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jueves, 30 de mayo de 2013

Sons of Anarchy (1ª temporada) - FX

Lo cierto es que postergué mucho el visionado de esta serie desde que empezaron a recomendármela, sobre todo debido a que casi todos nuestros huecos para series antiguas los cubría la interminable Expediente X, con sus más de 200 episodios. Ahora, habiendo abandonado ya lo que nos quedaba de las aventuras de Mulder y Scully, fue bastante más fácil empezar a disfrutar de las aventuras de Jax, Clay y el resto de los Hijos de la Anarquía.


El legado de SAMCRO

El acrónimo de «Sons of Anarchy Motorcycle Club Redwood Original», un club de moteros con muchas filiales por todos los Estados Unidos, aunque con base en Charming, un pueblo (ficticio) al norte de California. En los Sons de Charming tenemos al gran Clay (Ron Perlman) al frente, y al hijo del fundado John Teller, Jackson Teller, al que suelen llamar «Jax» como vicepresidente. También en el club tenemos a Ope, el mejor amigo de Jax; a Piney, el padre de Ope; al extraño y retorcido Tig; a Chibs y su cicatriz en la mejilla derecha; a Juice, con su cresta y sus tatuajes y a Mediohuevo, el novato.

Los Sons tienen un taller, y de cara a la galería (ehem, ehem) son un club de aficionados a las motos que tienen un taller y ya está. Por debajo dirigen ciertos aspectos de la ciudad: trafican con armas, se cargan gente de forma relativamente constante en mitad de una despiadada guerra de bandas, sobornan al jefe de policía que por momentos habla de «nosotros» para referirse a SAMCRO, etc. Un bonito panorama de bandas.


Pero no todo es tranquilidad y apacible tráfico de armas en Charming. Si la policía se deja sobornar es porque los Sons protegen la ciudad de cosas peores. SAMCRO cumple su función y aunque a la larga sería bueno quitarlos del medio, lo cierto es que a corto plazo se ve con cierto temor qué podría salir de ahí. Esto nos lleva a su enfrentamiento con los Nords, la banda de neonazis que quieren introducir la venta de meta en Charming. Además tenemos también a los Mayans (no, no se curraron mucho los nombres de las bandas rivales) que son una banda de mexicanos enemiga declarada de los Sons; a los One Niners de The Shield (el creador de Sons of Anarchy fue guionista de aquella serie), una banda afroamericana que les compra armas pero que ha encontrado un nuevo proveedor y, por último, aunque algo más distante, al IRA irlandés, que es quien suministra de armas rusas a los Sons.

Los personajes

Todo lo que es el tema de bandas está muy cuidado y resulta muy interesante y ameno. La serie es muy activa, no tiene unas tramas tan elaboradas como otras series pero eso le permite mostrar gran dinamismo desde casi el principio. En el capítulo tres ya ha desplegado sus recursos y ya puede moverlos y hacerlos interactuar cómodamente. En ese sentido, se desmarca de las series más complejas pero le permite jugar en una liga de entretenimiento algo más asequible sin renunciar a su seriedad, su violencia y sus tramas terriblemente macarras.


El caso es que ninguna serie es realmente buena sin unos personajes sólidos, y este quizá sea uno de los puntos más cuidados de Sons of Anarchy. Quizá la trama de bandas a veces resulte algo simplista, aunque muy amena entre tiros, ráfagas de subfusiles y explosiones, pero lo cierto es que los personajes están muy definidos y además se complementan a la perfección. Tenemos a Clay (un grandísimo Ron Perlman), el presidente del club y uno de los dos socios fundadores que quedan junto a Piney (William Lucking). Clay es un hombre que toma muchas decisiones difíciles y aunque muchas veces no tenga el apoyo del espectador tampoco se granjea su rechazo. Es un personaje completo, complejo y muy interesante. De lo mejor de la serie. El siguiente en la jerarquía es Jackson Teller (Charlie Hunnam), un personaje al que a menudo le faltan redaños, demasiado atrapado por líos de faldas y triángulo amoroso. Es el protagonista, pero a mí me parecía bastante insufrible. Ope (Ryan Hurst) es un personaje cercano con un drama familiar bastante interesante: acaba de salir de la cárcelo tras cinco años dentro y su esposa no quiere que siga en los Sons para que no vuelva a pasar; pero los Sons no es algo que uno pueda abandonar fácilmente. Es una de las insinuaciones más fuertes del concepto de clan, de familia voluntaria que forman los miembros de SAMCRO. Tig (Kim Coates) es un tío muy raro (muy muy raro, con sus comentarios sobre acostarse con cadáveres, de hecho) que no parece tener problemas en los trabajos más sucios y bajos; es un tío capaz y entregado. Por último no puedo evitar hablar de Gemma (Katey Sagal) que fue la mujer de John Teller hasta su muerte y tras su muerte se casó con Clay. Gemma es uno de los personaje que mueve hilos, que tira de los personajes y que hace que la trama siga su curso con normalidad. Una mujer astuta y fuerte.

Tramas familiares

Aunque la historia de bandas está muy bien, a algunos personajes intentan hacerlos grandes desde las tramas familiares, desde problemas más cercanos y humanos. Podríamos decir que hay tres tramas familiares: una, la más suave y la más agradable, la de Clay y Gemma. La cosa funciona. Otra, la de Ope, que es la que más aporta a la serie, una tensión que amenaza, verdaderamente, con romperlo todo: personajes creíbles, miedos comprensibles y una tensión perfectamente dibujada. Por último tenemos la historia familiar de Jax con las dos mozas que le gustan... Y esta falla. Falla por muchas cosas.

La mejor pareja de todas.

La trama de Jax falla porque es el protagonista y le dedican demasiado tiempo. No hay tanto que contar y yo no me quité el esquema mental de que no aportaba nada más que relleno y de que no podía interesar a nadie. Ni la yonqui, ni la médica, ni el hijo, ni nada. Cada vez que sacan a Jax del ambiente SAMCRO, la serie pierde interés en un bajón inexplicable. No funciona. Hay, no obstante, una subtrama originada dentro de esta que parece que le da cierto aire. La médica tiene un exnovio que es agente federal y un acosador-maltratador chungo, Josh Kohn (Jay Karnes, Dutch en The Shield). No sé qué harán en la segunda temporada para seguir manteniendo el interés de Jax en cuanto a familia, pero algo me dice que, sencillamente, no lo va a tener. Sin más.


Nota: 7. Sons of Anarchy es una serie interesante, entretenida y con momentos muy divertidos. Bien tratada, bien grabada y bastante bruta; pero está lejos de Boardwalk, The Wire, Breaking bad, The Shield y otras grandes series de trapicheos

Otras temporadas de Sons:
Segunda.
Tercera.
Cuarta.
Quinta.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Risen - Piranha Bytes (360)

Empecé a jugar a este juego bajo insistente recomendación (préstamo incluido) de Arturo, un amigo. Y tardó mucho, mucho en gustarme, pero la verdad es que cuando la trama se despliega el juego es muy atractivo.


Los duros inicios

Lo primero que habría que resaltar, sobre todo del porte hecho para 360, es que el espectador se lleva una colleja nada más se inicia el juego. El aspecto visual es bastante desastroso, gráficos muy difuminados, caras de una generación de consolas anterior... Bueno, es un videojuego de rol así que como buenos jugadores decidimos que no es uno de sus puntos necesariamente fuertes y empezamos a movernos. En PC, eso sí, tiene un aspecto más o menos digno de su época.

El control de movimiento del Risen es bastante aceptable (reacciona bien a los joysticks), así que nos desplazamos por la playa a la que hemos llegado tras un trágico naufragio. El protagonista no tiene nombre. De hecho no tiene nada. Nuestras primeras armas serán un palo cualquiera que encontremos en forma de rama caída al pie de su árbol; nuestra primera armadura será la ropa deshilachada con la que llegamos a la costa. Si nos desplazamos por la playa veremos que hay muchos objetos que se pueden recoger, una constante del juego: hay plantas, monedas, cofres, más plantas, conchas y, posteriormente, objetos varios: picos, palas, rastrillos, escobas, pociones (pocas), etc. Nuestros pasos nos llevan de objeto en objeto hasta que nos encontramos con los primeros problemas. Cualquier enemigo (cualquiera, de verdad) que nos encontremos es un problema, sobre todo armados con un palo (o ni eso) y protegidos por ropa rota. Cuando empieza el juego, los combates contra esas gallinas hormonadas que parecen avestruces y esos erizos gigantes son una prueba de hombría.

Eso son polillas, y cuando uno lleva un palo... (y no un hacha) un grupito de ellas TAMBIÉN es un problema.

Es cierto que según se van superando combates (tras morir mucho y cargar un sinfín de partidas), se les va pillando el truco. Los movimientos laterales buscando el flanco del enemigo cuando sabemos que va a hacer un ataque frontal y nos dejará su tierno costado durante medio delicioso segundo; cubrirnos con un escudo miserable y que se cae a cachos cuando sabemos que nos va a caer un sopapo (y puede que varios más) sin darnos tiempo a nada. Cada monstruo tiene su forma de luchar y, si pueden, vendrán acompañados. Y si luchar contra alguien es duro, luchar contra varios es el infierno. Cabe decir también que incluso cogiéndole el truco al combate... se muere mucho y de forma muy frustrante.

Madurar a tumbos

En Risen, sobre todo al principio, no nos movemos hacia las misiones. Nos dejamos llevar por los caminos intentando sobrevivir. Buscando plantas que curen, buscando agua, una hoguera donde freír carne y pescado o una cama en la que pasar la noche. Porque los combates son más duros de noche, cuando hemos tenido que dejar la antorcha en el suelo para combatir y apenas vemos cómo nos rodean y empezamos a sufrir daño y no sabemos de dónde. Terrible.

Así, a tumbos, buscando curaciones y evitando aquellos lugares en los que un horrísono sonido parece insinuar que se oculta en ellos alguna bestia que no queremos encontrarnos ni en sueños; avanzamos por los caminos, donde es más fácil ver si hay enemigos que a través de los árboles y los matorrales. Avanzamos hasta pequeños asentamientos de 4 casas y un puñado de campos. Hacemos muchas de las misiones que salen al paso por si nos dan algún objeto útil. Al principio las hacía buscando armas, pero creo que nunca me dieron tal. Al final por la posibilidad de una poción, un poco de dinero o los mismos puntos de experiencia de resolución de la misión decidí que las misiones cundían. Un aspecto positivo del Risen es que si cumplimos una misión sin saber que la estábamos haciendo... el juego lo recuerda. Si en algún momento, más adelante, conseguimos la misión, nos la anotan en el diario y ya nos ofrece resolverla en la misma conversación.

Eso es una bestia parda, y salvo que seas realmente fuerte o quieras demostrarte algo a ti mismo... ¡¡corre!!

Así, desde aquella playa que nos dio acceso a la isla y pasando por un par de asentamientos y una casa en un cruce de caminos, acabé llegando a Ciudad Puerto. Aquí, aunque sigue siendo el Capítulo 1, creo que hay un cambio importante. Es un ambiente urbano en el que vamos a pasar muchas horas de un lado para otro conociendo el mundo, hablando con un montón de gente que nos expondrán su punto de vista sobre el mundo, con los que iremos conociendo las tres facciones disponibles en el juego:
—los bandidos del Don: una especie de luchadores de la libertad, gente de malvivir que se opone a la Inquisición, una legión de monjes guerreros que tienen la isla dominada y que se llevan a la gente a la Fortaleza Volcán por la fuerza.
—la Inquisición: temibles guerreros que llevan bastones (y armas similares) y que son la ley y el orden en la isla.
—los Magos: que son una parte de la Inquisición, de algún modo. Están también en la Fortaleza Volcán pero no se centran en el arte de la guerra. Son los místicos, los sabios contemplativos, y aunque también llevan bastones, con lo que verdaderamente traen muerte y dolor al mundo son bolas de fuego, proyectiles mágicos y bolas de escarcha.

Si los Inquisidores te ven fuera de Ciudad Puerto o haces algo ilegal en la ciudad y te ven... te llevarán a la Fortaleza, en cuyo caso se acaban de reducir tus opciones.

Además, aquí descubrimos cómo funcionan los maestros. Al subir de nivel se nos dan 10 puntos de aprendizaje y tendrmeos que ir en busca de gente que enseñe lo que nos interesa: combate con algún arma en concreto, fuerza, destreza, herrería, búsqueda de minerales, hurto, cerraduras, etc.

Mago

No he empezado a jugar para ser un bandido muerto de hambre. Yo quería ser mago, así que fui yo mismo a la Fortaleza Volcán. Ya tenía unos cuantos niveles, una espada corta y un escudo, había hecho unos cuantos combates exitosos y había cargado la partida quizá 50 veces tras 50 ridículas muertes. Seguía huyendo de los combates cuando estos me superaban por más de dos a uno, seguía buscando curarme constantemente... pero menos. Ya no era una urgencia del todo ridícula. Supervivencia sí, pero relativamente digna. Hasta que un bicho que no habías visto te hace un ataque por la espalda y te mata, vaya.

Aunque todos los Inquisidores se abren camino a bastonazos, tienen una herrería en la fortaleza para hacer las rejas, las ollas y demás. Y venden espadas, aunque no sé muy bien por qué.


En la Fortaleza, con la carta de recomendación de Carlos, el actual gobernador de Ciudad Puerto, se aprenden otras cosas del juego: respeto, honor, templanza... Es broma. En la Fortaleza, tras muchas misiones y habernos ganado la aprobación de los allí presentes, se nos permitirá acceder a la zona superior, donde enseñan: alquimia, magia de runas y magia de cristales (bolas de fuego y escarcha y proyectil mágico). Yo elegí pergaminos, pociones y bola de fuego. Solo bola de fuego. Que le den a los demás cristales. En cuanto una de las magias va teniendo cierto nivel, las formas del combate cambian por completo. Buscamos la distancia: apuntamos, esperamos a que se pare y... ¡zas! Mitad de vida abajo. Buscamos su trayectoria hacia nosotros y lo rematamos. Reculamos un poco, porque seguramente venga más gente con él, y los vamos limando poco a poco. Retirándonos mucho y tomando muchas pociones de mana. La estrategia deja de ser infernal para ser terriblemente cara. Menos mal que los dungeons tienen tesoros, porque el ritmo al que se consume el mana en Risen es bestia.

En cualquier caso, caro o no, el juego avanza mucho más rápido a partir de este punto. Los combates contra varios oponentes pasan a tener la dificultad normal de cualquier otro juego. ¿Puedes morir? Puedes; pero es un punto de vista muy pesimista. Más bien... ahora puedes sobrevivir.

Potencial de la historia

Y es ahora, de hecho, cuando Risen despliega su verdadera fuerza. Ahora que ya no se hace hincapié en la durísima supervivencia, ahora que sabemos lo suficiente para empezar a ver la trama como un todo y comprobamos todas las uniones que conectan las misiones entre sí; ahora que se dibuja el marco monumental de la historia del juego; es ahora, decía, cuando Risen se come a la competencia.

Con magia, Risen... es otro juego.

La segunda mitad del juego, aproximadamente, es muy adictiva, es rápida, es interesante. La historia es genial, los personajes (héroes, villanos y gente normal) están bastante bien trabajados y todos resultan creíbles y, a su manera, apreciables. Seguimos aumentando nuestro poder y vemos que nunca es suficiente. El argumento de este juego nos supera y ya nos ha mostrado que puede ser muy infernal cuando quiere. Nunca es suficiente para que sea fácil y cuando empezamos a colarnos en profundísimas grutas a las que no llega nada de luz y tenemos que remitirnos al pobre radio de iluminación de la antorcha o a los algo más prácticos pergaminos de Luz... la inquietud vuelve. Porque muchas veces no ves al enemigo hasta que es tarde, hasta que se abalanza sobre ti. Y detrás de él vienen más. Y tiras la antorcha y corres hacia atrás un poco intentando recordar cómo iba el camino para no quedarte atrancado contra una pared, te das la vuelta y lanzas una bola de fuego. Si fallas, probablemente has muerto. Si aciertas reculas un poco y lo rematas. Corres un poco hacia atrás otra vez y repites. Y repites. Y repites. Risen no renuncia nunca a la tensión. Llega un momento en que los enemigos no se hacen más fuertes y el número deja de crecer, pero factores como la iluminación, muchos cambios de rasante y presencia de obstáculos que puedan obstaculizar tus hechizos y facilitar que los rivales te rodeen, aumentan el desafío y mantienen esa intranquilidad, esa sensación de que vas a morir. Otra vez.


Nota: 7. A Risen le cuesta horrores despertarse y desde luego se le da muy mal convencer al jugador de que se encuentra ante un gran juego. Tiene una primera mitad que, sin duda, le pesa en la nota; pero en cuanto sus tramas se han mostrado, en cuanto el jugador ha conseguido aprender a pelear y el personaje está a la altura del mundo... el juego es asombrosamente adictivo y potente.


Nota: juraría que las imágenes son de PC. Mucha definición en las texturas para ser del port de 360.

martes, 28 de mayo de 2013

Los mundos de Coraline - Henry Selick

Coraline Jones se acaba de mudar con sus padres a una enorme mansión dividida en varios apartamentos, situada en un pequeño pueblo. Ya el primer día la pequeña detecta que los habitantes del lugar no son normales: dos viejas actrices, el dueño de un circo de ratas y un niño que vive con su abuela y cuyo mejor amigo es un gato.

Mi primer contacto con Coraline fue buscando un regalo para Brais, uno de mis primos pequeños. Carlos me lo aconsejó y me fié de él. De eso hace... tranquilamente dos años. Siempre he tenido la película en la lista de "pendientes" pero parecía que siempre escogíamos otras antes. Y al fin, la encontramos muy barata en Amazon y ese fue el momento. Coraline es todo lo que esperaba: divertida, ágil y con cierto aire macabro. ¡Dentro reseña!



Los personajes:
— Coraline: recién llegada a una casa y un pueblo que poco tienen que ofrecer a una niña, sumado a la dejadez de sus padres, Coraline es la víctima perfecta para ser embaucada por engaños.
— Wybie: el otro niño del pueblo, aparece siempre acompañado de un gato callejero. Vive con su abuela que no quiere que se acerque a la casa de Coraline.
— Señor Bobinski: antaño campeón de gimnasia ruso, ahora intenta entrenar a un grupo de ratones para formar un circo.
— Otra Madre: guiada por los ratones de Bobinski, Coraline atraviesa una puerta que la lleva a una copia de su casa, en la que están Otra Madre y Otro Padre. Otra Madre es atenta, cariñosa y hace unas cenas deliciosas. Todo lo que los padres de Coraline no le ofrecen.
— April Spink y Miriam Forcible: las extrañas vecinas de Coraline, actrices de renombre en sus años mozos, viven con sus perros.



El diseño de personajes:
— por el diseño de personajes, mucha gente pensó que la película era de Tim Burton. Es cierto que tiene un aire pero desde mi punto de vista, tiene un guión mucho mejor que las últimas obras del director. 
El tono oscuro y fantástico es perfecto para la historia.



El guión:
— lo primero que me gustaría decir es que no me parece una película recomendable para niños menores de ocho años. No es un historia especialmente infantil, tienes escenas bastante duras y la ambientación da miedo. Si tienes peques muy peques, espera a que crezcan un poco, la disfrutarán más.
Coraline, siguiendo una de las máximas de Hitchkock, enseña la solución a la trama desde el principio: el pozo. Me encantó ese detalle y ha sido un acierto. También lo ha sido mantener el misterio hasta el final y conectar todas las tramas. No es una obra maestra pero lo que tiene y lo que maneja, lo hace muy bien.



Otro de los puntos fuertes es cómo aprovecha los personajes y les da color y sitúa a sus gemelos al otros lado de la puerta. Simpáticos ratones convertidos en terribles ratas, el Gato que puede hablar al otro lado de la puerta, una casa que es todo lo que Coraline quiere y no le dan...

Nota: un 7,5. Es divertida y aprovecha muy bien la ambientación y sus recursos. 
  
Entradas relacionadas:
Coraline, de Neil Gaiman.

lunes, 27 de mayo de 2013

Bates Motel - A&E

Cuando se anunció una serie sobre el pasado de Norman Bates, el famoso asesino travestido de Psicosis, me esperaba una verdadera patraña. Una de las gordas. Uno de esos productos que producen arcadas y activan el chip de la vergüenza ajena de forma más extrema. ¿Estaban justificados mis temores?

En los anuncios no se notaba, pero la adaptación se desarrolla en esta época. Con móviles, Google y todo.

La madre sobreprotectora

Norma Bates (una asombrosa Vera Farmiga que desde el primer capítulo consigue dar vida a la ultrasobreprotectora madre de Norman, que en las escenas más tensas consigue insinuar que estará presente en los Emmy luchando por su premio) y su pequeño Norman (Freddie Highmore, el chaval que protagoniza Charlie y la fábrica de chocolate de Tim Burton, quien resulta perfecto para el papel, con esa sonrisa tímida y esa irradia tristeza, con esa maldad trastornada que sabemos que oculta...) se mudan y empiezan a adecentar el Seafairer, ahora motel Bates.

Los Bates son una familia que se muda constantemente. El padre ha muerto y parece que la señora Bates no se siente cómoda en ninguna parte, huyendo siempre hacia otro lugar, reconstruyendo su vida en el proceso. Norman está en su adolescencia y necesita algo más de serenidad, un lugar donde crecer socialmente y donde asentar las bases de unas relaciones más maduras... pero Norman está absolutamente subyugado por su madre, que es controladora hasta el absurdo.

Una familia de lo más normal.

La relación entre ambos es uno de los ejes principales de la serie. Norman y Norma son dos personajazos que explotan al máximo desde el primer momento. Lo enfermizo de la relación, que por momentos parece rozar una sensualidad incestuosa es un motor que se alimenta a sí mismo.

A esto hay que añadir unos cuantos secundarios que aportan sus propias tensiones y que están bastante cuidados. A destacar el sheriff Romero (Nestor Carbonell, en un papel que le sienta como un guante), Dylan (Max Thieriot, que al principio parecía estar en la serie para que un hubiese un chaval guapete, pero pronto tiene buenas tramas y es un gran personaje), la profesora de Norman, la señorita Watson (Keegan Connor Tracy) y su actitud algo retorcida; y, por supuesto, Emma (Olivia Cooke), la preciosa jovencita con fibrosis quística. El ayudante del sheriff, Zack Sherlby (Mike Vogel, el capitán de Pan Am) también consigue un personaje bastante interesante, aunque en realidad no parecía especialmente potente. El resto de secundarios tienen un protagonismo, o detalle, algo menor, como Bradley (Nicola Peltz, estoy ahí para ser mona y tentar a Norman) y Abernathy (Jere Burns, estoy ahí para ser malo y dar miedo pero no parece que vaya a llevar a ninguna parte).


El motel y sus aledaños

Pero gran parte del potencial de la serie, y esto podíamos suponerlo previamente, es que conocemos el escenario y es muy fácil activar el recelo, el miedo o la repulsa de un espectador que asocia hechos a sitios. El motel Bates (antes Seafairer) es un lugar de mal. Es uno de esos emplazamientos sacrílegos y sabemos que no va a salir nada bueno de él. Los que hacen la serie también lo saben y ya en el primer capítulo tenemos asalto, violación y muerte sin movernos del motel.

El hallazgo de una libreta con dibujos de torturas varias, la economía del pueblo, la sensación de que todo el mundo oculta algo que no se deja ver, que se insinúa siempre pero que es como un espejismo fugaz. ¿Qué pasa en ese pueblo que están todos enfermos?

Me encanta este pueblo. Ñam, ñam. ¡Raaaark!

Por otra parte, el traer la historia a nuestra época se hace muy raro en un principio, sobre todo porque creo que no se había notificado que sería así y yo, al menos, esperaba ver un preludio al personaje de Psicosis ambientado en los años 50. Como el pueblo es bastante raro, la tele en blanco y negro, la iluminación elegida que deslustra un poco la ropa, la decoración muy de abuela llena de marcos en los pasillos, los coches son viejos y demás, uno mantiene casi la ficción de que puede que estén a finales de los 50 o en los 60... y de repente Norman está escuchando música pop moderna en... un iPhone. Fue un poco shock, la verdad. A partir de ahí ya abundan las referencias a nuestro tiempo, aunque muchas veces jueguen con esa dualidad sesentera.

Norman, el pobre Norman

Pero una de las cosas más impresionantes es, sin duda, cómo consiguen que el espectador se apiade del futuro asesino. Norman es un chaval con problemas evidentes (muy evidentes, de hecho). Sobreprotegido y aparentemente cómodo en esa sobreprotección, con alucinaciones y estallidos de furia ocasionales... Norman muestra indicios ya del camino que sabemos que va a recorrer.

Cuando sabemos qué va a pasar con tanta claridad, es un poco más difícil implicarse, pero el caso es que Norman es un personaje muy cercano que tiene cosas con las que es muy fácil identificarse, por mucho que también haya grandes puntos de distanciamiento. Así consiguen que pese a todo, pese a que sabemos cómo acabará convertido en un psicópata aficionada a la ducha, sintamos lástima por él. Es difícil no querer darle una palmadita en la espalda y animarlo a hacer vida normal, a echarse una novia y superar la dependencia que tiene con su agobiante madre.

Venga, Norman, go, go, go!

Los personajes con los que se cruza, muchas veces desde la óptica de rivales y otras veces desde la óptica de aliados (algunos personajes ocupan ambos roles según las circunstancias, como su propio hermanastro Dylan) dan color a Norman y a sí mismos. Dylan es un personaje que crece mucho moviéndose siempre en una línea entre el bien y el mal, entre la apatía y el interés emocional. Joven, sincero y harto de los tejemanejes de su madre, Norma; pero incapaz de sobrevivir solo ahora mismo. Emma, la chica buena enamorada de Norman, que carga con una terrible enfermedad y espera trasplante de pulmón para estirar un poco su corta esperanza de vida como oposición a Bradley, la chica rubia y arquetípicamente mona (Emma es más guapa, en mi opinión, pero la bombona, los tubos intranasales y su terrible enfermedad juegan  terriblemente en su contra), una adolescente confundida pero no especialmente buena persona ni especialmente enamorada de Norman, que está que se muere por sus huesos. Muy a la manera adolescente, vaya.

Los personajes se alimentan bien unos a otros y consiguen que la serie consiga un todo muy funcional, elegante y de calidad. No llega a plantar cara de verdad a las grandes series del cable premium, no estamos ante un producto que mire de igual a igual a Tronos, Breaking bad y demás; pero sí ante uno resultón y mucho mejor que casi toda su competencia.

Nota: 7,5. Bates motel es una serie interesante, fuerte y bien llevada que puede apuntar más alto en sus próximas temporadas, que ha lucido un terror mucho más psicológico y profundo que la más gore, visceral y en el fondo simple American horror story, aunque claramente se ha aprovechado del éxito de esta para encontrar su nicho de mercado. Mis felicitaciones, el remake ha sido, aunque retorcido, muy digno

viernes, 24 de mayo de 2013

The good wife (4º temporada)

Una nueva temporada de The good wife empieza: Will de regreso a Lockart & Garner, Kalinda arreglando los asuntos pendientes con su ex-marido, Peter en su carrera hacia la mansión del gobernador...



Me encanta escribir las reseñas de The good wife, te prometo que se escriben solas. Hay mucho que decir del guión, de la evolución de los personajes, de las nuevas incorporaciones y de la delicadeza con la que tratan cualquier tema polémico. The good wife no sólo es la mejor serie de abogados que he visto nunca, es una gran serie con un equipo capaz de hacer 21 capítulos a un buen nivel.

Alicia siempre ha tenido cierta actitud pasivo agresiva pero en esta temporada se desata completamente. Algo que el resto de personajes no parece entender es que Alicia odia sentirse usada, que la manipulen o, peor aún, que intenten todo esto con sus hijos. Y entonces actúa en consecuencia y llegan las sorpresas. Porque sí algo es Alicia es una mujer inteligente y contenida, mala combinación para sus contrincantes.

Otro personaje que vuelve a brillar esta temporada es Cary Agos, que pasa a ser lo que siempre esperamos de él. Cary, tras dar muchos bandazos pasando por la fiscalía, vuelve a Lockart & Garner y finalmente, cumpliendo su sueño de montar su propio bufete. Porque Cary es un gran abogado que sabe lo que vale y Lockart & Garner no ha cumplido sus expectativas.

Los hijos de Alicia, Grace y Zack, cobran vida propia más que nunca. Grace se hace mayor y descubre su fe en Dios, que la reconforta y acompaña. Y Zack pese a las reticencias de su madre, toma parte en la carrera electoral de su padre. Y Zack es joven, inocente y quiere ayudar a su padre. Adivinad quién va a sacar tajada de todo eso.

Peter, por su parte, despliega toda su artillería como político. Y Peter vuelve a ser el hombre que lo llevó a la cárcel, no hay límites con tal de llegar a la mansión del gobernador. Esta temporada Peter es más despiadado, frío y calculador que nunca. Curiosamente, es más hijo, padre y esposo de lo que ha sido jamás. Una dualidad que da mucho juego.

Kalinda y "aNadieLeImporta"

Un gran acierto de los guionistas ha sido rematar de forma rápida a la par que correcta la trama de Kalinda y su ex-marido. Posiblemente, la peor trama de la serie en cuatro temporadas. Todos agradecemos que escuchasen a la audiencia y rematasen esta parte lo antes posible. Kalinda es un gran personaje y se merece algo mejor. Y hablado de Kalinda... esta temporada ha jugado sus cartas en Lockart & Garner mejor que nunca. Ha conseguido aumentos de sueldo, una compañera de trabajo y un trato mucho más favorable. Porque Kalinda lo vale y gana casos ella sola, todos lo sabemos.

¿Tensión sexual? No sé de qué me hablas.

Diane y Will, durante gran parte de la temporada, pasan por su peor momento. El bufete intervenido durante gran parte de la temporada supone un duro golpe para sus egos. Perder personal, parte de las instalaciones, reducir facturas... Y ver cómo se desesperan por perder la cesión de obras de arte o entradas privilegiadas para eventos deportivos deja claro porqué están en dificultadas. Ninguno de los dos ha sabido adaptarse a un entorno económico de recesión. Por suerte, espabilan a tiempo.

En el plano personal, vemos cómo por primera vez Diane duda entre su carrera y su vida personal, poniendo en riesgo su ascenso profesional a cambio de un poco de felicidad y estabilidad en el plano emocional.
Will da palos de ciego. No parece haberse olvidado de Alicia y una y otra vez intenta recomponerse con relaciones que no llevan a ninguna parte. Centrarse en el regreso a su carrera como abogado y afrontar las dificultades de Lockart & Garner le ayuda a sobrellevar el ver a Alicia todos los días.

Quien pierde algo de protagonismo respecto a otras temporadas es Eli. Sé que muchos espectadores lo han echado de menos pero, en mi caso, creo que han encontrado el equilibro perfecto. Eli sigue son sus manipulaciones en la sombra, llevándose por delante a quién haga falta para que Peter consiga sus objetivos pero lo hace de forma mucho más sutil y sin comer tanta pantalla.

De entre los personajes nuevos y recurrentes, hay dos que destacan por encima de todos los demás: Clarke Hayden y Elsbeth Tascioni.



Clarke Hayden, ese Pepito Grillo adorable que intenta sacar adelante Lockhart & Garner tras los desmanes de sus dueños. Un personaje al que los guionistas supieron sacar partido a base de explotar su personalidad y sus intereses y ambiciones personales.



Elsbeth Tascioni es, hoy por hoy, nuestra abogada favorita. Su aire despistado, su genialidad y sus conversaciones consigo misma hace que, cada vez que sale en pantalla, nos esperemos un capitulazo. 


Los mejores casos de esta temporada:
— porque The good wife es, ante todo, una serie de abogados que aprovecha como ninguna los temas de más candente actualidad. Para mi, los mejores de esta temporada han sido:

Capítulo 9: "A Defense of Marriage"
- Alicia y Diane defienden a un director financiero homosexual en un caso de fraude fiscal en el que está involucrada su pareja. Un tercer conocido abogado se ofrece a ayudarlas pero su único interés es llevar el caso al Tribunal Supremo para poder apelar en favor del matrimonio homosexual.

Capítulo 10: "Battle of the Proxies"
- Will y Alicia defienden a un hombre acusado de matar a una mujer durante un festival de música. Mientras tanto, otro hombre es juzgado por el mismo crimen en Minooka.

Capítulo 16: "Runnin' with the Devil"
- Lemond Bishop es acusado de la muerte de un confidente de la policía. Por orden de Bishop, Alicia deberá hacer equipo con otro abogado en este caso. Por otra parte, Lockhart & Garnet vuelven a tener superávit y los socios debaten en qué deben emplearlo.



Capítulo 19: "The Wheels of Justice"
- Colin Sweeney se enfrenta de nuevo a la justicia, esta vez por un cargo menor. Sin embargo Alicia descubre que el objetivo de la fiscalía es llevar el caso al Tribunal Supremo y encerrar a Sweeney de por vida. 



Capítulo 22: "What's in the Box?"
- o cómo Peter Florrick comete fraude electoral usando a su hijo para ello. Y de cómo Alicia se entera. Y de cómo Alicia se independiza de una vez: de su madre, de Will, de Peter... y toma las riendas de su futuro y se va al bufete de Cary. ¡Bien hecho Alicia!

Nota: un 9. De las mejores series de las que podemos disfrutar actualmente. 

jueves, 23 de mayo de 2013

127 horas - Danny Boyle

En su momento no me sentí especialmente interesado por la película, no me parecía que pudiera ser especialmente entretenida (aún no había visto la genial Enterrado) y James Franco como actor protagonista me echaba un poco atrás. Ahora, en cambio, le veía potencial a la película, sobre todo sabiendo que tras las cámaras estaba Danny Boyle, de quien ya había visto dos películas (28 días después y Slumdog millionaire) y tenía muy buena opinión.


El aventurero, un inútil

La historia es bastante conocida, basada en una persona real, Aron Ralston, quien escalando y haciendo el cabra por las montañas de Utah acabó atrapado en una grieta con una enorme roca sobre un brazo. Hasta que días después, torturado por el hambre y la sed, tuvo que cortarse el brazo con lo que tenía a mano para poder salir de allí.

Sobre la historia real no sé más, ahora vamos a centrarnos en la película. Desde el principio mismo, cuando Aron va soltando información y vamos viendo su mochila, me asaltó la sensación de que era imbécil: el ir de aventura por la montaña solo y no avisar a nadie de por dónde estaría (muy astuto) y lo poco completo de su equipaje (la navaja multiusos de los chinos es muy genial) supongo que son lo más flagrante de todo.


Por lo demás, hay que reconocer su fuerza como personaje. James Franco consigue hacer de Aron un personaje cercano y divertido, uno de estos locos que parecen estar permanentemente bajo los efectos de alguna droga (lo que explicaría su pésima valoración del riesgo) y aunque sus escasas relaciones sociales —con dos chavalas, Kristi (Kate Mara) y Megan (Amber Tablyn), al principio de la película y algún que otro flashback— resultan un tanto forzados (sobre todo al principio, que roza la situación cutre de película de instituto), consigue que el personaje resulte agradable y que uno sienta cierta compasión por él cuando sus temeridades le juegan una mala pasada.

El director, un genio

Y es que 127 horas se ancla, mayormente, sobre el increíble talento de Danny Boyle y su equipo. Acompañado de su fiel Anthony Dod Mantle y de Enrique Chediak, la película presenta un tratado de imagen increíble, con un sonido limpio y natural aunque muchas veces escondido bajo una música que resulta atronadora. En general hace un buen efecto, pero hay un par de temas que no encajan nada bien con la escena. Creo que no entendí por qué se habían seleccionado esas canciones, sinceramente.

El tono, rojizo anaranjado, es el que suele utilizarse para sacar el máximo partido a las Montañas Rocosas, pero lo cierto es que extrae lo mejor de esos resecos paisajes y de las profundas grietas abiertas en la roca.


La composición muchas veces con multiescena o multiplano, ya desde los mismos créditos iniciales, a pantalla dividida, resulta alocada y confusa, aunque cuando uno la ha visto unas cuantas veces se definen claramente como uno de los sellos identificativos de la película y permiten hacer composiciones de situación muy rápidas.

Cuando a los 15 minutos tenemos al protagonista ya bajo la roca, sabemos que la película será una experiencia pseudo estática, tipo Enterrado, que lo que vamos a presenciar son trucos de guión y dirección para mantener el interés de una historia que sabemos cómo termina y en la que, además, el sujeto no va a moverse demasiado.


Grimosas escenas de ojos resecos con lentillas, la agonía de quedarse sin agua (no me gusta nada que se le caiga la botella y pierda una parte, me pareció gratuito y algo absurdo; aunque no sé si le pasó realmente al aventurero) y, por supuesto, una ultradetallada escena de amputación, que dicen que causó que varios espectadores requiriesen atención médica. Lo cierto es que aunque esa reacción me parece exagerada, el realismo de la escena es bastante impactante. La navaja casi sin filo, el terrible esfuerzo, el haz nervioso y los estallidos de horrísono ruido cada vez que lo tensa... y cuando lo tensa más. El silencio que supone la ya grave música de fondo cuando acaba. Todo increíble. Los abundantísimos cambios de plano y el uso de los efectos de sonido en esta ocasión son perfectos.


Nota: 8. Algunos fallos en la selección de la música y un poco absurda toda la escena en compañía de las chicas, pero una vez metidos en harina... la película no podría funcionar mejor.


Otras candidatas a los Oscar 2010:
Cisne negro.
El discurso del rey.
Valor de ley.
Toy Story 3.

Otras películas de Danny Boyle:
Slumdog millionaire.
Trance.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Mátalos suavemente - Andrew Dominik

La verdad es que me habían hablado bastante mal de la película, pero tenía cierta esperanza de que fuese salvable, aunque fuese de una forma puramente técnica. Pero ni eso. Mátalos suavemente es un tostón de los gordos en el que no conseguí pasar de la mitad de la película. Sin más.

Los que hicieron el cartel tienen claro que el personaje de Pitt es lo único que merece la pena destacar.

Timbas de póker, mafiosos muy torpes

Dos yonquis (Ben Mendelsohn y Scoot McNairy) roban en una timba de póker sabiendo que acusarán a Markie Trattman (Ray Liotta) porque este ya lo ha hecho antes una vez, y aunque parece que es demasiado estúpido repetir la jugada, la gente es muy simple y se obcecará con que tuvo que ser Markie buscando un culpable rápido con el que calmar los ánimos. Dicho y hecho.

No obstante, para perseguir a los culpables contratan  a Jackie (Brad Pitt), un asesino al que no le gusta implicarse emocionalmente y prefiere matar a la gente suavemente, desde lejos.


La mafia local vive su particular crisis económica y Jackie es el brazo ejecutor, el sistema de expropiaciones del que hablan en Las uvas de la ira: «No somos nosotros, es el banco». Jackie hace lo que se tiene que hacer, pero sin implicarse. El sistema exige que se haga y lo hace, pero es el banco, la economía... es un orden superior al que solo se puede obedecer, al que hay que servir.

Pero tenemos a Brad Pitt

Y a Richard Jenkins y a James Gandolfini y a Ray Liotta y... Y queremos y no podemos. Lo intentamos pero caemos. Minuto tras minuto, un fracaso tras otro.

En Mátalos suavemente se dan cita varios de los mafiosos más tontos que haya visto el cine (de mafias o de cualquier otro). Todos los personajes parecen marionetas con el seso absorbido que se dejan mover por el titiritero, sin gran sentido y hacia ninguna parte. Los diálogos son infames pero se las dan de profundos (tiene alguno salvable, todos del personaje de Brad Pitt que explicitan lo hipócritas —y tontos— que son todos los demás personajes), el montaje es soso (sobrio, sí, pero sin elegancia; sin un realismo cercano). Se me quedaba la impresión de que el señor Dominik había venido a hablar de su libro... o de su peli.

Liotta lo borda.

A Dominik no parece importarle especialmente lo que piense el espectador, y lo somete a un discurso aburridísimo y sin jugo que se despliega torpemente, que se extiende lenta y previsiblemente como la miel. Se permite unas escenas violentas bastante explícitas (la paliza a Liotta, por ejemplo, a puñetazos y patadas tiene algo que me pareció increíblemente desagradable. Esa forma de usar la sangre, lo sórdido del sonido de los golpes, tan realista... tan horrible) y contundentes supongo que por sello de la casa; y una ambientación gélida y sucia muy apropiada para lo que nos están contando.

El envoltorio es tan transgresor, tan moderno... y el contenido tan clásico, tan visto y predecible que la película gime y protesta como un Frankenstein especialmente mal hecho, una criatura inviable que suplica que le pongan fin, porque cada segundo de su vida es un infierno. Se pueden apreciar hasta tal punto las costuras sobre las que se sustenta el filme, la fórmula con la que intenta darle vida... que uno se queda fuera. Casi como viendo un making of. Es muy decepcionante.

Brad Pitt y Richard Jenkins, al que nunca se le ve de pie.

Nota: 3. Mátalos suavemente lo intenta pero no lo consigue. No me llegó como espectador en ningún momento, pese a su increíble reparto, pero a sus metáforas y sus pequeños experimentos de dirección. Una sosez aburrida que se las da de revolucionaria.

martes, 21 de mayo de 2013

A Roma con amor - Woody Allen

Woody suele gustarme, así que aunque había oído palabras muy duras sobre A Roma con amor tenía ciertas esperanzas de que la película me gustase, sobre todo tras esa cota realcanzada con Medianoche en París.


Cuentos italianos

A Roma con amor contiene cuatro historias independientes que se desarrollan en la capital italiana.
—Hayley (Alison Pill) y Michelangelo (Flavio Parenti), ella turista, él lugareño, se conocen y tienen un flchazo. La que parece insinuarse como la historia más normal de todas pierde esa cotidianidad cuando se conocen los suegros de la pareja, Jerry (Woody Allen) y Giancarlo (Fabio Armiliato). El primero un productor vanguardista de ópera clásica, el segundo una portentosa voz... cuando se está duchando. Los dos suegros se comen la historia y construyen la historia más absurda de todas.
—Antonio (Alessandro Tiberi) y Milly (Alessandra Mastronardi) son una pareja de recién casados pasando la luna de miel en Roma, donde planean quedarse a vivir. De casualidad en casualidad empiezan a moverse en una comedia de enredos y cuernos un poco sosa, la verdad.
—Jack (Jesse Eisenberg) es un estudiante de arquitectura que está viviendo con su novia Sally (Greta Gerwing). Un día se encuentra a un famoso arquitecto ya mayor, John (Alec Baldwin) y se lo lleva a casa. Entonces la novia le dice que una de sus mejores amigas acaba de romper con el novio y que va a venir a pasar unos días a casa. Y John, una especie de padre, de mentor, de qué se yo... aconseja a Jack, previniéndole sobre el desastre que puede ser acercarse a Monica (Ellen Page), una tentadora femme fatale hipster.

Creo que es la primera vez que me parece preciosa en una peli. Creo que me conquistó su gafapastismo.

—Leopoldo Pisanello (Roberto Benigni) es un don nadie al que un día, porque sí, la fama llama a su puerta. Un montón de periodistas se interesan por su vida cotidiana y todo el mundo parece interesadísimo en él. Rápido se pierde lo que rápido llega, o algo así se irradia de esta historia, que empieza siendo muy divertida pero acaba perdiendo algo de fuelle. Y es que en realidad Pisanello es un don nadie sin nada que contar.

Retrato de ciudad

Al haber cuatro historias y al moverse tanto los personajes, Woody aprovecha para retratar muchos sitios emblemáticos de Roma y otros que supongo que no lo son tanto, así como a sus gentes; parte ya habitual del ciclo europeo del director estadounidense.

La fotografía, a cargo de un siempre perfecto Darius Khondji, con quien Woody Allen ya había trabajado en Medianoche en París y quien también puso su arte al servicio de Michael Haneke en Amor y Funny games, tiene un precioso tono anaranjado (o amarillento, quizá me esté engañando el predominio del color naranja de los descascados muros y las estrechas calles) que se fusiona con el ambiente, reforzando el contraste con las verdísimas enredaderas que caen por algunas paredes, o fusionado casi la luz con los muros más iluminados que se ven a veces.

Ahí arriba pueden verse los tonos de los que hablo. Abajo: la adorable Alison Pill y a Flavio Parenti.

Woody insiste también en lo pasionales que son los italianos (algunas de las escenas de enredo de esta pelí son de las más rebuscadas que ha tenido nunca el señor Allen).

El tener varias historias transcurriendo simultáneamente también ayuda a generar valor añadido con los cambios de historia, aunque algunas de las veces el resultado falla ligeramente. En parte quizá porque la historia de Pisanello pierde saque con el paso de los minutos y la de Antonio y Milly claramente hace aguas. No obstante, sí se genera esa sensación de serie de televisión de cuando se retoma una trama que verdaderamente disfrutas, además esto le da cierto añadido al potencial de los actores por todos los contrastes entre unos y otros. Desde la cara, casi impertérrita, pero triste, de perro friki apaleado que tiene Jesse Eisenberg siempre, a la actitud de maestro, de redentor, de personaje del futuro que ha ido ayudar a su pasado pardillo que tiene Alec Baldwin (un actor que ganó muchos enteros con la edad).

Dúo sensacional.

Nota: 6,5. Es verdad que A Roma con amor no se incluirá nunca entre las mejores pelis de Woody Allen, pero no es una mala película en absoluto y sus historias buenas compensan con creces a su historia mala y su historia en caída hacia la mediocridad.

Otras películas de Woody Allen:
Medianoche en París.
Balas sobre Broadway.
Match Point.

lunes, 20 de mayo de 2013

El último guerrero - Teresa Juvé

Llevo mucho tiempo sin publicar la reseña de una novela, pero es que pasé mucho tiempo leyendo esta. Y tiene 200 páginas. Sé que esto parece indicar que es una broza horrible y que debería haberlo abandonado, pero es que tampoco era una broza horrible. Solo aburridamente farragoso y a mí, personalmente, me inducía a abandonarlo unos días tras leer un puñado de páginas. Yo, que soy así.

Lamento el reducido tamaño de la imagen.

El gran Icórbeles

Icórbeles es el gran personaje de la historia, es el hombre que comienza encarcelado a la espera de  su ejecución y nos pone en situación de quién es, de quiénes son sus hermanos y de cómo acabó dónde está a través de 200 páginas perfectamente resumidas en un breve texto en la portada del libro: «Una lucha épica, llena de ruido, de cabalgadas, de desastres, de triunfos, de crueldad, de gozo de vivir y de amor». Sí, vale, dice muchas cosas, pero eso es el libro.

Pocas veces he visto una novela que se ajuste tanto, con tanta premeditación, al adjetivo «épica». La épica de El último guerrero es exagerada, es grande, es bestial. Los héroes son grandísimos héroes en el sentido más realista de la palabra, enfrentándose a la todopoderosa Roma, a la invencible Roma. No son super héroes, son abanderados de lo que consideran justo y sus luchas pueden no ser especialmente nobles, pero sí son épicas. Y sí que hay cabalgadas de un lado a otro constantes, y hay desastres (cientos), triunfos (¿dos? No, es broma, pero desde luego no es una obra que se caracterice por lo bien que le van las cosas a los muchachos), de crueldad (infinita, sobre todo por parte de la autora), de gozo de vivir irradiado en cada poro de la mayoría de personajes, y de amor. Sí, también amor, aunque ya como algo de tapadillo, más como desencadenante de tramas que como protagonista en sí.

Quizá las razones que desembocan las tramas no sean especialmente heroicas, quizá parte de las causas no sean especialmente nobles y quizá algunos de los protagonistas sean manzanas podridas (podridas y regurgitadas sobre un charco de gusanos y moscas, de hecho), pero es difícil no apreciar la serena, fría y desapasionada heroicidad de Icórbeles o lo modélico y noble de Alertes (el gran Alertes). Son muchos los hijos del noble Edecón, pero es un mundo duro. A los que creéis que Martin fusila personajes, veréis que las mujeres españolas sí que tienen dominio del fusil. Teresa Juvé mata personajes constantemente y los protagonistas no viven al margen de este mar de muerte que lo impregna todo hasta el tuétano, que deja un sabor denso y putrefacto de pura perdición.

La escritura

Pero sin duda, lo mejor y lo peor del libro es la forma en que está escrito. Tiene algo en la forma en la que estructura las frases que me cansaba profundamente pero también he de reconocer que le ayuda a crear unos párrafos muy hermosos y contribuía a esa épica exagerada que comentaba antes. En realidad no es que la redacción tenga nada especialmente infernal, pero los párrafos se me atravesaban y muchas veces se liaban tanto que tenía que volver a releerlos. Algo que odio. Cuando un párrafo en una novela me obliga a releerlo para entenderlo bien me evoca la sensación de estar estudiando el párrafo y me incomoda, es una especie de respuesta neurofisiológica.

Pero por otra parte tiene párrafos enteros que me parecieron para enmarcar. Los leía en el bus y me emocionaban, me ponían los pelos como escarpias, como: «Tengo que verla venir. Con los ojos llenos de luz del día la veré venir. Todos me han dicho siempre que un hombre tiene que verla venir, que es el combate supremo y que un hombre tiene que enfrentarse a ella con los ojos bien abiertos. Abriré los ojos para ver la luz que se me escapa de ellos, nada más que la luz. Ella, preferiría no verla. Odio a la muerte. Odio a la muerte de todos. Odio a la muerte que he dado con mis manos. Menos a la tuya Mirovio: si hubieses tenido mil vidas te las hubiera quitado una tras otra. Te las he venido quitando una tras otra desde que te maté; cada día de los que he vivido desde entonces te he quitado una vida, con el mismo encono, con la misma rabia con que te quité la primera. Y mi pesar es que fue tan rápida que no has debido de verla llegar. Tenía que haberla prolongado, no sé ahora si tu vida o tu muerte. Tenía que haberte hecho pagarlo todo, para que hubieses podido aquilatar tú mismo el precio de lo que había quedado modificado por ti a pesar de tu ingravidez y de tu falta de enjundia. Hacerte pagar día a día con un trozo de tu vida, eso es lo que tenía que haber hecho. Calentar mi falcata dentro de tu cuerpo día a día como dijo aquel idiota de maestro cantor. Se acabaron los maestros cantores, Mirovio».

Recuerdo haber leído ese párrafo en el autobús, volviendo a casa de jugar una muy heroica partida de rol y haber pensado que el párrafo se comía la partida, los personajes enteros. ¡Qué odio destila Icórbeles, qué malsana obsesión! Me encanta.

Son esa la clase de cosas que hacen que no acabe de condenar la forma en la que está escrito el libro. Es cierto que en ocasiones encontré fragmentos que me parecían innecesariamente farragosos para lo que contaban, pero otros se lucían con el mismo estilo y me evocaban una épica que quizá no pudiera obtenerse de otro modo.


Nota: 6,5. El último guerrero tiene sus problemillas, tiene pasajes excesivamente lentos, sobre todo por el enfrentamiento con lo rápido que suceden las cosas cuando suceden, muchas veces directamente «fuera de cámara» pero que lo compensa sobradamente con otros momentos en los que la acción y la brillante mente de Icórbeles iluminan el relato.

viernes, 17 de mayo de 2013

Sobre el número de capítulos por temporada de las series

Por supuesto había visto series de televisión antes, pero lo cierto es que empecé a sumergirme en el mar de las series extranjeras (a ritmo de emisión) con la segunda temporada de Perdidos. Vi la primera en TVE por insistencia de un amigo, y luego, reacio a esperar, vi la segunda en inglés. Está claro que el paso del tiempo nos cambia, y que en diferentes momentos nos fijamos en cosas distintas. En aquel momento lo que más me llamaba la atención era el hecho de estar viendo una serie en inglés, sin duda; y quizá el salto visual de las series que había visto hasta el momento a la, en mi opinión de entonces, apabullante vistosidad de Perdidos. No era cine, vale; pero tampoco era lo que esperaba de una serie de televisión.


Con el paso del tiempo volví a verla y la serie ya no me gustó tanto como en su momento, había visto muchas más series, había visto los mismos recursos usados de muchísimas formas y contextualicé Perdidos un poco mejor, lo que mató parte de esa magia. Lost me abrió una puerta, y aunque parecía de oro, resultó que gran parte era oropel. Eso no quita que la serie tenga grandes cosas y que me abriese la puerta a un mundo mucho más grande del que aspiraban a crear en «la isla». En Perdidos se consumieron con demasiadas temporadas y con demasiados capítulos por temporada.

En torno a 1000 minutos por temporada en las tres primeras, que se dice pronto. La mayoría de listas de mejores series tienen en sus mejores puestas series de la mitad de capítulos, o menos, por temporada. La razón, creo yo, es bastante evidente. Cuanto más tiempo hay que rellenar, cuanto más material hay que crear para hacerlo, mayor es la probabilidad de que uno tenga que recurrir a «contenido de segunda», a detalles que no están a la altura o como queráis llamarle. Las cadenas quieren tener series que duren muchísimas temporadas y que, además, puedan utilizarlas toda la temporada de estrenos con unas cuantas pausas, es decir, entre 22 y 25 episodios. Como si estirar series durante temporadas y temporadas fuese fácil en el mejor de los casos.

Está claro que si estrenamos una serie y triunfa, si cala entre el público, es relativamente fácil mantenerlos enganchados toda la temporada a poco que la serie mantenga un nivel decente. Como a una bola de nieve, lo que más le cuesta es coger velocidad. Hay espectadores que van a abandonar la serie, probablemente, pero es mucho más fácil para la cadena mantener un producto exitoso que seguir apostando por nuevas series que puedan ser un fracaso total. Luego, también, parece que hay quien se sorprende de que las series que mejores opiniones cosechan suelen tener entre 10 y 13 episodios como mucho.

Por supuesto, pueden hacerse series de 24 episodios que sean tan buenas como las mejores de las que solo tienen 10, solo es más material, más pruebas de guión para los creadores. Me sigo sorprendiendo, por ejemplo, cada vez que veo un nuevo capítulo de The good wife, que lleva ya 90 episodios a ritmo de 22-23 por temporada sin dejar caer el listón. La serie de los King es la prueba viviente de que es posible hacer buenas series de veintipico capítulos de 40 minutos por temporada; pero por lo que hemos visto hasta el momento, es una excepción a la regla, un outlier de tomo y lomo. Los King y su equipo de guionistas han hecho malabarismos para que la serie siga fresca, siga actual, creíble, cercana, profunda y atractiva; y siempre han salido adelante. La sorpresa no es tanto hacer más de 20 episodios al año y que todos (o casi) sean realmente excelentes, lo difícil es hacerlo cuatro años seguidos y renovar por una quinta temporada en un punto inmejorable. ¿Será la quinta temporada el momento idóneo para ponerle punto a The good wife o querrán los King, y la CBS, demostrar que tienen una serie entre manos que escapa a todos los mitos de la televisión moderna?

Esto nos devuelve a lo mismo que comentábamos sobre el número de temporadas idóneo de las series. Cada una tiene un tempo, un ritmo propio en el que puede brillar o hundirse en la miseria (y esto no tiene nada que ver con el número de espectadores que sigan el programa), y mantener una buena calidad 10 episodios es más asequible que hacerlo 20 o más. Quizá por eso Laura y yo nos hayamos aficionado a las ficciones inglesas, que suelen extenderse entre 6 y 8 capítulos, con casos de solo 3, como Sherlock (que demuestra además que se pueden hacer buenas series de más de una hora de duración por capítulo) o la impresionante Black mirror. A día de hoy, poniéndonos sinceros, a mí me cuesta ver una serie de 24 episodios por temporada salvo que sean comedias de 20 minutos el capítulo o sean series realmente extraordinarias como la ya citada The good wife, ,lo que juega en favor de las series del cable premium americano y de la ficción de otros países.

¿Y a vosotros? ¿Os tientan más series breves que podéis ver en una o dos tardes o preferís las temporadas que rondan los 1000 minutos y de las que os podéis tomar una semana para ver un par de horas cada día?

jueves, 16 de mayo de 2013

Estrenos que abandonamos 2013, parte V

Sinceramente no creí que volveríamos a hacer una de nuestras colecciones de fracasos tan pronto, pero el fin de semana del 28 de Abril ha sido particularmente lucido en cuanto a horrores y nos ha permitido rellenar casi entero una de estas entradas.

Rogue

Empezamos a ver esta serie el viernes de ese fatídico fin de semana. Desde el principio hubo cosas que no nos convencían, pero decidimos darle una oportunidad más. La luz permanentemente anaranjada era fea, la actriz protagonista no daba especialmente la talla para su papel y, aun así, destacaba sobre la mayoría del reparto (algunos son horribles), la dirección de las escenas de acción dejaba un poco (ja) que desear y la historia avanzaba medio obligada y medio a rastras.

Uuhh, qué dura es. 

Nos propusimos acabar el piloto para ver el cliffhanger, y porque ya llevábamos 40 minutos y debía estar terminando. Llegó el minuto 50, el 52 y el 54. Fundido a negro tras un gancho bastante poco interesante. Laura y yo nos miramos un instante, y vuelve la luz anaranjada. Compruebo la duración del episodio y veo que nos quedan otros 55 minutos. Stop. Muere y arde en el infierno, Rogue: una historia sobre policías infiltrados en una organización criminal que va de dura y seria, pero...

Nota: 1. Esta serie fracasa en su intento de imitar a las series de cable, introduciendo un sexo y una violencia bastante explícita pero sin ninguna lógica pero ignorando todo lo que en realidad las hace grandes; como si intentase reclamar una atención que, desde luego, no merece. La trama no se sostiene y el reparto es lamentable. Por favor, canceladla ya y que los espectadores puedan olvidar lo antes posible que esto vio la luz. Sí, venga, va: al Saco de los Horrores Innombrables, porque encima tiene el añadido de ser un piloto INTERMINABLE.

The village

La realidad sin control no sirve de nada. Está clarísimo que The village es una serie muy realista, dudo que eso lo discuta nadie. Los campesinos, la educación, la violencia; vale, que sí. Es cierto, es un reflejo bastante fiel a lo que cabía esperar de la vida antes de que todo eso se relajase a finales del siglo XX. Bien. ¿Y qué? Personalmente creo que The village carece de cualquier tipo de interés en su episodio piloto. No sucede nada, asistimos a como el niño pequeño tiene que trabajar en el campo (check), estudiar en la escuela (check) donde cuando hace algo mal le atizan con una vara en las manos (check). Este niño, además, tiene un padre muy duro e intransigente que trabaja el campo (check) y un hermano guay que se gana la vida con pequeños trabajos y hace más dinero que el padre (check) lo que frustra a este y lo hace más tirano (check). Y luego está la madre, como una figura de cierto sosiego y tristeza (OMG).



Es posible que la serie mejore, porque tiene una base elegante sobre la que destacar si lo intenta, pero el piloto es un verdadero tostón.

Nota: 2. Tostón. Pero nos pensaremos darle un episodio más (cada uno dura 60 minutos) si cosecha muy buenas opiniones. La verdad es que con un 6 en IMDB no parece que vaya a ser así.

Defiance

Aguantamos unos 20 minutos, creo, y porque tenía un rollito cifi postapocalíptico que a nosotros, como buenos frikis, nos mola mogollón; pero la verdad es que ni así. Defiance presenta un planeta Tierra devastado tras una guerra entre la humanidad y diversas especies alienígenas, donde se intenta reconstruir algún tipo de sociedad sobre las ruinas todavía humeantes entre grupos de asaltadores de caminos tanto alien como humanos. Pero el reparto es bastante mediocre, aunque a mí Irisa (Stephanie Leonidass, la prota de The mirrormask) me gusta mucho, lo cierto es que los protagonistas no consiguen química entre sí, la historia no parece tener ninguna clase de interés y la puesta en situación es aburrida, desapasionada y no engancha.

En un mundo arrasado por la guerra, ¡¡tópicos!!

A esto habría que añadir unos abusivos efectos especiales que se ven bastante cutres, unos momentos que de tópicos resultan terriblemente casposos (la lucha de malotes a navajazos, eso sí... el alien con una navaja luminosa, por supuesto), el toquecito western pobre y los decorados que me recuerdan a los videojuegos de PS2, con algo de exceso de color pero cierta falta de medios algo evidente...

Nota: 3. Tiene fácil molar, es cierto; pero no lo hace.

Red Widow

Lo más sorprendente de Red widow fue estrenarse tan poco tiempo después de The americans, porque tenían un parecido más que considerable entre ellas. Red widow al menos tenía la decencia de no ir de revolución, es una serie sencilla que evita complicarse más de lo necesario, cosa extraña cuando se está hablando de una serie de intrigas en la mafia.


Alguien ha matado a un mafioso y ahora su mujer tiene que hacerse cargo del negocio. La familia de esta se ha dedicado a esta clase de asuntos desde hace tiempo y ella... lo lleva en los genes. Es como el de Assassins Creed, pero en trapicheos.

Nota: 4. La serie, vista hasta el episodio 2, no parecía que fuese a despegar demasiado, pero lo cierto es que fueron episodios divertidillos.

How to live with your parents

Con ese título... admito que cogimos la serie con ciertos prejuicios. La presencia de Sarah Chalke (por su pasado en Scrubs) los palió un poquito. Viendo la serie, comprobamos que no parecía especialmente graciosa, pero que tenía sus momentos, así que decidimos darle un episodio más de prueba.

Corre, Sarah, deja la serie; con suerte la gente aún no te asociará a este horror.

Un error absoluto. El segundo episodio es aburridísimo y los pocos detalles que parecían aprovechables del pilto se han perdido por completo.

Nota: 2. ¡¡¡Mal!!!

miércoles, 15 de mayo de 2013

Expediente X (7ª temporada) - FOX

Publicamos la reseña de la sexta temporada el 14 de Febrero y destacamos que lleva bastante tiempo a la espera de ser publicada por las películas que iban a los Oscar, a las que les dimos preferencia. Así que no sé cuándo empezamos la séptima temporada, pero entre el 1 de Febrero y el 14 con toda probabilidad. Y la hemos acabado el 5 de Mayo. Podéis establecer vuestras hipótesis.


Resumen de la temporada

La séptima temporada tiene algún capítulo que despunta, pero lo cierto es que ya no consigue un buen conjunto. A algunos capítulos divertidos como La variación Goldberg, sobre un hombre que tiene mucha suerte y produce un aura de mala suerte a quienes le rodean o El asombroso Maleeni, que añade a eso un toque malrrollero; se unen otros capítulos muy intensos y bastante interesantes dentro de la trama larga de la serie, como Marca X o el que inicia la temporada, La sexta extinción.

Con 22 episodios estaba claro que alguno iba a estar bastante bien, pero lo cierto es que la temporada nos ha resultado, en general, aburridísima, llegándonos a saltar un par de episodios por la mitad porque eran insufribles y alguno más que estuvimos a punto de hacerlo y llegamos hasta el final solo porque tenían un punto demasiado friki como para que lo hiciésemos (como el segundo episodio guionizado por William Gibson, First person shooter con ese toque cutrísimo de villana semidesnuda como está mandado).

Punto y final

A 40 capítulos y una película del final de la serie, tras otros 172 episodios y otra peli... nos rendimos. Pasé gran parte de la temporada creyendo que habiendo recorrido una parte tan grande del camino ya no era una opción viable echarse atrás, pero me equivocaba. La séptima temporada colmó mi paciencia. Parece evidente que ya hay sequía en las fórmulas. Es difícil no repetirse, hay temas que se han ido y vuelto media docena de veces... siempre de forma ligeramente distinta, claro. Y me resulta cansino.

Villano para el recuerdo, silueta de todos los villanos que parecen saberlo todo pero nunca dan respuestas.

Animo sin duda a ver las cinco primeras temporadas de esta fantástica serie y a ver la sexta saltando la mediocrísima película que la une a la temporada anterior, pero creo, sinceramente, que ese es un gran momento para dejar una serie que ya era entretenida en el límite de la seriedad. Era difícil seguir ahí, en el estrecho que separa lo osado del ridículo sin acabar cayendo en el lado equivocado... del que siempre resulta difícil salir. Quedémonos, soñadores, con lo bueno, ¿no?

Nota: 3,5. Los capítulos buenos son tan buenos que consiguen que la temporada no pase a engrosar el Saco de los Horrores Innombrables. Mulder, Scully, Fumador y Skinner, un placer haberos acompañado hasta aquí y un honor ver cómo os introducíais en la memoria colectiva de la televisión. ¿No son casi todas las series sobrenaturales giros y más giros sobre Expediente X?

Otras temporadas de Expediente X y películas:
Primera.
Segunda.
Tercera.
Cuarta.
Quinta.
Expediente X: enfréntate al futuro.

martes, 14 de mayo de 2013

Los Tenenbaums. Una familia de genios - Wes Anderson

Los tres hijos de los Tenenbaums han sido considerados como auténticos niños genios, los tres asombrosamente talentosos en diferentes campos de conocimiento. Pero los años han pasado y los chicos parecen haber perdido su brillo. Con el padre enfermo, toda la familia se reúne de nuevo bajo el mismo techo.


Tras ver Moonrise Kingdom, Carlos se ha hecho muy fan de Wes Anderson. Por eso vemos tantas películas suyas ultimamente. Aunque no me gusta tanto como a él, reconozco que el universo Anderson me ha conquistado. Y la película suya que más me ha gustado hasta ahora es Los Tenenbaums. ¡Dentro reseña!




Los personajes:
— Margot Tenenbaum (Gwyneth Paltrow): adoptada cuando tenía dos años, Margot tiene un gran talento para el teatro. Sin embargo, lleva siete años sin escribir nada y está a punto de divorciarse.
— Chas Tenenbaum (Ben Stiller): genio de las finanzas, ha construido un imperio que empezó siendo niños. Recién enviudado, vive en constante paranoia sobre la seguridad de sus hijos.
— Richie Tenenbaum (Luke Wilson): hasta los 26, estuvo entre los mejores tenistas del mundo. Pero tras un partido desastroso, se retiró y se embarcó para ver mundo.
— Eli Cash (Owen Wilson): vecino de los Tenenbaum, es muy amigo de los chicos. Ha conseguido el éxito escribiendo novelas históricas.
— Etheline Tenenbaum (Anjelica Huston): la matriarca de la familia ha llegado incluso a escribir libros sobre cómo criar genios. Ahora que sus hijos son adultos, está muy preocupada por la trayectoria que están tomando sus vidas.
— Royal Tenenbaum (Gene Hackman): el patriarca de la familia se ha desentendido de ella durante años. Pero ahora es viejo y está en la ruina y se ha acordado de que tiene tres hijos.





Los actores:
— ains, mi adorada Angelica Huston, cómo me gusta verla en pantalla... desde luego, ha sido mi favorita pero te puedo decir que estaba muy bien rodeada. Gwyneth Paltrow, está fantástica como chica siniestra, un papel bastante alejado de lo que es habitual en ella. Luke Wilson, al que conocíamos de Enlightened, ha demostrado una vez más su buen hacer.
Quien puede que flojee un poco frente a sus compañeros es Ben Stiller, que no está en su mejor papel.


El guión:
— la primera parte de la película se centra en cómo los chicos han pasado de ser unos niños prodigio a tener unas vidas desastrosas. Vemos la infancia de cada uno de ellos, con sus frustraciones y todos los pequeños traumas que los han llevado a ser adultos completamente disfuncionales. Esta ha sido mi parte favorita de la película. Muy divertida. La segunda parte no es mala pero me gustó mucho más la primera. 
La segunda parte es más dura: se descubre que la enfermedad de Royal es una más de sus mentiras, Richie intenta suicidarse y Mordecai vuela libre. Pero al final, como en todas las películas de Anderson, hay un bonito final. El universo Anderson es así.
Me lo he pasado genial viéndola, tiene un gran humor y los personajes son geniales. Muy recomendable.




La banda sonora:
— repleta de grandes canciones que todos conocemos. A lo largo de la película vas a escuchar a los Beatles, John Lennon, The Clash, Los Ramones... y todos en el momento perfecto.

Nota: un 7,5. Hasta ahora, mi favorita de este director.