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martes, 11 de noviembre de 2008

Andrew Stanton - Wall-E

La última película de PIXAR nos lleva a un mundo un tanto más triste del que nos tienen acostumbrados (Toy Story, Buscando a Nemo, Monstruos S.A.), donde un robot de limpieza, un Wall-E (Waste Allocation Load Lifters • Earth), sigue recogiendo las inmensas cantidades de basura que todavía quedan por la Tierra, después de 700 años de abandono.

Él, el último de los Wall-E, mantiene su rutina interrumpida por el visionado de Hello, Dolly; que se centra en una escena en la que Streisand coge la mano de su acompañante/novio/amante/lo que sea. Wall-E, desde la primera escena en que se nos muestra esto, intenta cogerse su propia mano, dejando de manifiesto las limitaciones de la arquitectura del robot.

La aparición de Eve, una robot con ánimos violentos y de pronto rápido que la emprende a tiros con su pistola revientalotodo (la típica mujer, pero con una pistola revientelatodo). Eve, que ha sido enviada a buscar vida vegetal (fotosíntesis, regeneración de oxígeno y esas cosas) emprende, sin pretenderlo, su aventura romántica con Wall-E (es una película Disney, los protagonistas tienen que quererse, por eso siempre son macho y hembra... que Disney es romántica, sí, pero no homosexual, ¿a ver qué se creen esos modernillos?).

La película muestra una humanidad... deshumanizada, que ha entregado sus tareas a un mundo mecánico, que ha relegado sus funciones. El guiño, obvio, a 2001: una odisea en el espacio, con ese ordenador de a bordo tan parecido a HAL 9000; con la misma actitud manipuladora, las mismas ansias de control y demás, dan cuenta de que, una vez más, a las máquinas les ha gustado el trato.

Wall-E habla de amor, cariño, sacrificio y tiene pinceladas de acción y gags, como toda película Disney; desde Blancanieves hasta hoy. La fórmula triunfa y no es necesario cambiarla. No obstante, importa lo que hay de fondo: un planeta lleno de basura consumista; una humanidad destrozada, gorda, fofa, estúpida; unas máquinas que lo hacen todo, que dirigen los pasos de sus creadores y, al final, como en casi cualquier película de dibujos, el fin del tunel: la humanidad que encara el mundo que ha creado y rehace sus pasos.

Nota: 9. Se ve bien, es divertida y tiene alguna escena interesante, amén de guiños frikis.
Pros: aspecto visual muy cuidado (muy Apple), aspecto muy reflexivo de fondo.
Contras: muy Disney, gags demasiado descontextualiados y aleatorios.

Otras obras de Pixar:
— Presto.
Buscando a Nemo.