Google+

viernes, 30 de noviembre de 2012

Noticias 30 de Noviembre

Mucho ruido y pocas nueces de Joss Whedon para el 7 de Junio de 2013. Bueno, ¡y en España sabe Dios para cuándo, claro! Además, el director aprovecha para alabar a Amy Acker, de la que dice que se trata de la mejor actriz con la que ha trabajado.
Universal denuncia a los que han adaptado 50 sombras de Grey sin pagar derechos para hacer una versión porno que, aseguran, es muy muy fiel al material original.
—Ya hay fecha para los próximos Emmy: 22 de Septiembre de 2013.
—La CBS encarga 13 capítulos para la serie basada en la novela La cúpula, de Stephen King.  Y la CBS habla de serie, no de miniserie. Que conste.
—Nuevos detalles sobre la Wonder Woman, Amazon de la CW, a la que el éxito de Arrow le da mucho aire y muchas posibilidades. ¡Suerte, amazona! Y además, se abre el cásting: buscan mujeres en la mitad de la veintena y de más de 1,72 metros (5'8'' en pies).


—Como ya comentamos en el grupo de FB, se cancela The inbetweeners.
Spartacus, que se acerca al capítulo que le pondrá punto y final (se estrena la temporada en Enero) podría dar lugar a un spin-off sobre Julio César. A ver qué deciden al final en Starz.
Theresa Rebeck habla sobre su marcha de Smash, diciendo que los de la NBC no le dejaban hacer la serie como ella quería y le pedían que los personajes hiciesen cosas concretas, aunque no estuvieran dentro del carácter de los personajes. Bueno, contando que la NBC siempre pende de un hilo, quizá no quisiesen arriesgarse con nada muy novedoso, ¿no?


Revolution, ya conocéis nuestra opinión sobre ella, se despide con su décimo episodio hasta... ¡el 25 de Marzo! A ver qué tal les sale, a mí me parece demasiado tiempo para una serie en su temporada de estreno.
—La secuela de Yo y el mundo ha sido confirmada. Y no solo eso, sino que vuelve con sus dos protagonistas originales (los que hacían de Cory y Topanga). La nueva serie se llamará Girl and the world (la original se llamaba Boy and the world) y no tengo la menor idea de cómo traducirán el título. O si lo harán. Quizá: «Yo y el mundo (Pero ahora "yo" es "ella")». ¿Qué os parece?

jueves, 29 de noviembre de 2012

La pequeña princesa - Walter Lan y William A. Seiter

El Capitán Crewe, tras pasar años al servicio del ejército británico en India, debe partir de nuevo hacia Sudáfrica. Ante la imposibilidad de que su hija Sara lo acompañe, la deja en un internado para señoritas con muy buena fama.


Esta película no es fácil de encontrar, me ha llevado un montón de tiempo, preguntas en FB y buscar y rebuscar. Pero al fin, llegó a mis manos. ¿Por qué tanto empeño por verla? Porque es uno de mis primeros recuerdos cinéfilos. Me acuerdo de estar sentada con mi abuela viendo esta película y lo mucho que me gustaba. Para que te hagas una idea de lo pequeña que era, en mi mente, esta película rodada en technicolor, era en blanco y negro. ¿Ha perdido con los años? Si, y bastante. Es... es muy ñoña y no se va a llevar una gran nota, pero me lo he pasado genial viéndola.


Los personajes:
— Sara (Shirley Temple): extrovertida, talentosa, divertida, luchadora... un encanto de niña que despierta ternura y celos a partes iguales.
— Amanda Minchin (Mary Nash): directora del orfanato, está completamente obsesionada por mantener el buen nombre del mismo.
— Bertie Michin (Arthur Treacher): antiguo actor de renombre, oculta su carrera porque su hermana, Amanda, teme que manche el nombre de la escuela.
— Rose (Anita Louise): maestra de la escuela, mantiene una relación secreta con Geoffrey, un rico heredero vecino de la escuela.
— Becky (Sybil Jason): esta pequeña, de la misma edad que Sara, trabaja en la escuela sin más sueldo que la escasa comida que le dan a veces y un techo donde dormir. Vamos, que la niña es una esclava se mire por donde se mire.

     Si creías que  Rottenmeier era mala, piensa que al menos ella no tenía niñas esclavas.

Los actores:
— toda la fama de Shirley Temple está justificadísima. Es la mejor niña que he visto nunca. Actúa bien, baila, canta... un auténtico genio. ¿Sabes quién más actúa en esta película? Cesar Romero, el muy recordado Joker del Batman de los 60. A ver si lo reconoces porque a mi me costó y mucho.

                                 
El guión:
— uf.... ¿qué decir de una película que defiende la invasión inglesa a toda colonia posible así como cualquier ataque militar a esta? ¿Qué decir de los esclavos de la película y el obvio maltrato al que es sometida Becky...? Me cuesta entender que todo esto esté en una película estrenada en el año 39 y dirigida a un público infantil. Sólo faltaba que Becky fuese negra. Misterios del cine.
Independientemente de lo anterior, la película está muy edulcorada y sólo empieza a despuntar a partir de la segunda mitad. ¿La mejor escena? El sueño de Sara.


Vestuario y decorados:
— con mucha inspiración hindú. Muy detallista y con un estilo muy particular lleno de colores y volantes de organdí.

Curiosidades:
— El diseño de personajes de «La Bella Durmiente» está muy claramente sacado de «La pequeña princesa». Dejo vídeo para lo que compruebes. Por si no te fías de mí y eso :P


Nota: un 5. No es una gran película y peca de edulcorada pero me lo he pasado bien con ella y sólo por las referencias y por ver a Shirley Temple en acción, me alegro mucho de haberle dado una oportunidad.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Psicosis - Alfred Hitchcock

Culpable. Nunca había visto Psicosis. La había comprado en Blu-Ray durante una oferta de El Corte Inglés, que pusieron muchísimas películas a 9,90€ (que, con todo, creo que es el precio más alto que he pagado por una película original en mucho tiempo) y me había hecho con ella para nuestra colección. Y ahora ha caído.


Me gusta Hitchcock, en general, y me gustan sus ideas retorcidas. Lo que más me gusta de él, en cualquier caso, es la forma en que plantea las escenas, los ángulos rarísimos desde los que toma los planos, los ritmos tan extraños a los que discurren sus historias, cómo dosifica las sorpresas y cómo juega con la tensión y la inquietud. Hitchcock era impresionante en lo suyo, y es una baza que exprime en todas las películas que he visto.

Alerta spoiler

Muchos. Psicosis juega en gran parte con que no se conozcan sus sorpresas (aunque es completamente inevitable no conocer alguna, seguramente el final o la escena de la ducha). A mí, en general, los spoiler no son algo que me moleste demasiado. Suelo preferir no conocer los detalles en profundidad, pero no me estropean una película o una novela. En el fondo me dan un poco igual y me pueden ayudar a interesarme por echar un vistazo al producto. Así de raro soy.

Marion Crane (Janet Leigh) es una secretaria de una inmobiliaria a la que un ricachón le da 40000 dólares (¡en el año 60!) para comprar una casa para su hija, a pesar de las pegas del jefe de Marion, que cree que estas cosas no deberían hacerse en metálico, de forma tan poco segura. Y Marion, en lugar de hacer el ingreso para la casa de la hija del ricachón... ¡huye! Marion huye en estado de verdadera paranoia y durante una tormenta llega al motel Bates, donde conoce a un tímido y extremadamente amable Norman Bates (Anthony Perkins), un chico que vive con su madre en una casa en una colina, en el mismo recinto en el que está el pequeño hotel, y Marion pasa la noche allí. Cenan juntos, pese a la reticencia de la madre de Bates y luego, cuando Marion va a ducharse, después de replantearse qué va a hacer con el dinero y para reponer lo que ha gastado, es asesinada en la ducha por una mujer con un cuchillo.

La casa de la colina.

Y ahora comienza la investigación de la desaparición de Marion, a cargo del detective Arbogast (Martin Balsam), contratado por la hermana de Marion, Lila Crane (Vera Miles) y el novio de Marion, Sam Loomis (John Gavin), que acaba llegando al motel Bates y se centra en él. Hay algo que no encaja en Norman Bates.


El magnífico trabajo de Anthony Perkins

Y es que a pesar del evidente gran trabajo de Hitchcock, a pesar de lo inquietante y retorcida de la historia, lo que realmente me pareció grande de la película fue el señor Perkins. Su caracterización nerviosa, sus tics, su deseo de complacer y su sonrisa cercana y amable pero a la vez extraña y algo forzada. Me parece realmente increíble. Norman Bates se come las escenas en las que aparece y los demás personajes están allí para darle juego, para permitir que se luzca. Impresionante. ¿La escena en la que intenta justificar la normalidad de dedicarse a disecar aves? Que otros animales no, que eso es extraño, pero con los pájaros queda bien. Memorable.

Norman Bates y sus pajaritos.

Alrededor de Norman se va construyendo el caso, a veces lo lleva una persona y a veces lo lleva otra, pero todo gira a su alrededor, todo gira en torno al motel Bates, a Norman y a su madre. Y la historia siempre se mantiene igual, misteriosa, incognoscible. Una sombra en la distancia.

El machetazo final (Alerta spoiler)

No me entendáis mal, no hay ningún machetazo propiamente dicho, pero sí que el final me pareció un machetazo en sí mismo. Y aquí admito que yo, personalmente, no tenía ni pajolera idea de cómo acababa la película. Pero ni idea, oigan. ¿La escena de la ducha? La conocía a la perfección, la música, el cambio, todo. ¿El final? Pues resulta que no. Así que no voy a decir que me haya disgustado/decepcionado porque ya lo conocía. Pero sí, me ha disgustado/decepcionado.

En primer lugar, qué sucede en realidad, no me gustó demasiado. No pude evitar carcajearme (tuve un momento de impresión, es cierto, cuando gira la silla y se ve el cadáver, todo momificado), y contando cómo era la película no creo que fuese su intención. El momento de ridículo superó toda la tensión, toda la inquietud, toda la oscuridad. Todo. Hundido en el fango en medio de mi más sincera risotada.

Si esto no hubiera sido suficientemente terrible, añadieron una escena (que en mi modesta opinión solo afea la película y hunde más el recuerdo de la misma) en la que un psicólogo explica todo lo que acaba de pasar y pone una especie de razonamiento lógico detrás de la historia. La escena es torpe, la explicación peor y da la sensación de haberse encasquetado de mala manera en la película. Horrible en cada uno de sus segundos.

Cercanos planos raros de Hitchcock que nunca pueden faltar.

Nota: 7,5. Psicosis es una buena película que juega con el misterio, el desconocimiento y lo desbocado de la imaginación del espectador como pocas lo hacen. Tiene una dirección muy característica y un Anthony Perkins que merece, por sí solo, el visionado del filme. Pero no es, ni de lejos, de mis favoritas de Hitchcock.

Otras películas de Hitchcock:
Marnie la ladrona.
Extraños en un tren.
La ventana indiscreta.
Rebecca.

martes, 27 de noviembre de 2012

Cantando bajo la lluvia - Stanley Donen y Gene Kelly

El dúo formado por Don Lockwood y Lina Lamont es el más exitoso de todo el cine mudo. Pero el sonido ha llegado y, antes o después, tendrán que adaptarse a ello.


La verdad es que me sorprendió mucho el argumento de la película porque no tenía ni idea... supongo que, como a casi todos, me sonaba la famosa "Cantando bajo la lluvia" y poco más. A diferencia de otros clásicos, como Casablanca, ha sido una grata sorpresa. No es perfecta y tiene sus cosillas pero es un más que digno entretenimiento. Reseña. allá vamos. 


Los personajes:
— Don (Gene Kelly): desde niño, lo suyo ha sido ser artista. Se ha recorrido todos los pequeños teatros del país con su amigo de la infancia Cosmo, hasta que, trabajando en unos estudios de Hollywood, encontró su gran oportunidad y se convirtió en una estrella.
— Cosmo (Donald O'Connor): tras formar dúo cómico con Don, lo ha seguido como pianista durante toda su exitosa carrera.
— Kathy (Debbie Reynolds): amante del teatro, desprecia el cine mudo y tiene redaños de sobra para afirmar que las grandes estrellas del momento no merecen el título de actor.
— Lina (Jean Hagen): la actriz estrella del momento tiene todo lo malo que se puede tener: no es inteligente, no tiene un voz bonita, es mezquina, egoísta y vive en una versión completamente distorsionada de la realidad.

El guión:
— es una película muy divertida. Don y Cosmo son un perfecto dúo cómico y las eternas torpezas de Lina son inigualables.
Lo que deja muy claro esta película es que todo en el cine es mentira. Y el mudo, más. Desde la rocambolesca biografía que Don se inventa para el gran público, pasando por la voz de Lina, hasta la falsa relación entre las mayores dos estrellas del momento.
El gran problema de la película son las escenas de baile. Son impresionantes pero duran demasiado. Y eso que son espectaculares pero a todas, sin excepción, les sobran minutos.

Los actores:
— vale, no voy a caer en el tópico de "no hay actores como los de antes" pero he tenido tentaciones. Los actores de esta película son completísimos: cantan, bailan, actúan bien... una maravilla.

Maquillaje y vestuario:
— admito que tengo debilidad por la ropa de esta época pero es que además el vestuario de esta película tiene un estilazo. Tanto los trajes de diarios como los de fiesta o el vestuario empleado en los rodajes están medidos a la perfección.

Curiosidades:
— Gene Kelly insultó a Debbie por no saber bailar. Fred Astaire la encontró llorando debajo de un piano y le dio clases.
— El rodaje llegó a prolongarse hasta las 19 horas diarias.
— Muchas películas mudas son ridiculizadas en "Cantando bajo la lluvia". Admito que no he reconocido ninguna. ¿Y tú?
— Por la tensión, Donnald O'Connor llegó a fumar cuatro paquetes de tabaco al día durante el rodaje.

Nota: un 8. Si los números musicales fuesen menos largos, podría tener más nota peeeeero.... Te dejo un vídeo de uno de los números musicales más divertidos de la película.


lunes, 26 de noviembre de 2012

Expediente X - FOX

Tras la primera temporada de Doctor en Alaska y dentro de nuestro «regreso a los 90» decidimos ver Expediente X, una serie que tanto Laura como yo teníamos bastante olvidada pese a tenerlas como un clásico (de infancia en mi caso y de preadolescencia en el suyo).


El recuerdo esta vez era mucho más temible (¡ja!) que con Doctor en Alaska. En primer lugar tenía la sensación, probablemente falsa, de tener la serie mucho más fresca, pero era porque la había vivido mucho más (y eso que solo había visto un par de temporadas). Con esta serie, de crío, pasé verdadero miedo. Suponía que ese componente terror habría desaparecido con los años y con la costumbre de ver cada vez una violencia más explícita. Acerté. Creí que con esa reducción del efecto terror la serie se quedaría algo coja. Y ahí me equivoqué. Expediente X es tan grande como fue en su momento.


La verdad está ahí fuera

Esta frase, con la que empiezan casi todos los capítulos (en la primera temporada lo hacen todos menos uno, que empieza con «No confíes en nadie»), define la serie. Expediente X trata de que bajo el aspecto de normalidad subyacen cosas, cosas horribles, criaturas de pesadilla y organizaciones secretas. El mundo no es tal como siempre hemos pensado. Fox Mulder (David Duchovny) era un prometedor agente del FBI con una facilidad innata para establecer perfiles psicológicos y con una portentosa memoria para lo que se refiere a sus casos, pero un día empezó a trabajar en los Expedientes X y su carrera se truncó. Ahora es Mulder «el Siniestro» a ojos del resto del FBI. Un día asignan a Dana Scully (Gillian Anderson), otra brillante agente, para que ayude a Mulder en sus casos y, que es más importante, tome nota de todo e informe al FBI de la validez de los métodos de Mulder.

La verdad está ahí fuera.

Y ahí tenemos a los dos protagonistas, Fox Mulder que se define con la frase «quiero creer» (la dice muchísimo e incluso tiene un póster en el despacho de un platillo volante y la frase debajo) y Dana Scully, que es la voz de la razón y el pensamiento científico clásico.

Llegados a este punto, la serie tendría dos caminos posibles (o uno a caballo entre ambos): podría tirar por los fenómenos paranormales sin explicación o podría buscar una explicación científica (o de ficción-científica al menos). Y tira por lo paranormal sin explicación sin ninguna duda, llegando a que Mulder, por pura intuición, atina muchas más veces con lo ocurrido que Scully con todas sus deducciones lógicas. ¡Eso es instinto, Fox!

A mayores, cabe destacar que en el piloto se nota un esfuerzo por acabar liando a Fox y a Scully aunque luego parece abandonarse por completo salvo momentos ocasionales en capítulos muy distanciados. Supongo que en una serie tan larga, como la tensión sexual duraría temporadas y temporadas se quedó grabada como si siempre hubiera estado ahí, pero sacando el piloto, la primera temporada pasa casi olímpicamente del tema.

La mitología propia

Aunque la mayoría de capítulos son completamente autoconclusivos y no aportan nada a la trama central y pueden seguirse sin haber visto los capítulos anteriores sin ningún problema (o aportan poquísimo, quizá el guardado de pruebas a cargo del Fumador en el Pentágono o que se muestre cómo alguna administración pública o el ejército se deshacen de los datos), hay otros que participan activamente en ella. Es destacable, no obstante, que estos capítulos completamente episódicos y desligados unos de otros, algunos se parecen demasiado entre sí, pero en una serie con tantos capítulos es bastante esperable.

La trama principal trata sobre la llegada de los extraterrestres y de cómo abordan esto desde el gobierno y desde otras organizaciones. En general la serie es muy sutil en el tratamiento de este tema. Dedica pocos capítulos, y aunque en esos capítulos siempre se da nueva información, los capítulos evitan profundizar mucho para no decir nunca demasiado ni decir nada demasiado claro. Así llegaron a 9 temporadas, vaya.

El juego con la teoría de la conspiración es de lo mejor de la serie e introduce a alguno de los personajes más memorables de la serie. Me gustan especialmente (en esta primera temporada) el Fumador (William B. Davis), un hombre que no suele hablar pero siempre está presente cuando los agentes se reúnen con el director Skinner del FBI (Mitch Pileggi) y siempre (o casi) se le ve fumando (sus cigarrillos de la marca Morleys con un paquete igualito al de Marlboro) y Garganta Profunda (Jerry Hardin), un peculiar informador de Mulder.

Scully exponiendo hechos ante el director Skinner. De fondo, como siempre, la silenciosa y humeante figura del Fumador.

Nota: 8. Expediente X es una serie que se mantiene muy fresca. La mayoría de sus capítulos resultan muy entretenidos y aunque a día de hoy sean más de misterio que realmente terroríficos, los capítulos siguen resultando muy estimulantes y absorbentes.

Otras temporadas de Expediente X y películas:
Segunda.
Tercera.
Cuarta.
Quinta.
Expediente X: enfréntate al futuro.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Noticias 23 de Noviembre


—Casi 8 minutos de El Hobbit, que se estrenará próximamente y que, confirmado por Zack Snyder, incluirá el tráiler de El hombre de acero.



—Un vídeo de cómo se hizo la escena en la que se viene abajo el estadio en El Caballero Oscuro: La Leyenda Renace. La escena es de lo más molón de la peli y los cómo se hizo de efectos especiales siempre molan:


MSNVideos tiene mucho que aprender de youtube, sobre todo en la densidad de los códigos embedded.

—Tras años y años quedando de última, o de las últimas, la NBC lidera los rates de Noviembre. ¡Felicidades!

Hugh Laurie está en tratos con NBC para hacer de Barbanegra en Crossbones.

—En mininoticias: Charlize Theron se (snif) afeitó la cabeza (snif, snif) para el remake de Mad Max. Y para Homeland han contratado a F. Murray Abraham, que se rumorea que hará del mentor de Saul (Mandy Patinkin).

jueves, 22 de noviembre de 2012

The Paradise - BBC

Denise, una joven de veinte años, deja su pueblo y se muda a la ciudad para ayudar a su tío en la tienda de ropa de la familia. Sin embargo, debido a las bajas ventas del negocio familiar, Denise tiene que pedir trabajo en unos grandes almacenes llamados The Paradise.


Este año los dramas estrenados en los USA han sido un desastre. Sólo con ver la enorme lista de series que hemos dejado de ver, creo que os hacéis una idea del bajo nivel de los estrenos. Por suerte, nos queda la televisión inglesa, que nos tiene obnubilados con la calidad de sus series: The Paradise, Moone Boy, Cuckoo, Parade's end... todas ellas fantásticas.


Los personajes:
— parte de la gracia de esta serie son los personajes. Son muy carismáticos y están descritos a la perfección... para bien o para mal.
Moray (Emun Elliott), el director de The Paradise, es un hombre misterioso, obstinado, inteligente y tremendamente egoísta. Porque lo más importante para Moray es su negocio y hará todo lo que tenga que hacer para mantenerlo y garantizar su expansión. Posiblemente el personaje con más luces y sombras de la serie, capaz de lo mejor y de lo peor.
Denise (Joanna Vanderham) es la mujer perfecta. Hermosa, inteligente, astuta, dulce... un dechado de virtudes, esta nuestra heroína.
Miss Audrey (Sarah Lancashire): jefa de la planta de ropa femenina, Miss Audrey es una mujer que lo ha sacrificado todo para tener una carrera como mujer trabajadora. Ha renunciado al amor, al matrimonio y a los hijos para hacer de The Paradise su hogar.
Jonas (David Hayman): fiel sirviente de Moray, anota en una libreta todas las conversaciones que pasan por su lado.
Katherine Glendenning (Elaine Cassidy): noble y heredera de una gran fortuna, está obsesionada con casarse con Moray. Pero de lo que no se da cuenta es de que para Moray, sólo es un medio para conseguir sus fines. 




Los actores:
— en la línea de las series inglesas, son un magnífico reparto. Destaco a David Hayman. No sé cómo se puede expresar tanto dolor con una sóla mirada. Patrick Malahide, como Lord Glendenning, es un peso pesado a tener en cuenta. Lo veréis en Juego de Tronos interpretando a Balon Greyjoy.



El guión:
— basado en la obra El paraíso de las damas, de Émile Zola, The Paradise tiene misterio, asesinatos, amoríos y complejas tramas empresariales. Cierto es que el hilo conductor de la acción es el formado por el triángulo amoroso entre Denise, Moray y Katherine, pero no resta brillo a las otras tramas.
¿Mi gran decepción? En los primeros capítulos, cuando se le pregunta a Denise si le gusta Moray, ella dice que no le gusta, que lo que quiere es ser como él. Pero al final, la obra acaba cayendo en triángulo amoroso. 




El maquillaje:
— sutil y apropiado. Como en Downton Abbey, no parece que los personajes lleven un sólo gramo de maquillaje.



El vestuario:
—  es fácil impresionar con un vestuario de época pero es difícil reflejar distintas clases sociales y vestuarios a través de la ropa. The Paradise lo consigue. Los impresionantes trajes de Katherine, los detalles lujosos en los trajes de Lord Glendenning, los austeros que son los uniformes de los empleados y la pulcritud de Moray. 

Nota: un 8. Es una gran serie, corta y entretenida. Muy recomendable.


martes, 20 de noviembre de 2012

Cuckoo - BBC Three

En Cuckoo se nos cuenta la historia de un peculiar personaje que se toma por el mayor gurú espiritual de los tiempos modernos. Rachel es una chica que se toma un año sabático en la universidad y se va a India y, ¡sorpresa! vuelve casada con Cuckoo, un hombre que con la excusa de ser un gurú, de ser un guía espiritual, zanja casi cualquier discusión y evita, en la medida de lo posible, dar un palo al agua.

Dylan, Rachel, Cuckoo, Tom y Lorna.

Andy bajó desde el nido del cuco

A priori, ciertamente, la serie puede no sonar especialmente tentadora. De hecho, Cuckoo acabó siendo poco más que aceptable, pero tuvo un episodio piloto especialmente divertido. No sé si fue el verlo justo después del de Moone boy, pero recuerdo que nos lo pasamos como con pocas series antes.

A partir de ahí, en cualquier caso, fue perdiendo. Los capítulos, todos, son divertidos y aceptables, pero ya nunca volvió al equilibrio perfecto que tenía el piloto. Todos los capítulos que quedaban se pasaban en repetir una y otra vez el mismo tipo de chistes, en enfrentar a los mismos personajes y en recurrir a las mismas situaciones. Cada capítulo añade algo, y en los que la añadidura funciona especialmente bien, parece que remonta un poco el vuelo; en los que funciona un poco mal... bueno, la verdad es que entonces la serie cae notablemente. ¿Sigue siendo divertida? Sí, pero se queda en eso. Cuckoo, cuando no consigue dar algo nuevo, es bastante normalilla.

Cool guys don't...

El protagonista de la serie es Andy Samberg, el hombre tras la divertidísima Cool guys don't look at explosions y esta vez demuestra ser un valor seguro en comedias. Los gags de la serie, muchas veces, se sostienen solo por Samberg, por sus expresiones, por la serenidad new age que imprime a todas las tonterías (asombrosas, a veces) que llega a decir. El estilo de Cuckoo es, por supuesto, exagerado, pero Samberg consigue integrarse a la perfección con el resto de la serie y formar un todo muy coherente.

El resto del reparto cumple sobradamente. Son todos divertidos (quizá la que más falle sea Tamla Kari en su papel de Rachel), y cumplen roles muy diferenciados que permiten que siempre haya alguien que tenga sentido que dé la respuesta perfecta (o no tan perfecta en ocasiones, a decir verdad) al chiste de turno. Mi favorito de los secundarios, aunque a veces peque de sobreactuado (sí, incluso dentro de lo normal en la serie) es el enorme Greg Davies, que hace de Ken Thomson, un personaje al que someten a las situaciones más inverosímiles casi siempre acompañado de su odiado yerno.

Aquí se puede apreciar perfectamente lo gigantesco que es Greg Davies.

New Age 

Culpable. Que la serie basase gran parte de su humor en meterse con el esoterismo, las fuerzas, los equilibrios y con el New Age en general... me hizo gracia. Me hace gracia. Todo el concepto, cómo Cuckoo da por ciertas (evidentemente) muchas de las cosas en las que cree y las recomienda completamente convencido ante la atónita mirada de Tom que parece pasarse la mayor parte de la serie dudando de que su yerno no le esté tomando el pelo. Deseando, probablemente, que sí se lo esté tomando.


En un mundo en el que la mayoría de sitcoms siguen yendo sobre grupos de amigos y de los problemas que sufren como grupo (porque parece que muchos guionistas siguen en el boom de Friends), y aspirando como mucho a tocar la baza de la homosexualidad o el humor escatológico, las comedias inglesas me han calado rápido por lo raras que resultan, con un humor bastante más absurdo. Incluso Cuckoo que parece querer un humor mucho más... estadounidense, resulta muy rara por momentos. Le seguiré dando una oportunidad a la producción británica sin ninguna duda.


Nota: 6. Era difícil, la verdad, mantener la línea del piloto y salir airoso. Y no lo hicieron, pero tampoco llegaron a estrellarse contra el duro suelo. De todos modos, el resultado fue bastante aceptable y, cuando dan en el clavo, resulta muy divertido.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Moone boy - Sky1

Moone boy es una serie irlandesa creada por Chris O'Dowd, al que muchos conoceréis de The IT Crowd, que narra la vida de Martin Moone (David Rawle, pero no el que pone en IMDB) en 1989, un niño de 12 años de un pueblo irlandés; un niño peculiar con un amigo imaginario que se llama Sean Murphy (Chris O'Dowd), que le dará un pequeño añadido a su, ya de por sí, particular modo de ver el mundo.


Martin Paul Kenny Dalglish Moone

Martin Moone es un chico raro, nos dicen que es normal, pero nos mienten vilmente. Martin es un chico raro y es esa rareza la que da sentido y gracia a la serie. Las situaciones, en realidad, son bastante normales. Martin es un chico que va al colegio, en el colegio hay otros niños pero Martin no es precisamente el favorito de sus compañeros... aunque él, a veces, actúe como si lo fuera.

Martin tiene una familia... con problemas. Quizá no con grandísimos y terribles problemas, pero tampoco dispone, a decir verdad, de un entorno perfecto. Sus padres son algo dejados, sus hermanas tienen momentos algo ruines y su casa no es, precisamente, un remanso de paz.


Martin, decía, es un chaval rarito, pero la verdad es que resulta muy fácil tomarle cierto cariño como espectador. Su situación no es idónea y, la verdad, él no parece un lumbreras. A veces uno se acerca al personaje con cierta lástima y otras desde la diversión, muy ayudado por su amigo imaginario.

Estilo desde la sencillez

Moone boy parece una de esas series que se grabaron con cuatro duros, pero el estilo de la serie se puede permitir esa clase de cosas. La ropa normal, de ese punto en que se abandonaban los 80 y empezaban los 90, y una genial caracterización de la época: libros de texto de los 80, marcas de los 80, paquetes de los 80, ropa de los 80... (¡y maquillaje —dice Laura— de los 80!), y es que puede que el presupuesto de esta serie no tenga modo de compararse con el de las mejores producciones de la BBC o el de muchísimas de Estados Unidos, pero su estilo puede con todo.

A Moone boy no le da miedo ser absurda, no le da miedo ser hortera y no le da miedo ser algo dramedia por momentos. La serie toca muchos palos (todos muy por encima) y sale airosa en casi todos los lances. Completa ese derroche de estilo la cancioncita que casi siempre suena de fondo (un clásico de las series británicas, por cierto, que a veces parece que compran una única canción larga y eligen qué parte ponen durante el capítulo para acompañar momentos más lentos, momentos más rápidos, momentos más alegres y más dramáticos): Tico's tune, que parece ser que se trata casi de un símbolo en Irlanda porque acompaña a un famosísimo programa de radio: The Gay Byrne Show.

Y es una lástima que nadie haya colgado en youtube la intro de la serie, porque es muy divertida y característica, en dibujos animados (se recurre a ellos varias veces durante los capítulos) que sitúan espacial y temporalmente la serie. Os dejo la canción, punk irlandés tan raro como todo lo que rodea a la serie, pero os quedáis sin ver al unicow, la vaca con un cuerno en el frontal.



Por cierto, dicen en la wikipedia inglesa que la serie es semiautobiográfica y que Chris O'Dowd afirmó que todas las experiencias de Martin Moone las había tenido él.


Nota: 8,5. Personalmente creo que es el mejor de los estrenos que hemos visto este otoño, habiendo dado una oportunidad a todos los estrenos de Estados Unidos y a casi todos los británicos (aunque se nos coló alguno). Sky1 ha confirmado ya la segunda temporada.


Y bueeeeno, venga, va, os dejo al unicow que encontré en tumblr (si es que lo que no tengan ahí...):

sábado, 17 de noviembre de 2012

Fringe a la española

El otro día, siguiendo un enlace tras otro, llegué a un blog llamado TV killed the movie star, llegué a una entrada. El caso es que entradas recomendadas aparecía una de Juego de Tronos a la española, me hizo gracia el concepto y me la leí. Y fue graciosa. Y había un enlace para el mismo tipo de entrada con Fringe y, la verdad, no pude resistirme a dejároslo: Fringe en versión española.

Lo cierto es que podría ser un poco más gracioso, pero el concepto me pareció muy divertido.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Noticias 16 de Noviembre

—Aaron Sorkin, el fantástico guionista tras La red social, Moneyball, Studio 60 y parte de El ala oeste, anuncia cómo se estructurá la película sobre Steve Jobs, en solo 3 escenas, de media hora cada una, que se centrarán en el lanzamiento de sendos aparatos. Jobs era un tipo peculiar (qué catalogación tan neutra) y la película será peculiar.

—La nueva película de Star Trek, Into Darkness, estrenará 9 de sus minutos en 500 cines IMAX como ya hicieron con otras películas.

—Mamoru Oshii, el director de Ghost in the shell, va a dirigir su primer film en inglés, una película en imagen real, The last druid: Garm Wars. En un mundo en guerra, una clon, Khara, es separada de su grupo y acompañada de unos insólitos compañeros profundizará en su conocimiento de su propia existencia. Muy manga. A ver qué sale de ahí, que Ghost in the shell es uno de los pocos animes que realmente me gustó. Grande, grande.

—El Superman de Zack Snyder tendrá un enfoque más serio. Es lo que hay, el señor Nolan, que además es el productor de la peli, lo ha puesto de moda.


—Mapa de metro con las mejores películas de todos los tiempos.
Click para ampliar.

Quentin Tarantino dice que le gustaría dejar de hacer películas tras la décima, aunque parece que considera las dos de Kill Bill una sola película y que hay una que ni cuenta. Pero bueno, ahí queda la noticia. La verdad es que mientras tenga buenas ideas para sus películas sería una lástima que abandonase el mundillo.

—Este es el flashmob que montaron en The Big Bang Theory. Varios contactos de FB lo colgaron y no pude resistirme a hacerle un hueco:


—Personalmente acabo de descubrir la razón por la que desapareció de The Good Wife el personaje de Kristin Chenoweth. Al parecer le cayó un foco en el set de rodaje y le causó lesiones en cara, cráneo, cuello, columna y costillas. Pero dice que podría volver si su salud y disponibilidad se lo permiten.

—Noticias popurrí: American Horror Story consigue una tercera temporada. CBS encarga dos episodios más de Elementary y quita uno a Vegas.

—Listado de cinemanía de los 10 actores más sexys según la revista People. No he leído cómo selecciona People a los miembros de tan peculiar lista, si por votación o por dedocracia (ni siquiera es necesario hacer el chiste, ¿no?), pero el caso es que me sorprende y me inquieta que entre los 10 actores más sexys esté el abuelete Gere, un tío tan feo (lo siento, gran actor y todo lo que queráis pero...) como Damian Lewis o un tío tan desmedidamente soso, porque la palabra es soso, como Denzel Washington.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Fiebre del sábado noche - John Badham

Admito que tenía muy pocas expectativas. Que sí, que la película tiene su fama, que el personaje es una especie de mito, pero había algo que me echaba para atrás, y supongo que era el concepto mismo de la película. Y la verdad es que la película se deja ver, es divertida por momentos, los bailes son bonitos, pero... Pero.

Llega el sábado

Llega el sábado y nuestro héroe macarra de turno, Tony Manero (John Travolta), que trabaja en una ferretería en Brooklyn, se engalana con sus ceñidas camisas, sus pantalones de tela y sus zapatos de plataforma, se peina bien... y allá va, ¡a bailar!

Y es que Tony Manero es un nadie, es un cualquiera. Tony es un joven más en el mundo, y lo que sabe hacer, en lo que destaca, en lo que encuentra respeto y admiración, es en el baile. Así que la discoteca es su lugar de peregrinación semanal. Allí se transforma, allí es un rey, un hombre envidiado.

Y puede que Tony sea un chulo (o vaya de chulo, más bien), pero el guión de Norman Wexler se encarga de dejar claro que tiene su pequeño y frágil corazón. ¿Cómo? Presentando a Stephanie (Karen Lynn Gorney), una mujercita de baja posición que empieza a codearse con la élite de Manhattan y a creer en una posible vida mejor. Y Tony se enamora de ella.


Los años 70

De algún modo, supongo, Fiebre del sábado noche intenta ser más de lo que parece. Como Girls ahora mismo, por ejemplo, cuya protagonista admite que desea ser «la voz» de su generación. La película de Badham intenta presentar, igualmente, a un conjunto de personajes normales, perfectamente reconocibles y asimilables. Es gente normal (bueno, admito que no conozco en detalle el Nueva York de los 70, pero la peli los trata como la normalidad en sí misma y, en cierto modo, el concepto de la película sigue siendo más o menos actual, como mucho cambiando «la disco» por «el fútbol», «el LOL» u otro campo en que uno disfrute y pueda obtener reconocimiento entre sus semejantes), en un ambiente costumbrista a su manera, aunque de una forma un poco sucia, un poco sórdida por momentos.


Los personajes, decía, son gente normal, enfrentándose a problemas normales, al proceso de maduración que convierte a los jóvenes en adultos. Quizá a veces pasen cosas que no parecen tan normales (como los chavales saltando en el puente Verrazano-Narrows), pero la película dedica mucho más tiempo, por ejemplo, al drama familiar de Tony. A esos despectivos padres amargados, al hermano metido a cura sin vocación, a cómo Tony encaja los acontecimientos, a cómo lidia con los sentimientos hacia Stephanie y a cómo juega con Annette (Donna Mescow).

Much ado about nothing

Pero al final nada. 

La película tiene una banda sonora discotequera de impresión (no es mi estilo y no la disfruté especialmente, pero hay que reconocer que a la película le sentaba a la perfección), con mucho de los Bee Gees, como Night Fever o Staying alive, una extraña versión inspirada de la quinta sinfonía de Beethoven y muchas otras piezas discotequeras.

Os dejo con la versión de la canción de Beethoven porque me parece muy curiosa. 

Tiene un reparto adecuado (en el que destaca John Travolta, que además deja el listón muy alto bailando, la verdad), y unas ideas bastante interesantes detrás... pero no las explota o a mí no me convenció con su forma de explotarlas.


Stephanie y su modo de vida, el dramón de Annete follándose a tres tíos en el coche y luego echándose a llorar porque, jo, pobriña ella que no quería; la actitud de chulo-engreído-pero-con-corazón de Tony... A ver, que los elementos en sí, mejores o peores, están ahí y podrían aportar algo, pero el modo en que se intercalan, lo poco que contribuyen a veces y lo tediosos que resultan por momentos, me dejaban, personalmente, con ganas de que volviesen a la pista, a bailar y a chulear a todo el mundo que es en lo que la película conseguía parecerme absolutamente creíble. En la parte del Tony-Rey. Una lástima.


Nota: 5. La peli cumple con lo que promete. Una gran banda sonora y escenas disco, un gran bailarín y creíble personaje joven hastiado que sobrevive a su manera a un mundo que lo considera un cualquiera y en el que quiere destacar y, realmente, poco más. Pero, en general, es entretenida y resulta visible en todo momento.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

My Fair Lady - George Cukor

Henry Higgins es un arrogante profesor de fonética que hace una extraña apuesta: se propone conseguir que Eliza Doolittle, una vendedora de flores con un terrible acento, pase por duquesa en una fiesta.




En nuestra ronda de musicales, hemos escogido un clásico como My Fair Lady dado que ninguno de los dos lo había visto. En mi caso, lo hice para reconciliarme con Audrey Hepburn después de la decepción que supuso «Desayuno con diamantes». 





Los personajes:
— Eliza Doolitle (Audrey Hepburn): pobre como las ratas y sin ningún tipo de educación, Eliza sería una digna concursante de Geordie Shore y Henry está dispuesto a reeducarla con éxito.
— Doctor Henry Higgins (Rex Harrison): este hombre lo tiene todo: es misógino, prepotente, inapropiado y sobre todo, es tremendamente inteligente y competitivo. Y todo esto es lo que le lleva a hacer la extraña apuesta.




Los actores:
— estoy impresionadísima con Audrey Hepburn. De hecho, tuve que entrar en IMDB para comprobar que ella interpretaba a Eliza porque al principio es irreconocible, ¿dónde está la dulce Audry de «Sabrina»? De los papeles en los que la he visto, este es en el que hace justicia a la gran fama que la precede. Maravillosa.

Rex Harrison es insoportable, tal y como el personaje debe ser. Y como mención especial: Gladys Cooper en el papel de la desesperada madre de Henry. Esta señora es la bomba.


                      Peinado de lo más sencillo. Mañana me lo hago para ir a la oficina.

El guión:
— aunque un poco larga de más, es una película divertida y entretenida a la par que previsible. Pero nos gusta así. ¿Lo peor? El padre de Eliza. Porque sus escenas son un aburrimiento, el personaje es detestable y porque en la película no pinta nada. En serio, nada.

En cuando a la música, el resultado es irregular. Algunas, como la conocidísima «I could have danced all night» son fantásticas pero otras como «Get me to the church on time» son soporíferas. ¿La favorita de Palacio Onírico? «Just you wait»:


El maquillaje:
— como ya he comentado anteriormente, no reconocí a Audry Hepburn, sólo descubrí que era ella cuando quise saber el nombre de la actriz que interpretaba a Eliza. Creo que eso ya da una idea del gran maquillaje de esta película.

El vestuario:
— otro gran acierto. De hecho, los vestidos de Audrey en esta película se han convertido en un clásico en sí mismo.

Nota: un 8. Muy divertida y con grandes canciones. Una película imprescindible.

martes, 13 de noviembre de 2012

Boss (2ª temporada) - FX

La segunda temporada de Boss cuenta con un punto de partida mucho más trepidante en el que las bases más importantes de sus tramas se heredan directamente de la primera. Esto les permite contar con la velocidad necesaria para meterse en tramas más enrevesadas sin renunciar por ello al desarrollo de los capítulos en el primer tercio de la temporada.


Y es que, soñadores, Chicago, tal como se representa en la serie, es una ciudad horrible. Tom Kane, que a veces parece un diablo obsesionado con el poder y otras veces un político demasiado entregado a su causa como para dejar la ciudad en manos menos hábiles (eso dice, al menos), rasga y remienda, hace y deshace; Tom Kane mueve los hilos de Chicago y de muchos de las marionetas que se creen titiriteros. Todo es una red, y en lo alto, por ahora, está Tom.

La serie sigue, pues, con las idas y venidas de este personaje al que su enfermedad, sus decisiones y los problemas heredados amenazan con hundirlo constantemente; sigue con el increíble, intrigante y magnético tablero de ajedrez de Tom Kane.

El rey

Quizá el punto más importante de esta serie (ya lo era en su primera temporada y está claro que la segunda sigue su estela y la hace crecer), es ese sensación de encontrarse ante un rey y su reino. Tom Kane puede ser un mal hombre, puede ser despiadado, pero actúa en todo momento como si no debiera cuentas a nadie, los que se enfrentan a él juegan de forma miserable y traicionera (siendo el máximo exponente de esto el concejal Ross), desde el miedo; porque Tom Kane es el único rey de la serie y Kelsey Grammer lo reafirma con su forma de mirar y de fruncir los labios, de esperar lo mejor de todos quienes lo rodean y de hacer lo mejor para Chicago aunque el resto del mundo no sea tan inteligente como él y no entienda sus motivaciones (recordemos que este fue uno de los puntos de máxima tensión al final de la primera entre su principal hombre de confianza, Ezra Stone —Martin Donovan— y el propio Kane).


Pero hay un punto a mayores de toda esta maraña de traiciones y pleitesías, y es que el rey está enfermo. Mucho. Y cada vez más. Las recurrentes visiones, con una fuerte carga de Ezra, supongo que acuciadas por la culpabilidad, además de por ser una de las figuras, hasta el momento, más cercanas en la vida de Kane. Un Ezra imaginario que sigue, de algún modo, siendo la voz de la razón, aconsejando siempre mesura y reflexión. Tom sabía cómo era Ezra y se imagina una versión muy creíble de él, aunque a veces un poco cargada de reproches. Tampoco es que alguien pudiera culparlo por ello.

La guerra, esta vez, se origina porque Kane aumenta la tensión, tiene que mantener el poder y para eso realiza un gobierno mucho más duro en el que empiezan a rodar muchísimas cabezas; cabezas que, en ocasiones, él mismo había puesto donde estaban. Si el señor Kane ya era un hombre dado a tener enemigos en todas partes... ahora la ha hecho buena.

Alfiles, caballos y...

En esta temporada hay piezas que crecen mucho y a ritmo vertiginoso. Sobre todo los sustitutos de Kitty (Kathleen Robertson) y Ezra: Mona Fredriks (Sanaa Lathan) y el joven Ian Todd (Jonathan Groff). Estos personajes, sobre todo al principio, parece que no son capaces de hacer frente a los huecos, enormes huecos, que dejaron sus predecesores; pero capítulo a capítulo, arañando el cemento, palmo a palmo, van tejiendo sus personalidades y consiguen, casi, que olvidemos los personajazos con los que Kane se protegía en la primera temporada.

Mona Fredriks e Ian Todd. Ay, señoritos, ¡cuánto os queda para molar de verdad!

Quizá, mal que me pese, el personaje que más consigue desarrollarse es Ian Todd. Y digo esto porque su personaje me resultó odioso desde el principio, es muy joven y constantemente parece que le faltan tablas, usa el sexo para hacerse con los personajes que lo rodean (a lo Cersei, pero saliéndole bien porque, en realidad, es un chaval inteligente) y uno nunca sabe hasta qué punto apoya a Kane. Mona es un personaje que, si bien llega a hacerse un hueco y no parecer un mero esbozo para suplir el increíble personaje al que suple, nunca deja de ser un poquito plana. Le faltan motivaciones. Sí, abandona a Ross y se va con Kane por las promesas de este de hacer algo con los Jardines Lennox, pero nunca mira más allá. Ella y sus malditos jardines. Es todo cuanto es capaz de ver.

Contra estos personajes de los que hablaba antes, tenemos las evoluciones de dos personajes que dan constantes saltos, son Kitty y el candidato a senador Ben Zajac (Jeff Hephner). Uno nunca sabe qué esperar de ellos, son piezas terribles y muy capaces en el juego al que todos juegan, pero sus movimientos son difíciles de prever.

A veces aliados, a veces enemigos, a veces se protegen y a veces se atacan miserablemente. ¿O no? ¿Cuál es el juego del Rey? ¿Cuál es el juego de los caballos?

Y tenemos por último a la torre (que me parece a mí que a Kane solo le queda una, tras ordenar morir a la segunda al final de la primera temporada), un personaje que aguanta más o menos imperturbable desde el principio de la serie: Meredith Kane, que siempre ha mostrado una actitud parecida hacia el mundo y hacia su marido; un personaje del que tenemos una idea muy sólida incluso en sus momentos más inesperados. Quizá no sea la mejor de sus piezas y quizá tenga sus historias de fondo, pero lo cierto es que Meredith, cuando se la necesita, es un muro desde el que reincorporarse.

La reina y el ejército enemigo

Es difícil elegir un rey enemigo. Quizá pudiéramos decir que ese enemigo es el cuarto poder, que es la sombra que siempre amenaza a Kane de fondo, pero Kane es un hombre que parece tener, en el fondo, infinitos recursos y una asombrosa fortuna. Demencia de cuerpos de Lewy aparte.

La reina es la candidata a senadora Walsh, una mujer que se las da de incorruptible. No le afecta el dinero que pueda ofrecer Kane, no le afectan las promesas. Ella hace su juego. Y no es el juego de Kane. Y llegados a este punto, a un tablero de ajedrez en el que solo se pueden tener fichas blancas o fichas negras, tus opciones son «ser de los de Kane» o «ser de los enemigos de Kane». Sirva, por tanto, Walsh como enemiga; que yo creo que era, a priori, la más inmune a las artimañas del viejo rey.

Pero en una serie con tantos frentes abiertos (debe de tener el mayor número de frentes por personaje que he visto en mucho tiempo) es difícil dibujar exactamente al rey enemigo, viendo más la masa de enemigos y cómo aumenta que las figuras en sí.

¿Una figura del otro lado? Por tamaño y relevancia nombraré al concejal Ross, que en su momento fue pro-Kane y ahora es una rata miserable intentando hacer pequeñas heridas siempre por la espalda. Heridas de cobarde. Puñaladas traperas.

¿Los demás? Los demás, todos peones. Kane contra un mar de peones.

Peones, decía.

Nota: 9. La segunda temporada de Boss es una pieza de artesanía que solo peca de un inicio empañado por unos personajes que, sencillamente, no están a la altura de los que se han perdido. Ian crece mucho durante la temporada, pero nunca suple el papel de Ezra (dicho de otro modo, siento ser tan rotundo, Jonathan Groff no tiene la presencia en pantalla de Martin Donovan) y Mona Fredriks (y su actriz) no suponen ningún tipo de desafío a la siempre astuta y juguetona mirada de Kitty, la preciosa y eficaz Kitty. En cualquier caso, una serie muy recomendada; una historia que requiere mucha atención y un apartado artístico muy en la línea del de la temporada original.

Entradas relacionadas
Boss (1ª temporada).

lunes, 12 de noviembre de 2012

Downton Abbey (3ª temporada) - ITV

Con Downton Abbey ha pasado algo muy extraño, y es que se nos traspapeló la reseña de la segunda temporada, que es quizá la más mediocre, y no tenemos en previsión volver a verlas próximamente (yo no tengo la intención, al menos), así que por lo pronto daremos El palacio de los sueños seguirá sin contar con reseña de la segunda, y dará un salto de un año hasta la tercera.


La tercera temporada ha recuperado el tono fuertemente costumbrista, más basado en la familia y sus dramas propios que en la guerra y otros conflictos de mayor rango. El resumen es claro, Downton Abbey ha vuelto al terreno que controla y esto ha jugado en beneficio de la serie.

De vuelta a los orígenes

La segunda temporada de la serie fue, creo, más ambiciosa que la primera y que la tercera. Las tramas se pisaban unas a otras, avanzaban a toda prisa y lo cierto es que apenas dejaban respirar. Además, lidiaron con ciertas cosas que producían verdadero pasmo (Matthew Crawley con la amnesia, el trauma de la guerra y demás; el desarrollo de la historia del infame Thomas Barrow, las escenas en las trincheras, la señorial mansión de Downton transformada en un hospital de campaña... Locura, vamos); pero a una gran parte de los espectadores ese endiablado ritmo y esa retahíla de cambios sobre el esquema original de la serie pareció no caerle especialmente en gracia y Julian Fellowis y su equipo parece que han decidido devolver la serie a un cauce más costumbrista, más cercano, en el que el tema culebronesco sigue siendo la principal baza y una de las mejor trabajadas.

Matthew Crawley y los siempre hipnóticos ojos de Lady Mary.

De todos modos, la estructura de la temporada es un poco (o un mucho, en realidad) rara, con tramas que acaban en el capítulo cuatro, tramas que acaban en el 6 y tramas que acaban en el 8, mientras que casi continuamente aparecen otras nuevas, con lo que es difícil hacer una presentación sin ningún spoiler. Es por eso que voy a sombrear este párrafo, aunque aclaro que no entraré en detalles de las tramas:

La familia Crawley (Lord y Lady Grantham) sufre verdaderos apuros financieros (bueno, apuros para mantener Downton Abbey, claro) y deben buscar solución al problema. El señor Bates va a la cárcel por el presunto asesinato de su mujer y Anna quiere sacarlo de allí y casarse con él. A Mrs. Hughes le detectan un posible cáncer. Thomas Barrow trata de forma llamativa a un nuevo criado de Downton. Lady Sybil se casa y queda embarazada de Tom Branson (que hasta hace dos telediarios era el chófer) y Lady Mary disfruta de su casamiento con Matthew Crawley.

Sí, esas son las tramas principales para 8 capítulos.

Dramón

Para mí el dramón es un género en sí mismo, pero sin la connotación peyorativa que se le suele dar. Downton Abbey muy en la línea de otras producciones inglesas es un culebrón increíble en el que los detalles se cuidan al milímetro y en el que el vestuario, los escenarios y el reparto han sido elegidos con verdadero esmero. Nada de eso ha cambiado.

Para mantener el tono ultradramonesco hay ciertos elementos que siempre deben estar presentes. Para conseguir esto, o damos vueltas y revueltas al mismo tema (y entonces, seguramente, consigamos uno de esos dramones que dan sentido peyorativo al término) o repartimos una mano entera de dramas. Con el anterior párrafo sombreado supongo que podemos aceptar que la segunda opción es la elección del señor Fellowis. ¿Qué consigue con esto? Que el espectador siempre tenga algo que ver, algo en lo que interesarse y, sobre todo, algo con lo que empatizar.

Al menos, esta subtrama consiguió uno de los momentos más memorables de la promoción de la tercera temporada...

Y es que como todos los dramones, Downton Abbey (que puede ser uno de los mejores, no discutiré eso, pero no planea exactamente revolucionar el mundo de las series) juega con el interés del espectador. Las tramas se cortan siempre en un momento gancho (en un cliffhanger) y nos dejan con ganas de matar a todo el equipo de guionistas, y de repente otra, y cuando cortan esa ponen otra; y de repente vuelven a la primera o a la segunda, y así constantemente. Con esa estructura uno aprecia cómo va evolucionando todo a la vez y, si los guionistas consiguen que todas las tramas tengan un alcance, desarrollo y brillo similar, que todas enganchen al espectador.

Las pequeñas máculas

Y es que esta temporada, para mi gusto, tuvo algunos detalles que, personalmente, habría eliminado o reducido drásticamente. Esto puede sonar raro, o terriblemente incendiario, en una temporada de 8 episodios de 50 minutos, pero el caso es que hay tramas que acabaron resultándome soporíferas.

Casi toda la trama del señor Bates, por ejemplo, me parece que sobra. Se cuenta de forma aburrida, el personaje no interesa en absoluto, su situación da todo lo que tiene que dar en muy poco tiempo y luego pasan capítulos y capítulos sin aparentes avances hasta que por harte de magia todo se resuelve y son felices, y vuelven a Downton Abbey y todo el mundo les da un abrazo, les estrecha la mano y tal y cual.

No sé si le pasaba a alguien más, pero de verdad que cada vez que centraban la historia en Bates, me entraban ganas de quitar la serie. Menos mal que con esa forma de saltar de personaje en personaje casi nunca tenía que sufrir a Bates durante demasiado tiempo continuado.

Lady Sybil, tan adorable como siempre.

La otra, es un caso algo más peliagudo. Lo cierto es que me parece que en cierta medida era una buena decisión, pero quizá se equivocaron de personaje. La muerte de Lady Sybil en el parto era una idea interesante. Matar a un personaje importante de la serie era una buena idea y una buena forma de conseguir implicación emocional de los espectadores. Pero precisamente Lady Sybil ya era un personaje que se había ido a Irlanda, que había vuelto para actuar unos cuantos capítulos porque iba a tener a su hija y ya está. Pero cae ella. Y sí, es un momento triste (bien), Sybil era una persona encantadora y muy progresista que resultaba fácil apreciar (bien), pero su muerte a efectos prácticos es la menos relevante de casi todos los personajes posibles. Aunque, al menos, ahora la serie aprovechará a Tom para algo, que siempre me pareció un personaje secundario sobrante y que ahora, tras la muerte de Sybil parece que puede conseguir cierta relevancia más allá de dónde enchufa su miembro. Además, la serie tuvo su momento de «lo conocido es mejor que lo nuevo». Me resultó chocante que en una serie en la que insisten tanto en que Robert Crawley es un hombre obsoleto que no ha sabido adaptarse a los tiempos, hayan tomado la decisión de que el médico de toda la vida que conoce a sus pacientes tuviese razón sobre el especialista a la última. Ese momento casi paternalista de «en ningún sitio como en casa» y de que «lo de siempre es mejor» me pareció un poco... un poco decepcionante.


Nota: 8,5. Downton ha recuperado su estilo, su ritmo y sus formas y una vez más ha conseguido una de las temporadas más vistosas y visibles del otoño correspondiente.

Entradas relacionadas
Downton Abbey (1ª temporada).


Y este fue el momento promocional que os comentaba antes, Hugh Bonneville mostrando la camiseta ante los periodistas reunidos. Muy grande: