Google+

lunes, 31 de enero de 2011

O Brother - Joel Coen

Tal vez no tuviera yo un gran día, pero mi primer acercamiento a O Brother, recién salida en España hace ya unos años, me dejó, sencillamente, la decepción en el cuerpo. Muchas opiniones a favor, algunas de ellas tenidas en alta consideración, me animaron a darle una nueva oportunidad y, lo cierto, es que no sabría decir qué fue lo que no me gustó en aquella anterior ocasión. O Brother es de lo mejor que he visto de este dúo estadounidense que son los Coen.






Tres convictos fugados, Everett, Pete, y Delmar, arrastrados por la labia del primero, se entregan a un largo viaje en busca de alguna clase de tesoro que les ha profetizado un pobre ciego en las vías del tren.


La película empieza con unos planos muy largos de negros picando piedra, en mitad de ninguna parte; todo acompañado de la triste música de los presos. Cerca de dos minutos después vemos correr a Pete (Turturro, un recurrente de los Coen), Everett Ulyssess McGill (Clooney) y a Delmar (Tim Blake Nelson) en una secuencia que, de algún modo, ya adelanta el estilo de la película.


El magnífico trío de protagonistas —que resultan absolutamente hilarantes con la ruindad de Pete, y la obsesión de Everett por su pelo—, enfrentado a un también magnífico John Goodman serán los principales guías de la película, a través de multitud de escenarios y muchos-muchos personajes, entre los que destaco a la familia de Everett, con sus insoportables hijas y su mujer obsesionada con su anillo, a los miembros del KKK (que intervienen en algunas de las escenas más vistosas de la película), al guitarrista que vendió su alma al diablo en un cruce de camino y a las magníficas sirenas, «los tres nenúfares más hermosos que...», unas mujeres de ropas empapadas y actitud seductora, voces sensuales, movimientos contoneantes perfectos, la actitud de despiadado descaro... una actualización fantástica del mito, en mi opinión


Una fotografía preciosa que luce el rural americano, unos paisajes impresionantes enormes y vacíos: el suelo terroso, los amplísimos campos y los anchos ríos llenos de religiosos y una iluminación majestuosa que saca lo mejor del sol amarillentoanaranjado del atardecer semidesértico y de la luz temblequeante de las hogueras que encienden para pasar las noches, consiguen un apartado visual impecable y un conjunto precioso. Una brillante banda sonora muy country en la que suena bien incluso la canción de los protagonistas, en la que la voz de Clooney —he de decir— mantiene el tipo bastante bien, aunque esa guitarra ayuda mucho, claro.


La escena en la que Clooney pide disculpas por haber mentido en cuanto a las razones de su encarcelamiento, motivación principal de que sus compañeros hayan decidido acompañarle, tiene uno de esos toques tristemente divertidos que te hacen sentirte culpable al reírte, me pareció una de las mejores de la película.


Nota:8,5. Me ha parecido fantástica. Divertida y encantadora. Y aunque hasta ahora haya contribuido a ello, un poco mal valorada. Su retrato de la época y sus detalles son sinceramente fantásticos.


Desde aquí, mi agradecimiento a Escipión por insistir en que algo raro había pasado si no me gustaba la película. Tenía toda la razón.




Otras reseñas sobre películas de los hermanos Coen
Muerte entre las flores.
Quemar después de leer.

domingo, 30 de enero de 2011

Futurama - Fox

Cuando salió Futurama yo tenía 12 añitos y llegó a nuestras tierras tres semanas después de mi decimotercer cumpleaños. De aquella era un chavalín al que le gustaban los videojuegos, leer, el fútbol —en serio, en serio, y el fútbol sala, incluso— y Los Simpsons. «¡Una nueva serie del creador de Los Simpsons!», pensé.




Futurama me encantó desde el principio. Era mucho más friki —aunque supongo que con mis 13 años no lo valoré en esos términos— y tenía un humor mucho menos habitual. Chistes sobre ciencia ficción, referencias a Asimov... sí, Futurama prometía y daba. Futurama molaba. En 2003, Fox, en un alarde de estupidez de los suyos —el mismo con el que le dio una patada en el culo a Firefly, supongo, y el mismo que parece que le dará ahora con Fringe— zanjó Futurama, de la que sólo salieron —gracias a Comedy Central— unas películas —de las cuales, el Juego de Bender, la única que he visto, era aburrida y mediocrilla—. Sé que ahora han vuelto, de la mano de Comedy Central y a España de la de Neox; lo que me ha animado a retomar la serie desde el principio.



Si en su momento me pareció una serie fantástica, al nivel de Los Simpsons, ahora, con 10 años más en mi haber —que tampoco son tantos— me ha parecido genial. Las dos primeras temporadas y la cuarta, sobre todo. Lo cierto es que la tercera me pareció un poco aburrida, con grandes altibajos y poco original dentro de su propio universo. He vuelto al romance nunca resuelto del todo entre Fry y Leela, a los chistes zafios y, a veces, frikis de Bender, el robot fumador mexicano; a la zorrilla de Amy, al chalado y chocheante profesor Farnsworth, al poco explotado pero absolutamente fantástico Hermes y al médico de la empresa, el hombre-calamar Zoidber.


Este es uno de mis momentos favoritos de toda la serie.
—Fry, antes de salir al espacio tienes que ver a nuestro médico. Debería advertirte de que es un poco... peculiar. Lleva sandalias.
 —¡Ahh!
—Doctor Zoidberg, este es Fry. Nuestro nuevo repartidor.
—Excelente, excelente. —pausa— FLSHHHSLWHSLSHH
—Estarás bien.
—Abre la boca y déjame echarle un vistazo a ese cerebro. No, no, no; no esa boca.
—Sólo tengo una.
—¿En serio? 
—Ehm... ¿Hay un médico humano por aquí?
—Señorita, soy experto en humanos; ahora escoja una boca, ábrala y diga «pirrrpiripiripiriburr».
—Ehm... pirrpipripiapirburr.
—¡¿Qué?! ¡Mi madre era una santa! ¡Fuera de aquí!



Si alguno no la ha visto, «perdónalo», Hipnosapo, «porque no saben lo que hacen».

Nota: 8,5. La tercera temporada ha jugado un poco en su contra; pero es algo que nadie debería perderse.

Uno descubre que...

En España, uno descubre que un crimen ha sido lo suficientemente morboso cuando Antena 3 anuncia que estrenará una serie sobre él.

jueves, 27 de enero de 2011

Mucho ruido y pocas nueces - Kenneth Branagh

Un fantástico Kenneth Branagh se adentra en una de las comedias de Shakespeare con su, al parecer, peculiar estilo para ello.



Ésta es, que yo sepa, la primera película que veo de Branagh, quien me habían recomendado una y mil veces. Mucho ruido vino en un fantástico lote de películas —enorme, oigan— que me dejaron, y fue de las primeras que vi. Tal vez fue la magnífica sensación que me quedó al acabarla, pero devoré sin compasión una película tras otra (una docena, tal vez) en un par de semanas.

En Mucho ruido se nos presentan unos cuantos personajes: Don Pedro de Aragón (Denzel Washington), Don Juan (Cara Palo, también conocido como Keanu Reeves), Benedicto (Kenneth Branagh), Claudio (Robert Sean Leonard), a Hero (Kate Beckinsale) y a Beatrice (Emma Thompson). Don Pedro y Don Juan (negro y blanco) son hermanos, supongo que con una intención o humorística o provocadora o ambas, pero, la verdad, fue un detalle que no acabó de gustarme y con el que hicimos unas cuantas gracias a lo largo del visionado.

Claudio y Hero se van a casar. Benedicto es un tipejo carismático y arrogante que comete el terrible error de prometer que nunca caerá bajo el yugo del amor; lo que conlleva a que sus allegados le arrastren a los brazos de Beatrice, mientras arrastran a ésta, que es como Benedicto pero con cromosoma sexual XX a los brazos de Benedicto, recurriendo a mentiras, dobles juegos y espionajes diversos.

A través de una hora y tres cuartos, Branagh nos lleva por unos escenarios encantadores, en los que destacan los preciosos jardines; con un vestuario magnífico resaltada por la iluminación fuerte y contrastada, que resalta muchísimo las sombras; inmersos en una música fantástica, muy ornamentada y con unas grandísimas actuaciones, a destacar la increíblemente exagerada y teatral de Branagh en la piel de Benedicto, que es absolutamente hilarante, tanto más en sus diálogos a grito pelado, humorísticos casi todos ellos. Además, en mi opinión, las voces del doblaje español son muy buenas y apoyan a la perfección a los personajes.

Keanu Reeves, al que nunca he soportado, cumple. Quizá sea el actor que menos destaque de la película —en mi opinión, al menos—, pero lo cierto es que, cumple sobradamente encarnando a ese incordio malvado que es Don Juan. Es... algo menos carapalo que de costumbre.

El final es alegre y feliz sin que Benedicto y Beatrice pierdan sus voces sarcásticas y sus ganas de gresca, lo que habría atentado absolutamente contra el espíritu de los personajes.

Nota: 9. Unas grandes voces, una gran dirección y reparto; unos diálogos fantásticos y una música, vestuario y escenario magníficos. Si no la habéis visto, tardáis.

Otras películas de Kenneth Branagh:
Frankenstein de Mary Shelley.
Enrique V.
Thor.
Hamlet.

martes, 25 de enero de 2011

Nivel 13 - Josef Rusnak

Nivel 13 es una película del 99, del director Josef Rushnak, basada en la novela Simulacron 3 de Daniel Frances Galouye. Salió muy poco después que Matrix y trata el mismo tema, Matrix sedujo al público que se lanzó a un mar de buenas críticas y opiniones a menudo grandilocuentes; Nivel 13, que tiene unos efectos especiales mucho peores —debido a su escaso presupuesto—, fue tratada bastante mal.




Como puede verse en la imagen, está sacada de ZonaDVD.com.


Nivel 13 no es la revolución del mundo del cine. Matrix tampoco, por supuesto, salvo en cuanto a efectos especiales, en los que —sin duda— marcó un antes y un después incluso en cuanto a cómo rodar escenas de acción. Un cambio para peor, en mi modesta opinión. Nivel 13 también tiene esas referencias al mito de la caverna, a la duda entre la realidad y la ilusión y el mundo virtual. Todo, todo, todo. Con un actor con menos cartón en la cara y un trabajo con menos presupuesto, sí; pero lo tiene.




Una empresa está probando una técnica de trasvase de consciencia hasta 1937, a un escenario lleno de realidades inteligentes. ¿Qué es real y qué no? Cuando uno descubre que el mundo es irreal, comienzan los verdaderos problemas. 




Los actores importantes interpretan, aquí, dos papeles. Su yo real y su yo en 1937. La verdad es que la mayor parte de los actores, sencillamente, cumplen. No hay un trabajo épico por parte de ninguno de ellos, aunque siempre es un placer volver a encontrarse con Gretchen Mol, «Sin-cojones Norris» en Life on Mars, en un papel de malvada y seductora arpía. Me encanta esta mujer, capaz de pasar de un registro bueniño a uno de zorra repugnante manteniendo una absoluta seriedad y transmitiendo una sinceridad sin contemplaciones.


La película tiene un tono paranoico. El ritmo es bastante rápido, los personajes se suceden, actúan, intercambian opiniones... todo sin grandes pausas ni caídas de pulso. La velocidad del argumento es más o menos constante.




Spoiler:
Es difícil no pensar, no obstante, en la posibilidad de que el mundo que en la peli se da por real, sea ficticio a su vez. Algo no coincide y las pistas se acumulan. Acaba pareciendo que tendrá que ser así por fuerza. Esa previsión del entrecruzamiento de falsas realidades mutuamente interactuables quita cierta gracia a los minutos finales, ciertamente.
Fin spoiler.




Con todo, una película entretenida, interesante, que combina toques de ciencia ficción con historia policiaca «a dos planos». El orgullo de todo jugador de Planescape.


Minipunto subjetivo adicional para una escena próxima al principio en la que la cámara se mueve en paralelo a la carretera, a la altura de los edificios, una escena que, a día de hoy, fui incapaz de no asociar a Fringe.




Nota: 6,5. En mi opinión, una película interesante que recupera, además, el toque de ciencia ficción de serie B molón de los 90.

lunes, 24 de enero de 2011

Porco Rosso - Hayao Miyazaki

Porco Rosso es una de las películas del maestro Miyazaki, más conocido por La Princesa Mononoke, El viaje de Chihiro, y, tal vez, El castillo ambulante de Howl. Por lo que sé, no obstante, esta fue la película que lo dio a conocer en nuestro viejo y raquítico continente. Miyazaki nos traía una entretenida, bonita y esmeradamente cuidada historia de aviadores en el mar Adriático de los años 20.



Porco es un cerdo aviador. Sí, como suena. Fue un famoso piloto en la Primera Guerra Mundial. Después, sus rasgos acabaron deformados como los de un cerdo debido a una maldición. En el presente de la historia, combate a los piratas aéreos del Adriático que se cansan hasta tal punto de él que acaban contratando a un estadounidense, Curtis, para que lo mate.

Un montón de referencias a otras películas, un ambiente de película negra cincuentera, una historia presentada con elegancia y el perfecto equilibrio entre el drama más humano —la película remite una y otra vez al drama de Porco, que va mucho más allá del ser un cerdo... asunto que tiene más bien poca relevancia real— y la comedia, con cuantiosos momentos divertidos. Unas escenas de acción rápidas, directas y emotivas, que enganchan y aprietan. Unos lugares trabajados, sobre todo debido a que Miyazaki los utiliza repetidas veces: el refugio secreto de Porco, el jardín del gran amor de los piratas del Adriático...

Unos personajes grandiosos, Porco, cínico y agrio; Gina, el gran amor de los aviadores, presa de unos sentimientos sin resolver por Porco; Fio, toda ilusión y ganas, toda juventud y anhelos; Curtis y los piratas, chulería, estupidez, y un punto —a su manera— adorable.

Nota: 8. Una muy buena película de animación que, en mi opinión, no tiene la fama que se merece.

domingo, 23 de enero de 2011

Uno descubre que...

Uno descubre que está en un grupo excesivamente friki cuando...

...la mitad de los comensales dice «que aproveche» y la otra mitad «itadakimasu».

jueves, 20 de enero de 2011

Hora Cero - S.D. Perry

Empezaré diciendo que no me acabé el libro. Así de claro. Probablemente sea el peor que he intentado leer en mis casi 24 años de vida.






El equipo Bravo de los STARS (la brigada de tácticas especiales y de rescate) de Racoon City investiga unos extraños asesinatos en mitad de un bosque cuando su helicóptero falla y los deja a todos en tierra. Casualidades de la vida (o de la no-vida) los llevan a ir separándose, Rebecca Chambers —la aburrida y sosa protagonista—, se encuentra con Billy Coen, un condenado a muerte que, como es necesario en el momento, ayudará a la joven a avanzar y a enfrentarse a la marea de infectados del virus T hasta que...


hasta que nada. Es que ahí, más o menos, dejé el libro.


Me costaría decidir qué es lo peor de él. Sé que es literatura juvenil, pero hay una diferencia entre joven e imbécil. Los personajes son planos y predecibles hasta dar asco, así de simple. Rebecca es una joven genio, una bioquímica que está metida en el STARS por sus cualidades como científica; pero todos tienen que saber desenvolverse en campo abierto, así que está en prueba. El resto del equipo, pues varía en todo el abanico entre la nulidad y la mera aceptabilidad de capacidades pseudomilitares. Billy, que parece que le va a dar un poco más de vida al asunto, es un espejismo. Más de lo mismo, parecen todos gallinas descabezadas corriendo a tumbos contra los obstáculos que una pésima S.D.Perry tiene a bien colocar por las páginas.


Las circunstancias que viven, para más inri, son aburridas y terriblemente absurdas; incluyendo, por supuesto, la separación para investigar cualquier cosa. ¿Que hay unas criaturas terribles pululando por todas partes y que están hambrientos por nuestros sesos? No importa, separarse es la mejor opción, cuanto más lejos mejor. Uno una planta y otro otra, así seguro que nunca, bajo ningún concepto, podremos ayudarnos. ¡Bien! Normal que el STARS siempre ande metido en problemas, ¡menudo entrenamiento!


Tratando otros temas, he de decir que tanto la traducción como la edición son pésimas. A niveles que rara vez he visto. Tiene faltas de ortografía desde la primera página, una redacción horrible (que no sé si será problema de traducción o de S.D.Perry, o si ambas habrán colaborado en proporcionar el peor espectáculo posible). La ilustración de la portada parece un dibujo aficionado, sin ningún tipo de calidad. Todo negro y con Resident Evil: 0, o Resident Evil: La precuela; habría sido mucho más vistoso. El abusivo aprovechamiento de la página, violando casi por completo cualquier atisbo de margen, me parecía terriblemente incómodo y, unido al pequeño tamaño de la letra me levantaba cierto dolor de cabeza con facilidad.


Nota: 1. Una novela para olvidar, en la que falla absolutamente todo.

miércoles, 19 de enero de 2011

Lock & Stock - Guy Ritchie

Conocí Lock & Stock a raíz de varios comentarios que surgieron en torno a Snatch: cerdos y diamantes. Es el primer largometraje de Guy Ritchie y tiene una gran consanguinidad con Snatch, tanto en reparto como en modo de grabación. Supongo que se trata del "estilo Ritchie", y no me quejo porque me parece un estilazo. La verdad.








Cuatro amigos reúnen todos sus ahorros para una partida de cartas que uno de ellos tendrá con un mafioso londinense, que les tima y les deja en deuda de un dineral inmenso, con la condición de que si no lo abonan, les cortarán los dedos y se quedarán con el bar del padre del que jugó la partida.


La película empieza con una grandiosa presentación de personajes. En mi caso, completamente subjetivo, destaco que esta presentación me gustó menos de lo que debería, porque la voz utilizada para los comentarios es la de Santiago Segura; una voz que me desagrada profundamente. Santiago Segura, a quien recuerdo con aprobación de El día de la bestia, pero al que le cogí manía con Torrente —ya no me atreví a ver la 2 ni la 3—. Todas las presentaciones se basan en el siguiente esquema: escena rápida con el o los personajes en acción, corte repentino, narración de voz. Esto le da mucho estilo ya desde el primer minuto. Es nuevo, es fresco. Su rareza le da un atractivo especial.


En torno a esto, he de hablar de la grandiosidad de los personajes. Rara vez me he topado con unos personajes tan cómicos en sí mismos, sin tener que recurrir a gags. Sus mismas historias, sus puestas a punto son humor duro y descarnado, inmersos en el ambiente de los bajos fondos londinenses —como, dos años más tarde, haría en Snatch—, a los que Ritchie dota de una vida increíble.


La iluminación es una de sus grandes bazas: genera un gran contraste entre claros y oscuros, lo que hace que, por momentos, el ambiente sea muy lúgubre. Calles casi exageradamente sombrías, locales azotados por el humo del tabaco o por la escasez de fuentes de luz, se intercalan con momentos de una iluminación fuerte y blanca, como la de un mediodía. El efecto conseguido me pareció interesantísimo.


La grabación de las escenas, los cambios de plano, el movimiento de las cámaras, etc. está muy bien en todo momento; aunque destaca el uso de estos recursos —y de otros, como la exagerada grabación de las manos— en la partida de cartas, donde se alternan brutalmente los ritmos de las escenas —de forma ligeramente caótica— resultando en una escena memorable en conjunto.


Por último, la música. La música de esta película es una pasada. Simple y llanamente. Tanto las canciones con voz como la pieza que utilizan una y otra vez a lo largo de la película: una potentísima melodísima de bajo que, junto con la imagen, consigue un resultado super carismático.



Nota: 8. La película está muy bien, aunque prefiero Snatch. Música, dirección, reparto... todo está muy bien, aunque echando un ojo al goofs de IMDB, se ve que hay unos cuantos errores.

martes, 18 de enero de 2011

El manantial de la doncella - Ingmar Bergman

El manantial de la doncella es una película de 1960 del maestro sueco Ingmar Bergman. Y es grandiosa. Porque es de Bergman.






La película premia a los cristianos, porque son buenos y puros y maravillosos, mientras que la que cree en los dioses nórdicos es una zorra de cuidado a la que no quieren ni los perros. Una preñada por un cualquiera, abandonada; la sierva de la familia, Ingeri, una criatura que me sigo preguntando si era mujer o bestia. Luego haré una reinterpretación de este párrafo, porque —en realidad, en términos de pérfida moral, premia ampliamente a los no cristianos.


El caso es que esta familia tiene una hija rubita, monísima-estúpida (o exageradamente inocente, para los más políticamente correctos y Lau), Karin, que actúa de manera invitadoramente seductora incluso con su propio padre. Me pareció muy difícil obviar un matiz tirando a incestuoso en su relación: cómo aproxima su cara a la del padre, como tuerce la cabeza, mira de reojo y entreabre los labios para conseguir lo que quiere. En fin, paranoia mía, por supuesto. Esta hija consigue, pues, vestirse con sus mejores galas para ir a la iglesia, ella sola, porque ya se ha perdido la misa y va a hacer una ofrenda, acompañada de esa chica-bestezuela que es la criada, quien le desea el mayor de los males.


Spoiler.
Por el camino, tras separarse de la criada que finge estar mal para quedarse atrás y dejarla sola, la joven noble es abordada por tres pastores que la violan y la matan después, en una escena impactante, cruda y repugnante. Una gran escena, de hecho; ya que consigue el absoluto rechazo de los espectadores. Luego, por casualidades del destino, estos hombres acaban hospedados en el hogar del noble para pasar la noche y cuando los pastores intentan vender el vestido de la chica a la que acaban de violar, con lo que el padre se ve obligado a tomar cartas en el asunto.
fin de spoiler.




Lo cierto es que la película combina puntos fuertes y puntos débiles, en mi opinión —en realidad se trata de una película casi mundialmente reconocida y que gusta a justos y pecadores por igual—: la imagen es increíble, el juego de luces y sombras (es en blanco y negro) que permite una narración prácticamente verbal —hay largos momentos carentes de todo diálogo—, sin desmerecer por ello las intervenciones de los personajes, que tienen bastante fuerza, o el resalte verbal de los colores por parte de Karin para que todos sepamos cómo era su vestido me pareció adecuado y, a su manera, ingenioso. No obstante, el ritmo prácticamente inexistente, el toque místico —que me pareció un poco vacío, pero muy apropiado para la época— y la sobreactuación de algunos actores —salvo que mi primer juicio sobre la aparente falta de un hervor (o dos) de Karin sea cierto— me decepcionaron ligeramente.


Una posible interpretación, sobre el silencio de Dios y blablablá, es que no se quiso entender el mensaje de Bergman. Sueco. Aviso de nuevo porque esto vuelve a contener un spoiler.


Es el Dios cristiano el injusto. Es el Dios único y todopoderoso el cruel e indiferente a los dolores humanos, o tal vez el inexistente y figurado. Ingeri pide un castigo a Odín, pide ayuda (venganza, más bien) y le es concedida. Odín escucha y da. Dios Todopoderoso no. Esto, y volvemos a lo de antes, me parece bastante claro contando el enfrentamiento de las escenas. Se ve a Ingeri pidiendo ayuda a Odín a oscuras, en secreto, con fuego y demás; y la siguiente escena es la de los padres de Karin rezando a Dios Padre.






Nota:6. Una imagen terriblemente poderosa con una iluminación increíble y una buena narración visual.

lunes, 17 de enero de 2011

Globos de Oro 2011

Sin meterme mucho en harina, que ni me apetece ni me parece necesario, diré que Boardwalk Empire se ha hecho con el premio a Mejor Serie Dramática —menos mal—, Steve Buscemi (protagonista de Boardwalk) ha ganado el premio al mejor actor dramático, Jim Parsons (Sheldon Cooper) el de mejor actor de comedia, la mejor actriz es la de The Big C (no he visto la serie y no conozco al personaje). Y como mejor serie musical o de comedia... ¡Glee! Me parece bastante injusto, la verdad. La segunda temporada de Glee ha sido entre mediocre y mala y, casualmente, el año 2010 de Big Bang Theory ha sido grandioso. Además, los mejores actores de reparto han sido Jane Lynch (Sue Sylvester) y Chris Colfer (Kurt), ambos de Glee.

En cine, The Social Network —con guión de Aaron Sorkin, razón por la que algún día la veré— ha arrasado, añadiendo un nuevo puntillo para verlo.

¿Alguno habría dado otros premios distintos si le hubiesen dejado hacer algún cambio?

Una historia del Bronx - Robert De Niro

Dirigida por Robert De Niro, Una historia del Bronx nos transporta a los años 60, cuando un niño llamado Calogero (Lillo Brancato), hijo de Lorenzo Anello (Robert De Niro), disputa su fidelidad al buen hombre, recto y honorable que es su padre o al mucho más interesante y atrevido —y mafiosil— Sonny (Chazz Palminteri).






Las dos horas de película son una muestra impecable de cómo hacer bien una ópera prima. Un gran estilo narrativo, planos largos y sólidos llenos de detalles de la época, un gran juego con las sombras que ayuda infinitamente a dibujar el mundo lleno de claroscuros a varios niveles en que se mueven los personajes y una tremenda banda sonora con música cincuentera. ¡Grande!
La presentación de los personajes es fantástica. Deja muy claro desde el principio cuál es la situación. Nos presenta a Calogero y a su padre por un lado. Lorenzo, un honrado conductor de autobús que ha renunciado a todo por dar una vida digna a su familia en Estados Unidos, sin perder por ello la moral ni la fe en que se puede progresar. Por otro lado presentan a Sonny, un jovenzuelo mafiosillo con las llaves del camino del dinero.
A caballo entre un mundo y otro, asistimos a la evolución de Calogero, sus amores, sus amistades, sus decepciones... como a las de cualquier joven, pero alternando el puritano punto de vista del padre y el de su mentor Sonny. Esta relación es el eje de la película y, sinceramente, uno de sus puntos más brillantes.


Contiene spoiler.
Personalmente, lo que menos me gustó de la película fue el romance. No porque la chica sea negra en sí, si no porque chirriaba, porque sonaba a excusa por otros momentos racistas. No creo que diese más dramatismo a la cinta, ni más profundidad, ni nada; si no más bien, una especie de excusa para mostrar un lado más amable y menos racistoide. La época de la película, tal vez, influyó en esta decisión. Casualidades rápidas: Sonny de repente abre un quicio al progresismo bondadoso, le dan una paliza al hermano de la chica —que ya es casualidad—, este decide mentir sobre Calogero hasta que al final todo se arregla y el chico admite que mintió. ¡Uf!
Fin spoiler.


Por supuesto, Robert De Niro —como cabía esperar— está enorme en su papel, Palminteri —guionista de la película y autor de la obra en la que se basa, una obra de teatro— consigue un criminal serio, frío, temido y creíble a la vez; y el joven Lillo Brancato cumple —sin más— en su papel de Calogero en su adolescencia tardía.


Por último, reconocer el trabajo de Palminteri como guionista, que consigue unas frases potentes y brillantes, capaces de concentrar contenidos de forma clara y elegante.


Nota: 8. Una buena película, un buen trabajo delante y detrás de las cámaras con una banda sonora impresionante. Tiene detallitos que no me gustan, como el que comento de sus amoríos o sobre la actuación de Brancato —que cumple, sencillamente—, pero el conjunto es muy, muy vistoso.

miércoles, 12 de enero de 2011

Tres reyes - David O. Russell

En 1999 salía esta película con un George Clooney en boca de todo el mundo encabezando el cartel. La verdad es que la publicidad que se hizo de la película fue de peli de acción tirando a cutrosa y fue una de tantas que lancé al saco de los horrores sin molestarme en verla. Ahora, una década y poco después, llego a la conclusión de que me encontraba ante una mala venta del producto.
                                                           
                                                     

Tres reyes tiene acción y tiene escenas de acción, es cierto; pero no la describiría como película de acción; es una película de aventuras —incluso tiene el tema más tópico del género, la búsqueda de un gran tesoro— cargada de humor y de crítica hacia la Guerra del Golfo y, en general, hacia el estereotipo yankee. Tal vez la publicidad fuese de los mismos tipos que hicieron la de ¡Olvídate de mí!, intentando vendernos una amable comedia de ese pedazo dramón que era originalmente.

El argumento se sitúa al término de la guerra. Los protagonistas se hacen con un mapa que señala el lugar en que Saddam ha escondido el oro de Kuwait. Dispuestos a volver a sus casas con algo más que muertos y arena a sus espaldas, los protagonistas emprenden la búsqueda del tesoro. Todo esto, en cualquier caso, es la excusa... la circunstancia; con el grupo persiguiendo el ansiado tesoro, asistimos al cansancio de la guerra y a la dejadez del gobierno estadounidense con los iraquíes que se enfrentaron a Saddam. Con la guerra finalizada, ¿a quién le van a importar?

Una banda sonora aceptable —aunque por momentos parece... ligeramente pobre, sobre todo en lo que respecta a música de ambientación—, una estética agradable de color anaranjado —del Sol brillando sobre la superficie arenosa del desierto—, unas actuaciones cumplidoras —por internet he leído que Clooney lo hizo genial, aunque a mí me parece mucho exagerar; hace muchas muecas y demás, pero no me acabó de parecer especialmente creíble. Hay cientos de actores que son capaces de ser igual de graciosos y no por eso se les ensalza como a este señor—, un mensaje interesante durante gran parte de la película —exceptuando la escena de Archie (Clooney) salvador y el final mismo de la película. Parece que era mucho ataque ya para la concepción estadounidense del mundo— y diversión, entretenimiento, diálogos interesantes, salpimentados con algunas escenas de acción bastante rápidas.

Cabe destacar el uso de algunos flashbacks repentinos, fugaces y efectivos y algunas escenas con abundantes saltos de plano que, personalmente, me parecieron interesantes y bien hechos.

Nota: 6,5. Una película divertida y entretenida. No revolucionará ningún género ni marcará historia en el cine, pero supondrá, casi, un par de horas entretenidas de nuestro tiempo.

martes, 11 de enero de 2011

Deadwood, 3ª temporada - HBO

La tercera temporada de Deadwood —la última que salió, la temporada de su cancelación— me ha dejado un sabor relativamente agridulce.


Imagen vista en Dronkar.

En realidad, gran parte de lo que la hizo grande, sigue siendo grande. Seguimos con los magníficos decorados, vestuario, ambientación y con unos personajes de carisma sucio y valiente sin caer en un tópico heroico vacío y mil veces glorificado —aunque en la primera temporada hubo un poquillo de esto, personificado en Wild Bill—, algo discutible, tal vez, en el caso de Montana, quien, a su manera, es un paladín entregado al desfacimiento de entuertos.

Esta temporada, en cambio, pierde un poco la irrebatible lógica de las demás. Hay muchas más cosas cogidas por los pelos y muchas más respuestas ilógicas, graciosas, sí, pero los personajes ironizan hasta caer en el humor absurdo en una evolución, a mi parecer, injustificada. Argumentalmente se centra en el ritmo que la llegada y actuación de Hearst imprime al pueblo, cómo se modifican las relaciones y cómo aumenta la tensión a un grado insostenible. Él es razón y motor de toda la temporada, para placer o disgusto de los espectadores.

No todo es malo, por supuesto. Eterna gloria para el ruin y miserable de Hearst, el cabrón más despreciable que he visto en mucho tiempo y para cómo la monta capítulo tras capítulo, contrario a todos, enemigo del mundo. Hearst, el inhumano y furibundo, el repugnante y ególatra adinerado que escucha a la tierra, que siempre le habla de oro, de dónde vive. Gloria para Al Swearengen —para mí, sin duda, el mejor personaje de la serie y uno de los mejores que ha dado de sí la televisión—, el trabajador, aplicado y bondadoso Doc Cochran, la siempre impredecible Trixie, el amable y paciente Sol Star, la elegante Alma Garret —una de cuyas fotos utilizan (si no he visto mal) para Boardwalk Empire, ganándose mi simpatía de inicio—, el encantador Whitney Ellsworth, y, en menor medida, el valiente Montana, su compañero Utterson y el caricaturesco Richardson. Gloria para la intro: para la deliciosa música que la acompaña y para la secuencia de imágenes que la forman, entre las que destaco el caballo del final, poderosamente evocador —y eso que los caballos, en general, me parecen animales feos y sucios.


Destacar, además, el que las canciones que acompañan a los créditos cambian en todos los capítulos y, aunque la mayoría no sean de mi gusto, incluyen a artistas tan conocidos como Bob Dylan o Bruce Springsteen.

Nota: 7,5. Una temporada entretenida y bien hecha, aunque lejos de las dos anteriores. El hecho de que la HBO la cancelase, seguramente, actuó en perjuicio de la serie, aunque la calidad y cuidado de escenarios, imagen, vestuario, dirección, actores, voces y demás, se mantiene hasta el último minuto. Una delicia técnica que, según cuentan en Vaya Tele, no recibió un trato demasiado amable por parte de la HBO, la cadena que más suele mimar a sus producidos, por lo que se viene viendo últimamente..

lunes, 10 de enero de 2011

El extraño caso del dr. Jekyll y del sr. Hyde - Robert L. Stevenson

Hace tiempo, mucho mucho tiempo, intenté leer otro libro de Stevenson, La isla del tesoro. La verdad es que lo di por imposible. Rara vez me aburrí tanto con un libro. Eso me hacía coger este Jekyll con cierto temor: «te conozco, Stevenson», pensaba, «y no me gustas». El caso es que, en esta ocasión, el famoso escritor escocés sí consiguió que me interesase por lo que contaba.

                                                               

Tal vez no sea necesario el aviso, dado que nos encontramos ante un libro enormemente conocido, pero no creo que sobre: El extraño caso del dr. Jekyll y del sr. Hyde trata sobre la dualidad del hombre llevada a extremos.

Spoiler
 Jekyll es la personalidad original, un médico un poco solitario, extravagante y buen profesional; su otra personalidad es un monstruo violento y presa del deseo. Del deseo de violencia. Liberada a raíz de unos experimentos de Jekyll para separar el bien y el mal que habitan en toda persona. Edward Hyde, su personalidad malvada, tiene su propio aspecto: es deforme e inquietante y disfruta de su crueldad, camina encorvado y cojeando.
Fin spoiler

La narración es bastante ágil. Bastante descriptiva aunque no demasiado, el autor parece querer hacernos avanzar rápido por las limpias calles de los ricos y la suciedad y depravación del soho en busca de las respuestas a los enigmas que se plantean.

Unos personajes interesantes, carismáticos y bien planteados, especialmente Jekyll, mucho más profundo que su alter ego maligno, en mi opinión, y Utterson nos sirven de perfecta compañía a través del ambiente claroscuro en el que se desarrolla esta historia llena de tintes policiacos, de investigación y de secretismo... un poco empañados por el hecho de conocer el oscuro destino de Jekyll.

Nota: 8. Muy ameno e interesante. Mantiene perfectamente el toque de intriga a la vez que mediante una descripción pulcra, elegante y poco cargante nos sitúa en un escenario casi vivo.

jueves, 6 de enero de 2011

El círculo Oscuro - Douglas Preston, Lincoln Child

Conocía a los autores, Douglas Preston y Lincoln Child —unos tíos que suelen trabajar juntos— de una novela que leí hace unos 8 años; The relic, que tuvo versión cinematográfica homónima que, aunque apenas la recuerdo, creo que era bastante mala. Lo cierto es que la novela, en su momento —no sé qué pensaría ahora mismo; fue un libro que presté y nunca volvió y ahora mismo no me apetece volver a comprarlo— me gustó bastante. Una novela agobiante sobre una bestia suelta en un museo y  que presenta a un personaje que desbordaba carisma y suerte a partes iguales, el investigador Aloysius Pendergast, un híbrido de personaje de La Llamada de Cthulhu y 7ºMar, o algo así, que acabaría siendo el protagonista recurrente de estos escritores, aunque en el primer libro sea mero secundario.



El círculo oscuro continúa, pues, las aventuras de Pendergast, aunque seis libros después, seis libros que no he leído, aunque tengo uno de ellos en mis estanterías. El caso es que este es completamente autónomo y no sentí que me perdiese gran cosa, aunque no descarto que ciertos puntos me hiciesen más gracia conociendo a los personajes previamente.

Muy en la línea de estos autores —por los tres libros que he leído de ellos— , algo amenaza el mundo tal y como lo conocemos. En este caso es el Agoyzen, un secreto milenario budista que traerá el apocalipsis, o algo así; ha sido sustraído de su recóndito escondite y ahora hay que encontrarlo y devolverlo a su lugar. El problema, en este caso, es que nadie sabe qué es el agoyzen, los mismos monjes custodio sólo conocen la caja que lo alberga. Aloysius Pendergast y su pupila Constance Greene acabarán en un súper transatlántico de lujo en el que, como saben, también viaja el infame portador del Agoyzen. Su misión será encontrarlo a tiempo y pararle los pies.


Aviso spoiler, ¿qué es el Agoyzen:
el Agoyzen es un mandala, un esquema del cosmos cuya contemplación ayuda en a la hora de meditar —o eso es lo que entendí; las explicaciones de Wikipedia parecen confirmarlo—. No obstante, este mandala, en vez de sacar el lado más... pausado del ser humano, extrae su potencial para el bando caótico maligno. Muy resumidamente. No es que traiga el apocalipsis en sí, sino que el que lo ve se esfuerza en ello. Más o menos.
Fin de spoiler.


La novela tiene tintes policíacos, de investigación, tintes místicos (un poco más abundantes estos) y tintes de aventuras. No pretende marcar historia en el mundo de las novelas; es una obra pasatiempo bastante amena con un protagonista, Pendergast, que rebosa carisma y chulería —una especie de James Bond sin presupuesto para batcachar... bondcacharros, disculpad el lapsus—, con una pupila que sirve de voz de la normalidad en perfecto contrapunto; formando una pareja sólida que da ritmo e interés a las páginas de una novela que recurre, varias veces, a saltos de fe que harían temblar al mismísimo protagonista de Assassins Creed.

Me gustó especialmente el protagonismo de muchos de los secundarios, como los miembros de la tripulación del transatlántico, que servían de contrapunto a la pareja de héroes terriblemente carismáticos guays que, de otro modo, resultarían saturantes.
Quizá, para mi gusto, pierde fuelle hacia el final del libro, cuando la historia es ya casi completamente paranormal, aunque es cierto que nunca decaen ritmo o tensión, que tienden a frenético en casi todo momento.  La historia, en su conjunto, no es nada extraordinario; no destaca por lo bien que está narrado, ni por la originalidad, ni por lo sólido de los personajes... pero es perfectamente legible.

Nota: 6,5. Es una novela sencilla, divertida, con unos personajes llenos de carisma y con una lengua afilada y siempre a punto de dar una réplica que gustará a los aficionados a esta clase de historia y tendrá un puntillo añadido, supongo, para los especialmente interesados en Aloysius.