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martes, 25 de noviembre de 2008

Rob Marshall - Memorias de una Geisha

Y, tras ya varios años desde la publicación de esta película, por insistencia (y más insistencia) de N., acabé viendo esta recreación de una cultura que detesto, en una época que me aburre, que toca un tema que me exaspera y cuyo telón de fondo me marece deleznablemente manido.

Y he de decir, para mi sorpresa, que la película estuvo bastante bien, que la banda sonora fue, sencillamente, preciosa, que la película, pese a lo larga que resulta (tal vez le hubiera venido durar 20 minutos menos) se deja ver con gusto, que el casting ha permitido mostrar orientales que incluso resultan bellas a mis ojos (no todas, pero son de las primeras orientales que me parecen guapas de cara (salvando a un par que ya conocía).

Supongo que si la película no fuese pseudoromántica, no terminase bien y de forma tan previsible, no transcurriese en el seno de la sociedad japonesa y no fuese durante la Segunda Guerra Mundial, la película me habría gustado más; pero es innegable e intachable la genial labor de John Williams, el hombre que dio vida a la banda sonora, haciendo que incluso el sonido del shamisei (la guitarra chunga japonesa) sonase de forma dulce, armoniosa y tan conocida. Cómo se ajustan las melodías a la historia es sencillamente sublime, cómo las notas se tensan, cómo se agitan cuando la situación hace lo mismo... es de las mejores experiencias sonoras que, a día de hoy, he podido ver en cine.

Por otra parte, el vestuario y la recreación de un Japón de los años 40, es, hasta donde yo llego, delicioso, aunque, todo sea dicho, no soy un experto en la materia.

Lamentablemente, recalco, el final es demasiado utópico a la par que absurdo, rebuscado y falto de coherencia. Tal vez sea por el ritmo de la película, que según me han dicho devora partes enteras del libro; aunque, salvando a Marshall y a su guionista, decir que una película más larga habría resultado enormemente tediosa y, muy seguramente, hubiera corrido más en su perjuicio que en ninguna otra dirección.

Nota: 7, una labor audiovisual notable y una historia que hará las delicias de casi cualquier mujer (y si a alguien le parece un comentario machista, que pregunte a sus amigas, sus madres, sus novias o a quién le dé la gana. Lloros en comentarios, no, por favor).