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viernes, 30 de abril de 2010

Días

Día 54

En los Círculos Exteriores existe una cierta tendencia a medir el tiempo como una cuenta atrás hasta el regreso a Nexo. Faltaban 54 días hasta que la tripulación de la Byrd estuviese autorizada a volver y, mientras, surcaban el vacío como una insignificante molécula de agua, fuertemente armada, surcaría un gran océano.
- Rumbo 3, 19, -4 —sonó la voz de Italo por megafonía.
Nada había vuelto a ser igual. Notaba a Sara distante, seria. Fría. Le dolía en el alma. Por las noches se la imaginaba desnuda y el corazón se le aceleraba en el pecho. «Está tan buena... ¡joder!».
Sara permanecía cabizbaja, como si le diese vergüenza estar en la misma sala que él. E Italo que había demostrado tantas veces sus escasos escrúpulos, se arrepentía y se avergonzaba de sus palabras. Los ojos esquivos de Sara lo mortificaban.

El vacío espacial nunca le había parecido tan negro, tan profundo. Tan desolador.

Día 52

«Dos días menos» —pensó Virginia mientras los tachaba en su libreta de navegación.

A bordo de la Byrd las cosas iban bien. Helena parecía integrarse bastante mejor de lo que cabía esperar por las reacciones de sus hombres el día que había llegado. Habían congeniado. «No debería sorprenderme, es parte de su...» —Virginia reflexionó sobre la palabra que buscaba, casi negándose a admitir que iba a decir «programa».

Día 47
«Nada» —comunicaba Javier por radio cada vez que exploraban una nueva localización. Un rápido vistazo le bastaba para contemplar todas las pantallas de medición de datos. Era consciente de que todos celebraban cada remanso de paz, pero el paso de los días sin nada que hacer acababa poniendo a uno de los nervios. Las pantallas permanecían inalterables: lecturas biométricas: 0. Lecturas magnéticas: 0,001 —la emisión de la nave, probablemente—. Lecturas... «Algún día aparecerá algo y acabará con nosotros mientras todavía nos sorprendemos» —pensó Javier mientras tragaba saliva.

Día 42
Roberto no recordaba haber pasado tanto tiempo seguido en la sala de ocio, últimamente ni siquiera llevaba a cabo sus hasta ahora inflexibles sesiones de musculación. Helena le excitaba a más niveles que el meramente sexual. Era interesante, intrigante. Lo traía loco. Cada día, entre ruta vacía y ruta vacía, se reunían para jugar a Duelistas, o a los dados, y él no podía evitar estar más pendiente de los labios de su rival que de las cartas. Lo había intentado. «Los dioses saben que es cierto».

Día 34
Álvaro había terminado al fin de limpiar los neuroimplantes y ahora sobre la bandeja estéril los observaba. Su arquitectura le parecía mágica. Cómo concebir un mecanismo tan terriblemente complejo, unas piezas tan enrevesadas y una instalación tan milimétrica y dificultosa. ¿Cuántos experimentos fallidos había tenido este proyecto antes de llegar a buen puerto? Su inserción requería excavar en el sensible tejido cerebral mientras se hacía un reconocimiento de funciones del córtex. Siempre hay variaciones entre un cerebro y otro, como entre dos órganos cualesquiera; no someter al paciente al reconocimiento de funciones del córtex podía suponer eliminar su sentido de la moral, provocarle algún tipo de trastorno esquizofreniforme o una afasia. «¿Quién coño serán los pobres diablos a los que sometieron a las pruebas antes de que se describiese y definiese todo el experimento?».

Día 24
Sara marcaba todas las posiciones que visitaban. Faltaba un mes para volver a Nexo y empezaba a estar emocionada. Tenía ganas de dormir en una cama mullida y de pasear por los jardines. Le encantaban los animales y las plantas, probablemente más de lo que le gustaban las personas. Su relación con Italo se había enfriado desde que él había intentado una aproximación mayor. Pero trabajaban juntos, no ya en la misma nave, sino en el mismo cubículo. La cabina.
- Rumbo 19, -1, -16 —dijo Italo al micrófono.
El lápiz arañó el papel con su tranquilizador sonido, casi como si se tratase de papel y de lápiz de los de verdad. Los avances del mundo moderno tendían a darnos lo que ya teníamos, pero haciéndolo más caro, más limpio y con más comodidades. Este era un lápiz eterno, que escribía en un papel potencialmente infinito y que se podía borrar pasándole la punta del dedo. Es lo que se había impuesto tras toda aquella sarta de ingenios que capturaban la voz y la procesaban, que leían directamente en nuestra cabeza lo que pensábamos o que indagaban en la mirada. Progresar y progresar nos devolvía al pasado. Las costumbres del ser humano eran más atractivas que la brillante imagen que el progreso tenía como horizonte.

Día 15
Observa aquellos pechos como si fuesen el néctar prometido. Cada vez que paraban en Nexo se hacía con pornografía nueva, para variar las vistas. Se masturbaba lentamente, saboreando el momento. La mujer subía y bajaba, a horcajadas, sobre un hombre fornido de cabello ensortijado. Gemidos, más gemidos. Sentía un cosquilleo, la sensación que antecede al orgasmo.

Aquellos momentos de placer le hacían más soportable el día a día, el estar recluido en mitad de ninguna parte, flotando en la negrura vacía. Tras limpiarse eliminó todos los archivos del ordenador y borró el registro de aplicaciones.

Dos semanas y estaría de nuevo en casa. En Nexo.

Día 10
A Virginia no le había gustado la respuesta del capellán. Días y días de narcóticos habían proporcionado una respuesta, una que Virginia no quería oír. El capellán estaba casi convencido de que Helena ganaba más de lo que perdía con su ingreso en los Círculos. Perdía su libertad. Tenía que ganar su vida.

- Helena se equivocó —le dijo—. Pecó.
- No creo, capellán, están autorizadas para hacer, prácticamente, lo que les dé la gana. Son el brazo ejecutor de las Empresas...
- ¿Y cuando una empresa ataca directamente a otra?
- ¿Qué insinúa?
- Apostaría a que violó el código de las Zetas.
- Es impensable.
- Por ello tiene que estar aquí.

Virginia torció el gesto con desagrado. Si el capellán tenía razón, la Zorra había venido en busca de protección. De protección contra otras Empresas, ¡contra otras Zorras! Alguien pediría su salida de los Círculos y nadie lo consentiría, y luego... alguien, una Zorra, vendría a por ellos y perdidos en mitad de la nada, con las comunicaciones cortadas, serían destruidos. Causa: desconocida (probable Ello). Virginia se mordió el labio inferior y blasfemó.

El capellán bajó la vista avergonzado.

Día 7
El mecánico estaba tirando en cama. Quedaba una semana para volver, para descansar en una cama de verdad, para pasear por los jardines de la mano de Iliana, una administrativa del puerto de atraque a la que veía en todos los permisos. Le gustaba la sensación de humanidad que reportaba tener una relación más o menos formal con alguien. En los Círculos no solía ser así. Uno se liaba con una persona de otra Exploradora con la que seguramente nunca volvería a coincidir nunca. ¿Por qué? Una relación tensa en la propia nave podía acabar con las vidas de todos los tripulantes, era mucho mejor anular la posibilidad de problemas de pareja. Además, era raro que los trabajadores de Nexo intimasen con los reclusos de los tripulantes de la Guardia, él había sido afortunado. Iliana era una mujer alta y delgadita, con el pelo rizo y unos adorables tirabuzones castaños distribuidos enmarcando las mejillas.

Se preguntó si ella lo añoraría durante las misiones. Se preguntó si proponerle un paso más en la relación será ridículo. Él, un recluso de una Exploradora, constantemente con la hoja de la Muerte a centímetros de su pecho... pero nadie le impediría soñar.

Día 4
Helena se paseaba como un gato por los pasillos, con cierta altanería orgullosa. Esta había sido su primera salida de Nexo y al la vuelta podía reconocer a varios tripulantes como sus partidarios. Sabía que Roberto, Javier y Marta, la gente con la que más tiempo pasaba, confiaban en ella y, a su modo, la apreciaban. Sabía que Tim haría lo que fuese por una sonrisa insinuante o una pose sugerente. Igualmente había notado el frío distanciamento que mantenía Virginia y el cortés aunque suspicaz trato que le dispensaba el capellán. El resto mantenían un trato próximo, pero no mostraban una gran inclinación en favor de ella.
«Un viaje más, un Ello, y todos me considerarán imprescindible».

Día 2
Marta estaba en la radio mientras Tim dormía. Canturreaba por lo bajo una canción pop, que su padre ponía insistentemente en casa, mientras se imaginaba a Helena. Aquella belleza salvaje, aquella forma de caminar y de sonreír, la volvía loca. La habían diseñado como un arma de seducción y Marta no pudo menos que alabar mentalmente el trabajo de aquellos científicos.
- ¿Nave E-D07, Byrd? —sonó por el comunicador interrumpiendo sus pensamientos.
- Sí, aquí Byrd. Habla la Asaltante-Scout Marta.
- Necesitamos que investiguen posible Ello en las coordenadas 19, 2, -16.
- Esas coordenadas quedan bastante lejos de nuestra actual posición. Tenemos permiso dentro de dos días, señor —no podía evitar pensar que había estado en la zona hacía unos veinte días estándar..
- Repito: investiguen posible Ello en 19, 2, -16.
- Sí, señor —respondió Marta llevándose una nerviosa mano a la cabeza.

«A ver cómo se lo toman los demás»

miércoles, 28 de abril de 2010

Viñetas!

Montt, genial como siempre.


Sin nombre, pero genial.

Hello Bonache, con su genial dibujo y, en mi opinión, una verdad como un mundo; aunque personalmente, considero más dignos de descuartización a los gilipollas que escuchan la música desde el móvil o desde el emepetrés sin usar unos putos auriculares.

Wulffmorgenthaler.

Mauro Entrialgo en uno de sus típicos estilos. Tiene personajes según el estilo y la temática, así que es muy fácil seguírselos.

martes, 27 de abril de 2010

Supernatural, 4ª temporada

La tercera temporada acababa genial. Personalmente me habría permitido un capítulo más, en el que...
un Sam triste y derrotado, un borracho sin esperanza se lamentaba por haber perdido a Dean, por haber permitido su marcha al Infierno.
Pero la continuaron y no tenía porque ser malo que la siguieran, pero se les fue completamente la olla. La 4ª temporada plantea una bastante aburrida confrontación entre las huestes celestiales e infernales con Dean Winchester como una especie de Neo (de Matrix) explotado por los ángeles, y un Sam Winchester a lo ghoul de una demonio que potencia sus poderes chupando sangre. Pues vale. Y mientras, rock de los 70-80 —menos mal— y lucha contra un montón de demonios y, en ocasiones, contra criaturas que no son demonios —menos mal.



El caso es que la serie parece cobrar un nuevo tono humorístico estúpido en los primeros capítulos de la temporada que le sienta como una patada en las pelotas, haciendo de una serie entretenida y vistosa, un producto bastante indigerible, añadido al hastío que produce durante la primera mitad de temporada —a excepción de capítulos muy concretos como Película de monstruos—. La segunda mitad de la temporada es bastante mejor que la primera —claro que no es un gran mérito—, los personajes de los ángeles empiezan a meterse más o menos en la trama y a ganar algo de desarrollo y, al final, la serie salva más o menos el equipo, aunque ese principio hace palidecer bastante el nivel de la temporada.

Capítulos como El Arrebato hacen mantener la fe en que la quinta temporada pueda retomar una calidad mínima aceptable, pero si esta llega a ser una primera temporada de algo, habría dejado de verla, así de claro.

Nota: 5. Se deja ver, aunque tal vez por el impulso que cobró en temporadas anteriores. La trama principal es bastante aburrida los primeros 3/4 de la temporada —aunque mejora progresivamente—, la mecánica de los capítulos es bastante monótona —demonio más tocho que antes aparece y los Winchester guiados por los ángeles van y lo toñan, generalmente sin planificar nada concreto, que era el modus operandi hasta ahora, y al final del capítulo Castiel dice 4 ó 5 frases que sugieren que todo forma parte de El Plan de Dios—, no aparece El Bromista —me parece fatal—, la nueva Ruby es bastante fea y no sale la ladrona, y de no ser porque gran parte de la temporada la vi mientras tocaba la guitarra y hablaba de vez en cuando por Gtalk, creo que habría pedido un resumen y me habría saltado la temporada.



Esta es la Ruby fea. Que me recuerda a Rachel Berry de Glee...
Y esta es la Ruby guapa, en mi opinión, al menos.

Pero tranquilos, aparece una nueva chica guapa:


Bravo, chicos de Supernatural, habéis olvidado casi todas vuestras tramas abiertas y os habéis sacado una nueva —y mediocre— de la manga. Pues nada.

Starship Troopers - Paul Verhoeven

Starship Troopers es una película de acción rápida de finales de los 90 que se basaba en el conflicto armado entre los arácnidos (un conjunto de especies insectoides de un planeta llamado Klendathu) y los seres humanos.



En el siglo XXIII, un grupo de amigos compuesto por Johnny Rico, Carmen Ibáñez y Carl Jenkins se meten en el servicio militar (conditio sine qua non para adquirir el grado de ciudadano que da diversos derechos, entre ellos el de voto). Johnny, debido a sus malas notas, ingresa en infantería móvil (la carnaza), Carmen ingresa como piloto y pronto olvidará al mata'o de Johnny —que era el novio— y Carl —que es Neil Patrick Harris y eso es todo lo que importa— ingresa en la división científica.

Y así, tiros p'a un lado, tiros p'al otro, la historia se desarrolla y los humanos barren colonias y colonias arácnidas, mientras los arácnidos matan humanos y humanos y, al final, los humanos consiguen su misión y parece que hay esperanza para la especie terrestre. Sí, eso es todo. Eso y muchas escenas que podrían parecer de otras películas. Y no tiene más.


Veo en Wikipedia un gran ejemplo de reciclaje que me veo casi obligado a compartir: "Los uniformes de combate del film fueron reutilizados más tarde en la serie Power Rangers: Lost Galaxy. Era llevado por el personal militar. Después fueron repintados y reutilizados en los episodios de la serie de TV Firefly como los uniformes de los soldados de Alianza. Los cascos fueron repintados otra vez y usados por el equipo SWAT que podemos ver al final de la nueva versión de El Planeta de los Simios."

Nota: 5. Una película entretenida y palomitera con un planeta parecido a Arrakis y unos bichos que a mí, al menos, me evocaron a los xenomorfos de Alien... pero en cutre. Es divertida y eso, pero no es una película destacable.

lunes, 26 de abril de 2010

The Wire, 2ª temporada

The Wire es una de esas series que veo con calma, disfrutándolas. Una historia interesante llena de grises y en la que apenas hacen acto de presencia los blancos y los negros, unos personajes geniales con sus propias motivaciones y una historia que avanza a su ritmo, sin acelerarse en ningún momento, con un detallismo trabajado aunque no de forma tan exagerada como en la primera temporada que llegaba a ser, en ocasiones, ligeramente molesto.



La temporada retoma desde el momento en el que acabó la primera, con Jimmy en portuaria, Daniels en el archivo, Prez bajo la tutela de su suegro y, en general, el grupo separado. Una combinación de factores que incluyen los continuos trapicheos que se hacen en el puerto, la rivalidad existente entre Valchek —un alto cargo polaco de la policía y suegro de Prez— y el jefe del sindicato del puerto, Frank Sobotka —también polaco— y la aparición de unas prostitutas muertas —presuntamente asesinadas— en una de las cajas del puerto que se añaden a la aparición de una mujer ahogada en el canal. Investigando el caso encontrarán que, como cabía esperar, hay más gente metida en el asunto y que, según se asciende en la investigación, es más difícil conseguir cierta información. Hay gente que vigila mejor sus espaldas.

Valchek y Frank

El desarrollo de la trama sigue la estela de la primera temporada. Capítulos muy bien esquematizados con una muestra lenta de los acontecimientos en escenas largas y, a menudo, llenas de información. Además, también igual que en la primera temporada, la serie irá ganando velocidad a medida que pasan los capítulos; aunque sin la lentitud y exagerada duración de escenas de algunos capítulos de la primera. El final de la temporada cierra el caso que se traen entre manos durante 12 maravillosos capítulos de 60 minutos.

Las piezas de la trama parecen completamente desconectadas al principio pero se van colocando poco a poco hasta que dejan ver la imagen, la jerarquía y el modo en que operan a espaldas de la ley. Al igual que en la primera, destacan algunos personajes tremendos como Frank y Nick Sobotka, Spiros y El Griego.

 Frank y Nick

Nota: 10. Una temporada magistral, como lo fue la primera, pero, en mi opinión, con mejor ritmo. Magnífica.

sábado, 24 de abril de 2010

El ciempiés monstruoso

Nissit se acercó a la puerta para examinarla con atención.
- Será imposible abrir esto sin llamar la atención de la criatura. Esta puerta pesa un quintal y hará ruido si intentamos abrirla...
- ¿Qué hacemos entonces?
Nissit se encogió de hombros, dando a entender que la lucha la prefería como última opción. Los cottar exploraron la sala minuciosamente y encontraron una trampilla cuyas bisagras eran completamente transparentes. Invisibles por completo. La abrieron. La trampilla daba a un tubo vertical con una profundidad de unos 8 metros. Descendieron a Nissit ayudado por cuerdas.
- No hay nada, sólo libros —informó desde abajo.
Balai y Luna quisieron ser las siguientes en bajar. Y, de hecho, poco a poco, bajaron todos, atando las cuerdas arriba.

El piso inferior al que daba, era un complejo de cuatro salas. Una primera, en cuyo techo se encontraba el tubo vertical y una mullida y gran alfombra en el suelo, dos salas llenas de libros y una tercera llena de objetos varios, con predominancia de anillos. Balai y Luna se mostraron emocionadas y empezaron a cotillear libros y objetos y así pasaron un par de horas.
- Deberíamos pensar en irnos —dijo Nissit.
- ¿Tienes alguna idea de cómo salir?
- No, pero desde luego no vamos a salir mientras estemos aquí.
- Tal vez en estos libros haya algo que nos ayude... o tal vez uno de esos objetos de la sala de allí —dijo Luna.

Aquella noche, durmieron sobre la gran alfombra aunque las dos mujeres se acostaron tarde, obsesionadas por los libros.
- Oh, mira, este parece de rituales... ¡y está en Ñarjarflag!
- Viva, viva.
- ¡¡Sí!!

El día siguiente trajo consigo verdades incómodas.
- Chicas, sé que os quedaríais eternamente leyendo estos libros, pero la cuestión es que tenemos que salir de aquí.
- ¿Cómo vamos a hacerlo?
- Por las buenas o por las malas —sentenció Nissit.

Trepó él por la cuerda y ayudó ligeramente a Tarik. Entre los dos subieron a todos los demás sin grandes problemas.
- Balai, por favor, ¿puedes comprobar a qué distancia se encuentra el gusano?
- A unos 200 metros —respondió tras un instante de concentración.

Entre todos intentaron levantar la pesada puerta, con escaso éxito.
- Os dije que era demasiado pesada.
- Pues de un modo u otro tendremos que abrirla, y si no la cargamos en peso, el estrépito retumbará por los pasillos y el bicho volverá hacia aquí.
- Mejor morir peleando que aquí de hambre.
- Mejor no morir.
- Bueno, venga, un último intento de encajar la puerta en sus goznes.

Volvieron a coger la puerta en peso y esta vez sí, fue depositada en su sitio. Úlvien cayó al suelo, presa de dolor, tras un sonoro crujido. El ruido de patas acercándose por el pasillo los alertó.
- Sacad a Úlvien de aquí, ahora mismo es inútil. ¡Sacadlo, sacadlo!
Se llevaron al elfo y Luna le aplicó una mano en el costado y con otra le agarró dle brazo. Tiro con destreza médica y el elfo volvió a gritar. Luego movió rápidamente las manos sobre él, y pronto se calmó.
- Le he Aliviado el Dolor, dijo.

Las patas del bicho golpeaban paredes y puerta cuando la abrieron. En un rápido giro, el enorme ser introdujo su extremo anterior en el que unas mortíferas fauces amenazaban a los cottar. Me aparté un poco, para evitar ser salpicado por los posible chorros de distintos fluidos y presencié un extraño combate en el que la criatura se dejó atacar casi impasible ante las voces de Balai, que parecían clavarlo en su sitio. No entendí el proceso, pero la criatura parecía estar quieta, como ante un buen domador; a pesar de los golpetazos y las heridas que le infligían los demás. Sólo hubo un momento en que pareció que se iba a liberar, consiguió moverse y golpeó con saña a Tarik que salió despedida hacia el hueco en el suelo. Vi sus manos aferrándose con fuerza descontrolada al borde, con los dedos blancos por el esfuerzo. Apenas podía moverse.
- Ayuda, por favor...
El combate se decidía golpe a golpe. Ayudaron a Tarik y, en algún momento indeterminado, la enorme mole de la criatura se desplomó con un húmedo y profundo golpe contra el suelo. Sus patas se agitaron durante unos instantes tras los cuales quedó completamente inerte.

Tarik apenas podía moverse, tenías unas profundas heridas en los brazos con los que se había protegido de las fauces del ciempiés y parecía mostrar síntomas de heridas en los tendones. Fue atendida y, ante las dificultades que tenía para ser llevada hasta la alfombra, decidió dormir arriba, junto al cadáver del artrópodo.

Abajo durmieron los demás. Yo me quedé arriba, con Tarik, y como ella vi acercarse a las orugas brillantes; miles de aquellos pequeños se acercaron al cadáver de la bestia y la empezaron a consumir rápidamente. En aquel ambiente no parecía que hubiera comida muy a menudo y, aunque desconozco su ciclo biológico, estaba claro que aquellas orugas podían sobrevivir mucho tiempo sin alimento, a cambio de grandes ingestas puntuales.

Al día siguiente recogieron un montón de los anillos y algunos otros objetos que había en la sala, ayudaron a Tarik a incorporarse y se dirigieron hacia la ciudad. El resto de los túneles quedarían para otra ocasión.


Tarik le pidió a Ber —que había intimado ligeramente con Ishil, que era muy de su tipo en su nuevo cuerpo, y con su actitud inocente— atención médica, y este le recomendó dos semanas de reposo. De reposo total, y para asegurarse le escayoló los brazos, porque incluso Tarik dudaba de su fuerza de voluntad. Además se le comunicaron los descubrimientos a Aruala y a Elendir, quienes ocupaban actualmente las sillas y se preparó una segunda incursión a los sótanos para dos semanas después. Supongo que, en principio, estaba previsto que Tarik participase, pero a días del viaje, Aruala y ella discutieron agriamente y se echaron falacias en cara. Las dudas, el miedo, ¿quién sabe? Contraproducentemente, los cottar parecían empezar a tener motivos banales para enfrentarse los unos a los otros.

Cuando Ber tuvo en sus manos las bisagras invisibles, que el grupo de exploradores se había encargado de arrancar de su lugar fijado al suelo, se sintió sorprendido.
- Observador, si estás aquí, tal vez quieras echarle un ojo a esto.
Vi como yo le daba unos toquecitos en el hombro y agarraba la pieza por debajo. Él la soltó. Yo exclamó con sorpresa al analizarla y la devolvió.
Creo que yo podía estar defectuoso entonces, aunque no supe evaluar los riesgos en el momento.

Esta vez, el grupo fue formado por los guerreros, comandados por Odom, Ishil, Ber, Balai, Luna, Isivir y Nissit.

viernes, 23 de abril de 2010

¡¡CLAC!!

El descenso empezó desde una pequeña sala del castillo en la que tal vez se hubiera guardado algún tipo de recurso durante un tiempo. Era una sala angosta, opresiva y húmeda. Empezaron a descender por unas estrechas escaleras de caracol, estrechas, húmedas y ligeramente resbaladizas; Tarik y Nissit en cabeza con los magos en el medio e Isivir cerrando la marcha. Descendieron el primer tramo de escalones, unos diez metros ahondándose más en la tierra; y a los pies del tramo se extendía un piso circular que parecía hecho en una madera gris oscura, casi negra; y sobre aquel suelo había una serie de camastros de madera con rellenos de paja en perfecto estado. Nada de aquello tenía sentido. Los cottares y el joven elfo se miraron unos instantes. Y luego comenzaron a registrar dichos camastros. No pareció que hubiera nada en ninguno de ellos, pero de pronto, oí un grito. Pasos ajetreados, golpes. Una criatura vermiforme y muy veloz, con exoesqueleto aparentemente quitinoso se deslizó por el suelo entre las piernas de los cottares que intentaban golpearla. Uno de ellos se agarraba una mano con la otra y entre sus dedos se veían regueros de sangre. El gusano huyó hacia las escaleras, Isivir corrió hacia allí y se oyeron unos golpes. Todo lo que quedó de la criatura fueron unos restos reventados de exoesqueleto y manchas amarillentas en unos cuantos escalones. Maldijeron.
- Ahora ya no podremos llevárselo a Ber —dijo Luna.
- Venga, vamos; no tiene sentido preocuparse por lo que ya ha pasado.

Descendieron un nuevo tramo de escaleras que dio acceso a un lugar exactamente como el anterior. Se habían adentrado unos 20 metros en la tierra, desde la posición del castillo, ya enterrado en la montaña. Cada vez la superficie estaba más lejos y eso parecía afectarles, como reflejaba cierta oscuridad en su mirada; cierta ansiedad que se manifestaba en los rápidos movimientos de cabeza cuando, a la temblorosa luz de las antorchas, una sombra parecía moverse. Qué curiosa tiene que ser la fotorrecepción estricta. La tensión era palpable. Registraron los camastros con mucho más cuidado que antes. Encontraron unas cuantas monedas las examinaron a la luz y prosiguieron su camino escaleras abajo hasta dar a un pasillo de piedra tallada que se bifurcaba unos cuantos metros después. El pasillo estaba iluminado por una tenue luz blancoazulada de procedencia desconocida, aunque ellos examinaron un poco las paredes y caminaron con normalidad, aparentemente poco sorprendidos por la presencia de la misteriosa luz. Siguieron la bifurcación que se abría a la izquierda y, cuando ésta se volvió a bifurcar, siguieron a la izquierda otra vez. Según pudieron comprobar tras un par de minutos de marcha, los pasillos formaban, a esta altura, un cuadrado de grandes dimensiones, del cual, en el lado opuesto a por el que habían entrado, asomaba un rectángulo de pasillos que no llevaba, aparentemente, a ninguna parte. Ese rectángulo sin sentido arquitectónico brillaba mucho más que el resto de la construcción y, según comprobaron, se debía a unas orugas con espinas en su región dorsal que brillaban con algún tipo de luz fría y que estaban fijadas a las paredes en gran cantidad y, en menor medida, también al suelo y al techo.

Volvieron sobre sus pasos a la zona cuadrada y examinaron una puerta, la única que había; que daba al interior del cuadrado. El sujeto Nissit examinó la puerta atentamente, junto a Luthien que pronunciaba palabras sin sentido, sumida en una especie de trance. Pasado un instante, él se giró hacia los suyos.
- No veo nada... que pueda ser peligroso.
- Pues ábrela –contestó Isivir.
Nissit abrió la puerta y un claro y rotundo «CLAC», resonó con fuerza en el interior de la pared.
- ¡Oh, mierda! —gruñó Nissit.

Un ruido poderoso, como una avalancha empezó a oírse en el interior de los pasillos. Se acercaba a ellos a una velocidad pasmosa, en la dirección que no habían explorado. El suelo se agitaba muy ligeramente, indicando el peso de lo que corría desbocado hacia ellos, con un claqueteo constante, como de decenas de patas. Tal vez cientos de patas.
- Adentro, adentro, joder —gritó Nissit entrando apresuradamente en la sala que acababa de abrir.
Poco a poco todos fueron entrando, todos menos Tarik que se quedó fuera, ligeramente inclinada hacia el ruido.
- Entra, coño —dijo alguien mientras entraba yo.
Ella les pidió silencio con la mano. Y cuando el ruido parecía contiguo saltó hacia dentro y entre Nissit e Isivir cerraron la puerta.
- Es un enorme gusano con cientos de patas.
- ¿De qué tamaño es?
- No lo sé, no lo sé.

Las patas comenzaron a recorrer toda la pared, todas las paredes. Estábamos rodeados por entero de aquella monstruosa criatura. Según mis cálculos, una criatura de unos 60 metros que aporreaba la pared con sus patas. Los cottar examinaron rápidamente la sala. Había una zona con el suelo roto y parecía que la caída desde allí era infinita, como si la creación no hubiera dado forma a nada debajo.
- ¿Creéis que será un portal? —preguntó uno de ellos.
«Un portal, ¿a qué se refieren?».
La puerta saltó ligeramente, sin llegar a caer, desencajada ligeramente de sus goznes, salpicando astillas.
- Mierda, mierda —se quejaba Nissit.
- Podría intentar motivarlo a que se alejase de aquí —sugirió Balai—. Impulsarlo a ello.
El resto dieron su aprobación y Balai habló en voz alta y clara, acompañándose de gestos de sus manos. La criatura dejó de aporrear las paredes y se alejó. No acabo de entender que sentidos primarios despertó en ella ni cómo lo hizo, pero la criatura se alejó.

Battlestar Galactica, 4ª temporada

Tras la decepción brutal de la 3ª, a decir verdad, me plantee no seguir con la serie. No obstante, dado que sólo me quedaba una temporada, me decidí a verla. Y lo cierto es que fue una gran temporada. Sí, señores, qué momentazos tuvo la condenada.



Si en Galactica hay una temporada agobiante, apresurada y llena de situaciones críticas, es ésta. Cada capítulo parece una contrarreloj contra el destino incierto que apenas se vislumbra al final del túnel.

Desde el momento revelación de 4 de los últimos 5 Cylons, la trama entra en una acelerado vuelo lleno de intrigas, muertes, decepciones y violencia. Como cabía esperar, sí, pero mejor.

En cualquier caso, yo habría dejado la serie antes del final religioso que le dieron, cuando...
yo habría dejado la serie cuando llegan a La Tierra, al hogar de la decimotercera colonia, vaya; y es un yermo árido. Ese final completamente gris, apagado y desmoralizante creo que era lo que necesitaba la serie. Pero claro, ¿cómo dejar en tan mala posición a esos personajes?

A mí la temporada me gustó entera a excepción del season finale que me pareció, al menos, algo decepcionante. 120 minutos de episodio me resultaron demasiados y, además, el final-final no me gustó, aunque al menos volvieron a deleitarme con la preciosa versión de All along the watchtower:

 

Nota: 9. Joder, ha sido una gran temporada. De principio, hasta casi el fin. Genial, fantástica... ¡llena de personajes a los que odiar y sobre cuyas tumbas escupir en el futuro en charlas de bar!


Nota de la serie: 7. Tiene temporadas muy buenas, sí, pero la miniserie y la tercera temporada rozan el suspenso.

Extra:
 Y, para que no se diga...

El sexo siempre vende. 

jueves, 22 de abril de 2010

martes, 20 de abril de 2010

El Padrino - Francis Ford Coppola

Tenía 13 años la primera vez que vi esta película y me pareció genial. El mundo de la mafia, a decir verdad, nunca me había interesado demasiado; no le veía esa mística atracción que parece que le ven todos los chavales; pero era un peliculón. Una de esas que son obligatorias para cualquier persona que se precie.

Y este fin de semana la volví a ver y la sensación ha sido tan buena como la primera vez. El Padrino es una perla del cine, Marlon Brando y Al Pacino llevan a cabo unos papales fantásticos y las casi tres horas de película son sumamente entretenidas y vivas; a pesar del detallismo de algunas escenas.



La historia se desarrolla en la Nueva York de los años 40. Don Vito Corleone es el líder de una de las cinco familias mafiosas que operan en la ciudad y tiene 4 hijos: una hija, Connie; y tres hijos: Santino, Freddie y Michael; así como un hijo adoptivo, Tom, que es el abogado de la familia. Tras que Don Vito rechace introducir el negocio de las drogas en la ciudad, otro de los líderes, el señor Sollozo, atentará contra la vida del padre de los Corleone y empezará la confrontación de verdad.


El Padrino tiene unos diálogos geniales (desde el mismo principio, con esa famosa entrada de Don Vito el día de la boda de su hija), un argumento que goza de ritmo y resolución y no se entretiene en zarandajas, unos personajes fantásticos: todos los Corleone, los Solloza y los apadrinados de Don Vito, incluyendo a un trasunto de Frank Sinatra (me pareció muy obvio cuando tenía 13 años, ahora me parece innegable).

El final de la película que nos muestra cómo se desarrollarán las cosas a partir de entonces, cómo se ha recrudecido la situación y como el nuevo jefe de los Corleone es un hombre más de armas y despiadado que su padre, presentando un escenario de lujo para la segunda película, otra increíble perla del séptimo arte.


Nota: 10. El Padrino lo tiene todo.
Mi primer 10 iba a ser adjudicado a otra obra, pero aún no tengo la reseña preparada. Y El Padrino no se merece otra nota.

La novedad

En la sala de ocio Tobías, Tim y Álvaro jugaban a Duelistas con los Asaltantes. En la cabina conversaban Italo y Sara y en la habitación de Virginia la capitana discutía con el capellán.

Muchos podrían suponer que era un día normal. Pero no lo era. En la cotidianidad del día que podía parecer a vista de pájaro, uno encontraba la mentira y la intención oculta, el porqué de todo aquel juego. Sólo era necesario acercarse más. Acercarse y oír. Hasta los muertos tienen envidia, celos y preocupaciones.

- ¿Por qué crees que ha venido? —preguntó Sara casi con tristeza.
Italo la miró un instante sin saber muy bien qué decir. Quería animar a la joven. Sabía perfectamente cuánto había valorado su aspecto en el pasado. Ella misma se lo había dicho. Las cicatrices que ahora le deformaban la cara habían sido vengadas, pero jamás recuperaría su aspecto. No en los Círculos. Supuso la envidia que le tenía que producir ver el perfecto rostro de la Zorra, ver su contoneante y seductor cuerpo y comprobar como todas las miradas se giraban hacia ella.
- Para matar cosas. Esas putas parahumanas se crean para matar cosas, Sarita —dijo Italo con calma mientras tecleaba unos números en el panel de mandos— son muy bonitas, sí; pero no son personas. Son parapersonas. A ellas no las crearon los dioses, las creamos nosotros. Son poco más que máquinas.
- Son muy hermosas.
- Como muchas pinturas, ¿y qué? Tú eres una mujer, una mujer de verdad. No ese experimento extraño de algún científico sin vida social que quiso conseguir un coño cerca —Italo le sonrió con gesto cansado. Sus dientes amarilleados por el tabaco, estaban mellados, dejando claro que nunca había tenido una buena vida.
- Todos la desean.
Italo cogió aire. «Ahora o nunca».
- Yo te deseo a ti —dijo con suma sencillez.
Sara lo miró, sin saber qué decir durante unos instantes. Durante una eternidad. Italo se arrepintió tan pronto se entretejió el silencio.



- ¿Qué crees que la ha traído aquí? —preguntó Virginia.
- Ingresó por propia voluntad, supongo que tenía curiosidad por cómo era enfrentarse a los Ello.
Virginia miró al capellán con una sensación decepcionada y rencorosa a partes iguales.
- Sé qué dice el informe.
- ¿Creeis que hay algo más, señora?
- Sé que lo hay. Pero quiero conocer tu opinión.
El capellán se mordió el labio inferior y cogió aire. Reflexionó unos instantes y se encogió de hombros.
- Todo lo que podemos hacer... es especular.
- Especule pues.
- Pero...
- ¿Para qué está usted aquí? —preguntó Virginia con voz dura.
- Es... es tradición que haya un miembro de... un siervo de la fe en todas las naves, capitana.
- ¿Para decirle al oficial al cargo lo que este ya sabe? —inquirió con sorna. Ante el silencio del capellán, prosiguió poco después—: No, venís aquí a drogaros con vuestras plantas y responder a preguntas que no deberíais poder responder.
- Las plantas favorecen nuestra conexión con los dioses, por eso... por eso podemos...
- ¿Crees que los dioses pueden equivocarse? —preguntó Virginia con un inicio de furia—. ¿De verdad sois tan estúpidamente arrogantes como para pensar que habláis con los dioses? Esa mierda de narcóticos os ayudarán a focalizar mejor vuestros procesos cerebrales o qué se yo, pero deja de decir...
- Mi cargo me obliga a creer en y a predicar la existencia de los dioses...
- Mi sentido común me induce a pensar que los dioses, probablemente, no existan; y que si existen, en cualquier caso, no perderían su tiempo hablando con un tipo como tú perdido en un lugar como este, a bordo de una nave de mierda y enfrentándose a terrores desconocidos. La religión es una excusa para mandarnos para cama por la noche y que no tengamos miedo de la oscuridad. Una oscuridad que siempre debería ser temida —concluyó Virginia haciendo un gesto en derredor.
- Eres una hereje —musitó el capellán.
- Al contrario que tú, no estoy aquí por gusto. Y apuesto un riñón a que la nueva no ha venido aquí por gusto. Ni por fe —añadió tras un instante dramático y emponzoñado.
- Dentro de unas horas le contaré lo que me hayan dicho las voces —respondió el capellán secamente.
- Muchas gracias, capellán.
- Es mi trabajo, capitana.
El capellán le hizo un saludo fingidamente marcial que ocultaba su ira y se dirigió hacia la puerta. Cuando llegó hasta allí, Virginia lo interrumpió.
- No pretendía ser tan dura como tal vez haya sonado.
Él se giró en la puerta y la observó sin decir nada. La escena se cargó de tensión, se volvió realmente incómoda.
Virginia se arrepintió tan pronto se entretejió el silencio.
El capellán se dio la vuelta y abandonó la sala.



Desde la sala de ocio se escapan los gritos y las risas. La Zorra ganaba unas partidas y perdía otras, perfectamente consciente de que las partidas ganadas aumentan la respetabilidad y las perdidas la camaradería; debiendo ser adecuadamente combinadas, y de un modo u otro, todos estaban encantados con ella. Guapa, agradable, inteligente y con el punto perfecto de charla en el que no parecía apartada ni se hacía pesada.

Helena no podía evitar pensar en lo fácil que era caer bien a la gente. Las cosas empezaban bien. Muy bien. Por la noche, acabadas las partidas, ya en su camarote, sintió las miradas tensas y deseosas cuando se cambió de ropa ante la vista de todos. Incluso la Explorador la había devorado con los ojos. Allí, durante unos segundos, todos habían navegado a la deriva en su piel, cubierta tan solo por unas bragas de color azul claro liso.
- Lo... normal... es q-que nos vistamos en... en el aseo —dijo Javier vacilante, nervioso.
- Oh, disculpad; no volverá a pasar. Mi nave no disponía de uno... eran sólo para viajes cortos y... —Helena se llevó las manos a la cara en gesto avergonzado, aunque en realidad sólo pretendía cubrir una leve sonrisa. Sus mejillas se sonrojaron conscientemente.
- No pasa nada, mujer —dijo Roberto quitando hierro al asunto—, ahora ya lo sabes.
«Ahora todos sabemos cosas —pensó Helena», pero no dijo nada. Nadie más dijo nada. Se metieron en sus camas y todos pensaron en el hermoso cuerpo desnudo, incluso ella misma. Y en el camarote, mientras los Asaltantes intentaban dormirse sin poder abstraerse de la imagen de la piel de Helena, se entretejió el silencio.

Roberto fue el primero en ir al baño.

lunes, 19 de abril de 2010

Alicia en el País de las Maravillas - Tim Burton

Se comenta en muchos blogs que esta película es una lacra apestosa. Mienten. Muchos fans de Burton que dirían que su orina es un delicioso champagne, sostienen que es una película genial; con una original visión del hombre que lo gotifica todo. También mienten. Alicia es, fundamentalmente, una película mediocre. El aprobado raspado. No merece un dos, ni un ocho. Es el eterno cinco, el compañero vago que roza siempre el suspenso. Eso es.



La película cuenta con cosas para ser destacable como el propio Burton, sus incondicionales Helena y Johnny, la música de Danny Elfman. Pero no va más allá. Los escenarios llenos de color del País de las Maravillas mantienen esos colores pero ensombrecidos... con un toque triste y lúgubre son el decorado en que se mueven unos personajes que apenas tienen vida.

A grandes rasgos, la película trata de que Alicia es una joven en edad de casarse y le hacen una propuesta. Y dice que se lo tiene que pensar y echa a correr tras el conejo blanco y vuelve al País de las Maravillas que ya no recuerda. Allí se encuentra con un mundo bajo el yugo de la Reina Roja con una resistencia formada y resulta que los buenos y los malos se enfrentan. Así, muy resumidamente.

Me gustaría decir algo más de la película, pero es que no tiene más. A la película le falta algo, le falta la chispa en todo momento. Insinúa pero no llega a conseguir nada. Se queda en una promesa

Nota: 5. La película cumple, es bonita, pero no tiene mucho más y no creo que merezca la pena el pagar una carísima entrada de cine, todo sea dicho.

domingo, 18 de abril de 2010

Supernatural, 3ª temporada

He devorado la tercera temporada, la he visto en tres días (aunque uno de ellos no hice nada, nadie se animó a salir y sólo vi Supernatural, fundamentalmente, así que no es tan-tan meritorio, supongo).

Bela / Ruby


Supernatural empezó, sinceramente, como una serie mediocre de aventuras pero fue mejorando a buen ritmo. La segunda temporada fue mucho mejor que la primera y, la verdad, es que la tercera es mucho mejor que la segunda. A esto, creo yo, ayuda el hecho de que tenga bastantes capítulos menos; ¿para qué usar 24 capítulos si te queda una historia cojonuda de 16, no?

Esta temporada trata de los intentos de los Winchester por deshacer el pacto que hizo Dean en el capítulo final de la anterior; ese es el eje principal y no sólo es interesante, sino que lo hacen muy interesante con cada capítulo. Las vueltas, los giros, los nuevos datos, todo contribuye a explocatar al máximo ese núcleo argumental y, ¡coño! El resultado es excelente.

De nuevo hay capítulos diez, pero atreviéndose a explorar otros estilos; como ejemplo sirve el hilarante Mal Día en la Roca Negra, un capítulo que trata sobre la buena y la mala suerte de un objeto maldito. El bonito, triste y extraño Cuentos para dormir o el onírico y misterioso Sueña Conmigo (dream a little dream of me). Además, por primera vez, los capítulos de cierre de temporada estuvieron a la altura con un más que respetable El Tiempo Está de mi Parte y un brillante —aunque de cutre título— No Habrá Descanso para los Malos.

Una temporada mucho más divertida que todo lo visto hasta el momento y con una calidad media muy alta en todos los capítulos, a excepción de Encarafantasma que a mí, al menos, me pareció —disculpad la expresión— aburrido de cojones.

Nota: 9. Pocas series han tenido rachas tan buenas como para mantenerme tanto tiempo pegado a la silla. Y como molan Ruby y Bela. Qué gran temporada.

viernes, 16 de abril de 2010

Primeros conocidos

- Buenos días —saludó una voz viril, grave y poderosa.
- Buenos sean —contestó Helena dirigiendo la mirada hacia el hombre. Era alto y robusto y tenía el pelo corto y encrespado, de color negro. Su piel curtida cubría unos rasgos duros y cuadrados en la cara, a juego con el cuerpo que se podía adivinar bajo el uniforme de la Milicia.
- Supongo que tú eres la... nueva.
- Supones bien —contestó ella con una sonrisa atractiva y misteriosa, mientras se apartaba un rebelde mechón de pelo de delante de la cara.
Sintió la mirada del hombre, la deseosa mirada apenas controlada. Su sonrisa era, ahora, mucho más sincera.
- Un placer verte —dijo él.
- El placer es mío —respondió ella sin vacilar—. Supongo que habrán leído mi informe,
- Así es —asintió él—. Sabemos... qué la trae aquí.
Helena volvió a permitirse una sonrisa. Una sonrisa divertida y salvaje. Sus labios entreabiertos y sugerentes dejaron ver unos dientes perfectos, blancos y ligeramente afilados. Su lengua húmeda brilló tras la blanca empalizada como una promesa de ambrosía.
- Mi propio deseo.
- Su propio deseo —respondió el hombre.
Se quedaron unos instantes en silencio. Ella observaba fijamente al hombre. Él, ruborizado, respiraba un poco más trabajosamente de lo normal. Hasta que Virginia rompió la tensión del momento.

- Bienvenida, Tirador —dijo secamente.
- Muchas gracias, señora —respondió Helena viendo la ropa de la oficial al mando.
- Supongo que dada su condición, esta nave le parecerá un artefacto obsoleto e inútil; pero es tan perfectamente consciente como cualquiera de nosotros que nadie vuelve jamás de los Círculos Exteriores. Así que debería acostumbrarse. Este hombre que la mira con miedo y respeto a partes iguales, iguales a sus deseos de llevársela a la cama, es Roberto. Es el jefe del equipo de Asaltantes y, por tanto, su superior directo. Yo me llamo Virginia y soy la capitana de la nave, con todo lo que ello implica.
- Sí, capitana.
- Si tiene cualquier duda, búsqueme, aunque cualquier miembro de mi tripulación estará encantado de solventarlas.
- Sí, capitana.
- Somos lo más parecido que tendrá a unos amigos aquí. Cuando un Ello ataque, tendremos que confiar los unos en los otros para sobrevivir, así que no quiero intrigas, ni traiciones, ni dobles juegos ni nada de chorradas.
- Sí, capitana.
- Roberto, llévela a los cuartos de los Asaltantes. Partimos en tres horas.
- Claro, Virginia. Allá vamos.

jueves, 15 de abril de 2010

La Zorra

Le gustaba la Nave Nexo. Ella estaba acostumbrada a su caza personal, una maravilla de la tecnología más moderna. La gente creía que el ejército tenía los últimos modelos y que luego se iban generalizando, pero era mentira; la última tecnología la utilizaban menos de doscientas personas en toda la galaxia y cuando ya estaba probada, medida y los costes se habían abaratado, se empezaba a popularizar a precios abusivos. Ése era realmente el protocolo. Ella, Helena, una Zorra hecha y derecha, había tenido entre manos muchos de aquellos aparatos que harían las delicias de cualquier militar, ladrón o asesino. Ellas eran mucho más. Mucho, mucho más. Eran la élite y lo tenían todo. Todo menos la libertad de decidir y sentir. Eran creadas con un fin y lo ansiaban. Las Zorras disfrutaban con lo que hacían, habían sido creadas para que así fuese.

El caso es que ella había tenido que huir. Su pellejo estaba en juego e incluso una Zorra que disfruta del culatazo en el hombro, del estampido del disparo, de una herida superficial gracias a sus reflejos sobrehumanos, del olor de la muerte y de la adrenalina de la batalla; tenía cierto apego a la vida que llevaba bajo la piel. Bajo su piel de Zorra.

Helena tenía sus razones para querer ingresar en los Círculos Exteriores. En realidad, a casi todo el mundo le darían esta alternativa en vez de la muerte, pero ella tenía la certeza de que, en su caso, no sería así. No habría opción, salvo una huida temprana. «Abatir a otra Zorra, ¿cómo se me pudo ocurrir tal cosa?». La había montado buena, sin duda. Con lo que costaba adquirir una Zeta, incluso los empresarios más importantes se tirarían de los pelos en caso de perder una; y ella había destruido su caza. Probablemente no hubiera quedado nada de ella al impactar contra el espaciopuerto. Y aunque hubiese quedado, el código lo dejaba claro: «prohibido los conflictos físicos entre Zetas». Eran las guerreras más preparadas de la galaxia y abatían a competidores inferiores con frecuencia, pero tenían terminantemente prohibido herirse entre ellas. Sencillamente, Helena no había podido resistirse.

Y ahora estaba allí. En la Nexo A54, encomendada como Tirador para una E-D07. Aquello iba a ser como entrar en una nave de juguete, era perfectamente consciente. Pero haría su trabajo lo mejor que pudiera, Arturo tenía que querer mantenerla allí a toda costa cuando los Investigadores Empresariales la localizasen. Nadie podía conseguir el reenvío de un miembro de la Milicia si su oficial no lo deseaba así. Si sus cálculos eran correctos, los IIEE tardarían unos cuantos meses en encontrarla; para entonces tenía que haber abatido varios Ello y demostrar su valía. Esto era todo en lo que podía confiar si quería salir adelante.

La visión de la nave le trajo una sonrisa a los labios. «¿Con esto es con lo que se protege la humanidad?». Casi le daba miedo pensarlo. Subió las escaleras mientras se soltaba el pelo, quería causar una buena impresión a los hombres de la nave. Estadísticamente, siempre había más hombres que mujeres en las naves de los Círculos Exteriores. Tenerlos a su favor, actuaría en su beneficio cuando hablasen con el Oficial.

miércoles, 14 de abril de 2010

Viñetas

De Erlich.
Genial, aunque no sé de quién es.

No grites a tus hijos.
- Te acabas de meter en bueeen lío...
Ponerse muy cerca y susurrarle es mucho más aterrorizante.

Grandioso Montt, como siempre, con dos viñetas:



C&H:

Crónicas PSN: los Starbucks.

La guarida del Leviatán: lo cierto es que esta viñeta me parece tan crítica que no me pude resistir a ponerla. Y pensar que hay gente que las compra... en fin.
Tal vez sea la viñeta que más me gustó de todas las que leí de El Joven Lovecraft:

Tan indie, de autor desconocido.
Soy tan indie,que vi una banda en un garito y los maté para ser el único que supiese algo de ellos.



Si algún traductor tiene a bien hacer correciones, las tendré en cuenta.

Supernatural, 2º temporada

La segunda temporada de Supernatural, serie de la que ya hablé cuando terminé de ver la primera temporada, sigue narrando las vivencias de los hermanos Winchester en su cruzada en busca del demonio que mató a su madre y, después, a la novia de Sam.



Lo cierto es que empieza bien. La primera temporada acababa con un cliffhanger brutal y la segunda empieza haciéndole justicia. Sí, en esta temporada abundan los pactos con diablos y el tema tiene su encanto. De hecho, uno de los mejores capítulos de la temporada va de eso, el magnífico Cruce de caminos.


Al igual que en la primera temporada, la calidad de los capítulos tiene bastantes altibajos aunque, en general, la segunda temporada es más entretenida que la primera y, al igual que en ésta, de vez en cuando, sobresalen capítulos muy buenos. En esta ocasión, personalmente, me quedo con el citado Cruce de caminos, Cuentos y con Lo que es y nunca debió ser. El primero, un capítulo sobre pactos con el diablo llevado; el segundo, una interesante historia sobre una criatura que se dedica a gastar bromas; y el último, sobre los deseos concedidos por un genio. Fantásticos y muy dramáticos. El resto de la temporada es entretenida, divertida y friki; y bastante más vistosa que la primera temporada.



Los intereses cruzados por el legendario revolver de Colt, todo el juego de pactos que se exprime en la temporada, la mayor definición que van teniendo los personajes, El Bromista, y Bobby me resultaron especialmente interesantes.

Nota: 8. La serie mejora, los capítulos genéricos son mucho más interesantes y divertidos que en la primera y, además, tiene más capítulos memorables. Y a Bobby. ¡Qué gran personaje!

martes, 13 de abril de 2010

Alimentación

El grupo de exploradores se había alejado mucho y aunque habían llegado a un punto en el que podrían hallar las plantas en cuya búsqueda habían partido, dado que la luz del día empezaba a agonizar en el horizonte, decidieron hacer un alto. Exploraron los alrededores mientras buscaban un lugar para hacer noche. Para dedicarse a esto eran un poco torpes, no parecían fijarse demasiado. Tal vez tuvieran algo en la cabeza: tal vez se preocupaban por la sujeto Ishil, tal vez estaban inquietos por haberme localizado y haberme perdido poco después.


Isivir fue a informar a Aruala de su profesión. Estaba claramente nervioso y alterado.

- Ya sabía que te dedicabas a eso –respondió Aruala con tranquilidad.

- Prefería avisar, de todos modos –explicó él, amablemente.

- No eres el único que se dedica a tal cosa. Como ya sabes.

Él asintió.

- No te preocupes por ello –insistió Aruala–. Todos volvemos a empezar. El Despertar nos ha hecho libres. Nuestro pasado ha quedado en Tilangibén.

- Gracias, señora –contestó Isivir con una ligera reverencia.



En el bosque, los exploradores encendieron una fogata. Los cottar parecían tener un leve frío de forma constante. Hicieron guardias mientras los demás dormían intranquilamente. Fue durante la guardia de Tarik cuando se acercó. Ella la vio, creo, antes que yo. Pero no se movió, estuvo quieta completamente mientras la sierpe se acercaba. Medía unos cuatro metros y se desplezaba serpenteando entre los árboles a unos 50 ó 60 centímetros del suelo, como si volase sin ningún tipo de aleteo. «El organismo flota, probablemente a causa de grandes vesículas llenas de una mezcla de aire más ligera que la mezcla de gases externos que se encontrarían bajo las capas musculares longitudinales y circulares o entre pares oblicuos, que utilizaría para conseguir ese movimiento serpenteante».



Al día siguiente, los exploradores emprendieron el regreso a la ciudad subterránea, donde Ber hacía pruebas de alimentación con leche y colorantes y edulcorantes varios con los que tuvo cierto éxito. Ishil comía. Ber estaba contento con el resultado, pero Ishil aquel día estuvo mal del estómago, y el médico no sabía que interpretar de estos resultados. Al final Ishil confesó haber ingerido sangre.

- ¿Y de dónde la has sacado? —preguntó Ber incrédulo.

- De Alain —respondió ella con evidente timidez—. Vino a ver qué tal estaba y... lo convencí.

Ber la miró mal. Incluso yo, bueno... uno de mis yo, tal vez, percibí algo en la palabra; un significado adicional, velado. El médico abandonó la sala. Lo seguí tranquilamente. Buscó al enfermo.

- ¡Alain!

- ¿Qué? —preguntó él empalideciendo de repente.

- ¿Le has dado sangre a Ishil?

- ¡Ella me sugestionó! Yo no quería... yo...

- Ya basta. No te acerques más a ella, ¿de acuerdo? Ocúpate de otras cosas, pero lo que ha sucedido es contraproducente con lo que queremos conseguir.

- Lo siento, Ber.

El médico sonrió como quitándole algo de hierro al asunto.

- Tranquilo, no pasa nada. Sólo prefiero que no te encargues de ella por si vuelve a intentar algo similar.

Y pasó la mañana y parte de la tarde y llegaron los exploradores. Tarik se acercó al hospital a dejar las plantas que había encontrado, unas cuantas más —similares, más bien— de la lista y Ber se quedó experimentando con ellas.


Y al día siguiente se preparó un grupo para investigar el subsuelo de la ciudad subterránea, formado por Tarik, Luna, Balai, Isivir, Nissit y Úlvien. Ber se negó a ir. No era un macho aventurero, aunque aquello era fácil de percibir.

lunes, 12 de abril de 2010

Cómo entrenar a tu dragón - Dreamworks

Dreamworks Animation, los creadores de Shrek —y sus horribles secuelas— traen al cine Cómo entrenar a tu dragón. El título, lo sé, no podría resultar menos atractivo. Suena a basura y de las gordas. Sí, es un hecho. No entiendo como se atrevieron a publicar la película bajo ese títulos. Muchos tal vez creáis que sea uno de esos títulos a la española que poco o nada tienen que ver con el título original, pero el título original es How to train your dragon. Sí, la película, en un clamoroso intento de que nadie vaya a verla si no tiene hijos, se llama así.



¿De qué va? No me meto demasiado allá en la trama, que conste.
Pues en Isla Mema viven los vikingos y como enemigo acérrimo tienen a los dragones, que son de varios tipos y tienen poderes diversos. Muy dungeonero todo. Hipo es un zagal de este aguerrido pueblo de matadragones al que se le ven pocas dotes para convertirse en uno de estos machotes vikingos y que trabaja para el herrero del pueblo, un tío con acento gallego al que le faltan una pierna y un brazo. El caso es que atraído por la idea de ser un ídolo de masas y echarse novia (la película sigue la premisa de que las tetas hacen al héroe, como está mandado) dispara un artefacto con boleadoras contra un Furia Nocturna —un dragonaco de un tipo bestial que nunca ha sido derribado— y lo derriba. Pero como nadie lo cree va solo hasta allí. El bicharraco está tirado en el suelo, atado. Hipo se acerca con un cuchillito con el que, como mucho, hará una vivisección de dragón y no tiene los redaños para matarlo. Y lo libera. Y así, poco a poco, empiezan a hacerse amigos y empieza a descubrir cosas de los dragones, con lo que empezará a destacar brutalmente en los entrenamientos de matadragones pese a ser un enclenque. Lo que suscitará el recelo de Astrid, la mejor alumna para matadragones —no hay distinción de sexos a este respecto— una moza rubia muy guapa, por lo que empezará a interesarse por esta inexplicable mejoria de Hipo.

En resumidas cuentas, Cómo entrenar a tu dragón se trata de una película entretenida y divertida con una base y un tratamiento infantil y algún que otro toque algo más maduro, pero muy pocos. El Furia Nocturna es, claramente, un gatito con alas: hermoso y adorable, claro. Los niños aspirantes a guerrero son todos unos personajes memorables, sobre todo un niño gordo y friki que se sabe los atributos numéricos de los dragones: "fuego, 8, cabezazo 6, mordisco 9!!".

Animación fluida, texturas sólidas —tal y como cabía esperar—, inmersión 3D mediocre —o eso, o yo no acabo de pillar el truco al sistema— y la película tiene un doblaje muy peculiar. Incluyendo un herrero con acento gallego.

Nota: 8. Es la típica película, pero es vistosa, divertida, videojueguera, friki y adorable. Y con un final aceptable.

domingo, 11 de abril de 2010

Mis notas

El otro día me comentaron lo curioso que era que nunca suspendiera nada de lo que reseñaba. Esto puede parecer extraño, efectivamente, sobre todo si alguien se fija en que cuando le doy a algo un 7 puedo tener cosas buenas que decir o, aparentemente, muchas cosas malas. Bien, aclaro aquí que llevo mucho sin ver algo que no me hayan recomendado hasta la saciedad. Es decir, cuando me digno a ver algo es porque ya tengo una serie de opiniones a su favor porque, en general, el cine y la televisión tienden a no gustarme. Cuando un grupo grande de gente me habla genial de algo espero que, en ningún caso, baje del 8. Puedo hablar bien de un 7, decir: "merece la pena por esto y por esto", pero no será una de mis grandes recomendaciones para los demás. Precisamente por eso, un 7 suele parecerme decepcionante. No porque el material sea terriblemente malo, sino porque suelo ver cosas que tienen una fama y una reputación (salvo las secuelas de Alien y Terminator que se debieron a mero frikismo).

No recomendaré a nadie que se vaya a ver un 5, aunque le diré que sirve para pasar una tarde sin nada mejor que hacer. ¿Por qué? Porque hay muchísimo material más interesante con el que podría pasar mejor el tiempo, pero al menos no se va a aburrir —o yo así lo considero, claro—, por lo que no le doy un suspenso. ¿A qué le daría un suspenso? A películas que inciten a uno a levantarse de la silla... como las de Lars Von Trier, con todo su misticismo estúpido del cine dogma. Por ejemplo.

El caso, concretamente, surgió a raíz de Arkham Asylum, al que le di un 7 a pesar de referirme a él como decepcionante y decir que tenía un "desarrollo pobre". Bien, el caso es que, concretamente, le habría dado guión 4 y dibujo 10. Y no sé vosotros, pero puedo sentarme perfectamente a leer un cómic por tener un buen dibujo. Sin más. No podría hacerlo con un videojuego, por ejemplo, porque me moriría de aburrimiento si el juego fuese malo pero se viese bien; pero, en cambio, me parece un apartado tan importante como el guión hablando de un cómic. Y coño, el dibujo de Arkham Asylum es de lo mejor que he visto en mucho mucho tiempo.

De ahí su nota.

Un saludo.

Ergo Proxy - Shuko Murase

Ergo Proxy es un anime de ciencia ficción ambientado en un mundo devastado y asolado por algún tipo de virus en el que la vida se mantiene en unas ciudades cúpula. En una de ellas, en Romdo, se presenta a los protagonistas, un inmigrante venido de Mosko (otra ciudad cúpula que nada tiene que ver con Moscú) llamado Vincent Law; una chica de buena familia —nieta del Regente de la ciudad— llamada Re-L que trabaja en Inteligencia Ciudadana, investigando los asesinatos de los androides con Cogito; y una autorave (un androide) que simular ser una niña, llamada Pino.



En Romdo conviven en paz humanos y androides hasta que unos cuantos de estos asesinan a unos cuantos de aquellos. Se afirma que esos autoraves asesinos están infectados por el virus Cogito. Y mientras, el gobierno experimenta —o eso parece— con un humanoide extraño al que llaman Proxy.


La historia es una de esas tramas enrevesadas hasta casi el absurdo de la que hacen gala, de vez en cuando, los japoneses (como Evangelion y Lain, por ejemplo). Capítulo tras capítulos nos irán presentando más detalles del Proxy, del Cogito y de la historia y geografía del mundo; que resulta atractivo e interesante en todo momento.

La estética es oscura, sobria y elegante. Los personajes son bastante realistas, sobre todo para ser anime y la ambientación es cruda y sin sobreornamentación. La animación cumple aunque no tiene grandes cualidades (de hecho, falla bastante en los movimientos más rápidos).

Como muestra, la hermosa Re-L

Y, por si no fuera suficiente, tenemos una preciosa canción de entrada; es de las pocas veces que dejé la intro de una serie más de un par de ocasiones:



Nota: 8. Una serie entretenida, vistosa, con una historia interesante y unos personajes atractivos. En contra tiene que resulta excesivamente liosa y que muchas cosas, en el momento, parecen no tener mucho sentido.

Dicen que tiene muchísimas referencias ocultas y que hay que verla con una guía para entenderla toda, pero... evidentemente, creo que eso rompe contra el concepto de "ver una serie" y, desde luego, yo no he hecho tal cosa.

viernes, 9 de abril de 2010

Réplicas

Han pasado 103 días desde que la especie número 21 —los cottar— se han Despertado. Quedaban 75 de los 100 que habían formado su población inicial, a los que, recientemente, se había añadido un cottar más, venida de otro de los grupos de 100 integrantes que ha... sido completamente arrasado. Debido a la constante separación que esta población hacía de si misma, sobre todo por mediación de la sujeto Tarik y a la aparición del castillo, al que los elfos parecen preferir no entrar, he tenido que replicarme varias veces. Las metasinapsis han sido correctamente establecidas y sentimos/pensamos a la vez, unidos en la distancia.

Uno de nosotros está permanentemente en el castillo, los otros dos están en la ciudad escasamente habitada que se extiende alrededor.

El sujeto Ber ha redactado una lista de plantas para darle una apariencia y gusto sanguinolento, porque está preocupado por la alimentación de la sujeto Ishil, que se ha negado a comer. En realidad, hace un rato escaso ha ingerido sangre del enfermero, el sujeto Alain, este se ha dejado morder y luego, algo escandalizado y molesto se ha ido. Ishil, con una sonrisa volvió a acostarse. Ber fue a hablar con Aruala, entré a su vez y sentí cómo se cerraba aquella puerta que yo no podía tocar. La examiné vacilante desde dentro, intentando hallar algún mecanismo que se me hubiera pasado desapercibido.
- Majestad, necesito que se consigan estas plantas – dijo tendiéndole la nota.
El sujeto Aruala le echó un vistazo.
- Son para conseguir que Ishil se alimente, para dar un toque ferroso y una apariencia rojiza a la leche.
Aruala sonrió. La actitud agorera y ligeramente rebelde de Ber del día anterior había sido superada; volvía a aplicarse. No parecía que Aruala le cayera bien, pero al menos haría bien su trabajo. La sonrisa satisfecha de Aruala transmitió la alegría que esto le suponía.
- Tal vez debieses hablar con Elendir – le respondió -, sus elfos comen plantas, es posible que tengan algunas de estas, o plantas muy similares.
Ber asintió, Aruala tenía razón.
- Gracias, señora.
Me pregunté durante un instante si las metasinapsis que emitían las sillas, de forma análoga a las nuestras, me estarían detectando en este momento. Me pregunté también si podían interferir unas con otras, pero supuse que no. No estaban conectadas de ninguna manera, aunque había una manera de hacerlo, sentarse uno de nosotros – tras la formación de sinapsis - en las sillas. Era algo digno de ser estudiado, pero abría posibilidades demasiado arriesgadas.

Salí de allí con Ber que se dirigió de nuevo al hospital, donde cogió una navaja, comprobó su filo y se acercó a Ishil.
- He pensado que tal vez quisieras afeitarte, por... bueno, por lo que se considera normal entre los cottar. Pero bueno, yo creo que no merece la pena renunciar a un cabello tan sedoso, tan brillante...
- No tengo problemas con el pelo... - respondió ella, casi con timidez.
- Y me preguntaba si querías tomar una de las pócimas de brujo, porque clarean la piel... y bueno, tal vez te hiciese sentir algo más cottar.
- Eso estaría bien – sonrió ella.
Ber le sonrió con amabilidad y se retiró a buscar la poción. Ishil, de cerca, parecía frágil. A su actitud dubitativa, vacilante, se unía ahora su conflicto de personalidad: quién era y quién se sentía.

Tarik subió a hablar con Aruala y, al bajar, caminaba apresurada. En el pueblo, se reunió con otros dos exploradores y quedó en partir con ellos un par de horas después para buscar las plantas de la nota. Entre tanto fue a hablar con Elendir y a preguntarle por las plantas. Consiguió varias de ellas y se las acercó a Ber para que pudiera hacer sus pruebas. Luego se reunió con sus exploradores y se alejaron en dirección sur, hacia el bosque. Un yo fue con ellos, otro se quedó en el pueblo, y yo – el primero yo – en el castillo. «¿El primer yo? No debería hacer esa clase de separaciones».

Ishil empezaba a estar al límite de sus fuerzas. Ber tenía razón en aquel punto. Era difícil determinar cuánto aguantaría así, pero estaba claro que sus fuerzas menguaban a marchas forzadas. Si algo retrasaba demasiado al grupo de exploradores, tal vez no llegasen a tiempo.

Arkham Asylum - Grant Morrison

Arkham Asylum: un lugar sensato en una tierra sensata —archiprestigioso cómic— nos presenta una historia en el manicomio mítico de las historias de Batman, en claro guiño, supongo y espero, a las historias de Lovecraft y compañía.



En Arkhan Asylum, el 1 de Abril (el día de las bromitas estúpidas yankee, como aquí el 28 de Diciembre) los reclusos enfermos de Arkhan se hacen con el manicomio y toman rehenes y, para liberarlos, exigen que Batman vaya a hacerles una visitilla y pase la noche con ellos. Y Batman accede, temeroso de sentirse "como en casa" cuando entre en Arkham.

Así empieza y, coño, es un buen principio.

Pero a partir de ahí, personalmente, me parece que sólo cae y cae en una espiral de velocidad (supongo que para adaptarse al número de páginas) que hacen que la historia se precipite casi en un sinsentido permanente. Veamos, explicado por partes. Esta obra tiene dos grandes hilos (y un minúsculo subhilo): en uno de los grandes hilos se desarrolla la historia en momento presente —con Batman en Arkham, vaya—, en el otro tenemos al señor Arkham viviendo su pasado, terrible, por supuesto; la inauguración del hospital psiquiátrico, y su posterior ingreso en él debido a lo loco que se acaba volviendo por macabras razones; el subhilo es el del pasado de Batman, que es donde empieza a volverse loco. Porque Batman está loco —cosa que no debería sorprender a nadie— y de eso va el cómic.

El caso es que a partir de la premisa de pasar la noche allí, que supongo que podría haber resultado entretenida y haber estado desarrollada de verdad. Batman llega a Arkham y en el tiempo que pasa allí se desarrolla un poco su personaje, que es tratado de forma más trastornada que heroica, lo cual me parece adecuado; y el del Joker, que "es bastante posible que sufra de supercordura". Y ya está. El resto son meras sombras con cuatro líneas de diálogo en las que no hacen gran cosa. Dos Caras sólo hace algo al final del cómic y, con todo, es de lo que más me gustó de toda la historia; junto a la llamada telefónica del Joker al principio y un chiste que cuenta por el medio. Poco más me gustó, en realidad.

Por lo demás, en mi modesta opinión, Morrison intenta que obviemos las aguas que hace el guión llenándolo de palabras horripilantes repetidas hasta la sociedad: amputaciones de órganos sexuales, violaciones, torturas, electrocuciones... a ver si tanto tenebrismo nos separa del hecho de que, en realidad, no está sucediendo nada, supongo. Por lo demás, el guión cumple. La historia de Arkham está más o menos bien, la premisa del cómic mola —aunque no sea especialmente novedosa— y el final tiene su puntillo. Digamos que le daría un aprobado raspado al guión porque el desarrollo me parece... pobre, sinceramente.

Por otro lado tenemos el dibujo. ¡Y qué dibujo! De lo mejor que he visto nunca, ya habéis visto la portada. Todo lo que no me logró transmitir Morrison con el guión, me lo transmitió McKean con sus dibujos, pinturas, fotografías y demás: ¡joder! Se palpa la locura en el ambiente, en los colores chillones y difuminados, en las formas afiladas y duras. Muy, muy buen apartado gráfico. Sin duda alguna lo mejor del cómic. Magnífico.

Nota 7: un cómic normalito que destaca gracias a un dibujo excelente con una concepción muy en la línea de La Broma Asesina .

jueves, 8 de abril de 2010

La dama del lago, volumen I - Andrzej Sapkowski

Muchos estábamos ansiosos, supongo, por conocer el final de Geralt; los aspectos no conocidos, al menos. El caso es que en España, como juraría que ya se dijo en este blog, el último tomo, el séptimo, llegaría en dos volúmenes. Toda una maravilla económica para la editorial, supongo, dado que mucha gente se habrá comprado ya el primer volumen y se comprarán el segundo en cuanto salga.

Bueno, abandonando ese tema tan oscuro, volvemos a hablar del libro en sí.



En La Dama del Lago la historia se centra un poco más en Ciri que en otros personajes y trata de cómo procede para intentar reencontrarse con Geralt. Ésa es la trama principal y dado que tiene muchos puntos distintos y cada uno se desarrolla a su ritmo, no voy a explicar cada uno. Perezoso que soy.

Las formas son mucho más bonitas de lo normal, aunque la historia y lo que la envuelva mantenga el tono crudo y terrible que la serie ha tenido siempre. Se deja leer con comodidad y sencillez aunque mezcla a la vez varios tiempos de la acción que resultan liosos al principio de la historia cuando tenemos a los personajes separados en distintos lugares y momentos; pero según se desarrolla la historia, localizamos mejor cada uno de estos puntos y la historia parece hilarse al fin.

En cualquier caso, ese corte que le ha dado la editorial a mitad del libro es... bestial. Acaba en un punto en el que parece que al fin va a suceder algo y resulta bastante frustrante. Supongo que a Alamut le resultaba muy tentador ganar 36 euros en lugar de 24, pero en mi experiencia como lector —como lector que no ha pagado el libro, que conste, me lo han dejado— es bastante desesperante un final tan cortante. Sobre todo, si se tiene en cuenta cuánto tiempo separa la publicación del sexto con la de... la primera mitad del séptimo.

Nota: 8. Interesante, divertido, vivo y con una estructura muy atractiva... pero cortada, la historia, por la mitad. ¡Zas!