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viernes, 28 de junio de 2013

Malas tierras - Terrence Malick

Malas tierras es la opera prima del peculiar director estadounidense Terrence Malick, una película de corte sombrío, como le gustan a él, con gran importancia de paisaje y gran profundidad de personajes. Era el año 1973, Malick solo había dirigido un corto hasta el momento; pero parece que ya tenía claros los ingredientes del que un día sería su cine.


Una triste historia de amor

Malas tierras mezcla muchas cosas, pero quizá su cara más visible es la historia romántica que une a Holly (Sissy Spacek) con Kit (Martin Sheen). Esa unión, al fin y al cabo, es la que motivará gran parte (o no) de los acontecimientos venideros. En realidad, no sé si hay un detonante. Kit es un joven bastante violento y extremadamente impulsivo, al que no le tiembla la mano al descerrajar un tiro en el pecho de alguien.


Ante la negativa del padre de Holly, cuando Kit le pide que no ponga trabas a su romance con ella, lo mata. Así Kit, el psicópata caprichoso, y Holly, la sumisa enamorada, se dan a la fuga a través de Dakota del Sur y Montana, a través de las siempre vistosas badlands y de los inmensos campos que se pierden de vista en el horizonte.

Malick el cuentacuentos

A Malick no le gusta hablar más de lo necesario (el hombre que nunca ha concedido entrevistas y, hasta 2012, el hombre que había hecho 5 películas en 40 años, ahora parece que está en racha productiva) y parece que tampoco le gusta que lo hagan sus personajes. Parece gustarle, eso sí, que haya una voz en off que vaya hilando pequeñas cosas, sugiriendo detalles o conectando hilos. Pero gran parte de los hechos son insinuados en la propia imagen, como gritando «esto es cine, diantres, para verbalizarlo todo leed una novela», como la psicopatía de Kit. Podría tener otra cosa, pero sí se insinúa su enfermedad mental en cómo acomete sus matanzas, de forma absolutamente pasiva y, a veces, con cierto regusto.


La voz que nos cuenta cosas es la de Holly, así que de ella sí se dan algunas claves de forma explícita. Holly sabe que lo que hacen no está bien, pero parece aceptarlo todo por amor («Qué cosas hago por amor», que diría Jaime Lannister).

Malick evita juzgar a sus personajes. Las acciones se desarrollan ante la aparente neutralidad de la cámara. Es el espectador quien juzga a Kit, porque no parece que desde la cámara se le intente demonizar de ninguna manera. Los hechos pasan y los personajes reaccionan, siempre, una y otra vez en mitad del sosiego que transmiten esos paisajes rojizos y amarillentos tan amplios, tan vacíos, como un mar de matojos creciendo frágilmente sobre un suelo casi sin nutrientes.


Y ese es uno de los ingredientes fundamentales de Malick, en esta o o en cualquiera de sus película. El paisaje es soberbio y su forma de explotarlo es perfecta. Lo vasto de los campos y lo minúsculos que resultan Holly y Kit en comparación da una imagen de esa soledad que comparten, de esa distancia que necesitan mantener respecto a las fuerzas de la ley. Malick, además, juega mucho con el atardecer y la noche, que parece cautivar a Kit especialmente, que sale a ver cómo se pone el Sol y a disfrutar del espectáculo lunar. A pesar de todo, Kit es una persona.

 Los otros ingredientes de la sopa de Malick

Os decía que Malick tenía muchas cosas muy claras desde el principio, desde esta opera prima. El no explicar a sus personajes y que sean sus acciones las que deban ser evaluadas por el espectador es uno de ellos, sin duda. Malick es un poco distante con los personajes que crea. El importante papel del paisaje, siempre de belleza apabullante, la voz en off, el uso de la música (tan personal) y el fuego, la fotografía siempre preciosa, extrayendo lo mejor de la paleta de colores de la película y, sobre todo, aprovechando las distintas fuentes de luz (algo en lo que hará hincapié en casi todas sus películas), y una banda sonora que, aunque esta vez no brille como llega a hacer en otras películas, sí acompaña perfectamente a las escenas.


Malick es bueno en lo suyo y, más importante aún, se rodea de gente que es buena en lo que hace. Y qué ojo tuvo, la verdad, al darle el primer papel importante en cine a Sissy Spacek, que tres años después encarnaría a la inquietante Carrie.


Nota: 9. Malick se aprovecha de su yermo escenario para recrear una historia en la que los temas se cruzan y chocan, en la que hay amor e inquietud, violencia y ternura, cariño y desprecio. Todo ello sin caer nunca en el juicio ni perder las formas. Malick, un grande desde el primer momento.

Otras películas de Terrence Malick
Días del cielo.
La delgada línea roja.

jueves, 27 de junio de 2013

Barry Lyndon - Stanley Kubrick

Hemos dosificado mucho el pack de Kubrick que nos llegó a casa el 22 de octubre del año pasado. Casi una peli cada mes y medio, aunque habría que añadir ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú a las películas que vimos de este director en ese periodo. Postergamos Barry Lyndon hasta tan tarde, supongo, debido a sus 185 minutazos, pero un domingo, con una tarde que amenazaba lluvia (y cumplió) parecía un día perfecto para sumergirnos en el mundo del siglo XVIII de Stanley Kubrick.


Redmond Barry, el pusilánime arribista

En el primer acto, Redmond Barry es un joven irlandés enamorado de su prima Nora. Cuando descubre que se va a casar con un rico soldado inglés, el capitán Quinn, reta a este a duelo y lo mata. Tras esto, Barry huye de su pueblo y se alista en el ejército inglés hasta que descubre que Quinn sigue vivo y está casado con su amada prima. En ese momento, Redmond deserta y se va por el continente adelante, donde distintas vicisitudes acaban por alistarlo primero en el ejército prusiano y, más tarde, al servicio del caballero de Balibari con el que inicia una vida de jugador profesional. Finalmente, conoce a la condesa de Lyndon, la seduce y, tras la muerte de su esposo, la desposa.

Kubrick recurre tanto a los planos ultradistantes que acaba resultando raro... ¡pero es que todo es tan bello!

Tras el intermedio se inicia el segundo acto, con un Redmond Barry ya transformado en Barry Lyndon. Su vida de trepa le ha permitido llegar a la media nobleza, que no está nada mal. Si antes era un pusilánime, egoísta y despreciable, como noble agranda sus rasgos. Su larga historia de trepa miserable ha estado llena de aventuras, pero ahora es Barry Lyndon y ya no hay nada más que trepar, ya solo tiene que extender la mano y coger lo que quiera. Como noble es un inepto, como esposo es un farsante (solo le interesaba el título y dejar embarazada a la condesa), como padrastro es un monstruo... pero como padre es un hombre tierno y cariñoso. Rasgos exaltados.

La magia de un gran cineasta

Lo cierto es que Barry Lyndon peca de larga. Es demasiado larga y tiene secuencias en las que el ritmo está completamente ahogado, pero todo está tan soberbiamente filmado, aprovecha tan bien la música y la fusiona tan elegantemente con la imagen... que casi todo pasa a un segundo plano. Cerca de nosotros solo queda la impresionante magia de Kubrick: queda el increíble vestuario (oscarizado), la increíble selección de escenarios (oscarizada), la increíble música (oscarizada), la increíble fotografía (oscarizada) y la increíble dirección (no oscarizada, el premio se lo llevó Milos Forman por Alguien voló sobre el nido del cuco al igual que el Oscar a la mejor película). 

Marisa Berenson nunca ha estado tan hermosa. Ay, Barry, cómo te importó más el ego que Lady Lyndon. ¡Qué mujer!

El caso es que, premios aparte, uno siente de manera contundente que se encuentra ante un producto de formas perfectas. El envoltorio de Barry Lyndon no es bueno, es magnífico. Un reparto adecuadísimo, magistralmente vestido y maquillado (esos pomposos nobles se quedarán en mi mente mucho tiempo, con sus lunares pintados y sus chaquetas llenas de chorreras), la banda sonora en la que destaca el uso recurrente de la Zarabanda de Händel que suena incluso en una versión muy agravada de sí misma, además de Vivaldi, Schubert, Bach, Paisiello y el grupo irlandés The Chieftains que colabora con varias canciones, como Woman of Ireland. Y a la altura de la música, decía, está la hermosa fotografía, toda con luz natural (de ahí la notable oscuridad del filme) usando tres lentes del programa Apollo de la NASA para las escenas en las que solo había un puñado de velas. A Kubrick le gustaba apostar fuerte.

Escena rodada con la única luz de ese puñado de velas. Increíble.

La zarabanda de Händel suena tanto que acaba siendo una especie de complicidad con el espectador, mientras Barry prosigue su infame escalada y posterior caída social. Es un personaje tan despreciable... Una lección a toda esa panda de antihéroes que ahora se han puesto de moda. Barry es un protagonista absolutamente criticable, no tiene un vínculo con el espectador (con la mayoría de espectadores, que seguro que, al menos, se consideran buenas personas, honradas... o algo). Barry es escoria. Barry es traición. Barry es un trepa miserable, odioso y pusilánime. A Barry solo se le dan bien los duelos.

Nota: 7,5. Barry Lyndon es, sin duda, una buena película, pero su excesiva duración le pasa factura. Hay escenas que resultan demasiado largas, como si no tuviesen nada que ofrecer realmente y hay otros temas a los que se les da la patada a medio explotar. Otro verdadero logro de la técnica para uno de los maestros del cine del siglo XX, pero esta vez, no todo funciona tan bien como en 2001.

Otras películas de Kubrick:
Lolita.
El resplandor.
La naranja mecánica.
La chaqueta metálica.
¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú.
2001: una odisea del espacio.

miércoles, 26 de junio de 2013

El pianista - Roman Polanski

Aún no había visto El pianista, lo confieso. Lo cierto es que he visto pocas cosas de Polanski, aunque Un dios salvaje me animó a tenerlo en consideración más veces. Supongo que la película que nos ocupa no cayó antes porque dura dos horas y media y Laura ya la había visto, lo que reducía drásticamente su probabilidad de acabar girando en el lector. Pero, al fin, acabó haciéndolo.



Solo

Vladek Szpilman es un pianista polaco y judío. Vive en Varsovia... y se avecina una muy mala época para él y sus allegados. Cuando se inician las deportaciones, unos amigos del pianista consiguen sacarlo de la marea humana que se dirige a los trenes, lo que permite a Vladek quedarse en Varsovia, completamente solo y escondido durante años.

Polanski crea una película de soledad. Vladek se va viendo con personas que apoyan su causa, que lo mueven de un piso a otro y le piden que no haga ruido, pero nunca se pierde esa sensación de terrible soledad. Vladek, que muchas veces solo tiene trato con personas unos minutos a la semana cuando le traen la comida. Los problemas de Vladek son problemas de individuo. La situación en la que vive, rodeado del fragor de las bombas, de la desesperación constante de que un filonazi pueda encontrarlo, del hambre que siempre lo amenaza, de las enfermedades que lo encontrarán solo y sin medicamentos...


Pobre, pobre Vladek.

Adrien Brody por Roman Polanski

El señor Brody se llevó un Oscar al mejor actor protagonista por su papel en esta película, aunque admito que me pasé gran parte del filme preguntándome por qué. Cumple con creces, es verdad; tiene un buen papel, pero es bastante limitado. Adrien Brody transmite tristeza con facilidad. Pero la verdad es que según nos adentrábamos en el último tercio de la película, su tristeza era ya tan absoluta, tan completa, había pasado por tantísimas cosas y había mantenido tan bien el tipo que dejó de escamarme su premio. Adrien Brody realiza un trabajo fantástico, un relato entero de tristeza y soledad, de cansancio, enfermedad y penuria en el que caben algunas sorpresas.


Y es que Polanski sabe exprimir al máximo algunas escenas. Casi todo los comentarios que he leído en internet recuerdan el momento en que Szpilman toca la Balada n.º1 de Chopin para un oficial alemán. Solos. Frágil uno e imponente el otro, pero amo y señor Vladek al volver a estar sentado ante el teclado blanquinegro de un piano.

Pero quizá mis momentos favoritos de la película sean momentos de caminata. Uno, un paseo a través de una de las calles por las que acababa de pasar poco antes de que lo salvasen de la deportación, cuando pasa entre los cadáveres. La otra, más impactante si cabe, cuando sale a un barrio de Varsovia completamente arrasado y ruinoso, y Polanski nos enseña a Brody como una pequeña sombra negra entre todos los edificios destrozados (fue la imagen elegida como portada para muchas de las ediciones de la película, por cierto).


Nota: 8,5. Polanski construye una historia sobre la soledad y sobre lo que precede al Holocausto, un relato muy humano, ameno y doloroso,  suavizado con una banda sonora impresionante (de clásicos, por supuesto). Imprescindible. Del año, por cierto, en el que Chicago se alzó con el Oscar a la Mejor Película en lengua inglesa. Lo que hay que ver.

Otras películas de Polanski:
Un dios salvaje.

martes, 25 de junio de 2013

El hombre de acero - Zack Snyder

El en lejano planeta de Krypton, la pareja formada por Lara y Jor-El toman la difícil decisión de enviar a Kal-El, su único hijo, a un planeta lejano. El núcleo de Krypton está a punto de colapsar y la guerra civil iniciada por el general Zod dejan sin esperanza a la pareja.
En la Tierra, Kal-El tendrá que encontrar su lugar entre los humanos.




Una de las películas que teníamos claro que este año veríamos en el cine, por efectos y por historia. En mi caso, sin ser fan de Superman, tenía muy claro que quería verla. Tras echarle un ojo al archipremiado Superman All Star y La liga de la justicia, me apetecía mucho ver cómo trataban a un personaje con tan poco carisma como Superman. ¿El resultado? ¡Dentro Bat-reseña!



Los personajes:
- Clark Kent/Superman (): tras llegar a la tierra, Kal-El fue adoptado por un matrimonio de granjeros de Kansas. Pasó su infancia en el pequeño pueblo de Smallville, escondiendo su secreto. Una vez adulto, empezó un viaje por medio mundo buscándose a sí mismo e intentando decidir qué rol debía asumir ante la humanidad.
- Lois Lane (): periodista ganadora de un Pulitzer, no ha llegado adonde está amedrentándose antes las dificultades. Tras conocer accidentalmente a Clark Kent y ver sus poderes, empieza a investigar hasta llegar a Smallville.
- Lara (): contraviniendo las normas de su pueblo, Lara ha tenido el primer hijo biológico que ha sido alumbrado en Krypton en siglos. Junto con su marido, convencidos de que su pueblo ya no tiene futuro, lo envían a la Tierra.
- Jor-El (): brillante científico kryptoniano, ha intentado advertir al consejo de su pueblo del riesgo que corre. Al ser ignorado, decide robar el códice que puede hacer renacer su raza y lo envía a la Tierra junto a su primogénito, Kal-El.
- General Zod (): harto de la inacción del consejo que gobierna Krypton, Zod levanta una revolución contra los mismos que termina en una sangrienta guerra civil. En el transcurso de la misma, mata a Jor-El y descubre la existencia de Kal-El.



En cuanto a los personajes he de decir que han sido un acierto. Superman es un protagonista muy soso, siempre lo ha sido. Y rodearlo de personajes llenos de vida y carisma como son Lois, Jor-El y Faora-Ul es todo un acierto. Los Kent son un matrimonio compenetrado y encantador que intentan hacerlo lo mejor posible.



Tal vez el peor personaje desde este punto de vista sea Zod. Es gritón e insoportable. Su subordinada. Faora-Ul es la mala carismática de la película, quitándole el  puesto a su jefe por aclamación popular. Una pena porque Zod es un kryptoniano que podría haber dado mucho de sí pero los guionistas han hecho imposible que lo aprecies.



El guión:
- esto es el inicio de una saga y se trata como tal. La parte intimista y seria está centrada en los primeros años de Superman. Si esperas verlo trabajar en el Daily Planet, no va a pasar.
En "El hombre de acero" hay dos partes tremendamente diferenciadas que se entrelazan una y otra vez:la parte intimista en que nos presentan al personaje y su forma de pensar, y la parte de acción palomitera. Tal vez pienses que es imposible hacer esta mezcla y que salga bien pero el resultado es digno. ¿El problema? Que la diferencia de calidad entre las dos partes es abismal.
Los diálogos de Kal-El con la IA que representa a su padre son sentidos, inteligentes y maravillosos. Estuve toda la película deseando ver un spin off con la historia de Lara y Jor-El. Maravilloso. Se me saltaron las lágrimas viendo a Clark Kent de niño y adolescente, los desvelos de sus padres adoptivos, el cariño con el que lo envuelven... la película nos deja claro una y otra vez que sin los Kent, Superman jamás hubiese sido el hombre que ha llegado a ser: noble, íntegro, responsable con sus poderes y con su pueblo adoptivo y muy empático. Muy conseguidos también casi todos los diálogos de Lois, que nos deja entrever a una mujer fuerte e inteligente.
Y entonces empiezan a pegarse y todo se va al garete. ¿Recuerdas los capítulos malos de "Bola de dragón" en la que Son Goku se pegaba con una malo cutre que disfrutaba lanzado frases socarronas? Pues tal cual. De vergüenza ajena. Las únicas peleas con un mínimo de gracia son las protagonizadas por  Faora-Ul, que tiene unos diálogos grandiosos pero el resto... Zod gritando una y otra vez que tiene que resucitar a su pueblo como oda al genocidio son un coñazo. Si hubiesen quitado prácticamente todas las escenas de duelo entre Zod y Kal-El, la película hubiese mejorado muchísimo.

Entre lo peor del guión:
- Superman de 33 años, el nuevo Mesías, lucha contra una evolucionista y gana. Pues nada chicos, conquistando a los extremistas cristianos, muy bien.
- Cuando Superman le dice a Lois "pero yo no soy humano". Ese es el momento en el que los guionistas de verdad fueron a por un café y pusieron a trabajar a los becarios.



La dirección:
- estoy muy decepcionada con la dirección de la película. No es mala pero me esperaba mucho más del hombre que nos regaló 300 y Watchmen.
Las escenas de peleas son peores que en sus otras películas y el primer vuelo de Superman... en fin... sin comentarios.
Cuidado, no estoy diciendo que esté mal dirigida, es una buena dirección. Pero de este hombre me esperaba algo sobresaliente y no lo he tenido.



El vestuario:
- muy, muy fan del vestuario de esta película. Todo lo que llevan es apropiado y mola. La ropa de diario de los kryptonianos les confiere una nobleza difícil de ignorar. Las armaduras de los mismo, juntos con las máscaras para respirar en la atmósfera terrestre me parecen una pasada. Un gran diseño.
La ropa del resto de personajes me parece perfecto. Lucen a Lois sin pasarse, con ropa adecuada a las circunstancias y a su profesión. Clark lleva ropa informal sin ir super comprimido (no miro a nadie, Capitán América).


Nota: un 6,5. Podría ser mucho mejor recortando escenas de destrucción masiva sin sentido.

Otras películas de Zack Snyder:
Watchmen.

jueves, 20 de junio de 2013

Rebelde - Kim Nguyen

Rebelde es una película canadiense que consiguió unas cuantas nominaciones a mejor película extranjera (de hecho consiguió la nominación en lengua no inglesa en los Oscar, bajo el título de War witch, que no solo somos ocurrentísimos con los títulos en España, no vayamos a pensar eso) pero de la que no sabíamos nada en absoluto aparte de que había cosechado (muy) buenas críticas a su paso.


Komona, la bruja, y Magicien

Komona es una chica de 14 años le cuenta a su futuro hijo cómo ha sido su vida. Le cuenta cómo la obligaron a unirse con 11 años al ejército rebelde y cómo se embarcó en una aventura llena de muerte y dolor a través de la geografía africana.

Dentro de esta terrible historia de niños soldados, de tiros y muertos, de emboscadas, trampas y pobreza, Kim Nguyen, que también es el guionista de la película, deja caer una historia más tierna, un alocado e imposible romance adolescente entre Komona, que se ha alzado como la bruja del ejército rebelde y es, por tanto, muy valorada; y Magicien, un muchacho albino. Esa parte de la historia tiene mucho de cuento clásico (salvando las distancias del escenario) con la búsqueda de un gallo blanco para poder casarse y consumar su relación (bruja sí, pero conservadora un rato, que luego la llamarán pelandusca o algo peor).

Los muertos aparecen ante la bruja, le advierten... o quizá solo están en su mente.

El tono de la película deja claro desde el principio que Rebelde no va a ser una película bonita, que estamos ante un producto duro y bastante crudo en el que el desagrado y la brutalidad van a ser una solución recurrente. Nguyen solo salpica ese atroz relato con escenas algo más amables, dosifica mucho, y bien, lo escabroso y lo tierno y hace avanzar la historia con estilo, sin caer en ñoñerías pero suavizando puntualmente una historia de una dureza avasalladora.

La mano de cartas

Como todo buen director, Nguyen tiene unos cuantos ases en la manga. Supongo que se podría considerar que esa encantadora pareja que forman la bruja y el mago es uno de ellos, sobre todo por cómo se enfrenta tan directamente con la dureza más explícita de cómo adiestran —esa es la palabra— a los niños para convertirlos en soldados sádicos, en perros de caza.

La frialdad con la que se definen los personajes es, sin duda, otro de los ases de la película. Esos jóvenes actores entregados absolutamente a la película en la que están participando, esa fidelidad con la que recrean a las bestias en las que se han convertido.


La música, ese folk africano que lo impregna todo, que se fusiona con todo con pasmosa facilidad y que remite a su vez al más puro exotismo... la hermosa diversidad musical. Un estilo de grabar que recuerda, por momentos, al documental, con mucha cámara al hombro y con un tratamiento de imagen que intenta resultar lo menos intrusivo posible.




Nota: 8. Rebelde es una buena película, fuerte, desagradable y deprimente, con escenas salpicadas para separar los golpes y que, directamente, no resulte demasiado hostil con el espectador. Su estilo de documental, el no circunscribir la historia a un lugar en concreto (creo que a todos se nos ocurren a bote pronto varios lugares en los que Rebelde podría pasar perfectamente) y unos actores completamente entregados a la causa, dan alas a una película muy recomendable que pasó desapercibida para el gran público. Hay cosas, supongo, de las que es mejor no hablar mucho.

martes, 18 de junio de 2013

Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera - Kim Ki-duk

Nuestra amiga Irene me regaló esta película un día que la acompañé (¿o me acompañó?) al Media Markt. La verdad es que no recuerdo qué íbamos a a hacer allí, pero sí recuerdo que encontramos esa película muy barata y que me dijo «tienes que verla» y me la regaló en ese mismo momento. También recuerdo que me avisó: «pero cuando la veas, tiene que apetecerte verla». Y no sé, la dejé en la estantería buscando un momento apropiado. Ese momento, sin saber apenas de qué iba ni de cuál sería el estado de ánimo idóneo para verla. Decidí que ese momento había llegado seis meses después. Casi nada...
En esta portada están, al menos, el 90% de los elementos de la película.

5 estaciones, una vida

A lo largo de cinco estaciones, anticipadas en el título, asistimos a la vida de un monje, desde su niñez hasta su vejez. Cinco estaciones, cinco momentos vitales claramente diferenciados. El desarrollo es realmente predecible, pero no importa... Esa no es su liga. Primavera juega a ser un hermoso cuadro, a exprimir el ambiente, el paisaje, a exprimir a unos actores terriblemente contenidos y a ilustrar el budismo casi a modo introductorio.


Y está bien así. Ir a por más podría ser mera ambición. Una apuesta tan reducida puede encontrarse con un problema de cara al espectador, que puede no tener suficiente, es cierto; y puede que eso fuese a lo que se refiriese mi amiga con «tiene que apetecerte verla». Kim Ki-duk regala una película, sin duda, preciosa pero que puede ser difícil de disfrutar. Ritmo prácticamente nulo, acontecimientos previsibles (a veces adelantados dentro de la propia película) y la sensación de que todo es tan calmado como el propio paisaje natural.

El efecto de trabajar bien tras las cámaras

En cierto modo, esta película depende absolutamente del trabajo hecho tras las cámaras y en posproducción. Dudo que esta película se considerase buena por la historia que cuenta y la interpretación de los personajes. Esta película es la sencillez y la frialdad con la que está hilada, esa falta de pasión con la que suceden la mayor parte de las acciones, esa circularidad y anticipación del maestro, esos misteriosos elementos en el paisaje como las puertas diseminadas por todas partes, solas y descontextualizadas (supongo que será un elemento religioso del paisaje surcoreano y de los paisajes budistas en general, pero no conozco tanto), al pie de un lago o al pie de una cama, aunque no haya muro.

Pobre gato...

Kim Ki-duk sabe bien qué tiene que hacer y no se complica. Da lo que quiere (o tiene) que dar, y se despide con una escena, quizá algo más lenta que el resto, que cierra casi completamente el círculo, quizá una analogía de esa rueda del nacimiento, vida y reencarnación (aunque hay escenas donde este ciclo se explicita mejor). Quizá la película tiene su propio ciclo. Todo tiene su ciclo. ¿Será eso lo que quiso decir Ki-duk?


Nota: 8. Cinematográficamente un filme precioso. Alejáos, eso sí, todos los que odiéis mensaje religioso de fondo y las películas lentas (lentas de verdad, no hablo de El Padrino).

lunes, 17 de junio de 2013

Sons of Anarchy (2ª temporada) - FX

Aunque la segunda temporada de Sons of Anarchy mantiene el tono de la primera, la serie parte de considerarse asentada y va a la carga desde el principio. Podríamos decir que la primera ya fue a la carga con su tono macarra y su acción casi sin frenos, pero la segunda temporada es mucho más bruta desde el principio, haciendo girar la trama en torno a unos ejes verdaderamente cáusticos.


Men of mayhem

Los moteros macarras prosiguen su andadura al norte de California, en Charming. La primera temporada los dejó en un momento difícil, con su disputa con los Mayans y los Nords. Por si fuera poco, esta vez se añade un enemigo más, la Liga de los Nacionalistas Americanos, una nueva facción de extrema derecha al servicio del capital, que quiere librar a Charming del efecto de SAMCRO para favorecer la construcción de zonas residenciales y centros comerciales.

El propio Kurt Sutter admitía que llegada de la Liga no era más que la chispa que prendía una temporada que, en realidad, versaba sobre los conflictos internos, sobre las tiranteces y el peligro de un grupo desunido.

Otto, interpretado por el propio creador de la serie, Kurt Sutter.

Esa desunión del grupo es el hilo principal de la temporada, un hilo despiadado que tendrá su abanderamiento en el conflicto Clay-Jax debido a la muerte de Donna Winston al final de la primera temporada. En estas dos facciones dentro de los Sons of Anarchy, los distintos miembros del club se van disponiendo a favor de uno o de otro, a veces de forma clara y a veces dejándose llevar por unos acontecimientos que parecen ser superiores a ellos. Es este movimiento, esa forma en que son prácticamente obligados a tomar partido debido a una trama tan grande que se les escapa, lo que más vuelo da a la temporada; a pesar de que también radica en este punto el elemento que más falla. Lamento decir que la conducta de Opie hasta descubrir cómo fue exactamente la muerte de su mujer me pareció un poco cogida por los pelos de más, y desentonaba con el trato tan lógico que estaban recibiendo el resto de personajes.


Luchas intestinas

En una esquina del cuadrilátero tenemos al incombustible, al líder, Clay Morrow. Clay es la constancia, los métodos de la década pasada. Morror ha llevado el club adonde está, así que... ¿para qué cambiar? Ha demostrado que sus métodos son los correctos. Al otro lado tenemos a Jax Teller, que representa el cambio (las ganas de él, al menos). Jackson busca llevar el club hacia el terreno de lo legal y dejar atrás viejos problemas que hoy se demuestra, una y otra vez, que los superan: dejar de resolverlo todo a golpes y sin pensar. Jax es la calma y la planificación.

Tig, el perro de Clay. Todo carisma, a pesar de que lo suavizaron respecto a la primera.

La tirantez de estos dos personajes solo crece y no parece que anda pueda pararla, son completamente antagónicos. Son fuerzas opuestas y pese a que es difícil no ver la lógica de Jax, es difícil no comprender a Clay cuando dice «esto es lo que somos». Los Sons son duros, son rápidos y contundentes, la planificación, el sosiego de Jackson podría ser interpretado como debilidad por otras bandas y a saber qué pasa entonces. Pero los Sons se están metiendo en ligas que ahora mismo se les escapan, con la llegada de la Liga y los federales y la tozudez, el negacionismo de Clay amenaza con llevarlos a todos al otro lado de las rejas.

Aderezar con sal y pimienta

Pero sobre el plato que ya tenemos faltan las especias que pueden cambiar el gusto de todo. Uno de los elementos persigue la trama desde el primer episodio y como espectadores sabemos que pese a las reticencias de Gemma tiene que desembocar en algo... en algún momento tiene que cobrar importancia directa sobre la trama de la serie. Es evidente.

El otro se deriva de los planes de Jax, aunque quizá tenga algo que ver la falta de apoyo que a menudo tienen sus planes. Otto, frágil y desprotegido en la cárcel y Luanne enfrentado con otro producto pornográfico poco escrupuloso a la hora de saltar la ley y amenazar, a pesar de conocer el perfil bastante violento del club que hay tras Luanne.

La matriarca es el pilar maestro. Todos lo saben.

Los previously de los capítulos insisten una y otra vez en las mismas escenas en esta temporada. Está muy claro cuales son los motores de la segunda temporada y desde luego han intentado recalcarlos. Muchos de estos motores tienen escenas detonantes muy difíciles de olvidar (imposible, claro, si añadimos que salen en prácticamente todos los inicios de capítulo). La violación de Gemma, en concreto, que prácticamente es el aperitivo de la temporada, y que consigue la sorprendente amistad entre esta y el jefe de policía Unser, es un recurso que sabemos que lo cambiará todo, y esperamos de forma casi amarillista el lanzamiento de la bomba que hará que todo se tambalee hasta los cimientos. Sin embargo, el momento elegido para lanzarla abre una dicotomía que puede resolverse en cualquier dirección según quieran los guionistas. Sutter, qué bien has jugado esa carta.

Sin duda, el personaje que más profundidad gana. Increíble Chibs, increíble Tommy Flanagan.

Y habría que añadir también la trama de Chibs, un personaje que parecía un secundario sin valor añadido (aparte de su acento), pero el ahondamiento en el personaje a través de su relación con Jimmy O del IRA es una verdadera pasada. De lo mejor de la temporada, al menos al margen de las tramas centrales de los Sons.

Nota: 8. Las cartas de Sons of anarchy siguen siendo relativamente pocas, pero las juegan tan bien, de forma tan emocionante en ocasiones que es muy difícil no cogerle el interés a las aventuras de los moteros de Charming. Un absoluto vicio.


Otras temporadas de Sons:
Primera.
Tercera.
Cuarta.
Quinta.

viernes, 14 de junio de 2013

Nashville - ABC

Rayna es la reina del country que acaba de tener su primer tropiezo en una dilatada y exitosa carrera. Para atraer al público joven, su agente le propone realizar una gira conjunta con Juliette Barnes, la gran promesa de la música country.



La verdad es que no acabo de entender por qué me enganché a Nashville, aparte de mi amor por el country. No te voy a engañar, Nashville es un culebrón y no de los buenos. Es una serie normalita, bien rodada, con buena música y con actores que dan la talla. Peeeeero no es ninguna maravilla. Empezamos a despotricar, ¡dentro reseña!

Planazo lo de la gira juntas... si...
                                       
Los personajes:
- lo mejor de la serie. Son tan reales, creíbles y humanos que es de lo poco criticable. Vale, Scarlett es una sosa y Juliette, una insoportable. Pero como estoy más que harta de princesas perfectas y mujeres bandera, agradezco ver algo distinto por una vez.
- Rayna James (Connie Britton): una mujer con una gran carrera a sus espaldas, dos niñas preciosas, un marido cariñoso y una familia apoderada. Desde fuera la vida de Rayna es un sueño. Por dentro, todo se desmorona. Su matrimonio pasa por una larga crisis, su carrera se acaba de llevar un gran batacazo y su relación con su padre es tremendamente conflictiva. Y la idea de salir de gira con Barbie Paleta Rica no le hace ninguna gracia.
- Juliette Barnes (Hayden Panettiere): conocida también como Barbie Paleta Rica. Juliette ha tenido una infancia terrible de mano de una madre drogadicta y esto ha hecho mella en su personalidad. No es una persona fácil. Está llena de talento, es una prometedora compositora, canta bien y tiene una gran carrera por delante. Eso, si no deja de intentar autodestruirse.
- Deacon (Charles Esten): ex novio de Rayna, es su guitarrista principal. Tras mucho intentos fallidos ha conseguido dejar el alcohol y llevar una vida tranquila y productiva. A pesar de todos sus intentos, se ve contínuamente en medio de Rayna y Juliette.
- Scarlett (Clare Bowen): sobrina de Deacon, Barbie Paleta Pobre es el perfecto contrapunto a Juliette. Joven, guapa y con talento pero con una nula confianza en sí misma que hace que desperdicie todo su potencial sirviendo copas.
- Avery (Jonathan Jackson): novio de Scarlett, es una de las razones por las que ella no avanza. Es mucho mejor que sirva mesas y limpie la casa a que componga canciones. Uno de los personajes más despreciables de la serie, y mira que en Nashville tenemos mucho donde escoger.

Barbie Paleta Pobre metida de lleno en su papel.

Los actores:
- uf, menudos desniveles vemos en esta serie. No tengo ni idea de lo que ha pasado con la dirección de actores pero si quieren hacer una segunda temporada, es hora de los látigos.
Lamar Wyatt, como villano y padre de Rayna es impresionante. Llena la pantalla con expresión de desidia. Magnífico y a dúo con Eric Close, marido de Rayna. Un encanto los hombres de la vida de esta.
Hayden Panettiere está impecable. Con un personaje complejo, con mil matices y los defiende a la perfección. Porque Barbie Paleta Rica puede ser la mujer más feliz del mundo, tener una pataleta digna de la quinceañera más caprichosa y tomar las riendas de su carrera, todo en el mismo capítulo y sin despeinarse.
Connie Britton se nos ha deshinchado por el camino. Y empezó muy bien: Rayna es una mujer fuerte y apasionada, que Connie llevaba a la perfección. Pero el personaje avanzó y la actriz no fue capaz de caminar con ella. Látigo para Connie.
Látigo también para Clare Bowen. Barbie Paleta Pobre es plana cual meseta ibérica y no exige gran esfuerzo interpretativo... excepto si eres Clare Bowen. Lo único que hay que hacer es fruncir el ceño, o abrir mucho los ojos o sonreír alelada. Como mucho, dar saltitos mientras aplaudes. Y ya.
Más látigos: Sam Palladio. Y además comparte un montón de escenas con Clare Bowen. Menudo par...

Barbie Paleta Rica haciendo dinero

El guión:
- Nashville se da aires con sus buenos conocimientos sobre cómo funciona la industria musical y una trama política bien desarrollada. Lo que pasa es que no cuela, esto es un culebrón de proporciones bíblicas. Y ya. Con paternidades ocultas, drogas, sexo, romances tórridos y demás familia. Culebrón con una buena capa de chapa y pintura, no os equivoquéis.

La música:
- me gusta mucho el estilo country por lo que no era difícil que me gustase la banda sonora de la serie. ¿La mejor canción? La versión de Ho Hey.


Nota: un 4. La serie es mala, de lo peor a lo que me he enganchado. Pero me he enganchado y por algo será.

jueves, 13 de junio de 2013

El huevo del cuco - Clifford Stoll

Clifford Stoll cuenta en esta novela cómo a finales de 1986 y primeros de 1987 persiguió a un cracker que se infiltró en la red de equipos de la universidad de California en Berkeley, donde trabajaba como investigador astronómico y estaba a cargo de los equipos informáticos.


Desfase de 75 centavos

¿Por qué existe ese desfase? La cantidad, claramente, es una minucia, ¿pero qué hay detrás de esa minucia? ¿Cómo o por qué ha fallado el sistema? Dave Cleveland, el jefe de Stoll en Berkeley, le pregunta abiertamente y este último inicia su investigación a pasos lentos pero seguros: descubre una cuenta de un usuario desconocido, descubre cómo se originó la cuenta a través de un problema de seguridad en GNU Emacs y a pequeños pasos, tejiendo trampas como una araña empieza a obtener más información sobre el sigiloso cracker.

Su persecución irá desenredando una maraña mucho más compleja de lo que parecía en primer término, involucrando directa o indirectamente a las agencias de seguridad estadounidenses: FBI, CIA, NSA, AFOSI y aun peor. Problemas jurisdiccionales, desconocimiento técnico, la aparente indiferencia que suscita en mucha gente... Clifford Stoll lucha contra todo: «¿y todo por 75 centavos?» Señor...

Entretenimiento de bestseller

Stoll tiene un ritmo rápido. La historia es interesante, se centra rápidamente y carga. Es cierto que algunos pasajes —por ejemplo en los que explicita qué órdenes (comandos) tecleó cada uno pueden no resultar especialmente interesantes a quienes no conozco ninguno de ellos, que lo verán como un tecnicismo completamente innecesario, aunque visto de otro modo... es una entretenida introducción a algunas instrucciones de consola Linux— pueden resultar algo áridos o algo lentos; pero la prosa es, en general, muy directa. La historia avanza muy rápido incluso cuando Clifford está atrancado, cuando no tiene ideas para cercar al cracker o averiguar datos sobre él, perdido en un mar de conversaciones telefónicas de gente que parece interesada en saber, pero muy poco en ayudar.

Cuando protagonizó los hechos era mucho más joven, claro; pero este es el autor y protagonista de El huevo del cuco.

Es, aburridos tecnicismos aparte, un ritmo de bestseller. Es rápido, los personajes están descritos muy por encima. No hay una prosa fantástica ni especialmente elaborada, no hay diálogos profundos sobre temas trascendentales (bueno, podríamos decir que alguno sí hay, sobre la libertad y la privacidad sobre todo y sobre cómo la ley defiende algunas veces a quienes atentan contra ella porque es la única manera de defender primeramente a quienes sí la cumplen); pero se deja leer con mucho interés. El caso es entretenido, la persecución es perfectamente lógica y está genialmente documentada (claro, vivirla en primera persona seguro que le alisó mucho ese terreno) y sus conocimientos técnicos son fácilmente disfrutables si uno conoce lo suficiente (tampoco es necesario un conocimiento enorme sobre Linux, ni sobre redes; con un poquito llega).

¿Qué tal se os da el inglés?

Y es que en castellano el libro está descatalogadísimo. En inglés se puede encontrar con relativa facilidad, si no tenéis reticencia a comprar por internet lo podéis adquirir directamente en Amazon (en papel o para Kindle, creo), si lo queréis leer en castellano, salvo que conozcáis a alguien que lo tenga, tengáis la suerte de vuestra vida en un rastro o mercadillo de segunda mano u os hagáis con un pdf por las bravas (no son nada difíciles de encontrar, la verdad) no vais a poder leerlo.

Y si encontrarlo en castellano en la red es tan fácil, ¿a qué viene la pregunta? Pues resulta que la traducción al castellano es inmunda. Barajé buscar otro término... pero mejor no. Es tan mala que hace sangrar un poco los ojos, tan mala que permite que sepamos perfectamente qué ponía el texto original en inglés de fondo. De todos modos, la novela resulta muy entretenida a pesar de la dolorosa redacción de algunos párrafos, pero en inglés tiene un texto bastante asequible si ya habéis leído algún que otro libro en esa lengua.

Epílogo

Marco esto como spoiler aunque en realidad, en mi opinión, no tiene gran cosa que reviente el disfrute de la novela:
En realidad no es solo el epílogo. Una vez descubierto el cracker, se inicia el desemarañamiento de una trama que en realidad era mucho más compleja de lo que podía parecer y se hace un juego muy rápido entre periodistas, servicios de inteligencia e informática. Pasado este, Clifford Stoll se pone reflexivo y hace unas constructivas críticas sobre la importancia de la seguridad y, con más énfasis si cabe, en el papel que juega la confianza en las redes en las comunicaciones. Acaba quejándose de black hat y de white hat. De todos. De lo malo que es el mundo, de lo mala que es la gente. Sí, vale.

Acaba diciendo que ahora comprende a la CIA, a la NSA y a las demás, y que aunque empezó su persecución en el terreno de los hippies ahora está más de parte de la «seguridad» que de la «libertad». El punto ese, a decir verdad, no me pareció demasiado interesante (tras su persecución de 10 meses daba por hecho que preferiría el papel de la seguridad que el de la libertad) pero todavía entraba en un terreno aceptable para lo que suponía que quería contar. Pero el amigo Cliff no se contentó con esto... y añadió cómo cambiaba su forma de ver las relaciones humanas y nos cuenta su boda y cómo se entrega definitivamente a su novia. Se ha pasado todo el libro en la posición de máxima libertad, de que el matrimonio es una jaula y demás... pero es que ahora Cliff ha madurado. Ha madurado y ahora apoya el matrimonio y las intrusiones de seguridad de la CIA. El mensaje es que madurar es comprender que la CIA, el NSA y demás hacen un trabajo imprescindible y que están del lado de los buenos, es comprender que el matrimonio es la expresión del amor verdadero... porque la ausencia de este es temor. En mi opinión... acaba sonando proselitista y ya despierta me suscita cierta antipatía.

Más allá de las fronteras de la novela

Stoll escribió un artículo llamado «The internet? Bah!» en el que opinaba, precisamente, que internet era una red tan insegura y tan falta de contraste que nunca llegaría a nada (sí, vale, no lo dijo con estas palabras: solo dijo que banca no, compras no, noticias no y que no cambiaría la forma de trabajar de los gobiernos. Fail, fail, fail y, supongo, fail. Yo no le quito la razón en que un buen profesor es mejor que un CD... pero en la universidad he tenido muchos profesores que no estaban a la altura de un buen material digital (y supongo que nos ha pasado a todos).

Creo que su peripecia de seguridad lo hizo demasiado tecnófobo para ver las bondades y posibilidades de un campo que, sobre todo en aquel entonces, le habría recibido con los brazos abiertos. El artículo tiene partes interesantes (a internet le queda mucho por mejorar, sin duda), pero tiene otras que se han quedado obsoletísimas a una velocidad de vértigo.


Nota: 7,5. El huevo del cuco es una novela absorbente como pocas, es rápida y tiene un duelo magistral entre el hacker y el cracker. La esporádica aparición de los servicios de inteligencia y el caos burocrático al que todo está sometido es una dulce crítica de fondo que da alas a una novela que, en mi opinión, no aspiraba a ser todo lo buena que resultó ser. Al final, eso sí, Clifford Stoll consigue hacer chirriar el armazón de la novela... con premeditación y alevosía.

martes, 11 de junio de 2013

Doctora en Alabama (Hart of Dixie) - 2º temporada - CW

La segunda temporada de "Doctora en Alabama" arranca con Zoe tomando una difícil decisión: no va a empezar una relación con George Tucker porque considera que él no está preparado.




Esta segunda temporada, al igual que la primera ha durado 22 episodios. Y como en la primera, son demasiados. Hart of Dixie es una serie ligerita con un argumento que no da para tanto. Líos amorosos y escenas costumbristas con un ligero toque surrealista... Está muy bien pero no da. ¡Dentro reseña y cuidado, que vienen spoilers!



Los personajes:
- el avance de cada uno de ellos ha sido previsible pero lo ha habido mejores y peores.
Lemon y Wade, tras el desastre que son sus vidas, avanzan, mejoran y deciden cambiar. Con los consecuentes tropiezos, porque nadie cambia de un día para otro. Un avance bien llevado.
Bien llevada también la parte de Brick, con sus amoríos y dudas propias de la edad, dejando atrás a la madre de sus hijas para retomar su vida sentimental.
Y Lavon, que al fin da un paso adelante.



¿A qué personajes no han sabido sacar partido?
- a Zoe, la primera. Empezamos bien la temporada, tomando decisiones maduras y responsables. Pero la inmadurez emocional del personaje es uno de los hilos conductores de la serie y eso es lo que hace que los guionistas la mantengan así. Esto juega en perjuicio de la serie porque si la protagonista no avanza, todo que queda parado por ella.
Tampoco avanza George, que adquiere nuevos matices, pero sigue siendo el mismo chico que lo único que quiere es quedarse en su pueblo con una chica y tener una familia.


Tramas nuevas vs tramas viejas:
- hay varias tramas buenas, que ya solo faltaría en veintidós capítulos de cuarenta minutos que no se salvase nada. Las mejores:
- Wade y Lemon abriendo un bar. Muy divertido todo lo que les pasa y muy bien llevado.
- Tansy y Brick. Tal vez la trama más seria y madura de toda la serie. 
- La lucha de Lavon con otro alcalde. Una trama que se extiende durante toda la temporada y alcanza su punto álgido con el secuestro de Burt Reynolds.



Nota: un 5. Ya la primera temporada fue normalita... y la segunda no ha mejorado. Pocas tramas han resultado buenas e interesantes frente a los tópicos que se han repetido una y otra vez. 


lunes, 10 de junio de 2013

Luces rojas - Rodrigo Cortés

Tras la genial Enterrado, que demostraba que Rodrigo Cortés era un hombre de recursos, tenía muchas ganas de ver qué había sacado de ese increíble reparto con Robert De Niro, Cillian Murphy y Sigourney Weaver: un thriller sobre prestidigitadores y parapsicología.


El mago, Simon Silver

Humo y espejos. Lo dicen al principio de la película: el truco de un mago es hacerte mirar a otro sitio mientras ellos hacen la magia. Toda la historia, los personajes y la película en sí giran alrededor de esta máxima, un poco Shyamalanescamente. Atentos a las luces rojas.

La película enfrenta a este mago, Simon Silver (De Niro), con dos científicos que viven de desvelar los trucos de farsantes que dicen tener poderes, Margaret Matheson (Weaver) y su mejor alumno, Tom Buckley (Murphy). Así, siguiendo el duelo mental de estas dos facciones se suceden los trucos, las insinuaciones y la magia.

La verdad es que la caracterización, que está hecha para molar, mola un puñao.

Todos los personajes se dibujan de forma muy clara desde el principio y los actores los interpretan con gran acierto. No cabía esperar otra cosa de un Robert De Niro que como actor nunca defrauda. Podemos criticar que su personaje está hecho para molar, para resultar exagerado e increíble: su ceguera, su vestuario, sus gestos. Murphy y Weaver tienen que conformarse con personajes más modestos, pero a la vez mucho más completos. Quizá se pueda decir que Weaver se queda solo en fachada de personaje completo y que a Murphy, que quizá tenga el mejor personaje de este trío, le afea un poco el papel la malsana obsesión (que roza la ridiculez) por pillar a Silver en un renuncio.

Al otro lado de la cámara...

Al otro lado, Rodrigo Cortés y su equipo realizan un gran trabajo... aunque con algunos peros.

La dirección de Rodrigo Cortés es muy efectiva y vistosa. Es menos imaginativa que la de Enterrado, algo más canon-Hollywood, pero es buena. Tiene algunas escenas, no obstante, que fallan un poquito, sirva como ejemplo la presentación de Simon Silver, con ese momento «me quito las gafas para que veáis que soy ciego, sonrío y me las vuelvo a poner». No tiene ningún sentido, salvo mostrar al espectador que el mago es ciego. Mal. Que la información llegue al espectador nunca puede ser una excusa, hay que buscarse la forma de que la información fluya sin que parezca que uno la ha encasquetado a golpes.

Sigourney Weaver y Cillian Murphy.

El ritmo de la película es adecuado y esta no llega a aburrir, pero lo cierto es que no se profundiza suficiente en los personajes como para que estos dejen de ser peleles movidos por la trama (aunque con bastante lógica, eso no vamos a quitárselo). No interesan, a mí como espectador me daba igual que se muriesen todos de la forma más cutre del mundo. Mal. Si solo hay tres personajes, deberían tener volumen, deberían significar algo (¡lo que sea!) para el espectador.

El final tiene un giro brutal y aunque explica muchas cosas me decepcionó bastante. Lo cierto es que las cosas que van pasando, a menudo, son lógicas... pero no le sientan especialmente bien a la película. El argumento parece ir neutralizándose a pocos y nos acaba quedando una sustancia que no sabe a nada, que no huele a nada, que no tiene color. Cada pedazo de información que se da al espectador lo aparta un poco más de la película. Toda una rareza esto de que ser lógico desmotive a uno.

La verdad es que los carteles de Luces rojas iban muy bien encaminados.


Nota: 6,5. No hay nada realmente malo en la película... salvo esa misteriosa sensación de que tampoco hay nada realmente bueno. Es interesante, sí, pero... Pero.

Otras películas de Rodrigo Cortés:
Enterrado.

viernes, 7 de junio de 2013

¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú - Stanley Kubrick

El general Jack D. Ripper ha perdido la cabeza. Convencido de que los comunistas han contaminado los fluidos corporales de los estadounidenses a partir del flúor del agua, da la orden de comenzar un ataque nuclear contra la Unión Soviética.
En el Pentágono, la cúpula militar estadounidense, junto con el Presidente, se reúne en la Sala de Guerra para intentar solucionar la situación antes de que la humanidad resulte aniquilada.



Con lo mucho que me gusta Kubrick, es increíble la cantidad de obras importantes suyas que me quedaban por ver: "¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú" era una de ellas. La vimos en uno de nuestros ciclos cinéfilos y he de decir que es una película realmente divertida, gamberra y con gran crítica social de fondo. Si no es la mejor película de Kubrick, cerca le anda.


¿Quién es quién?

Peter Sellers es... tres de los personajes. Y los borda todos y cada uno de ellos. El científico nazi con el síndrome de la mano extraña, Merkin Muffley, presidente de los Estados Unidos y Lionel Mandrake, capitán de aviación. Tres personajes completamente distintos y que el actor plasma perfectamente. No sabía que era el mismo actor hasta que empecé a buscar información sobre la película.
 ¿Más personajes? Jack D. Ripper, interpretado por Sterling Hayden. Ver a un hombretón quejándose porque los comunistas habían contaminado "sus preciados fluídos" es todo un espectáculo. 
También tenemos en cuenta a Alexi de Sadesky, el embajador ruso, un personaje infantil y aún así más competente que su presidente, que cada vez que coge el teléfono parece estar en un orgía sin fin.

Lo que podemos deducir de los personajes principales de la película es que son una panda de incompetentes en su mayoría y por parte de ambos bandos. Tanto rusos como americanos son la dejadez y la irresponsabilidad en persona. Armas para destruir a el planeta entero, científicos nazis que desconocen el concepto de humanidad, jefes de estado que no paran una orgía caigan las bombas que caigan... y mucho más. Viendo la película, no pude evitar preguntarme cómo habían tardado tanto en tener una crisis dura de verdad.



¿Qué critica Kubrick?

— que dejamos códigos secretos que pueden desencadenar el apocalipsis nuclear en manos de un desequilibrado mental. Que no nos preocupamos del estado mental de nuestros altos mandos y que nuestro desequilibrado nos la lía. Porque hacer que un país entero viva en una completa paranoia, pensando que van a ser atacados en cualquier momento, no hace más que aumentar los trastornos mentales de la población. ¿Cómo puedes llevar una vida normal pensando que tu casa va a ser arrasada en cualquier momento?
También pasa que, como estamos en plena Guerra Fría, la Unión Soviética tiene un plan para contraatacar. Un plan super ingenioso que consiste en arrasar el planeta. Pero como el primer ministro está ocupado con el vodka y las lumis, este no es un tema que le preocupe demasiado.
Y así va todo en esta película. 
Personalmente, me gustaría pensar que nuestros dirigentes son mucho más responsables que los hombre de la película, al fin y al cabo el planeta no está arrasado... pero tengo tantas dudas. Y por desgracia, la película parece tan actual por momentos...


¿Por qué es una obra imprescindible?

— porque es una obra que ha sido referenciada una y mil veces. La más famosa seguramente será la de los Simpson. Como ya he escrito antes, posiblemente sea de las mejores obras de Kubrick.


Los científicos nazis son nuestros amigos...

Nota: un 9.  Cuando acabemos el ciclo Kubrick, ya os contaré si es la mejor o no. Pero seguramente lo sea. 

Otras películas de Kubrick:
Lolita.
El resplandor.
La naranja mecánica.

miércoles, 5 de junio de 2013

New girl (2ª temporada) - FOX

El año pasado seguimos viendo hasta el final la serie de FOX centrada en explotar la adorabilidad de Zooey Deschanel y los conflictos con sus extravagantes compañeros de piso. La serie no llegó a parecernos especialmente buena, la verdad; pero su tono y personajes nos divertían (salvo por una horrible fase en el tercer cuarto de la temporada que casi hizo que la abandonásemos). La segunda temporada ya ha arreglado sus problemas de identidad, ya han descubierto qué funciona y qué no (o casi) y han ido a tiro fijo.


Si funciona, no lo toques

Esta debe de ser una de las mayores máximas de la serie, como de casi cualquier comedia. Jessica Day (Zooey) apenas ha cambiado nada, por ejemplo, aunque ha renunciado a cantar. Puede que tenga dos o tres momentos en toda la temporada, cuando antes tenía uno (o dos) en casi cada capítulo. Al público no parecía caerle en gracia, así que lo barrieron de un plumazo. El resto sigue ahí. Su adorabilidad y su exagerada inocencia, su peculiar vestuario y su mirada de corderito. Nick mantiene su estilo casi imperturbable, aunque quizá han ido más a la carga a tirar de ese hilo algo tenso que siempre tuvo con Jess. Schmidt ha ganado algo más de protagonismo pero muy en la línea de la primera temporada: con ese humor algo Barney-aligerado que se hace más llevadero que el del prota secundario de Cómo conocí a vuestra madre. Y luego está Winston. Toda la primera temporada me dio la impresión de que no sabían que hacer con él, y esa sensación ha seguido en esta segunda temporada. Quizá antes tenían la excusa del cambio de personaje y demás, pero en esta segunda temporada, Winston ha tocado todos los palos: han intentado hacerlo normal, han intentado darle una trama personal con una chica (que aunque tuvo algún gag divertidillo fue de lo peorcito de la temporada) y finalmente le han dado el humor absurdo más marcado de la serie (que en el episodio que cierra la temporada es absolutamente sorprendente de puro absurdo. ¡Bienvenido sea!).


Cece, el miembro de fuera del grupo que más aparece se mantiene casi imperturbable. Sí, le buscan un pretendiente para tensar más el hilo pero es un recurso que hemos visto tantas, tantísimas veces que como espectadores casi vemos cómo cogen el hilo y lo tensan moviendo la trama (a Schmidt, de hecho) con él, porque es el peso que hay al otro extremo. Lo vemos. Por supuesto, aparecen otros personajes de fuera del grupo con los que rellenan algún momento rítmico especialmente bajo o con los que crean una tensión ocasional, la fórmula, insisto, se toca lo menos posible.

Buscando el perfume

Pero lo que sí hay que reconocer es que aunque la fórmula se intenta mantener incorruptible, el conocer a los personajes, el conocer sus motivaciones, preferencias y formas de ser ha permitido que la serie sea mucho más New girl que antes. Es el típico proceso de comedia, parece que ya se sienten cómodos. Ahora funciona una proporción de chistes mucho mayor que antes. Han querido destilar un poco los ingredientes para conseguir una fragancia más marcada y, en general, les ha salido bien.

Quizá, de todos modos, han fallado en estirar algunos gags sin encontrar nunca el punto (el eterno hilo de Jess y Nick ha llegado a ser hastiante por momentos, la trama de Cece y su pretendiente puede que haya durado demasiado contando, sobre todo, lo poco que llegamos a saber sobre ella); pero en general se han aprovechado bien los pocos recursos de la serie sin complicarla y sin salir del corsé de serie normalita para pasar el rato.


Igual que en la primera temporada, si buscáis algo más que pasar un rato divertido y sin contemplaciones... New girl no es la serie.

Nota: 7. La serie ha mejorado un poco, pero no veo cómo podrían aumentar el interés. Con las fórmulas que maneja la serie, la verdad, no veo cómo podrían mejorarla. Si no se atreven a romper un poco sus propios esquemas, me parece que a New girl le queda poco tiempo de brillo.