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martes, 31 de mayo de 2011

Laulau - Conoce a Albos


Albos y yo hemos decidido hacer un par de post para que nos conozcáis un poco más. Como somos una pareja entrañable y bienavenida, vamos a hablar de nuestros defectillos. Las cosas bonitas ya nos las decimos en la intimidad.

Albos: Albos es un chico inteligente, encantador y un buen novio. Pero tiene ciertas obsesiones y paranoias.

1) La persiana: Albos necesita la persiana completamente cerrada para dormir o eso cree él. No es cierto del todo. La persiana puede puede estar algo abierta si él no se fija. Pero como se fije empezará a dar vueltas y más vueltas sin poder dormir. No duerme él, no duermes tú.
2) La cama: la cama debe estar perfectamente hecha y apretada. Si no, tenemos la siguiente escena justo antes de dormir:
Albos: Lau, ¿qué haces?.
Laulau: Nada, sacar los pies fuera de las mantas.
A: Lau, ahora la cama está deshecha.
L: No amor, sólo he sacado los pies fuera, de mi lado.
A: Pero mi pierna está de tu lado.
Y entonces Albos se levanta para dejar la cama bien hecha, pero con mis pies fuera. El truco está en esperar a que se duerma para poder sacarlos sin molestias ^^
3) Contar cosas: los fines de semana los pasamos juntitos. El jueves solemos ir a hacer la compra. Esta es una conversación tipo a altura de miércoles.
Laulau: ¿Qué te apetece comer este finde?.
Albos: Pasta con palitos de cangrejo.
L: No, otra vez no.
A: Pero Lau, este mes sólo lo hemos comido dos veces. Eso quiere decir que hemos comido pasta con palitos un x% menos que el mes pasado.
Si, Albos lo cuenta todo.
4) Acabar sus frases. Albos necesita decir lo que tiene en mente y nada ni nadie serán capaces de impedirlo. No puede pararse:
Albos: ¿sabías que blablabla?
Laulau: No, pero no quiero saberlo. Albos, de verdad, no quiero oírlo.
Albos: Blablabla.
L: Que no, que no quiero que sigas. Es desagradable/no estoy de humor/no me apetece hablar de eso.
A: Blablabla… ya he terminado.
L: ...

Así es el encantador Albos.  Próximamente tendréis un encantador post en el que él os hablará de mi terrible falta de empatía, de mis despistes y de esos terribles momentos en los que hablo/escribo sin pensar. 

 Nota: un 9. Un novio sobresaliente.

lunes, 30 de mayo de 2011

Atrapado en el tiempo - Harold Ramis

Phil Connors (Bill Murray), hombre del tiempo y estrella de su cadena, es enviado a Punxstawnwey  para retransmitir el Día de la Marmota. Lo acompañan la productora Rita (Andie McDowell) y el cámara Elliot (Chris Elliott). Tras un desastroso día en el que Phil es desagradable a más no poder, el equipo intenta regresar a Pittsburgh. Sin embargo, una tormenta obliga a cerrar la carretera y tienen que hacer noche en Punxstawnwey.
A la mañana siguiente, Phil se despierta atrapado en el mismo día, el Día de la Marmota. Y es el único que parece ser consciente de ello. 



 

Esta es una de las películas más divertidas que podemos ver. Perfecta para cuando queremos ver algo ligero y divertido.

Lo mejor de la película es el guión. Dado que el mismo día se repite una y otra vez, sería muy fácil que la película se hiciese repetitiva o pesada. Por suerte tiene un buen guión que aprovecha al máximo la repetición de escenas y que incluye elementos originales en cada una de ellas. Saca todo el partido posible a los escenarios, a los secundarios y las consecuencias de los actos de Bill, haciendo el desarrollo ágil y divertido.

Los personajes:
Phil: Phil es un insoportable. Su capacidad para quejarse por cualquier cosa es inigualable. Ególatra, desconsiderado, cínico… un borde.  El eje central de la película es su desarrollo personal mientras se repite el mismo día una y otra vez. Pasa por la incredulidad, el rechazo y finalmente la aceptación, dedicándose a mejorar y aprender.
Rita: adorable y encantadora. Una mujer soñadora, amante de la lectura, inteligente y culta.
Larry: el necesario punto medio entre el cinismo de Phil y el carácter soñador de Rita.
Además de los personajes principales, la película está llena de secundarios geniales que le dan un toque muy especial. Mis favoritos:
— La señora Lancaster, la amable dueña de hotel.
— El patético Ned. Uno de los secundarios con más presencia. Es imposible que pase desapercibido.
— La marmota, esa supuestamente adorable ratita.
 
Los actores:
Bill Murray: como siempre, sobreactúa. Admito que no es santo de mi devoción. Es un actor carismático y muy reconocido pero siempre me da la impresión de que sobreactúa.
Andy McDowell: maravillosa, como siempre. Tampoco es que el papel aproveche demasiado sus cualidades pero lo hace bien. Es una pena que esta chica no se prodigue más.
Una vez más, destaco a los secundarios. Son perfectos.

En cuanto a la dirección, lo mejor son las escenas en exteriores y el encanto con el que tratan Punxstawnwey. Si, el pueblo existe y se escribe tal cual.

Han hecho un buen trabajo con la iluminación. Le da un tono de cuento a Punxstawnwey. Las escenas con nieve son las mejores.

El maquillaje se luce un poco para marcar el cansancio en el rostro de Bill y ya.

La música es alegre, muy con el tono general de la película.

Os dejo el trailer porque me ha hecho mucha gracia: 


 
Curiosidades:
     Originalmente, Phil mataba a la marmota en su guarida.
     Phil pasa diez años enteros atrapado en el mismo día.
     La marmota mordió dos veces a Bill Murray durante el rodaje.

Nota: un 7. No es la mejor película del mundo, pero es perfecta para un día de sofá y mantita.

sábado, 28 de mayo de 2011

Cienfuegos V: Brazofuerte - Alberto Vázquez Figueroa

Brazofuerte empieza en el mismo momento en que termina Montenegro, cuando Doña Mariana, o Ingrid Grass, es llevada a la fortaleza por orden de la Santa Inquisición. Cienfuegos, que se ha enfrentado a la naturaleza devastadora de un todopoderoso huracán, a una docena de extraños pueblos indígenas, a traidores del reino español, a piratas portugueses, a caimanes, corales, al Gran Blanco y a un sinfín de aventuras más; se verá obligado esta vez a luchar contra algo más fuerte y más grande que nunca, la fe y el temor que mueve a su alrededor el Santo Oficio.



Hay spoilers salpicados de las novelas anteriores. No se avisan, aparecen sin más; así que si seguís leyendo, que sea bajo vuestra cuenta y riesgo. El gran spoiler de esta quinta entrega, sin embargo, está escrito en color gris, para que no os lo topéis por error y os cisquéis en mis muertos.

Este es, a mi entender, el primer libro absolutamente redondo de la serie. Por una parte tiene el ritmo perfecto de las primeras novelas, por otra tiene una de las historias más profundas y por momentos crítica. Como en todas las novelas, aparecen algunos personajes (o se desarrollan finalmente en esta novela) que resultan divertidos y, a su manera, excepcionales: sirvan de ejemplo el sucio y honorable fray Bernardino de Sigüenza o el bruto, arrojado, inconsciente e irresponsable Vasco Núñez de Balboa(quien unos años después atravesaría Panamá cargando con sus barcos y descubriría así el Pacífico, en plan machote). Por lo demás, algunos personajes se mantienen en su maravillosa constante: como el siempre valiente, honorable y virtuoso Alonso de Ojeda, o el fiel e inteligente converso Luis de Torres, sin olvidar al capaz, diestro y maestro de la escrita Juan de la Cosa. Por supuesto también, al final de todas las maquinaciones nos encontramos a un incombustible León de Luna que se resiste a abandonar su obsesiva venganza, ahora en manos, casi por completo, de su segundo, Baltasar Garrote, el Turco, a quien se nos presenta con excesiva cercanía, mostrándonos los pesares por los que el pelirrojo le hace pasar por medio de unos viejos amiguitos; lo que, como siempre, ayuda a crear una elaborada sensación de continuidad.


-¿Cuánto me costarían unas lecciones de esgrima?
-La vida.


Esta es una novela en la que se premia más la intriga y las maquinaciones, en la que las mentiras, los engaños y las falsas amistades se conjuntan para permitir al antaño cabrero canario para rescatar a la mujer que ama y proseguir con la vida que siempre ha ansiado, acompañado de Haitiké y la hermosa Araya, la criaja que encontró en la costa oeste sudamericana poco antes de ser rescatado en la novela anterior. Por su parte, Ingrid vive las pesquisas del fraile franciscano, un hombre lleno de dudas, de desconfianza, pero también de ganas de hacer las cosas bien sin dejar que el poder que le otorga el Santo Oficio nuble sus capacidades y su juicio.


Pero en Brazofuerte, más allá de la Inquisición, de las dudas existenciales, de las mentiras, de los juegos políticos que tras gente ruin como Bobadilla practica gente corrompida por el poder como Ovando, se concreta algo mucho mejor o, al menos, más ansiado. Tras 1200 páginas nos encontramos el fin del de Luna. ¡Al fin! Y por si fuera poco, en una de esas escenas que brillan con el encanto de las novelas de aventuras de décadas atrás: un momento exagerado, de blancos y negros, de pullas y contrapullas; sin rendiciones, una escena hasta el final que acaba con la muerte del infame y repugnante capitán León de Luna, a quien Cienfuegos le quitó, en sus propias palabras, la esposa, el honor y la vida.



Nota: 10, Brazofuerte es uno de esos libros que, por alguna razón, me satisfacen ampliamente. El desarrollo de la historia, los personajes, la narración, los diálogos... ¡una maravillosa delicia! Además de anteceder a la perfección al libro que, hasta el 2006 suponía el cierre de la serie, momento en que Figueroa publicó Tierra de Bisontes, la primera parte de una aventura en la parte norte del continente, en la América de los sioux, los dakota, los comanches y tantos otros.


Otras novelas de la colección Cienfuegos:

jueves, 26 de mayo de 2011

Uno de los nuestros - Martin Scorsese

«Que yo recuerde, desde que tuve uso de razón, quise ser un gangster»

1955: Henry Hill  vive en un barrio italoamericano de Nueva York. Hijo de una italiana y un irlandés, sueña con ser un gangster. Es su barrio, ellos son los importantes, los que mandan. Año a año Henry empieza a escalar posiciones dentro de la organización.




 
Esta no es una película más de mafia. Es una de las mejores, una de las imprescindibles.

El guión está basado en el libro autobiográfico «Wise Guy» de Nicholas Pileggi.  Recorre la vida de Henry, desde su infancia hasta la madurez. 

Narran, con voz en off,  Henry y, posteriormente, Karen, su esposa.  Ofrecen dos puntos de vista muy diferentes: el de una persona que se ha criado entre la mafia, y el de una que los ve desde fuera, descubriendo ese mundo poco a poco.

La presentación de personajes es brillante. Para los secundarios, recurren a una escena en un bar. Henry se va encontrando con ellos según avanza hacia su mesa. Con voz en off, nos los presenta resumiendo su personalidad con un par de frases. Los propios personajes se definen a sí mismos con una frase característica. Queda genial.

El diseño de personajes y la evolución de todos es  fantástica. Os voy a hablar sólo de los principales porque son demasiados. Es lo que tienen las películas de mafia, que hay mucho muerto.
Henry (Ray Liotta): lo mejor de Henry es que, sin apenas evolucionar, sigue siendo un personaje fantástico. Sólo hay algo en lo que cambia: pasa de ser la voz de la cordura y la mesura a admitir la violencia como método de trabajo. Sobre todo a partir del momento en que se da cuenta de que nunca llegará a lo más alto por su ascendencia irlandesa. Pero Henry es un gangster y lo será siempre, es lo que le gusta. Aunque tenga que dejarlo, él sigue echando de menos esa vida.
Karen (Lorraine Bracco): Karen es, seguramente, el personaje que más evoluciona. De agradable chica de clase media pasa a ser la esposa de un mafioso. Pasa por fases de histeria y celos ante los desmanes de Henry, pero no parece estar dispuesta a dejarlo.
Jimmy (Robert de Niro): Jimmy es el típico mafioso. Mafioso del tipo encantador, pero mafioso. Usa a los chicos para sus propósitos y nunca duda a la hora de sacarse a alguien del medio. Pero como Jimmy, comete el error de sentirse intocable.
Tommy (Joe Pesci): Tommy está loco. Sus ganas de sangre y violencia no tienen fin. Para él la mafia es sólo una excusa para canalizar sus ansias.

El guión engancha. Está bien construido y aunque no sorprende especialmente, tiene partes geniales:
     La caída en la cocaína de Henry.

     La escena en la que Karen intenta matarlo.

     Los primeros minutos, en los que queda claro que Tommy es una extraña mezcla entre matón de colegio y psicópata.

     Las cenas en la cárcel.

     El diálogo con Jimmy cuando Henry ya sabe que lo va a matar.

     La muerte de Tommy y la reacción de Jimmy.

La dirección es mi parte favorita. Me encanta que detenga los planos mientras la voz en off sigue narrando. Usa muy bien los primeros planos. Un recurso que usa muchas veces es enfocar la escena desde el suelo. Sin duda, la dirección de esta película tuvo que resultar muy original en la época y ha creado escuela.Un atrevido Scorsese que se merecía más reconocimiento por esta obra.

La iluminación se luce en los lugares oscuros, en los bares, en los callejones… en exteriores y escenas luminosas da la talla pero no es destacable.

El maquillaje sólo es digno de mención en las heridas y lesiones. En el resto, cumple pero no brilla.

La música es preciosa y muy bien escogida. Consta de una selección de canciones de las diferentes décadas en las que se desenvuelve la película. Muy recomendable. Stardust empieza acunada por violines salpimentada de percusión suave y metálica, acascabelada. La voz sube poderosa precediendo al inicio de la parte más rítmica y clara, la más asequible, con una batería sencilla y un bajo claro pero elegante que sustenta las notas largas de los violines y la tranquila voz principal, que acaba en un agradable falsete (o falsette) entre unos coros similares a los de speedo.

Curiosidades:
— La palabra "fuck" es usada en la película en aproximadamente 300 ocasiones, siendo la novena película que más veces utiliza la palabra.
— Fue declarada de importancia cultural  y seleccionada para su preservación en el Registro Nacional de Cine por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

Premios:
— Oscar al mejor actor de reparto para Joe Pesci.
— Cinco premios Bafta:

Nota: un nueve. Dista mucho del tono de películas como El padrino, pero está a la altura.

viernes, 20 de mayo de 2011

Cienfuegos IV: Montenegro - Alberto Vázquez Figueroa

La cuarta entrega de la serie del cabrero se centra en la búsqueda activa que Ingrid Grass, actualmente oculta tras la identidad de Doña Mariana Montenegro, acompañada del leal converso Luis de Torres, en un barco capitaneado por el callado y sensato Moisés Salado, realiza de su eterno enamorado Cienfuegos. Así, mientras Cienfuegos recorre el interior del continente viviendo aventuras, la tripulación del Milagro recorre la costa de la desconocida América del sur dejando mensajes en una increíble y poco esperanzadora búsqueda.



En Montenegro, la participación de Ingrid es bastante importante en cuanto a proporción de capítulos. Tiene una fuerte carga, a la par del cabrero, con capítulos separados a veces por las fugaces y grandiosas apariciones del capitán León de Luna, vizconde de Teguise, un personaje por el que es imposible no sentir cierta estima basada en la tristeza. La historia, puede ser, trata sobre lo épico y exagerado del amor que la alemana y el cabrero sienten el uno por el otro, pero es innegable que el cúmulo de putadas que sufre el de Luna, es tan destacable como el sinfín de contratiempos que el duro cabrero atraviesa por el Nuevo Mundo. El de Luna sufre tanto y de tan variadas formas que, pese a su evidente exceso de orgullo, es importante no comprenderlo mínimamente.

Al igual que en Azabache, parece que el estilo de éste se asentó, en esta ocasión hay una descripción algo más abundante que en los primeros libros, los personajes ya han sido completamente definidos y ahora sólo se ahonda poco a poco en ellos. Es cierto que Figueroa no hace un trabajo exhaustivo, ni mucho menos; aunque lo esencial, a lo largo de mil páginas ha quedado más que definido y ya no se nota ninguna carencia a ese respecto.

Cienfuegos es un libro de puesta en escena y que marca el tono, Caribes es un libro de exploración y aventura, Azabache es un libro de profundización y descubrimientos... Montenegro es un libro argumental, un libro de trama. Montenegro es el libro en que más avanza la historia del canario pelirrojo y uno de los que más marcan su vida futura. Es cierto que, esto sí, Figueroa hace un gran trabajo a lo largo de toda la serie en tanto a la reutilización de componentes. El cabrero utiliza muchas veces todo lo que aprende y de hecho, muchas veces, la solución a un determinado problema de apariencia insalvable se basa en el uso de elementos de los que la narración nos habla una y otra vez, dando una sensación de completa inmersión. "Ya os he presentado los elementos", parece decir, "sólo teníais que atar los cabos". Sirva como ejemplo todo lo aprendido junto al cazador indio Papepac, El Camelón, que es parte del enfoque de Cienfuegos para casi cualquier problema.


"-¿Os han dicho alguna vez, capitán, que intentar hablar con vos desespera a cualquiera?
-Sí."

Montenegro tiene algunas de las escenas que todos esperábamos desde el principio, especialmente el reencuentro de los eternamente separados, tiene la primera posibilidad de venganza real del de Luna y la incorporación de algunos nuevos personajes memorables como el silencioso capitán Moisés Salado, o la misteriosa Araya a la que sus dioses auguran un futuro asombroso; o Quimari-Ayapel, la que licúa esmeraldas, la sangre de Muzo.


Nota: 8,5. Un gran libro que no deja en mal lugar el resto de esta fantástica serie, aunque en mi opinión, alguna de las partes más lentas están demasiado estiradas.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Sherlock Holmes - Guy Ritchie

Sherlock Holmes(Robert DowneyJr.), un investigador británico, y su amigo, el doctor Watson (Jude Law) llevan meses siguiendo a un hábil asesino. Siguiendo las pistas consiguen impedir la siguiente muerte,  interrumpiendo la ceremonia de sacrificio orquestada por Lord Blackwood (Mark Strong).
Cuatro meses después, Watson es el médico asistente en la ejecución de Blackwood.  A pesar de certificar la muerte del noble, Lord Blackwood parece regresar a la vida días después de su ejecución.




A pesar de que me encanta Guy Ritchie tardé mucho en ver la película por las malas críticas que recibió en su momento.  Eso me pasa por fiarme de las críticas ajenas. El caso es que llegó a mis manos y me bastaron diez minutos para convencerme de que ésta no es una mala película. La paré y esperé por Albos para poder verla juntos.
Desde luego el punto fuerte es la imagen y la dirección. Guy Ritchie en uno de sus mejores trabajos. Las secuencias se enlazan de forma magistral y hacen de esta película todo un espectáculo que merece ser visto.

El guión nos ofrece una buena historia de investigación, adornada con supersticiones, peleas, romance y pequeños momentos cómicos. Lo peor del guión:  la trama de la chica. Conste que la actriz hace un buen trabajo y que su hilo argumental sirve para introducir una segunda película y a Moriarty pero no, no me ha gustado nada.

Genial:
— cuando la novia de Watson le echa en cara que sus deducciones parecen magia ^^ todos lo hemos pensado en algún momento.
— Sherlock peleando en un ring de boxeo.
— Como enlazan las conclusiones de Holmes. No podrían hacerlo de forma más original.
—Todas las pullas que le dedica al Inspector Lestrade.

Con el diseño de personajes han jugado al despiste. Creo que la primera vez que vimos el cartel, todos pensamos que Jude Law hacía de Sherlock y Robert Downey Jr., de Watson.  Por suerte ambos actores cumplen con creces su papel.

Los actores:
Tenía muchísimas dudas con Jude Law. Nunca me ha llamado la atención en ninguno de sus papeles y no tenía claro si lo haría bien. Pero está genial. Es la mejor interpretación que le he visto. Maravilloso.
Robert Downey Jr. Lo hace bien, muy bien. No responde a la descripción de Holmes, pero a pesar de eso es creíble.
Mark Strong es un digno malo, malísimo. Me encanta ese toque entre asco, indiferencia y desprecio que tiene contínuamente.
La desconocida Kelly Reilly cumple perfectamente con el papel de prometida de Watson. Es un personaje que estoy segura que dará mucho de sí en la segunda parte.
Reconozco que Rachel McAdams lo hace bien, a pesar lo poco que me gustó su personaje.

Los decorados son  excelentes. Tenemos todo lo necesario para ambientarnos en el Londres de la época. Mataderos, astilleros, fábricas, cárceles, juzgados, callejones… todos perfectamente adaptados.

El vestuario también es un punto a su favor. Tanto en hombres como en mujeres. Destaco su uso en Lord Blackwood. Sus escenas con capa de sacrificios es impresionante.

Os recomiendo la banda sonora.  Guy Ritchie siempre ha cuidado mucho este aspecto y Sherlock Holmes no es una excepción. En este caso corre a cargo de Hans Zimmer. Acertadísimo el protagonismo que dan a los violines, ya que es el instrumento que toca Sherlock. 
El tema principal:



Buenos efectos especiales, los usan cuando son necesarios, sin dejar que se adueñen de la trama. Destacan en: la explosión en el matadero. La escena es preciosa y la música acompaña.

Curiosidades:
     El papel de Watson se le ofreció a Collin Farrell.
     Los decorados de la casa de Holmes se usaron antes para Harry Potter y la Orden del Fenix.

Premios:
     Globo de Oro a Robert Downey Jr como Mejor Actor.

En resumen: un 9. Es una gran película que ha sido muy injustamente tratada.

La película como adaptación de las novelas:
Tenía muchas ganas de hacer esta reseña pero preferí esperar hasta leerme algún libro de Conan Doyle. En concreto, mi elección fue «Las aventuras de Sherlock Holmes».
Tras leerlo, he de decir que la película no me parece una mala adaptación en absoluto. Para empezar, el abuso de las drogas de Holmes es tan patente en la película como lo es en los libros. Punto a favor. Sherlock boxea y sabe pelear, otro punto a favor. La forma de expresarse, de deducir soluciones es Holmes en estado puro. Han huido de los tópicos ajenos a los libros sobre el vestuario de Holmes, punto a favor.
Es cierto que la elección de Robert Downey Jr como Sherlock deja atrás otras cosas, como el aire soñador que describen continuamente. No, el actor no tiene ese aire. Además, destacan a menudo la delgadez de Holmes, acuciada por los años, y es algo que también se pierde.
Las críticas en este sentido han sido muy exageradas.

martes, 17 de mayo de 2011

Aventuras de Sherlock Holmes - Conan Doyle

Hace un par de meses dediqué el domingo por la mañana a pasear por el mercadillo. A diferencia de otras ciudades, en Vigo no es común encontrar puestos de libros de segunda mano. Pero esta vez había uno. El puesto estaba lleno de libros baratísimos con ediciones clásicas. Admito que siento debilidad por este tipo de edición. Tras pensarlo un poco me quedé con el «Fausto» de Goethe y con «Aventuras de Sherlock Holmes» de Conan Doyle.
Llevaba tiempo pensando en leer Fausto y Sherlock era una asignatura pendiente.
Me equivoqué con el señor Holmes. No ha sido buena idea no informarme sobre el orden del canon holmesiano. La cantidad de spoilers que me he comido es inenarrable. Una vez avisados para que no metáis la pata como ha hecho servidora, pasamos a la reseña en sí.
 



«Aventuras de Sherlock Holmes» recopila una serie de relatos sobre un famoso investigador londinense y su inseparable compañero de piso, Watson, médico de profesión. Watson nos narra las aventuras que vive con su amigo, desvelando para nosotros los casos que considera más interesantes. Los relatos están ambientados en la Inglaterra de finales del XIX, con amplias referencias a localizaciones y personalidades de la época.

La aventura de los seis napoleones: los servicios de Sherlock Holmes son solicitados ante un extraño ladrón que se dedica a robar bustos de Napoleón I. El caso se complica cuando muere un hombre.
Tras leer todo el libro, ha sido de los que menos me han gustado. Es predecible, la conclusión parece sacada de la manga… no, no me gustó demasiado.
La aventura de la escuela de la Prioría: el doctor Thorneycroft Huxtable, director del famoso internado inglés Escuela de la Prioría, pide ayuda a Sherlock para encontrar a un alumno, Lord Saltire Holdernesse. El niño, de diez años de edad, es el primogénito de uno de los más importantes nobles de Inglaterra. Ha desaparecido junto a uno de los profesores del centro.
Es rápido y bastante sorprendente.
La aventura de los lentes de oro: un joven secretario ha aparecido muerto de una cuchillada en el cuello en el condado de Kent. A su lado se encontraron unas lentes de oro. El joven estaba al servicio del profesor Coram, un hombre casi inválido.
Este relato es increíble. No sólo por el caso en sí, si no por todos los datos que aporta sobre la sociedad de la época. Interesantísimo.
La aventura de Abbey Grange: el joven y prometedor detective Standley Hopkins acude a Sherlock Holmes ante las dudas que le plantea un caso, en apariencia sencilla. Una conocida banda de maleantes, los Randalls, ha atacado la casa de Sir Eustace Brackenstall asesinando a este y dejando a su esposa, Lady Brackenstall, herida y atada a una silla.
Este es uno de esos textos que te hace posicionarte de un lado o del otro. Incluye una interesante reflexión sobre qué es justicia.
La aventura de los muñecos danzantes: el señor Cubitt pide ayuda a Sherlock para desentrañar un misterio que atañe a su esposa Elsie. Llevan casados un año y, si bien el señor Cubitt no sabe nada acerca del pasado de su mujer, confía plenamente en ella. Sin embargo, desde hace unas semanas, unos mensajes formados por muñequitos en diferentes posturas aparecen en su casa, perturbando seriamente los nervios de su señora esposa.
Este relato tiene varios puntos interesantes. Comienza con una de las geniales deducciones de Holmes. Como esta afecta directamente a la intimidad de Watson este se molesta. Es un gran pasaje. En cuanto al caso, tiene un toque dramático a la par que tierno. Ha sido uno de mis favoritos a pesar de ser también uno de los más predecibles.
La aventura de la casa vacía: como este relato es la madre de todos los spoilers habidos y por haber, si no habéis leído nada de Sherlock Holmes, saltad al siguiente. Si no:
Este es el regreso de Sherlock Holmes, en el que casi mata del susto al pobre Watson, que llevaba tres años dándolo por muerto. Los socios de Moriarty lo persiguen para vengar la muerte de este, por lo que Holmes diseña un sencillo plan para poder ponerlos a disposición de la justicia y así poder estar a salvo en Londres.
De los más lentos del libro. Pero es genial. Me encantó cada línea a pesar de los spoilers. Una vez más las palabras de Holmes nos ayudan a situarnos en su época.
La aventura de la ciclista solitaria: Violet Smith, una atractiva joven, se acerca a Baker Street pidiendo la ayuda y consejo de Holmes.
Herencias y fortunas africanas. No sería mi elección para cerrar el libro pero tampoco es mal relato.

Reconozco que tras leer los dos primeros relatos tenía mis dudas. Me sentí un poco decepcionada. No en cuanto a la forma, que es magnífica, pero si en cuanto al contenido. Por suerte los siguientes relatos me hicieron dejar atrás cualquier duda.
En general, lo que menos me ha gustado, y con diferencia, es lo predecibles que resultan. Es cierto que siempre hay un punto de sorpresa en ellos pero la línea central casi siempre es fácil de ver. No pasa en todas las historias pero sí en la mayoría. Como ya he dicho en anteriores ocasiones, me gusta que me sorprendan.
De lo mejor: como maneja las descripciones. Son las justas para situarte y visualizar cada escena y personaje. Unas breves líneas dedicadas a ello.
También destaco como maneja el ritmo. Es fácil engancharte al relato. Son textos con mucha actividad y con sucesos bien hilados.Buen trabajo de Conan Doyle.

Cosas que he pensado durante la lectura:
    ¿Dónde están el gorro y la pipa?
    Menudo afán de protagonismo.
    Si tienen tanto dinero, ¿por qué comparten piso?
    Antes «hacer el amor» equivalía a hacer la corte. Increíble.
    ¿Por qué el hermano no sale más? Espero que salga el otros libros.

Nota: un 9. No ha sido la mejor forma de conocer los libros pero ha valido la pena.

lunes, 16 de mayo de 2011

Cienfuegos III: Azabache - Alberto Vázquez Figueroa

Procedo a escribir la reseña de la tercera entrega de la serie Cienfuegos a punto de terminar la cuarta. Sí, señores, paso tanto tiempo yendo y viniendo de clase, que los libros de 250 páginas me duran dos días. Es lo que hay. Menos mal que los fines de semana los destino a Laura, cine y la 360, porque creo que si no... no ganaría para libros.



Esta reseña contiene spoilers de los dos libros anteriores (lo aclaro porque no quiero andar recordando qué apareció en cada uno).


El cabrero pelirrojo flotaba a la deriva  cuando fue hallado por una nave portuguesa, capitaneada por un repugnante e hijoputa tipejo con un «inmenso testículo del tamaño de un coco», que paga su ira con su atemorizada tripulación. Allí, una negra dahomeyana llamada Azava-Ulué-Ché-Ganvié, a la que acostumbran llamar Azabache, le pone en situación y le da una serie de consejos. Y entre pitos y flautas, tras librarse del yugo de tan esperpéntico capitán, el canario y la negra exploran juntos la masa continental de Sudamérica.

Como en las entregas previas, Azabache se centra en el recorrido de distintos pueblos e el conocimiento de diferentes costumbres y enfoques, combinando a las mil maravillas lo que se conoce históricamente con un conjunto de asunciones del autor. No obstante, donde va cambiando el libro —y cada vez más— es en la proporción que protagoniza el cabrero. Los capítulos de Ingrid son más y más abundantes. Sus capítulos carecen, en general, de la épica y la aventura de los de Cienfuegos, como es evidente, y se centran más en la parte sentimental de la novela; parte que, en realidad, nunca fue olvidada. De hecho, nunca dejo de preguntarme si es una novela de amor con aventuras, o una novela de aventuras con amor. Y es que este amor aparece pintado de forma tan apasionado, tan devorada, tan flamígera, que, personalmente, no sé hasta qué punto el autor quiso que fuese el centro de la obra o el eterno telón de fondo.

«A Nuevo Mundo, viejos vicios. Y aún peores»

He de admitir que la primera que leí estos libros lo tenía muy claro: Ingrid era relleno. Lo que importaba, y lo que molaba, era presenciar las aventuras y desventuras del cabrero en tierras salvajes y desconocidas; y aun en los capítulos de Ingrid, la chicha estaba en el temible espadachín de afilada lengua Alonso de Ojeda; ahora... no sé qué decir. En realidad, el amor descrito es tan exagerado que me aburre un poco, pero Ingrid expone sus pensamientos de forma tan delicada, tan... princesil, que esta vez no puedo evitar leerlo con cierta gracia.

Lo que sí quiero destacar, es que se rebaja un poco el ritmo... y le sienta muy bien, para mi absoluta sorpresa. Hay descripciones algo más detalladas, hay una cierta introspección en personajes secundarios importantes y se nos hace partícipes de sus anhelos e ideas, de sus secretos y desvelos. Esto cae como lluvias de verano, pues si bien considero que el ritmo endiablado es una gran baza, llega un momento en que todo lector quiere conocer a los personajes a los que examina desde su privilegiada posición. En estos tres libros hemos averiguado un par de cosillas de Ojeda, media docena de Juan de la Cosa y quizá una decena de Luis de Torres, Figueroa sólo nos detalla al cabrero y a Ingrid; pero ahora se empieza a notar un esfuerzo por darle color al mundo; por darle algo de profundidad a los personajes secundarios más importantes. El caso más destacado es, por supuesto, Azabache, a quien durante este libro conocemos en tanta o más profundidad que a ningún otro personaje presentado hasta la fecha; pero también se indaga un poco en el pasado de los viejos conocidos, como el cojo Bonifacio o el terrible León de Luna.


Nota: 9. Azabache me parece un libro prácticamente intachable, aunque lamentablemente, lo simple y exagerado de uno de los principales temas del libro, el amor eterno e inquebrantable que les une desde hace 7 largos años en los que nunca se han visto , me impide, moralmente, darle un 10 que le daría de otro modo.


Otras novelas de esta serie y otras reseñas del autor (en este caso coinciden plenamente):

miércoles, 11 de mayo de 2011

¡Uno, dos, tres! - Billy Wilder

Uno, dos, tres es una perla más del maestro y genio Billy Wilder.



 El señor MacNamara (James Cagney), jefe de ventas de Coca Cola en Berlín  tiene a mano el asegurar su futuro y mejorar el de su compañía llevando la empresa al otro lado del Telón de Acero. Pero un día, el presidente de la empresa le envía a su hija a pasar unos días a Berlón y la despendolada muchacha se enamora de un rojo de Alemania del este, poniendo todos los planes de MacNamara en jaque.

Uno, dos, tres es comedia y Billy Wilder en estado puro. Cuando el león de la Metro abandona la pantalla, una musiquilla alegre, chillona y potente que, de pronto se transforma en la siempre genial Sabre dance —que tal vez no identifiquéis por el título, pero me atrevería a suponer que la gran mayoría de vosotros conoce— mientras se pasan los créditos iniciales. Wilder produce, coguioniza y dirige, como a él le gusta. Inmediatamente después comienza la contextualización: Alemania, guerra fría, una voz potente y de ritmo normal y que en tono neutro empieza a situar la tónica del humor de Wilder en esta ocasión «Algunos policías de la Alemania oriental eran rudos y suspicaces, otros eran suspicaces y rudos» o «pero la gente atendía sus asuntos diarios... desfilando». Luego Coca Cola, el capitalismo y la reconstrucción de la Alemania occidental, con trabajadores de eficiencia puramente germana y modos paródica y elegantemente nazis (no saquéis esto de contexto).

MacNamara es un tipo malencarado y un poco arisco con sus subordinados. Schlemmer, el más eficaz de sus eficaces trabajadores; que tiene el tic de taconear fuerte para apoyar sus argumentos se muestra, desde el principio, como uno de esos personajes grandes en sus detalles. Ese simple taconeo, su fría eficiencia y lógica, su respeto que, en sus exageradas formas tiene algo de ridiculizante y la presteza con la que siempre se explica y atiende los deseos de su jefe... lo hacen un grande automáticamente. Uno se da cuenta quiera o no. Y ahí, en una de las primeras escenas —es el minuto 5:15— James Cagney empieza a exigir cosas a su manera, a la manera que da título a la película: «Uno: se sabe algo de la oficina del alcalde? (...) Dos: recogió los billetes de avión para mi mujer y los niños? (...) Tres: espero a la comisión comercial rusa a las diez y media, en cuanto lleguen hágalos entrar». Y, por si fuera poco, pasan a hacer un delicioso gag sobre la tendencia alemana a ignorar cualquier referencia a Hitler y a los suyos, cuando el gran Schlemmer dice que no le suena el nombre de Adolf porque trabajaba en el subterráneo, el metro, y hasta allí no llegaban las noticias. Por último, se destaca un reloj de cuco muy importante a lo largo de la película que suena de vez en cuando con su pesada melodía Yankee doodle.

Su secretaria y amante, una mujer que se contonea de forma increíblemente exagerado —¿qué sería de un hombre de negocios de la época sin una amante? Don Draper no lo aprobaría, desde luego—. La frialdad con la que instantes después, su esposa le pasa al teléfono a su hijo diciéndole «tu padre», y este se lo devuelve con un «tu esposo», es sencillamente genial. Casi tanto como los tres camaradas soviéticos, grandiosos cada uno a su manera que discuten entre susurros pero se pavonean en su amado comunismo.

Luego, la llegada de Scarlett, la hija del presidente, un poco ligera de cascos revoluciona el panorama. En inglés, en el original, la voz la acompaña genial; aunque en castellano resulta demasiado estridente y tiene un toque de tonta insoportable.

«Nos han asignado un magnífico apartamento, ¡está muy cerquita del lavabo colectivo!»


Y la historia avanza cada vez más rápido, cada vez más rápido; el reloj de cuco suena cada vez más a menudo —por momentos llega a ser un suplicio— y con su canción más acelerada, MacNamara levanta más la voz y da más órdenes a su grito de «¡Uno!, ¡dos!, ¡tres!», mientras tejen toda su telaraña de mentiras para devolver todo al cauce del que, sin duda, se ha salido.

Lo único que le echo en cara a la película es lo exageradamente pesado que, por momentos, resulta el comunista que habla demasiado y, además... es un actor que no me convence en absoluto. Una lástima. Para compensarlo tiene su humor, el resto del reparto, la música que se combina a la perfección con la escena y una elegante y fantástica fotografía por la que fue nominada al Oscar en 1962. Mi sorpresa, en realidad no me sorprende, es una forma de hablar, es que no fuese nominada a nada más. ¿Escocían sus críticas?


Nota: 9. Una perla más del grandísimo Billy Wilder, con unos diálogos acelerados que, seguro, son parte de las inspiraciones actuales del también grande Aaron Sorkin

martes, 10 de mayo de 2011

Ciudad de Dios - Fernando Meirelles y Kátia Lund

«Nosotros llegamos a Ciudad de Dios esperando encontrar el paraíso. Muchas familias se habían quedado sin casa por las inundaciones o los incendios provocados por delincuentes en las favelas. La filosofía del gobierno entonces era la siguiente: ¿no tienen dónde vivir?, pues a Ciudad de Dios. Allí no había luz, ni asfalto, ni autobuses pero el gobierno de los ricos pasaba de nuestros problemas. Como ya he dicho, Ciudad de Dios quedaba muy lejos de la típica postal de Río de Janeiro.»

1960: Buscapé (Alexandre Rodrígues) es un niño criado en Ciudad de Dios. Su hermano mayor, Marreco, forma parte del Trío Ternura, un grupo de adolescentes que se dedican a realizar pequeños hurtos. El trío está formado por Cabeleira (Jonathan Haagensen), Alicate (Jefecharder Suplino) y Marreco (Renato de Souza). Con el Trío Ternura suele ir el hermano pequeño de Cabeleira,  Dadinho (Douglas Silva). 
Tras el frustrado atraco a un motel, el camino del trío se separa. Alicate abraza el sacerdocio, Marreco desaparece para siempre y Cabeleira muere tiroteado.  Para reflejar la muerte de Cabeleira, Ciudad de Dios se llena de periodistas y Buscapé decide a qué quiere dedicarse, quiere ser fotógrafo.





La película recorre tres décadas diferentes: los 60, 70 y 80. Desde el nacimiento de Ciudad de Dios, pasando por el descubrimiento el mercado de la cocaína hasta una guerra de bandas que marcará la favela para siempre.

Este es una película tan dura como interesante. No es fácil de ver pero merece la pena.

Tal vez lo más destacable sea la dirección. Fernando Meirelles y Kátia Lund hacen un gran trabajo, siguiendo claramente el estilo de Guy Ritchie. En las tomas no se ahorran nada. La historia se ambienta en un barrio violento, y violencia es lo que refleja. Consiguen el punto junto entre un excesivo realismo y la violencia gratuita.

La calidad de los actores es un tanto irregular.  Supongo que esto se debe a que muchos de ellos eran habitantes de las favelas y no eran actores profesionales. Sin embargo sí destacan los trabajos de los protagonistas. Tanto Alexandre Rodrígues como Douglas Silva.

El guión, que es una adaptación del libro homónimo de Paulo Lins, tiene puntos muy interesantes. Es ágil y entretenido. Que salte entre tres décadas ayuda a ver la evolución del barrio y de los hechos. El final es sorprendente y el desarrollo de los personajes fantástico. A pesar de la carencia de medios, estamos antes una buena obra.

Cosillas interesantes:
     Los raterillos son geniales, estad muy atentos a estos pequeños monstruitos.
     La forma en la que explica como escalar peldaños dentro del narcotráfico es muy amena.
     La naturalidad con la que habla de la corrupción, de la prensa, de los sobornos, la pobreza… es dura pero interesante.
     La cantidad de veces en las que el protagonista piensa que en Ciudad de Dios no compensa ser honrado.

El maquillaje, los peinados y el vestuario ayudan a situarnos en cada época. Cambian con las décadas y son una buena elección. Además ayudan a reflejar la suciedad y la pobreza de la que viven rodeados, o la opulencia de los pijos o los narcos.

La iluminación es acertada. Sobre todo los juegos de sombras y luces sobre los personajes negros, que son la mayoría.

La música abarca todos los estilos brasileños, adaptándose al entorno. Tenemos samba, cantautores, música disco… todos bien situados respecto a la escena.

Destaco de nuevo el buen trabajo que han hecho con tan poco presupuesto. Porque Ciudad de Dios es una buena película y muy recomendable. Desde luego deja en ridículo a las grandes producciones con millones de euros/dólares que nunca acaban de despegar. 

Curiosidades:
— Para grabar en las favelas el equipo tuvo que pactar con los narcos de la zona.
— Se llegaron a escribir doce borradores del guión.

 Nominaciones en los Oscar:
— Mejor dirección.
— Mejor montaje.
— Mejor guión adaptado.
— Mejor fotografía.

Nota: un ocho. Los actores amateur y la falta de medios se notan pero es una gran película muy interesante. Merece la pena darle una oportunidad.


lunes, 9 de mayo de 2011

Billy Wilder – El apartamento

C. C. Baxter (Jack Lemmon) es empleado de una compañía de seguros. Con el fin de ascender, deja su apartamento a diferentes jefes de la empresa, lo que le produce problemas insomnio, discusiones con los vecinos... Mientras tanto, intenta conseguir una cita con Fran Kubelik (Shirley MacLaine). Todo se complica aún más cuando el jefe de personal, el señor Sheldrake (Fred MacMurray) lo llama para pedirle la ya famosa llave de su apartamento.



Seguimos con el ciclo Wilder, que hasta ahora ha dado grandes resultados. Gracias a todos por las recomendaciones.

En «El apartamento» Billy Wilder encuentra el equilibrio perfecto entre sus obras cómicas («Primera plana», «Con faldas y a lo loco») y las más serias («El crepúsculo de los dioses»). Es divertida, cínica, romántica… una gran película.

Los personajes son tópicos, lo que no hace que carezcan de encanto. El marido que engaña a su mujer, la amante que se deja engañar con promesas de divorcio, el empleado que quiere aspirar a más… personajes que podemos encontrar en miles de obras, pero todos con un pequeño detalle que los hace especiales y los diferencia.

Las actuaciones son maravillosas. Shirley MacLaine  hace uno de sus mejores papeles, encantadora y perfecta en cada plano. Jack Lemmon está en uno de sus mejores papeles. Es asombroso lo creíble que resulta como pobre incauto del que todo el mundo se aprovecha. Fred MacMurray es todo lo odioso que debe ser para complementar su personaje.
Otro punto a destacar son los secundarios. Tanto los compañeros de oficina, como los vecinos, la casera o los niños lo hacen muy bien. Tiene un gran reparto de secundarios.

El guión es demasiado predecible. Esto no lo hace un mal guión, conste. Es divertido, agudo, cínico y muy crítico, en la línea de Wilder. La conversación filosófica sobre el amor es increíble. Pero sí le quita encanto a la película que todo parezca ir en una determinada dirección y que efectivamente, vaya por ahí. No esperéis que esta película os sorprenda.

Grandes detalles de la película:
—El sombrero C. C. Baxter. Estoy por considerarlo un personaje más, como el anillo en El señor de los anillos.
—El médico pidiendo que done su cuerpo a la ciencia.
—La obsesión de Baxter con las cartas. En serio, ¿cuál es la gracia de ese juego?.
—Estad atentos a la secretaria de Sheldrake, es genial. Y reconozco que siento debilidad por la estética del personaje.

Y esta vez tampoco me voy a quejar del maquillaje. Está muy bien tanto en hombres como en mujeres. Es discreto y efectivo. Un aplauso a los maquilladores.

Con la iluminación, ya no lo tengo tan claro. Es un buen trabajo excepto en dos localizaciones: el bar chino y el apartamento. Tal vez  trate más de un problema de  mala elección de decorados, pero en estas dos ubicaciones dejan varias zonas tan oscuras que cuesta diferenciar si es de día o de noche.

La música no es de mi gusto. Como esto es algo que me pasa con todas las películas de Wilder, a excepción de Con faldas y a lo loco. Supongo que es cosa mía porque está bien valorada. Pero no me dice nada en absoluto.

Curiosidades:
— Las letras C.C. de C.C. Baxter son una abreviatura de Calvin Clifford.
— Tras El apartamento, pasaron 33 años hasta que una película en blanco y negro ganase el Oscar a mejor película. Lo ganó La Lista de Schindler.
—El guión se fue escribiendo a medida que rodaban.

Premios:
—Cinco Oscars: mejor dirección, mejor película, mejor montaje, mejor dirección artística y mejor guión original.
—Tres Bafta: mejor actor (Jack Lemmon), mejor actriz (Shirley MacLaine)  y mejor película.

Nota: un ocho. El guión le resta puntos. Pero es fantástica. Atentos a los detalles en esta película ^^

viernes, 6 de mayo de 2011

Cienfuegos II: Caribes - Alberto Vázquez Figueroa

Y así continúan las aventuras del, no hace tanto, cabrero pelirrojo de La Gomera.



Tras la debacle del mal hadado Fuerte de la Natividad, Cienfuegos, que había sido cuidado por la haitiana Sinalinga –la madre de su hijo– mientras el Espíritu del Mal arrasaba la paradísiaca isla y el ataque de la feroz horda del sanguinario Canoabó eliminaba los últimos retazos de la presencia española al oeste del océano; se encuentra con el otro superviviente del fuerte, el viejo Virutas, carpintero de la Santa María. Juntos huyen a bordo de la Seviya, una barca sólida y establa en la que el viejo y unos cuantos elegidos pensaba abandonar las tierras del cacique Guacaraní. Su vagabundear marítimo, la deshidratación y el cansancio los llevará a reabastacerse en otra isla, en la que se convertirán en prisioneros de las mujeres y el chamán de un pueblo de caribes, los feroces y temidos caníbales isleños.



-¿Para qué coño quiere un caníbal un ajedrez?
-Puede que para comerse a la reina.

Esta vez, además, nos encontramos con otra historia paralela, la de Mariana Montenegro, la nueva identidad de Ingrid Grass, que en el barco capiteado por Juan de la Cosa y con la amistad de Luis de Torres, llega al nuevo mundo. Allí, se aprovechará para presentar a otros personajes destacados, como el grandioso, valiente, y honorable espadachín Alonso de Ojeda, que contrasta con un incapaz y estúpido, tanto como en el primer libro, Cristobal Colón, quien parece que sólo tiene talento como capitán de navío; los cómicos fugados (de los que destacan un par de capítulos siempre a caballo entre la incredulidad y la absurdez) o la princesa Anacaona, esposa de Canoabó.

Y es que Figueroa no da tregua al pobre cabrero, al que somete a mil y una perrerías, una tras otra, enseñándole siempre un falso paraíso, un cómodo fin para sus aventuras, que siempre resulta ser un espejismo. Como siempre también, pues es una constante de esta serie de novelas, una pizca –o no tan pizca– de azar, el agudo ingenio del cabrero, y un inmutable instinto de supervivencia, alimentado por el deseo de ir a Sevilla y encontrarse con su germano amor; serás las bases en torno a las cuales se resuelvan los problemas que siempre azotan al pelirrojo.

Una narración igual de rápida y ágil que en la primera entrega, el mismo toque de aventura, humor, con la misma carga de violencia, sexo –que en Cienfuegos es todo un motor del argumento–, mentiras, amor y el reflejo del choque cultural entre europeos y nativos. Así, el autor, escribe una segunda entrega perfectamente fiel a la primera, pero en un ambiente mucho más ajeno; pues el Guanche pasa solo o rodeado únicamente de nativos gran parte del libro. No obstante, esta segunda parte decae por momentos, generalmente debido a caídas de ritmo, respecto a la primera; aunque episodios concretos como el homorístico Dios Caballo de Ajedrez, la aparición de El Camaleón o el tenso y violento momento del enfrentamiento de Cienfuegos con la homosexualidad, que los nativos consideran una opción completamente normal y respetable.

Figueroa se explaya, además –en lo que, por lo que leí de él en tiempos, parece ser una constante de sus libros– en horribles métodos de tortura, centrados, en este caso, en el terrible demonio tamandúa, que suele adoptar la forma de un oso hormiguero, o en el maltrato a los indios de gentuza como Goliat, Irigoyen y los suyos.


Nota: 8,5. Tal vez el ritmo enfarrague por momentos una lectura que se hace algo más lenta que en la primera parte de la serie, no obstante, hay capítulos completos que ayudan a mantener muy alto el nivel.

jueves, 5 de mayo de 2011

Matilda - Roald Dahl

Cuarto capítulo de mi ciclo de lecturas infantiles. Esta famosa obra de Roadl Dahl (más conocido, probablemente, por Charlie y la fábrica de chocolate; tanto más desde que el espantapájaros oscurillo hizo una película al respecto) nos cuenta la historia de una niña prodigio inmersa en una familia repugnante.


Matilda es una niña portentosa que vive con sus padres, unos inútiles a los que nunca deberían haber permitido tener hijos (aunque aún haya gestos escandalizados cuando alguien propone tal) y su hermano, un joven que sigue la estela del padre.

Ante la total falta de atención que le dedican, la niña aprende a leer y a trabajar con números por sí misma y así, al llegar al colegio, sorprende a una adorable y maravillosa señorita Honey, su profesora.







El talento del señor Dahl (no pude resistirme a referirme así a él) es indudable, su forma de contar la historia, atrapando e interesando, apelando al humor y al ingenio nos presenta un libro para niños perfectamente disfrutable por todo el mundo. A este talento innegable se une el de un virtuoso Quentin Blake que a ritmo de un dibujo cada dos páginas ilustra a la perfección un cuento que no sería todo lo grande que es sin esos dibujos que irradian encanto en cada uno de sus trazos, caóticos, poco más que rayazos que conforman un fantástico todo dulce y absorbente.

El tono en el que se cuenta es, por supuesto, sencillo. Un ritmo rápido nos permite apreciar a una Matilda igualmente veloz que se adapta a todo, que se adhiere a todo, que con 5 a años lee a Dickens, que se aburre en clase pero que quiere ser una más, que quiere ayudar a su adorable profesora a la que ve abatida... y todas esas situaciones, Dahl las plantea con una facilidad y una soltura pasmosas, a la vez que va repartiendo pinceladas a los personajes, bastante ricos para un cuento como este: los terribles Wormwood, los padres de Matilda, mentirosos, aprovechados y estafadores; la monstruosa directora Trunchbull, un troll maligno salido del averno; la maravillosa señorita Honey, uno de los personajes más adorables que he visto nunca, corolado a la perfección por el fantástico dibujo de Blake; y, por supuesto, la propia Matilda, la niña soñadora con un casi infinito potencial y fan de Dickens que se guarda, tras sus ojos de pilluela, una última sorpresa.

Nota: 9. Un gran cuento de un gran autor, una historia interesante y bien contada y unos personajes sólidos y carismáticos. Probablemente, el mejor de los libros infantiles que he leído.

martes, 3 de mayo de 2011

Cienfuegos - Alberto Vázquez Figueroa

Long, long time ago... siendo yo un crío recién salido de leer la Fundación del maestro Asimov, pedí a mis padres que me recomendasen algún libro. Resultó ser una serie de libros de aventuras ambientada en el descubrimiento de América increíblemente entretenidos —ésa es, sin ninguna duda, su mejor baza—, contados de forma ágil y llena de personajes interesantes.

Diría que fue Cienfuegos quien, en su momento, hizo que me sumergiese un poco en literatura contemporánea española. Lo tenía todo: es una novela apasionada, llena de acción, aventuras, descubrimientos, amor, enfrentamientos, traiciones... enfermedades chungas, Historia; Cienfuegos era grande y mi recuerdo sobre él era inmenso, magnífico e irisado.

Últimamente me apetecía algún libro corto de aventuras con increíble ahínco, así que tras echar un ojo a la considerable biblioteca que reunimos en casa (en la casa de mis padres, vaya), me decidí a releer esta novela. Siempre me pasa lo mismo. Cuando cojo un libro del que guardo especial cariño, lo hago con el temor de que esta vez no me gusta; de pensar que sólo me gustó debido a mi inocencia o ingenuidad infantil o qué se yo. Lo cierto es que la mayoría de las veces no me pasa, pero con cada una que sí lo hace siento un pequeño pinchazo de dolorosa decepción, como si algo hubiera terminado, como si lo hubiera perdido para siempre. ¿No os pasa?




No me pasó con Cienfuegos. En absoluto. Lo he vuelto a disfrutar con todas mis ganas. Bajo su forma de novela de aventuras se oculta una historia de amor exagerada y a su manera épica, un romance de Paris y Helena que sobrevive a la lógica y a los peligros. ¿O acaso es una novela de amor que oculta una increíble historia de aventuras? Tengo mis dudas, pero el caso es que se trata de una de las lecturas más cómodas, sencilla e interesantes que he afrontado nunca. Las páginas se suceden rápidas e interesantes, manteniendo enganchado al lector que contempla las raudas escenas, con una descriptiva aceptable y que pone bien en situación pero no atiborra ni cansa. Los personajes, a su manera sencillos y claros, consiguen todos cierto protagonismo en las líneas que se les dedica: el inteligente y converso Don Luis de Torres, el magnífico y capaz Juan de la Cosa, el obsesivo Colón, el vil y malencarado Caragato, el amable y tranquilo Virutas, e incluso los prácticamente referenciados León de Luna e Ingrid Grass, vizconde y vizcondesa, respectivamente, de Teguise; y, por supuesto, el cabrero de La Gomera que protagoniza la historia, el hercúleo Adonis pelirrojo, inculto y acrobáticamente simiesco, que es Cienfuegos.

La historia es que el capitán León de Luna, vizconde de la Gomera tiene una esposa preciosa de origen germano, Ingrid Grass. León es un hombre bravo, curtido, culto y celoso; por eso cuando descubre que su mujer se la pega con un cabrero ignorante que apenas sabe hablar, entra en cólera y decide matarlo; porque es incapaz de renunciar al amor de su esposa, a la que considera el mayor de los bienes terrenales. El cabrero, que no se entera de la misa la mitad, intentando ir a Sevilla donde ha acordado reunirse con su amada rubia teutona (que no tetona, aunque puede que también) se embarca en la Santa María rumbo a las exóticas Indias.

Y el modo es sencillamente genial. Aparte de unos personajes atractivos, de una narración rápida como el viento de una galerna cantábrica que no deja caer el interés en ningún momento, nos encontramos con una rápida visita de la vida a bordo de una de las carabelas y luego con una veloz descripción de La Española, del fuerte de la natividad y de la vida salvaje. Las malas caras, las sucias palabras, las viles acciones unidas a la exaltación de la camaradería, de la vida en el mar, de la rudeza y la serenidad ante los imprevistos. Tantos personajes tan juntos, la forma en que los presenta a los pocos desde la siempre peculiar mirada del cabrero, conforman un cuadro magnífico, una muestra de manual de cómo escribir una novela de aventuras hasta el final.

Nota: 9. Me parece, insisto, la guía perfecta de cómo escribir una novela de aventuras, pero no me gusta cómo el exagerado amor de los protagonistas guía sus acciones. Supongo que soy reacio a aceptar una guía tan fuerte en un libro, aunque no empaña realmente la nota del libro. A ver si retomo a este autor que lo tengo muy abandonado desde hace un par de lustros.


Y por si fuera poco tiene que ser una guía para una partida de 7ºMar grande como un mundo.