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domingo, 31 de enero de 2010

Días buenos, días malos

A veces hay días que parece que han salido mal hechos de fábrica. Hoy ha sido uno de ellos. Libros que no están en su sitio, recetas que no están donde yo las he dejado, malentendidos varios, desinformaciones, preocupaciones por molares temas, extravíos y estrés. Prf...

Días, días, días...

Conejitos suicidas

Bueno, conocí estas viñetas hace bastante ya... a raíz de hablar de los conejitos de Rayman, ese peculiar juego de Wii. El caso es que hoy eché un ojo a una recopilación de esas viñetas y recordé que había links en internet con muchas de ellas, así que para los que no las conozcáis ya:

Conejitos suicidas.

Puerta

Supe cómo se sentía un animal acorralado, una mascota abandonada cuando oye el ruido del coche arrancando; entendí los miedos e inquietudes que sentía Odín en mitad del Ragnarok, comprendí la sensación de una vida que termina sin remedio, de una eternidad de dolor, de un niño que a oscuras intenta dormir envuelto y arropado por sus miedos.

Supe qué sentía una adolescente en cinta o una página al ser mancillada por la tinta; entendí la desazón que siente un ciego cuando se da cuenta de que jamás volverá a ver, la angustia de un creyente que ha perdido su fe.

De un instante a otro supe de venenos y traiciones, supe de sombras y dagas, aprendí sobre sonrisas y rencores, sobre lo vasto del océano y la brevedad de las miradas. Me sumergí en el todo y en la nada, saboreé la mentira, la omisión de datos que subyace en las palabras, me impregné de sudor y bilis, de saliva y sangre, y entendí cómo se retuerce el mundo en torno a un grito, en torno al ruido...

...cuando oí el golpe que daba la puerta al cerrarse.

sábado, 30 de enero de 2010

viernes, 29 de enero de 2010

Evolución, por Steve Jobs

 

Scrubs, 3ª temporada

Scrubs es una serie de calidad progresiva, ya de forma indudable (habiendo visto parte de la cuarta); los personajes resultan más divertidos cuanto más los conocemos. Tal vez sea una relación retroalimentada: cuanto más conocemos a los personajes, más pueden exagerarlos los guionistas.

El caso es que la tercera temporada de la serie avanza las subtramas a ritmo sitcom alto (es decir, dentro de lo MUY poco que avanzan las sitcom, avanza bastante). El nivel de la serie se mantiene alto y el final de la temporada es genial y definitorio. Creo que los capítulos 21 y 22 de esta temporada son el más despiadado reflejo que han tenido hasta ahora los personajes, quedando todos fantásticamente definidos para la cuarta.


Nota: 8. No pierde fuelle en ningún momento y, al contrario que la mayoría de series humorísticas, no tiene altibajos. Gran, gran serie.




J.D. es gilipollas, no entiendo como puede gustarle a nadie.

La última cena...

... versionada con personajes de series.

La de Galactica ya la conocía y mola bastante, pero las demás están bien de todos modos.

jueves, 28 de enero de 2010

El regreso de los elfos negros

Tras que Tarik me despertase decidí que era absurdo volver a acostarme, me acerqué a mi jardín y llamé con un impulso mental a uno de los roedores que había por allí. Bebí un trago de su sangre, sería suficiente para calmar mi hambre un rato; con más lo mataría, y lo volví a posar en el suelo. Dejé que el Sol naciente me empapase de luz. Me lavé usando ciertas plantas jugosas de olor agradable, a la costumbre de las zonas de secano de Tilangibén, me vestí y salí a buscar a Alai.

Cuando llamé a su puerta tuve que esperar un rato para que abriese, se la veía cansada y recién despertada.
- Hola, Alai, siento molestar.
- No pasa nada, no molestas - contestó en tono agradable.
- Necesito el mapa de vuestra exploración.
- Es poco más que un boceto... es muy aproximado, el ritmo de camino no creo que haya sido homogéneo y...
- Alai, no pasa nada; tranquila.
Se encogió de hombros, me dejó en la puerta y volvió con su mapa.
- Toma, tiene algunas anotaciones de otras cosas curiosas que nos encontrábamos.
- Muchas gracias, Alai.
Ella sonrió y me hizo una muy ligera y educada reverencia.


A lo largo de ese día estuve discutiendo con Ber y con Odom sobre cómo podíamos enfocar la extracción de los materiales encontrados. Finalmente decidimos enfocar primero nuestros esfuerzos a la obtención de brillogrís pesado, que era lo que usábamos en el viejo reino para hacer armas. Para ello, escogimos a un grupo de 10 varones fuertes y preparados y los enviamos a la zona. Nadie puso la más mínima queja. Nissit, uno de los elegidos, fue a despedirse de Luna, a pasar su última noche en un tiempo con ella ya que partirían a la mañana siguiente, al alba.


***


Un día después de su marcha, llegaron ellos. Un grupo de 25 elfos negros, pertrechados para el combate. Llegaron a la luz del día, envolviendo protectoramente a unas cuantas figuras que caminaban en el centro de la formación. El hombre que comandaba la comitiva vestía un peto trabajado de cuero negro y llevaba dos cimitarras similares a las de las criaturas serpentíneas. Ber, dado que era el único que hablaba su idioma, salió a recibirlos y, después de una conversación, hizo las presentaciones pertinentes. El capitán, aquel era su título, era un tal Urzo y venía protegiendo a una clériga y sus dos aprendices, quienes se quedarían en la ciudad, como muestra de la alianza y buen trato de su reino hacia el nuestro. Con ellas, por lo que pudiera pasar, se quedarían también dos de sus hombres.

La comitiva se mostró muy cordial en todo momento, ofrecieron compartir sus rituales con nosotros; aquella horrible oscuridad con la que nos habían envuelto en su primer ataque y otro más. Con ese regalo, que sería de muy mala educación rechazar, ganaban tiempo y pretexto para que se quedase toda la comitiva, y así, la formación al completo pasaría uno o dos días en la ciudad. Aquello no me gustaba un ápice. Necesitaba una contramedida; ellos nos habían atacado antes, y no podía evitar pensar que venían a estudiar la ciudad, ver sus defensas, sus trampas; ver dónde estaban las cabezas importantes, y cortarlas todas a una. No. No los quería allí, pero no había forma educada de conseguir tal cosa.

Pensé mucho aquella tarde, mientras ellos se paseaban por nuestras calles. ¿Cómo detenerlos sin llamar la atención? ¿O, ya puestos a llamarla, cómo mermarlos tanto que no pudieran reaccionar en condiciones? Y entonces decidí qué íbamos a hacer. A posteriori sólo puedo pensar "que Lorien me perdone", pero en aquel momento me parecía una fantástica idea.

Hice llamar a Alai y le comenté mi idea.
- Quiero organizar una comitiva a las tierras de los drow. La formaréis: tú, Ber, Óxios e Ishil.
- ¿Y esa curiosa formación?
- Ber será necesario, es el único que conoce su idioma; los demás podréis aprender alguna que otra cosa, pero él será el que hable con ellos. Es evidente. Eso también jugará en nuestro favor.
- ¿En qué estás pensando?
- Te informaré en otro momento de los pormenores del plan. Ve a avisar al resto del grupo.

Brillogrís ligero, brillogrís pesado

Tarik:

No madrugamos aquella mañana, aunque tampoco dormimos hasta tarde. Quedamos en la Plaza Mayor, junto al hospital. Mientras esperaba por Alai y por Luna vi llegar a Ber con Alain, entraban en el hospital y el médico le iba hablando de qué iba a aprender en su recién adquirida condición de aprendiz. «Perfecto. Nunca viene de más otro médico». Ellos entraron y yo seguí esperando a que apareciesen las otras dos.

- Bueno, chicas, ¿habéis preparado todo? - y ante su asentimiento proseguí -. Hoy caminaremos hasta tarde, hasta muy tarde y por Lorien que hoy encontramos algo más que granogrís.


Y caminamos durante horas hacia el este, adentrándonos en el bosque otra vez, interrumpiéndonos sólo para alimentarnos. Esta vez no apareció el Espíritu del Bosque. A media tarde sólo habíamos encontrado brillogrís y un poco de algo que se parecía al brillogrís pero que era tenía un tono algo más claro.
- ¿Qué creeis que será eso?
- No lo sé, ya verán nuestros artesanos qué se puede hacer con él.
- Parece mucho más pesado que el brillogrís.
- ¿Como el brillogrís pesado?
- No... más.
- Bueno, cuando lo extraigamos ya verán los profesionales qué hacer.
- Bueno, está bien - atajé -. ¿Pero qué vamos a hacer ahora? ¿Volvemos o seguimos?
- Supongo que deberíamos volver.
- Sigamos un poco más - sugerí -, y si no encontramos nada ya ahorramos hacer más exploraciones por los alrededores.

Y así, seguimos hasta casi caer la noche. Llevábamos casi todo el día de caminata y ya no teníamos grandes esperanzas, pero al final de ese día nos encontramos a unos cuántos metros bajo el suelo un yacimiento de brillogrís pesado. Fantástico brillogrís pesado. Y mucho más satisfechas emprendimos el regreso hasta la ciudad a la que, finalmente, llegamos mientras el Sol despuntaba de nuevo.
- Me voy a dormir - dijo Alai. Se veía que no era una persona acostumbrada a ese tipo de esfuerzos -, si no es importante, dejadme dormir; por favor.
Luna también se despidió y se fue hacia casa. Yo, en cambio, me dirigí a casa de Aruala.
- Buenos días, Aruala.
- Buenos sean, Tarik - me respondió con voz dormida, torpe.
- Encontramos brillogrís ligero y pesado - informé con júbilo - y otro metal... más pesado pero de apariencia similar.
- Muy bien, Tarik; me alegro de vuestros descubrimientos.
- Creía que querrías saberlo - sonreí.

Nos despedimos, ella entró en su casa y yo fui a la torre, saludé a Odom que estaba por allí y me tiré en mi cama. No tardé nada en dormirme. Y cuando me desperté, el día estaba muy, muy avanzado.

miércoles, 27 de enero de 2010

Los Colonos de Catán, juego de tablero

Los Colonos de Catán es un famoso juego de mesa alemán con tablero aleatorio, consistente en un puñado de hexágonos que se disponen de forma aleatoria configurando una región con ovejas, piedras, trigo, barro y madera inscritos en un marco de mar con cuatro puertos 3:1 (cambian 3 unidades de un material cualquiera por una del deseado) y cinco 2:1 (cambian dos unidades del material del dibujo del puerto por una del deseado). Los jugadores se colocan en los vértices de estos hexágonos, con una separación mínima de dos vértices y colocan una carretera en uno de los lados contiguos a sus pueblos y en la casilla del desierto se coloca a los ladrones, que andarán tocando las pelotas to-oda la partida.




Catán es un juego de estrategia, acumulación de recursos y azar. Cada hexágono da el recurso que indica su dibujo cuando al tirar 2d6 sale el número que, aleatoriamente, se le coloca encima a cada casilla. Al tirar 2d6, se hace una modesta campana de Gauss, siendo, a priori, el 7 el número que más veces se repite (este resultado permite mover a los ladrones del desierto), y luego el 6 y el 8, que serán, en general, los primeros blancos a la hora de poner pueblos. Salvo otros buenos resultados de un material en cuestión muy cerca de su puerto 2:1 u otros casos particulares. El objetivo del juego es hacer 10 puntos - el primero que os hace gana, no hay ni "acabar la ronda" ni leches -: cada pueblo da un punto, cada ciudad da dos, tener la carretera más larga (si es de más de cinco tramos) da dos, ser el que más caballeros tiene (a partir de tres caballeros, da dos) y hay cinco cartas de +1 punto entre las 25 del mazo de desarrollo (14 caballeros, 5 de "+1 punto", 2 monopolios, 2 construcción de calle y 2 invención).

Colocados los pueblos y caminos iniciales, se cogen los materiales colindantes del segundo pueblo que colocamos y comienza el juego.

Se harán tiradas de 2d6 una vez por turno de cada jugador, los que posean una ciudad en un terreno colindante al número que marquen los dados cogerá tantos recursos como pueblos tenga en los vértices (o dos si son ciudades en lugar de pueblos) y se prosigue tal como expliqué arriba.

El juego es moderadamente estratégico aunque el factor aleatorio es evidente y, en un nivel de juego similar, muy decisivo. En cualquier caso, creo que es un juego que premia una buena planificación - en general - y que resulta muy sencillo de explicar, jugar y disfrutar. De hecho, nuestro general más dotado para la guerra - que tiene un nick muy apropiado, de hecho, por estos lares - pierde a veces. En otros juegos menos aleatorios pierde "muy raras veces" y los ganadores de esas ocasiones presumen de sus victorias cuando hablan con otros jugadores: "un día le gané" y asienten como diciendo: "en serio, en serio".

Las partidas duran unos 45 minutos una vez que se conoce el juego, pueden jugarlo entre 2 y 4 jugadores (más si se usa la expansión, que permite jugar hasta 6; aunque esto alarga el juego), y el precio del básico es de 35 euros (o lo era la última vez que Devir actualizó la página).

Nota: 8. Es un juego rápido, divertido y, pese a su factor azar, bastante estratégico.

martes, 26 de enero de 2010

Ethan y Joel Coen - Quemar después de leer

El domingo vi esta película. Las referencias eran buenas, el reparto era tremendo y los directores/guionistas me gustaban. ¿Qué más se podía pedir de inicio?




Bueno, voy a ser breve porque estoy cansado y porque la película no me inspiró demasiado para hablar de ella. En resumidas cuentas... no me pareció gran cosa. La película es una sucesión bastante lenta de personajes esperpénticos buscando sexo y/o dinero por todos los medios. Y no tiene mucho más.

Las actuaciones están muy bien, tiene algunos momentos interesantes o que casi rozan lo divertido (en internet la he visto catalogada como "comedia", aunque esa catalogación me parece muy irreal) y, si bien entretenida, seguro que tenéis cosas más interesantes que ver que esta película.

Nota 5: un reparto espectacular y la última escena que involucra a Clooney y Pitt a la vez... que es lo más hilarante de la película. La crítica a los servicios de inteligencia. Por lo demás: desarrollo en general lento y trama monótona y un poco repetitiva.

Los alrededores de la ciudad

Ber había abandonado las clases de magia, por lo que me había dicho Elendir en una de nuestras escasas reuniones. Aquello me interesaba, prefería gente especializada que gente ecléctica y Armus me había preguntado si tendría algo que hacer los próximos días porque Alai le había entregado los diseños de una fuente y se iba a poner a trabajar en ella. Las cosas no iban mal, no demasiado mal, desde el ataque de los drow, sacando la sensación de que todo podía suceder en cualquier momento. Todo lo malo estaba en nuestras cabezas y me escamaba, tal vez hubiera que tomar medidas antes.

A Luna se la veía a menudo con Nissit, paseaban y pasaban los días juntos. "Esto augura niños", habría dicho Ber, aunque la tensión entre Luna y él se mantenía. Siempre me pregunté por qué.

Mientras, los días transcurrrían con calma. Llevábamos ochenta desde nuestro despertar. Óxios vino a decirme que liberaba a los humanos, que lo había hablado con Ber y era lo mejor. Alai mostró su disconformidad ante esta idea: «saben dónde estamos y cómo encontrarnos - dijo». Tenía razón, pero tarde o temprano lo averiguarían de todos modos y para entonces, probablemente, fuese mejor no haber matado ni secuestrado a los suyos. Ser gobernante se parece mucho a un juego de apuestas, a uno de esos juegos de naipes con los que los militares dublios evadían sus responsabilidades. Sólo que si la apuesta sale mal, no pierdes unas monedas, pierdes unas vidas... a veces la tuya propia.
- Liberad a los humanos, han cumplido con su parte y se han comportado. No veo por qué depararles un peor trato.
- Sí, alteza - respondió Óxios.
Alai dudó más. Hizo un silencio más largo del habitual, era un mutis hostil, quería dejar claro que no le parecía bien que tomase una decisión por contentar a la gente en vez de por lo que podía resultar mejor para el pueblo. Alai, nuestra diplomática, qué poco parecía valorar a veces los sentimientos de la gente. No pude evitar recordar lo sucedido con Burhum, pero aparté rápidamente esos pensamientos de mi mente. «¿Para qué molestarse ahora?».
- Sí, alteza - respondió finalmente.

Luego me quedé sola. Me alimenté frugalmente y me tiré en el sofá. No tardaron mucho en venir otra vez. El ruido de la puerta llamó mi atención y me levanté rápidamente.
- Hola - dijo Tarik.
- Hola, Tarik, ¿qué pasó? - Tarik me agradaba. Nunca usaba mi título.
- Verás - dijo ya en la puerta - quería organizar una búsqueda por la región, para ver qué materiales tenemos disponibles. Será útil para los artesanos... y muy especialmente para los herreros.
Tarik tenía razón, evidentemente.
- ¿Tú no querías ir a ver la construcción de la Gran Montaña?
- Sí..., pero creo que esto es más urgente - dijo.
- Organízala entonces.
- Gracias, Aruala.
- Es lo mejor para el pueblo.
- Así es - se despidió.

Y el día pasó sin complicaciones y fue al final del mismo cuando al fin salí de casa y me dirigí al hospital. Si quería organizar una expedición a la Gran Montaña necesitaba otro médico, era evidente. Un médico con unos cuantos conceptos para atender las cosas del día a día.
- Ber - le dije en cuanto lo vi - necesito que prepares a un nuevo médico.
- ¿Cómo, alteza?
- Otro médico, que cojas un aprendiz; quiero organizar un viaje a la Gran Montaña y necesitaremos dos médicos, uno en el grupo y otro en la ciudad. Es así de sencillo. Recordemos qué pasó en la primera expedición a la zona.
- Oh, claro, alteza. ¿Algún candidato?
- Escógelo tú, no cojas a nadie con ocupaciones clave, por supuesto. Del resto, el que más capacitado veas.
- Sí, alteza. Iré mañana por la mañana.
- Me encanta lo práctico y rápido que resulta discutir algo con usted, Ber.
Ber asintió.
- El placer es mío.

Nos despedimos y volví a mi casa. Alai llamó bastante tiempo después, cuando iba a acostarme.
- Oh, ya no te esperaba.
- Bueno, hemos llegado tarde. Fui con Tarik y Luna de exploración a ver qué había por los alrededores...
- ¿Y qué había? - le pregunté abriéndole paso.
Ella entró con tranquilidad, casi con altanería y fue hablando hasta el dormitorio. Cerré la puerta y la seguí.
- Al parecer nos encontramos sobre una inmensa intrusión de granogrís y no hemos encontrado mucha más. Alguna pequeña sección de hojanegra, pero... - hizo una pausa - poca cosa.

Cuando entré en el dormitorio la vi, perfectamente desnuda. Con las ropas caídas a sus pies.
- Ahorremos preámbulos, mañana habrá que madrugar - dijo.

lunes, 25 de enero de 2010

Microondas


¡PUM!

Gracias, Martín.

Hmmm... ricooo...

Hay sonidos más o menos agradables, como la música o como un bocinazo, como el sonido crujiente de la carne al horno o como el sonido de tu propia carne crujiendo en el horno. Ese último caso es el que me atañe. Un error de cálculo, o de medición, ha llevado mi mano contra un borde del horno, a sus maravillosos 230 grados - creo que son - y shchhshhschh, el olor de la carne quemada, al más puro estilo guerra del vietnam pero en casero.

Y ahí estamos, con dolor y picazón y el recuerdo del olor a carne quemada.

Super Mario World

 

Una versión coñera de la canción What a wonderful world de Louis Armstrong.



LYRICS:
I see Mario
Luigi too
He's player one,
He's player two
And I think to myself
Super Mario World

I see towers so tall
They make me afraid
But those scary castles
Aren't very well made
And I think to myself
Super Mario World

The shells of flying turtles
So pretty in the sky
They're also kinda deadly
Don't touch 'em or you'll die
I hear Yoshi makin' noise
like a chronic smoker's cough
He's really sayin'
"Please get off"

When you win the game
There's a Yoshi parade
Mario and Luigi
They's just tryin' to get laid
And I think to myself
Super Mario World

Ooh, I think to myself
Super Mario World

Oooh... game over.



Gracias a Zabu por el enlace, que siempre me sorprende con estas frikadas.

sábado, 23 de enero de 2010

Steffen Schakinger

Es un guitarrista que me encontré de forma casual en youtube y que me ha parecido increíble. Así de simple; así que aquí lo dejo, para todos vosotros:
















jueves, 21 de enero de 2010

Las serpientes ciegas - Felipe Hernández Cava

Me gustaría empezar por destacar que aunque le habían dado el Premio Nacional de cómic no me esperaba tanto. Las Serpientes Ciegas es una historia negra, cruda y reflexiva, con un dibujo interesante y unos colores magníficos de Bartolomé Seguí.



Alguien busca a Ben Koch por haber roto un pacto y parece que sabe cómo encontrarlo y adónde tiene que ir. A lo largo de la historia, fundamentalmente, iremos conociendo a Ben, un comunista estadounidense al que sus ideales y motivaciones le llevarán a defender a la república contra los franquistas en España. En todo momento, parece ser la intención en sí, el valor de los ideales y de las posturas se pondrán a prueba y siempre estará de fondo la maldad y el egoísmo del ser humano.

Una historia preciosamente planteada, con un buen inicio, desarrollo y final. Sin haber leído ningún cómic español de este año, ha sido un placer encontrarse con este.

Nota: 9. Dibujo apropiado, color magnífico. Historia interesante, bien contada y planteada. ¿Por qué no un 10? Por la edición: palabras que no aparecen, alguna falta de ortografía... en fin, podría estar bastante mejor, sin duda. Eso sí, el libro es sólido, el papel es bueno y la impresión es buenísima.

miércoles, 20 de enero de 2010

Lucifer - Mike Carey

Aviso, esta entrada tiene spoilers de The Sandman de Neil Gaiman, obra que, en cualquier caso, todos deberíais haber leído, o estar haciéndolo antes de terminar esta frase; así como spoilers de Lucifer. Avisados quedáis.


Se trata de un spin off del Lucifer de The Sandman, el que abandona el Infierno dejándole las llaves a Morfeo para abrir una cafetería superguay, el Lux, en la que toca el piano ataviado con un elegante traje negro con camisa blanca y pajarita acompañado de su Doscaras particular, Mazikeen, que es su concubina y es una hija de Lilith (la primera mujer de Adán, que se queda preñada incluso con el aliento y tiene millones de hijos).



Y a lo largo de casi 80 números (unas 2400 páginas) Lucifer se enfrenta a todo y a todos de cuantas maneras se le ocurren, en un intento de enfrentar al plan que trazó Dios. A decir verdad, sacando esta generalidad tan brutal, es difícil contar de que va la trama. A grandes rasgos es la historia de cómo Lucifer se enfrenta al Orden, a lo establecido, a los planes trazados por los grandes Poderes, a cómo mueve sus hilos y consigue o no sus propósitos.

En tantas páginas, evidentemente, se alternan cosas mejores y peores. En mi modesta opinión, Mazikeen, el propio Lucifer, Miguel, Bergelmir, Amenadiel, Jill Presto, Ellaine y en un grado menor Gaudio, Spera y Rudd me parecieron unos personajes grandiosos y, en contrapartida, otros parecían muy poco aprovechados como la propia Lilith, la Dama de Lys (que podría haber sido grandiosa) o el propio Dios.

Al igual que con los personajes, la serie alterna unos arcos sublimes (como el de la misión a bordo de la Naglfar) con otros más bien grises como el principio o como gran parte de Encrucijada (el sitio a la ciudad de Plata no está precisamente conseguido, ni resulta creíble, ni emotivo, ni nada. Páginas y páginas aburridas en espera de cualquier tipo de resolución o acción estratégica. Nada de nada).

En cualquier caso nos encontramos ante una buena historia, ante un dibujo que, al igual que Sandman, alterna multitud de estilos pero que siempre tiene alguna sorpresa agradable - aunque sea en las portadas -, y unos cuantos giros - evidentes unos, inesperados otros -, que conforman una serie recomendable. Tal vez larga en exceso y, sobre todo, cara; cara en exceso, pero recomendable.



Nota: 7. La serie está bien, pero los altibajos la asfixian un poco. Cuando es buena, es genial, cuando es mala... es bastante mala. Si esperáis algo a la altura de Sandman, no lo encontraréis en estas páginas; quienes busquéis una aventura entretenida, interesante, que mantenga el ambientillo; aquí la tenéis.

La Reina

Aruala:

Salí de la torre de vigilancia. La conversación con Odom y Tarik había resultado frustrante. Estaba claro que cada uno tenía sus propios intereses, era evidente; pero teníamos que comportarnos como pueblo. «¿Por qué nadie intenta entenderlo?».

El día había sido horrible: la investigación sobre los principios activos de las plantas era lo único que había marchado bien. Ber apoyaba claramente a los drows que nos habían atacado achacándolo todo a un malentendido, Tarik quería ir cuanto antes a la Gran Montaña - tal vez estaba demasiado próximo al Espíritu del Bosque -, la muerte de Burhum había levantado olas de suspicacia entre todo el mundo en una serie de calladas acusaciones carentes de pruebas, algunos de los cottar parecían evitar sus ocupaciones constantemente; había que buscarlos como si fueran críos y recordarles calmadamente sus responsabilidades... tal vez las circunstancias no fuesen las más comunes, tal vez los nervios atenazasen a la gente, no lo sé. Pero la situación me hacía dudar de mis capacidades. «No estoy hecha para coordinarlo todo - pensé - tal vez debiera decir que no soy capaz de hacer todo esto, refugiarme en mi jardín y hacer un precioso lugar de recreo para todos ellos, que es lo que sé hacer». Pero aquello se vería horrible entre los de mi especie: «uno ha de hacer lo que ha de hacer», nos enseñan desde pequeños.

Necesitaba calmarme. Necesitaba un respiro, hablar sin exigir, sin pedir. Casi fui yo la sorprendida al oír el golpeteo en la puerta.
- Hola - dijo Alai.
- Hola - respondí.
- ¡Qué sorpresa! ¿A qué se debe tu visita?
- ¿Puedo pasar? - pregunté por toda respuesta, con la cabeza un poco gacha.
- Claro - respondió ella abriéndome paso.

La adelanté, la puerta sonó cerrándose a mi espalda.
- Pareces triste - dijo ella cuando se acercó a mí, que aún ni siquiera había tomado asiento.
 Se acercó más a mí.
- ¿Todo bien? - preguntó.
No supe qué responder más allá de un mísero «no». ¿Qué derecho tenía a cargarla con mis problemas como reina? Tomé asiento y ella se sentó a mi lado. Me tendió un brazo por detrás y me dio un abrazo.
- Tranquila, Aruala, no puede ser tan malo. Estamos mucho mejor que cuando llegamos, ¿verdad? La gente está un poco tensa por lo de los drow, puede ser; pero no fue culpa tuya. Ni siquiera eras tú la líder, eso te dará más margen para prevenir. Tú tranquila y hazlo lo mejor posible, un cottar nunca pensará mal de otro cottar. Todos sabremos que tu intención era la mejor. Escucha a tus consejeros, baraja sus opiniones y decide.
- Consejeros...
- Sí: Ber como el científico, Odom como el líder de los guerreros, Óxios como mago... etc.
- Supongo que será lo mejor.
- Claro que sí - sonrió.

Y fueron pasando los minutos, ella seguía hablando intentando animarme. Se había hecho ya muy tarde cuando cambiamos de tema. Las dos nos dimos cuenta.
- ¿Quieres quedarte a dormir? - preguntó con voz tímida.

Y la besé por toda respuesta. Con lujuria, con sed, con ansia. La besé agarrándole la nuca con una mano e inclinándola sobre aquel viejo y algo desvencijado sofá, palpando sus protuberancias occipitales. Se mostraba sorprendida, tal vez nerviosa, pero me devolvió el beso. Mi lengua exploró sus labios, saboreó la suya. Su boca entreabierta se entregó con pasión. Sus manos recorrieron mi espalda por debajo de la ropa mientras la sangre fluía de su cuerpo destapado por el vestido a mi boca y la llenaba, la inundaba. El sabroso líquido de la vida. Sentía la ternura de su piel bajo la presión de mis colmillos, sentí las dimensiones de las finas heridas al separar mi boca y lamerlas; la carne abierta aún empapada en sangre caliente. Desabroché diestramente el vestido y se lo quité con cuidado para que no se manchase con las pequeñas gotas de sangre que todavía afloraban de su piel, lo dejé caer a un lado y contemplé su cuerpo. Con la escasa luz apenas se notaban los detalles, un cuerpo pálido, delgado y bien formado. Mis manos la recorrieron deteniéndose en aquellos detalles invisibles, en pequeñas cicatrices, en marcas; me dibujaron su cuerpo hasta que se incorporó y me quitó la ropa. Y luego, tendiéndome ella, empezó a lamerme. Sus dedos dibujaron espirales por mi piel y se adentraron en mí. Me sentía excitada con aquellos dedos, con la mano que me acariciaba, con los colmillos que me mordían. Gemí hasta alcanzar el orgasmo y entonces me sentí más excitada cuando descendió entre mis piernas y su lengua empezó a lamerme un clítoris, mientras me acariciaba el interior de los muslos dirigiéndose, muy lentamente, con una mano, al otro. Acaricié su cráneo, centrándome en aquel distintivo cottar que tan especial nos resultaba. La levanté por los brazos cuando mi placer culminó de nuevo y la mordí, mis dedos descendieron por su cuerpo, se introdujeron en ella. Las sangres y las salivas se mezclaban y, fuera, la Luna iba trazando su paseo nocturno.

***

El Sol me despertó. La miré, todavía dormía. Me despedí con un beso, me vestí y salí de la casa tras recoger las plantas que había estudiado Alai. Me reuní con Ber. El Ser de luz se había ido ya hacia su pueblo, por lo que comentó él. Le di las plantas y las notas sobre las mismas.
- Estaré bastante ocupado haciendo pócimas los próximos días - me comunicó.
- Tranquilo, todos tenemos cosas que hacer últimamente - le respondí con una sonrisa antes de marcharme.

Y así se sucedieron los días. 16 días, nada más y nada menos. El alcantarillado fue todo explorado, cada salida fue marcada; Alai reunió y definió los mapas. Ber probó las pociones consigo mismo y con las embarazadas y poco a poco fue subiendo las dosis. Luna empezó a estudiar la magia de aquel pueblo extinto, el Arte de los Ñarjarflag. Así se ocuparon nuestros días. Las noches... sin embargo, cayeron como días soleados en pleno invierno y, a menudo, dormí con Alai y, durante esas horas, no pensaba en el trabajo, ni en haber sido exiliados en saben los dioses dónde. Sólo estábamos ella y yo. Y lo demás no importaba.

martes, 19 de enero de 2010

Búsquedas en Google

Este tipo de detallitos curiosos los empecé viendo en Mi mesa cojea, una página de la que ya he hablado en varias ocasiones. Hoy, gracias a Irati, os dejo otro curioso link de este estilo.

Búsquedas en google (humor, y no tanto).

Así son las mujeres

Vía ESDLV, del que ya os hablé antes, pongo este simpático vídeo.





No llega a 10 minutos, así que no seais vagos.
Está en danés, con subtítulos en castellano.

Luces y sombras

Tarik:

Disponía de un par de días antes de que se dispusiese la exploración de las alcantarillas, así que aquella tarde me dirigí al bosque. Acampé allí, al este de la ciudad, en calma, a sabiendas de que vendría el unicornio. No tardó mucho, se acercó lentamente, como paseando, como si estuviera por la zona desde mucho antes de que yo llegase.
«Hombre, vieja tullida, ¿cómo te encuentras».
- Perfectamente - le respondí con una mala mirada.
«¿Ya hay muchas embarazadas en el pueblo?».
- Alguna hay.
«¿No les empieza a hervir la sangre por el miedo? ¿A creer que dar unos cuantos niños al pobre Espíritu del Bosque no es un precio tan alto?».
- No lo sé, no soy una de ellas.
Me miró durante unos instantes sin añadir nada y, pasado un tiempo, empezó a hablar... bueno, a comunicarse de su extraña manera, sobre una ciudad antiquísima, en la Gran Montaña en el centro del continente.
«Esa ciudad, Tarik, es anterior a mí; anterior al bosque. Un bastión inexpugnable levantado sobre la roca misma de la Montaña donde nada crece. ¿No te pica la curiosidad?»
Claro que me picaba la curiosidad, a mí ese era el tipo de cosas que me gustaba. Pero no supe qué contestarle, más allá de un "sí" o un "no". Todavía meditaba mi respuesta cuando volvió a comunicarse.
«Alguien se acerca hacia aquí, será una nueva luz en vuestro pueblo».
- ¿Qué quieres decir?
«Lo sabrás perfectamente en cuanto lo veas».

No mentía, no. No tardó demasido en aparecer entre los árboles. Una figura enorme, algo más grande que los mayores cottar y mucho más ancha. Era enorme e iba desnuda. Una criatura bípeda y tremendamente musculada cuyos brazos acababan en unos no especialmente estilizados y cuya piel, toda ella, irradiaba una luz blanca, no demasiado brillante pero, desde luego, llamativa. De hecho, la blancura de su piel y la luz que irradiaba le hacía parecer estar compuesto sólo de luces. Aparte, con un mínimo contraste se distinguían unas protuberancias óseas por todo el cuerpo, sobre todo en la cabeza, la espalda, rodillas y codos.

Ambos nos enseñamos las desnudas palmas de nuestras manos aunque él pareció examinar la diferencia entre mis dos brazos, aunque no pareció mostrar demasiado recelo. Por gestos le pregunté de dónde venía y pareció contestar que 12 días hacia el este. En el suelo, dibujando con una garra que salió repentinamente de entre sus dedos, hizo un pequeño esquema de lo que se había encontrado hasta aquí. Me señaló a mí, hizo una cruz; se señaló a sí mismo, dibujó un círculo; y luego fue haciendo dibujos más complicados en el espacio que nos separaba. No mucho más complicados, aunque se reconocían rasgos en sus dibujos.

Dormimos allí y a la mañana siguiente nos dirigimos al pueblo, al que llegamos un poco después del mediodía. El unicornio se separó de nosotros en la frontera del bosque.
«Ya volverás - se rió».

La gente nos miraba por las calles, probablemente yo fuera considerada la rara del lugar, pero estaba claro que la criatura que venía conmigo resultaba mucho más llamativa. Su luz captaba las miradas que no se esforzaban ni una pizca en disimular su asombro. Cuando me encontré con Alai hizo una pequeña reverencia en honor al desnudo ser brillante y me dijo.
- ¿Y esto?
- Me lo encontré en el bosque. Parece pacífico.
- Deberías llevarlo junto a Aruala, supongo.
Al final fuimos las dos, seguidas de aquel extraño ser.

La conversación con Aruala no fue ningún prodigio de tacto. Ella recelaba de los nuevos tras ver lo que había pasado con los drow, no quería problemas y estaba claro que aquella criatura podía llevarse a varios por delante antes de que pudiéramos detenerla.
- Pero Aruala - dijo Alai - si parece completamente tranquila y pacífica.
- ¿Y si se desboca lo detendrás tú, verdad? - preguntó en tono hosco nuestra reina.
Alai tensó la mandíbula y enfrió su mirada.

De todos modos, para no enfadar a la criatura, hizo preparar una casa para él y mandó que Alai lo acompañase hasta allí. A mí me hizo quedarme y habló conmigo. Le conté cómo lo había encontrado y cómo había compartido sueño con él sin que hubiera surgido ningún problema. No teníamos, insistí, ninguna razón para sospechar de él.

No sé cómo sucedió el resto ni cómo hacía Ber para hablar tantos idiomas todos tan extraños, pero resultó hablar el idioma de aquellas criaturas, que al parecer se llamaba Oblos y tras una larga charla nos dijo que dejásemos dormir al pobre, que había hecho un viaje muy largo y que no había nada de que preocuparse; que estábamos ante una especie increíblemente noble y leal. Unos buenos aliados, sentenció.

Me fui a la torre. Estaba descansando cuando entró Aruala para hablar con Odom, hablaban sobre qué hacer respecto a la nueva especie que había encontrado. Bajé para hablar con ellos y fue cuando les hablé sobre la ciudad en ruinas. Me miraron expectantes, la idea de una ciudad lejos de todo y considerada inexpugnable era interesante para todos.
- Cuando acabemos de explorar esto y midamos nuestras posibilidades, meditaré esa opción, Tarik - dijo Aruala.
- Tal vez entonces sea tarde.
- Tal vez sea tarde ya, es imposible saberlo. Desde aquí estamos a varios días de viaje, tenlo en cuenta. Tras todo lo que ha pasado, tras los drow que nos atacaron cobijados por la noche, tras quedar tan patente nuestra vulnerabilidad prefiero conocer esto como la palma de mi mano. Aunque sea, sólo, por la posibilidad de tener que regresar en algún momento y tener que tomar el lugar. La información es poder, Tarik. Prefiero dejar atado esto primero. Así de simple.

Su tono no admitía réplica. Estaba agobiada, la presión la iba venciendo y cada vez parecía un poco más frustrada, más enfadada. Un cottar nunca dejaría a los suyos por un motivo egoísta y ella seguía manteniendo su barco a flote como podía: ella, una jardinera hacía lo que podía por liderarnos como debería hacer un rey, un político, un militar; alguien preparado para ello. No creo que nadie la culpase por sus agobios.

Cuando se fue, Odom y yo nos despedimos también y nos fuimos a dormir. Aruala no salió en dirección a su casa.

lunes, 18 de enero de 2010

Personas que odio, parte 7

Odio a los incompetentes. A esa casta de desalmados que ofrecen, o dicen ofrecer, un servicio profesional a cambio de dinero y, en realidad, no hacen nada. NADA. Remolonean, intentando aparenter ganarse un dinero que no merecen en absoluto.

Hablo de dos cosas: hablo de las trabajadoras de El Corte Inglés que me vendieron hace ya un tiempo las entradas de aquel catastrófico Metalway que no sabían buscar en su sistema de búsqueda de entradas y hoy añado al SAT de cierta tienda que parece que su inutilidad no conoce límites. No sólo porque haya quedado claro que no hicieron una prueba al equipo que les pedí específicamente, sino que habiéndome hecho con el material necesario para la misma (un VGA de mierda, yo es que sólo tenía HDMI Y DVI por casa) he comprobado que el fallo era de pantalla y no de otra cosa, a pesar de que su veredicto fue que no podían hacer nada, que era un fallo de placa base y que mejor que tirase con todo. ¡ZASCA! Con un par, que se suele decir.

Me encanta lo bien que se trabaja por estos lares, sencillamente; me encanta.




P.D.: tal vez os hayáis fijado en que no hay parte 6, pero es un equívoco que viene de atrás: hay dos partes 3 y me he fijado hoy.

domingo, 17 de enero de 2010

Battlestar Galactica (2ª temporada)

En la segunda temporada se continúan los esfuerzos de los supervivientes humanos por huir/defenderse de los Cylon.

En esta temporada los Cylon tienen un papel mucho más importante en la serie que ser los causantes de bajas entre los humanos y se muestran sus motivaciones, peculiaridades, naves y secretillos varios, como varios de los modelos de cylons-humanoides, mientras se nos muestra cómo se enfrentan los intereses individuales humanos entre ellos.

La temporada tiene un desarrollo más que correcto, los personajes continúan tan carismáticos como en la primera temporada y muchas pequeñas tramas avanzan muchísimo. Y mejora en la 3ª, por lo poco que he podido ver. El arranque de la siguiente temporada es rápido y, a su manera, épico y, sinceramente, me dejó con ganas de más.

Una buena serie a la que tardé mucho en darle una oportunidad, la verdad.

sábado, 16 de enero de 2010

viernes, 15 de enero de 2010

Visitas

Alai:

Luna me había pedido ayuda con el idioma de los Ñarjarflag y yo le había dado los apuntes de los primeros días, durante los que ella había estado inconsciente a unos cuantos metros. A última hora de la tarde hablaríamos sobre qué había estudiado e intentaría solventar sus dudas. Ber había cancelado sus clases para preparar unas de drow.

Estaba tumbada en cama cuando llamaron a la puerta. Me levanté rápidamente y abrí, allí estaba Odom, el nuevo líder de los guerreros.
- ¿Puedo pasar? - preguntó de entrada.
- Claro, claro; pasa - asentí un poco sorprendida porque ni se molestase en saludar primero -. - ¿Quieres tomar algo?
Me dirigió una mirada arisca y suspicaz.
- Me pregunto si a Burhum le dijeron lo mismo en su momento - comentó con voz emponzoñada.
- ¿Cómo? - pregunté escandalizada. ¡Venía a mi propia casa a insultarme!
- Nada... - contestó, aunque sus ojos seguían mostrándose fríos - he preparado una lista de grupos. Empezarán a trabajar en un par de días y tardarán 16 en terminar de recorrer el alcantarillado si todo sale como está previsto - informó con marcial tono y precisión.
- ¿Quiénes irán?
- Casi todos mis soldados y un par más. No podemos retirar un alto porcentaje del pueblo.
- ¿No te parecen demasiados días?
Me miró suspicazmente una vez más.
- Esa clase de decisiones, salvo orden directa, las tomo yo. Están tomadas. Si quieres ir a pedirle a Aruala que me haga cambiar las órdenes, ve; dirá mucho de ti.
- Era una mera pregunta - respondí con voz tensa.
- Ahá - respondió levantándose - bueno, Alai, ten un buen día. Tengo cosas que hacer.

Lo acompañé hasta la puerta y cuando me quedé sola me volví a mi cama y me tiré allí. Yo no había matado a Burhum y esa clase de acusaciones me molestaban. «¿Qué clase de cottar creen que soy?».

Estuve allí, reflexionando sin más, hasta que me volvió a sacar de mi ensimismamiento el ruido de la puerta.
- ¡Voy, voy!
Y al abrir estaba Luna. «Joder, ¿ya es media tarde?».
- Hola, Luna, ¿qué tal?
- Hola, Alai, pues bien. ¿Y tú?
- Bien. Pasa, pasa - le dije.
Y ya dentro, sentadas a la mesa, me comentó qué tal su estudio. Al parecer le había ido bastante bien, creía; alabó la claridad de los apuntes y, finalmente, conversamos un rato en Ñarjarflag. Era un idioma aparentemente muy abierto y sencillo, pero lo cierto es que era difícil avanzar sin alguien que lo impartiese, y la única persona que parecía tener más idea que yo había dado por terminadas las clases para impartir la lengua de aquellos traidores negros. «¿Cómo puede alguien confiar en ellos si vinieron aquí y nos atacaron mientras dormíamos?». Me parecía increíble, denigrante.

- Bueno, Alai, he de irme.
- Aún es temprano - le comenté por si quería tratar algo más.
- He... quedado - contestó ruborizándose.
- Oh - sonreí - pásalo bien entonces.

Aún era moderadamente temprano y tenía ganas de salir un rato de casa, así que me fui a hablar con Úlvien, a practicar mi élfico. Hablaba a  menudo con él y me llevaba bastante bien, era amable conmigo y siempre que me veía, con aquellos ojos, cada uno de un color, uno suyo y el otro no, se acercaba a saludarme y a intercambiar una cuantas palabras en su lengua. Cuando volví a mi casa me senté cerca de una de las ventanas, todavía quedaba luz, y estudié magia Ñarjar hasta que la luz me resultó insuficiente para leer. Y ya era noche cerrada cuando en mi puerta sonó el ruido de los golpes. «Se ve que la gente ha decidido visitarme toda el mismo dia»

Aruala estaba en la puerta y me sentí completamente sorprendida. Recordé el sabor de los labios y su mirada agradecida por el libro.
- Hola - le dije - ¿quieres tomar algo?
- Sí, gracias - dijo mientras entraba.
Fui a buscar uno de mis miaulladores y, cuando volví había una hoja en la mesa, llena de palabras escritas.
- Necesito que localices plantas autóctonas con estos principios activos. Te puse ejemplos de...
Cogí la nota. «¿Vendrá sólo a eso? Es imposible que me haga esto».
- No te preocupes, las encontraré - dije mientras le cogía los hombros con los dedos.
- Insisto, siéntate y escucha, será una labor larga.
Y allí, sentadas por la noche, con la única luz de la pálida luna me habló de los medicamentos, de la posibilidad de hacer más fáciles los partos para las mujeres cottar, me habló de progreso científico. Y cuando terminó de explicarme mis quehaceres, se levantó, me dio un beso en la mejilla y se marchó.

«Increíble. ¿Después de besarme y se muestra tan distante?». Pero me consolé pensando que sería debido a la presión psicológica que había obtenido con su cargo. «Los cargos pesan», me habían dicho una vez, durante mi preparación como diplomática. Y tenían razón. «Pobre Aruala»

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Este es uno de los últimos textos de Alai. Lo siento por sus fans. En su momento echaré un ojo a todos los posts en los que narra Alai para corregir ciertas cosillas, "son cosas del directo".

jueves, 14 de enero de 2010

Telexornal

Hoy, mientras comía vi el telediario de la TVG y me sorprendí, de verdad que me sorprendí.

En primer lugar, resulta que atracaron a la lotera de Caldas, la que repartió premios generosos por la lotería de El Niño, creo. Le llevaron 53 mil euros para que ella los llevase al banco y, al salir de su puesto para llevar el dinero, la atracaron. Bien, mi pregunta: ¿cómo es que el dinero de los premios, sobre todo siendo ya una pasta considerable, no es *repartido* directamente a un banco, que cuenta con las medidas de seguridad oportunas? No sé, estupidez sin más, supongo.

Vecinos de algún pueblo dejado de la mano de Dios (con mayúscula, el dios creador todopoderoso en el que seguro que aún creen sus perdidos habitantes) en la provincia de Lugo protestan porque los lobos han matado a 7 corzos a unos siete u ocho kilómetros del pueblo. En mi experiencia personal, 8 kilómetros no es tan cerca como para hacer una batida, pero salir de caza mola, ¿eh? Quiero decir, ¿lobos a distancia Vigo-Cuvi? Creo que podría vivir con ello. En el pueblo de mi padre, las pocas veces que fui de crío, se escuchaba de vez en cuando aullar a los lobos y la gente no ensuciaba su ropa interior por ello. Señores, un poco de calma, ¿no? Si lo que queréis hacer es ahorrar el dinero en un vallado de verdad, que os jodan; no creo que sea normal establecerse en mitad del monte, en medio de ninguna parte, no asegurar el ganado y quejarse de que los lobos lo matan. Un lobo, mal que pese, es un animalito, furioso y fuerte, sí, pero un animalito. Pues nada, será esa la solución; de hecho podemos matar a todos los animales que estén fuera de granjas, que total no dan dinero.

El Príncipe - Nicolás Maquiavelo

Las primeras clases de filosofía, en primero de bachiller, había despertado, evidentemente, mi interés por este señor, autor de este libro, considerado una especie de manual del mal, aunque últimamente se hayan hecho otras muchas interpretaciones de la intencionalidad de este texto.

El caso es que El Príncipe es la serie de consejos y explicaciones que el señor Maquiavelo, un diplomático florentino, da  a Lorenzo de Medici para que sea un nombre a recordar y no un papanatas, más o menos. ¿Cómo se hace un buen gobernante? El Príncipe, para mí, es más un recetario de cocina que otra cosa; y en El Príncipe se cocinan reyes.



Plagado de ejemplos históricos y contemporáneos (principios del XVI) Maquiavelo ilustra así sus palabras, para que no quepa duda de la veracidad de las mismas. A grandes rasgos, Maquiavelo le dice al receptario de su texto que mienta si tiene que mentir, asesine si tiene que asesinar, pague si tiene que pagar y expolie si tiene que hacerlo. Que dudar es malo, pues muestra debilidad; que deber es malo, pues muestra dependencia; que tener al pueblo en contra es malo, pues pone a punto de caramelo la traición, etc.

El enfoque es enteramente práctico y, en cierto modo, deshumanizante. Las personas son herramientas sintientes con las que conseguir el fin: mantener el principado. En cualquier caso, a pesar del tono de muchas de las críticas hacia el libro, el tratamiento ejemplificado que da es difícilmente discutible y, en mi opinión, no es ni bueno ni malo. Es meramente práctico.

El problema, al igual que con muchas obras de carácter divulgativo es que me quedo con la sensación de que para extraer verdaderamente su jugo tengo que hacer un resumen, si no sólo me habré quedado con un par de ideas sueltas. Por eso he empezado a pasar los párrafos destacados a una Wave, así que si alguien, futuramente, quiere acceso, que lo pida.

El síndrome del coronel Tapioca - Arturo Pérez Reverte

El síndrome del coronel Tapioca.

Un artículo de Pérez Reverte sobre cómo ha cambiado el irse a un sitio peligroso respecto a cuando él era corresponsal.

Personalmente, en muchas cosas estoy con el texto, y creo que ciertas personas deberían ser un poquito más conscientes de dónde coño se están metiendo. Pero bueno... la gente es buena y el mundo es bonito, ¿no?

miércoles, 13 de enero de 2010

Los deberes del cargo

Era la segunda mañana después de las votaciones. El primer día no había sucedido nada, ni un sólo cambio salvo las peticiones de Ber, pero aquella misma mañana me di cuenta de que todo había cambiado de forma irremediable. Era reina, era cottar y tenía que cargar con ello. Un cottar nunca se rinde, nunca deja tirado a su pueblo. Me levanté temprano y eché un ojo a la lista de plantas: calmantes, anestésicos, vasoconstrictores, vasodilatadores y demás. Plantas típicas de nuestros fantásticos jardines cubrirían perfectamente aquellas peticiones. Seguro que por los alrededores había cosas parecidas, pero me llevaría tiempo hacer todas las pruebas necesarias. Me quedé sentada en aquella miserable cama y cerré un instante los ojos.

Volví a abrirlos cuando oí que llamaban insistentemente a la puerta, la luz me hizo parpadear con rapidez varias veces. Debían de haber pasado horas. Maldije por lo bajo y me dirigí apresurada hacia la puerta.
- Buenos días, Alai - dije al verla.
- Buenos sean. ¿Qué tal?
- Bien, bien, ¿qué pasó?
- ¿Estás bien?
- Claro, claro... bueno, trabajo pendiente - sonreí -. Cuéntame.
- Creo que sería una buena idea colocar trampas por la ciudad, unas tramas que sólo nosotros y los elfos sepamos dónde están. Por... por si vuelve a pasar algo como lo de los drow.
- Oh, bueno, pasa y hablamos de ello.
Ella sonrió al pasar. Nos sentamos junto a la mesa y ella desplegó una hoja en la que había trazado un plano, bastante grande y en apariencia preciso de la ciudad. Señaló las trampas que había colocadas como meras marquitas en el papel y me explicó pormenorizadamente qué se le ocurría para abarcar trampas que afectasen incluso a bestias de gran tamaño. Yo asentía, sorprendida. En realidad no tenía la más mínima idea de cómo funcionaría todo aquello.
- Lo meditaré - le dije con una sonrisa tranquilizadora -. Todavía queda mucho por hacer, pero tendré esto en mente.
- Pues bueno - me contestó - marcho que tengo que repasar un poco de Ñarjar que he quedado en darle clases a Luna.
- Ten un buen día.
- Tú también.
Y se fue.

Examiné el mapa con detenimiento, tenía claro que colocase o no colocase trampas, aquel mapa sería útil para estructurar la ciudad y planificar su desarrollo llegado el momento. Aunque tal vez mis ojos ya no vieran tal cosa. «A ver qué dicen los años al respecto». Eché un último vistazo a la lista de plantas y resoplé, me apetecía tanto hacer experimentos con plantas. «Una reina ha de hacer lo que tiene que hacer», pensé mientras salía hacia el hospital.

- Ber, quiero que eches un ojo a esto.
- ¿De qué se trata?
Y en una de las mesas del hospital desplegué el mapa.
- ¡Coño, un mapa de la ciudad! - exclamó sorprendido. Luego, pensándolo mejor, añadió -. Disculpe por...
- No pasa nada, soy una más. No ha cambiado más.
- Sí, alteza.
Omití el comentario y pasé a explicar el asunto.
- Esto, efectivamente, es un mapa de la ciudad y diría que bastante fidedigno - Ber asentía a mis palabras -, y estas marcas de aquí y de aquí son trampas.
- ¿Trampas?
- Por si vuelve a haber problemas, como con la incursión drow.
- Pero - Ber parecía estar ligeramente molesto - se habló y se arregló. El malentendido fue comprensible, vieron a Tarik con un brazo extraño con garras cargando con un elfo moribundo y... ¡normal que pensasen mal de nosotros!
- Ésa no es la cuestión - intenté arreglar diplomáticamente - quiero decir que es la demostración de que la ciudad necesita algo más de protección.
- Pues ve a hablar con Odom, que es el guerrero y es el que entenderá de estas cosas - contestó, no sé si con ánimo de ayudar o de dejar el tema.
Lo miré un instante, él parecía decidido a no decir nada más al respecto.
- Que tengas un buen día, Ber.
- ¡Oh, espera! - musitó de repente -. ¿Sabías que Luna podría sernos útil? - fue ante mi mirada interrogante cuando aclaró -: Podría aumentar la fertilidad de las mujeres y... bueno, eso sería fantástico para el pueblo.
- Hablaré con ella después - le prometí. Y ya parecía mucho más alegre. Ber era un hombre de preferencias claras, quería una población creciente y la quería cuanto antes, por mucho que hubiera suavizado su postura ante el pueblo.

Fui a hablar con Luna, dando un pequeño rodeo hasta la torre y le comenté lo que me había dicho Ber.
- ¿Puedes hacerlo?
- Sí, claro, es un...
- Ber quiere que se lo hagas a las personas a las que les interese; ya sabes, para mejorar la situación del pueblo.
- ¡Claro! - sonrió.
Era buena muchacha esta Luna.
- Muchas gracias, Luna; siento haberte interrumpido, pero no imaginas la cantidad de cosas que tengo que hacer ahora.
- Puedo suponerlo - contestó todavía con una sonrisa -, no te preocupes y haz lo que tengas que hacer. Eres la reina.
Qué feliz estaba, yo de aquella todavía seguía en la inopia acerca de su aventura con Nissit.

En la torre me encontré a Tarik.
- Aruala, mira, que tengo un par de cosas que pedirte.
Creo que fue el primero que vino a pedirme algo y no mostró una cortesía excesiva o recurrió a títulos innecesarios.
- Dime, Tarik.
- Quiero organizar equipos de exploración a la capital Ñarjarflag, que seguro que quedó algo y nos compensa el viaje.
- Haz llamar a Odom - le respondí.
- Pero...
- Esto también le incumbe a él. Llámalo - corté. Al poco estábamos Tarik, Odom y yo sentados en la planta baja de la torre.
Les enseñé el mapa y les expliqué la intención.
- Para hacer esto todavía más útil habría que explorar el alcantarillado y ver adónde lleva, explorar las salidas superiores y ver si alguna da a alguna de las casas importantes de la ciudad y demás.
- Organizaré un grupo entonces - dijo Odom - nos llevará días, pero todo es poco si evitamos otro numerito como el de esos orejaspicudas pintados de negro.
- Y cuando acabéis con eso - añadí - quiero que organicéis un viaje a la capital Ñarjarflag, a ver si encontráis algo. Pero no quiero que os arresguéis más de lo necesario. Si veis alguna señal de peligro, os volvéis; mejor con las manos vacías que sin manos. ¿Está claro?
- Sí, alteza - contestó Odom.
Tarik asintió en silencio.

Y volví a mi casa. Era ya media tarde y ni siquiera había comido. «Ser reina es el mal», fue mi conclusión. Comí y me acosté un momento. No encontré fuerzas para hacer nada el resto del día. Había hecho todo lo que tenía pendiente en mi día y medio como reina y me había llevado casi todo el día. Ningún cottar dejaba a los suyos jamás, no podía abandonar el puesto como si tal cosa. Era su reina y tenía que esforzarme en ser la mejor reina posible. 85 cottars lo necesitaban. Ni las escrituras más antiguas planteaban una situación tan crítica. «Mañana me ocuparé de las plantas y será un día mucho más hermoso. Más tranquilo».

martes, 12 de enero de 2010

Vídeos musicales

No es la primera vez, pero claro... la gente me sigue pasando cosas raras que referencian a otras cosas también raras y...

En fin, ¡gracias Lu!

Greg Pattillo







(a veces me va mal este último).

Extraño popurrí:


The new canon rock (aunque se parece MUCHO al canon rock, pero bueno... no suena mal, de hecho diría que intentar lucirse más si cabe, aunque no suene tan bien como el otro. Ya se sabe, hay quien prefiere fliparse a sonar bien):

lunes, 11 de enero de 2010

Hoy se emite en EE.UU. el capítulo 100 de Cómo conocí a vuestra madre y, como característica especial, por lo que he leído, será un capítulo musical.



Sin que esta temporada esté siendo, precisamente, ninguna maravilla, me parecía un hecho destacable en tanto que llevan ya temporadas y temporadas con una calidad media envidiable.

Proyecto eugenésico

Ber

Examinaba al drow que tenía en el hospital, ya había cancelado las clases. Iba mejorando con exagerada lentitud, tardaría semanas en estar bien. Yo ya no podía hacer mucho más por él aparte de seguir su progreso y suministrarle algún analgésico de vez en cuando. Fui a ver a Alain para pedirle tinta, a raíz de haberlo visto pintando en libros supuse que tendría más. Me dio un tarrito sin poner grandes pegas. Hice una lista de hierbas que usaría para el desarrollo de determinadas pociones que resultarían muy interesantes, esperaba, de ahora en adelante y otra de instrumental médico que iría necesitando.

Seguía ocupado en estos quehaceres cuando Luna me interrumpió. Se acercó a mí, aparentemente indiferente de mi ocupación.
- ¿Qué quieres? - le pregunté directamente.
- He... - comenzó vacilante - he ido haciendo... progresos en magia curativa.
- Muy bien - le dije casi condescendiente - ahí tienes un drow malherido.

Ella dudó un instante, y se dirigió al drow. Examinó sus heridos con la vista antes de empezar y me miro un momento, luego empezó a hacer aquellos complicados gestos de mago; unos ostentosos y llamativos gestos, acompañados de aquel sonoro cuasicantar del que hacían gala siempre que conjuraban. Terminada la conjuración en sí, llevó sus dedos con refulgencia blancoazulada hacia las heridas y los pasó por ellas. Pronto sus manos estaban de su color natural y eran las heridas las que brillaban con aquel pálido destello. Me di cuenta sin gran esfuerzo de que gimoteaba muchísimo menos.
- Buen trabajo - comenté.
- Gracias - respondió con una sonrisa - iré a decírselo a Óxios.
- Ten un buen día.
- Buen día para ti también.


Seguí dándole vueltas a las listas que estaba escribiendo y cuando al fin me di por satisfecho, eché un último vistazo al drow. Sin novedades, tal y como esperaba. Salí del hospital y me dirigí a casa de Aruala para darle las hojas - que había cogido de libros repetidos en la biblioteca, seguía sin entender por qué todo aquel revuelo contra Alain, que había hecho algo completamente lógico.
- Me quedaré la de las plantas, a ver si encuentro algunas que puedan cumplir su función; y llevaré la de instrumental a Libur.
Asentí educadamente.
- Por supuesto, alteza; muchísimas gracias.
- No hace falta que me llaméis así, por favor - dijo perceptiblemente alterada. No parecía disfrutar del título.
- Claro, disculpe maje... disculpe...


Luego fui a hablar con Kshandra para preguntarle si podía hacerle un simple conjuro de detección. Sonrió tranquilamente y consintió. El resultado fue claro y positivo: una pequeña vida se gestaba en aquel vientre.
- Estás embarazada - le dije en élfico.
- Lo sé - respondió en el mismo idioma - me di perfecta cuenta cuando sucedió. Es de vuestro Alain.
- ¿Quieres participar en un... proyecto de... mejora... de eugenesia?
- ¿Cómo?
- Para mejorar a las personas que lo viven, me refiero.
- Está bien - respondió tras valorarlo durante un instante -. ¿Es peligroso?
- No, no debería. Empezaré con dosis muy pequeñas y las iré aumentando según vea progresos.
- Está bien.

Luego fui buscando por este procedimiento a todas las embarazadas del pueblo. Los resultados fueron menos decepcionantes de lo que esperaba, 15 cottars y 6 elfas, de las que se interesaron por mi proyecto 6 de mis conespecíficas y todas las elfas. Parecía quelas elfas tenían una cierta preferencia por optimizarse, tal vez esa característica suya de vivir siglos les hacía preferir arriesgar en pos de unas mejores condiciones de vida; muchos cottar nunca entendería ese punto de vista.

Battlestar Galactica, juego de tablero

Este juego es la principal razón por la que me animé a ver la serie. Había visto una miniserie que no me había interesado lo más mínimo, como ya comenté hace unos días, y entonces jugué a este elegante juego de traiciones en el que, desengañaos, los Cylon siempre ganan. O, al menos, personalmente opino que lo tienen muy fácil.

A lo que vamos.


Tablero de juego:





Este es el tablero de juego, de izquierda a derecha y de arriba abajo tenemos:
- Mazo de destino: cartas de habilidad (2 de cada tipo) que se barajan y salen 2 en cada votación para dar un factor aleatorio (destino) a las decisiones a tomar.
- Vipers dañados: los vipers son las naves de combate humanas. Hay 8 y cuando uno es destruido, es destruido para siempre (salen del juego); cuando están dañados se envían aquí donde alguien cualificado puede repararlos.
- Vipers y raptors utilizables: eso es el hangar, donde tenemos las naves que se encuentran sin dañar o sin estar ya en uso.
- Contadores de recursos: combustible, alimentos, moral y población. Si uno de ellos llega a 0, la humanidad pierde.
- Nave presidencial: la nave de los políticos, donde el presidente puede hacer algunas acciones interesantes para la humanidad (o no).
- Nave Cylon: donde los Cylon, una vez declarados, pueden putear a gusto a los pobres humanos que están en Galactica o sus alrededores.
- Contador de salto: mide la posibilidad de hacer un salto con Galactica: inicio, imposible, imposible, salto con -3, salto con -1 y salto automático. Ese numerito es la población que se pierde si no se saca un determinado resultado en el dado al saltar.
- Infiltrado cylon: si un incursor pesado introduce una cabecita de esas, intentará llegar a nuestros sistemas y destruirnos. Si llega al final de su recorrido, la humanidad pierde la partida. Para deternerlo, un personaje tiene que ir al arsenal y hacer una tirada de dificultad 7. En Galactica se tira d8, que conste.
- Galactica: es la principal nave humana y donde se desarrolla la mayor parte del juego. Tiene distintas localizaciones cada una con su función y si recibe un número concreto de daños es destruida, haciendo que la humanidad pierda la partida.
      - cuadrantes (en los que está galactica): representan el espacio circundante y la posición de las naves cylon en caso de haberlas.
- Cartas de habilidad: se colocan ahí para que cada jugador las coja por turnos, de forma bastante intuitiva salvo en el primer turno.

Además hay:
- cartas de quorum: para el que ocupa la Presidencia. Proporcionan determinadas ventajas que pueden salvar a la humanidad o reponer sus recursos.
- cartas de destino: el almirante escoge dos tras realizar un salto y elige una de ellas sin que los jugadores sepan cuál es la otra. Dan puntos de saltos, entre 1 y 3, pero cuanto más dan, mayor es la penuria que llevan unida.
- cartas de crisis: tras el turno de cada jugador se extrae una y se resuelve, a veces mediante votación con apuesta de cartas y a veces por decisión del jugador actual, del presidente o del almirante. Algunas de ellas permiten avanzar un punto en el contador de salto.
- cartas de lealtad: se reparten al principio y cuando se alcanzan cuatro puntos de saltos. Definen quién es leal a los humanos y quién a los Cylon.
- cartas de crisis extrema: cada Cylon coge una cuando se declara como tal. Es una crisis peor de lo normal y que no aporta nada a los humanos cuando la solventan. Sólo es una putada siniestra a la que enfrentarse.
- cartas de personaje: nos dan las ventajas y desventajas de la persona con la que jugamos. Cada uno tiene un menú propio de habilidades y, lo óptimo, es que se escoja según qué escogen los demás jugadores para tener un equipo apto y versátil.

- 8 vipers, 4 raptors (naves de exploración que no participan en combate), 16 raiders (cazas cylon), 4 incursores pesados (que se encargarán de introducir un infiltrado en Galactica si no son detenidos previamente) y 2 estrellas pesadas (que atacarán a Galactica y liberarán raiders cuando sea menester).


- Fichas de daño para las estrellas pesadas y para Galactica, dos bombas nucleares (con las que hacer masacres en un cuadrante fuertemente ocupado por los cylon o, al menos, con los que liberarse de una estrella pesadita - brillante juego de palabras, ¿eh?), fichas que representan a los personajes en Galáctica, fichas que representan fuera a los que pueden salir (pilotos), ficha del infiltrado, del contador de salto y de las naves civiles (unas naves no armadas que suelen llevar algún recurso dentro y que, en caso de ser destruidas, se descuentan de los contadores humanos).



De Gateplay.

El juego es interesante, una tripulación de entre 3 y 6, de la cual una parte son Cylon (aunque no se sabe quiénes, salvo sospechas varias, hasta que se desvelan como tales), en la que se juega fundamentalmente una serie de intrigas y traiciones en pos de desvelar a los cylon o de confundir a los humanos mientras suceden cosas que escapan al control de los jugadores y a las que hay que enfrentarse. Hay diversas estrategias de juego, todas interesantes y, a priori, con posibilidades de éxito.

Personalmente, no confío demasiado en las posibilidades de victoria de los humanos y, siempre que he sido Cylon, he notado que el juego me parecía demasiado fácil; pero lo cierto es que, como humano, me divirtió el desafío (salvo en una partida en la que los dos cylon - jugábamos 5 - se desvelaron de entrada y en cuestión de media hora teníamos la partida inexorablemente perdida y decidimos dejarla).

Una opción muy recomendable guste o no guste la serie, de hecho yo empecé a verla gracias a lo divertido que es el juego en cuestión.

Nota: 9.
Es un juego divertido e intrigante, aunque honestamente creo que no está bien equilibrado (tal vez más partidas me demuestren lo contrario, llevo 6), no obstante, creo que es divertido de todos modos, tanto en una facción como en otra, y con una duración de entre 2 y 3 horas.

Batman confundido



Batman confundido, vía Ryudo.

domingo, 10 de enero de 2010

Libros, besos, líderes.

Alai:

 Avancé en compañía de aquel soldado, que resultó llamar Suevan, durante todo el día. Las cloacas formaban una malla de pasillos rectos, perfecta e increíblemente rectos. Por aquellos tranquilos y silenciosos pasillos sólo se escuchaba, y muy de vez en cuando, el rápido movimiento de las ratas. Caminamos en dirección sur durante todo el día hasta que no pudimos más y, para no haber tirado el tiempo, nos detuvimos allí y pasamos la noche. Al día siguiente, según nos levantamos seguimos caminando por el mismo pasillo y en un par de horas salimos a la luz. Allí hacía más calor, bastante más, era notable y se veía el destello plateado de un río. Miré a Suevan y sonreí satisfecha. Era algo así lo que quería encontrar. Y al este, subiendo el río se veía una impresionante torre de enormes puertas que irradiaba una magia evidente.
- Ve a avisar a los demás, y trae a Óxios, lo quiero aquí para entrar en la torre.
- ¿Y si te pasa algo?
- Sé defenderme - le dije tajantemente - y si nos encontramos con alguien, mejor yo que soy la diplomática que tú. Venga, venga, corre.
Y sin mayores discusiones, Suevan deshizo aceleradamente el camino.

Aquella misma noche en mi duermevela oí pasos. Suaves pasos, me moví aterida como estaba porque, sola, no me había atrevido a encender una hoguera. Desde mi escondrijo los vi, eran aquellos gnomos negros a los que Kshandra había destrozado en nuestro primer encuentro. Permanecí en silencio, escondida entre los árboles, dos se acercaron a mi zona, estaba preocupada. "Ellos no, ellos no...". Y, cuando estaban ya bastante cerca uno cayó muerto, el otro se dio la vuelta y una flecha le atravesó el pecho. Se oyeron gritos entre los restantes y en cuestión de segundos no quedaba ninguno en pie. Y uno de aquellos arqueros se adelantó hasta mí y me tendió la mano. Tenían la piel atezada y el pelo negro y ensortijado. "Joder", pensé, "son estos". Dejé que me ayudase a levantarme y ya de pie me di cuenta de que me llegaban a la altura del pecho y que todos, insisto, todos, lo contemplaban sorprendidos. Me incomodó un poco que me mirasen tan descaradamente. Cuando uno de ellos consiguió liberarse del aparente embrujo que les producían mis pechos, señaló la torre. Intenté explicarles que había magia allí, pero cuando un par de ellos empezaron a caminar hacia allí me di cuenta de que no había transmitido lo que yo quería. Observé, de todos modos, qué sucedía. Mi sorpresa fue pareja a la suya cuando una criatura de madera, piedra y metal salió por aquella enorme puerto. Debía de medir como dos cottar de alto y de pesar como cuatro. Aquellas criaturas de pelo negro y ensortijado se asustaron y volvieron junto al resto del grupo, el gólem volvió al interior de la torre.

Intenté comunicarles que volvía a mi ciudad, con los mios. Nos despedimos y me interné en los túneles, me escondí en ellos y, un tiempo después, más que prudencial, los vi sobrepasar mi posición. Siguieron en línea recta igual que habíamos hecho Suevan y yo en sentido contrario.

Pasó todo ese día, el que había empezado con el caminar suave y ágil de los gnomos negros y amaneció otro más. Y esa mañana Óxios, Suevan y un pequeño grupo de guerreros llevaban a los cuatro humanos y a dos muy heridos cargados en camillas de tela.
- ¿Y esta gente? - me preguntó Suevan.
- Me encontraron y ayudaron, pero no conseguí disuadirlos de ir hacia la ciudad.

Salimos de nuevo al lado del río y Óxios contempló la torre con una sonrisa y se dirigió hacia allí.
- Es peligroso - le dije -, ten cuidado.
- Soy el mago, esto es lo mío - respondió con una sonrisa contenta.
Al igual que pasó con los humanos, el enorme gólem salió a la puerta y gritó algo con una voz que sonaba como el chocar de los peñascos.
- En realidad soy un Ñarjarflag - dijo Óxios muy seguro de sí mismo - sólo tengo esta forma para investigar cómo es esta especie que ahora nos sirve.
El gólem nos examinó y señaló a los humanos.
- Intentaron entrar en nuestra ciudad y... - Óxios pareció replantearse lo que iba a decir - y tuvimos que impedir su entrada.
En realidad no sé si Óxios conjuró algo de forma subrepticia pero me sorprendió la facilidad con la que convenció al gólem. Dentro de la torre había docenas de gruesos libros, uno era de la flora local y pregunté si podía quedármelo, Óxios le dirigió una mirada desinteresada y musitó un casi despectivo "todo tuyo". y Óxios, contra todos los consejos que le di, decidió llevar a los humanos hasta la capital cargando con los libros.
- Puede ser peligroso - le dije una vez fuera de la torre, luego sabrán dónde estamos.
- Siempre podemos eliminarlos cuando dejen de ser útiles.

Y aquella frase tan fría y, a muchos niveles, tan poco cottar me hizo ver a Óxios con otros ojos. Era mago, yo lo sabía, entendía su apego por los libros y su interés en llevarlos, pero no me gustaba aquella actitud y, supongo, este fue el momento en el que Óxios empezó a no caerme demasiado bien.


Dos días después llegamos a nuestra ciudad, el viaje se había terminado. Tras separarme del resto del grupo, proveché para lavarme con el agua cercana y fui a ver a Aruala. Estaba en su jardín con Alain, el artista. Sentí la insidiosa mordedura de los celos y me plantee irme, pero justo en ese momento ella me vio y me saludó. Le devolví el saludo y me dirigí al jardín para mantener las apariencias de calmada. Estábamos los tres formando un triángulo de vértices bastante próximos.
- Hola - me dijo Aruala.
- Hola - contesté a ambos -, en una torre encontré esto y... pensé que podría serte útil.
Aruala lo contempló con mirada ilusionada y, para mi sorpresa, se inclinó hacia mí y me beso. Sentí su lengua en mis labios, fue un beso fugaz pero sincero. Le devolví el beso y la abracé. Alain se dio la vuelta para darnos intimidad. Parecía que, al fin, mis acciones habían servido de algo.

Mientras, en algún lugar, según me enteraría después, Luna se entregaba a su pasión con Nissit. Fue la primera de todos nosotras, de las que un día colaboraríamos en la Orden Negra que tuvo una relación seria, sin precaución de ningún tipo. Con posibilidad de engendrar descendencia, nunca lo habría esperado, la verdad.

Esa misma noche tuvieron lugar las votaciones. Se necesitaron tres vueltas y, finalmente, Aruala, que prefería no ser nada, fue nombrada nueva reina de los cottar. El elfo, elegido en primera vuelta, fue Elendir. Ellos lo tenían mucho más claro que nosotros. Y así, con líderes elegidos, amaneció un nuevo día.

sábado, 9 de enero de 2010

Alai:

Di mi clase, tras ir a la de Ber, quien tenía cierta prisa por terminarla aquella mañana y salió del hospital con nosotros en dirección sur. Tal vez tuviera algo que hablar con alguno de los que vivían por allí, como Aruala. Mi clase transcurrió con normalidad y cuando terminó me dirigí también hacia la casa de la susodicha. Me abrió la puerta en cuanto llamé.
- Hola.
- Buenos días - contestó.
- ¿Qué tal la mañana?
- Sin novedades - sonrió. Se la veía contenta aquella mañana, en cualquier caso.
- He estado pensando... - introduje, y esperé su gesto de interés antes de proseguir - y creo que deberíamos explorar el alcantarillado.
Su cara se ensombreció.
- ¿Qué?
- Claro - le expliqué - ¿y si son transitables? ¿Y si hay salidas o entradas secretas por si surgen problemas, y si...?
- Alai, eso deberían hacerlo los guerreros.
- Yo iré igual, v...
- Suerte, dama guerrero - me interrumpió en tono bromista. Añadir luego el "vengas tú o no" que iba a decir habría quedado demasiado mal.
- Prefería avisarte, por lo que pudiera pasar.
- Ve a hablar con los soldados.
- Lo haré, lo haré.

Cuando nos despedimos fui a hablar con Luna. Qué casera era toda esta gente, siempre salía yo a buscarlos.
- ¿Has tenido más visiones? - le pregunté interesada en si habría visto alguna catástrofe en las alcantarillas.
- Sí, vi a unos seres bípedos, con brazos. Eran de piel atezada y ensortijado pelo negro en su cabeza y cuerpo. No deberíamos pactar con ellos.
- Voy a explorar las cloacas en compañía de algunos soldados, ¿quieres venir?
Me miró muy extrañada antes de musitar un "no" bastante tímido. Me despedí amablemente de ella, le di las gracias por la información de la visión y me fui a la torre de los guardias. Tampoco ellos comprendieron de entrada la posible importancia de tener unos túneles transitables por los que huir en caso de problemas, o el caos que podría traernos el hecho de que alguien explorara los túneles y nos atacara desde dentro. Tras mucho discutir enviaron a uno de ellos conmigo. No parecía el guerrero más versado, pero era un hombre fuerte y armado, sería mejor que nada.


Luna:

Había tenido otra visión, una que no inmiscuía - esperaba - a Alai de ninguna manera y tenía que averiguar más. Me dirigí a casa del implicado.
- Hola, Nissit.
- Oh, Luna, hola, ¿qué tal? - preguntó con voz sorprendida.
- He tenido una visión - le dije metiéndome rápidamente en harina.
- ¿Una qué? ¿De qué?
- ¿Puedo entrar?
Y haciéndose un lado me dejó pasar a la que había decidido que fuera su casa.Me ofreció un bastante mullido y sorprendentemente seco sofá y él se apoyó sobre la mesa que había enfrente.
- ¿Por qué huías de la guardia de palacio? - le pregunté sin rodeos.
- ¿Cómo? - preguntó ligeramente cohibido.
- Te vi... - dije sin saber muy bien cómo explicarlo. Sentía la sangre calentando mis mejillas, sabía que me estaba sonrojando, bajé la cabeza para que no se notase tanto, prefería que lo intuyese a que me viese así - te vi huyendo desnudo... de la guardia.
Hubo una pausa, pareció meditar qué iba a decirme.
- Me acusaron de algo que no hice... que no fui así, al menos - al cabo de un rato, ante mi tímida mirada inquisitiva, explicó -: Me acosté con alguien y me trajo problemas.
Me ruboricé más que antes, no sabía muy bien qué decir.
- Hey, no es para ponerse así, mujer; no soy tan peligroso - sonrió acercándose a mí. Me agarró los hombros y me dio un suave beso en la frente. Nissit era un macho hermoso, muy hermoso; eso acrecentaba mis nervios. No sabía qué decir sin que estropease el momento, él, tomando la iniciativa me echó sobre el sofá y empezó a quitarme la ropa mientras sus colmillos viajaban por mi piel, acariciándola con un pequeño matiz cortante. Me sentía excitada, sentía cómo se humedecía mi vagina mientras me tocaba, me lamía y me mordía. Se quitó la ropa y se colocó entre mis piernas, sus manos recorrían mi cuerpo hasta que se inclinó y me besó. Agarró su pene y lo condujo dentro de mí. Y me dolía, me dolía más de lo que quería hacer ver. "¿Por qué? ¿Por qué a mí?". Había oído que esto le pasaba a algunas hembras, pero que no era demasiado común. "¿Por qué a mí? Joder"
Nissit paró, me besó y salió de mí. Me dio la espalda un momento para recoger la ropa y vi un gran número de cicatrices cruzándola. Me dio mi ropa y él empezó a vestirse.
- ¿Y todas... esas cicatrices? - pregunté sin saber muy bien cómo se lo había tomado.
- Supongo que no es el mejor momento para decirlo - sonrió -, pero son cosa de Burhum, capitán de la guardia de palacio.
Esperé unos instantes evaluando las implicaciones. Si aquello salía a la luz él sería un sospechoso evidente. Y no pretendía dejar que fuese así.
- Tranquilo... yo no... vaya, nadie tiene por qué saberlo.
- Burhum no quería que los errores del pasado me condenasen aquí; necesitaba todas las manos posibles para ayudar en la formación del nuevo pueblo. Me dio una oportunidad, pero las sospechas sobre mí serían evidentes.
- Supongo que sí.
- Venga, te acompaño a casa.

Y, cogida de su brazo, caminamos hasta mi casa bajo las últimas horas del Sol.