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jueves, 31 de enero de 2013

Los miserables - Tom Hooper

Jean Valjean es un hombre que ha pasado los últimos veinte años de su vida encarcelado por haber robado una hogaza de pan y haberse intentado fugar. Tras años de esclavitud bajo el yugo de Javert, el guardia al cargo, es liberado. Pero su pasado como presidiario le pone en serias dificultades para conseguir un trabajo y llevar una vida honrada.


Como fan del libro, no me fiaba demasiado de esta nueva versión pero las grandes alabanzas a Anne Hataway me dieron el empujoncito que hacía falta para ir a verla al cine. Puedo decir que ha sido una entrada que no me he arrepentido de pagar.


Los personajes:
— Jean Valjean (Hugh Jackman): encarcelado tras robar una hogaza de pan para su sobrino enfermo, Jean se ha convertido en un hombre resentido con la sociedad pero con un buen corazón que le ayudará a encauzar su vida.
— Javert (Russell Crowe): criado en una cárcel, no hay nada que Javert desprecie más que a un criminal. Implacable e inflexible, aplica la justicia a rajatabla sin importarle las circunstancias personales de los ajusticiados.
— Fantine (Anne Hathaway): tras tener una bastarda y dejarla a cargo de los Thenardié, Fantine encuentra trabajo en una fabrica y consigue sacar a su hija adelante. Pero es despedida y empieza una caída en picado en la que nada importa con tal de enviarle dinero a la pequeña Cossette.


Los actores:
— Anne Hattaway nunca ha sido santo de mi devoción, esto es un hecho. Pero tras su interpretación de Catwoman en «El Caballero Oscuro: la leyenda renace.» y el papel que ha hecho como Fantine, tal vez sea el momento de replantearme las cosas. Porque lo borda, lagrimones se me caían mientras ella cantaba «I dreamed a dream» ¡Un aplauso para Anne!
Más actores que se lucen: Hugh Jackman, el mejor tras Anne. Este hombre lo borda. Destaco también la pareja formada por Helena Bonham Carter y Sacha Baron Cohen que son ambos perfectos para sus papeles. Amanda Seyfried está correcta aunque queda eclipsada por las brillantes interpretaciones de sus compañeros.
Lo hace muy bien Russell Crowe a pesar de que es, y de lejos, el peor cantante de la película. Tiene el porte y el talento para llevar a Javert, pero no la voz. 



El guión:
— me ha encantado la película pero termina haciéndose larga. La escena de la trinchera parece durar mil años. Crisis de ritmo en una película de dos horas y media que se pasan de forma bastante amena.
Cierto es que los recortes mutilan la historia y que esto produce huecos en la misma. Por ejemplo, cuando Jean Valjean le confiesa su verdadera identidad a Marius, este lo mira escandalizado mientras el espectador se pregunta cuál es el problema. Esta confusión no se da en el libro, no pasa. 
Pero te la recomiendo muy mucho. Es dramática, con fuerza, la música es preciosa, los actores increíbles y la historia apasionante. De lo mejor del año. 


La dirección:
— lo peor de la película. Para empezar, no tiene coherencia entre sí. Hay escenas dignas de Oscar y otras, de película de Antena 3 el sábado por la tarde. No tiene ningún sentido.
Otro gran problema de la dirección son los cambios de luz. En general es una película muy oscura, hasta que Tom Hooper decide deslumbrar a los espectadores con un cielo despejado que te deja completamente ojiplática y con cierto odio hacia el director. Los cambios bruscos de luz, duelen. 


El vestuario:
— me ha encantado pero dejaré que hablen los expertos. Te dejo un enlace de Trendencias, un blog de moda, que ha dedicado un extenso post a hablar del vestuario de «Los miserables». 

La música:
— no podía faltar este apartado en un musical. En general, me ha encantado aunque la melodía que acompaña a «I dreamed a dream» suena demasiadas veces. Una y otra vez. Es el único fallo en una banda sonora de sobresaliente pero ahí está.

Nota: un 8,5. Pequeños fallos de guión, una mala dirección y el escaso talento de Russell Crowe como cantante no desmerecen el resto de virtudes de una de las mejores películas del año. 

Otras películas de Tom Hooper:
El discurso del rey.

miércoles, 30 de enero de 2013

Moonrise kingdom - Wes Anderson

Supongo que en algún momento íbamos a ver esta película, pero adelantó muchos puestos por recomendación de una amiga con la que solemos coincidir en gustos habitualmente. Acabados los créditos iniciales, con su toque infantil y poco intrusivo, porque la película sigue transcurriendo mientras tanto, el director ya me había ganado con esa forma de mover la cámara, de perder a veces a los personajes, de recuperarlos; con ese baile de imágenes que tan calculado parecía.

Me encanta esta portada. Los colores, la composición de la imagen en 'V'...

1965, dos chiquillos enamorados, Sam y Suzy, huyen, ella de casa y él del campamento de los scouts, siguiendo  la ruta original de la antigua migración de la cosecha de los indios Chickchaw. Tras ellos irán los padres de Suzy, el jefe de los scouts y la policía de la isla; mientras una violenta, y bien documentada, tormenta se prepara para azotar la isla.

«—Querido Sam: ¿Dónde?
—Querida Suzy: ¿Cuándo?»

Placer para los sentidos...

Wes Anderson dirige Moonrise kingdom, que quizá sea el mejor cuento que he visto en cine en mucho, mucho tiempo. La estética de la película es increíble y tiene una fuerza visual que seguramente será recordada mucho más tiempo que la película en sí. Los juegos de cámara (ese travelling en el que la cámara recorre la casa pasando de personaje en personaje hasta acabar en una Suzy siempre armada con sus prismáticos), esa luz amarillenta; esos personajes a caballo siempre entre lo anodino y lo inverosímil, entre el más aburrido costumbrismo rancio y un delicado surrealismo; esa elección de reparto a priori tan inverosímil para sus personajes (a excepción de Tilda Swinton, cuyo personaje parece hecho especialmente para ella, esa mujer sin nombre que figura como «Servicios sociales»), con ese pardillo Jefe de la tropa 55 de los scouts al que da vida un muy convincente Edward Norton (en el que creo que es el papel ¡en que mejor lo he visto!), ese abogado refunfuñón al que da vida Bill Murray, o ese Capitán Sharp superado por los acontecimientos interpretado por un hombre al que nunca superan los acontecimientos, Bruce Willis; esa música casi constante, íntima, de fábula a cargo de un Alexandre Desplat que demuestra que cuando quiere (o cuando le dejan) es uno de los compositores más completos de la actualidad, y dejo como muestra la preciosa primera parte de The heroic-weather conditions of the universe: A veiled mist.

Travelling lateral para mostrarnos a los scouts.

Además, otro de los méritos de esta película es la elección de sus protagonistas. Está claro que haber elegido a Norton y a Willis para brillar en dos personajes que en principio parecen tan poco apropiados para ellos tiene mérito, pero seguro que Anderson sabía, o imaginaba, cómo iban a responder estos. Pero es destacable lo bien que responden los jovencitos de la película, especialmente los protagonistas, Jared Gilman y Karay Hayward; el primero bajo la piel de Sam Shakusky y la segunda bajo la de Suzy Bishop. El extraño Sam y la inquietante Suzy, dos personajes unidos bajo un amor infantil, que siguen el camino de los indios hacia unas coordenadas que desconocen. Un viaje, por supuesto, de cuento.

«—Siempre he creído que vuestras vidas [las de los huérfanos] son más especiales.
—Te quiero... pero no sabes lo que dices.»

para un público específico

Quizá uno de los mayores problemas a los que se puede enfrentar la película, sobre todo viendo algunos muy flamígeros comentarios en internet, es que no parece haber un intento claro de hacer la película para todo el mundo.

El peculiar narrador.

En primer lugar, contando lo relajada que es la película sorprende que sea no recomendada a menores de 13 años, por sexualidad (hay una niña en bragas y el chico el toca sus incipientes pechos), personajes que fuman y, supongo, que por el puntillo violento (ese perro con una flecha en la cabeza...). A mayores habría que destacar, de nuevo, el carácter bastante costumbrista de la historia que nos trae Anderson: una sencilla historia de amor preadolescente que destaca gracias a la solidez de un reparto perfecto, de una música óptima, de una fotografía para el recuerdo y de unos travelling y un montaje de ensueño. Y por último habría que anotar un pequeño detalle que es bastante importante, y es el humor. El humor es algo demasiado personal. Puede que el estilo de humor de Moonrise kingdom no sea para todo el mundo, que a muchos la forma de hacer gracia de la película no les llegue. Me reí mucho y me pareció, honestamente, la comedia más divertida de 2012 que he visto, pero Laura se rió mucho menos que yo y por lo que he leído en unas cuantas reseñas, a muchos no les hizo gracia en absoluto. El humor, tan personal él.

Sin que lo sepáis, Suzy os está viendo.

Nota: 8,5. Una película divertida y tierna, un cine falsamente infantil para adultos y un alarde de técnica cinematográfica en todos los aspectos. Y todo en una hora y media.

martes, 29 de enero de 2013

Hotel Transilvania - Genndy Tartakovsky

Tras el asesinato de su esposa a manos de una turba enfurecida, Drácula decidió crear el Hotel Transilvania como refugio turístico para monstruos. Ahora que su hija va a cumplir la mayoría de edad, los 118 años, Drácula teme que su pequeña salga al mundo y se encuentre con los horribles humanos.




No esperábamos mucho de Hotel Transilvania y nos ha sorprendido ligeramente. Tampoco es para echar cohetes pero me he reído bastante y me lo he pasado muy bien viéndola. ¡Dentro reseña!


Los personajes:
— Drácula: se siente seguro dentro del hotel, del que es dueño y señor. Pero los humanos y su mundo le producen pánico.
— Mavis: la hija de Drácula, que nunca ha salido más allá de las murallas del castillo, está deseando estrenar su mayoría de edad viajando por el mundo.
— Jonathan: humano aventurero que se encuentra de casualidad con el Hotel Transilvania y la preciosa Mavis.

                                      "¡Es un humano, a la hoguera con él!"

El guión:
— como ya habrás deducido por la descripción de los personajes, esta es una historia con tintes adolescentes. Mavis y Jonathan intentan comenzar su primera relación con la oposición de Drácula. Por suerte, a pesar de lo simple que es el tema principal, los personajes secundarios son fantásticos y dan mucha frescura a la historia. La pareja de hombres lobo con una camada enorme, las pulgas de luna de miel, los esqueletos... secundarios muy divertidos que apoyan a Mavis y a Drácula que son buenos protagonistas.
¿Qué no me gustó? Jonathan... su aire de "chico de ciudad super molón" me da ganas de que cualquiera de los monstruos lo mate mientras aplaudo. Entiendo que marcar diferencias generacionales tiene su gracia pero Jonathan es insoportable.
En resumen: el cómputo global es positivo. Es divertida y muy entretenida a pesar de los pequeños fallos.


El diseño de personajes y escenarios:
— pues me ha encantado. Ese aire curriño y adorable frente a la personalidad monstruosa de los personajes me parece inmejorable. Y los colores me han impresionado mucho. Conseguir que colores vivos cuadren bien con el aire sombrío del castillo es un gran logro. 


La música:
— lo peor de todo y con diferencia. Posiblemente la peor banda sonora del año. Te dejo una canción para que veas que no exagero.


Nota: un 6. Es entretenida, el diseño de personajes y escenarios está muy bien pero tampoco ofrece nada más. 


lunes, 28 de enero de 2013

La noche más oscura - Kathryn Bigelow

Llegué a La noche más oscura habiéndome encontrado ante el mar de halagos que la precedían. Que si era la película del año, que si Bigelow era la directora con más pelotas de Hollywood, que si la crudeza de la película era apabullante, que si su realismo era inquietante y descorazonador y un montón de palabrería que, en mi opinión, es toda mentira. Agua de borrajas.


La noche más oscura... con gafas de visión nocturna

Por un lado, eso es la película. Una especie de gran truco en la que parece que se intentan mostrar unos hechos terriblemente dramáticos pero desde un prisma artificial que lo deshumaniza todo. Por otra parte, la película consigue que resulte, casi, un poco frívola. Los personajes de La noche más oscura son peleles en manos de un guión que quiso resultar provocador y se quedó en mero intento tirando a pobre. Sí, es verdad, los 15 minutos de tortura en los primeros 20 minutos de película resultan muy impactantes y muy duros. Puede parecer, incluso, que la película conseguirá mantener al espectador asqueado e intrigado, enganchado morbosamente a la pantalla... pero es que ese es el mejor cartucho de la película. La historia, que peca de simple por no haber desarrollado nada a los personajes, autómatas cada uno con su objetivo, dispara su momento más provocador en los primeros minutos de metraje y se dedica a deambular algo a tumbos hasta los últimos minutos de película, una impresionante secuencia de asalto casi en tiempo real, el final de la caza al Adversario, al Diablo. La muerte de Osama Bin Laden alternando el blanco y negro y la escala de verdes. Muy épica, la verdad. Muy lo que la película decían que era.

Call of duty: Modern Warfare.

¿El problema? Que quedan dos horas más de película y, sinceramente, se hacen difíciles de digerir. Para ser un thriller de acción, esas dos horas resultan absurdamente paradas y tampoco lo complementa con un añadido interesante para el espectador. Maya está muy loca, sí, está muy obsesionada, sí; pero en 2 horas en las que se dedica a hablar no averiguamos nada sobre ella. Que sí, Bigelow, que está obsesionada, lo hemos entendido hace aproximadamente 90 minutos, podrías pasar la página del guión y seguir adelante. Pues no, soñadores, no puede. Porque el guión de esta película tiene 2 páginas. En la primera pone «Torturamos a un fulano durante 15 minutos» y luego pone «Maya está muy loca» muchas veces. En la segunda pone «Maya está muy loca» muchas muchas veces y «Gran asalto final, pum, pum».

Pero supongo que si eres yanki te molará mucho. Debe de ser catárquica.


Jessica Chastain, la mejor imitadora de Claire Danes

Aprended, Florentino Fernández y resto de imitadores profesionales. Jessica Chastain ha hecho una interpretación que le ha valido un Globo de oro, y que seguramente le valga el Oscar, de la Carrie de Homeland y lo ha bordado oigan. Es el mismo personaje obsesionado, gritón y frustrado. El mismo exactamente. Gesticula igual, grita igual, vive igual y está igual de deshumanizada. Bueno, en realidad está más deshumanizada, que a Carrie se molestaron en incrustarle un alma en el pecho.

Con todo, lo cierto es que la interpretación de Chastain es asombrosa. Es muy creíble y muy dura. Es una actriz que me encantó en Criadas y señoras y en El árbol de la vida y que, otra vez, ha vuelto a encandilarme. Jessica Chastain es gloria. Y han sabido rodearla de actores que se ajustan muy bien a sus papeles, y aunque en general tienen participaciones bastante breves, ayudan a dar solidez y brillo a la película.

¡Go, go, Carrie! ¡¡Digo... Maya!!

Pero lo cierto es que esa sensación de estar viendo Homeland no se pierde en ningún momento. No creo que la película llegue a ser más absorbente, más intrigante o más convincente que Homeland, y eso es un poco triste. No solo porque Homeland sea una especie de realidad paralela y esta Noche más oscura nos recalque que está basada «en testimonios de primera mano de hechos reales», sino porque la serie de Showtime consigue mayor cercanía con los personajes (también tiene más tiempo para hacerlo, claro), pero es que resulta demasiado difícil, demasiado árido acercarse a estos personajes de algún modo. Quizá se pueda entender hasta cierto punto la obsesión de Maya con cazar a Bin Laden, pero es tan extrema que llega a ser despersonificadora, como cuando en una obra hay un villano-villanísimo; Maya es, solo, una obsesiva obsesionada.


Los aciertos de Bigelow

Pero está claro que Kathryn Bigelow es una buena directora y, además, se ha rodeado de gente muy capaz. La fotografía sienta a la perfección a la película que logra mantener esa apariencia casi documentaloide, a la vez que demuestra unos planos que alternan planos cercanos y alejados sin romper la continuidad y sin parecer miserablemente forzados. Además, juegan muy bien con la luz y con su ausencia y regalan al espectador la brillante escena del asalto en visión nocturna.


La música, a cargo de un Alexandre Desplat bastante soso y poco perceptible, normalmente un rumor con unos cuantos golpes de bajo ensordecido y un mantenido grave de fondo, salvo en los cambios de capítulo y en los créditos, donde dejan que se note un poco más que sí, que hay música en la película. En cualquier caso, un apartado musical poco brillante, poco personal y no demasiado bien introducido en la película. Y, para más inri, suena todo muy parecido.

El guión, que a todo el mundo parece encantarle, como dije antes, a mí me resultó bastante plano. Los personajes son esbozos y sus intenciones son tan claras y, en general, desprovistas de matices que resultan cansinos y poco completos. No logré quitarme la sensación de que todas las alabanzas al guión eran de personas seducidas por la provocación inicial y por la apariencia de frío realismo que impregna el filme.


Nota: 6,5. Jessica Chastain, que seguramente ganará el Oscar por esta película da alas a una película que me cuesta aceptar que haya gustado tantísimo fuera de Estados Unidos. Me cuesta bastante. La película está técnicamente bien hecha y la actriz está inmensa. Y ya. ¿Creo que ganará el Oscar a la Mejor Película? Pues creo que tiene muchas opciones, pero por unas cualidades que, personalmente, me veo incapaz de apreciar.

viernes, 25 de enero de 2013

Expediente X: enfréntate al futuro - Rob Bowman

Y llegamos a la primera película de la serie. Un filme que servía de nexo entre el final de la quinta temporada y el principio de la sexta. Y es que esto fue algo que no comentamos, voluntariamente, en la reseña de la quinta, y es que esa temporada, en un capítulo final bastante interesante (aunque no me pareció de los más sobresalientes de la temporada) acaba con el cierre de los Expedientes X. Mulder apostó y perdió. Fin.


Sinceramente, si la serie hubiera tenido otro tono, algo más desencantado, ese capítulo, que se llama «El fin» habría supuesto un gran cierre. Game over, Mulder. A Expediente X, en cualquier caso, no acababa de sentarle bien un final tan hostil, tan deprimente, y la película sirve de puerta al primer capítulo de la sexta, el episodio El comienzo.

Un capítulo interminable

No es una novedad, muchas series han intentado dar el salto en algún momento al cine y el resultado ha sido decepcionante. Una película no es lo mismo que un capítulo. ¿Qué cambia? Bueno, vale, evidentemente cambian muchas cosas, pero el factor del que vamos a hablar aquí es el tiempo. El tiempo es un factor importantísimo a la hora de plantear un capítulo. Expediente X dura 45 minutos, aproximadamente. En la mayor parte de los capítulos, en esos 45 minutos nos plantan la siguiente estructura (tiene salvedades, por supuesto): introducción presentando el caso (conclusiva o no), cortinilla de créditos inicial, planteamiento del caso (puede incluir detalles para concluir cuál es el caso realmente o no), investigación, giro argumental (el caso no suele ser tan simple como parece), resolución, epílogo, cortinilla de créditos final. Si eliminamos las cortinillas de créditos nos quedamos en unos 42 minutos, más o menos. En ese tiempo, insisto, se plantea el caso, se investiga y se resuelve. Se dan todos los pasos. ¿Cuál es el problema más evidente, acuciante y desesperante de la película? Que el esquema es el mismo, el proceso es el mismo... y dura 120 minutos. 3 capítulos dedicados a resolver un caso que nunca, de ningún modo, habría durado más de dos episodios en la serie. Quizá no fuesen capaces de resolverlo en uno, aunque en mi modesta opinión se podría perfectamente, porque tiene partes de verdadera muerte rítmica. Ese cambio, en cualquier caso, de 80 posibles minutos (duración Disney), a esas considerables dos horas resultan insoportables. El problema, por supuesto, es una mera cuestión de ritmo.

El ritmo es algo que en Expediente X está cuidado al milímetro. Si uno empieza a ver un capítulo cualquiera (y no tiene la mala suerte de escoger uno de los capítulos bodrio, que los tiene) puede pensar que el ritmo de la serie es lento, sobre todo por el tono, algo frío, de la serie. Todo es muy serio, humor negro de Mulder y capítulos especiales aparte, el clima es casi permanente lluvioso y casi siempre hay niebla, hay mucho diálogo que no busca el brillo de los interlocutores (no son diálogos de película de Tarantino o de Woody Allen)... pero pasan cosas. Muchas cosas. Pasan muchas cosas antes del casi inevitable giro de dos tercios de capítulo y pasan muchas cosas entre ese punto y el final del mismo. ¿Y en la película? En la película no pasan más cosas que en los capítulos, solo se estiran más en el tiempo. Tardan más escenas en llegar a las conclusiones y algunas escenas parecen realmente interminables (¿de verdad había que dedicar 10 minutos a que ahora Mulder y Scully, con los Expedientes X cerrados se dedican a misiones más mundanas, como buscar bombas?).


Y esa pérdida de ritmo acaba con todo, incluso con la considerable ambición de este capítulo venido a más. Y no importa la inyección presupuestaria ni las ganas de Rob Bowman, que consigue algunos momentos realmente impresionantes, como ese horrible momento con las abejas. Toda esa escena, desde que entran en esa blanca cúpula, el zumbido «como de electricidad» de fondo, el momento en que se abren los respiradores con ese chirrido horrísono y la carrera entre el mar de abejas. Tristemente da lugar a una escena para el olvido después. Y es que toda la peli es así, una extraña sucesión de buenos y malos momentos que forman un constructo bastante mediocre.

Momentos de mal

Y es que así como la peli intenta crear un ambiente, hay situaciones puntuales que la hunden. La escena de 10 minutos de la bomba resulta larga, pero se soporta, se está presentando la trama de la película y demás. Pero luego, un informador y otro, los cambios de actitud de algunos personajes (ahora te cuento detalles de trama y ahora te amenazo con una pistola, ambos hechos separados por dos minutos), el momento absurdo del disparo rozando la sien, el momento del casi-beso, el frustrante momento en el que una nueva cara visible e importante del Sindicato insinúa que no le preocupa Mulder porque solo ha visto retazos, piezas dispersas del puzzle (tíos, que lleva 5 temporadas y una peli, algo más que un par de detalles habrá visto, ¿no? Si no es mejor que se vaya a casa a disfrutar de su peculiar colección de cine).


Supongo que en su momento, en cualquier caso, la película tuvo que resultar más frustrante que ahora. Al fin y al cabo, no hay ninguna respuesta. La película no avanza de ningún modo más que un capítulo de trama serializada cualquiera. Es un capítulo más, uno interminable. Una ocasión desperdiciada. Algo que series como Fringe solucionaron rápidamente. Y no puedo evitar establecer la comparación, Fringe va dando solución a sus incógnitas y va centrando la trama, mientras Expediente X solo la lía, la enmaraña e intenta ofuscarla constantemente llegando al punto de ser contraproducente, tras más de 5000 minutos uno echa de menos algo de resolución.

Tensión sexual no resuelta

Normalmente se pone a Expediente X como el epítome de TSNR, pero la verdad es que hasta esta película no se han puesto a saco con él. En el piloto de la primera temporada se insinuó claramente que había algo, pero luego se pasó largamente del tema. Sin embargo en esta película, ¡zas! En mi mente se lo sacaron casi de la manga, y eso que tiendo a ver TSNR por todas partes. Quizá empiece aquí el mito de esa eterna situación en esta serie, pero me llamó mucho la atención la forma que tuvieron de recuperar un hilo olvidado más de 100 episodios antes, tirar de él muchísimo y no resolverlo.

Y es que sobre ese casi beso se podría escribir un epígrafe aparte.


Nota: 4. La peli no es malísima-malísima, pero está ahogada por sus propias pretensiones y su ritmo. Estoy seguro de que se puede llevar al cine una serie y hacerlo bien, pero no se puede intentar mantener el mismo esquema de los capítulos, ni estirar un capítulo para que dure un par de horas y esperar que el truco funcione. Claro que el truco, en la práctica, funcionó bastante bien, con 190 millones de dólares recaudados, 80 de ellos en Estados Unidos, con los que ya se había más que recuperado el coste de la película.

Otras temporadas de Expediente X y películas:
Primera.
Segunda.
Tercera.
Cuarta.
Quinta.

jueves, 24 de enero de 2013

Jim Botón y los 13 Salvajes - Michael Ende

Así como devoré Jim Botón y Lucas el maquinista, este Jim Botón y los 13 salvajes me ha costado bastante leerlo. No me interesó de verdad en ningún momento y el libro está regido por un metrónomo completamente distinto, mucho más rápido. Y no le va bien a la historia. Y punto.

Elijo esta portada por un fallo enorme. Cualquiera que sepa cómo vencieron a los 13 Salvajes se dará cuenta de que algo falla. Algo falla HORRIBLEMENTE.

El mal efecto de un ritmo demasiado rápido

Sé que normalmente me quejo de lo contrario, y que en general defiendo a capa y espada los ritmos rápidos... pero este se pasa. En Jim Botón y los 13 Salvajes sucede de todo constantemente. El primer libro nos contaba una historia, este segundo nos cuenta muchas en el mismo espacio. Los personajes ayudan a todo el mundo, resuelven todos los problemas, cada episodio es, casi, una nueva aventura. ¿Y los personajes? Esos personajes que en Jim Botón y Lucas el Maquinista nos presentaron, nos detallaron y nos desarrollaron, en esta novela son cometas arrastradas por un huracán de acciones. Los personajes no se desarrollan, se empotran violentamente contra cambios forzadísimos.

El primero es un sencillo cuento, una historia clara, sencilla y un desarrollo hermoso; el segundo es un caos con localizaciones múltiples, intereses cruzados, recuperación forzada de todos los personajes que aparecieron en el primero y de los que se añaden en el segundo... ¿Eso está mal? No, claro que no. ¿Qué le pasa entonces? Le pasa que el señor Ende intenta mantener el tono de cuento sencillo y la nave hace aguas.

Ya en el primero la credibilidad era la que era. Así se te impone. El mundo de Jim Botón funciona así, en una microisla de tamaño casa, con una locomotora flotante y con capacidad reproductiva y demás. Y me parece genial. En el segundo libro todo es mucho más «más». La aventura es mucho más llamativa, los personajes son mucho más valientes, la ternura es mucho más tierna, las desavenencias son mucho más marcadas, los villanos son mucho más cuantiosos, etc. Mal. Del precioso primer cuento se pasa a una pantomima en la que los problemas se desaparraman como piezas de puzzle y Lucas y el pequeño Jim se dedican a colocarlas a buen paso.


Viejos conocidos y nuevas sorpresas

Tengo mis dudas de si hay algún personaje con nombre del primer libro que no aparezca en el segundo. Creo que no, que están todos. Absolutamente todos. Y creo que todos afectan de forma evidente a la trama, son reutilizados e indispensables para esta segunda novela. A la vez que se presenta a las gentes del mar, nereidios y queloniántropos (Hombres Tortuga, en el libro tienen otro nombre) y a los 13 salvajes, aquellos secuestradores de niños que llevaban sus capturas a la Señora Maldiente.

Ese es, para mí, parte del problema. La Señora Maldiente era un mostruo imponente, terrible, y los 13 Salvajes son un chiste. Los pintan súper terribles pero son un fiasco casi desde el principio. Ni tienen carisma, ni son especialmente temibles, ni nada; están ahí, de fondo, aparecen al final, los vencen de una forma sorprendente (realmente sorprendente, además Ende y Tripp juegan muy bien con este hecho, no creo que haya sido el único que comprobó los dibujos previos revelado el pastel). Y se vuelven buenos y se convierten en la guardia personal de Jim Botón, que en realidad es el hijo del Rey Baltasar. Pues vale.


Decisiones editoriales

Por lo que he leído, Michael Ende escribió ambos como un solo libro, una historia más o menos continua; pero la editorial decidió que era una obra demasiado larga para ser un libro infantil y pegó el machetazo.

El segundo libro, pretendidamente más complejo (en realidad tiene muchas más acciones en muchos más sitios a la vez, pero resultan todas más forzadas que en el primero y solo se destila un aroma a imposición del cúmulo de coincidencias místico) pierde un poco la magia del primero y la suple con más aventuras. Las conversaciones son menos divertidas e irradian menos imaginación. El dragón dorado de la sabiduría resta gracia al libro con su actitud de «haced esto, y esto, eso no, y ya descubriréis el resto que no quiero estropearos la sorpresa», solo le faltaba añadir «que hay lectores al otro lado y si no se van a morir de hastío». Mal, señor Ende, el dragón es el Mal hecho tetrápodo.

Una cosa, no obstante, sobre la que me llamó la atención Luis, es que desde el prisma de que la primera entrega y esta formaban un todo, se entiende mejor que en este se cierren tantas tramas. Pero leyéndolos como dos libros separados, en cambio, se genera la sensación de obra apurada.

¡Hasta otra, señor Ende!


Nota: 4. El libro no es horrible, aunque por mi reseña pueda parecerlo, es solo decepcionante, el estilo no le sienta bien, el exceso de aventuras le sienta muy mal y algunos elementos chirrían estrepitosamente. Y no, no creo que le haga justicia a Jim Botón y Lucas el maquinista. Una verdadera lástima.

Otras obras de Michael Ende
Jim Botón y Lucas el maquinista.

miércoles, 23 de enero de 2013

Frankenweenie - Tim Burton

Victor es un niño con muchas inquietudes que esté deseando ganar el premio de ciencias de su escuela. Por desgracia su perro, Sparky, muere atropellado. Pero Victor es un chico con muchos recursos y decide resucitar a su querida mascota.




Frankenweenie es un remake de un corto que hizo, años atrás, Tim Burton. Se dice, se rumorea, se comenta, que este director está de capa caída. Aunque no soy fan de condenar a un director por una mala racha, Tim se la está jugando. Hacer que una película de hora y media se haga eterna tiene delito. Paso a relataros los horrores de este desastre. ¡Dentro reseña!



Los personajes:
— Victor Frankenstein (Charlie Tahan): vive en la hermosa ciudad de New Holland, gobernada por un inflexible alcalde. Es un chico inteligente pero retraído, al que le cuesta hacer amigos y al que no se le dan bien los deportes.
— Edward Frankenstein (Martin Short): típico padre de las afueras muy preocupado porque su hijo sea un empollón, no tenga amigos y no sea bueno en los deportes.
— Susan Frankenstein (Catherine O'Hara): típica madre de las afueras, tranquila, cariñosa y muy comprensiba.
— Elsa Van Helsing (Winona Ryder): la vecina de Victor y compañera de clase, vive con su tío mientras sus padres están fuera. Su perra es muy amiga de Sparky.



El guión:
— con todo lo bueno que tiene esta película para ser divertida y lo aburrida que se hace. Tiene buenos personajes, alguna vuelta de tuerca interesante, mil guiños al cine clásico de terror... pero no importa. Los guionistas cogieron todos estos elementos y los pusieron sin ton ni son para que el público se aburriese.
Sobre todo el desperdicio de personajes carismáticos a los que dejan en un tercer plano, es indignante.
¿Lo mejor? La reunión de padres en el colegio en el que expulsan al profesor de ciencias. Interesante crítica a los defensores del creacionismo. 



El diseño de personajes:
— siguiendo la línea de Tim Burton, de lo mejor de la película. Que después de tantos años siga consiguiendo que este estilo siga pareciendo fresco y original es un logro en sí mismo. Un buen trabajo.

El stop motion:
— el peor que hemos visto este año y con diferencia. Está a años luz de que luce El alucinante mundo de Norman. Los movimientos parecen torpes, poco fluidos y entorpecen el visionado. Una pena porque con lo que ha costado la película, podrían haber hecho un trabajo mucho más reseñable. Te dejo el tráiler para que le eches un ojo.


La música:
— de la mano de Danny Elfman, es una muy buena banda sonora. Una pena del resto de la película.

Nota: un 3. Aburrida. Muy aburrida. Mejor ver una y otra vez Pesadilla antes de Navidad o La novia cadáver que tragarte este tostón.

martes, 22 de enero de 2013

El exótico Hotel Marigold - John Madden

Disculpa que no dedique demasiado tiempo a escribir sobre esta película pero es que no hemos acabado de verla. Tenemos un definido límite de tedio y «El exótico Hotel Marigold» lo superó con creces. ¡Dentro mini reseña de este pedazo de... digamos aburrimiento!


¿De qué va esta comedia? Se ofertan plazas en un espectacular hotel hindú por un precio casi ridículo. Varios jubilados ingleses, cada uno con sus razones, deciden mudarse allí. Una vez en el recinto, descubren que el hotel está sin rehabilitar y que queda mucho trabajo por hacer hasta que puedan verlo tal y como aparece en los folletos.
Pero el caracter alegre y simpático de Sonny (Dev Patel), el gerente del Hotel Marigold, llena de optimismo todo a su paso.

                              Si ellos parecen aburridos, no te digo los espectadores...

La película se sostenta sobre auténticos titanes de la interpretación: Judi Dench, Tom Wilkinson, Penelope Wilton, Bill Nighy, Penelope Wilton, Maggie Smith y Ronald Pickup. Un auténtico lujazo de plantel que clava sus papeles, por mediocres que estos sean. Porque el único, de todos los personajes, que consiguió interesarme un poco fue Graham Dashwood, interpretado por Tom Wilkinson. El resto de tramas me resultaban entre aburridas, vacías o indiferentes.

No importa lo bueno que sea el plantel de actores si no les das un buen guión con personajes sólidos sobre el que apoyarse. Es imposible que la película salga bien.


El guión nos muestra una edulcorada caricatura de la India: los niños no mendigan, son amables criaturas que juegan alegremente, los intocables son tratados con indiferencia pero nunca con crueldad y las mujeres tiene voz y voto. Tras Slumdog Millionaire, parece que alguien tenía una factura pendiente con el país. Pero claro, nadie se cree esta versión de cómo son las cosas en esta India alternativa del País de la Piruleta.



Nota: un 3. Grandes actores desperdiciados en un guión sin gracia ni sentido.

lunes, 21 de enero de 2013

Fringe (5ª temporada) - FOX

Ha recorrido un largo camino esta serie desde que comenzó aquella alocada andadura mezcla de Expediente X, de la que bebía el fondo, y Perdidos de la que bebía la forma. Hubo mucha gente a la que esa mezcla, esa apuesta, no le convencía en absoluto. He de admitir que a mí me enganchó desde el principio. No niego que luego mejorase, lo mejor está en la segunda y en la primera mitad de la tercera temporada, pero creo que las elecciones iniciales estuvieron bien hechas (salvo muy contadas excepciones) y que la serie prometía desde su comienzo.


El caso es que pronto quedó patente que Fringe no iba a arrastrar a una enorme legión de seguidores a sus espaldas. Fringe no iba a tener el beneficio de la cantidad de público, y este era un punto importante para FOX. La heredera de Expediente X carecía del amor de las masas y su destino pronto se vio en problemas. Creo que fue en la segunda temporada la primera vez que se dio por sentenciada a Fringe, tras un año para enmarcarcar. Pero consiguieron la renovación... la noche de los viernes, una especie de condena o un lugar en el que los bajos números de Fringe no empañasen especialmente los números de la cadena. Y así fue. Fringe puede tener un número poco extraordinario de fans en Estados Unidos pero hay que reconocerles dos cosas:
1.- Los fans de Fringe son ruidosos de cojones. Si uno abre twitter puede parecer que Fringe es una de las series con mayor seguimiento de la historia de la televisión.
2.- Los fans de Fringe están entregados a la causa. Los 3 millones que aguantaron hasta el final de la tercera se mantuvieron con cambios mínimos hasta el final de la quinta. Imperturbables. Inmutables. Decididos. Como observadores.

Fans de Fringe.

Así, Fringe aguantó tres añazos en esa franja en la que las series las pasan canutas. La verdad es que, para mi sorpresa, aunque la tercera temporada es muy buena; la cuarta y la quinta (en la que ya no se jugaban tanto, debido a que solo les quedaban abnegadísimos fieles y que todo dependía de la pura decisión de los ejecutivos de FOX) creo que nunca acabaron de funcionar. De la cuarta temporada solo me gustaron sus primeros capítulos y los últimos, quizá el último tercio entero... pero me gustaron mucho. Lo que hubo entre medias casi prefiero olvidarlo. ¿Y qué pasó con la quinta?

La quinta temporada

Retomó la historia que habían presentado en Letters of transit, un fantástico capítulo especial (un capítulo 19, por supuesto), en el que se nos mostraba la verdadera cara de los observadores, en el que se mostraba un mundo subyugado por ellos, en el que los humanos eran poco más que siervos y en el que solo seguía la lucha la resistencia, medio liderada por Etta, la hija de Olivia y Peter. Ahora, con sus padres desambarizados, la lucha de la resistencia, por decirlo de algún modo, empieza de verdad.

Ese escenario, personalmente, me tentaba mucho. El capítulo que lo inició me pareció deslumbrante incluso inmerso en la parte buena de la cuarta temporada. Bien utilizado podía dar lugar a una temporada final memorable. Pero, en mi opinión, no se utilizó bien. La quinta temporada de Fringe empieza mal, mediocre quizá, y tiene varios capítulos realmente malos. Quizá no infames, pero malos, de vuelta, probablemente, al peor nivel de la serie; algo que parece imperdonable en una temporada de 13 míseros capítulos. No me entendáis mal, hay cosas que pueden perdonarse en una temporada de 22 o de 24 capítulos pero parecen un poquito más intolerables en temporadas más breves.

Olivia, Peter, Etta y Walter.

La segunda mitad de la temporada está mejor que la primera, es cierto. Y tiene algún capítulo que es realmente bueno, acepto eso. Pero en casi ningún momento consiguió tenerme realmente absorbido por su desarrollo. Había, por supuesto, algunos puntos que me parecieron interesantes. La muerte de Etta, por ejemplo, en el cuarto episodio me parece que dio pie a un bonito juego, en el que se mostraba al espectador cómo encajaban el dolor dos personalidades diferentes, como la de Peter, más visceral y frágil; y la de Olivia, más fría. Me gustó también uno de los hechos derivados del punto anterior, cuando Peter se introduce el dispositivo que permite a los observadores calcular las probabilidades de las cosas y, en la práctica, ver el futuro porque considera que es lo único que puede hacer para enfrentarse a los observadores, que es la única opción que tiene como individuo de vengarse y de dar, además, una oportunidad a la especie humana. Y no puedo evitar que me gustase también el detalle ñoño, absurdo y un poco cutre de que al final, al final-final, Walter se sepa el nombre de Astrid y le diga que es un nombre precioso. Sabía que eso iba a pasar y que quedaría cutre y, aún así, me pareció un detalle adorable. No pude evitarlo.

Hay muchos elementos sueltos que me gustaron de la temporada, pero en cambio apenas hubo capítulos que me gustasen enteros, algo que en otras temporadas podemos considerar que era lo habitual. Desde ese punto de vista, creo que la quinta... falla. El macguffin es horrible, lo de ir buscando las cintas; algunos momentos son un poco absurdos (el pueblo de la gente deforme, aunque todo en ese capítulo es tan aburrido que a lo mejor le cogí una tirria irracional), la muerte de Etta me parece que era la pérdida del personaje que menos afectaba tanto a la trama como a los espectadores, y aunque cumplió y sirvió para motivar cambios en Olivia y Peter creo que no consiguió la implicación necesaria al otro lado de la pantalla.

La despedida

Una vez que se decidió cómo se iba a estructurar la quinta temporada estaba claro por dónde irían los tiros. Con la resistencia presentada en el especial de la temporada anterior y habiendo anunciado que la quinta seguiría por ese camino, todos sabíamos que nos encontrábamos a las puertas de una temporada con más acción y, seguramente, con la trama más serializada de la serie.

Quizá por eso me tomé un poco como un insulto que intentasen mantener esos aires de procedimental. ¿De verdad? ¿Los personajes recolectan cintas a ritmo de una por capítulo para que siempre haya «un caso»? Bueno, formato aparte, que al fin y al cabo no deja de ser la excusa barata para medio-mantener un aspecto al que la serie ya había renunciado, de fondo, hacía tiempo. El caso es que con cintas o sin ellas, la temporada mostró claramente que sí, que se encaminaba hacia donde todos pensábamos, a una lucha entre humanos y observadores. ¿Qué podía salir de ahí? Pues lo cierto es que, como viene siendo habitual, la temporada mejoró hacia su final, quizá con más altibajos de lo normal, pero fieles a su estilo. Retomaron al personaje de Septiembre (con el que ahora Michael Cerveris pudo lucirse más que nunca), reintrodujeron a Michael (aquel extraño niño feral calvo) y comenzaron a atar cabos y más cabos hasta introducir la forma en que se lucharía finalmente contra los observadores. Una forma que dependió mucho de la explicación de qué eran realmente los observadores, claro.

Poder permitirse más expresividad ha hecho que este actor gane muchísimo.

Fringe consiguió despedirse así, aunque con una temporada bastante mediocre, con coherencia y resolviendo sus dudas, como siempre, algo en lo que ha estado por encima de Expediente X y de Perdidos. Fringe consiguió alejarse de sus padres y labrarse un camino propio, un camino bastante tortuoso en el que a veces se alzaba realmente triunfante y en el que otras veces, muchas menos, se hundía hasta el cuello. Quizá sea un poco triste que se despida en su peor forma física, pero lo cierto es que el viaje ha sido, en conjunto, un placer grato.

Los observadores

Presentes en Fringe desde prácticamente el principio de la serie, estos misteriosos personajes tardaron bastante en perfilarse del todo. Volviendo a ver la serie descubrí que en la segunda temporada hay un personaje completamente paranoico que alerta de lo que se esconde tras la tranquila fachada de los observadores, pero en aquel momento uno lo ignora, habida cuenta de la tranquila forma de actuar de Septiembre. Una vez que uno sabe más, hay ciertos puntos de la segunda temporada que insinúan que todo llevaba ya bastante tiempo pensado. Y eso está bien.

¿Pero cuál es el gran acierto de los observadores? Fringe es, ante todo y sobre todo, una serie sobre los sentimientos. Las relaciones padre-hijo y las relaciones de pareja tienen mucho peso (creo que las primeras son más evidentes que las segundas, pero aunque a uno solo le venga a bote pronto a la cabeza la de Olivia y Peter, seguro que recuerda la abnegación original de Nina hacia William y cómo ayudaba esta a mover trama). Y los observadores son la otra cara, unas criaturas que han renunciado a sus sentimientos para que su cerebro solo procese datos, han sacrificado sus emociones para una mayor potencia lógica y memorística. Y ya está. Son como la quintaesencia de los personajes fríos y deductivos. Y son los villanos. Son los villanos porque no tienen sentimientos, y en el fondo Fringe no deja de ser una serie llena de valores, una serie sobre lo que nos hace humanos.

Y por eso la elección de los malos es tan grandiosa, y por eso es tan difícil no odiar a Windmark, y por eso, aunque la temporada parece que nunca arranca, uno no puede dejarla. La batalla ha empezado y debe terminar.

Windmark. Épico.

Nota: 6,5. Adiós Olivia, Walter, Phillip, Astro... digo Astrid, Septiembre, Nina, William y Gene. Bueno, y adiós a ti también, Peter, que te costó 5 putos años, pero acabaste molando. Ha sido un placer conoceros y seguiros a todos a través de este universo y del otro, de este tiempo y de otros.


Nota de la serie: 8. Fringe cuando da lo mejor de sí es buenísima, es intrigante, emotiva, sólida y muy entretenida. En sus malos momentos deambula algo a tumbos pero uno guarda la esperanza de que vuelva a su gloria y, a veces le lleva más y a veces le lleva menos, a veces los arcos arriesgados salen bien y a veces mal; pero el espectador siempre tiene ante sí una apuesta arriesgada poco frecuente en el mundo de la televisión, y una actitud bastante respetuosa con el mundo de la serie y con los propios seguidores de la serie.

Nota: me sigue pareciendo inmoral que ni John Noble por sus perfectos Walter Bishop, ni Anna Torv por sus cambiantes Olivia Dunham hayan sido, al menos, nominados a sus respectivos Emmy.

Entradas relacionadas
— Primera temporada.
— Segunda temporada.

viernes, 18 de enero de 2013

Expediente X (5ª temporada) - FOX

Quizá Chris Carter vio necesario hacer algún cambio grande para seguir permitiendo el vuelo de la serie. A veces sale mejor y a veces sale peor. Esta quinta temporada, si bien me parece muy divertida (tiene algunos de los capítulos más hilarantes de la serie y alguno de los especiales más lucidos) me parece que partió de una idea algo horrible. Esa excusa que Chris Carter y los demás guionistas de la serie encontraron para justificar la temporada, en mi modesta opinión, no funciona.


La gran novedad

La sorpresa esta vez, el giro de tuerca que en su momento fue el cáncer de Scully, que añadía una nueva trama principal con la que jugar, es la negación de Mulder ante las pruebas. Fox Mulder, adalid de la creencia en extraterrestres, pierde la fe. Críticamente agresivo con su credulidad anterior, con cómo han jugado con él para hacerlo creer en los «hombrecillos verdes». ¿Por qué no me gusta? Creo que hay un momento en que el director adjunto Skinner lo resume a la perfección, dice: «Me he pasado cinco años dudando de usted, solo me dejaba convencer por la fuerza de su fe en los fenómenos extraterrestres. Ahora también dudo de usted, no por sus creencias sino porque un fenómeno extraterrestre es, francamente, la explicación más plausible».

Además, aparte de seguir jugando con el Fumador, con lo poco que se sabe de él, con lo que oculta y lo que deja mostrar y con cómo manipula a Fox; esta temporada presenta al agente Spender, que resultará ser el hijo del Fumador. Y es otro error. Añadir personajes puede estar bien, pero es que Spender tiene el carisma de un palo bastante anodino. A menudo parece que intentan compensar esta carencia de interés del personaje retorciendo su historia y dando mucha más información de lo que es habitual en la serie, pero es que ni así. Spender es hastío bípedo y con cierta capacidad de habla.

La trama larga frente a las tramas cortas

Esta temporada empieza un poco rara. Por un lado nos encontramos, sinceramente, con un buen inicio de trama serializada en el que se juega a que dudemos, a que Mulder dude y que el espectador dude con él; pero todo queda basta olvidado con el primer capítulo de trama corta (en realidad no se cierra del todo, pero desde luego no es un capítulo de una trama larga), Sospechosos no habituales, un capítulo ambientado en 1989 y dedicado a la peculiar historia de Los Pistoleros Solitarios, que intentan ayudar a una hermosa mujer a escapar de las garras de un malvado perro del gobierno, el agente Fox Mulder. Eran otros tiempos.


Las tramas largas terminan de despegar justo tras otro grandísima capítulo corto, un episodio de carácter marcadamente humorístico escrito por un Vince Gilligan especialmente inspirado. El capítulo de marras se llama Mala sangre y parodia el mito del vampiro. Mulder y Scully se han enfrentado a un pueblo de vampiros, ¿o no? La escéptica y el creyente enfrentan sus versiones de los hechos desde el principio, y el juego que dan los cambios, cómo uno ve al otro (¡qué gran pareja forman!) y cómo interpretaron el caso, es sencillamente fantástico. Y decía que la trama larga despega a continuación, en dos capítulos geniales y consecutivos llamados Paciente X y El rojo y el negro en los que se retoma gran parte de las tramas previas y se añade a una nueva facción alienígena, de unos humanos sin orificios faciales que se oponen a la colonización de la Tierra a mano de los Hombrecillos Verdes y que vacunan el mundo con fuego. Casi nada.


A mayores, muy destacables también (y de carácter conclusivo) destacaría Todas las almas, un capítulo donde se juega con mitología cristiana y consiguen un efecto tétrico y a la vez hermoso, y Prometeo posmoderno, más por cómo fue dirigido, por la fotografía en blanco y negro y por el millar de guiños al cine clásico de terror que por el capítulo en sí.


Nota: 7,5. La serie mantiene el tipo y sigue mostrando momentos de divertidísima brillantez, pero la idea central de la temporada... Meh.

Otras temporadas de Expediente X y películas:
Primera.
Segunda.
Tercera.
Cuarta.
Expediente X: enfréntate al futuro.

jueves, 17 de enero de 2013

Ice Age 4: la formación de los continentes - Steve Martino y Mike Thurmeier


Manny y Ellie han tenido una hija, Melocotón. Pero la pequeña mamut ha crecido hasta convertirse en una rebelde adolescente que no hace más que chocar con el carácter excesivamente protector de su padre.
En medio del conflicto familiar, un movimiento de placas separa a la familia. Por suerte Manny tiene a sus inseparables amigos, Diego y Sid, para ayudarlo a volver con sus chicas.


A pesar de la nefasta Ice Age 2, sigo siendo fan de la saga. La 1, la 3 y la 4, sin ser unas películas espectaculares, siempre hacen pasar un buen rato y son muy entretenidas de ver. Además, y sin que sirva de precedente, son de las pocas películas que merece la pena ver en 3D. Lo aprovechan muy bien y siempre acaba siendo un espectáculo digno de verse. ¡Dentro reseña!



Los personajes:
— Manny (Ray Romano): los años han pasado y Manny se ha asentado con su familia. Pero su hija ha entrado en la adolescencia y quiere más libertad para divertirse, algo a lo que su padre no está dispuesto.
— Melocotón (Keke Palmer): típica adolescente con un padre sobreprotector. La pobre sólo quiere relacionarse con gente de su edad y salir de vez en cuando.
— Sid (John Leguizamo): el insoportable perezoso al fin se ha reencontrado con su familia. Pero como siempre, estos lo abandonan, dejando atrás a la Abuela, de la que Sid tendrá que hacerse cargo.
— Diego (Denis Leary): como siempre, Diego está dispuesto a hacer lo que sea por su manada. Pero en esta aventura, se va a encontrar al fin con una tigresa.

                                               "Pagafantas erizo, lo nunca visto"

El guión:
— como siempre, muy rápido. No hay momentos para el aburrimiento, la acción es constante. Las breves pausas sólo sirven para coger carrerilla y dar pequeñas sorpresas. Ice Age 4 no busca revolucionar un género como hizo la primera película de la saga, busca entretener y lo hace muy bien.
Momentazos:
— la mascota de la abuela de Sid.
— el barco pirata. Esta trama me parece genial.
— Louis, el inseparable amigo de Melocotón es encantador. De lo mejor de la película.
— Scrat, como siempre.

                                          "Y nunca nos quitarán... el merchandising"  

El diseño de personajes:
— hace poco vimos Ice Age 1 y nos hemos dado cuenta de lo mucho que han avanzado en el aspecto visual. Supongo que es lo malo de las imágenes por ordenador, en pocos años se quedan obsoletas.
Pero por ahora, Ice Age 4 es una pasada. Los pelajes de los animales, los movimientos, los decorados... todo tiene una nitidez que pocas veces hemos visto. De largo, lo mejor de la película.


Nota: un 6,5. A parte de las mejoras técnicas, ninguna novedad. Ni falta que le hace.

miércoles, 16 de enero de 2013

Django Desencadenado - Quentin Tarantino

Dos años después de la casi impecable Malditos bastardos, Tarantino vuelve a la carga con una vaquerada a la que él mismo ha puesto el nombre de «southern», por su escenario y toque puramente sureño. Y como es habitual en él lo hace con nuevas elecciones aprendidas. Si es que ver una nueva película de Tarantino siempre es un gustazo.


Django desencadenado nos cuenta la historia de Django, la «D» no se pronuncia (Jamie Foxx), un esclavo negro que un buen día es adquirido por un cazarrecompensas alemán (Christoph Waltz) que le promete la libertad a cambio de que le ayude en un trabajillo. El caso es que el alemán es un tipo majete, es fácil (bueno, ya me entendéis) hacer dinero en el mundillo y Django tiene interés en liberar a su esposa Broomhilda (Kerry Washington), a la que perdió por culpa del tráfico de esclavos. Y así, juntos, la liberación de Broomhilda los llevará a las tierras del histriónico y malvado Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), que siempre tiene a su lado a su más fiel esclavo, el inteligente y calculador Stephen (Samuel L. Jackson).

Capacidad de aprendizaje

Es el rasgo que mejor define a Tarantino. Cada película que saca se ve considerablemente más trabajada que la anterior. Sus ideas han estado bastante claras desde el principio, pudiendo apreciar que la violencia y sus gustos estéticos han permanecido bastante constantes en el tiempo desde la ya añeja Reservoir dogs. El caso es que viendo Malditos bastardos llegué a creer que había llegado a un punto en el que solo depuraría detallitos pero ya no tenía mucho más que hacer. El placer estético en aquella película me parecía intachable y, desde luego, muy difícilmente superable. Y no sé si lo ha superado en Django, pero algo me dice que sí; y es que Quentin Tarantino siempre está aprendiendo y haciendo cosillas nuevas detrás de la cámara.

Django desencadenado, a pesar de mostrar el habitual gusto por la violencia de Quentin, no es tan, tan violenta como otras de sus películas. Tiene un mar de tiros y muchos muertos, y gente que recibe muchos tiros y no muere pero agoniza mucho tiempo, y crueldad, y unos diálogos afiladísimos. Los recursos que son propios de Tarantino están todos ahí. La película es violenta, es rápida, es divertida, la dirección es elegante y original, los personajes memorables y las dos horas y tres cuartos que dura, salvo un momento muy concreto (desde que inician el camino con Candie hacia las tierras de este hasta que llegan a ellas), se pasan en un suspiro. Típico. Pero lo cierto es que esta vez no hay escenas como las de los katanazos de Kill Bill, por poner un ejemplo. ¿Tarantino se está moderando, se está haciendo mayor? Bueno, en cualquier caso solo es un poquito menos exagerado.

Personaje genial junto a matón del barrio chungo.

¿Y en qué se nota el aprendizaje como director de este fantástico creador? Quizá sea porque en esta ocasión tuvo el momento perfecto para ello, pero he de reconocer que la paisajística de Django desencadenado, y cómo se juega con la luz es realmente asombroso. Las cámaras con visión vertical que ya pudimos disfrutar en su plenitud en Malditos bastardos vuelven a aparecer, unida esta vez a unos zooms propios de las películas de vaqueros de los 70 que dan gracia a la película y un toque muy de género.

Y parece haber quien no está demasiado satisfecho con el montaje de la película a cargo de Fred Raskin. Quentin siempre trabajaba con la misma montadora, Sally Menke, que murió en 2010. Personalmente, creo que el trabajo de Raskin, siendo bastante distinto, sin esos cambios frenéticos y súper precisos que caracterizaban a Menke, y por tanto al cine de Tarantino, ha sido fantástico y que la composición de imágenes y el montaje de las secuencias no tiene nada que envidiar a lo que la señora Menke nos tenía acostumbrados. Distinto sí, sin duda, pero no creo que sea realmente peor.


Jamie Foxx no actúa mal, pero...

Lo siento, pero es lo que hay. En ningún momento me pareció que Foxx, que interpreta al protagonista, actuase mal; aunque lo cierto es que esa forma de moverse de macarra del Bronx deja un poco que desear; pero es que es difícil mantener el tipo ante actores como Waltz, DiCaprio y L. Jackson. Es lo que hay. Foxx no está a la altura. Su interpretación es un poco rígida y a veces algo forzada y su forma de moverse, sobre todo con lo cuidadísimo del resto de interpretaciones, resulta algo torpe.

El trío que destaco, en cualquier caso, es realmente envidiable. Tarantino tiene un talento especial para darles personajes a Waltz y a Jackson, pero hay que ver lo grande que es DiCaprio en sus escenas más exageradas, con ese gesto desencajado y esa locura insidiosa. Cuando se comporta como un caballero cumple, es cierto, muy en su típico papel; pero hay que ver qué bien se le da el tono más exagerado que el villano de esta película muestra por momentos.

Caballeros, sepan ya que estoy muy loco. Y aquí, Calvito, lo sabe.

Trío de ases y acompañamiento algo bajo del protagonista de la película.


La música

Un aspecto tan cuidado en el cine de este director como la música no puede quedarse sin un pequeño comentario. Una música, como siempre, ajustada al milímetro de las escenas a las que acompañana, con canciones creadas para la ocasión y otras ya existentes, pero todas ellas introducidas con la soltura que caracteriza a Tarantino. Especial mención, sin duda, para la creación de Ennio Morricone para Django desencadenado, que destaca incluso entre las otras piezas que se han usado suyas: Ancora qui, realmente preciosa, a guitarra clásica y dulce voz femenina. Otras canciones, como Too old to die young, con su sonido súper americano, algo desgarrado, con una percusión muy natural de fondo se integran con el escenario a la perfección, muy «sureñamente», podríamos decir, como hace también His name is King.

La perla para la rareza, en cualquier caso, va para Unchained, una extraña combinación de James Brown y 2 Pac. Ahí os la dejo.

Samuel L. Jackson hace de Nick Furia hasta siendo esclavo.

Nota: 8. Tarantino no defrauda, pero si buscáis su lado más violento, aunque en escenas ocasionales haya trazas de él, siento decir que no vais a encontrarlo tan desatado como otras veces.

martes, 15 de enero de 2013

Intocable - Olivier Nakache y Eric Toledano

Philippe es un multimillonario francés que se ha quedado tretrapléjico tras un accidente de parapente. Con la ayuda de su hija mayor, busca un ayudante que esté pendiente de él las 24 horas del día. Contra todo pronóstico, escoge a Driss, un chico negro de los barrios más marginales de París.


Nos habían hablado muy bien de esta película pero la verdad es que no nos animamos a verla hasta la nominación al Globo de Oro. Es, sobre todo, una película divertidísima. Nos hemos reído mucho durante los 122 minutos que dura. Basada en echos reales, es perfecta para pasar un rato entretenido sin profundizar mucho más. ¡Dentro reseña!


Personajes:
— Philippe (François Cluzet): tras su accidente, Philippe se ha vuelto una persona difícil y testaruda. Sus dolores nocturnos y el cambio de vida no han facilitado el carácter del multimillonario.
— Driss (Omar Sy): criado en los barrios más marginales de París, Driss ha tenido una vida difícil y una escasa educación. Pero el trabajo que consigue con Philippe le ayuda a cambiar de vida, a conseguir salir de la delincuencia.


El guión:
— la verdad es que creo que se le podría sacar mucho más jugo a la película. Se podría profundizar mucho más en como Driss ha llegado a la delincuencia y en el duro golpe que ha supuesto para Philippe su cambio de vida. Pero esto no es «El odio», esto es una comedia ligerita para pasar el rato y los guionistas no quieren que nos paremos a pensar, sólo quieren hacernos pasar un buen rato. Y lo consiguen. Albos y yo nos hemos reído muchísimo gracias a la excelente interpretación de Omar Sy, que es absolutamente genial.
¿Problema que le veo a la película? Que en ocasiones las reacciones de Driss son inverosímiles. Que por muy grande que sea la bañera que te dan, todos hemos visto la tele o ido a piscinas, no hace falta montar una fiesta por ello. O el numerito tras el concierto de música clásica... hay ciertos clichés que han pasado de moda y creo que el choque cultural rico estirado vs paleto iletrado es uno de ellos. Menos en «Downton Abbey», allí los guionistas lo hacen muy bien.


La música:
— lo bueno de la música es la mezcla entre piezas muy clásicas, otras de opera y la música de los 70 de Driss, que baila con aire graciosete. Me parece una buena selección musical que anima mucho una película cómica. Un acierto.


Los decorados:
— entiendo que coger un palacete parisino y rodar en él no tiene un gran mérito, pero todos los decorados de la película son tan buenos que merecen ser destacados. La pobre casa de la madre de Driss, atestada de niños que no tiene tiempo de educar porque trabaja mil horas, las lujosas habitaciones del palacete de Philippe, contrastando con la práctica habitación que el usa... muy buen trabajo.

Curiosidades:
— está basada en hecho reales.
— es la segunda película más taquillera de la historia de Francia. La primera es «Bienvenidos al Norte».


Nota: un 7. No profundiza en absoluto pero es muy divertida. Cumple su función.