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martes, 30 de noviembre de 2010

Ritmo aceptable

Hoy, por la noche, recuperaré un ritmo vital aceptable, así que espero volver mañana con cierta regularidad. Esta última semana y media se me ha hecho un poco cuesta arriba, pero hoy... pasa lo peor.

Para compensar esta ausencia, os dejo con:

El último trailer de Juego de Tronos.


Diario de Rorschach, sin más xD. Visto en Zona Fandom.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Días ajetreados

La verdad es que estos días están siendo algo más infernales de lo esperado  (tampoco mucho, en realidad, pero el tiempo que libero prefiero, egoísta yo, ocuparlo en otros quehaceres); así que hasta el lunes 6 habrá un ritmo de actualización muy bajo; aunque, al menos, espero hacer comentarios sobre la segunda temporada de Roma, el libro La Plaga (The plague tales) de Ann Benson, la película The Rocky Horror Picture Show y, probablemente, la última temporada emitida de Breaking Bad. Además de un análisis in media res de The Walking dead, que tal vez sea, creo yo, el producto más sobrevalorado del año (porque Avatar es de 2009, claro).

jueves, 18 de noviembre de 2010

Weeds (2ª temporada) - Showtime

La segunda temporada de Weeds tardó un poco en arrancar, en mi opinión, al menos; tardó, fundamentalmente, en cambiar de verdad el eje argumental y dar un vuelco. Una vez dado, la serie volvió a gustarme.

Imagen de Seriesadictos.com.

Esta temporada se centra en el territorio, fundamentalmente; y en los problemas que le causa este a Nancy. Problemas con sus viejos conocidos, con los nuevos conocidos y con su Nuevo Conocido, por llamarle de alguna manera. El caso es que, muy en la línea de la serie, todos, por supuesto, son idiotas. Esto no es una crítica a la serie, que conste; los personajes varones son todos imbéciles, desde el principio. Todos. Sin excepción. Los personajes femeninos... bueno, la verdad es que también. Salvo Nancy, en la primera temporada, al menos; en la segunda cae con todos los demás... sobre todo, según se acerca el final de temporada. Diréis, "pero todos tienen puntos fuertes" y no os faltará razón; pero esto no quita que todos sean idiotas.

Es una serie graciosa, es cierto; con un sentido del humor algo menos amargado que el de Breaking Bad, aunque no demasiado. No obstante, Weeds parece evolucionar hacia un aumento del grado de tristeza con lo que no sé cuán depresiva podrá acabar siendo. La historia, sin perder su sentido del humor, recorre derroteros más oscuros y deprimentes. Qué diantres, eso le ha dado punto y ha conseguido que la siga viendo; así que ¡bien jugado, Showtime!



Nota 7: el principio de temporada me pareció bastante aburrido y, de hecho, acabé viendo una serie y una temporada de otra antes de decidirme a seguir con ésta; pero la segunda mitad de la temporada me pareció realmente divertido a pesar de su trama cada vez con menos alegrías. Así que supongo que, en conjunto, se mantiene a la altura de la primera.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Breaking Bad (2ª temporada) - AMC

Si la AMC pusiese más mimo en otras de sus series, la consideraría una verdadera hermana pequeña de la HBO, pero no... la verdad es que las otras series a las que me he acercado carecen de la elegancia y majestuosidad de Breaking Bad; una serie en la que todo está increíblemente trabajado.



La imagen de Breaking, aunque se cambia de director casi en cada capítulo, está muy bien. Los escenarios abiertos, grandes, vacíos y tristes; desolados. Los escenarios cerrados, que varían de la más absoluta normalidad, al caos-orden del laboratorio y al caos-caos sucio y putrefacto de las casas de los yonquis en los suburbios. Grandioso. Los personajes, sobre todo, por supuesto, el protagonista y su escudero: Walter White y Jesse Pinkman, a cada cual más grande, a pesar de la inefable estupidez del segundo; estupidez que, seguramente, se deba a su abusivo y continuo uso de drogas.

Si la primera temporada nos introducía en la situación de Walter "Eisenberg" White y en cómo se metía en el negocio de la metanfetamina; la segunda temporada nos cuenta su ascenso en los bajos fondos; su carrera profesional, digamos. Excepto escasas salvedades, la serie mantiene su tono tragicómico; aunque hay algún capítulo sin un solo toque de comedia (salvo que el espectador tenga un sentido del humor verdaderamente enfermo; si yo no le he encontrado el punto, dudo que sea sano encontrárselo. Sin ofender). El ritmo es similar al de la primera temporada, aunque con algún capítulo algo más rápido, no demasiado, pero sí ligeramente. Los personajes evolucionan... de forma... ¿lógica? No lo sé, no me queda claro como Walter ha cambiado tan rápido y se ha convertido en Eso. Walter en esta temporada ya se ha "corrompido" o "vuelto malo", que supongo que es lo que quiere decir el título. Cabe destacar, además, que no parece que haya terminado su escalada en la Montaña de la Malignidad.

El final, no obstante, me pareció algo decepcionante; no supo —considero— estar a la altura del clímax que se podía esperar. Estuvo bien y cumplió, es cierto; pero careció del brillo y la contundencia que tiene casi toda la temporada.

La música suele estar muy bien; pero la verdad es que las canciones mexicanas que ponen son demasiado largas. Sobre todo, por supuesto, en el capítulo Negro y Azul, donde acabé odiando la voz, los instrumentos y a la madre que los parió a todos. 3:10 con la melodía más rallante que uno pueda imaginar fuera de los 40 Principales.

Si no habéis empezado a verla, tardáis. Breaking Bad es de las mejores series que se pueden encontrar. 

Nota: 9. El final no me cautivó —que supongo que era parte de la intención original—. El resto fue tan grandioso como esperaba tras la fantástica primera temporada.

Otras temporadas:
1º temporada.
3º temporada.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Carnivale (2ª temporada) - HBO

Hace una semana y poco os hablaba de la primera temporada de esta apetecible serie de la Gran Creadora de Series, la HBO. La verdad es que esta segunda temporada ha resultado... bastante decepcionante.



La serie fue cancelada aquí, en el último capítulo de la segunda y, en mi opinión, no está concluida por empecinamiento de sus creadores. La segunda temporada tiene un tema central muy claro, la lucha entre la Luz y las Tinieblas. Y lo cierto es que quitando los últimos minutos del último capítulo; la serie quedaría perfectamente terminada. Todo ha sido hecho, pero entonces, magia potagia y de vuelta a la situación de inicio de temporada, como si las últimas 10 horas de temporada no hubieran transcurrido en cuanto a efectos sobre dicha batalla. Los personajes han evolucionado, nos lo hemos pasado bien, pero era todo un truco y el prestidigitador nos sonríe mientras nos enseña que, en realidad, no hay ningún conejo. Supongo que los creadores consultarían cuántos espectadores seguían la serie y cuanto share ocupaban, así que no puedo dejar de pensar que, si los números eran tan malos, su horrible final es mera muestra de orgullo.

La realización, en su conjunto, sigue siendo muy digna. Unos paisajes desolados y tristes, una suciedad repugnante cubriendo todo y a todos, una pobreza que sólo podría ser más tangible si nos diese una patada en el estómago (por no decir otros lugares) y los mismos personajes que, más que vivir, sobreviven.

Aprovechando las presentaciones de la anterior temporada, la segunda de Carnivale tiene más ritmo. Bastante más, incluso. Infructuoso, teniendo en cuenta que lleva a un bucle absurdo, sí; pero hasta llegar a él da una sensación de velocidad extraña en material de la HBO.

Nota de la temporada: 6.5. Peor que la temporada de abertura, en gran parte debido a uno de los finales más frustrantes que recuerdo haber visto. Pura decepción, señores.

Nota de la serie: 7. La serie está bien y, en cualquier caso, merece la pena verla. El gran problema que enfrenta es el de un terrible broche, con una boca llena de dientes que desea mordernos en los ojos; pero eso no la convierte en un mal producto. Los principios y finales marcan la primera impresión y el regusto que se le queda al espectador... yo los cuidaría un poco más... ante la duda de qué pasaría con la serie.

Otras temporadas:
1º temporada.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Roma (1º temporada) - HBO/BBC

Las series de la HBO (aunque en este caso sólo está coproducida por ellos) se enfrentan, en ocasiones, a un problema: una coral demasiado grande y confusa. Me explico, cuando empieza The Wire, uno tarda 3 o 4 episodios en situar mentalmente a cada personaje. ¿Y quién coño es Daniels? ¿Y cuál era Omar? ¿Stringer era el del juicio o era...? Los capítulos duran una hora, así que uno tarda 3 o 4 horas en sentirse situado. Esto es mucho, lo comprendo.

Si bien en The Wire no me sentí asfixiado por este hecho, la primera vez que vi Roma sí me pasó. Salvo Lucio todos eran del mismo palo (así... mediterraniformes) y me los confundía. No me sentía situado y me amargó un poco la serie, al punto de que la abandoné en el capítulo 2, teniendo clarísimo que estaba dejando una gran serie. Es decir, no era un asunto cualitativo; era sólo que me perdía y eso me ahogaba demasiado mentalmente. Hace poco decidí verla, porque le tenía unas ganas terribles, y allá fue: devoré Roma sin compasión.



Roma lo tiene todo. Superado ese bache, que no doy por hecho que sea tal, sino más bien falta de costumbre porque nos lo suelen dar todo muy mascadito como regurgitan las aves la comida a sus polluelos. El caso es que los personajes de Roma molan lo que no está escrito: Julio César es una presencia noble, altiva y orgullosa, una criatura evocadora y magnífica a la que resulta difícil no apreciar y respetar. Voreno y Tito son el dúo dinámico de turno; Voreno, un hombre serio, eficaz y leal; Tito, un legionario pueblerino, un tipo de Sancho Panza que te puede quitas las entrañas con una mano mientras con la otra agarra a tres prostitutas. Marco Antonio, el fanfarrón y payasete Marco Antonio, riéndose de todo y de todos; pero leal a su manera. Esa zorra insidiosa que es Attia de los Julios, una persona sin escrúpulos cuyo único aporte no repugnante a la serie es el de su cuerpo; sus hijos Octavio y Octavia, a cual más adorable. Servilia, Bruto, Cicerón, Pompeyo, Niobe, Eirene, Posca, Castor, Timon... una horda de personajes entregados a la creación de una historia ambiciosa, completa y detallista del viejo Imperio Romano. De cómo César alcanza un poder imperialista y los viejos amantes de la República ven atrocidades por todas partes.

Una horda de extras completan la ocupación humana de unos decorados amplísimos y muy bien cuidados. Una Roma llena de gente de todas las clases y de pintadas, unos ciudadanos de sexualidad desinhibida y un tanto tortuosa, una gran cantidad de personas ruines, de intereses cruzados y de quién sabe qué más, se entrecruzan configurando la trama argumental de la serie, que se desarrolla a ritmo moderadamente rápido (sobre todo en producciones de la HBO, debió de ser la presión de la BBC), sin cortarse un ápice con la sangre, y es que Roma tiene algunas de las escenas de combate más realistas y brutales que he visto hasta el momento. Brazos y piernas cercenadas, perforaciones varias, laceraciones a punta pala, todo ello con un mimadísimo trabajo de imagen que repercute en obvio beneficio de la serie.

Una gran dirección, unos grandes actores (aunque algunos no parezcan muy romanos, otros muchos sí), unos grandísimos escenarios, vestuario, maquillaje y efectos.

Nota: 10. Intachable. Una serie imprescindible.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El primer gran asalto al tren - Michael Crichton

Así se llama la película en castellano. Con guión y dirección del señor Crichton, El primer gran asalto al tren nos presenta a Sean Connery en el papel de Pierce, a Donald Sutherland en el papel de Agar (su cerrajero y compinche) y a Lesley-Anne Down (que en el 79 era absolutamente preciosa) en el papel de Myriam.



La película no es demasiado fiel a la novela aunque cuente la misma historia, y aunque el guionista y director sea el escritor de la misma. Los cambios no afectan... «demasiado», aunque ciertas escenas pecan, aquí, de ridículas. En cualquier caso, lo cierto es que el visionado resulta muy entretenido, los personajes están bien encarnados y la serenidad de Connery-Pierce, el carisma de Agar-Sutherland y la belleza y recursividad de Lesley-Myriam, le da una potencia sobrada para hacerse un hueco en nuestras apretadas agendas.

Otras partes del reparto también han sido muy bien elegidos, destacando a la hija de los Trent, de quien en el libro se insiste en que es poco agraciada; sus padres (estos son sencillamente fantásticos) y el propio Fowler. No obstante, aquí, en este punto exacto, llega el primer tirón de orejas que le doy a Crichton (o que le daría si hubiera tenido ocasión): ¿y Barlow? ¿Dónde coño está Barlow? Lo cierto es que en el libro no tiene un papel demasiado... constante, pero todo lo que hace es importante. E imponente. ¡Dioses, si seguro que la mitad de los personajes que se lo encuentran en el libro tuvieron pesadillas posteriormente con él! ¡Con la cicatriz blanca de su frente, con su sombrero calado! Una lástima que no aparezca casi nunca y nunca de cerca...


La recreación del robo es muy similar a la del libro, aunque algunas partes están cortadas o malamente aceleradas. No es un cambio demasiado negativo, aunque sí le falta la definición y perfección del otro. Los personajes y sus actuaciones no parecen tan justificadas como en la novela, es un hecho.

El juicio, sin ninguna duda, es menos carismático. Pierce no hace sus mejores declaraciones y el juicio pierde, con ello, casi toda su gracia. Sigue siendo relevante, por supuesto, pero Pierce no parece la misma persona. Aunque es arrogante, le falta la prepotencia de quien se cree vencedor, de quien cree que lo tiene todo en su mano y de que quienes le rodean no hacen más que bailar cómo indica él con los hilos. No, esta parte falla.

Por lo demás, fiel o infiel, mejor o peor; la película resulta sumamente entretenida, los actores convencen y uno se queda con la sensación de haber visto una buena película. No una gran película, pero sí una buena película.

Nota: 6,5. Está bien. No es como el libro, pero las adaptaciones suelen perder. Es un buen reparto, tiene unas buenas puestas en escena y todos los detalles del tren están muy conseguidos.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

El león, la bruja y el armario - C.S. Lewis

Este es, que yo sepa, el primer libro de Narnia. Recuerdo que, en su momento, hace unos años, vi la película. Me había parecido ligeramente mala. No una película horrible, ni mala-mala; pero sí afectada por esa peste de la mediocridad. El caso es que acabo de leer el libro, ayer mismo, y he de decir que el libro es mediocre tirando a ligeramente malo, de dónde deduzco que la calidad de adaptación de la película tal vez sea magistral —en realidad no la recuerdo tanto como para asegurarlo.




Un armario conecta nuestro mundo con el mágico mundo de Narnia, donde en tiempos gobernaba Aslan el león y todo era maravilloso, pero que desde hace unos años gobierna La reina del Invierno y entonces, siempre es invierno, pero nunca llega la navidad. ¿Qué? Es un cuento infantil, me parecen unas premisas moderadamente válidas. Durante la Segunda Guerra Mundial, la pequeña Lucy llega por accidente allí y al poco lleva a todos sus hermanos —Peter, el más noble y mayor, Susan... ¿la que se va a hacer una verdadera mujer? y Edmund, el traidor ruin y miserable— con ella a Narnia porque, por su culpa, un simpático fauno llamado Tumnus se ha metido en serios apuros. Y bueno, viven su cuento de aventuras en Narnia, como era de esperar.

Eso es, en principio. Un cuento de fantasía infantil con toques de aventuras. Bajo mi absolutamente subjetivo punto de vista, en realidad no tiene mucho más. Se deja leer con una facilidad pasmosa (a pesar de recurrir varias veces a solucionar situaciones porque sí, porque hay que seguir con la trama; y darle muy poca coherencia a los personajes, que cambian de opinión —sobre todo Edmund, el traidor— como de chaqueta), la edición que tuve entre manos tenía una letra grande y unos interlineados generosos, ofreciendo una lectura muy cómoda.


Spoilers:
Veo en Wikipedia que, al parecer, tras la muerte de Lewis se publicaron varios escritos suyos diciendo que todo era una metáfora cristiana. Que Aslan muere por salvarnos porque es Jesús (más o menos), que Edmund, el traidor, es Judas; que a Aslan resucitado se lo encuentran las dos mozas (como con Jesús) y que Peter es Pedro, claro. Bueno, no es que sea difícil de encajar eso en la novela, la verdad...


La verdad es que, al menos por el momento, no voy a seguir con esta serie de libros. No me ha llamado para nada la atención, qué le vamos a hacer.

Nota: 5. Se deja leer pero carece de una gran narración (incluso dentro de su estilo), de unos grandes personajes o de una gran historia. Así de simple.

martes, 9 de noviembre de 2010

El gran robo del tren (libro) - Michael Crichton

Especifico que hablo del libro porque la película también es dirigida y guionizada por Crichton y, dentro de un par de días, de hecho, también la comentaré. Pero hoy me ceñiré, estrictamente al libro; aunque es posible que en mi comentario sobre la película haga alguna comparación con lo que diga hoy.



La historia se ambienta en el Londres victoriano, con toda su mugre, su contaminación, su pobreza, su latrocinio y demás. La ambientación es, absoluta y sinceramente, fantástica. El trabajo de Crichton para llevarnos a un escenario creíble es digno de mención. La suciedad del Londres que nos describe se respira, se pega a la piel y, si hace falta, nos escupe en un ojo. Es un escenario horrible y chungo, lleno de ladrones, atracadores, corrupción, prostitutas, gente explotada, apuestas ilegales y enfermedades venéreas. Sí, parece que nos habla de los verdaderos finales del siglo XIX, aunque tanto enamorado del "cualquier tiempo pasado fue mejor", crea que el siglo XIX (y todos los anteriores) fueron algún tipo de maravilla panaceica.

El señor Pierce quiere robar el oro que va para pagar a los combatientes en Crimea. Este oro se transporta en el interior de dos cajas fuertes Chubb, que salen en un tren una vez al mes. El caso es que para robarlas tendrá que entretejer un plan intrincado que le permita obtener las cuatro llaves (dos para cada caja fuerte), acceder a ellas, coger el dinero e irse antes de que nadie se dé cuenta.

Para conseguirlo tendrá que confiar en distintas personas, en que los planes salgan bien, y en que nadie la pifie, dé el chivatazo y demás.

La novela tiene un tono policíaco importante, aunque casi siempre desde el punto de vista del que orquestra el robo, que se desarrolla con suma finura. Un robo de guante blanco.

Tiene una descriptiva bastante cargada y detallada, que realza el toque decimonónico que tan bien le sienta a la historia. Los personajes son todos interesantes y muy carismáticos, el caso está fantásticamente presentado y de forma amena (el señor Crichton tenía un don para contar historias que resultasen entretenidas, creo yo).

Nota: 8. El gran robo del tren es una muy buena novela, tiene una buena narración, unos personajes aceptables (Pierce, en concreto, es un gran personaje; tanto que cuesta no apoyarlo en sus decisiones y desear que se salga con la suya) y un desarrollo muy entretenido. Recomendable, sobre todo si os apetece informaros sobre la época y Londres y sus extrañas costumbres.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Weeds (1ª temporada) - Showtime

En el fantástico lote de sugerencias formado por Deadwood, Studio 60 y Weeds, ésta fue la última que me decidí a ver. La verdad es que estuvo bien, no a la altura de las otros dos... pero ha sido una serie más que aceptable.



Weeds va de una mujer que tiene que sacar a su familia adelante ella sola —su marido se murió— y se mete a vender maría y hachís. Así, muy resumidamente. Los personajes viven en Agrestic, una de estas comunidades de casitas clónicas yankees en donde se confunde la amabilidad y la falsedad, la bondad y la maldad. Todo se mezcla con límites difusos. Algo huele mal en Agrestic, supongo que es el mejor de los resúmenes posibles.

¿Qué decir sobre los personajes? Pues la verdad es que sacando a la madre (que además, en mi modesta opinión, está muy buena), son todos para matarlos. Me dan asco: los hijos, el payaso y el lunático; el cuñado —que tiene un retraso más profundo que la Fosa de las Marianas—, la sirvienta, sus compradores, sus suministradores, Celia —su mejor amiga— que es un personaje cargante... sinceramente, esto es lo que más me echa para atrás de la serie. El guión —ahora "guion", sin tilde; pero yo soy un rebelde sin causa— está muy bien, típico de esos dramas cómicos, con un agudo sentido del humor negro, un cinismo casi arrastrado y una desesperación que impregna cada uno de sus minutos.

Nota: 7. Para una temporada es una buena fórmula, pero la verdad es que llevan 6 temporadas y a mí el principio de la segunda ya me aburre ligeramente. Es un problema que tengo con la otra gran producción de Showtime, Dexter; que en su segunda temporada me aburrió —al darme, sólo y únicamente, más de lo mismo— y la acabé dejando. A ver si pillo un día ésta con ganas y sigo.

Siguientes temporadas:
2º temporada.
3º temporada.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Carnivale (1ª temporada) - HBO

Bueno, qué decir, es una serie seria de la HBO así que uno ya se hace unas expectativas. Se dice: "joder, tiene que ser la leche". Y claro, la HBO pone un mimo en las cosas que no es normal, y uno acierta. Carnivale es una pequeña delicia de mitología contemporánea y del triunfo del esperpento humano en el Estados Unidos de después del crack del 29.



Carnivàle nos cuenta la historia de un espectáculo de feriantes, con mujer barbuda y todo. Como debe ser. Ben Hawkings huye de la justicia y encuentra refugio con estos feriantes, que son dirigidos por El Patrón (al que nunca se le ve) a través de Samson —el enano— y, en ocasiones, de Lodz —el mentalista ciego. Ben, pronto, nos revela que tiene poderes: puede, pagando el precio, curar dolencias, roturas, e incluso traer de entre los muertos. Sólo necesita el entrenamiento o la disciplina adecuada.

Resulta que, además, rizando el rizo, el señorito Hawkings tiene una especie de sueños chungos y revelaciones que comparte con un sacerdote bastante oscuro llamado Justin (como Bieber) Crowe, que está convencido de que es la mano ejecutora de Dios en la Tierra.

Sin gran complicación, la serie parece indicar un cruce de intereses entre Dios y el Diablo y como, de algún modo, mueven sus fichas en el tablero que es nuestro mundo. De hecho, la serie empieza con Samson recitando lo siguiente: "Al principio de los tiempos, tras la gran guerra entre el cielo y el infierno, Dios creó la tierra y le concedió su dominio a un astuto simio al que llamó hombre. De cada generación nació un Hijo de la Luz y un Hijo de las Tinieblas. Grandes ejércitos se enfrentaron de noche en la antigua guerra entre el bien y el mal. Y apareció la magia y la nobleza y una inimaginable crueldad. Y así fue, hasta el año en que un falso Sol estalló sobre Trinidad y el hombre decidió cambiar para siempre el milagro por la razón.", y parece que sí, que los ingredientes han sido presentados de antemano para demostrar que no había trampa ni cartón, justo como en un juego de feria.

Los opresivos y terribles sueños compartidos por los dos visionarios, la pobreza de casi todos los lugares que visita el espectáculo y demás, nos transportan a unos escenarios bastante, en mi opinión, oníricos. Hay, además, un juego recurrente entre lo que sucede alrededor del espectáculo y lo que le pasa a Justin. Lo normal es que cada capítulo, justo después de la cortinilla, empiece con uno de esos sueños proféticos para mostrarnos la exaltación y el nerviosismo con que se despierta Ben. A partir de ahí se desarrolla la trama del episodio, en general de forma bastante cerrada, salvo el puñado de preguntas que persisten desde los primeros capítulos hasta el final. A ver si la segunda temporada les da solución.

Los personajes son muy interesantes. Samson, Justin, Ben, Sofie, su madre, el grupo de bailarinas putillas, Johnsy, el patrón, Lodz, la mujer barbuda... todos forman parte del misterio, parte de la magia que rodea todo en la serie. Unos aportan más y otros menos, pero todos contribuyen a esa espiral que se da en las proporciones adecuadas para ser absolutamente maravillosa.

En cualquier caso, tal y como cabía esperar. Una gran, gran serie. Gracias a Lau y a Lúa por la recomendación.

Nota: 8,5. Una gran serie, una fantástica ambientación, unos magníficos personajes y ese sello personal de "hecho obra maestra por gracia de la HBO".

Otras temporadas:
2º temporada.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Casablanca - Michael Curtiz

Hoy, creo, me ganaré algunos enemigos. Casablanca es considerada, por muchos, como la mejor película de la historia y, por casi todas, como una de las mejores. Yo he esperado 23 años y pico para verla y, lo cierto, es que aún pareciéndome una muy buena película, su reputación me parece exagerada. Muy exagerada.



Casablanca es una película sobre la concepción del amor y el honor de Rick. Lo cierto es que su eje argumental podría ser la base de un telefilm de sobremesa de Antena 3, están todos los personajes: el personaje oscuro y atractivo, la mujer hermosa y panoli, el esposo aburrido entregado a una causa (aquí ya tenemos el triángulo, que se relacionará —creo yo— de manera algo caótica y forzada) y, sus motivaciones, la verdad, me recuerdan bastante a ese tipo de películas. Así que, desde mi punto de vista, no es nada argumental lo que hace grande a esta película que, insisto, no me parece sobresaliente, ni mucho menos.

¿Qué aporta Casablanca? A mí me aportó imagen. Unas escenas cuidadas y plagadas de sombras en las que Ingrid Bergman destaca como una especie de ángel luminoso y una música envolvente y cálida. Sí, para mí lo grande de esta película han sido sus aspectos audiovisuales propiamente dichos. Muchos los valoran en Matrix, o en Iron Man, pues yo los he valorado en Casablanca, pareciéndome, con mucho, lo mejor de la película. Y no pretendo decir que ésta sea como Iron Man, no forcéis las comparaciones.

La película resulta entretenida y tiene una serie de virtudes intachables, no obstante me esperaba algo más; una sensación de brillo perfecto innegable, de luz guía y la más descarada maravilla. Pero no, no fue eso lo que me transmitiró: una buena película con un reparto de lujo, unas escenas cuidadas hasta la obsesión y una música de ensueño. Eso sí.

Nota: 7,5. Una buena película, sin duda alguna; aunque a mí no me pareció merecedora de tanta maravilla, fervor y resto del percal.