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lunes, 31 de octubre de 2011

Estrenos 2011 que abandonamos (II)

Añado con casi enfermizo placer a esa infame lista las siguientes series: Los ángeles de Charlie, 2 broke girls, how to be a gentleman y whitney.


Podríamos decir que esperaba poco de todas ellas: How to be a gentleman ya había sido cancelada cuando me decidí a verla (por no marginarla, o algo), los ángeles de charlie y 2 broke girls tenían un título que anunciaba a gritos «hey, soy basura, ¡mírame!»... y solo Whitney se mantenía en ese desconocimiento absoluto del todo-puede-ser.



Los ángeles de Charlie, ABC.

De estas series, la primera a la que le di una oportunidad —así lo quiso la suerte— fue Los ángeles de Charlie. Enhorabuena, ángeles, habéis conseguido el dudoso honor de que no hayamos conseguido terminar de ver el primero de los capítulos. Esta dantesca oda al más terrible horror nos ¿embelesa? con una introducción cutre y popera. Adecuada, todo sea dicho. Se nos presenta a las mozas, a las ángeles, vaya, una de las cuales se puede decir que tiene una cara bonita... nada más positivo sobre el físico de ninguna. ¿De verdad son los ángeles de Charlie? Bueno, el caso es que la ladrona blanca—la guapa anoréxica—, la marine latina macholo y la detective de policía negra y corrupta. Y Charlie claro. Bueno, y otro tío que es el hacker y el todo-lo-que-necesitéis de las ángeles de turno.


El caso, sobre tráfico de menores, tenía un punto; así que no quisimos quitar la serie antes de tiempo, pero las interpretaciones súper exageradas, el pésimo montaje de las escenas de acción —se mueve más la cámara que los fulanos—, los horribles personajes y los diálogos producto de la mente más adolescente del mundo, unidos a una banda sonora que casi podría seleccionarse sola poniendo los 40 acabaron por minar absolutamente mi paciencia.

Puntos positivos de la serie: el caso inicial es de bastante actualidad y algo polémico, una de las ángeles vuela en pedacitos antes del minuto 10 (¡¡BIEN!!)... el resto es basura. Terrible. Aburrida. Lamentable.

«We're not (cops), we're angels».

Y esta frase queda para la posteridad casposa más flagrante.
Nota:1.


Whitney, NBC.

Lo cierto es que Whitney es tan mala como Los ángeles, pero en su propio rollo. ¿Casposa? No, casposo sería probablemente un halago para este... aborto de insulto al humor. Whitney es una excusa para el humor más cutre y chabacano.


La pareja protagonista tiene gracia... ¿0? ¿0 Kelvin? ¿Han encontrado la forma de medir el 0 humor en una escala absoluta? Las cutre-risas enlatadas suenan, como en muchas otras series, en momentos en los que, personalmente, me cuesta entender que nadie se ría, el problema es que en Whitney es difícil reírse, así que las risas enlatadas parecen un simple puteo al espectador. Y no, ese aviso de «Whitney se graba con público en directo» no lo arregla. Me niego a creer que haya humanos de verdad tras esas risas más falsas que los billetes de 3 euros.

Muy bien, Whitney Cummings, creadora, productora ejecutiva y guionista de esta terrible bazofia. Si pretendías crear un engendro que clama por su preferiblemente pronta muerte, lo has hecho de maravilla. Al menos podías haber contratado a alguien que supiese actuar, o algo. Salvo que, realmente, hayas hecho el mayor esfuerzo posible por engendrar un producto lamentable, claro.
Nota: 0. Sí, 0. Creo la nota para ti, W.C.


2 broke girls, CBS.

Lo cierto es que esta serie tenía el mismo humor facilón y un poco cutre, con tendencia a la situación sexualmente incómoda y medio violenta. Pero no se me ocurrió fijarme en quién andaba detrás hasta hace escasos 5 minutos. Whitney Cummings, ¿pero cómo es posible? ¿Cómo lo has hecho? ¿El mismo año perpetras estos dos crímenes contra el arte de las series de televisión? ¿En serio? Qué vida tan ajetreada la tuya, W.


Esta serie trata sobre un par de camareras muy distintas: una es una mujer dura, seca y hosca de clase baja, y la otra es una Paris Hilton de turno que se queda de repente sin un duro. Y ya está. Comedia cutre con un humor basado en el choque 'de culturas' de estos dos personajes, muchas referencias vacíamente sexuales, muchas risas enlatadas y poco más. Esta serie es mala, aunque es mejor que Whitney, todo sea dicho. Acabamos el primer capítulo e incluso le dimos una... breve oportunidad al segundo, que ya no lo terminamos.
Nota: 2.



How to be a gentleman, CBS.

Aunque ya estaba cancelada, me apetecía ver el nuevo papel de Kevin Dillon —Drama en Entourage— porque la verdad es que la sencillez del personaje y su pinta de baturro me cayó en gracia. Es cierto que en esta serie fallaban muchas cosas, era poco divertida, el protagonista resultaba excesivamente forzado y la verdad es que el resultado de los capítulos era ligeramente decepcionante.


Con todo, fue la menos horrible de este abanico de esperpentos.
Nota: 3.



Ya sabéis, otra tacada de series de las que debéis huir como si tuvieran la peste. Sobre todo de esas aberraciones firmadas por Whitney Cummings, que las otras dos, al menos, han tenido la decencia de cancelarlas.


Estrenos 2011 que abandonamos (I)

jueves, 27 de octubre de 2011

Alguien voló sobre el nido del cuco - Ken Kesey

Desde hace bastante, de hecho la había comprado en VHS, conocía la película. No tenía la menor idea, aunque Lau se aprestó a ilustrarme, de que se basase en un libro de culto de la literatura estadounidense. Un libro que arrasó, al parecer, en las comunas hippies de los años 60 y en el ambiente universitario.


Era la primera novela del señor Kesey y supo traer una historia potente, una narración clara pero evocadora y unas visiones realmente espeluznantes, inquietantes... tétricas. Supongo que se debió en gran parte a la participación del autor en un experimento sobre drogas psicodélicas que se llevó a cabo en un hospital de California, según Wikipedia como parte de la operación MK ULTRA de la CIA. No obstante, en mi opinión, también le faltó un poco la voz de la experiencia para atar o resolver mejor ciertas cosas.


El Jefe Bromden —el indio— es el que cuenta la historia, es su visión alucinada, desfasada y paranoide la que nos traer los hechos, muchas veces distorsionados terriblemente por su propia imaginación enferma. Conocemos a Bromden muy rápido, es un hombre directo y claro que manifiesta su opinión con reflexiones internas, dado que —como descubrimos muy rápido, al contrario que en la película— el indio finge sordomudez.  La planta de psiquiatría está custodiada por la enfermera Ratched, un demonio hecho persona, una de esas médico-del-ejército empeñada en dar órdenes, castigar e imponer. Hasta tal punto ha conseguido su propósito que los pacientes sienten un pánico absoluto, se sienten absolutamente desnudos e inermes en su presencia. Un día, no obstante, llega al hospital un pelirrojo irlandés bravucón, arrogante, rebelde y amoral, llamado R.P. McMurphy. Enfermera Ratched, la guerra ha comenzado.

La película y el libro se parecen mucho, es cierto. A la película le faltan las imágenes ilusorias de Bromden, esa imagen de Ratched que crece, que se deforma, cuya sombra lo abarca toda. Esa visión Lovecraftiana que le da su estado mental. Personalmente, creo que algunos pequeños detalles, como el del pronto descubrimiento de la falsa sordomudez del jefe, no son beneficiosos para el libro, aunque en general es bastante más completo y efectivo que la película.

En la novela, los pacientes parecen mucho más enfermos, y aún así parecen mucho más víctimas del trato de una despótica Ratched absolutamente pasada de rosca. Ratched es un monstruo, es El Monstruo; Ratched es ira y frustración y venganza. Es un extremo, como McMurphy, que es el otro extremo: rebelde y continuamente enfrentado hasta la obsesión. En todo momento uno es consciente de que el irlandés «juega con fuego», y que un solo error le echará abajo toda su cortina de humo de maestro de la discordia, de cabecilla de la revolución.


La estructura se divide en cuatro partes:
—Primera parte: llegada de McMurphy, valoración mutua de capacidades entre él y la Gran Enfermera, partidas de póker y las disputas por disponer del televisor para ver los campeonatos mundiales aunque sean fuera del horario habitual de uso del aparato.
—Segunda parte: la lucha entre los dos extremos se agudiza, formación del equipo de baloncesto.
—Tercera parte: lucha encarnizada, pelea con los negros, viaje en barco.
—Cuarta parte: la fiesta y el fin de la contienda.


El argumento se articula así en torno a un esqueleto de puntos clave, de cantos a la oposición al régimen establecido y manipulador, al Tinglado del que habla Bromden; ese organismo (casi)vivo, enfermo y diabólico que introduce sus malévolos hilos en todas partes y te persigue, te subyuga y te utiliza. Ese que a hecho que los poblados indios se vendan, que los jefes hayan caído y que la libertad personal haya muerto definitivamente. Es normal que, desde este punto de vista tan depresivo, tan desolador, Bromden sienta cierto apego irracional por McMurphy, que representa todo lo contrario. Aunque la reflexiones del final del libro lo definen mucho mejor que el tono heroico con el que se habla de él en otros momentos del libro; y es que el irlandés de rizos pelirrojos al que tan bien caracterizó Nicholson en la gran pantalla a pesar de su cortísimo y durísimo pelo negro. Cuando nos hablan de él con la heroica melancolía del principio, la ingenua épica de Bromden, Mack parece un payaso, un timador de medio pelo que se aprovecha de todo y de todos siempre intentando ganarse unos dólares o unas cajetillas de tabaco; sin embargo, cuando se reflexiona —prácticamente— con que solo era un títere de las circunstancias, que se sobrepuso mucho más allá de lo que podía aguantar, ya medio frito por los electroshocks, solo porque era lo que se esperaba de él... sí roza esa línea entre la estúpida rebeldía de la adolescencia nunca superada y el verdadero heroísmo. Es esa actitud la que da alas a los demás, unos sacos de inseguridades y miedos, muchos de los cuales ven todo mucho más claro tras la experiencia con Mack.

«Uno voló al este, el otro hacia el oeste, sobre un nido de cucos voló este.»

Y no puedo evitar decir que me parece FATAL que la portada sea ésa, con Nicholson y todo. Si el prota es un tipo de rizos pelirrojos, ¿que hace ese hombre ahí? ¡Que si no hubiera visto la peli pensaría que Bromden acaba con el gorro de Mack!

Nota: 8,5. Es un buen libro, aunque muchas veces la historia queda algo enfangada en la sobrecargada paranoia del personaje-narrador Bromden, en su obsesión con la niebla que lo cubre todo, con el Tinglado. Si bien al principio esa falta de dinamismo la hace flaquear un poco respecto a la película, el desarrollo posterior y ese pequeño mayor detallismo del final consiguen un efecto mucho más completo. En cualquier caso, muy recomendables ambos, libro y película.

miércoles, 26 de octubre de 2011

El pacto de los lobos - Christophe Gans

Christophe Gans, quien 5 años después traería de su mano la adaptación cinematográfica de Silent Hill, sorprendía en 2001 (el mismo año de la Vidocq de Pitof —parece que los cineastas franceses se sentían inspirados a hacer un cine más o menos comercial de aventuras; España, aprende— aunque sin ser tan peculiar/personal) con El pacto de los lobos (Le pacte des loups).


El pacto de los lobos es una película más... normal que la de Pitof, parece más cercana al concepto habitual de cómo se hace una película. No hay primerísimos planos enfocando solo parte de la mejilla, o parte de un ojo y la nariz, en esa extraña composición de increíble color que es Vidocq; pero también es cierto que ciertas escenas las han arreglado más o menos de la misma manera: carreras con cámara al hombro, coreografías exageradas de lucha (que supongo que tomaban la moda de las películas asiáticas e intentaban emularla...), etc. Pero como no es mi intención hacer una comparación detallada entre películas, voy a pasar a centrarme en la del señor Gans.

Una misteriosa bestia ha matado a unas cuantas personas en la localidad de Gevaudan. Así que el rey envía al caballero de Fronsac y a Mani (su amigo indio, sí, en serio) a investigar el asunto y ponerle solución. A grandes rasgos, eso es la peli. Contado así, claro, parece cutre; en realidad lo es, como casi cualquier película del estilo, tampoco vaya a llevaros a engaño. Es una peli de aventuras y entretenimiento palomitero y NUNCA pretende ser más. Es sencilla, visualmente aparatosa, con un misterio retorcido y casi tan exagerado como los personajes de la película.

Pero me cae en gracia. Primero porque parece que Europa es el continente del cine serio, o algo así, y me alegro —aunque no sea mi estilo predilecto— de que alguien se pusiese a hacer películas que podrían ser perfectas películas de aventuras estadounidenses. El pacto cuenta con un gran reparto, entre los que están los conocidísimos Vincent Cassel y Monica Belucci; un, para mí, desconocido Mark Dacascos que resulta que participa en varias películas bastante conocidas y en unas cuantas series igualmente conocidas y Samuel Le Bihan, que aunque es el protagonista de la película, es el que menos consiguió interesarme, aunque parte de la culpa la tiene ese personaje que parece hecho para seducir jovencitas en Piratas (la infame serie española) o una obra del estilo.


Los personajes y sus actores son:
—Grégoire de Fronsac: el caballero interpreto por Samuel Le Bihan, un chulito incapaz de tener la boca cerrada que pasa el tiempo con miraditas de entre ligón adolescente y chulo de playa, o demostrando cuánto sabe de investigación y del arte de la espada.
—Mani: el indio amigo del caballero de Fronsac, interpreto por Mark Dacascos, un tío taciturno (es un punto a su favor, el silencio nunca molesta), que habla cuando tiene que hablar. Cuando se necesita algo raro... él sabe/puede hacerlo.

Como defecto de estos dos podríamos decir que la película se eterniza en esas interminables escenas de lucha (asian-style), golpe tras golpe tras golpe tras salto-pirueta tras réplica ingeniosa... un coñazo vaya.

—Jean François: que es tan tan malo que irradia chungueza ya de inicio. Es difícil no sospechar de un tío que se esfuerza tan poco en disimular que es un hijoputa, la verdad. Y que finalmente sea el malo es casi frustrante. Tiene lógica, claro, pero es que es TAN evidente... Lo que es innegable es que Vincent Cassel le va al pelo, cómo me gusta ese actor.
—Marianne: la hermana de Jean François, una monada hecha real por Émilie Dequenne. En el fondo es poco más que el mecanismo de avance de trama en momentos puntuales.
—Sylvia: el personaje no se sabe, no te fíes de la película, interpreto por la preciosa Monica Belluci.


El pacto de los lobos no es, ni mucho menos, una gran película; es absolutamente normalilla pero resulta entretenida, tiene una buena factura técnica (el vestuario es una pasada, los efectos especiales son bastante más que dignos aunque las coreografías son monótonas) y unas grandes actuaciones.

Y aunque la peli mantiene el tipo correctamente durante casi las dos primeras horas, según llega a su último octavo, se hunde; con especial mención para el brazo frankensteinico y la espada de Ivy la de Soul Calibur. Pero vamos a ver, ¿cómo se os ocurrió? ¿Qué añadisteis al tabaco?


Nota: 6. La peli se deja ver, sobre todo si no tenéis problema con las largas escenas de patadas a lo Jackie Chan (yo sí lo tengo) y con el tono de película clásica y sencilla de aventuras un poco oscurilla y si podéis perdonarle los últimos 20 minutos. Con un poco más de seriedad podría haber molado bastante más, pero es lo que hay. Los inicios siempre son duros.


Edición 27/10/2011: según me informa Boris Tajadovski de El rincón de Alkoholi Kuin en los comentarios de esta publicación, la película está basada en un caso real, del que Wikipedia tiene bastante información.
¡Gracias, Boris!

martes, 25 de octubre de 2011

Noticias: The Walking Dead y La Torre Oscura

Me congratula informaros de que la AMC ha renovado ese, a mi entender, peñazo infumable que es The Walking Dead. Noticia aquí.


Cambiando de tercio, Bryan Gazer (productor del proyecto de La Torre Oscura) ha anunciado que ahora la parte de televisión será de la HBO. Además, se supone que han conseguido rebajar a 2/3 el presupuesto inicial, que era de 140 millones. A ver qué pasa. Información aquí y aquí.


Casi me ha dado un escalofrío escribiendo junto sobre el engendro de serie de la AMC y el proyecto de La Torre. Espero no gafarlo... que me da igual que triunfe entre el pública y pueda ser llevado a cabo si lo hacen tan mal como con el otro.

Estrenos 2011 que abandonamos (I)

Laulau y yo le hemos dado una oportunidad a un puñado de series (por el momento Ringer, Up all night, free agents y The Secret Circle, en ese orden). A ambos nos sorprendió Ringer, de la que creo que esperábamos algo menos —ya la comentará Lau más detalladamente— y Up all night, de la que al menos yo, lo admito, esperaba un producto entre aburrido e inmundo.

Esas no las hemos dejado. Pero Free Agents (NBC)  y The Secret Circle (CW) sí. ¿Por qué?




Free Agents no es una serie horrible, ni mucho menos. Es regulera tirando a mala, pero vamos, que en antena se mantienen cosas mucho peores. Pero es que Free Agents no consigue hacer gracia... y es una comedia, vaya. Los diálogos de la serie, por lo general, carecen de chispa y toda la serie está impregnada de una extraña sensación de «hey, esto ya lo he visto antes» que la vuelve extremadamente previsible, eliminando parte del interés que se pueda obtener a pesar de todo.

Hank Azaria tiene cierta gracia en pantalla, aunque muy lejos de lo que esperaba de la voz detrás del jefe Wiggum, Apu y Moe. Kathryn Hahn juega en una liga menor. Él es un poco el típico prota patético de sitcom, y vive situaciones de típica sitcom. Lo siento, NBC, pero sin que la serie sea vomitiva, no consigue llamar la atención. ¡Serie descartada!
Nota: 4.




The Secret Circle podría ser una gran serie. Hablo absolutamente en serio. La introducción —antes de la cortinilla de créditos de inicio del primer capítulo— con un rollo que podría poner contra las cuerdas a Supernatural (súper fans de la serie aparte, los fans —de lo que sea— nunca se atienen a razones). A partir de ahí, entiendo perfectamente la filosofía de la serie: si una versión descafeinada y a veces absurda de Vampiro (el juego de rol, con su mascarada, sus jerarquías y todo) ha calado tanto; ¿por qué no va a ser igual con una versión descafeinada y absurda de Mago? Pues, señores de la CW, porque la HBO juega una vez que vosotros no podéis (no para esa franja de público, al menos): exacto, las tetas. Hay capítulos enteros de True Blood que se resumen en unos grandes melones (como los que pintaba Van Clomp). Aquí no.

A partir de la magnífica introducción de la serie, la historia cae, se desploma, se hunde y se cubre con tierra, los personajes son adolescentes tirando a tópicos, con su triángulo amoroso, sus torsos depilados (los adolescentes yankis son un poco... nenas, ¿no? Qué manía de ponerlos a ellos tan depilados como a ellas, por favor, ¡si hasta llevan las cejas más arregladas! ¿Dónde se ha visto?). Es difícil, en serio, que a partir de unos primeros minutos tan evocadores, se reduzcan a... eso. Bueno, qué, ¿dónde está la reina cotilla? Es lo único que falta.
Nota: 4.


¿Alguno le ha dado una oportunidad a los estrenos de este año? ¿Qué opináis de ellos?

lunes, 24 de octubre de 2011

Los lobos del Calla (La Torre Oscura, parte 5) -Stephen King

La Torre me ha absorbido. Sigo leyendo otras cosas, es verdad; siempre he sido un lector promiscuo y me cuesta mucho leer seguida una serie de libros. A veces puedo hacerlo con un par de ellos, con alguno más si son muy cortos; pero con libros como los de La Torre o Canción de Hielo y Fuego necesito una pequeña pausa entre ellos. No obstante, La Torre me ha enganchado, enganchado de verdad; necesito saber qué sucede a continuación, cómo prosigue el camino hacia la Torre oscura en el centro de los Haces, qué pasa con Roland y su ka-tet.



«Primero vienen las sonrisas, luego las mentiras. Lo último son las balas.»

En esta ocasión, el largo camino hacia la Torre, hacia el vértice común entre los mundos, llevara al ka-tet hasta El Calla, una región acampesinada por la que se extiende una larga hilera de pueblos, en los que los embarazos tienden a producir gemelos y en la que, cada generación, son atacados por una presencia maligna y autoritaria, a la que llaman «los Lobos» que se llevan a uno de cada pareja de niños, devolviéndolo al poco tiempo... arrunados, una especie de lobotomización que, además, hace que los niños se desarrollen casi como gigantes y que mueran muy jóvenes. Así, tan lejos de Gilead, el pistolero y su tet afrontarán el código de los pistoleros para intentar ayudar a las «yentes» del Calla a enfrentarse a los Lobos, para alivio de unos e inquietud para otros.

Al ka-tet de Roland se unirá el padre Callahan, un viejo conocido para los lectores de El misterio de Salem's Lot (reconozco que si no hubiera contado con mi sherpa particular, no conocería a este personaje y aparte de que me habrían reventado toda la novela en la que aparece, no habría conseguido empatizar apenas con él, aunque sea un personaje interesante y atractivo sin necesidad de conocer más sobre él que lo que se cuenta en Los lobos). Callahan, tras su encuentro con Barlow y un montón de peripecias que incluyen una de las experiencias claves para el desarrollo de este novela, acabó en el Calla, custodio, además de La Trece Negra, un objeto que induce al exotránsito y que abre una Puerta. ¡Ay, este apasionante mundo y sus misteriosas Puertas! Puertas, Torres y Rosas. Commala.

«Ven, ven, commala.»

La Torre Oscura es una obra basada en nombres, en palabras clave. Todo tiene más acepciones de las habituales. Ahí tenemos «pistolero», que designa a quien lleva una pistola, pero también hace referencia a una filosofía, a una forma de vivir... a la estirpe del Eld, al Blanco; tenemos «ka», que hace referencia a suerte, a destino y a mucho más, que hace referencia a lo que pasa con una razón que todo lo arrastra; tenemos «19», ese número que ha estado ahí desde el principio, en cada novela, siempre escrito en una enorme tipografía en la primera página aunque es ahora cuando cobra toda su fuerza, se despliega en toda su esencia; y ahora tenemos «commala», a cuyos significados se les dedica un par de páginas de la novela y que es una variedad de arroz, y la floración, y el sexo, y la corrida, y la ira y...

El ka ha guiado al ka-tet de Roland hacia las tierras del Calla, hacia los problemas del lugar, hacia los Lobos. Y el ka ha guiado a ese mismo ka-tet, por exotránsito, al solar de Torre en el que crece la Rosa. Los Lobos por un lado y en el otro los perros de la mafia (liderados por Balazar, se trata de un tiempo anterior). Todos predadores de lo que es justo y bueno y deseable. Predadores de La Rosa, obstáculos en el camino a La Torre Oscura.

En esta ocasión cabe decir, como punto positivo, que King desarrolla algo más de lo normal a los personajes. Las motivaciones de los secundarios tienen más peso (también es cierto que la mayoría de secundarios con tiempo para ser desarrollados, aparecen únicamente en Mago y Cristal y en este), pero las personalidades de los habitantes del Calla, desde el hacendado Overholser, al padre Callahan, pasando por Rosita y las otras lanzadoras de Oriza, y por el o los infiltrados que los Lobos tienen que tener en el pueblo son realmente interesantes. Y añado además el memorable flashback de la colina de Jericó, quizá lo más épico de esta serie terriblemente épica de base. Dioses, se me pusieron los pelos como escarpias, ¡por Gilead! Otro punto genial me pareció la enfermedad de Roland, otro enemigo terrible que se suma a la larga lista de problemas con los que ya vive el grupo.

Como punto negativo, no obstante, no puedo evitar destacar lo que sucede con Sussanah. Entiendo perfectamente que es con el único personaje con el que puede pasar, al fin y al cabo ya tiene un historial a sus espaldas de personalidad múltiple; no obstante me pareció un recurso cutre y bastante desesperante. «¡No, otra vez no!». Mia, como personalidad, me parecía interesante, todo sea dicho; pero su historia, su participación en los hechos, no; aunque está claro que King tenía esto —o algo muy parecido— pensado de antemano, desde la escena con el demonio de la puerta por la que entra Jake, al menos; pero de todos modos no me gustó. La parte de Sussanah, que ya era la que menos me gustaba del ka-tet, llegó a aburrirme por momentos, empañando un poco el resto de la fantástica historia de la novela.

Nota: 9. Los lobos del Calla es una novela apasionante a pesar de las máculas concretas que se le puedan buscar y una constatación más de lo grande que es La Torre.

«¡Pistoleros, a mí!»

Partes anteriores de La Torre Oscura:
El pistolero Nota: 4.
La llegada de los tres Nota: 7,5.
Las tierras baldías Nota: Nota: 10.
Mago y cristal Nota: 7.

Otras novelas de Stephen King:
It Nota: 8.

jueves, 20 de octubre de 2011

Boardwalk Empire (1º temporada) - HBO

1920: tras la aprobación de la Ley Volstead, conocida popularmente como la Ley Seca, Atlantic City se posiciona como uno de los puertos más importantes para la entrada de alcohol de contrabando.
Todo vigilado por la atenta mirada de Nucky Thompson, el tesorero de la ciudad, su gobernante entre las sombras.



Tras Roma y The Wire, esta es la serie. Sin duda, mi estreno favorito del año pasado. Boardwalk Empire no solo nos ofrece un informe detallado sobre la sociedad de la época, sino que añade una apasionante historia de mafias, romances, política y corrupción. Si quieres ver una serie a la altura de lo más grande de la HBO, Boardwalk Empire es una apuesta segura.

Los personajes:
Nucky Thompson (Steve Buscemi): el tesorero de la ciudad, es quien dirige todo en la sombra. Llegó a su cargo tras mandar a su mentor, el Comodoro, a la cárcel. Su hermano Eli es el sheriff.
Eli Thompson (Shea Whigham): sheriff de la ciudad, con permiso de su hermano mayor. Celoso de Nucky, intenta destacar tomando clases nocturnas.
Jimmy Darmody (Michael Pitt): el protegido de Nucky. Aunque tiene un brillante expediente en Princeton, decide dejarlo todo para combatir en la Primera Guerra Mundial. A pesar de que Nucky y su familia lo reciben con los brazos abiertos, la guerra lo ha cambiado más de lo que puede admitir. Este personaje no se ha ganado mis simpatías. Es cierto que la segunda vez que vi la temporada lo odié un poco menos, pero no deja de parecerme un cretino al que le falta un hervor.
Margaret Schroeder (Kelly Macdonald): activista para que las mujeres tengan derecho a voto, apoya la Ley Seca debido al alcoholismo y ludopatía de su violento marido.
Lucy Danzinger (Paz de la Huerta): amante de Nucky, se esfuerza todo lo que puede para complacerlo.
Nelson Van Alden (Michael Shannon): incorruptible agente de un jovencísimo F.B.I. Es destinado a Atlantic City para hacer cumplir la Ley Seca.
Al Capone (Stephen Graham): si, es ese Capone. Pero un Capone capullo e infantil, un hombre que no quiere dejar atrás su adolescencia. Durante gran parte de la temporada te preguntas cómo hizo para convertirse en alguien tan importante.

Algo a destacar de los personajes es que no nos venden que con esfuerzo, cualquiera puede llegar a donde quiera. Tanto Lucy como Eli están limitados por sus capacidades, menores que las de Margarett o Nucky. No importa cuánto se esfuercen, jamás estarán a su altura.
La parte negativa de los personajes es que son demasiados. Hay tal cantidad de ellos que acabas dividiéndolos en mafiosos italianos, mafiosos irlandeses, italianos de Chicago, de Nueva York... es imposible no perderse entre tanto personaje. Creo que debería tener menos personajes y darles una mayor profundidad. Hay personajes que reconocemos por un cambio de apellido, porque beben leche en vez de alcohol... me temo que no es suficiente para reconocerlos a todos con facilidad.

Los actores:
tan grandes como cabía esperar de una serie de la HBO. Impresionantes. Mis favoritos: Kelly Macdonald, Michael Shannon y por supuesto, Buscemi. ¿Y los tuyos?
Después está Michael Pitt. He de reconocer que mi opinión sobre él ha mejorado tras un segundo visionado de la temporada pero me sigue pareciendo el peor. La verdad es que no me gusta el personaje, su trama tiende a aburrirme y el actor no mejora todo esto.
Algo que me ha sorprendido de este reparto es que hay varios actores atractivos y exceptuando ciertas series como True Blood, no es algo corriente en la HBO.




El guión:
el problema del guión es la cantidad de tramas, subtramas y personajes que tiene que manejar. Por suerte lo hace con soltura, dándonos una historia que engancha de principio a fin. Tiene la parte justa de sorpresas y saltos predecibles. Pero la verdad, le falta darle profundidad a varios de los personajes.

Los efectos especiales:
lo grande de los efectos especiales de esta serie es que parecen no estar. Podría hablarte sobre ellos pero creo que es mejor que lo veas en imágenes. No te preocupes, no hay spoilers.


La banda sonora:
llena de grandes piezas de la épocas con muchas actuaciones en directo. Hay una escena en la que varios negros cantando al borde de un río, durante una ceremonia de bautizo. Preciosa.

El vestuario:
ojalá los hombres vistiesen como en 1920, no se me ocurren prendas que hagan el cuerpo masculino más atractivo: los chalecos, las chaquetas, los sombreros, los abrigos.... impresionantes. En las mujeres, tenemos grandes contrastes: la pobreza de Margaret, la provocación de Lucy o la increíble modestia de la señora Van Alden.

El maquillaje:
otro punto a destacar. En las mujeres, es el típico de la época: bases muy claras, labios muy marcados, ojos con raya negra muy difuminada, coloretes aplicados de forma redondeada, abundante máscara de pestañas, lacas de uñas en colores vivos... hacen la caracterización mucho más efectiva. El maquillaje favorece especialmente a Buscemi, haciéndolo más atractivo de lo que es en realidad, pero sin que el maquillaje le haga perder naturalidad, como puedes ver en la siguiente foto.



El doblaje:
si puedes, en versión original. En castellano han eliminado los acentos. Teniendo en cuenta que hay irlandeses, americanos, italianos, etc... se pierde mucho. Te encantará el maravilloso acento de Margaret.

La dirección:
el primer capítulo fue dirigido por Scorsese. A partir de ahí, cada uno quedó en manos de un director diferente sin que ninguno desmereciese a los anteriores.

Curiosidades:
— renovaron temporada tras emitir el primer episodio.
— para promocionar la serie, hicieron circular un tren de 1920 por Nueva York durante un mes.
— está basada en el libro «Boardwalk Empire: The birth, high times and corruption of Atlantic City» de Nelson Johnson.

Premios:
— Globo de Oro a la Mejor Serie Dramática.
— Globo de Oro al Mejor Actor para Buscemi.
— Emmy al Mejor Director para Martin Scorsese.
— Premio WGA al Mejor Guión en una serie nueva.

Nota: un 9. Con completa seguridad, esta es una de mis series favoritas de todos los tiempos.

Otras temporadas de Boardwalk Empire:
Segunda.
Tercera.
Cuarta.

Otras obras de Scorsese:
Gangs of New York.
El cabo del miedo.
Uno de los nuestros.
Shutter Island.

martes, 18 de octubre de 2011

Allo Allo (2ª temporada) - BBC, David Croft y Jeremy Lloyd

Y aquí seguimos, en este casi bucólico pueblecito francés bajo la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. En el momento exacto en que acabó la primera. La verdad es que en Allo, Allo apenas creen en los saltos temporales; y no lo hacen más entre temporadas.



Todos los ingredientes de la temporada inicial están ahí: la líder de la resistencia y su «escuchadme atentamente, solo lo diré una vez», René y sus amores —la ingenua, Leclerc y sus disfraces y el cada vez mayor número de nazis interesados en quedarse con el original de La virgen caída de los grandes melones de Van Clomp, que sigue siendo la trama principal, junto al reenvió de Fairfax y Casters a las islas británicas.

Lo cierto es que en esta temporada la serie no intenta dar nada más. Repiten las fórmulas que triunfaron en la primera y ya está. El resultado, por tanto, es algo decepcionante. A esto hay que añadir el hecho de que la BBC echaba 6 capítulos (aproximadamente) al año, lo que suponía una dosificación muy leve de la serie. Muchos de los running gags son ligeramente cansinos cuando se ven demasiado, como por ejemplo el «soy yo, Leclerc» y los gritos de madame Fany reclamando su atención (caso flagrante este, ya que se trata de un personaje que ni a secundario llega, que tiene el motivo de presentación más largo de todos y es, para más inri, estridente).

Al margen de esto, la historia sigue centrándose, pues, en la ayuda que monsieur Artois presta a la resistencia y en cómo los nazis lo meten en su propio juego sucio para quedarse la pintura original (recordemos que a la primera falsificación, la del coronel Von Strohm y el capitán Gehring, se ha unido la de Herr Flick de la Gestapo), situaciones que derivarán en un argumento retorcido (no hay más que ver la trama de los salchichones) que trae su propia mofa paródica y absurda, como ya dejó claro la primera temporada.


Me gustaría destacar, no obstante, las que tras dos temporadas me parecen las mejores interpretaciones de la serie: la de Guy Siner (que interpreta al teniente homosexual Hubert) y la de Vicky Michelle (la exageradamente teatral Yvette) y la aparición del extraño monsieur Alfonse, interpretado por Kennet Connor, propietario de «Deprisa y con estilo», la funeraria.



Nota: 7. La serie está bien y mantiene un buen nivel, es divertida, entretenida y, por momentos, realmente graciosa. No fue concebida, probablemente, para ser devorada en poco tiempo o puede que el humor inglés de los años 80 tenga ciertas cosas que aquí y ahora no resulten tan hilarantes como en su momento.

Otras temporadas de Allo Allo:
Primera.

jueves, 13 de octubre de 2011

Boardwalk Empire renovada

Aunque he de decir que todavía no me he puesto con la segunda temporada de esta magníficaserie, que me dejó un fantástico sabor de boca el año pasado, leo en  TVLINE que tras tres capítulos la HBO ya ha anunciado su renovación para una tercera.

Felicidades a su equipo y a todos los seguidores de la serie.

viernes, 7 de octubre de 2011

Periodismo cinematográfico I

Hay días como hoy en los que te preguntas cuánto le pagan al pobre becario por hacer la sinopsis de las películas: El Capitán Trueno.

Atentos a la sinopsis, porque no tiene desperdicio. Si, la peli promete.

Edito para añadir la captura de pantalla porque parece que los chicos de El País se han dado cuenta de su desastre:

Forrest Gump - Robert Zemeckis

Tom Hanks era el monstruo de los 90, el chico de Oro, ¡era el iPhone de los 90! La gente aún no sabía qué tal estaba la peli pero ya se emocionaba porque salía Tom. Tom Hanks, que ya había sido nominado al Oscar al mejor actor por Big en 1989 y lo había ganado cinco años después por Philadelphia volvía a ser nominado y recuerdo que muchos comentaban que no se lo iban a dar dos años seguidos. Pero Forrest Gump no solo le valió el Oscar, le valió mucho más. Esta fue la película que lo marcó para siempre.

Desconozco cuál fue su efecto en otros países, pero recuerdo a mis compañeros de clase (cuando salió la película en España yo tenía siete años y pico —fue ese glorioso año que nos dejó Forrest Gump, Pulp Fiction y Cadena Perpetua—) diciendo a gritos «¡¡Corre, Forrest, corre!!» cuando alguien se ponía a correr. Sí, recuerdo que varias de las frases de esta película se colaron entre las frases-recurso de mi generación: «La vida es como una caja de bombones», «tonto es el que hace tonterías», y otras. Forrest Gump, que a mí no me parece la mejor película de su año, pero sí una de las mejores de su década —y es que ¡menudo año el 94!— y, en cierto modo, una de las grandes del cine.



Quizá hasta este último visionado no la tuviese tan-tan encumbrada. Forrest Gump me gustaba, sí, y la recordaba con cariño; pero no era consciente de toda su profundidad, de ese viaje por la superficie de unos Estados Unidos que son pintados por momentos con crítica ensañada (especial mención a varias de las cosas que se dicen sobre el ejército y, desde luego, a su experiencia en la universidad; aunque no menos los constantes tiroteos sobre figuras públicas o el racismo)  aunque en otros se ensalcen algunos de sus ideales, como el de que las personas se hacen a sí mismas y cualquiera puede triunfar (la parte de la pesca de gambas, las acciones en Apple...). Eso es Forrest Gump, una historia más o menos sencilla en el fondo, la superación personal de un retrasado mental —que no especial, ni nada, que no es un insulto, es denotativo; flamers en comentarios, por favor— y su inserción en momentos clave de la historia estadounidense.


La forma básica de presentar la película es sencillamente magnífica. Forrest Gump se sienta en un banco a esperar un autobús e inicia la narración de su peculiar, interesante, divertida, cruda y a la vez entrañable historia a las distintas personas con las que comparte la espera. A veces abandona la secuencia porque ya no tiene más que decir y en el banco vemos a otra persona distinta a aquella a la que empezó a contárselo, y son estos quienes le hacen preguntas y, de algún modo, encauzan el hilo de la película. Asistimos así a los principales periodos de la vida de Forrest:

— Empieza con su entrada al colegio («se ve que a tu madre le importa mucho tu educación») y la presentación de su «muy mejor amiga» Jenny (Robin Wright), que —como sabrá la mayoría de vosotros— será una constante durante toda la historia. Nos presenta una infancia difícil, crítica con la intolerancia y, a su manera, completamente lacrimógena. Problemas físicos, problemas mentales, abuso sexual y lo que hoy en día llamaríamos acoso escolar. Hermoso panorama.

—Sigue con su accidental entrada en la universidad (debido a lo mucho que corre el chico y las conocidas becas deportivas de las universidades estadounidenses). Jenny va a una universidad solo para mujeres y en escenas sueltas que se desperdigarán por toda la película, Forrest muestra su cara de caballero de brillante armadura, de protector y enamorado. No podía ser de otra forma.

«El hombre pequeño enfadado de la universidad pensó que era buena idea ser presidente, pero a alguien no le pareció tan buena idea...»

«Puede creerlo? Después de 5 años jugando al football recibí un título universitario»

Después da con sus huesos en el ejército, donde conocerá al teniente Dan Taylor (Gary Sinise) y a Bubba (Mykelti Williamson), el experto en gambas. Me parece delicioso el momento en el que comenta, con toda su inocencia, que encajó en el ejército «como un pastel en el molde», aunque toda esta parte está llena de momentos perfectamente reconocibles, a veces por su tendencia a la lágrima fácil (la verdad es que creo que es un punto del que se abusa ligeramente).  Me encanta la escena de las muertes de los antepasados de Dan, con ese toque cómico que baña gran parte de la película y, por supuesto, el paseo bajo All along the watchtower y el inicio del monzón.

—Tras su regreso de Vietnam asistimos a la progresión de Forrest como jugador de ping-pong, a la concesión de una medalla de honor, la preciosa escena del discurso y el breve reencuentro en la concentración antiVietnam en el Monumento a Washington.

—Reunión con Dan Taylor. Año nuevo. Barco de gambas, fracasos y éxitos. Destaco aquí la tormenta en la que Dan Taylor parece absolutamente loco (el doblador a castellano merece un puto premio, porque suena igual de lunático que en inglés) y también el momento en que «hace las paces con Dios». Y llegamos al cáncer. La madre de Forrest se muere de cáncer, la gran lacra sanitaria, que se atará perfectamente con el tratamiento que después harán del SIDA.

—Cambio de vida, acciones en Apple Inc. Forrest dispone de una asombrosa fortuna, supongo que recalcando el hecho de que en Estados Unidos todo el mundo puede triunfar, del mito del hombre que se hace a sí mismo. Y vuelve Jenny, fugaz como siempre, cálida y fría; buscando un hogar, Sweet Home Alabama, y unos brazos amigos; buscando refugio. Jenny, Jenny. Declaración, rechazo, palabras, sexo... y huida; toda una escena para el recuerdo. Natural, creíble... y triste.

—Forrest desolado se entrega a la carretera y echa a correr. 3 años 2 meses 14 días y 16 horas de carrera de una punta a otra de Estados Unidos y vuelta a empezar. Una y otra vez. Como en toda buena película estadounidense, se aprovecha este momento para lucir banda sonora y paisajes. Y un día se cansa. Fin de la huida mental. Y después incluso Jenny contacta con él. Y va a verla.

—Jenny tiene un hijo (¡Haley Joel Osment!). Se llama Forrest, como su padre. Jenny le dice a Forrest Sr. que tiene el SIDA, él le pide que se vaya a casa con él. Ella le pide que se casen y así lo hace.Dan Taylor y su prometida asisten a la boda. Tras un tiempo el SIDA se lleva finalmente a Jenny, que se entregó a una vida de amor libre y drogas, la perdición de tantos hace solo unas décadas. Y Forrest se queda con Forrest Jr. y lo lleva a coger el autobús del colegio, cerrando el círculo más amplio de la película. Pluma incluida.



Quiero destacar a mayores el precioso menú del DVD con la dichosa pluma cayendo lentamente hacia el fondo de la pantalla con la misma música con que lo hace en la película y con un sencillísimo menú a la derecha.


Haciendo la reseña me encontré en Wikipedia con una curiosidad que me pareció muy graciosa, os la dejo «En una escena el personaje de Gary Sinise le dice al de Hanks que el día en que sea capitán de un barco camaronero él será astronauta. Al año siguiente, Hanks y Sinise protagonizarían "Apolo 13" dando vida a dos astronautas.»


En resumen, Forrest Gump me parece no solo una gran película, sino una de esas películas que se recuerdan. Dicen que Tom Hanks creía que iba a ser una película de consumo rápido y que no calaría nada en la gente, la verdad es que me sorprende que pudiera pensar tal cosa. Me parece de una calidad y un carisma bastante arrolladores.

Nota: 9. Una gran película y unos personajes memorables. Suponiendo que alguien no la haya visto, por favor, hacedlo. Aunque no crea que mereciese ese Oscar a Mejor Película, está claro que es una cinta extraordinaria.


Otras películas de Robert Zemeckis:
Regreso al futuro.
Regreso al futuro II.
Regreso al futuro III.
—Lo que la verdad esconde.

jueves, 6 de octubre de 2011

Philadelphia - Jonathan Demme


Andrew Beckett es un joven abogado que parece destinado a llegar a lo más alto de su profesión. Su bufete,  Wyant, Wheeler, Hellerman, Tetlow & Brow lo escogen para llevar un importantísimo caso, el último paso antes de hacerlo socio.
Sin embargo, es fulminantemente despedido tras la misteriosa desaparición de unos importantes documentos, tras que uno de los socios identificase una de sus heridas como sarcoma de kaposi y concluyese que Andrew padecía SIDA.  
Andrew los lleva a juicio argumentando que el propio bufete extravió los documentos para tener una excusa para echarlo debido a su enfermedad.




Esta es una película que toda persona debería ver al menos una vez en su vida. Porque olvidamos. Hemos olvidado cómo el SIDA entró en nuestra historia, como entró en la vida de la gente, como se convirtió en una lacra; olvidamos el miedo, el desconocimiento, los estigmas sociales… y esta película nos lo recuerda de la forma más dura.

Los personajes:
Andrew Beckett (Tom Hanks): Andrew es un tiburón de la abogacía. Brillante, agresivo, muy inteligente y además le encanta lo que hace. Oculta su enfermedad y su condición sexual ante sus jefes por miedo a la exclusión. Todo se desmorona cuando se ve apartado de su trabajo, marginado y sin un abogado que lo ayude en su demanda.
Joe Miller (Denzel Washington): abogado homofóbico  que rechaza defender a Andrew por miedo a su enfermedad y a su condición sexual. Cuando ve cómo lo tratan en una biblioteca pública, decide ayudarlo. Poco a poco va superando sus prejuicios en torno al SIDA y a los homosexuales.
Lisa Miller (Lisa Summerour): esposa de Joe. Desde el principio, lo anima a coger el caso, intentando hacer de su marido un hombre más tolerante.
Miguel Álvarez (Antonio Banderas): pareja de Andy desde hace años, se desvive porque siga los tratamientos. Lo cuida, lleva un detallado registro de los médicos que atienden a su pareja… un hombre encantador y el mejor apoyo para Andy y su familia.
Belinda Conine (Mary Steenburgen): la abogada de la defensa. Fría, despiadada y desde luego, muy convincente.

Los actores:
En esta película hay tres grandes actores: Hanks, Washington y Steenburgen. Fantásticos los tres. Sin duda el personaje del primero es el más lucido de todos y bien mereció el Oscar, pero sus compañeros eran unos dignos acompañantes.

El guión:
Tiene alguna crisis de ritmo pero su gran baza es tocar todos los aspectos del SIDA: el sufrimiento de la familia y de las parejas, la impotencia y las fases de negación de los enfermos, el desconocimiento, la marginación, el juicio público… todo tiene cabida. Y me encanta que Andy no sea ningún santo. .  La escena en la que  muestra al jurado sus lesiones es impresionante.
La dirección:
A cargo de Jonathan Demme, es, y con diferencia, lo peor de la película. Como primer punto negativo, abusa de los primeros planos. El director tiene la suerte de que los actores los soporten perfectamente, pero aún así, se nota el exceso. Además, estropea la que pudo haber sido una de las mejores escenas de la película: Andy bailando al bajo la voz de María Callas. La forma en la que está rodada estropea toda la secuencia, no se ve la cara de Andy, recurre demasiado a nuevos primeros planos de Joe…  Philadelphia y El silencio de los corderos parecen rodadas por una persona completamente distinta. Lo único destacable es como aprovecha la ciudad en las escenas en exteriores.

El maquillaje:
Ver cómo Andy se degrada físicamente minuto a minuto y que resulte creíble es tan triste como espectacular.

El doblaje:
Aprecio el esfuerzo de Antonio Banderas por doblarse a sí mismo pero no queda bien. No me extraña que a la larga, decidiese dejar de hacerlo.

La música:
La gran banda sonora de esta película merece la fama que la precede. Esta canción le valió un merecido Oscar:



Curiosidades:
— Se eliminó una escena en la que Andrew y Miguel aparecía en la cama. La escena no tenía ningún tipo de contenido sexual.
—Antonio Banderas se dobla a sí mismo.

Premios:
— Oscar a mejor actor para Tom Hanks.
— Oscar a la mejor canción por Streets of Philadelphia.

Nota: un 8. Las crisis de ritmo y la dirección desmerecen un poco. Aún así esta es, sin duda, una de las películas de los 90 que todo el mundo debería ver.


miércoles, 5 de octubre de 2011

Testigo de cargo - Billy Wilder


Sir Wilfrid Roberts es un afamado abogado que acaba de recuperarse de un ataque al corazón. A pesar de los consejos de sus médicos, decide coger un nuevo caso, defendiendo a Leonard Vole. Leonard ha sido acusado de asesinar a una rica anciana tras que esta lo nombrase su heredero universal. El único testigo con el que cuenta es su mujer, la alemana Christine.


 Desde los primeros minutos de esta película me di cuenta de que me iba a gustar: un supuesto asesino, una mujer fría, posibles vueltas de tuerca…  Sí, prometía y no decepcionó.

Los personajes:
Wilfrid Roberts (Charles Laughton): brillante abogado, con un adorable toque infantil a la hora de cuidar su salud: fuma a escondidas, cambia el chocolate caliente por whisky…
Leonard Vole (Tyrone Power): guapo, joven, carismático… y empeñado en defender su inocencia a pesar de todas las pruebas en su contra.
Christine (Marlene Dietrich): esposa alemana de Leonard, a la que rescató de entre las ruinas de su país. Su actitud fría y distante parece querer complicar la vida a la defensa de su marido, que sólo cuenta con su testimonio.

Los actores:
Charles Laughton es el actor. No tengo más que buenas palabras para su brillante y fantástica actuación. Además, merece echarle un ojo a su interesantísima biografía.
Tyrone Power ha sido una gran sorpresa, desde su aire de inocencia hasta el final, hace un gran papel.
Con quién no acabo de tener una valoración clara es con Marlene Dietrich. Tal vez sea porque su papel es el de una mujer de apariencia fría y contenida. Sin embargo, cuando entrega las cartas a Wilfrid o cuando descubre que su marido la ha traicionado si luce bastante. En resumen, necesito ver alguna película más con esta actriz para poder valorarla en su justa medida.

El guión:
Si bien Wilder me gusta como director, donde se gana todas mis simpatías es con los guiones. No es uno de mis directores favoritos pero los guiones siempre me parecen inmejorables. Y este es uno de los mejores. Basado en la obra homónima de Agataha Christie, te mantiene en vilo de principio a fin. Cada vuelta de tuerca, cada nuevo personaje en escena es un misterio a resolver. Momentazos:
— como Wilfrid machaca a la criada.
— Christine desvelando todos los hechos ante Wilfrid y la cara de este.
— Leonard apareciendo con otra mujer, abandonando a la mujer que dio todo por él.
— Christine asesinándolo.
Además, contiene pequeñas críticas al sistema judicial y comentarios racistas. Por ejemplo:
Leonard: pero esto es Inglaterra, no se detiene, ni se juzga, ni se condena a nadie inocente.
Wilfrid: intentamos no tomarlo por costumbre.
O la enfermera diciendo que deberían poner un impuesto a los chicos que se casen con mujeres extranjeras.

Los escenarios:
En su mayoría son interiores pero aprovechan escenas en la calle para lucir edificios londinenses como grandes almacenes o el Palacio de Justicia. Muestras una Londres luminosa y cosmopolita. Una buena elección.

El vestuario:
Los trajes que lleva Marlene en esta película marcaron una época en el mundo de la moda, popularizando los trajes de pantalón femeninos y animando a los diseñadores a crear distintos modelos.

El maquillaje:
No le das ninguna importancia hasta que ves la transformación de Marlene Dietrich. Ahí es cuando ves su gran calidad.

La música:
En la mayor parte de la película es música ambiental aunque hay una pequeña pieza cantada por Marlene Dietrich.

Curiosidades:
— En los pases previos, los asistentes tenían que firmar un acuerdo de confidencialidad en el que se comprometían a no revelar a nadie el final de la película. De hecho, al final de la cinta, una voz en off pide que no reveles en final.
— Mucha gente, al ver la película por primera vez, piensa que es de Hitchkock. Esa era la intención de Wilder al escribir el guión.
— Marlene Dietrich tenía 56 años cuando rodó esta película. Nunca, nunca se los hubiese echado. ¿Y vosotros?

Premios:
— Oscar a la mejor actriz secundaria para Elsa Lanchester.

Nota: un 9. Fantástica y con un guión imprescindible. Si os gustan las películas con vueltas de tuerca, recomendable al 100%


Otras películas de Billy Wilder:
Primera Plana. Nota: 6.
Uno, dos, tres. Nota: 9.
El apartamento. Nota: 8. (Insisto en que no comparto esta opinión, ¡El apartamento es de 10!)

lunes, 3 de octubre de 2011

'Allo 'Allo! (1ª temporada) - BBC, David Croft y Jeremy Lloyd

'Allo 'Allo! es una serie británica sobre un pueblo en la Francia ocupada por el ejército nazi durante la IIGM. Se empezó a emitir en BBC-1 1982 y llegó a España por medio de los canales autonómicos en 1986.



En un pequeño pueblo, más concretamente en la única taberna que hay en él, el establecimiento de René Artois (Gordon Kaye) se reúnen habitualmente los nazis del lugar, a tomar sus cervezas y sus vinos. René es un tipo tranquilo que no quiere ganarse problemas con el bando que parece ir ganando la guerra, así que se hace el simpático con el coronel Von Strohm y su perrito faldero el capitán Geering. No obstante, un día (el del primer capítulo), sin comerlo ni beberlo, se verá metido de lleno en el apoyo a la resistencia gaullista que devuelve pilotos ingleses a su país. Así, la líder de la resistencia, Michelle Dubois, pondrá a René al cuidado de dos aviadores, el oficial Fairfax y el oficial Carstairs que se hospedarán en su taberna; lugar de reunión —insisto porque es importante— de los nazis del pueblo.

«Escuchen atentamente, porque solo lo diré una vez...»

Con esta pequeña introducción queda claro que la serie es una comedia de enredos, ¿no? Pues aún no os he puesto al corriente de todo. Además de lo dicho, que no es poco, hay que añadir al tema que René está casado con Edith —una mujer bastante mayor que disfruta «cantando» (esta es una forma muy amable de referirse a lo que ella hace) ante el público del establecimiento— y a la vez mantiene un romance con Yvette. Y otro con María. E Yvette no sabe nada de María, ni esta de Yvette, y ambas creen que cuando termine la guerra, René dejará a la bruja horrenda de su mujer y entonces se casarán con él.

Comedia de enredos como decía, ¿no? Pues aún no he terminado. Resulta que al pueblo llega de repente Herr Otto Flick de la Gestapo en busca de «La virgen caída de los grandes melones», un cuadro del famoso pintor Van Clomp. Flick es duro y terrible, sobrino de Himmler y viene a por ellos. ¿Y qué pasa con el cuadro? Bueno, resulta que el coronel Von Strohm y el capitán Geering lo han robado y lo han ocultado en la despensa de René para venderlo cuando acabe la guerra y darse la gran vida.

Así, nuestro pobre tabernero oculta una pintura buscada por la Gestapo para dos oficiales alemanes, mientras oculta a dos oficiales ingleses al servicio de la resistencia y a espaldas de los alemanes y mantiene dos romances a espaldas de las demás participantes de cada uno de ellos. Para volverse loco, vaya.


Como la historia no podría ser más rebuscada, cada episodio empieza con un resumen en el que René pone al espectador al tanto de lo sucedido hasta la fecha. Vista toda seguida no es tan necesario, pero seguro que con un capítulo semanal y con el espacio entre temporadas, el público original veía estos resúmenes mucho más útiles.

El guión de la serie es realmente fantástico, con momentos realmente hilarantes y que tratan abiertamente y sin tapujos temas como la prostitución o la homosexualidad, de un modo que aún hoy en día resulta muy espontáneo. Chistoso, rocambolesco y teatralmente exagerado, sí; lo que queráis, pero hablan de ello con sencillez, cosa que a muchos otros creadores parece rascarles mucho las tripas. Por lo demás, aquí se ridiculiza a todos: es cierto que los nazi parecen estúpidos, pero los franceses y los ingleses se llevan su ración de palos como todos los demás. Ese toque tan igualitario... es realmente muy digno.

El reparto es fantástico, empezando por el magnífico Gordon Kaye, que interpreta a René. Sus ojos bizcos, su cobardía, sus engaños... hace a un personaje tan exagerado y tan creíble a la vez. René es el egoísmo, la mentira y la supervivencia a toda costa; Gordon Kaye lo hace humano. Todas las mujeres de la serie, Kirsten Cooke (Michelle Dubois, la de la resistencia), Carmen Silvera, Vicky Michelle y Francesca Gonshaw (la esposa de René y las dos amantes) y por supuesto, Richard Gibson (el frío miembro de la Gestapo) y Guy Siner (que interpreta al teniente Hubert Gruber, un miembro homosexual del ejército nazi, con el que se viven algunos de los momentos más carcajeantes de la temporada).


El problema de esta serie, sobre todo visto en perspectiva, y viendo a las maravillas y a las pedazo producciones a las que nos han acostumbrado en la última década, es que todo se ve demasiado cutre. No es un problema infranqueable, desde luego, la serie tiene bondades de sobra para conquistar al público actual, pero sí se ve todo demasiado pobre, demasiado falto de presupuesto. No por la época, o no solo; es algo más. Hace un efecto feo, nada más; pero insisto en que es obviable. La serie merece sobradamente la atención de los espectadores.

Momentos destacables:
—la escena de presentación de los aviadores ingleses
—los momentos románticos entre René y sus amantes (con esos vegetales apelativos cariñosos) .
la ejecución.
—los gags homosexuales de Hubert.
—las misteriosas parafilias de los oficiales alemanes, que incluyen una batidora de huevos, un apio y un casco de aviador (al que en la serie llaman «casco volador»).



Nota: 7,5. 'Allo 'Allo! arranca con una temporada más que decente llena de humor, de crítica, presenta a unos personajes hilarantes en un contexto tan absurdo como cruel y nos mantiene al tanto de una premisa tan ridícula como «la búsqueda del lienzo de La virgen caída de los grandes melones».