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viernes, 31 de diciembre de 2010

Presa - Michael Crichton

No sé cuándo compré Presa, la verdad. Sé que llevaba «bastante tiempo» entre mis libros pero por unas cosas u otras, al final nunca me decidía a leerlo. Llegó el momento, supongo. Lo cogí con dudas. Siempre me ha gustado el rollo cifi de Crichton, pero desde la última vez que me acerqué a él había llovido mucho, demasiado; y no tenía ni idea de cómo iba a encajarlo ahora. Así que, en cierto modo, abrí la primera página algo temeroso.





Miedo innecesario, Presa ha sido de la mejor narrativa contemporánea que he leído nunca. Es exquisita. Simplemente. A lo largo de sus páginas nos encontramos un ritmo increíble, adictivo desde el principio y en continua aceleración hasta el mismísimo fin; unos personajes muy carismáticos y bien planteados... —sólidos, diría—; una historia de ciencia ficción bien documentada y distintos temas normales tratados con calidad y detalle, como el drama familiar o la situación laboral del protagonista.


El primer capítulo de la obra, en la que nos presentan al protagonista, su situación laboral y psicológica; y a su familia, es fantástico. Absolutamente increíble. ¿Qué tiene de grande, podéis preguntaros? No es más que un drama familia, un drama común, clásico y poco innovador. Es cierto. Todo eso es cierto. No obstante, la presentación de los personajes es rápida y clara. Los personajes no van a tener una importancia tal como para dedicarles 500 páginas a presentarlos, el libro tiene 400 páginas y pronto, muy pronto, conocemos perfectamente a Jack Forman y a su familia. Nos da patrones simples y concisos para reconocerlos; lo cual me parece fantástico porque se ahorra un montón de comentarios insulsos sobre hacia qué lado se hace la raya del pelo. El drama familia destaca, creo yo, por su frialdad y realismo. Pasan cosas, conocemos sólo uno de los puntos de vista y eso nos posiciona en un lado de la balanza. Rápidamente y sin dudar; aun suponiendo que Jack está equivocado —en parte, al menos; esto me pareció evidente desde el principio— tiene toda la razón del mundo para quejarse. La situación es inaceptable. Y punto. Merece una mención especial la evolución de Jack y de su mujer a lo largo de este primer capítulo, con sus discusiones y reconciliaciones; probablemente uno de los pasajes costumbristas que me he encontrado en una obra que no pretenda ser costumbrista en sí misma. Ya desde este mismo momento, se nota una especial atención a insistir en la mutabilidad de las cosas, en lo frágil que es la estabilidad de una situación: todo cambia, incluso los pilares que una persona considera absolutamente firmes.

Este capítulo y el principio del segundo juega, además, con la empatía del lector. Jack Forman se deprime, envolviendo al lector en una espiral fatalista y frustrante que te arrastra con él. Es fácil identificarse con una situación tan, aparentemente, normal. Aunque tratándose de Crichton, y con el aviso sobre sus preocupaciones por la nanotecnología al principio del libro, supongamos, sin temor a equivocarnos, que hay algo más.

No obstante, el segundo capítulo trae algo más consigo. Un absoluto, y contundente como un mazazo, cambio de ritmo. La velocidad de este capítulo y del siguiente —no tanto en el último, creo yo— consiguen crear un efecto inquietante y opresivo, llegando, por momentos, a resultar casi incómodo. La ausencia de anticlímax durante una parte tan extensa, se vuelve un poco infernal, aunque fuerza al lector a seguir leyendo. Yo, que soy más de leer «a poquitos», me sentí ligeramente frustrado con esto; aunque reconozco que se trata de un asunto completamente subjetivo.

El final no me pareció que se mantuviera a la altura. Lo cierto es que desde el primer capítulo es moderadamente fácil suponer qué está pasando y cómo pueden desarrollarse las cosas, aunque el libro sigue resultando, de todos modos, muy entretenido; no obstante, el final carece del brillo, la velocidad y la contundencia del resto del libro. Es apurado —que no rápido— y algo forzado.

El nivel de ciencia ficción es aceptable, interesantemente ficticio pero sin pasarse y con una documentación notable. Presa no intenta ser un ensayo sobre cómo podría ser la ciencia (uno de esos peñazos que tratan la ciencia ficción como se trata un libro de divulgación científica real), pero tampoco deja toda la información de lado. El punto de equilibrio me parece muy apropiado, el vocabulario es correcto y algunas de las ideas están muy bien pensadas. Especialmente, el de aprovechar las propiedades emergentes de los sistemas. Fantástico.

La traducción, a cargo de Carlos Millá Soler, tiene cosas que no me gustan y que me hacen chirriar los dientes. Destaco que cuando mete a una chica inconsciente —o herida, no me acuerdo bien— en la sala estanca, dice que «la entra» en la sala. Además, parece que cada vez que aparece un «fucking» algo, es «jodido» —una traducción que me enseñaron a odiar a base de 62400 repeticiones... en serio—. Por otra parte, gracias a este libro descubrí que la RAE recomienda «cabrestante» en lugar del más común —creo yo— «cabestrante», que, además, mantiene con más lógica la etimología de la palabra. Cualquiera de los traductores que me leen podrían decir mucho más si en algún momento lo leen, estoy seguro de ello. No obstante, no hay frases inconclusas o sin sentido como me he encontrado en otros libros, uno de los cuales comentaré dentro de unos días.

Nota: 9. El final resulta un poco predecible y decepcionante —creo recordar que Crichton peca un poco de esto, en general—, pero el desarrollo es trepidante, interesante y está maravillosamente contado. Completamente recomendado.

martes, 28 de diciembre de 2010

El hombre que pudo reinar - John Huston

John Huston nos sumerge en una divertida película de aventuras con un sinfín de toques humorísticos y con los grandiosos Michael Caine y Sean Connery, en los papeles  de Peacy Carnehan y Danny Dravot, dos soldados británicos que se meten en Kafiristán para probar suerte y hacerse reyes.



La película es grandiosa. Tiene el punto justo de ritmo, de aventura, de humor, de épica y de todo; no le veo nada de malo. Grandes personajes, gran historia, magnífico humor, magníficos escenarios, vestuario, actores... es un pequeña delicia que nadie debería perderse.

Carnehan y Dravot, dos miembros del ejército británico y de los masones, deciden irse  a Kafiristán a tomar parte de las disputas entre reyes para medrar y acabar ellos mismos como reyes. No obstante, ni siquiera ellos son tan optimistas como para imaginar la verdad, que Dravot será tomado por heredero de Alejandro Magno y que todos se pondrán a sus pies. A partir de ahí asistiremos al cambio de los personajes, a cómo encajan el poder, a cómo se intentan mantener firmes a sus principios, a seguir el pacto de caballeros que habían firmado antes de que todo comenzase.

Y sí, dentro del tono cómico de la película, nos encontramos con un retrato psicológico bastante duro de los protagonistas, con los que resulta increíblemente fácil empatizar; aparte de con el gracioso —aunque ese, en una película de estas característica lo daba casi por sentado— choque cultural entre los británicos y los kafiristanos.

La banda sonora épicamente exótica acompaña sus movimientos con estudiada perfección, un sonido extraño y a la par increíblemente cómodo y atractivo les sigue en su viaje en camello hasta la alegre tonadilla de cuando salen de las cumbres heladas. Increíble. Hasta la canción final, cantada a dúo por Connery y Caine, basada en The minstrel boy, una canción irlandesa, según he visto en internet.

Un final hermosamente épico pone el broche de oro a unas de las mejores películas de aventuras que he visto. Grandiosa de principio a fin.

Nota:  10. Una película magnífica en todos los aspectos. Absolutamente recomendada.

sábado, 25 de diciembre de 2010

Tron: Legacy - Joseph Kosinski

Tron 2 es, en resumidas cuentas, lo que me esperaba. Una película muy bonita visualmente, ligeramente basada en la primera parte (del año 82), que comparte actuación de Jeff Bridges, carreras de motos y peleas. Sí. Además, esperaba una película de Disney (es lo que es, al fin y al cabo) y también lo tuve.

                                       

Tron: Legacy (que así se llama) nos planta años después con un Jeff Bridges padre de familia que le cuenta sus películas al hijo. Estuve en la Red, dejé a CLU a cargo de todo y todo era fiesta, jolgorrio y acción, hijo. Un día, el padre desaparece y, evidentemente, está metido en la red. El hijo crece y un buen día, dado que su padre ha contactado con un miembro de la empresa ENCOM, el chaval entra en la Red —accidentalmente— a buscarlo. Allí, CLU, en el papel de Palpatine mezclado con Vader, se ha hecho con todo, el padre del muchacho se ha retirado a una vida contemplativa cual maestro Yoda, aunque en realidad se parece más a Qui Gon, que tiene a su cargo a una aprendiz súper buenorra, la hermosísima Olivia Wilde (aunque su maquillaje de espantapájaros emo, a mí no acaba de gustarme), que tiene el papel de Obi Wan, más o menos, pero con tetas. Sí, es absolutamente imposible, pero ABSOLUTAMENTE, no encontrar la terrible lista de similitudes —que amable soy llamándoles así— con Star Wars. Escenas calcadas de todas las películas. Increíble.

La película es visualmente espectacular. Me habían dicho que no, que estaba bien sin más; pero a mí me ha parecido un espectáculo excelente. En 2D, claro; el 3D no es santo de mi devoción y sólo pago más por ver las cosas con menos nitidez y menos color cuando no queda otro remedio. ¿Cuáles son los aciertos? En esencia, Tron: Legacy actualiza Tron. Me explico, la gracia de Tron, mayormente, era el acercamiento al mundo del videojuego. Este mundo ha cambiado mucho desde los primeros años de los 80, así que necesitaba un repaso. Ahora los escenarios de la carrera de motos son 3D, hay muchos más giros de cámara alocados, está enfocado a un público más general, tiene navecitas, preciosidades, etc. Sí, Tron: Legacy es Tron hecho para XBOX360 y PS3. Exactamente eso. Y qué coño, eso es justamente lo que debería ser. Un aplauso.

Además, el castillo de Disney tronizado del principio, es precioso, imponente y casi majestuoso. Añadimos a eso las interpretaciones de Bridges y Wilde y lo increíble que está CLU, un Jeff Bridges más joven que es de lo más realista que me he encontrado por el momento. Personalmente, CLU me parece más logrado que todo Avatar; tomad ésa. Y, por último, la banda sonora está muy bien. Pensaba que Daft Punk me iba a aburrir a lo largo de tanto tiempo (es un grupo que me aburre horrores, no me desagrada oír una canción, pero tras que suenen 2 ó 3 seguidas ya sueño con que dejen el mundo de la música para siempre) pero como música de acompañamiento me han resultado increíblemente agradables; sobre todo con algo tan electronicoide como Tron: Legacy.

Fin de las cosas buenas. El guión es malo, el argumento es demasiado predecible y tópica (¡hola otra vez, Avatar!), los diálogos carecen absolutamente de carisma, el acercamiento a la informática es absolutamente horrible (especial mención para el momento en que Jeff Bridges reinicia a un programa dándole un golpe en la cabeza, uno de los más impactantes «WTF?» que recuerdo últimamente), los personajes son planos, el protagonista hace la actuación menos convincente que recuerdo haber visto (sobre todo con esos movimientos de malotillo californiano, ¡urf!)...

Nota: 6. Es una buena adaptación contemporánea de Tron, aunque como película es absolutamente mediocre. Bridges, Wilde, Star Wars y lo vistoso de sus escenarios salvan el equipo que, de otro modo, sería decepcionante sin más.

Y me siguen faltando: El hombre que pudo reinar, Presa, El círculo oscuro, Origen, Hora Cero (comentaré algo aunque no me lo haya terminado), Deadwood (que me faltan un par de capítulos) y no sé si me olvida algo.

Felices fiestas, lectores y lectoras.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Scott Pilgrim contra el mundo - Edward Wright

Scott Pilgrim contra el mundo nos cuenta la vida de un jovenzuelo que se enamora de una problemática jovencita llamada Ramona. Este amor desesperado le llevará a enfrentarse con sus 7 exnovios malignos a ritmo de música cañera rock y punk y a través de unas secuencias llenas de homenaje al mundo del videojuego.




Podéis pensar que la premisa es una tontería, que parece la película más tópica del mundo. Acertaréis y fallaréis a partes iguales. Es cierto que el motivo argumental es tópico y, quizá, ridículo. No obstante, es la forma de llevar la película la que lo hace distinto. Lo hace todo distinto. L buenas adaptaciones de cómic a cine se cuentan con los dedos, no hablo de fidelidad —o no sólo, al menos—, hablo de conseguir una buena película a partir de un buen cómic. Cambiar de medio implica cambio de recursos y, en general, ese cambio siempre me resulta un poco torpe y desesperado. Sin haber leído Scott Pilgrim (más allá de gags sueltos que han tenido a bien enseñarme) creo que  la película captura bien la esencia de los cómics, sin entretenerse en paja y metiéndose rápidamente en harina. Todo es humorístico, caricaturesco, rápido y entretenido. Muy entretenido.

Mientras decide cómo dejar a su actual novia, Knives Chau, Scott Pilgrim, un jovencito en paro y bajista de un grupo normalito llamado The Sex Bob-omb, conoce a Ramona y decide que ella es el amor de su vida. Aparte del drama con su actual novia, tendrá que enfrentarse a otros siete problemas. Bueno, ocho, en realidad; siete de los que ya he hablado y uno más: Ramona está loca de atar.

Evidentemente, en su reducción a 110 minutos se eliminaron cosas pero manteniendo su aire desenfadado y divertido, su sombra absurda, sus personajes y situaciones exageradas y los siete ex novios malignos. Además, una divertidísimo e interesante banda sonora, un tratamiento de la imagen original, lleno de referencias al mundo del cómic, unas coreografías muy vistosas —que no tienen nada que envidiar a (lo siento, fans de Lucas) los combates de Jedis—, la preciosa Ramona —interpretada por Mary Elizabeth Winstead—, una sucesión de momentos, a mi entender, hilarantes y unos trucos de dirección muy efectistas complementan un visionado que, probablemente, sea el más divertido que he encarado en mucho mucho tiempo.

Nota: 9. Si no la has visto, tardas. La película es una gran, gran película. Una delicia técnica y una gran labor audiovisual: divertida, rápida, bien interpretada y bien grabada. Además, es difícil considerar que los actores no están bien elegidos. Creo que todos se ajustan muy bien a lo que se podía esperar de ellos. Desde luego, habrá quien diga lo contrario...

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Reservoir dogs - Quentin Tarantino

El debut de Tarantino en el mundo del cine dejó bien clarito cómo le gustaba trabajar a este hombre: sangre a raudales, un guión que suda carisma por cada uno de sus poros, y unos personajes magníficos llenos de humor negro.



Joe Cabot contrata a 6 criminales para llevarse unos diamantes (me dio fuerte por el robo de diamantes últimamente). Estas personas, para dificultar el seguimiento si capturan a uno de ellos, utilizan nombres en clave (Señor Blanco, Señor Naranja, etc.). Cuando llegan al lugar, la policía ya los está esperando. Algunos mueren allí mismo, el resto se reúnen en el punto de encuentro sabiendo que uno de ellos es un soplón.

Los actores, entre los que están Tim Roth, un herido agonizante increíblemente conseguido y expresivo (del que hablé ayer en la reseña de Four rooms y que, en Reservoir también me dejó absolutamente impresionado, mejorando infinitamente mi opinión sobre él), Harvey Keitel, en el papel de un criminal bastante íntegro —dentro de lo que cabe— y con madera de líder (el jefe de policía de la Life on Mars estadounidense y actor de tomo y lomo en un sinfín de películas) y Steve Buscemi, con un personaje escrupuloso y perfeccionista (un actor que, personalmente, me encanta; y al que me encanta reencontrarme siempre medio por sorpresa, bienvenida, sobre todo en Boardwalk empire); junto al propio Tarantino, Michael Madsen y Edward Bunker, bailotean a través de 100 minutos de perfecto desarrollo guionístico siguiendo un camino intrincado en el que se nos va contando la historia en pedazos que se van interconectando desembocando en el, para mí, mejor final posible.

La tensión entre los personajes es casi palpable en todo momento, la desconfianza, los nervios... el miedo; todo ello aderezado por la violencia vestida de humor que Tarantino usa constantemente a lo largo de su cine, salpimentando unas películas que (desde esta presentación en el mundo filmográfico) lucen casi siempre unos guiones magníficos y unos desarrollos sobradamente a la altura, acompañados de una música y una puesta en escena espectacular. Lo cierto es que Reservoir dogs ya tiene todos esos ingredientes... en sus proporciones adecuadas.

Nota: 8,5. Una película entretenida, impactante, con un guión sorprendente y unos actores fantásticos.

Vídeos

Llevo mucho sin colgar una entrada con vídeos, pero hoy, para celebrar la obtención de mis notas, haré uno con las cosas más increíbles que he visto últimamente.

Ewan Dobson interpretando una de las canciones más endiabladas que he oído en mucho tiempo. Grandiosa, y eso que no parece —para nada— mi estilo:



Tim Minchin, un humorista que descubrí hace muy poco pero que me ha dado bastantes momentos divertidos en esta pasada época de exámenes. Escojo: "Si abres demasiado tu mente, se te caerá el cerebro", aunque dejo a Escipión corregirme si mi traducción del título le parece horrible:



Surprised Darth Vader:


Chad Vader, pongo este porque es el primer vídeo de la primera temporada, pero van en la tercera, por lo que he leído. Increíble.

martes, 21 de diciembre de 2010

Four rooms - Varios

Four Rooms consiste en 4 cortos (a manos de Allison Anders, Alexandre Rockwell, Robert Rodríguez y Quentin Tarantino) que nos sitúan en un hotel en nochevieja. Ted, el botones —Tim Roth, el prota de Miénteme (Lie to me)—se ve acosado por los extraños personajes que se hospedan en el hotel. Tres maléficas brujas, una pareja con problemas graves, una pareja de mafiosos que lo dejan al cargo de sus hijos y un grupo de personas inmersas en una apuesta.



La película no es mala, aunque sufre unos altibajos terribles que empañan absolutamente la factura de sus dos últimos cortos. Lo cierto es que los dos primeros me resultaron aburridos, sobre todo el primero, que me pareció, además, mal llevado y demasiado largo. De hecho, si no llega a ser por el divertido trabajo de Roth (más caricatura que persona)... sería, directamente, insoportable. Lo siento, Anders y Rockwell. Menudos cortos más abominables...
El primer corto trata de unas brujas que necesitan semen para un conjuro. ¿Qué decir? Es que no podría ser más aburrido. Lo busca y lo consigue. El corto es malo, la historia es mala, Madonna ganó el razzie y la sensación que se le queda a uno en el cuerpo es de «¿pero qué es esto?». ¿Cuántas copas hacen falta para encontrar divertida este engendro?
El segundo corto, más divertido que el primero, pero aún portador del olor a rancio y ridículo nos presenta a una pareja en la que las perversiones y los celos son la motivación de la historia. Aburre antes de llegar a la mitad de su metraje, así de simple.
El tercer corto, el mejor de todos, nos presente a un imponente Antonio Banderas haciendo de mafioso mexicano, a la pareja de este y a los dos hijos, unos monstruos de cuidado. El botones queda al cargo y el corto resulta entretenido, divertido y el final está a la altura.
El último, a cargo de Tarantino, mantiene el tipo. Sin más. Sigue muy en su línea, tal vez un poco más caricaturesca de lo normal, pero en la misma línea. De todos modos, no es demasiado difícil que el corto sea mejor que los dos primeros.

Nota: 5. Es difícil compensar un primer corto horrible y un segundo corto algo aburrido, aunque separando cada corto, le daría un 7,5 al tercero y un 6,5 al cuarto. Un 2 al primero y un 4 al segundo. 

lunes, 20 de diciembre de 2010

Snatch: cerdos y diamantes - Guy Ritchie

Snatch: cerdos y diamantes es una película molona dirigida por Guy Ritchie.  En ella, un grupo de personajes, todos extravagantes e interesantes —cada uno a su manerase buscarán las cosquillas, se chantajearán, amenazarán y mentirán siempre bajo la sombra de un gran diamante, objeto de todos los anhelos.



La película es entretenida, amena, divertida, impactante y rápida. Muy rápida.  El ritmo es despiadadamente veloz, sin tregua, y nos guía a través de escenas grabadas con ángulos de cámara extraños y ajenos y con unos cambios de secuencia completamente imprevisibles; mientras unos diálogos cargados de humor negro amargado nos presentan y detallan a los personajes, entre los que destaca —para mí, al menos— Michael, el gitano irlandés encarnado por Brad Pitt que balbucea medio ininteligiblemente, sin perder de vista a Tony (Vinnie Jones), un tío cabal y realmente duro. La cohesión entre las partes es absoluta, a pesar de sus saltos de escena endiablados y con un ordenado aspecto y desarrollo caótico, tanto más en la increíble y magnífica presentación de personajes.

El toque tarantinesco, de acción rozando el continuo esperpento, y lo hilarante del guión son dos aspectos que envuelven a estos magníficos personajes, tanto como la suciedad de los repugnantes barrios londinenses en que se desarrolla la acción. Todo parece estar cuidado al milímetro en esta película, que —aunque tardé mucho en verla, a pesar de la insistencia de Miguel— es de lo más divertido y ameno que me he encontrado nunca delante de una pantalla de televisión.

Una banda sonora de lujo, con grupos como Oasis, Massive Attack o Madonna (que se casaría unos años después con Ritchie, y se separaría algunos años más tarde).

Nota: 9. Terriblemente divertida, increíblemente rápida y novedosa. Unos cambios de plano magníficos y profusión de pantallazos extraños y explicativos (sobre todo al principio, cuando pueden resultar incluso un poco cargantes). Si no la habéis visto, no remoloneéis tanto como yo, porque es un peliculón.

viernes, 17 de diciembre de 2010

The Walking Dead - AMC

Ésta era la gran apuesta de la AMC para esta mitad de temporada: 6 capítulos a cargo de Frank Darabont basándose en los comics de Kirman. No voy a mentir, esperaba un gran producto. Todo el mundo me habló maravillas de los comics y a mí encanta el creador de la serie. Pero no, no fue así. Ésta serie me ha parecido uno de los productos más decepcionantes que soy capaz de recordar.



El primer capítulo fue bastante efectivo, no especialmente complejo, pero cumplía. No parecía que fuese a cambiar el panorama de las series de televisión, pero al menos prometía. Sus estupideces todavía no ahogaban el fantástico trabajo de iluminación, lo bien escogido del reparto, los terribles y desolados escenarios, el color... lo cierto es que el aspecto visual del primer capítulo es impresionante. El detallismo y crudeza de los zombis, especialmente en la que se arrastra por el parque... sencillamente impresionante. Pero el capítulo se quedó ahí.

SPOILER ALERT (si no habéis visto la serie, abstenéos):
El principio, una carretera por la que circula un único coche acercándose a la cámara, hasta encontrarse con un coche volcado y unos metros después con un camión en el mismo estado, es terriblemente efectivo. Baja Rick, el protagonista de la historia, según se mueve se ve más desolación y se escucha el zumbido de las moscas. Tétrico, chungo. Genial. La escena sigue, más de lo mismo. Abandono, desolación, suciedad... los pájaros pían, las moscas zumban ; en algunos coches hay cadáveres (no, zombis no, cadáveres). De repente, un ruido. Miedo, vacilación. Rick busca la fuente: unos pies arrastrándose algo torpemente, una niña recogiendo un oso de peluche que, al oírlo, se da la vuelta... el primer zombi. La mandíbula putrefacta, el rostro hambriento, el ruido gutural... Rick dispara. En la serie. La serie parece molar, de verdad que sí. Parece dura, contundente y fría. Pero no, todo es mentira, un buen engaño, un juego de manos. Han sido 5 minutos grandiosos. A partir de este momento tenemos un ratazo (que no retazo) de actuación policíal para presentarnos a Shane, el compañero de patrulla de Rick. Tiros, acción... mierda. Rick al hospital. 8 minutos de tedio y otros 3 de visión desenfocada en el hospital. Rick se levanta en su habitación de hospital toda hecha mierda, no hay nadie más. En un pasillo, tras una puerta cerrada hay una tía casi completamente devorada. Tétrico, chungo, sí; ¿volverá a molar? Se vuelven a oír pasos torpes y en la puerta de la cafetería del hospital está escrito en plan graffiti "Don't open this door". Dentro están los zombis encerrados, porque en EE.UU. como en España, las cosas se hacen a medias. Más tarde se da una explicación, pero ni siquiera con ella me pareció demasiado razonable, la verdad. En el minuto 21 sale del hospital, luz embriagadora, envolvente; como al final de Cube. Análoga a la que nos encontraremos mucho más adelante, al final del capítulo cinco. Bien: muertos, moscas, desolación; música basada en disonancias chungas, muy del rollo de Lost. Ruta hasta su casa, no hay nada. Nadie. Luego se encuentra al negro. Un personaje que tampoco pinta nada. Llega, cumple su parte de la historia (rellenar el capítulo) y participar en la primera escena ridícula de ducha (¡hay más, tranquilos!) y pone en situación a Rick. "Hay zombis y se matan de un tiro en la cabeza o a golpes", resumidamente. La casa se alumbra con velas y esto le da un toque todavía más lúgubre a la serie. La iluminación es genial, aunque suene paradójico. Los colores apagados bajo la tenue luz de las velas o bajo la total ausencia de la misma cuando necesitan disimular su presencia, ofrecen un toque casi mágico. Luego Rick va a por armas a la comisaría, hace un par de buenas acciones —porque es el héroe—, le deja un rifle al negro para que mate al zombi de su mujer y luego sale él en busca de la suya porque espera que esté viva. Entonces aparece la mujer de Rick con otros supervivientes, entre los que está Shane... y se les ve liarse. Rick llega a Atlanta... a caballo —como buen héroe yankee—, se encuentra un mar de zombis y al final acaba dentro de un tanque y un tío con voz de cachondo mental le habla por radio. Así acaba el primer capítulo. Os lo he spoileado enterito. El resto no irán tan en detalle.
Cuando este capítulo terminó, la gente se emocionó. "Es perfecto!!", decían. La verdad es que me inquietaba un poco. Me parecía raro ser el único que había notado que empezaba como 28 días después, que duraba casi lo mismo y contando casi nada, introduciendo a unos personajes que no aportaban salvo el relleno temporal. Bueno, de todos modos... —me dije— las cosas buenas compensan las cosas malas. El trabajo audiovisual es impecable y la serie merece la pena. Esta creencia no me duraría demasiado.


En el segundo capítulo Rick se reúne con unos supervivientes: la mujer histérica, el nazi estúpido, el negro del Bronx, el asiático graciosete, la negra dura y taciturna (se reúnen un francés, un inglés y uno de Lepe, vaya). Hay problemas varios, el nazi acaba esposado en la azotea con el negro (al que atacado) vigilándole; cuando cerca del final dicen de liberarlo, el negro se dispone a huir, pero finalmente se arrepiente, vuelve, tropieza y la llave se le cae por un tubo... en un alarde de coincidencia impagable y, que a cámara lenta, queda inexpresablemente ridículo. A partir de este momento, aunque la serie intenta remontar el vuelo en el siguiente capítulo, ya ha sentenciado la temporada.
Rick se reencuentra con su familia, Shane se queda sin vagina disponible. Nos presentan a otros supervivientes, incluyendo al hermano del nazi que cumple el prototipo de tío super duro pero siendo un poco menos retrasado.
En el capítulo 4 comienzan los absurdos de nivel alto. El grupo se decide a recoger la bolsa de armas que Rick abandonó en el primer capítulo, pero aparece una banda de sudamericanos en el mismo momento que también la quieren. Cada grupo secuestra a un miembro del otro bando (más o menos) y al final Rick decide compartir las armas con ellos para salvar al asiático. A todo esto, como podremos ver, la durísima banda de latinoamericanos... cuida viejos en un asilo. Son super hijosputa, pero se dedican a cuidar ancianos de forma completamente forzada. Sin comentarios. Ahí muere el primer superviviente del grupo "protagonista", aunque es, quizá, uno de los que se ve menos importante.
En el 5 deciden ir al CDC, al final entran y en el 6... se sucede la cadena de absurdos más épica que nunca haya disfrutado hasta el momento. Destaco: la silla ariete (cuando las hachas no han funcionado), la súper ducha con agua calentita pero no mucho (es que apenas queda energía en el CDC), la explosión de la granada que revienta sólo el cristal que ellos quieren dejando absolutamente indemne el resto de la estructura, que se supone que todo el complejo funciona con gasolina, el mundo está devastado, todos los coches están por ahí, disponibles casi a placer, y no pueden conseguir gasolina para reabastacer los depósitos... podría seguir, de hecho un grupo de FB ha recopilado unos 10 absurdos de ese capítulo. Es que no tiene desperdicio, en serio.

¿Conclusión? Pues que la serie es mediocre, en el mejor de los casos. Que toda la gente que se ha hinchado a darle buenas críticas... pues no sé, o se ha emocionado porque aparecen zombis y están de moda, o porque adoran cualquier cosa con zombis o porque están coaccionados para decirlo, porque no me explico que pueda haber otras razones.

Nota: 3. El guión (con tilde, sí, ¿qué pasa?) es infame. Así de simple. La imagen es preciosa y está muy trabajada. La música está bien. No obstante, lo más importante de este tipo de series es el argumento y el desarrollo de los personajes y ambos puntos son muy, muy pobres. No obstante, premio al hype del mundo de las series, a esperas de que salga Juego de Tronos (aunque confío más en la HBO que en la AMC, todo sea dicho).

jueves, 16 de diciembre de 2010

Con faldas y a lo loco - Billy Wilder

Fue un buen rato. ¿Qué más puedo decir? No me pareció que fuese una peli merecedora de todos esos dieces que se le adjudican —diría que por costumbre y porque "algo tan viejo y conocido no puede ser malo. ¡De ningún modo!"—, pero sí fue una película entretenida, divertida y bien contada.



En los años 20, dos músicos (Tony Curtis y Jack Lemon) presencian un trágico tiroteo y se ven obligados —bueno, obligados no... siempre podrían quedarse a morir honorablemente— a huir del lugar y adoptar el papel de dos mujeres, una violoncelista y una saxofonista en una orquesta. Allí conocen a la señorita Kowalczyk —si está mal escrito, lo lamento, de hecho lo he copipegado de IMDB para ahorrarme en salud—, una radiante y seductoramente vestida Marilyn Monroe, parte de dicha orquesta y empiezan a intentar camelarla... desde su femenina tapadera, mientras son seguidos por los mafiosos que los quieren ver muertos.

Los actores bordan sus papeles, el vestuario de Kowalczyk es sencillamente delicioso (valió un oscar, por lo que he leído). La voz de Monroe es, cantando, tan deliciosa como cabía suponer y algunos de los diálogos son absolutamente hilarantes. El más conocido es, desde luego, el de la secuencia final, a la que me referiré como el momento «bueno... nadie es perfecto»; aunque creo que me cautivó más el gag de presumido galán millonario en el que se habla del waterpolo:
«—Trofeos. Ya sabes, tiro al plato, crianza de perros, water-polo.
—¿No es peligroso eso del water-polo?
—Vaya si lo es. Ya se me han ahogado dos caballos.»
La magnífica actuación, increíble vestuario y el toque añejo colaboran con una preciosa banda sonora que nos ameniza la historia, que no es especialmente grande en sí misma. Esta no es una película de fondo, es una película de forma; y la forma es muy divertida, moderadamente rápida y con toquecillos de humor absurdo salpicando el lienzo.

Nota: 7. Una película divertida, con buenos actores y un factor visual muy cuidado. Un guión, por momentos hilarante, aunque el argumento sea un poco —en mi opinión— aburrido y falto de interés.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Muerte entre las flores - Joel Coen

Lo cierto es que ha sido una película extraña. Tardé casi la mitad de su visionado en cogerle el punto. No era horrible, ni mucho menos, pero no me hacía sentir cómodo como espectador; algo importante y subjetivo fallaba, la comunicación no iba bien. No hablaba el mismo idioma que yo, o algo así.



Tom es un gangster irlandés que trabaja para Leo. Ambos mantienen una relación con la misma mujer, así que deciden actuar en contra de Caspar cuando este planea vengarse del hermano de la mujer que comparten.

Tardé bastante en cogerle el puntillo. Cosa rara, en general me gusta mucho cómo hacen las cosas los hermanos Coen; pero en esta ocasión esa primera mitad de la película, que pasé casi sintiéndome al margen de lo que pasaba, alejado, distante, parece que pasó factura. La imagen me encantaba, los paisajes otoñales, dejados de la mano de Dios, los disparos, y el toque oscuramente cómico. Me hacían gracia las grandes frases que parecían querer marcar un antes y un después, y en realidad —a mí, al menos— me decían entre poco y nada. Bajo mi punto de vista, al menos, la película habla sobre lealtades, sobre cómo o porqué se corrompe la gente, hasta qué punto se implica aquí la amistad o el amor, ¿cuánto se puede tensar la cuerda con alguien que es leal?

La película, con una obsesión mimosa en resaltar el aspecto más violento de sus escenas (la escena de los disparos en la casa del irlandés son exageradamente graciosos, negros y, a la vez, impactantes.

La banda sonora preciosa, eso sí.

No obstante, me parece una película terriblemente sobrevalorada, intenta devolvernos (o eso me pareció) al cine negro clásico (aunque desde un punto de vista algo humorístico) pero se queda en el camino.

Nota: 5,5. La película es pasable: el ambiente (escenarios, atmósfera y tal) es muy cautivador, los actores trabajan bien y la música me gustó mucho. El resto no. Muy poco.

martes, 14 de diciembre de 2010

Top Ten: más allá del último distrito - Di Filippo

Me ha costado horrores terminar con él. Me ha parecido aburrido, anodino y olvidable. Dinero tirado, dicho de otro modo.



El dibujo cumple, sin más. No es tan carismático como el del original y algunas viñetas parecen un poco cutres, no obstante; se defiende con soltura. Si no tuviese en mente el dibujo de Gene Ha, lo habría aceptado sin mayores problemas. El guión, en cambio es completamente olvidable. Es difícil, por no decir otra cosa, coger el mundo de Top Ten —que es apasionante, friki y adictivo a partes iguales— y hacer algo tan cutre. No se me ocurre nada bueno que decir de él. Así de simple. No es que Di Filippo no sea Moore, no; no es que lo esté comparando con el Top Ten original; es que es... horrible, aburrido, lleno de páginas cargadas de texto que no dicen nada y con unas resoluciones tópicas y pobremente contadas, con una tensión argumental que roza el 0 absoluto. Puede detectarse cierto énfasis en parecerse al original, en emular a Moore y seguir su estela de fórmula 1 a lomos de un caballo desnutrido. Del caballo desnutrido del malo, que, como todos sabemos, es más lento que el caballo desnutrido (o no) del bueno.
Los personajes carecen de cualquier tipo de carisma (los que ya estaban creados, sencillamente se enfangan en una poza putrefacta de anticarisma, que amenaza con chocar con el carisma del pasado y crear un agujero negro que devore el mundo antes de que lo haga el LHC) se enfrentan a un problema que no consiguió interesarme en  ningún momento. Una figura aparece en el cielo durante un periodo de tiempo y hay gente que se muere. La figura aparece de vez en cuando y la policía de Neópolis va a por ella, encontrándose con todo tipo de problemas.
Para intentar darle algo de gracia al asunto —supongo, lo cierto es que no se me ocurre otra explicación—, hay constantes cambios de pareja de trabajo, y distintos líos amorosos... para que pase algo, supongo. Mucho ruido intentando desviar la atención, me parece a mí, de una trama que parece consumida por completo desde antes de llegar a la mitad, con lo que la lectura se hace agónica.
Una secuela completamente prescindible y 12 euros que podéis/deberíais ahorraros. Ese es el resumen.

La edición está muy bien. Tapas, papel, color y tal. Debe de ser de lo poco intachable del tomo.

Nota: 2,5. El dibujo está bien y la historia empieza pareciendo normalita. Luego cae. Sigue cayendo... y no parece que tenga una red de seguridad para salvarle el pellejo. Decepcionante hasta la lamentación, resumidamente.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Macbeth - William Shakespeare

Tenía notas tomadas respecto a lo que quería decir de Macbeth, pero quién sabe qué les ha pasado en este desordenado antro que tengo por dormitorio.

Me acerqué a Macbeth porque quería una lectura corta con la que intercalar de La Plaga a Historia del mundo (de Chris Brazier). Compré la obra de Shakespeare a un precio envidiable en una feria del libro. Este, Corazón de tinieblas y El extraño caso del Dr. Jekyll y mr. Hyde por 5 euros. Una ganga, sí; pero ya hacía cuatro años de aquella y aún no había leído ninguno, así que parecía una ocasión perfecta.



En tono shakespeareianamente trágico, Macbeth nos habla sobre intrigas, traiciones y ambición. Tres brujas, que hablan rimando lo que dicen, anuncian a Macbeth (general al servicio del rey Duncan) que un día será rey; luego a Banquo (otro general al servicio del rey y amigo de Macbeth), que va con él, le dicen que un día serán reyes sus hijos. A partir de este momento, claro, la tenemos montada.

En la historia se recurre a visiones extrañas varias veces y, además, se hace un hincapié casi obsesivo en los cambios. Se dedican varias líneas, siempre, a los amaneceres importantes, e incluso algunos de los versos más hermosos del libro, como:

"¿Triunfa la noche, se avergüenza el día,
que así la oscuridad sepulta al mundo,
en vez de que lo bese viva lumbre?"

"Ignóralo, paloma,
hasta aplaudirlo. Ven, noche que ciega,
cubre los ojos al clemente día
y tu mano sangrienta e invisible
cancele y rompa la hipoteca infausta
que me hace temblar".

La historia es, de todos modos, lo que se puede esperar de ella. Oscura, tétrica y centrada en la más obcecada ambición. Los fragmentos que leí en inglés son mucho más musicales que los castellanos con lo que es innegable que su lectura traducida, pierde. No obstante, también gana en accesibilidad para el gran público.

Nota: 8. Está deliciosamente escrito y algunos pasajes son realmente hermosos. Destaco, sobre todo el final de la Escena IV del Acto Tercero. Los comentarios de Macbeth son increíbles en todo punto.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, parte I - David Yates

He hecho un salto temporal. Vi la primera y la segunda (horribles las dos) y salté a ésta. Cosas de la vida. La verdad es que no me arrepiento, en esta ocasión —la verdad— es que no me quedé con la impresión de que se intentasen reír del público. La primera película me pareció mala, sí; la segunda me pareció muy mala. Ésta tuvo cuarenta minutos de hastío infinito, de pasaje reflexivo en el que parecen intentar decir algo pero al final no dice nada; pero sacando eso, la película estuvo bastante bien.



Para empezar, el ambiente ya no da asco. Tampoco es que sea un ambiente asombroso, místico y épico, pero bueno... se le acerca. Es un ambiente oscuro, casi tétrico; quieren a los personajes muertos. Un grupo de tíos que optan seriamente a sectarios de Cthulhu se reúnen para hablar de cómo acabar con la amenaza. Entre ellos está Helena Bonham Carter, con un personaje estridente y desagradable que me pareció lo más cargante de todo el grupo, junto a la voz elegida para Voldemort, que es un poco ridícula, así como la voz de Ron... que siempre me ha provocado sarpullidos timpánicos. ¿A nadie le pareció que la voz era de demasiado retrasado incluso para ese personaje? El ritmo es rápido, pasan cosas, ataques, defensas, conjuros... un espectáculo visual aceptable. Bien. Después, de repente, toda la acción argumental cae en un pozo oscuro, tenebroso y lleno de fango del que le cuesta un montón salir. La última hora de película, de hecho, sacando el final; es ese pozo de fango.

Las personas que conozco que han leído los libros, han insinuado que no hay ninguna razón para haber hecho dos películas con el último libro; que esos cuarenta minutos podían haberlos reducido a 5 y que el último libro, que resumieron como "hostias en Hogwarts" podían haberlo contado en los 35 minutos restantes  y que a nadie le habría parecido forzar demasiado. Me quedo con el resumen de Ryu: "35 minutos de hostias, son hostias más que suficientes para cualquier peli".

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, pt. 1, no me parece , en absoluto, una gran película; pero sí una buena película. Muy por encima, desde luego, de las dos que he visto de la serie. Al menos es una película pasable de acción, cuando el resto son malas y punto.

Nota: 7. La película está bien. Por momentos está muy bien, incluso, aunque el que casi 1/4 de la película sea hastío infinito, empaña un producto que habría podido pasar como una gran película de acción para todos los públicos.


Como añadido:
Lau dice que es una vergüenza que el único personaje masculino del que destacan su belleza en todos los libros, sea feo. Feo-feo.

Roma (2º temporada) - HBO / BBC

El final de Roma, cortado como estuvo (de 5 a 2 temporadas por lo que leí, con un tijeretazo brutal) me pareció excelente. Tampoco esperaba menos, claro.



La segunda temporada de Roma se centra en la era octaviana. Octavio crece, convirtiéndose en un jovenzuelo con los dientes mal colocados y una actitud tranquilamente maquiavélica. Octavio es como Marco Antonio pero siendo inteligente y sin ligar. Los dos son tipos despreciables y autoritarios, aunque se crean completamente distintos.
Al igual que en su primera temporada (muy en la línea del resto de producciones de esta cadena estadounidense) tenemos varios frentes abiertos: el de Tito y Lucio en el Aventino (con subtrama de sus hijos), el de Marco Antonio y Octavio (con subtrama  de Atia), la de los judíos (que al parecer iba a mantenerse hasta la quinta y última temporada —y así quedó de precipitada—, la de los cobardes traicioneros y despreciables (este es un blog personal y emito los juicios de valores completamente subjetivos que considero convenientes) de Bruto, Cicerón y demás escoria prorrepublicana.
¿Qué decir? Es todo tan elegante. Las luchas tan sangrientas, las disputas tan encarnizadas, el odio tan profundo y tan ardiente, las mentiras tan enrevesadas y premeditadas. No se puede hablar de la serie sin hablar de todo porque cada pieza contribuye a su gloria. Todo funciona como un reloj: tiene un argumento profundo y elaborado, unos personajes atractivos y desarrollados con toques personales que los caracterizan fantásticamente (la sonrisilla cerda de Marco Antonio, o las dos facetas de Tito —una de ellas utilizada, fundamentalmente, para calmar a Lucio—, la mirada siempre altiva de Atia...), un ritmo trepidante sin perder por ello el detalle y el cariño por el momento. Los escenarios siguen siendo impresionantes, cuidando la ambientación hasta extremos inauditos; los actores son fantásticos y, en mi opinión, responsables del gran magnetismo de los personajes.
Por lo demás, la serie sigue mostrando un vestuario increíble, los mejores exteriores que he visto hasta el momento y una ambientación magnífica.
Es evidente que el producto era muy caro (de hecho llevaban la producción entre tres), lo que supongo que marcó definitivamente su descenso a los infiernos. No obstante, las dos temporadas que sacaron son aceptablemente conclusivas (pese a las prisas en la trama judía) y el producto tiene una calidad envidiable. En conjunto, resulta imprescindible.

Nota: 10. La serie combina las tramas políticas de los nobles con la cada vez más oscura y triste historia de Lucio y Tito. Los judíos, en medio, parecen un poco forzados, pero no empañan, en absoluto, el buen desarrollo del que hace gala la serie.

lunes, 6 de diciembre de 2010

The Walking Dead, comentario - AMC

Un pequeño comentario, nada más.
The Walking Dead es la serie mejor valorada de la temporada. Todo el mundo está emocionado con ella. ¿Todo? !No! Un grupúsculo formado por irreductibles individuos resiste todavía a apoyar esta extraña hilación de despropósitos.
La serie empezó aceptable. No, no tenía un argumento revolucionario —en absoluto—, pero estaba dirigida como si fuera una película; supongo que era parte del efecto de tener a un crack como Frank Darabont tras las cámaras. Sí, prometía. Quizá no pareciese ir a cambiar el futuro de las series televisivas, pero prometía ser un producto visible, al menos. Esto acabó en el segundo capítulo cuando el guión, sencillamente, se volvió una estupidez enorme. Casualidades, personajes más forzados que el argumento de la más infame película porno, chascarrillos ridículos. «¿Pero qué es esto?», fue lo primero que pensé, todavía con los ojos abiertos como platos. El tercer capítulo, mejor que el segundo y peor que el primero, pasó sin pena ni gloria, y el cuarto volvió a caer en una serie de casualidades infumables, sin gracia y con una tensión que, para mí, roza el 0 Kelvin de la tensión argumental, el 0 UweBoll, también llamado.
No he visto el quinto y hoy, creo, se estrena el sexto y último de la temporada. Mis últimas noticias sobre la serie son que ha renovado para una segunda temporada de 12 episodios y que Darabont (el grandísimo director tras Cadena Perpetua —mi película favorita— y la también carcelaria La Milla Verde) iba a mandar a la calle a todo el equipo de guionistas (aunque, por lo que leí, él mismo era el jefe de dicho equipo). A ver qué pasa, tal vez consigan hacer un buen argumento de una vez por todas; aunque tal vez eso acabe con la buena marcha y el seguimiento de masas de la serie. A ver qué depara el futuro.

La plaga - Ann Benson

La Plaga (The plague tales) cuenta una historia a dos tiempos; por un lado, en 1358, tenemos a Alejandro Canches, un médico judío que se salva de ser ejecutado por practicar una autopsia a un cristiano, y recorre la Europa de la época, arrasada por la peste negra; y por otro tenemos a Janie, en un año 2005 ficticio en el que los antibióticos han perdido prácticamente toda su capacidad destructiva y reguladora, haciendo una investigación arqueológica en un Londres especialmente policial y paranoico; en el que reaparece esta terrible bacteria, recombinada con una enterobacteria cuyo nombre no recuerdo. Estos dos ejes están unidos por detalles cruzados y, a su manera, por incontables paralelismos.



La Plaga tiene ritmo de superventas. Los personajes son interesantes, carismáticos y activos; la trama está basada en acciones, a pesar de tener una descriptiva algo más trabajada de lo que acostumbra a verse en esta clase de novelas, y el desarrollo es, en todo momento, indudable y contundente. Podría resumirse en que, constantemente, «pasan cosas».

En la parte de Alejandro Canches nos encontramos un relato histórico que lo lleva desde Aragón, donde lleva a cabo su autopsia maldita, hasta Avignon, donde fingiendo no ser judío es elegido como médico para enviar a otras cortes para combatir la peste con los métodos con los que se está protegiendo al Papa Clemente VI, y desde ahí a Inglaterra, al servicio del rey Eduardo III y su familia. Con Janie Crow, una estadounidense aventurera que ha perdido a su familia durante «las Epidemias» (unas pandemias brutales por las que en momento presente se siguen unos duros y rígidos controles), nos encontramos en la misma Inglaterra, siete siglos después. Janie  hace unas excavaciones con su compañera Caroline y en uno de los tubos saca un pedazo de tela —mal, Janie, mal—; saca un pedazo de tela y una muestra de Yersinia pestis como un mundo.

No obstante, en el libro me parece que fallan un par de cosas.
Los dos relatos tal vez tienen demasiados paralelismos. Son prácticamente los mismos personajes con sexos cambiados. Eso me echa un poco para atrás. Aunque la historia cambie, los personajes me resultan demasiado similares, lo que resta cierta gracia a la lectura a dos bandas, que, por otra parte, le da un toque fresco y variado al libro.
El tratamiento del sexo en el libro está inclinado, mostrando una tendencia aburrida y en exceso predecible. Todos los amantes masculinos del libro deben de ser del tipo de los que le gustan a Benson, o algo así. Ya que va a haber dos parejitas formales en el libro, que los dos sean exactamente iguales... me pareció un poco aburrido y «pajeístico». Me atrevería a afirmar que a la autora le gustan los hombres apasionados pero corteses, que nunca insistirían en mantener relaciones aunque todo su cuerpo irradie ansias incontenibles, que se muevan con fuerza, pero con ternura, llevando la iniciativa pero con una calma y una mesura peliculera.

Como aspecto positivo intachable, he de recalcar su concepción del mundo actual con miedo enfermizo a los patógenos ahora que ya no funciona casi ningún antibiótico, y los que lo hacen tienen efectos mínimos. Cómo se reestructura la industria farmacéutica, cómo se alteran leyes y cómo se abren nuevas vías de investigación médica (más destinada al control que a la cura en sí)... le da un toque increíblemente opresivo a su sociedad contemporanoide. Muy, muy interesante.

Cabe destacar que los evidentes conocimientos de biología (de microbiología y citología, sobre todo) de la autora, consiguen algunos pasajes realmente interesantes desde el punto de vista de alguien acostumbrado a lidiar con ese vocabulario en tochos más aburridos que un partido de futbol de la liga italiana.

En conjunto, ha sido una lectura interesante y amena, aparte de relativamente cultural (pues, por lo que he comprobado, su descripción e información sobre la peste es, fundamentalmente, veraz).

Nota: 7,5. Un libro entretenido, unos personajes aceptables, una trama bien contada y un tono ameno y divertido en el que destaca, incluso, algún pasaje de sexo bacteriano. No digo más.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Breaking Bad, 3ª temporada - AMC

La tercera temporada de Breaking bad subió el nivel de esta serie. Así de simple. Desde su primera temporada deja claro al espectador al espectador que no se encuentra frente a un producto normalito con el que defenderse en prime time, sino que está viendo una obra esmerada y cuidada al detalle para hacerla grande. A pesar de todo, la primera temporada fue cortada por la mitad debido a la huelga de guionistas y la segunda tuvo algún que otro problemilla de ritmo; todo eso queda atrás en la tercera,  donde forma y fondo se combinan a la perfección en uno de los productos televisivos más impresionantes que nunca haya visto.



Esta temporada se centra en los turbios negocios que Walter White (Heisenberg) lleva a cabo con Gus (el hombre tranquilo que todo lo puede). Las tramas se entreabren y entrecierran con una facilidad pasmosa, como parte de un lento cauce fluvial que se ha ido arrastrando casi imperceptiblemente desde el principio. Nos encontramos con la caída de personajes que siempre parecieron adalides de la justicia. Lejos queda el momento en el que sólo Walter y Jesse —su eterno ayudante— parecían precipitarse en esa espiral de podredumbre y maldad que es el centro de la serie. Poco a poco cayó Marie, ya en la primera temporada, la pobre Marie y su cleptomanía. La segunda temporada, algo menos definida que la primera, profundizó en esa villanía incrementada de Walter y compañía; sus negocios empezaron a prosperar y pronto incluyeron a más gente. Más droga, más dinero; más droga, más gente, más más dinero; más más droga, más más gente, más territorio, más más más dinero. La escalada, la cresta de la ola. Heisenberg, el capo de Albuquerque. Pero ningún árbol se hace grande sin aplastar unas cuantas flores, ¿no?

En la tercera temporada nos encontramos con todos los problemas de Walter y los suyos. La venta de drogas es un negocio duro y despiadado e incluso Tuco, el loco y violento Tuco, no era más que un ligeramente molesto grano en el culo. Es ahora cuando empiezan a aparecer personajes poderosos de verdad, carteras rebosantes de dinero, fachadas, mentiras, fábricas, coches, armas y mafias varias. Profesionales de la más diversa índole. El añadido de un abogado, de un imitador —o algo— del señor Lobo, del hombre tranquilo —Gus—, de los enigmáticos y macabros latinos sacados de una pesadilla enferma... en esta temporada todo contribuye a aumentar el factor dramático. Si Breaking Bad siempre ha destacado por las buenas ideas que tiene para su desarrollo: el modo que tiene de empezar haciendo que el espectador empatice con Walter para que justifique sus acciones y que un día se sorprenda, cuando toda justificación es ya imposible, y al echar la vista atrás, uno se dé inmediata cuenta de que así ha sido desde el principio; los juegos de luces y cámaras, ángulos muchas veces extraños y casi alienantes; el juego misterioso que dio el osito rosa de la segunda temporada, siempre presente pero nunca conocido; la presentación de personajes y de coincidencias. Una delicia.

En esta temporada, no obstante, todo esto toca techo —hasta el momento, al menos; en espera de ver qué hacen con la cuarta—. Hay un capítulo llamado Fly (mosca) que, más por su presentación y puesta en escena que por su desarrollo argumental (tal vez es el que menos avanza la trama, el más —yo creo que injustamente— denominable «de relleno»); es sencillamente cautivador. Hay una mosca en el laboratorio, una contaminación; esa mosca consigue un capítulo agobiante, espeso y asfixiante. Una de las mejores experiencias que he vivido delante de una pantalla. Todo encaja a la perfección, todo da juego... casi majestuosamente.

Y nada en esta serie sería lo mismo con otros actores. ¡Qué fantástico reparto! Bryan Cranston (Walter White) ganador del Emmy este año por este papel, es sencillamente asombroso. Es tan... realista, tan expresivo. Transmite tanto... ¿Y qué decir de Aaron Paul (Jesse Pinkman) y de Dean Norris (Hank Schrader), el cuñado de la DEA? El detalle y relevancia de estos personajes en esta temporada es espectacular. Del primero, uno podría esperárselo. Nunca ha sido tan importante como Walter, es cierto; pero siempre ha estado ahí, con bandera de personaje importante. La sorpresa, sobre todo, proviene de Hank. A primera vista, sin esforzarse demasiado, uno aprecia el choque evidente. Uno, un miembro de la DEA; el otro, el fabricante de la meta más cojonuda que se ha visto. Tan cerca y tan lejos el uno del otro, Walter muestra un doble juego en el que por un lado se mantiene cercano y por otro, evidentemente, todo lo lejos que puede. Uno cree que las chispas saltarán inmediatamente, pero no. Dos temporadas pasan sin alterar casi a estos personajes, y en la tercera... ¡Bang! Un tiro en la nuca (en sentido figurado). Desarmados, casi, nos coge  el inicio de los problemas, del acercamiento: la profundización de la investigación de Hank en busca del tal Heisenberg, el amo y señor de la meta azul que pulula por el estado.

En mi opinión una temporada más trabajada que las dos anteriores, por difícil que esto pueda parecer; con un guión que goza de un ritmo endiablado y de una rica profundidad que permite a los personajes crecer y depurarse.

Nota: 10. A pesar de que la serie continúa en su triste espiral depresiva, y a mucha gente se le atragante por ella (hay capítulos incómodos de ver), es una serie magnífica, y esta temporada ha sido, sencillamente, intachable. Si no habéis empezado a verla, mal. 20 latigazos y de deberes para la próxima semana, empezar con esta pedazo de serie.

Otras temporadas:
1º temporada.
2º temporada.

Manifiesto por una Red Neutral

Los ciudadanos y las empresas usuarias de Internet adheridas a este texto manifestamos:
  1. Que Internet es una Red Neutral por diseño, desde su creación hasta su actual implementación, en la que la información fluye de manera libre, sin discriminación alguna en función de origen, destino, protocolo o contenido.
  2. Que las empresas, emprendedores y usuarios de Internet han podido crear servicios y productos en esa Red Neutral sin necesidad de autorizaciones ni acuerdos previos, dando lugar a una barrera de entrada prácticamente inexistente que ha permitido la explosión creativa, de innovación y de servicios que define el estado de la red actual.
  3. Que todos los usuarios, emprendedores y empresas de Internet han podido definir y ofrecer sus servicios en condiciones de igualdad llevando el concepto de la libre competencia hasta extremos nunca antes conocidos.
  4. Que Internet es el vehículo de libre expresión, libre información y desarrollo social más importante con el que cuentan ciudadanos y empresas. Su naturaleza no debe ser puesta en riesgo bajo ningún concepto.
  5. Que para posibilitar esa Red Neutral las operadoras deben transportar paquetes de datos de manera neutral sin erigirse en "aduaneros" del tráfico y sin favorecer o perjudicar a unos contenidos por encima de otros.
  6. Que la gestión del tráfico en situaciones puntuales y excepcionales de saturación de las redes debe acometerse de forma transparente, de acuerdo a criterios homogéneos de interés público y no discriminatorios ni comerciales.
  7. Que dicha restricción excepcional del tráfico por parte de las operadoras no puede convertirse en una alternativa sostenida a la inversión en redes.
  8. Que dicha Red Neutral se ve amenazada por operadoras interesadas en llegar a acuerdos comerciales por los que se privilegie o degrade el contenido según su relación comercial con la operadora.
  9. Que algunos operadores del mercado quieren “redefinir” la Red Neutral para manejarla de acuerdo con sus intereses, y esa pretensión debe ser evitada; la definición de las reglas fundamentales del funcionamiento de Internet debe basarse en el interés de quienes la usan, no de quienes la proveen.
  10. Que la respuesta ante esta amenaza para la red no puede ser la inacción: no hacer nada equivale a permitir que intereses privados puedan de facto llevar a cabo prácticas que afectan a las libertades fundamentales de los ciudadanos y la capacidad de las empresas para competir en igualdad de condiciones.
  11. Que es preciso y urgente instar al Gobierno a proteger de manera clara e inequívoca la Red Neutral, con el fin de proteger el valor de Internet de cara al desarrollo de una economía más productiva, moderna, eficiente y libre de injerencias e intromisiones indebidas. Para ello es preciso que cualquier moción que se apruebe vincule de manera indisoluble la definición de Red Neutral en el contenido de la futura ley que se promueve, y no condicione su aplicación a cuestiones que poco tienen que ver con ésta.
La Red Neutral es un concepto claro y definido en el ámbito académico, donde no suscita debate: los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y exclusivamente bajo mandato judicial podrá ser espiado, trazado, archivado o analizado en su contenido, como correspondencia privada que es en realidad.
Europa, y España en particular, se encuentran en medio de una crisis económica tan importante que obligará al cambio radical de su modelo productivo, y a un mejor aprovechamiento de la creatividad de sus ciudadanos. La Red Neutral es crucial a la hora de preservar un ecosistema que favorezca la competencia e innovación para la creación de los innumerables productos y servicios que quedan por inventar y descubrir. La capacidad de trabajar en red, de manera colaborativa, y en mercados conectados, afectará a todos los sectores y todas las empresas de nuestro país, lo que convierte a Internet en un factor clave actual y futuro en nuestro desarrollo económico y social, determinando en gran medida el nivel de competitividad del país. De ahí nuestra profunda preocupación por la preservación de la Red Neutral. Por eso instamos con urgencia al Gobierno español a ser proactivo en el contexto europeo y a legislar de manera clara e inequívoca en ese sentido.

(Si te sientes cómodo y representado por este texto, dale toda la difusión que puedas y quieras: reprodúcelo, enlázalo, tradúcelo, compártelo, vótalo… todas esas cosas que puedes hacer con total tranquilidad y libertad gracias, precisamente, al hecho de que tenemos todavía una red neutral. Hagamos posible el seguir teniéndola)

Vía Microsiervos.

martes, 30 de noviembre de 2010

Ritmo aceptable

Hoy, por la noche, recuperaré un ritmo vital aceptable, así que espero volver mañana con cierta regularidad. Esta última semana y media se me ha hecho un poco cuesta arriba, pero hoy... pasa lo peor.

Para compensar esta ausencia, os dejo con:

El último trailer de Juego de Tronos.


Diario de Rorschach, sin más xD. Visto en Zona Fandom.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Días ajetreados

La verdad es que estos días están siendo algo más infernales de lo esperado  (tampoco mucho, en realidad, pero el tiempo que libero prefiero, egoísta yo, ocuparlo en otros quehaceres); así que hasta el lunes 6 habrá un ritmo de actualización muy bajo; aunque, al menos, espero hacer comentarios sobre la segunda temporada de Roma, el libro La Plaga (The plague tales) de Ann Benson, la película The Rocky Horror Picture Show y, probablemente, la última temporada emitida de Breaking Bad. Además de un análisis in media res de The Walking dead, que tal vez sea, creo yo, el producto más sobrevalorado del año (porque Avatar es de 2009, claro).

jueves, 18 de noviembre de 2010

Weeds (2ª temporada) - Showtime

La segunda temporada de Weeds tardó un poco en arrancar, en mi opinión, al menos; tardó, fundamentalmente, en cambiar de verdad el eje argumental y dar un vuelco. Una vez dado, la serie volvió a gustarme.

Imagen de Seriesadictos.com.

Esta temporada se centra en el territorio, fundamentalmente; y en los problemas que le causa este a Nancy. Problemas con sus viejos conocidos, con los nuevos conocidos y con su Nuevo Conocido, por llamarle de alguna manera. El caso es que, muy en la línea de la serie, todos, por supuesto, son idiotas. Esto no es una crítica a la serie, que conste; los personajes varones son todos imbéciles, desde el principio. Todos. Sin excepción. Los personajes femeninos... bueno, la verdad es que también. Salvo Nancy, en la primera temporada, al menos; en la segunda cae con todos los demás... sobre todo, según se acerca el final de temporada. Diréis, "pero todos tienen puntos fuertes" y no os faltará razón; pero esto no quita que todos sean idiotas.

Es una serie graciosa, es cierto; con un sentido del humor algo menos amargado que el de Breaking Bad, aunque no demasiado. No obstante, Weeds parece evolucionar hacia un aumento del grado de tristeza con lo que no sé cuán depresiva podrá acabar siendo. La historia, sin perder su sentido del humor, recorre derroteros más oscuros y deprimentes. Qué diantres, eso le ha dado punto y ha conseguido que la siga viendo; así que ¡bien jugado, Showtime!



Nota 7: el principio de temporada me pareció bastante aburrido y, de hecho, acabé viendo una serie y una temporada de otra antes de decidirme a seguir con ésta; pero la segunda mitad de la temporada me pareció realmente divertido a pesar de su trama cada vez con menos alegrías. Así que supongo que, en conjunto, se mantiene a la altura de la primera.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Breaking Bad (2ª temporada) - AMC

Si la AMC pusiese más mimo en otras de sus series, la consideraría una verdadera hermana pequeña de la HBO, pero no... la verdad es que las otras series a las que me he acercado carecen de la elegancia y majestuosidad de Breaking Bad; una serie en la que todo está increíblemente trabajado.



La imagen de Breaking, aunque se cambia de director casi en cada capítulo, está muy bien. Los escenarios abiertos, grandes, vacíos y tristes; desolados. Los escenarios cerrados, que varían de la más absoluta normalidad, al caos-orden del laboratorio y al caos-caos sucio y putrefacto de las casas de los yonquis en los suburbios. Grandioso. Los personajes, sobre todo, por supuesto, el protagonista y su escudero: Walter White y Jesse Pinkman, a cada cual más grande, a pesar de la inefable estupidez del segundo; estupidez que, seguramente, se deba a su abusivo y continuo uso de drogas.

Si la primera temporada nos introducía en la situación de Walter "Eisenberg" White y en cómo se metía en el negocio de la metanfetamina; la segunda temporada nos cuenta su ascenso en los bajos fondos; su carrera profesional, digamos. Excepto escasas salvedades, la serie mantiene su tono tragicómico; aunque hay algún capítulo sin un solo toque de comedia (salvo que el espectador tenga un sentido del humor verdaderamente enfermo; si yo no le he encontrado el punto, dudo que sea sano encontrárselo. Sin ofender). El ritmo es similar al de la primera temporada, aunque con algún capítulo algo más rápido, no demasiado, pero sí ligeramente. Los personajes evolucionan... de forma... ¿lógica? No lo sé, no me queda claro como Walter ha cambiado tan rápido y se ha convertido en Eso. Walter en esta temporada ya se ha "corrompido" o "vuelto malo", que supongo que es lo que quiere decir el título. Cabe destacar, además, que no parece que haya terminado su escalada en la Montaña de la Malignidad.

El final, no obstante, me pareció algo decepcionante; no supo —considero— estar a la altura del clímax que se podía esperar. Estuvo bien y cumplió, es cierto; pero careció del brillo y la contundencia que tiene casi toda la temporada.

La música suele estar muy bien; pero la verdad es que las canciones mexicanas que ponen son demasiado largas. Sobre todo, por supuesto, en el capítulo Negro y Azul, donde acabé odiando la voz, los instrumentos y a la madre que los parió a todos. 3:10 con la melodía más rallante que uno pueda imaginar fuera de los 40 Principales.

Si no habéis empezado a verla, tardáis. Breaking Bad es de las mejores series que se pueden encontrar. 

Nota: 9. El final no me cautivó —que supongo que era parte de la intención original—. El resto fue tan grandioso como esperaba tras la fantástica primera temporada.

Otras temporadas:
1º temporada.
3º temporada.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Carnivale (2ª temporada) - HBO

Hace una semana y poco os hablaba de la primera temporada de esta apetecible serie de la Gran Creadora de Series, la HBO. La verdad es que esta segunda temporada ha resultado... bastante decepcionante.



La serie fue cancelada aquí, en el último capítulo de la segunda y, en mi opinión, no está concluida por empecinamiento de sus creadores. La segunda temporada tiene un tema central muy claro, la lucha entre la Luz y las Tinieblas. Y lo cierto es que quitando los últimos minutos del último capítulo; la serie quedaría perfectamente terminada. Todo ha sido hecho, pero entonces, magia potagia y de vuelta a la situación de inicio de temporada, como si las últimas 10 horas de temporada no hubieran transcurrido en cuanto a efectos sobre dicha batalla. Los personajes han evolucionado, nos lo hemos pasado bien, pero era todo un truco y el prestidigitador nos sonríe mientras nos enseña que, en realidad, no hay ningún conejo. Supongo que los creadores consultarían cuántos espectadores seguían la serie y cuanto share ocupaban, así que no puedo dejar de pensar que, si los números eran tan malos, su horrible final es mera muestra de orgullo.

La realización, en su conjunto, sigue siendo muy digna. Unos paisajes desolados y tristes, una suciedad repugnante cubriendo todo y a todos, una pobreza que sólo podría ser más tangible si nos diese una patada en el estómago (por no decir otros lugares) y los mismos personajes que, más que vivir, sobreviven.

Aprovechando las presentaciones de la anterior temporada, la segunda de Carnivale tiene más ritmo. Bastante más, incluso. Infructuoso, teniendo en cuenta que lleva a un bucle absurdo, sí; pero hasta llegar a él da una sensación de velocidad extraña en material de la HBO.

Nota de la temporada: 6.5. Peor que la temporada de abertura, en gran parte debido a uno de los finales más frustrantes que recuerdo haber visto. Pura decepción, señores.

Nota de la serie: 7. La serie está bien y, en cualquier caso, merece la pena verla. El gran problema que enfrenta es el de un terrible broche, con una boca llena de dientes que desea mordernos en los ojos; pero eso no la convierte en un mal producto. Los principios y finales marcan la primera impresión y el regusto que se le queda al espectador... yo los cuidaría un poco más... ante la duda de qué pasaría con la serie.

Otras temporadas:
1º temporada.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Roma (1º temporada) - HBO/BBC

Las series de la HBO (aunque en este caso sólo está coproducida por ellos) se enfrentan, en ocasiones, a un problema: una coral demasiado grande y confusa. Me explico, cuando empieza The Wire, uno tarda 3 o 4 episodios en situar mentalmente a cada personaje. ¿Y quién coño es Daniels? ¿Y cuál era Omar? ¿Stringer era el del juicio o era...? Los capítulos duran una hora, así que uno tarda 3 o 4 horas en sentirse situado. Esto es mucho, lo comprendo.

Si bien en The Wire no me sentí asfixiado por este hecho, la primera vez que vi Roma sí me pasó. Salvo Lucio todos eran del mismo palo (así... mediterraniformes) y me los confundía. No me sentía situado y me amargó un poco la serie, al punto de que la abandoné en el capítulo 2, teniendo clarísimo que estaba dejando una gran serie. Es decir, no era un asunto cualitativo; era sólo que me perdía y eso me ahogaba demasiado mentalmente. Hace poco decidí verla, porque le tenía unas ganas terribles, y allá fue: devoré Roma sin compasión.



Roma lo tiene todo. Superado ese bache, que no doy por hecho que sea tal, sino más bien falta de costumbre porque nos lo suelen dar todo muy mascadito como regurgitan las aves la comida a sus polluelos. El caso es que los personajes de Roma molan lo que no está escrito: Julio César es una presencia noble, altiva y orgullosa, una criatura evocadora y magnífica a la que resulta difícil no apreciar y respetar. Voreno y Tito son el dúo dinámico de turno; Voreno, un hombre serio, eficaz y leal; Tito, un legionario pueblerino, un tipo de Sancho Panza que te puede quitas las entrañas con una mano mientras con la otra agarra a tres prostitutas. Marco Antonio, el fanfarrón y payasete Marco Antonio, riéndose de todo y de todos; pero leal a su manera. Esa zorra insidiosa que es Attia de los Julios, una persona sin escrúpulos cuyo único aporte no repugnante a la serie es el de su cuerpo; sus hijos Octavio y Octavia, a cual más adorable. Servilia, Bruto, Cicerón, Pompeyo, Niobe, Eirene, Posca, Castor, Timon... una horda de personajes entregados a la creación de una historia ambiciosa, completa y detallista del viejo Imperio Romano. De cómo César alcanza un poder imperialista y los viejos amantes de la República ven atrocidades por todas partes.

Una horda de extras completan la ocupación humana de unos decorados amplísimos y muy bien cuidados. Una Roma llena de gente de todas las clases y de pintadas, unos ciudadanos de sexualidad desinhibida y un tanto tortuosa, una gran cantidad de personas ruines, de intereses cruzados y de quién sabe qué más, se entrecruzan configurando la trama argumental de la serie, que se desarrolla a ritmo moderadamente rápido (sobre todo en producciones de la HBO, debió de ser la presión de la BBC), sin cortarse un ápice con la sangre, y es que Roma tiene algunas de las escenas de combate más realistas y brutales que he visto hasta el momento. Brazos y piernas cercenadas, perforaciones varias, laceraciones a punta pala, todo ello con un mimadísimo trabajo de imagen que repercute en obvio beneficio de la serie.

Una gran dirección, unos grandes actores (aunque algunos no parezcan muy romanos, otros muchos sí), unos grandísimos escenarios, vestuario, maquillaje y efectos.

Nota: 10. Intachable. Una serie imprescindible.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El primer gran asalto al tren - Michael Crichton

Así se llama la película en castellano. Con guión y dirección del señor Crichton, El primer gran asalto al tren nos presenta a Sean Connery en el papel de Pierce, a Donald Sutherland en el papel de Agar (su cerrajero y compinche) y a Lesley-Anne Down (que en el 79 era absolutamente preciosa) en el papel de Myriam.



La película no es demasiado fiel a la novela aunque cuente la misma historia, y aunque el guionista y director sea el escritor de la misma. Los cambios no afectan... «demasiado», aunque ciertas escenas pecan, aquí, de ridículas. En cualquier caso, lo cierto es que el visionado resulta muy entretenido, los personajes están bien encarnados y la serenidad de Connery-Pierce, el carisma de Agar-Sutherland y la belleza y recursividad de Lesley-Myriam, le da una potencia sobrada para hacerse un hueco en nuestras apretadas agendas.

Otras partes del reparto también han sido muy bien elegidos, destacando a la hija de los Trent, de quien en el libro se insiste en que es poco agraciada; sus padres (estos son sencillamente fantásticos) y el propio Fowler. No obstante, aquí, en este punto exacto, llega el primer tirón de orejas que le doy a Crichton (o que le daría si hubiera tenido ocasión): ¿y Barlow? ¿Dónde coño está Barlow? Lo cierto es que en el libro no tiene un papel demasiado... constante, pero todo lo que hace es importante. E imponente. ¡Dioses, si seguro que la mitad de los personajes que se lo encuentran en el libro tuvieron pesadillas posteriormente con él! ¡Con la cicatriz blanca de su frente, con su sombrero calado! Una lástima que no aparezca casi nunca y nunca de cerca...


La recreación del robo es muy similar a la del libro, aunque algunas partes están cortadas o malamente aceleradas. No es un cambio demasiado negativo, aunque sí le falta la definición y perfección del otro. Los personajes y sus actuaciones no parecen tan justificadas como en la novela, es un hecho.

El juicio, sin ninguna duda, es menos carismático. Pierce no hace sus mejores declaraciones y el juicio pierde, con ello, casi toda su gracia. Sigue siendo relevante, por supuesto, pero Pierce no parece la misma persona. Aunque es arrogante, le falta la prepotencia de quien se cree vencedor, de quien cree que lo tiene todo en su mano y de que quienes le rodean no hacen más que bailar cómo indica él con los hilos. No, esta parte falla.

Por lo demás, fiel o infiel, mejor o peor; la película resulta sumamente entretenida, los actores convencen y uno se queda con la sensación de haber visto una buena película. No una gran película, pero sí una buena película.

Nota: 6,5. Está bien. No es como el libro, pero las adaptaciones suelen perder. Es un buen reparto, tiene unas buenas puestas en escena y todos los detalles del tren están muy conseguidos.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El león, la bruja y el armario - C.S. Lewis

Este es, que yo sepa, el primer libro de Narnia. Recuerdo que, en su momento, hace unos años, vi la película. Me había parecido ligeramente mala. No una película horrible, ni mala-mala; pero sí afectada por esa peste de la mediocridad. El caso es que acabo de leer el libro, ayer mismo, y he de decir que el libro es mediocre tirando a ligeramente malo, de dónde deduzco que la calidad de adaptación de la película tal vez sea magistral —en realidad no la recuerdo tanto como para asegurarlo.




Un armario conecta nuestro mundo con el mágico mundo de Narnia, donde en tiempos gobernaba Aslan el león y todo era maravilloso, pero que desde hace unos años gobierna La reina del Invierno y entonces, siempre es invierno, pero nunca llega la navidad. ¿Qué? Es un cuento infantil, me parecen unas premisas moderadamente válidas. Durante la Segunda Guerra Mundial, la pequeña Lucy llega por accidente allí y al poco lleva a todos sus hermanos —Peter, el más noble y mayor, Susan... ¿la que se va a hacer una verdadera mujer? y Edmund, el traidor ruin y miserable— con ella a Narnia porque, por su culpa, un simpático fauno llamado Tumnus se ha metido en serios apuros. Y bueno, viven su cuento de aventuras en Narnia, como era de esperar.

Eso es, en principio. Un cuento de fantasía infantil con toques de aventuras. Bajo mi absolutamente subjetivo punto de vista, en realidad no tiene mucho más. Se deja leer con una facilidad pasmosa (a pesar de recurrir varias veces a solucionar situaciones porque sí, porque hay que seguir con la trama; y darle muy poca coherencia a los personajes, que cambian de opinión —sobre todo Edmund, el traidor— como de chaqueta), la edición que tuve entre manos tenía una letra grande y unos interlineados generosos, ofreciendo una lectura muy cómoda.


Spoilers:
Veo en Wikipedia que, al parecer, tras la muerte de Lewis se publicaron varios escritos suyos diciendo que todo era una metáfora cristiana. Que Aslan muere por salvarnos porque es Jesús (más o menos), que Edmund, el traidor, es Judas; que a Aslan resucitado se lo encuentran las dos mozas (como con Jesús) y que Peter es Pedro, claro. Bueno, no es que sea difícil de encajar eso en la novela, la verdad...


La verdad es que, al menos por el momento, no voy a seguir con esta serie de libros. No me ha llamado para nada la atención, qué le vamos a hacer.

Nota: 5. Se deja leer pero carece de una gran narración (incluso dentro de su estilo), de unos grandes personajes o de una gran historia. Así de simple.