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viernes, 28 de septiembre de 2012

Noticias 28 de Septiembre

—Dicen en Deadline que los Coen han acordado permitir una serie de televisión, de la que serán productores ejecutivos, para el canal FX, centrada en Marge Gundersson, la policía de Fargo.

—Ben Kingsley, cara de villano donde las haya, podría interpretar el papel de Herodes en Mary Mother of Christ.

—Póster de El Hobbit. No creo que vea esta película en el cine, pero lo que no se puede negar es que el cartel es muy resultón.


—En Kick Ass 2, el papel de Doctor Gravity lo interpretará Donald Faison, ¡Turk en Scrubs! ¡Viva!

Colin Firth volverá en la segunda parte de El discurso del rey.

—Para Thor 2, Alan Taylor ha añadido a dos actores veteranos para papeles heroicos, Richard Brake y Clive Russell, para hacer del capitán de las tropas de élite del Asgard, los Einherjar y de Tyr, respectivamente.

—Len Wiseman podría dirigir el reinicio de La Momia. ¿De verdad es necesario?


—Johnny Lewis, joven actor de Sons of Anarchy murió en extrañas circunstancias, pero Kurt Sutter, el creador de la serie, aunque entristecido dijo que no le sorprendían las circunstancias de su muerte. Y eso que se supone que mató a una mujer de 81 años, y se lo encontró muerto en una casa en Los Feliz. Pues na'.

—Olivia Moon (The Newsroom) interpretará el papel del nuevo amorío de Nick en New Girl. Pero vamos a ver, ¿Nick? ¿Y cómo se supone que conseguirá nada con una mujer como Olivia Munn? ¿La va a drogar? Demasiada mujer, para Nick...

—El creador de Downton Abbey, Julian Fellowes, ha anunciado que trabaja en una precuela sobre la relación entre Robert Grantham y su esposa Cora. No es que tenga demasiada fe en el proyecto, pero ahí lo dejo.

Mindy Kaling explica las diferencias entre The Office, serie que ha abandonado, y su nuevo proyecto. No tienes nada que explicar, chiquilla, se parecen como un perro y una patata y la diferencia fundamental es que The Mindy Project es una mala serie y aburre a los muertos y a las piedras. The Office nunca me hizo especial gracia, pero es que la nueva... ¡uf! De los estrenos más infames por el momento.

***


—Somos conscientes de que esto no es exactamente una noticia, pero no podíamos dejar de compartir con vosotros, soñadores, esta colección de zapatos para monstruos.


Minijuego: ¿puedes reconocer las películas por su menú inicial? Personalmente, me quedo en 12 seguras, aunque creo que hay otras dos que sé cuáles son, ¿y vosotros?

jueves, 27 de septiembre de 2012

Jim Botón y Lucas el maquinista - Michael Ende

Jim Botón y Lucas el maquinista es el tercer libro que leo del señor Ende, tras Momo y La historia interminable. Un cuento infantil plagado de aventuras y exaltación de la amistad que nos presenta una pequeña isla llamada Lummerland, del tamaño de una casa, en la que habitan el rey de Lummerland, Alfonso Doce-Menos-Cuarto, dos súbditos, el señor Manga y la señora Quée, y Lucas, el maquinista que recorre la isla con Emma la locomotora. Un día llega un paquete con un niño negro, Jim Botón. La dirección del envío está llena de faltas de ortografía y el destinatario es la señora Maldiente, pero como la nota parece poner Lummerland, y la señora Quée se enamora maternalmente del pequeño negro, deciden quedarse el paquete y decirle al cartero que sí, que ya se ha aclarado todo y que el paquete estaba correctamente enviado. Y Jim Botón crece, convirtiéndose en un niño adorable que sigue los pasos de Lucas. Hasta que el rey convoca a Lucas y le informa de que debe deshacerse de Emma, porque no habrá sitio para dos maquinistas en Lummerland. Entonces Jim y Lucas, con Emma, huyen de la isla y se entregan a una vida aventurera.


Michael Ende ganó el premio al mejor libro infantil alemán en 1961 con esta novela. Luego vendrían sus dos obras más conocidas, las que ya había leído; pero con esta ya cautivó a la crítica.

Jim Botón y Lucas el maquinista cuenta una historia mucho más infantil que Momo, no evoca tantas cosas ni es tan oscura. Los personajes están menos detallados y muchas veces las cosas se arreglan porque sí, porque es una historia para niños y tienen que arreglarse. Lo cierto es que, en ocasiones, el libro me transmitía la sensación de que Ende tampoco se quería matar mucho. «Es un libro para niños, con esto vale.», me lo imagino así perfectamente. En cualquier caso, salvo esos momentos concretos, casi todos ellos relacionados con las capacidades de Emma, que es una locomotora vieja y gorda, pero lo mismo flota como un barco que combate fieramente; el cuento es muy entretenido. La redacción en castellano es clara, concisa y bonita, a cargo de Adriana Matons de Malagrida. Y menos mal, porque a mi memoria vuelve la traducción de Momo y casi siento un escalofrío.

Aquí os dejo la nota de entrega de la que ya os he hablado.

Mis momentos favoritos, creo que son los que irradian más imaginación, son el descubrimiento del gigante aparente y la descripción de la sociedad infantil china, que yo me imaginaba como una especie de matrioska de niños hiperdotados. Aunque la conversación con Nepomuk y todo lo sucedido en la ciudad de Kummerland está muy bien, se cuentan historias que hacen un contrapunto muy interesante con el momento aparentemente anticlimático del libro y Ende controla muy bien la situación para que nos guíe sin aburrimiento hasta el final de la historia. El final-final no fue muy de mi agrado... pero eran los años 60, claro; y algunos puntos de la entrada en Kummerland tampoco me gustan demasiado. Mucho salto de fe de «la suerte está con nosotros» para mi gusto. Pero lo que menos me gusta es, sin ninguna duda, la transformación de la señora Maldiente. Me sentí un poco estafado con eso. No pude evitarlo.


El libro está divertidamente ilustrado por F. J. Tripp, aunque personalmente es un estilo de dibujo que no es precisamente de mis favoritos.


Nota: 7. Jim Botón y Lucas el maquinista es una lectura rápida, divertida y cuenta con la imaginación desbordante de Michael Ende.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Pulseras rojas - TV3

Lleó tiene un largo historial en hospitales pese a sus catorce años. Ha pasado por seis operaciones mientras lucha contra el cáncer. Pero un día algo cambia en la rutina del hospital: llega Jordi, su nuevo compañero de cuarto, al que pronto amputarán la pierna izquierda.
Benito, un hombre mayor que ha cuidado de Lleó desde que se conocieron, anima a este a formar un grupo entre los niños del hospital. Así nacen los Pulseras Rojas.


Empezamos a ver Pulseras Rojas porque todo el mundo hablaba bien de ella y porque la madre de Albos insistió en que teníamos que verla. La verdad es que era un tanto escéptica... ¿serie española con niños enfermos? Topicazos y subidón de azúcar seguro. Y sí, la serie está llena de tópicos pero tampoco se ahorra nada de lo dura que es la estancia en un hospital. Además, vimos capítulo tras capítulo y no nos aburrió, totalmente recomendable.


Personajes:
— Benito ha convencido a Lleó de que un grupo siempre está compuesto por seis tipos de persona: el líder, el segundo líder, el guapo, el listo, el imprescindible y la chica. Por lo tanto, todos los Pulseras ocupan su sitio en este orden místico.
— El líder, Lleó (Àlex Monner): lleva tanto tiempo en el hospital que casi se ha olvidado de lo que es estar fuera. Sus mayores apoyos son su hermana Gavina y Benito. Pero Lleó es un niño y necesita volver a sentirse como tal. A eso lo ayudarán los Pulseras Rojas.
— La chica, Cristina (Joana Vilapuig): ingresada por anorexia, Cris es terriblemente vulnerable y cualquier cambio en el entorno hace que su enfermedad se agudice.
— El segundo líder, Jordi (Igor Szpakowski): recién llegado desde Andorra para que le amputen la pierna, compartir cuarto con alguien que ha pasado por lo mismo le ayuda a llevar mejor los malos ratos que le hace pasar el cáncer.
— El listo, Toni (Marc Balaguer): llega al hospital tras un aparatoso accidente de moto. Toni tiene Síndrome de Asperger, lo que hace que mucha gente piense que es idiota.
— El guapo, Ignasi (Mikel Iglesias): el típico chico popular de clase. Un capullo, así en resumen. Llega al hospital tras un ataque al corazón y ningún médico parece saber que le pasa. Los Pulseras Rojas le enseñarán que la amistad es algo más que salir por ahí a tomar algo.
— El imprescindible, Roc (Nil Cardoner): lleva en coma desde hace dos años y el único del grupo que se puede comunicar con él es Toni.


En cuanto a los personajes, hay mucho que comentar. Por ejemplo, la ausencia de muchos de los padres. Porque los progenitores de los Pulseras son, salvo excepciones, un desastre. Los padres de Ignasi, Jordi y Roc se llevan el premio al Peor Padre del Año. Todos sabemos que el trabajo es más importante que tu hijo hospitalizado. Las madres, por suerte para los niños, juegan en la Liga de Mujeres Responsables.
No me ha gustado esa gran diferenciación entre madres y padres. Tópico número uno.
Tópico número dos: la chica. Si todos los grupos del mundo fuesen formados por seis persona y sólo un miembro del grupo fuese chica, imagínate el descalabro demográfico. Además, todos los miembros del grupo se caracterizan por algo concreto, excepto la chica, que se caracteriza por... ser chica. Añado que poner un personaje con anorexia y que los chicos se peleen por ella no es el mensaje correcto. Sobre todo si después pones a una niña con sobrepeso y los chavales ponen cara de horror sólo con pensar en salir juntos.



Los actores:
— el plantel de esta serie es muy irregular. Tenemos grandes actores y gente que no debería haber salido de los anuncios más cutres del universo. Joanna Vilapuig y Marc Balaguer son fantásticos. Unos grandes actores a los que espero ver muchas más veces. Los mejores entre los niños. Igor Szpakowski, Mikel Iglesias y Nil Cardoner lo hacen bien. No tanto como sus compañeros pero son creíbles y cumplen con los personajes. Y después está Alex Monner. No me explico como este chico pasó el cásting y mucho menos, cómo se hizo con el papel protagonista. Porque Lleó es un personaje complejo y con carácter, es un personaje exigente y Alex no llega a ese nivel.
En cuanto a los adultos, el favorito de Palacio Onírico es Andreu Benito. Imposible no encariñarte con este señor.



La música:
— me llamó la atención que toda fuese en catalán. Por lo que he indagado, es costumbre en las series catalanas. No me parece una mala forma de promocionar los grupos en catalán pero al verla en castellano no han subtitulado todas las canciones, en la TNT, y supongo que nos hemos perdido cosillas. En resumen: está bien pero es poco variada.

El vestuario:
— acertadísimo. Sí, ya, pensarás que lo digo porque van todo el día con pijamas de hospital y eso, pero no, hay más vestuario en la serie. Los adultos: la madre de Roc, Gavina, la madrastra de Ignasi... pertenecen a clases sociales muy diferentes y son personas muy distintas, tal y como refleja su vestuario.



La dirección:
— la verdad es que me ha sorprendido mucho. No es especialmente lucida pero usa los pasillos del hospital de forma muy ingeniosa. La escena en la que Lleó tiene una sesión de quimioterapia con Jordi es especialmente buena.

El doblaje:
— el doblaje de esta serie es un instrumento de tortura creado por las más sofisticados y malignas mentes. Porque si la serie es buena y el doblaje infame, ¿qué haces? Si puedes verla en versión original, mucho mejor. Insisto: el doblaje es de lo peor que hemos escuchado nunca.

Nota: un 7.


martes, 25 de septiembre de 2012

Fringe (3ª temporada) - FOX

Creo que en el paso de la segunda a la tercera fue la primera posibilidad de cancelación grave que tuvo Fringe. Me había costado mucho entenderlo en su momento. Era un caso-Firefly. Algo muy raro. La segunda temporada de Fringe era una pasada, era magnífica... ¿qué diantres le pasaba a los espectadores? La tercera, recuerdo, me pareció igualmente genial. Recuerdo que en su momento me gustó más la tercera que la segunda, aunque ahora, volviendo a ver la serie, todo sea dicho, no veo cómo fue posible. Lo de ir viendo un capítulo por semana engaña mucho, supongo.


¿Y tú a quién quieres más?


Y es que la tercera temporada de Fringe, aunque está muy bien, carece, creo yo, de la grandeza de los capítulos magistrales de la segunda (de los que ya hemos hablado) y tiene, para más inri, un desarrollo habitual algo más mediocre. En la segunda temporada nos presentan el otro universo, sí; pero no es hasta su season finale cuando este se muestra de verdad. En la tercera el otro universo es un terreno habitual de juego y esto favorece al transcurso de la temporada. ¿Por qué? Resumidamente... el otro grupo es mucho más ameno. A mí otra-Olivia me cae mal, así, personalmente, pero lo cierto es que el equipo Olivia-Charlie-Lincoln es mucho más divertido que el tándem Olivia-Peter con estelares momentos de Walter. Su Astrid y ese rollo de Mentat de Dune, su Broyles... El otro lado mola más. ¡Si hasta tienen zepelines surcando sus cielos! Pues eso, pasa que el otro universo es mucho más interesante. Ha habido casos de nuestro universo que eran más interesantes que nada de lo que pasó en la tercera, pero dentro del contexto de esta temporada, lo que nos ofrece el otro universo es mucho mejor, más interesante, más divertido y más tenso que lo que nos ofrece el nuestro. Mal, guionistas, muy mal.


La historia se continúa desde el momento final de la segunda. Nuestra agente Dunham ha quedado prisionera al otro lado y falsOlivia ha sido enviada al nuestro. El espectador ya lo sabe, pero no pasa nada —se dice, ingenuo él—, está con los tíos más avispados del mundo. No va a durar ni medio telediario. Bueno, pues el caso es que dura bastantes telediarios la fulanita. Su comportamiento ha cambiado por completo, ha tenido unas cuantas meteduras de pata... pero no vamos a sospechar porque, al fin y al cabo, salimos ganando, ¿no, señorito Bishop? Ya desde los primeros episodios mola más el otro lado. Con la historia de Olivia intentando huir y la aparición de Henry (André Royo, Bubbles en The Wire), un simpático taxista. Luego la temporada avanza y se ve que esto ya es un rollo más duro y más terrible que el que hasta ahora ha movido la serie (que se dice rápido). Y desde que las Olivias vuelven cada una a su mundo, la trama se precipita en dirección al eje argumental que guiará la serie a través de las temporadas siguientes. Se centra. Hemos estado escalando de dato en dato media serie... y ahora queda la segunda mitad. Paso de Ecuador. ¡Allá vamos!


Un reparto en constante mejora


Cuando empezó Fringe uno ya podía percibir con claridad que John Noble, que interpreta a Walter Bishop, era un actorazo.  Bueno, también destacaba ya desde el principio la increíble Blair Brown con su malrollera Nina Sharp. ¿Y los demás? Bueno, la verdad es que los demás cumplían: Anna Torn (Olivia Dunham) cumplía; igual que Lance Reddick (Phillip Broyles) y Jasika Nicole en su papel de Astrid Farnsworth, Kirk Acevedo, Joshua Jackson, Mark Valley... Pero con el paso de los capítulos bien han mejorado como actores o bien han conseguido hacerse más con el personaje. Para empezar sobra decir el contraste que ofrece tener dos mundos en el que los personajes sufren variaciones a veces un poco extremas (caso Farnsworth), a veces muy pequeñas (caso Broyles) y a veces esperables (caso Dunham). Y los tres interpretan muy bien el cambio. Caso muy especial el de Olivia Dunham con su forma de hablar mucho más alegre cuando hace de otra-Olivia y con su imitación de la voz de William Bell cuando este se cobija en su interior.


Anna Torv se merece más reconocimiento que esos tres premios Saturno y tus nominaciones a los Teen Choice. Me sorprende que no tenga ni una nominación a un Emmy, sinceramente. ¿Era una serie demasiado alternativa o algo? En fin... Y John Noble, que tiene un Saturno por ahí perdido y un par de nominaciones sueltas (tiene más premios, pero son casi todos por haber estado en el reparto de El Señor de los Anillos), creo que se merece una mayor recompensa a su increíble trabajo. ¡Qué injustos los premios!


Luces y sombras


La temporada no es técnicamente mala. Supongo que los casos son más o menos como siempre, pero hay cosas que no me gustan. Para empezar, hasta el cambio de Olivias nos encontramos con un montón de casos que apelan a las memorias de los cambiaformas, que llevan una especie de minidisco duro en las lumbares... y todos los capítulos acaban, casi, con falsOlivia impidiendo de algún modo que el equipo Fringe obtenga la información. No es que esté mal, pero cuando pasa más de una vez, aburre.

6B es un capítulo que empieza siendo mediocre y acaba siendo infame. Abre una puerta inmunda para lo que ha sido Fringe hasta el momento. Un capítulo entero para el olvido, la peor cota de Fringe incluso por debajo del episodio de las personas que explotan en la primera temporada.


Para compensar, todo sea dicho, hay unas cuantas cosas muy interesantes. Paciente 13, continuación directa del perfecto capítulo Peter (hasta repiten la maravillosa intro retro), Os (de Osmio) un capítulo elegante y redondito muy del estilo de Terrícola de la segunda temporada y, esta vez sí, el capítulo especial: Dietilamida de ácido lisérgico, con la parte en dibujos animados, el toque paranoico y todo.



Nota: 8,5. Un poco en la línea de la primera temporada pero con la idea mucho más clara. El juego de los dos universos se consolida como una buena puerta para la serie y el momento final, con la conversación entre los Observadores, auguraba un inicio de cuarta temporada increíble. ¿Al otro lado de la balanza? Unas cuantas cosas aburridas o aborrecibles. Una lástima.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Premios Emmy 2012

Hace unas horas se entregaron los Premios Emmy 2012, los grandes, recordemos que los premios técnicos se entregaron hace una semana para no eternizar la ceremonia. Los Emmy son los Premios, con mayúscula, de la televisión. Son sus Oscar. Casi cualquier página que comente sobre televisión hará hoy un comentario más o menos extenso sobre los Emmy, y aquí va el nuestro.


La lista de Premios

  • Mejor Actriz de Reparto, Comedia: Julie Bowen (Modern Family)
  • Mejor Actor de Reparto, Comedia: Eric Stonestreet (Modern Family)
  • Mejor Actor, Comedia: Jon Cryer (Dos Hombres y Medio)
  • Mejor Actriz, Comedia: Julia Louis-Dreyfus (Veep)
  • Mejor Programa reality: Amazing Race
  • Mejor Programa de variedades: The Daily Show
  • Mejor Actriz de Reparto, Drama: Maggie Smith (Downton Abbey)
  • Mejor Actor de Reparto, Drama: Aaron Paul (Breaking Bad)
  • Mejor Actriz, Drama: Claire Danes (Homeland)
  • Mejor Actor, Drama: Damian Lewis (Homeland)
  • Mejor Actriz de Reparto, Miniserie: Jessica Lange (American Horror Story)
  • Mejor Actor, Miniserie: Kevin Costner (Hatfields & McCoys)
  • Mejor Actor de Reparto, Miniserie: Tom Berenger (Hatfields & McCoys)
  • Mejor Actriz, Miniserie: Julianne Moore (Game Change)
  • Mejor dirección, Drama: Tim Van Patten (Boardwalk Empire)
  • Mejor dirección, Comedia: Steven Levitan (Baby on Board)
  • Mejor dirección, Miniserie: Jay Roach (Game Change)
  • Mejor Miniserie: Game Change
  • Mejor Serie, Drama: Homeland
  • Mejor Serie, Comedia: Modern Family

Comentarios


Me sorprende encontrarme, así (primera en la frente) que el premio al mejor drama se lo hayan dado a Homeland. No me entendáis mal, me parece una buena serie y me alegro CANTIDAD de que no se lo hayan dado a Mad Men, a la que parecía que le seguían dando premios por costumbre, porque era lo que se esperaba de ellos, o algo así. Pero ¿Homeland? Lo cierto es que me pareció una gran serie, pero ¿la mejor del año? No, ni de broma, la verdad. Competía con Boardwalk Empire, Breaking Bad, Juego de Tronos, Downton Abbey (es la reseña de la primera temporada, parece ser que se nos pasó hacer la de la segunda, ¡ouch!) y Mad Men. La verdad es que no sé ni si la metería entre las tres mejores. Homeland tiene un inicio muy lento y un final muy light-y-descafeinado para mi gusto.

En comedia, en cambio, ganó la que tenía que ganar. No es mi tipo de humor, pero es una serie equilibrada y que mantiene a su público. Big bang ha decaído un poco, y Girls, que es mi serie favorita de las que optaban al premio, no la considero una comedia (esto de tener un cajón de sastre llamado «comedia» no me gusta nada de nada). No ganó, claro; pero es que no es mejor comedia que las otras presentadas. Sin más.

En cuanto a los actores, la mejor actriz de drama estaba cantada, el trabajo de Claire Danes era perfecto. Y punto. Lo siento por las demás, pero este año era de Danes. El mejor actor de drama se lo llevó su pareja protagonista en la serie, aquí podría haber algo más de debate. Creo que Cranston, Buscemi e incluso Bonneville podrían haber optado al premio, pero Lewis hizo un papelazo y me parece un premio justo. En cuanto a comedia y miniseries, de los premios masculinos apenas he visto a las candidatas y me abstengo de opinar, de las femeninas me sorprende mucho que en comedia se haya impuesto Louis-Dreyfus, que lo hace bastante bien, pero salvo que mejore mucho con el paso de los capítulos... es un premio que sí habría destinado a la sorprendente Lena Dunham. Aaron Paul (Breaking Bad) y Maggie Smith (Downton Abbey) me parecen dos merecidos vencedores como actores de reparto en dramas.

Y mi sorpresa es que en casi todas las categorías de miniserie (o tv movie) se haya impuesto Game Change. ¡Incluso en dirección! Le echaré un ojo, porque no la conozco, pero desbancar tan pasmosamente a Sherlock merece toda mi atención.


Lo cierto es que, dentro de lo visto y sacando esa absoluta aprobación de haber pasado de Mad Men, este año no apoyo demasiado las decisiones de los Emmy. En cualquier caso, muchas felicidades a los premiados.

The Shield (6ª temporada) - FX

Algo me decía, y creo que a Laura también, que The Shield había tocado un techo en el que no sabría mantenerse. La quinta temporada, es verdad, fue increíble, mantuvo toda la esencia de la serie y fue capaz de darle más tensión, más drama y más desarrollo del habitual. ¡Y en solo 11 capítulos! De hecho, una de las pocas cosas que me hacía ver con cierta (no mucha, pero algo sí) esperanza la sexta temporada, era que tenía 10 episodios. Quizá Shawn Ryan y los suyos habían optado por hacer 10 capítulos de órdago, sin un respiro, sin un solo minuto de relleno, una historia redonda... No fue el caso.


La sexta temporada tuvo la difícil tarea de conectar una temporada anterior perfecta con la que cerraría la serie, y eso la forzó mucho. Su destino estaba sellado y, tal vez, la libertad de acción (sobre todo si tenían el final de serie más o menos apuntalado) no fue la que los guionistas necesitaban.


Un puente en dos actos


Lo que tenemos aquí es una mera conexión entre lo que la precedió y lo que debe pasar. No es que sea mala, es «solo buena» y tiene algunos momentos que resultan algo anodinos. Por un lado, en la primera mitad, nos encontramos ante la resolución de las tramas de Jon Kavanaugh, al que ya se le ha ido la olla completamente. Tenemos aquí a un Kavanaugh desatado, obsesionado enfermizamente con acabar con el corrupto Vic Mackey, cumpliendo la ley o saltándosela a la torera. No me convenció especialmente la evolución del personaje en la anterior temporada, aunque era muy divertida y tensa; pero aceptando los hechos de la anterior, su descenso al abismo era, prácticamente, la única vía lógica ahora mismo.

La segunda mitad trata, en cambio, algo que pensé que quedaría para la séptima y última. Y eso me ha sorprendido mucho. A mitad de temporada, decía, Shane se derrumba. Ya se había derrumbado ante su mujer, Mara; pero ahora lo hace ante Vic. Shane confiesa. Shane reconoce haber matado a Lem. Y aquí se lía la de Dios es Cristo, evidentemente.

¡El equipo de asalto estuvo aquí!

El resto de las tramas son, a mi parecer, un tanto erráticas y, a veces, algo absurdas. La capitanía de Claudette funciona, pero la pareja Wagenbach-Billings resulta tediosa (Billings es un personaje absurdamente cansino e infantil. Que sí, que tiene que haber trabajadores así, pero el personaje tiene gancho nulo o negativo).


Todo vuelve. ¿Todo? No.


The Shield, al igual que casi cualquier serie que despunta sobre las demás, aprovecha muy bien sus viejas tramas para no tener que presentar todo constantemente y para dar una sensación de mundo vivo, de continuidad y de evolución. No es que sea una revolución, pero siempre es algo bueno. Y lo hacen bastante bien. Gracias («gracias» es una forma de decirlo) a Shane, esta vez, vuelve la trama armenia. Quizá alguno piense, ¿no llegaba con la que lió en la quinta? No, Shane aún no daba todo el asco que podía; pero los guionistas se encargaron de que eso cambiase.

Y mola. Es genial ver cómo todo lo que hicieron en la primera mitad de la serie se empieza a caer sobre ellos, a desmoronar a velocidad de vértigo en la segunda mitad de temporada mientras surgen pequeños problemas nuevos, aunque no sean nada comparado con la ola que el mar ha traído de vuelta desde el pasado.

Hay que ver para todo lo que ha dado esta escena.

Pero también es algo extraño ver que hay temas que parecen haber quedado completamente en el olvido, a veces de forma muy absurda. Por ejemplo, Jon Kavanaugh investiga todo lo concerniente a Mackey y a los suyos para intentar tumbarlo. Bien. Cada vez es más hostil, asedia a la familia, a su antiguo jefe, investiga todo lo posible sobre Terry Crowley, etc.; pero sorprende ver que no se molesta en entrevistarse con Tavon Garris. ¿Para qué? Accidente supuestamente drogado tras toda la tensión con el resto del equipo que casi todo el mundo ha podido ver. La liamos parda, falseamos pruebas, estamos loquísimos ya, pero de ese tío pasamos, que total pa' qué. Pues vale. Otro punto que no me gustó demasiado es que Monica Rawling se queda a vivir en el barrio, tras la que lió, pero no hay más noticias de ellas. Ni buenas ni malas. Entiendo que, tal vez, pagar el caché de Glenn Close para un pequeño papel se escapaba de las posibilidades de FX, o algo así; pero ¿ni una sola referencia? Para eso que se hubiera ido del barrio. Lo tenían fácil, fácil; pero hacer que desaparezca del mundo en el centro de la acción me parece, sinceramente, un poco cutre.


Nota: 7. La temporada es buena, no quiero llevaros a engaño. Es buena-buena, incluso, pero muestra un perfil más bajo que el de las demás temporadas. Espero que, al menos, sea un requisito de una temporada final de impresión. Eso la redimiría sin duda.


viernes, 21 de septiembre de 2012

Noticias 21 de Septiembre

—Roman Polansky, tras la gran Un dios salvaje, anuncia que dirigirá la adaptación cinematográfica de Venus in fur, una comedia negra erótica. No sé qué saldrá de ahí, pero tras su último estreno, tengo claro que merecerá una oportunidad. Dejo también información en castellano para los que no se aclaren mucho con el inglés.

—Mi adorado Tim Van Patten, tras labrarse un nombre dirigiendo capítulos de series como Los Soprano, The Wire, Deadwood, Roma, Boardwalk Empire y Juego de Tronos (menudo currículum) está en tratos con Disney (¿esta gente ha visto en qué destaca Patten?) para dirigir The finest hours, en la que se cuenta el rescate de 84 personas tras el choque de dos petroleros por parte de los guardacostas estadounidenses. Me entero en ese enlace de que otro de los directores de Tronos, Alan Taylor, es quien dirigirá la segunda parte de Thor. ¡Qué cosas! Ánimo, señor Taylor, que tras Baelor, Fire and Blood y Valar Morghulis, eso está chupao.

¡Rompe Ralph! estrena nuevos carteles. Y os los dejo porque son una verdadera preciosidad videojueguera.

—Parece ser que Bill Paxton (el protagonista de Big Love, una serie que nos encantó pese a su aparentemente poco atractiva temática) coprotagonizará junto a Tom Cruise la nueva película de Doug Liman (El caso Bourne, Jumper), All you need is kill, basada en un manga de Hiroshi Sakurazaka. La historia trata sobre un soldado atrapado en un bucle temporal. El personaje de Paxton será el de un sargento muy curtido y muy duro.

—La preciosa Diane Kruger tendrá el papel principal femenino en una nueva serie estadounidense titulada The Bridge.

—Guillermo del Toro y Carlton Cuse (uno de los showrunners de Lost) harán el piloto de una serie de vampiros para la FX, basado en la trilogía The Strain, escrita por el mismo del Toro y Chuck Hogan. Según del Toro, la trilogía daría para unas entre tres y cinco temporadas.

—CW prepara una adaptación contemporánea de Alicia en el país de las maravillas. Una joven detective encuentra que hay otro mundo debajo del suyo. No diré más. A ver qué sale de ahí, que a mí la CW suele parecerme muy irregular.

jueves, 20 de septiembre de 2012

Lo que el viento se llevó - Victor Fleming

1861: Escarlata O'Hara es una joven belleza sureña que sólo vive pendiente de los bailes, vestidos nuevos y de sus numerosos admiradores. Pero la vida de Escarlata está a punto de cambiar por completo en un solo día.  Ashley Wilkes, el hombre del que está enamorada, se ha comprometido con su prima, la dulce Melania Hamilton. Rhett Butler, un hombre de mala reputación, entra en su vida, enamorándose al momento de Escarlata. Y por último, estalla la guerra contra el norte.


"Lo que el viento se llevó" es uno de esos grandes clásicos que se ha ganado el puesto por ser una gran película y no sólo por ser vieja. Un retrato fiel de la sociedad sureña de su época, grandes diálogos y una música espectacular son parte de las características que hacen que las casi cuatro horas de película no se hagan infernales.


Los personajes:
Escarlata (Vivien Leigh): una sorpresa continua. Porque Escarlata es capaz de lo mejor y de lo peor. Si es para sacar adelante a Tara y encontrar comida y dinero, para ella no hay límites. Como bien dice Rhett, son un par de malas personas. Sin embargo, Escarlata tiene una aliada que siempre estará de su parte, Melania.
Rhett (Clark Gable): tener mala reputación en una sociedad en la que el honor lo es todo, te convierte en un paria. Pero no a un hombre tan inteligente como el señor Buttler. Rhett siempre encuentra la forma de ser recibido en las mejores casas, de compartir las amistades más extrañas y, en resumen, de salirse con la suya. Rhett es como Escarlata, siempre consigue lo que quiere. Y el precio no suele ser un problema.
Ashley (Leslie Howard): noble caballero sureño, Ashley es un gran ejemplo de lo que un hombre debe ser: sensato, inteligente, desapasionado y cabal. Pero la guerra hace mella en él, y sólo la paz que le proporciona Melania y la ambición de Escarlata consiguen que salga adelante.
Melania (Olivia de Havilland): resumiendo, Melita es todo lo que jamás podrá ser Escarlata, y viceversa. Melania es dulce, bien pensada, buena persona, una gran madre y mejor esposa. Pero nunca podría haber salida adelante sin Escarlata. Y Escarlata, jamás tendría un buen nombre en sociedad sin la ayuda de Melita.

                                      La maravillosa Melania. Es imposible no adorarla.

Los personajes de "Lo que el viento se llevó" están llenos de vida, realismo y contrastes. Son el verdadero punto fuerte de la película. Ashley y Melania, la pareja perfecta: honorables, buenos padres, buenas personas... frente a Escarlata y Rhett, a los que sólo les importa ellos mismos.
Escarlata y Rhett, que son capaces de lo mejor y de lo peor por las personas a las que aman. Destaco la evolución de Rhett, que se redime siendo un padre ejemplar, un devoto marido y un héroe confederado. Pero lo que el espectador sabe y el resto de personajes desconoce es que este cambio lo hace por interés, para que su hija Bonnie entre en la alta sociedad sureña con un nombre intachable. Escarlata no es capaz de algo así hasta que ya es demasiado tarde. 


Los actores:
— Vivien Leigh es la perfecta Escarlata. Si has leído el libro, seguramente coincidirás conmigo. Los ojos verdes, la nariz respingona, lo melosa que es cuando quiere algo y lo despiadada que puede llegar a ser cuando necesita conseguir algo de los demás... La actriz es perfecta para el personaje, sin duda.
La sonrisa torcida y gamberra de Clark Gable da vida al carácter despreocupado de Rhett, la mirada melancólica de Leslie Howard nos muestra las heridas de guerra de Ashley y el rostro dulce y sosegado de Olivia de Havilland nos lleva hasta la adorable Melania.
Pero la actriz que se lleva todas las alabanzas en esta película es Hattie McDaniel haciendo de Mami, la criada negra de Escarlata.

                                                   Las nobles tropas sureñas.

El guión:
— "Lo que el viento se llevó" es un excelente recorrido por la Guerra de Secesión y la postguerra. Aunque es una obra claramente partidista a favor del sur, no por ello deja de ser crítica con los nobles y esclavistas caballeros sureños. Esos caballeros sureños convencidos de que las guerras se ganan con ideales y buenos modales, sin querer ver que toda la industria armamentística del país pertenecía al norte. ¿Pretendían ganar la guerra con esclavos y algodón? Sí, eso deja entrever la película. Vemos atisbos de inteligencia en personajes como Ashley y Rhett pero son excepciones en medio de una masa cegada por su propio orgullo.
En cuanto a la sociedad de postguerra, tampoco hay medias tintas. Los sureños que se alían con los yankis son seres despreciables de la peor calaña. Y los yankis... los muestran como hombres rudos, maleducados y capaces de las mayores tropelías. Mientras tanto, los señores sureños son un bastión de compostura y buen hacer incluso en las peores condiciones imaginables.

Los diálogos no tienen pérdida y es una de las razones por las que esta película se ha ganado el título de clásico. Escarlata declarándose a Ashley cada vez más desesperada, Rhett conquistando poco a poco a todos los que le rodean a base de halagos, sonrisas y dulces palabras... la lista de frases memorable de esta película es eterna. ¿Cuál es tu favorita?

                                                      Cara de rufián = yankee

La dirección:
— por esta película pasaron varios directores, con más o menos fortuna. Mi parte favorita es la primera hora y media, cuya dirección busca dejarte con la boca abierta continuamente y lo consigue. Planos que se alejan para mostrar un campo de heridos, amaneceres con Tara de fondo, bailes rápidos y alegres... cualquier escena es una excusa para abrumar al espectador.

La música:
— a cargo de Max Steiner, es una banda sonora perfectamente reconocible y apreciada por su calidad.


Curiosidades:
— fue la primera película en color en ganar un Oscar.
— el Ku Klux Klan fue eliminado de la película para evitar cualquier tipo de ensalzamiento por parte de los mismo.
— Olivia de Havilland consiguió rescindir su contrato con Warner Brothers para poder interpretar a Melania.
— cuando la película se estrenó en Atlanta, el gobernador de Georgia declaró el día como festivo.
— 1.400 actrices se presentaron para el papel de Escarlata.

Premios:
— Oscar a la Mejor Película.
— Oscar a la Mejor Dirección.
— Oscar a la Mejor Actriz.
— Oscar a la Mejor Actriz de Reparto.
— Oscar a la Mejor Dirección Artística.
— Oscar a la Mejor Fotografía.
— Oscar a la Mejor Montaje.

Nota: un 10. Una de las mejores películas que podrás ver en toda tu vida.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El caso Bourne - Doug Liman

Esta es la única película de la serie de Bourne que había visto. Fue en el cine, os podéis imaginar, más o menos, hace cuánto. La película me había gustado, me había parecido muy entretenida, pero no me había motivado a volver al cine (con sus precios) para ver las siguientes. El caso es que hace poco encontré las tres primeras películas (ahora está de estreno la cuarta) en un pack muy asequible en blu-ray... y esta vez sí decidí correr el riesgo. Por el precio de ir con Laura al cine a ver algo, nos compramos las tres películas en HD. Desde mi punto de vista, personalmente, un exitazo.


Un hombre es rescatado mientras flota inconsciente en mitad del océano por un pesquero italiano. No recuerda nada de quién es ni de qué le ha llevado a estar donde está y lo único que tiene son un par de balas en la espalda y un tubo en la cadera con el código de una cuenta bancaria en Suiza. Pronto, muy pronto, se da cuenta de que instintivamente responde con contundencia letal a distintos ataques y que tiene un dominio físico privilegiado. Puede que no recuerde demasiado, pero sus reacciones dicen mucho de él y de qué clase de trabajos podía llevar a cabo.


¿Quién es?


¿Quién es Jason Bourne? Esa es la gran pregunta en torno a la que gira la película. El señor Bourne es un espía, sí; pero la película huye un poco de otras películas de acción y espionaje. Los parecidos con el señor Bond, James Bond, se reducen únicamente a las iniciales del nombre. Jason Bourne es un hombre preocupado por lo que no sabe de sí mismo ni del mundo que lo rodea, un hombre acosado por ¿los suyos? No sabe nada, y la película se centra, sobre todo, en el drama de la amnesia. Es verdad que Liman deja muchas escenas de acción a medida que Bourne va recordando/recuperando sus poderes (sí, en plan videojueguero total) haciendo que el ritmo visual sea muy agradable en todo momento.

Jason Bourne es Matt Damon. Un Matt Damon, por cierto, bastante lucido. A mí este hombre me parece, en general, un buen actor. No uno grandioso, pero sí uno bueno (aún intento olvidar El secreto de los hermanos Grimm), pero en esta película se luce mucho. Las escenas de acción, cosa que hasta Bourne nunca hubiera dicho, le quedan muy, muy bien. Y las escenas más dramáticas le quedan como siempre. Es un tío cumplidor. Es lo que hay.

Su compañera de parranda, Marie, está encarnada por Franka Potente (Lola en Corre Lola, corre y una secundaria menor de The Shield, Diro Kesakhian). La chica también hace lo que se espera de ella. No se luce especialmente pero no desentona.

¡Jason, Marie y el Mini!

El equipo de antagonistas lo forman Chris CooperClive Owen y Brian Cox. Los dos primeros forman un buen tándem, Cooper como Conklin, el hombre al mando de los tíos como Bourne; el segundo otro de los espías asesinos a su cargo, El Profesor. Clive Owen, serio, formal y con pinta de letal como siempre. Brian Cox hace de Ward Abbott, del tío serio, de posición elevada y actitud infame. Toda peli de espías necesita un alto mando de la CIA así de miserable.


En la película participan también Walton Goggins (Shane en The Shield), Gabriel Mann (Nolan Ross en Revenge) y Adewale Akinnuoye-Agbaje (señor Eko en Perdidos) con papeles bastante secundarios.


«Puedo darte las matrículas de los seis coches que hay aparcados fuera. Puedo decirte que la camarera es zurda y que el tío sentado en el rincón pesa 98 kilos y sabe defenderse. Sé que el mejor sitio para buscar un arma es la cabina del camión gris de ahí fuera y que a esta altitud podría hacer un sprint de 800 metros sin que después me temblaran las piernas. ¿Cómo puedo saberlo? ¿Cómo puedo saber eso y no quién soy?»


Lo importante no es saber, es contar con el que sabe


Liman hace un grandísimo trabajo, es cierto. Pero El caso Bourne sería mucho menos de lo que es sin John Powell y Oliver Wood. Y es que sorprende encontrarse con una banda sonora tan bien integrada, tan tensa y actual (el tema central es de Moby, Extreme Ways), con una percusión tan protagonista; y una imagen que alterna estilos pero manteniendo siempre una seria sobriedad y un solemne respeto por los escenarios.

Algunas de las escenas son, sencillamente, muy efectivas. Destaca, por ejemplo, al principio del filme cuando cortan el neopreno que recubre a Bourne. El bisturí, la reacción tan antinatural de un tejido tan ceñido y extraño como es el neopreno... el suave siseo del corte y cómo se abre el tejido deshaciendo la tensión. Magnífica.

Las escenas de acción siempre resultan interesantes y divertidas sin caer en una exageración absurda llena de artificios. No le irían nada bien al estilo de la película. Hasta las persecuciones tienen un toque un tanto realista (momento escaleras aparte). Son bastante intensas a pesar de todo y resulta llamativo que no haya explosiones ni nada. Casi parece que falta algo.

Una de mis grandes sorpresas, de todos modos (uno de los detalles que de hecho más me convenció de que la película había estado muy cuidada) es una conversación entre miembros del programa Treadstone (del que salieron los tipos como Bourne), todo gris, poco iluminado y con flores rojas en las mesas. Una escena increíble, aunque no encontré ninguna foto en internet en mejor calidad para enseñárosla:

El juego de colores me parece realmente magnífico.


Nota: 7,5. El caso Bourne es una película sumamente entretenida y respeta a sus personajes y a sus espectadores. El guión es sólido y consecuente, las escenas de acción son cumplidoras y, en general, mesuradas (dentro del estilo, me refiero), buen reparto, fotografía y banda sonora y una cuidada y elegante dirección que se combina con un montaje trepidante. Una buena película de acción y de espías.


Gracias, por cierto, @ofertitas que es donde me enteré del pack y su fantástico precio.

martes, 18 de septiembre de 2012

Mejor... imposible - James L. Brooks

Melvin es mala persona. Es egocéntrico, está lleno de prejuicios y cree que todo debe girar a su alrededor. Su trastorno obsesivo compulsivo tampoco le ayuda a la hora de relacionarse con los demás.


La verdad es que recordaba esta película más divertida pero bastante peor. Los años me han demostrado que ya no me hace tanta gracia pero que me gusta mucho más. ¡Las cosa que hace la edad! Te cuento por qué deberías dedicar una ratín para disfrutar de Melvin, Simon, Carol y Vendrell.


Los personajes:
— Melvin: el trastorno obsesivo compulsivo que sufre lo ha convertido en un hombre aislado, amargado, cruel y que espera que todo el mundo comprenda su enfermedad y satisfaga sus necesidades. La única persona por la que parece preocuparse es Carol, la camarera que le atiende todos los días. Esta preocupación no es desinteresada, Melvin necesita que sea ella quién le atienda y no otra, para poder comer.
— Simon: vecino gay de Melvin, está harto de soportar sus chistes homófobos y de su manía de maltratar a Verdell, su queridísimo perro. Sin embargo, cuando recibe una brutal paliza, es Melvin quien cuida de Verdell.
— Carol: ha tenido la «suerte» de convertirse en la camarera favorita de Melvin, sin la que no puede comer cada día. Carol tiene un hijo con un asma muy severo, al que su madre cuida mientras ella trabaja.

Como habrás podido deducir por la descripción de los personajes, todo ser inteligente con trato con Melvin lo odia a muerte.


Los actores:
— a estas alturas no sabría decir si Jack Nicholson es un buen actor o si hace muy bien un único papel. Melvin es un hombre desequilibrado, irascible e histriónico. Pero como Nicholson cumple perfectamente con este estereotipo, a mí me vale. De hecho, tiene un Oscar por este papel.
Me sorprende que Greg Kinnear no tenga más reconocimiento cuando me parece el mejor actor de la película. Puede que sea problema de elección de papeles pero es realmente brillante.
Helen Hunt es el adorable contrapunto a la actuación de Jack Nicholson. Mesurada, tranquila, entregada... hasta que las payasadas de Melvin la sacan de quicio.


El guión:
— la historia es preciosa y entretenida pero no intentes verla con ojo demasiado crítico ¿Un obsesivo compulsivo que apenas sale de casa y que empieza a ver sus síntomas mitigados gracias a un perro? Me temo que no. El trastorno mental de Melvil es sólo el hilo conductor de la película junto con su obsesión por Carol. No esperes un retrato realista de la vida de las personas que sufren un TOC.
De todas formas la película es entretenida, divertida y fácil de ver. Los personajes son muy carismáticos y la historia tiene un gran ritmo. Muy recomendable.

                                        De viaje con Melvin... ¡planazo, chicos!


La música:
— es grandiosa. Claro, es de Hans Zimmer, garantía de calidad, al menos para mi gusto. Es una delicia cómo la extraña forma de caminar de Melvin se coreografía con la música. ¡Genial!


Curiosidades:
— cuando Jack Nicholson subió a recoger el Oscar por el papel de Melvin, lo hizo imitando la forma de caminar del personaje.



— John Updike respondió lo mismo que Melvin cuando le preguntaron cómo hacía para describir tan bien a las mujeres. Los guionistas decidieron copiarlo.

Premios:
— Helen Hunt y Jack Nicholson recibieron sendos Oscars por su actuación.


Nota: un 7,5. Es una buena película para pasar un rato entretenido.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Estrenos 2012 que abandonamos (I)

Vuelve la temporada televisiva cargada de ideas (quizá no se merezcan tal consideración) con las que intentar mantener pegado a la pantalla al espectador. Hoy os dejamos con las primeras series que hemos abandonado, estas han sido abandonadas (directa y despiadadamente) en el episodio piloto; así que os podéis imaginar cómo eran de malas. Anotad sus nombres. Y huid de ellas.


Sinbad


La verdad es que vimos esta serie movidos solo por una enorme fe en la humanidad. En el fondo somos unos optimistas y creemos en la capacidad de las personas, pero Sinbad es una serie horrible. Es técnicamente pobre (el maquillaje debe de ser de lo peor que he visto en mucho tiempo y las escenas de acción —saltos y peleas sobre todo— son para el olvido), el guión es malo y los actores son poco creíbles. El piloto dura 40 minutos pero se hace eterno, tanto que no pasamos del minuto 15. ¿Qué tenemos hasta ese momento?

No soy capaz de ver la foto sin pensar en la infame Piratas (más conocida como La Serie Esa Con Pilar Rubio) de telecinco.

Sinbad (Elliot Knight) es un trasunto de Aladdín un poco macarra que, por accidente, mata al hijo de Lord Akbari (Naveen Andrews). A partir de entonces su vida se llena de problemas de verdad.

Nota: 2. Muy mala.


The inbetweeners


Es una de estas comedias que no se merecen ni la oportunidad, un producto típico y soberanamente aburrido en el que la sonrisa ocasional no compensa el absoluto tedio en el que parece sumirse la serie. Como muchas comedias, es cierto, podría mejorar en cuanto se conociese mejor a los personajes y uno simpatizase más con sus motivaciones, pero estos no aportan nada que los haga dignos o interesantes de conocer. Una comedia de instituto que recupera lo peor de las comedias de la actualidad con su humor sexualoide y de gallito. Adiós, adiós.

Puro hastío.

Un chico llega a un instituto nuevo y se hace ¿amigo? de otros tres. Están en esa época en que de la vida solo importan las tetas y no ser el más pringado del mundo. Lo siento, chicos, la serie parece incidir en que no, pero sois pringados hasta dar asco.

Nota: 1. Infame. No sé cómo será la serie original británica, pero esta adaptación americana es INSOPORTABLE.


Guys with kids


Primer estreno de la temporada que entra en el Saco de los Horrores Innombrables. Nada de lo que diga sobre esta aberración tan repugnante puede hacerle justicia. Es aburrida, no tiene gracia, los actores son malos, los personajes horribles y el timo de humor produce arcadas. ¡¡Un saludo a la sucesora de Whitney!!

¡Al Saco, sí!¡¡¡Logro conseguido!!!

Nota: 0. Espero que haya un círculo del Infierno para el creador de esto. Gracias.




Hay otras series que están en la cuerda floja, pero estas son las series (por el momento) que hemos sentenciado a muerte directamente en el piloto.

jueves, 13 de septiembre de 2012

The Newsroom (1ª temporada)

Aaron Sorkin y HBO. En principio esta serie contaba con todo a su favor. El señor Sorkin, es cierto, tiene algunos vicios algo cansinos, pero a mí me gusta cómo articula sus historias, así que eso no iba a ser problema. De hecho, el piloto, que gritaba «soy obra de Aaron Sorkin» a los cuatro vientos, con orgullo, me pareció una pieza de artesanía majestuosa y elegante. Pero la verdad es que si tuviese que describir The Newsroom en una sola palabra, a pesar de lo buena serie que llegó a parecerme... la palabra sería «irregular».


The Newsroom, Soñadores, es caos. Esta serie alterna capítulos increíbles (bastantes, de hecho), con otros que son bastante aburridos, tópicos y, en general, un poco insoportables. Tiene un par de capítulos buenos sin más, pero la serie suele moverse entre ser magnífica y ser mala. Parece que a Sorkin le costó encontrarle el punto a esta historia. ¿Por qué? Ahora vamos con ello.


The Newsroom trata sobre el telediario de la noche en la ACN. Will McAvoy, el presentador, es republicano hasta la médula, pero en aras de tener el mayor número de espectadores posibles realiza un programa muy neutro, y en tono algo humorístico, en el que evita ahondar en nada que sea demasiado polémico o perjudicial para uno u otro bando. Hace un programa de entretenimiento con algo de información. En el primer episodio, del que ya hemos hablando en otra entrada (me dejó muy emocionado, es lo que hay), a McAvoy, en una mesa redonda universitaria, le hacen una pregunta muy estúpida... y estalla. Ya nada será tan fácil y ya nada será lo mismo para este presentador republicano. Las tensiones aumentan, cambia el productor del programa, se toman mayores libertades y deciden ser (o intentar ser) mucho más objetivos en el tratamiento de la información. Deciden no engañar deliberadamente y tratar a los entrevistados con más saña, sin dejarles pasar una. Aunque eso no parece ser del gusto de todo el mundo. Quizá, de hecho, no sea del gusto de suficientes espectadores.


Sorkin para lo bueno


La serie ha recibido muchos palos al otro lado del charco. No me sorprende. The Newsroom es bastante dura con una gran parte de la población estadounidense. Podríamos decir que en realidad es muy dura con una gran parte de la población de cualquier país. En España, por supuesto, también tenemos «republicanos», en el sentido que se le da en EEUU. De todos modos, reflexionaré sobre lo malo de esto en el siguiente epígrafe. Por ahora voy a centrarme en lo que hace buena a la última creación de Aaron Sorkin.

Sorkin ha guionizado todos los capítulos, así que en cuanto a la historia y al desarrollo de los personajes de la serie hay pocos culpables. Lo bueno es cosa suya. Lo malo también. Hay varios personajes que, personalmente, me parecen un éxito. El propio McAvoy (Jeff Daniels) es un hombre tremendamente carismático, Charlie Skinner (Sam Waterston) es magnífico también, con ese toque de mentor, de protector y de zorro que se las sabe todas. Neal Sampat (Dev Patel), con su obsesión por big foot y los OVNI, resulta simpático y Sloan Sabbith (Olivia Munn) es el personaje femenino que se come la serie. Se critica mucho que otros de los personajes femeninos son un poco lamentables (parecen obviar que varios de los masculinos también son caricaturas de persona, pero es algo que pasa siempre), pero Sloan... Sloan mola mil. Entre los personajes más secundarios hay algún otro acierto asombroso, como Lonny Church (Terry Crews) y Leona Lansing (una intachable, como siempre, Jane Fonda).


Desde el telediario de la ACN se han tratado las noticias más importantes del último año y medio, desde la magnífica cobertura que ofrece una cierta distancia. Es cierto que esto le da a todo un toquecillo muy falso. Ahora parece que ya sabemos cómo fue y es bastante fácil dar la información que consideramos veraz. Esto ha sido uno de los puntos que más quejas ha levantado y, sinceramente, me parece una soberana estupidez. La serie tiene un toque moralista (¿sorprende a alguien?). La idea de la serie no es que la información que debieron dar los medios sea la que ha dado McAvoy, es un manifiesto de intenciones; lo que esta serie dice es cómo debería plantearse el acto de informar. Desde el programa de McAvoy se intenta dar la información contrastada, se intenta «informar» de verdad y no despistar por intereses de anunciantes o finanzas del programa. Que sí, que la serie requiere al truco ruin de usar una información que conocemos para que todo parezca quedar perfectamente atado, pero eso es el detalle; lo importante en este caso, y creo que salta a la luz de forma asquerosamente evidente para cualquiera que no la vea con terribles prejuicios, es cómo se trata, cómo debería hacerse, de hecho, tanto la información recibida como al espectador del programa. Y eso, en este panorama de información vilmente manipulada a conciencia por quienes se lucran con ello y por quienes se quejan de la actitud de quienes se lucran; me parece positivo. Así de claro. Todo esto, la situación actual, me refiero, lo resume la serie en una sola frase de Ryszard Kapuściński que citan bastante a menudo: «Cuando se descubrió que lainformación era un negocio, la verdad dejó de ser importante.»


Y Sorkin para lo malo


Pero lo cierto es que por muy buenas que sean algunas cosas de The Newsroom, la última obra de Sorkin tiene unos cuantos talones de Aquiles de lo más insufribles.

Primero, los endebles capítulos News Night 2.0 y I'll try to fix you (el 2 y el 4) dejan una sensación muy mala e inestable. Acabamos de ver el piloto, que es una delicia, y vemos que News Night 2.0 es lento, que la trama romántica gana más y más protagonismo y que es horrible, que hay personajes que no parecen acabar de encontrar su forma de ser o que son parodia de seres humanos (lo siento, pero Mackenzie MacHale —interpretada por la siempre, siempre adorable Emily Mortimer— es demasiado torpe y demasiado tonta para ser creíble. Diantres, que es productora y se supone que es buena en lo que hace. Puedo aceptar un cierto grado de torpeza, pero... ¿eso?). Tras esta, en el mejor de los casos, mediocridad nos encontramos con un gran tercer capítulo y tras este con I'll try to fix you, que es sencillamente un mal episodio: es aburrido, los personajes siguen tambaleándose en ninguna dirección en particular y la trama romántica, tan mal construida como hasta el momento, se adueña del episodio. Un capítulo para el olvido. ¿Y cuál es el problema? El problema, señores, es que hemos visto cuatro episodios y han sido buenos dos. La mitad que hemos visto de la serie hasta el momento, sencillamente, es decepcionante. Primer y más lamentable error de The Newsroom. Y todo por una trama romántica escrita con los pies.


La serie repite todas las fórmulas de Sorkin. Esto no es bueno ni malo. Él hace las cosas así. Bien. Esto también implica ser moralizadora. La serie es patriótica, puede parecer que no en algunos momentos concretos, pero a grandes rasgos es patriótica; el mensaje es de mejora. Es un «señores, nos estamos equivocando y tenemos que volver al camino bueno» o algo así. No tengo nada en especial en contra del patriotismo, de hecho creo que en la mayoría de capítulos de The Newsroom está bastante bien; pero hay unos cuantos momentos en esta primera temporada en los que el tema, por abuso presencial (qué casualidad, como la trama romántica), me pareció terriblemente cansino. En cualquier caso, voy a circunscribirlo a un solo episodio: 5/1. El capítulo está muy bien llevado estructuralmente, punto para Sorkin, pero el toque ultrayanki, personalmente, me acabó resultado muy pesado. Se convirtió en el típico producto. El capítulo no es malo, pero tampoco es de lo mejor ni más osado de la serie, y creo que ese corte tan satisfecho tiene parte de la culpa. En cualquier caso, el magnífico cierre del capítulo con el discurso de Obama mientras caen los créditos es sencillamente perfecto y contribuye a que el episodio deje una buena sensación general.

¿Y dónde se queda aquí la crítica a los republicanos? Bueno, la verdad es que la serie se ceba en ellos muy descaradamente. No es que le falten razones para ello, el Tea Party sí se define como el talibanismo estadounidense, los candidatos republicanos, cada vez más, parecen villanos de cómic en sus sugerencias para que les voten y demás. Sí, es verdad. Al menos, las facciones más Tea Party de España aceptan mentir para recolectar votos; no manifiestan el lado más horrible de sus ideas y se hacen con votos. Quizá aún haya esperanza. El caso, que me desvío, es que desde el programa de McAvoy se centran mucho en este lado de la balanza y de los demócratas no se dice ni pío. No voy a negarlo, es cierto. Por lo que leí, la hipótesis más verosímil es que tratándose de año de elecciones presidenciales, Sorkin había hecho su campaña propia, y que seguramente habría más «hostias para todos» a partir del año que viene. No me parece descabellado en absoluto, pero prefería hacer una pequeña referencia a este punto.


Siempre nos quedarán las perlas


Y es que en resumidas cuentas, The Newsroom es una serie de «recolección de momentos puntuales». Entre un capítulo y otro pueden pasar varios meses dentro de la historia, y esto imposibilita construir una buena narración para los personajes y sus problemas personales. La credibilidad se va al traste en cuanto nos damos cuenta de que los personajes no han experimentado ningún cambio entre capítulo y capítulo aunque hayan hecho un salto de 6 meses. Sus relaciones interpersonales están en el mismo punto en que se quedaron en el episodio anterior. Claro, esto tiene su lógica de cara al espectador, si no la serie sería extremadamente caótica; pero también es cierto que rompe la suspensión de la incredulidad. No podía dejar de imaginarme a los personajes yéndose a sus casas e introduciéndose en cabinas de estasis (como en Alien) a esperas de que se les despertase para un nuevo notición varios meses después. Incluso aceptando esto, que supongo que es posible, nos encontramos con que las tramas personales de la mayoría de personajes no enganchan, no son creíbles y no resultan interesantes, así pues ¿qué nos queda?


Por poner un vídeo que no aparezca en todas las reseñas que se han hecho sobre la serie.


Este vídeo se ha hecho un clásico instantáneo, es parte del episodio piloto.

Nos quedan los momentos de genialidad más pura y arrolladora. The Newsroom es una serie con diálogos puntuales con frases para enmarcar, con situaciones realmente divertidas que se alejan del tono habitual de la serie y con unas cuantas escenas silenciosas pero apabullantes de cámaras lentas y comunicación gestual impresionante. Hay un talento evidentísimo en las entrañas de la serie. A veces queda oculto, enterrado bajo todo lo demás; pero cuando asoma es algo realmente asombroso. Es esto, precisamente, lo que consigue que a pesar de la irregularidad de la serie, uno le siga dando oportunidades. Si no disfrutáis esos momentos, personalmente, creo que abandonaréis la serie sin remedio. Si le dais la oportunidad, a partir de la mitad de la temporada, la calidad de los capítulos se hace más constante y la serie resulta más disfrutable. Pero hay que llegar hasta ahí. A criterio de vuestra paciencia lo dejo.



Nota: 8. Tal vez la serie no fue lo que se esperase de ella (yo me esperaba algo más, sinceramente), tal vez le costó demasiado encontrar el punto y tal vez, solo tal vez, el lado más humano de los personajes, tan típico y masticado, resulta insoportable; pero esos diálogos a mil por hora, esos gritos hastiados y esos juegos de sonrisa y mirada son verdadera arte. Espero que la ya confirmada segunda temporada aproveche más los puntos fuertes y minimice, corrija u omita los puntos negativos, y es que esta serie podría ser, sencillamente, colosal.



Entradas relacionadas
Première.

Otras series de Aaron Sorkin
Studio 60.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

The Shield (5ª temporada) - FX

The Shield muestra en esta temporada el verdadero potencial de la serie. Nos encontramos ante la temporada más tensa, ante la más bruta, la más divertida y la más épica. Como si Shawn Ryan y su equipo se hubieran dedicado a introducir elementos en la serie en temporadas anteriores para tener material para hacer esto. ¡Qué fantástica temporada!



Durmiendo con el enemigo


Bueno, puede que no literalmente, pero lo cierto es que el planteamiento de esta temporada deja un enemigo mucho más cercano que los Byz Lat y que los armenios. Esta temporada vuelven los de Asuntos Internos, y esta vez vuelven con armamento pesado de verdad, no como aquella chica de la segunda temporada a la que prácticamente hicieron vacío; esta vez han mandado a un tío obsesivo e implacable, meticuloso y profesional, que se oculta bajo una fachada de sonrisas y camaradería: el teniente Jon Kavanaugh (un fantástico trabajo de Forest Whitaker). Kavanaugh va a por Vic y lo hace a lo grande. El teniente cuenta con todo el apoyo de la cúpula —entre ellos David Aceveda, por supuesto; que siempre está metido en el ajo si se trata de ir a por Mackey— y es un hombre entregado que ya ha tejido parte de su red. Y empieza por Lem. Nuestro adorado Lem.

Forest Whitaker, el sabueso infernal.

Por si fuera poco tenemos jefe nuevo en la comisaría de Farmington. La verdad es que tras el descarte de Claudette y el rechazo de Wagenbach creo que no debíamos esperar nada especialmente honroso, pero creo que nunca imaginamos a nadie tan, tan cutre. El detective Billings, ese hombre infantil y con problemas de autoestima se pone al mando. Y pasa lo que pasa, claro. Billings no tiene buenas ideas, no es buena persona, no es buen jefe y no lo hace bien. Pero eso no es una sorpresa si habéis llegado hasta aquí.

La informate Emolia Meléndez, a la que ya conocemos de la temporada anterior, vuelve para liar, más si cabe, esta complicada madeja. Ella solo quiere dinero e informará a quien quiera que se lo dé. La lealtad está fuera, y muy lejos, de su ecuación. Emolia y sus datos serán parte importante de las intrigas de esta temporada, sirviendo a la vez a Mackey, que la cuenta como una amiga, y a Kavanaugh.

Entre las tramas de otros personajes nos encontramos con algunas ya muy secundarias (la serie va de lo que va) como los problemas de Julien con su chica al cargo, Tina Hanlon, una preciosa latina. Julien, todo sea dicho, es un capullo que parece olvidar los problemas que tuvo él al principio incluyendo sus ataques de ira. Danny, que es algo más objetiva con Tina, aunque a veces parece dejarse arrastrar un poco por una especie de extraños celos, tiene su tramaña de preñez, con una pizarra en la que el resto de los policías han hecho sus apuestas sobre la paternidad del futuro descendiente. A Claudette le pasa algo, está dispersa; Dutch se da cuenta e intenta conseguir información. La verdad es que el resultado me pareció completamente imprevisible.

Mismo plato con nuevas especias

En realidad son especias que ya se han usado antes (Asuntos Internos, investigación sobre Vic) pero nunca se han usado tanto. Esta temporada es un plato indio y sabe a sus especias. La carne está para llenar el estómago, que lo que importa aquí son esos elementos que salpican la temporada.

Esta es una temporada de tensión creciente. Todos sabemos que Mackey es corrupto, que es algo despiadado y, sin ninguna duda, un hijoputa de tomo y lomo. Todos sabemos que es una persona de la que no es aconsejable fiarse y que usa la ley como una excusa cuando le interesa, y cuando no se hace su propia ley al margen. Es verdad. Pero Mackey es uno de esos personajes gris oscuro bien construidos que se meten tanto en su telaraña de mentiras, juegos y tratos subrepticios que acaba creyéndose toda esa milonga del bien superior, de la compensación kármica y un montón de tonterías. Mackey se cree buen tío, no tengo ninguna duda al respecto. El problema es que aunque sepamos lo mal bicho que es en realidad, es difícil no cogerle cierto cariño familiar; y uno pasa la temporada queriendo ver como Kavanaugh se encuentra con muros y fracasa en su intención de derribar al titán polimafioso calvo con gafas de sol.

Ese es el gran truco, y sin duda el gran acierto, de la temporada. Juegan con la implicación psicológica del espectador, que lleva 4 temporadas siguiendo las aventuras del equipo de asalto. ¿Cómo no preocuparse por Vic, por Ronnie y por Lem? ¿Por Shane? No, por Shane no. A ese que lo maten, gracias.

Lemansky, ¡pero qué majo es este hombre!

La serie ha conseguido tener momentos de dirección lucida y ya no parece dispuesta a abandonarlos. Aunque el estilo general siga siendo de una sencillez un poco árida, la serie dedica ahora bastante más tiempo que antes a secuencias muy largas (una continua de 4 minutos en el primer capítulo) en las que nos hablan de muchos personajes con una cámara más tranquila.

Capítulo final extendido

Le doy un epígrafe propio solo porque todo lo que diga va a ser un spoiler horrible.

Toda la trama de la abogada fue una locura, pero era trepidante y enganchaba como pocas. Esa necesidad de implicar a más gente con todo lo que han hecho, todo el nuevo juego que se abría era algo increíble. El duelo entre Vic y Jon (que cada vez se deja arrastrar más por su obsesión, ya casi completamente loco) que parece alcanzar el clímax constantemente sin hacerlo nunca de verdad, siempre a la espera de un momento más tenso que los anteriores (cualquier excusa es buena para mostrar el culo de Gina Torres; tanto más si desemboca en un incremento del odio que Jon siente por Vic), la férrea lealtad de Lemansky (qué personaje tan fantástico. Nos declaramos fans suyos desde el Palacio), la nueva dirección de Farmington a cargo de una Claudette enferma de Lupus (House echaría la lagrimilla)...

Y por supuesto el final-final de temporada, cuando Lem y Shane se reúnen. Uno sabe qué va a pasar, quizá no cómo, pero sí sabe qué. Y es horrible. La escena es muy larga, muy tensa, a gritos. La lealtad al grupo y la supervivencia que lo pisa todo enfrentadas, Lem y Shane. Qué gran duelo verbal. Lem, tan amistoso, tan fiel como siempre. Y Shane... tan Shane como sabemos que es; perdido por completo desde que lo desataron de la correa con que lo tenía Mackey, desde la cuarta temporada y sus tratos con Antwon Mitchell. Qué final de escena tan terrible. Pero qué bien lo hace Walton Goggins. Qué horrible. ¡Antes ya odiábamos a su personaje! Pero en este momento le cogimos manía personal. Shane, muérete ya, por favor. Y si puede ser de forma horrible nos das el gusto, ¿sí? Buen chico.


Nota: 10. Una temporada intachable. Y punto.