorase su producción con menos esfuerzo, o en mejores condiciones, etc., y, sin embargo, muchos listillos seguían dejando a las ovejas o a las cabras mientras ellos llevaban su vida de ciudad mientras usaban el dinero de la subvención. Y ahora el toro se acerca, la UE desciende cada vez más el porcentaje de fondos que destina a la PAC y el mundo se lleva las manos a la cabeza. Y es comprensible, tanto por unos como por otros.

A veces se critica a los granjeros por depender de ayudas y parecer que no pueden valerse por si mismos, a veces se critica a los gobiernos por reducir las ayudas que daban a la gente. Sin embargo, prefiero enfocar esto como una crítica a la gente que hizo que todo esto fuese posible, que somos todos. Fue la persona de a pie la que consintió que se pagase una mierda a un granjero, fue el granjero quien aceptó un precio irrisorio porque podía vivir de la PAC, fue la UE quien pareció insinuar que podían estar tranquilos, que había PAC para todos. Todo ello ayudó a crear la burbuja, una burbuja enorme, frágil e inestable que, como todo sistema, tiende a colapsarse en algún a momento; a reventar arrastrando consigo a todos los que no hayan podido ponerse a salvo antes. 

Y entonces, con unas economías que cada vez caen más (y, creo, todo este asunto ha colaborado tanto como otros), a ver qué hacen cuando la burbuja agraria reviente como ya hicieron otras.

Y es que todo suma.

domingo, 8 de marzo de 2009

World Builder - Bruce Branit


World Builder from Bruce Branit on Vimeo.




Una increíble labor de diseño y una asombrosa muestra de paciencia y ganas de trabajar. Bello y muy vistoso, en cualquier caso.

sábado, 7 de marzo de 2009

Watchmen - Zack Snyder


Por primera vez en mucho tiempo salí contento del cine. Una gran película a todos los niveles.

A lo largo de más de dos horas y media de película, se plasma el cómic con extremo detalle (salvando unas cuantas cosillas que, graciosamente, son lo peor de la película) acompañado de una banda sonora increíble, de las cuales recuerdo las siguientes:








Aunque supongo que hay alguna que ahora mismo no recuerdo.

La caracterización de los personajes es sencillamente increíble:


En orden de izquierda a derecha:
El Comediante, Ozymandias, El Búho Nocturno, Espectro de Seda, Rorschach

La voz de Rorschach, rasgada, rota, deprimida y deprimente, vieja y cabreada; tal como prometía el tráiler inglés y donde más cojeaba el español; un Ozymandias altivo; un final apropiado (pese a los cambios de concepto).

Por otra parte, entre las cualidades de esta película, está el que los personajes no se corten a la hora de hablar. Creo que pocas veces me siento más frustrado viendo una película que cuando alguien, henchido de rabia, llama "hijo de perra" a otro. ¿Qué español en su sano juicio escoge "perra" en lugar de "puta"? Suena menos fuerte, bien, eso es obvio, ¿y qué?. Cada "hijo de puta" de Watchmen (solo hay un "hijo de perra" obra y gracia del Búho) me supo a gloria y falta de represión. Maravilloso.

Hay que añadir que no se cortaron para nada con la sangre ni la oscuridad que envuelve al cómic, con la violencia ni el vocabulario, que muchas de las frases que hacen que Watchmen no sea solo una buena obra, sino que sea una obra memorable están ahí, con notable exactitud, como: «debajo se encuentra esta espantosa ciudad, que grita como un matadero lleno de niños subnormales. Nueva York» o aquella en la que dice que «todas las putas y los políticos alzarán la vista y gritarán: "¡sálvanos!"... y yo miraré hacia abajo y susurraré: "no"».

No obstante, la película tiene sus defectos, como no podía ser de otro modo. El más claro y repugnante queda patente varias veces, en casi todas las escenas con golpes de la película, con puñetazos que atraviesan paredes o cabezazos que rompen mesas de mármol dejando solo un par de rasguños. En el cómic, esta gente eran algo mejores que el humano medio, pero no eran superhéroes y en la película están exageradamente por encima del ser humano real. Creo que quisieron hacer la película demasiado vistosa y, sinceramente, ha resultado ridículo e infantil. Una lástima.


La obra cambia ligeramente respecto al cómic y, pese a todo, es de las películas que más fieles han sido al cómic en que se basan. Todavía recuerdo la frustración y el asco que pasé viendo V de Vendetta en los mundos al otro lado del espejo, donde todo era maravilloso, y la niña prostituta era una chavala de la tele, donde V padecía logorrea en vez de ser un tipo taciturno, donde había que meter tiempo bala o no se identificaría como peli de los Wachovsky, etc. Watchmen se parece, al menos, a lo que se tiene que parecer.

Totalmente recomendable. La mejor película que he visto en bastante tiempo.

Mi enhorabuena para todo el equipo que está detrás de la película y gracias por devolver, un poco, mi fe en las adaptaciones cinematográficas.

Nota: 9

Ucrania

Al parecer, Ucrania ha caído en el saco que inició Islandia.


Porra para el siguiente en comentarios.

martes, 3 de marzo de 2009

Día Sin Iva de Mediamarkt

Según he estado leyendo por internet, este día tan anunciado y celebrado por algunos que se emocionaron, no fue más que otra estafa del gigante rojo y negro al que siguen los que (¿no?) son tontos.


Ellos no son tontos.

lunes, 2 de marzo de 2009

Elecciones gallegas

"¿Queres que volvan?", preguntaban los carteles del PSOE. Y resultó que sí. La gente quiso.
Tiene que ser tan triste. A ver, planteo el asunto; en España hay dos tipos de voto: el voto PP y el voto anti PP. Así pues, con esto en mente, juegan su carta y hacen una pregunta retórica: "¿queres que volvan?". Confían ellos, aunque ahora haya quedado claro su error, en que la gente de bien no desea su regreso, en que solo los apoya una no-mayoría absoluta (mayoría respecto al número de votos que recibe su propio partido, pero inferior al que reciben aliados con el tercer partido).


"Eu son Anxo Quintana", decía un slogan del BNG. Y, graciosamente, al final casi nadie ha querido ser Anxo Quintana. No es que lo vea raro, este pozo de anticarisma es de lo peor que le pudo pasar a un partido con unas intenciones políticas que ni en sus mejores tiempos quedaron clara y que, ahora, a falta de una voz que las haga interesantes, están más de capa caída que nunca.
Añadido: "Con valentía e sen ataduras", decía el otro slogan. Lo cual partía de ser falso en tanto que, en el mejor de los casos, formarían un bipartito y se verían "atados". Qué valientes...


"Empezamos" y "Llegó el momento" fueron los lemas del PP y me jodieron la coña, porque no es que se mojasen demasiado con ellos. Bueno... y porque ganaron, claro.


En cualquier caso, no sé porqué nadie iba a sorprenderse de los resultados. Cuando un partido está funcionando mal, se vota al otro. Se ha hecho antes y era de esperar que esto sucediese. Para más inri, en época de vacas flacas, la gente apuesta por las derechas: Merkel, Sarkozy... y aún hay quién se sorprende.

El ser humano es extraordinario, que dirían los argentinos estos.

Syo Fumimura - Santuario

Santuario trata de dos hombres que convivieron en la Camboya de guerra y posguerra y que hoy tratan de insuflar vida y fuerza a la sociedad japonesa, llena de peleles, arrastrados y perdedores. 
Hojo Akira, un cabecilla Yakuza moverá los hilos en la sombra, mientras su amigo Chiaki Asami hace lo propio con los hilos a plena luz (más o menos, es político). A lo largo de las más de 2400 páginas que componen la obra (divididas en 6 tomos) veremos cómo se entrecruzan los intereses de los diversos implicados, cómo se apilan las mentiras, cómo las conspiraciones se acumulan sobre los personajes, cómo se acaban viendo arrastrados por su propio juego de engaños y mentiras y cómo, casi de fondo, la historia se desarrolla, toma forma y se dibuja.

Un dibujo precioso, sobrio, realista y detallado a cargo de Ryoichi Ikegami; muy centrado en las expresiones faciales, sobre todo en las relacionadas con la posición de las cejas. Al menos... me ha dado esa impresión. Peculiar, ¿no?

Mi más sincera recomendación.