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lunes, 31 de mayo de 2010

Click

Álvaro se inclinó sobre el cuerpo inmóvil con cierta inquietud. Quitó los cierres de seguridad del traje. Uno por uno irrumpían en un “Click” sordo y apagado. A su alrededor, el resto de la tripulación, ambos pilotos incluidos, presenciaban la escena.

“Click” sonó el último de los cierres. El oxígeno que todavía quedaba en el traje produjo un sonido sibilante al abandonar el traje. Álvaro llevó una mano al cuello del individuo, buscándole el pulso.
- Tiene pulso — dijo—. Débil, pero lo tiene.
En torno a él, caras de alegría conteniendo un feliz clamor.
- Ayudadme a quitarle el traje.
Roberto y Tobías se arrodillaron junto a él y entre los tres le retiraron el traje de supervivencia. Lo dejaron allí, tirado en el suelo. Los trajes de supervivencia son muy pesados e incómodos, aunque todo ello es un problema menor en ausencia de gravedad. Se colocan en armarios especiales entre varios y el usuario se lo coloca casi sin esforzarse, luego tiene que pulsar un botón, ya situado cerca de la mano para ser expulsado al espacio. Tras esto se da la alarma en la nave y se remite a la Nexo más próxima para su evaluación.
- ¿Nosotros tenemos de eso? —preguntó Marta.
- Supongo que sí —contestó Virginia—, creo que los hay en todas las E desde hace veinte años, más o menos.
- ¿La vieja no los tenía, entonces? —preguntó Sara.
- No, la vieja no los tenía —confirmó el Risitas.
- ¿Ibais a bordo de una E sin trajes de supervivencia? —preguntó Helena casi sin dar crédito a la información.
Nadie respondió. Las ruedas de la camilla hacían un ruido metálico al desplazarse hacia la enfermería, empujada por Álvaro.
- Os avisaré en cuanto haya noticias.
Todos observaron al patético hombrecillo que había salido del enorme traje. Un tío esmirriado con pelo largo para ser un hombre y rasgos suaves.
- Un científico, un informático o un ingeniero —comentó Roberto casi con decepción.
- O un capitán, o un capellán —comentó Virginia.
- Nah, tenía cara de pobre —se rió el jefe de los Asaltante ante las atentas miradas de la tripulación.

domingo, 30 de mayo de 2010

Fringe, 2ª temporada


Edición del 14 de Septiembre de 2012

Fringe


Fringe es una de esas series que me cayeron en gracia desde el principio. Por un lado tenía su temática cifi, que siempre es un punto; por otro tenía un reparto magnífico, un grupo sólido dentro de las premisas que mueven la serie y por otro tenía un apartado audiovisual prácticamente inmejorable.







Tras la reedición de la publicación sobre la primera temporada, y viendo que la de la segunda era casi igual de escueta y que de la tercera, directamente, no había nada publicado, decidí arreglar eso también. Hoy vamos con la segunda.


La mano de cartas


Fringe ya ha enseñado sus cartas. La serie tiene, más o menos, los mismos ases que en su temporada de inicio, pero ciertamente el equipo que se encargaba de la serie ya tenía claro cuál era el punto cuando se pusieron a grabar la segunda. Y es que Fringe tuvo algo de experimento en la primera, con ese «patrón» que no parecía acabar de centrarse del todo. Pero en la segunda toda esa presentación imprescindible ya está hecha. Los personajes son conocidos, los hechos básicos están en la mesa y el espectador ya ha olfateado los platos. Ahora, no obstante, llega el sabor. Nuestras bocas ya habían tenido una ensoñación de a qué sabía esta serie, pero esta vez querían que el sabor inundase las papilas gustativas del espectador. Y allá fueron.


La trama empieza con la constatación de algo que solo se había insinuado. En Fringe existen dos universos (tal vez más, pero dos mínimo) muy similares. Tienen la misma geografía y los mismos habitantes, pero todo tiene pequeños cambios. Los cielos del otro universo (los estadounidenses, al menos) están surcados por estilosos zepelines, la estatua de la libertad tiene color rojizo y alberga al Ministerio de Defensa, la madre de Olivia sigue viva, pero su hermana no y nunca dejó descendencia. Broyles sigue casado y tiene una familia feliz. Massive Dynamics no existe. Detalles. Meros detalles. En general parece que en el otro lado tienen una tecnología mucho más llamativa que la de este, aunque otras veces dejan claro que en ciertos campos pierden la partida investigadora.


El placer de los cabos atados


La estructura que ya conocemos se mantiene. Casos sueltos que ahora ya parecen, de algún modo, más encaminados. El espectador ya sabe que muchos casos se refieren a aquellas locas investigaciones de Walter Bishop y William Bell, sabemos que Massive Dynamics no es transparente y Nina Sharp menos, que Olivia es la perfecta investigadora y que su niñez con el tratamiento de Cortexiphan va a tener importancia. Sabe muchas cosas... y al mismo tiempo todavía desconoce casi todo. Esta segunda temporada, no obstante, da casi todas las claves de la serie. Se sigue dando alguna después, claro; pero la segunda temporada de Fringe es la que conforma el esqueleto básico del argumento principal. Y es una preciosidad.



Pero lo mejor de todo, sin ninguna duda, es ver que Fringe va atando sus cabos; que no siguen abriendo incógnitas como si no hubiera un mañana y estuvieran absolutamente drogados. La serie coge sus viejas dudas y las que van surgiendo y le va dando sentido a todo, le da cohesión a todo. Y eso es un gustazo. Un ramalazo de paz, tras los paseos argumentales y los saltos absurdos de fe de otras series (¿recordáis Perdidos y su loca carrera hacia delante, sin apenas mirar atrás? No lo digo como algo malo, la serie de los isleños me gustó, pero lo cierto es que Fringe deja, sin duda, una sensación mucho más redonda).


Las perlas (y las antiperlas)


Esta temporada tiene verdaderas perlas entre sus capítulos. Quizá las más destacables, visto en perspectiva, sean los impresionantes capítulos Terrícola (Earthling), Peter y Tulipán blanco (White tulip). Recuerdo que la primera vez que vi la serie habría añadido a esta lista de momentos perfectos los dos últimos capítulos de la temporada, El otro lado: parte 1 y parte 2; pero volviéndolo a ver he llegado a la conclusión de que eran más grandes por las líneas maestras que presentaban para el futuro que como capítulos en sí.
—Terrícola es un capítulo elegante, muy redondo, con referencias a los típicos conflictos EEUU/URSS de la vieja escuela. El efecto Fringe es precioso, la música excelente y el desarrollo perfecto.
—Peter empieza sorprendiendo con una cortinilla retro en la que algunas de las tecnologías fringe de las que aparecen son tan graciosas como cirugía láser, ordenadores personales o fecundación in vitro. Tras este gracioso guiño nos encontramos ante uno de los capítulos más explicativos de toda la serie, sin aburrir, sin despistar. Una lección magistral de cómo hacer una precuela en 40 minutos, Lucas; mira y aprende.
—Tulipán blanco se mete en camisa de 11 varas. Es verdad que a mí la referencia a la divinidad me parece que a la serie le pega muy poco. En Fringe, personalmente, opino que no cabe otro Dios que la investigación, el valor, la inmoralidad y la suerte; pero eso no quita que el trepidante desarrollo del episodio, que el duelo de intelectos de estos dos titanes deparen varios de los mejores momentos que la serie ha mostrado hasta el momento. Un capítulo excelente.

Por otra parte tenemos dos cosas que no me han gustado nada. No me gustaron la primera vez y, sinceramente, tampoco me han gustado esta: Desenterrado (unearthed) y Betty marrón (Brown Betty).

—Unearthed es el capítulo traspapelado; ese que deja al espectador con gesto confundido cuando Charlie Francis, que lleva muerto un buen número de capítulos, aparece como si tal cosa. Hablo de Desenterrado (unearthed), un episodio concebido para la primera temporada, que FOX no emitió y que decidió encasquetar en mitad de la segunda temporada aunque ya no tuviera ningún tipo de sentido y se cargase, de hecho, la continuidad argumental de la serie. Con un par, que se dice.
—Betty marrón me consta que tiene un buen número de fans. Admito que tiene un estilazo increíble, un fantástico juego de colores y un aire de novela negro exquisito; es cierto. Pero a mí, personalmente, no puedo evitarlo; me parece un relleno burdísimo. Fue parte de una semana temática de FOX debida al éxito de Glee, si no recuerdo mal, en la que otras series del prime time de la cadena exhibieron un capítulo musical. Desconozco el resultado en otras de las series (me consta que Bones fue otra de las afectadas), pero el resultado musical de Fringe me parece sinceramente esperpéntico. Cierto es que no hay demasiadas canciones, pero cada una de las que hay me parece una pequeña herida para el capítulo, que es un cuento, una fábula con la que Walter entretiene a la sobrina de Olivia en el laboratorio mientras ella va a trabajar. Esa es la premisa, y el cuento es solo eso, una bonita historia soft-fringe protagonizada por Olivia y Broyles.

El capítulo no me llama mucho, pero el toque de cine negro... mola mil.

Betty marrón, cabe decir, fue el capítulo especial de la temporada, y se emitió como 2x20, aunque en realidad era un 19, como el especial de la tercera y el especial de la cuarta. Un evidente guiño a La Torre Oscura (que sí, que os lo digo yo; todo es 19). Como FOX encasquetó un capítulo de la primera que no venía a cuento, pasó a constar como episodio 20, pero otras cadenas que emitieron la serie (y que obviaron echar el absurdo episodio 11, numeraron correctamente el capítulo musical. Desde aquí mi agradecimiento de seguidor de la Torre).



Nota: 9,5. La temporada es muy, muy buena. ¿Por qué no el 10? Por las antiperlas. Desenterrado puedo considerar que no existe, al fin y al cabo ni iba aquí; pero Betty marrón está ahí, empañando una temporada que, por lo demás, me parece prácticamente intachable.


Otras entradas sobre fringe:

sábado, 29 de mayo de 2010

Atracción

Los motores del atractor empezaron a zumbar. El suelo vibraba ligeramente.
- 150 metros —dijo Tim.
Todos observaban las pantallas de los medidores. Una persona, tal vez muerta, abandonada en mitad de la nada era arrastrada por el equipo de atracción bajo una atenta supervisión.
- 125 metros.
La nave no había sido detectada de ninguna manera. Virginia barajaba posibilidades en su cabeza. El capellán mascaba uno de sus preparados.
- 100 metros.
El médico sentía el pecho oprimido por la ansiedad. Aquello no le gustaba una mierda. 4 días en un traje de supervivencia minarían la moral de cualquiera. Si había sobrevivido, estaría loco; si no, estaría muerto.
- 75 metros.
Los Asaltantes estaban todos de pie, pegados unos a otros examinando la pantalla.
- ¿Qué creeis que pasará?
- Que atraeremos un cadáver —respondió Marta.
- Un tío trastornado al que tendrmeos que matar —añadió Roberto—, a riesgo de que nos vuelva locos a todos.
- Tranquilos, tenéis a la mejor tiradora de los Círculos —sonrió Helena.
- El anterior hasta tenía neuroimplantes.
- Los neuroimplantes son para niños —sonrió la Tirador.
- 50 metros.
Italo estaba solo en la cabina, con las piernas alzadas sobre los mandos y con las manos apoyadas en la nuca. Le daba igual cómo estuviese el tipo al que estaban atrayendo, él lo que quería era echar un buen polvo. Con Sara. El resto le importaba más bien poco.
- 25 metros.
Sara estaba tumbada en su cama. Por los altavoces oía el acercamiento, se pasó un dedo por una de las cicatrices, se giró en la cama y recordó la escena. Por enésima vez.
- 10,9, 8, 7...—decía Tim—, entrando.
«Para bien o para mal, ya está aquí», pensó el informático.

viernes, 28 de mayo de 2010

D&D, por Tripod



Tripod tocando una canción sobre D&D. Friki, desde luego, y, además, suena bastante bien la canción, a pesar de la calidad del audio.

Gracias, Irene!

Cómo conocí a vuestra madre, 5ª temporada

A mucha gente le gustó bastante la primera mitad de la temporada, hasta el capítulo 100 de la serie, ese con el número musical. La verdad es que a mí no, la primera mitad me pareció mediocre; pero se salvaba, tenía algún que otro chistecillo que me parecía divertido. La segunda mitad fue, directamente, un gran pozo de mierda: unos capítulos aburridos y planos con una evolución nula de la historia hasta para pertenecer a esta serie. Vueltas y vueltas a lo mismo, hasta las pelotas, de verdad. Los tres últimos capítulos, eso sí, aunque son bastante vacíos y vuelven a lo mismo, son graciosos, que es lo más importante de esta serie; coño, sólo tiene que ser divertida, no creo que sea tan difícil para un equipo de guionistas. Es una serie sin tramast, sin apenas coherencia y muchas veces sin sentido, ¡al menos que los capítulos sean divertidos!



A ver si permiten que esta agonía acabe de una vez. How I met your mother ya ha dado todo lo que podía dar de sí, dejadla morir en paz, que bastante risas proporcionó durante 4 temporadas.

Nota 3. La segunda mitad, salvo honrosas excepciones, es un ultraje. La primera mitad es aceptable, sin mayor gloria.

jueves, 27 de mayo de 2010

The big bang theory, 3ª temporada

Big bang es la gran beneficiada este año. Todo lo que perdía How I met, lo ganaba ésta. Unos capítulos hilarantes, unos cambios que sentaron genial a la serie —como la disminución de la tasa Sheldon/minuto, que llego a ser asfixiante en la segunda temporada, o ese rollo casi homo de Raj—.



La trama central sigue siendo la misma, como en todas las sitcom —JD y Barbie, Ted y Robin (aunque ya dijeran que no era la madre, de verdad, ¿cómo tienen pelotas a seguir con ese tema?), Leonard y Penny—, pero ahora hay muchos más detalles de los secundarios, Penny ya no es tan estúpida y permite que los capítulos se centren más en el estilo de humor con el que más risas provoca, un humor friki, generalmente aderezado con pintitas de sarcasmo.

La temporada es divertida, muy divertida; más que la primera, aunque ya no sea tan impactante porque conocemos a los personajes. Eso sí, esta vez se ponen en otras situaciones para que podamos estudiarlos algo mejor. No obstante, para mí, esta serie siempre tendrá una mácula brutal: las risas enlatadas que la ahogan por completo, son demasiado exageradas, largas y tienen demasiado volumen. ¡Las odio! Aunque esta temporada me ha parecido tan buena, que se lo pasaré —sin que sirva de precedente— por alto.

Nota: 10. ¡Bazinga!

Cottar: miscelánea

Moda:
Los cottar visten ropas generalmente holgadas. En la capital, Iledum, debido al calor, se utilizan ropas de tejido fino vegetal. Ropas abiertas de lino. Tanto machos como hembras suelen recurrir a faldas para cubrir sus piernas, salvo cierto tipo de profesionales que necesiten protegérselas, para los que se cosen diversos tipos de pantalones.

En el campo, en cambio, la ropa se hace más resistencia aunque sea más cálida para soportar el ajetreo, los frotes al lavarla, y en el caso de los machos, para soportar bien el engancharse en las ramas o los mordiscos cuando salen a cazar o a drenar animales.

Economía:
Salvo en las grandes ciudades, lo habitual es que se recurra al trueque. Las monedas carecen completamente de valor en el rural cottar y sólo las utilizan cuando, en las ferias, venden sus productos a cambio de dinero con el que adquieren otros productos en la propia ciudad de la feria o contratan diversos servicios.

Leyes:
La ley cottar se resumen en: "no hay más bien que el de la mayoría". Los cottar son una especie muy entregada a su causa como pueblo y no duda en sacrificar sus esfuerzos, su economía o en arriesgar su vida por el bien de todos.

Los que actúan contra el pueblo se ponen en búsqueda y captura y luego son ejecutados por el capitán de la guardia en la plaza mayor de Iledum. Nadie escapa eternamente, pues los cottar, por el bien de la mayoría, entregrían incluso a sus hijos. La única posibilidad es huir a otro de los reinos, donde probablemente fuesen ejecutados antes de poder hablar, o aprisionados.

Hospitalidad:
Un cottar siempre da, o por lo menos ofrece, cobijo a otro cottar atendiendo al bien de la mayoría; si resultase ser alguien buscado y la guardia preguntase por él, el cottar hospedador diría donde está y permitiría su captura sin ningún tipo de remordimiento. Los cottar tienen muy claro que todo se supedita a esa regla básica del bien de la mayoría.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Jon Lajoie

Hace bastante tiempo, Martín me enseñó una canción de un tipo que se hacía llamar Jon Lajoie, la canción se llamaba show me your genitals y, la verdad, es que no me cayó especialmente en gracia.



Hoy, tras una tarde videojueguera —con interrupciones para jugar a Dominion, uno de los mejores y más divertidos juegos de mesa que he probado nunca— conecté de nuevo y Arturo, el espadachín jovenzuelo, me pasó una graciosa canción sobre la música para mozas adolescentes:



Esta canción, tal vez por el tema, o por lo que sea, me pilló mucho más en gracia y vi varias seguidas que os dejo aquí. Tiene bastantes más en youtube, varias de ellas subtituladas, aunque se le entiende bastante bien en las que vi.







Cottar: arte

Los cottar consideran artes nobles la pintura y la escultura, sobre todo la escultura vegetal. Otras artes como la música, la danza y la literatura están peor consideradas, más enfocadas al entretenimiento y menos al disfrute artístico. La arquitectura no es considerada un arte en absoluto debido a su real funcionalidad.

La pintura cottar se ajusta muy poco a lo que perciben; se considera de buen gusto que el estado de ánimo del artista marque su obra: con diferente dureza en los trazos, con los colores dados en manchones gruesos, o con colores deformados, sugerentes emocionalmente. Las obras se exponían en Iledumhur y luego se pasean por todas las ciudades del reino para que puedan ser vistas y disfrutadas por toda la población. La entrada a estas exposiciones es muy asequible y la recaudación se utiliza para cubrir el gasto de transporte y cuidado de las pinturas.

La escultura vegetal, la jardinería de los Ar hum, es, sencillamente, noble a ojos de los cottar. Es, en esencia, tan artístico como la escultura en piedra y está dotado, además, del trato con los seres vivos. "La vida como material para la obra", dijo en su momento el sabio Urizón. Un ser vivo haciendo arte a partir de otros seres vivos. Son los artistas mejor pagados y los cottar pudientes suelen tener a algun Ar hum a su servicio. En Iledumhur, el rey cuenta hoy en día con la Ar hum más  famosa del momento, Aruala Erusit, hija del prestigioso Urus, de quien se comenta que aprendió el dominio de la senda curación para potenciar sus propias obras.

Se comenta que...

Viñetas

Empezamos con XKCD (gracias a Jorge).


PHD (gracias a Fernando y Cris).


Juanelo.



13.


Mel.



Mauro Entrialgo.



Montt.













Chávez.

martes, 25 de mayo de 2010

Doctor Who, temporada del año 2005

Doctor Who es una casi eterna serie inglesa (lleva desde los años 60) que narra las peripecias de un extraterrestre con la capacidad de adoptar nuevos cuerpos y con un dispositivo que le permite viajar en el tiempo y el espacio. Es un Señor del Tiempo y va desfaciendo entuertos de un rincón a otro del universo, de un rincón a otro del tiempo.

El caso es que la serie empieza... bastante mal, siendo amables, pero una cosa estaba clara: el actor que hacía del Doctor, molaba un huevo. Era el malo de 28 días después y el Hombre Invisible de Heroes (el único personaje que molaba de la primera temporada —la única aceptable— de esa famosa cancelación), sí, Eccleston molaba. Luego la serie mejora, pero el punto importante sigue siendo Eccleston, que mola a rabiar.


De ahí que no me gustase nada, y digo bien, NADA, cuando cambia de cuerpo, y Eccleston desaparece dando paso a un tío con pinta de emo afeminado. Fatal, horrendo. Adoraba a Eccleston, es más... me parecía 'la gracia' de la serie, cosa poco difícil si tenemos en cuenta que su compañera es una sosainas.

La temporada no estuvo mal, que conste, y ese Doctor, el tío de Spaced haciendo de malo y los Daleks molaron bastante. Por lo demás, típica serie inglesa: presupuesto terriblemente limitado que da una sensación de cierta cutrosidad, humor inglés por todas partes y besos castos.

¡Adiós, noveno doctor! Tú sí que molabas.

Nota: 6. Está bien... pero sin más, no entiendo su leyenda.

lunes, 24 de mayo de 2010

Lost, 6ª temporada

Supongo que muchos no lo habréis visto, así que voy a ahorrarme por completo hacer referencias a trama para no joderos las sorpresas.



No vamos a negarlo, era escéptico con el final de la serie. La sexta temporada no me estaba llamando especialmente y si la seguí viendo es porque terminaba. Así de simple. Estoy tan hasta las pelotas de series alargadas hasta el infinito cuando hace tiempo que han muerto, que agradecí el hecho de que Lost terminase ya, a pesar de que duró también algo más de lo debido. Hoy no pensaba madrugar para verlo, pero me desperté a las 4:45 de la mañana, intenté dormirme hasta las cinco y media y aunque durante ese rato, probablemente, tuve breves fases de sueño, acabé desistiendo y me levanté. Eran las 6:10 y me puse a leer ya delante de la tele. Cuatro echaba el capítulo 16: What they died for y yo seguía con El Pistolero, así hasta las 6:30, cuando empezó The End, el último capítulo de Perdidos tras unos 120 antes...unos 4800 minutos de serie, más o menos. Casi na'.

El capítulo retomó en el punto del anterior, entretuvo durante unos 80 ó 90 minutos (en la prensa se comentó que iban a ser 150, pero aseguro que, al menos, en Cuatro no fue así) y dio fin al asunto de la isla de una forma bastante caótica y, a mí parecer, ligeramente chapucera, pero cumplidora. Y en cualquier caso, mejor un final que ninguno y mejor un punto y final mediocre que una eternidad agónica como parece que intentan para otras series que se eternizan hasta ser canceladas; aunque destaco que he odiado el enfoque super bonito del capítulo con los recuerdos con el gamma subido y demás. Por favor...

Nota de la temporada: 6. No es especialmente buena, pero era difícil hacer algo tan horriblemente malo como para suspender contando todo lo que ya tenían abierto. Tiene algún capítulo bueno, pero en general sólo deja a un regusto indiferente.
Nota de la serie: 8. Tuvo momentos de 10 y momentos considerablemente más bajos, pero marcó un momento, popularizó a extremos nunca vistos las series de televisión, indujo al visionado a ritmo americano que antes no eran tan común y, además, creo que es indudablemente una buena serie.

Tal vez un revisionado, más seguido, dé otra visión. Por ahora no quiero hacer spoilers y, además, tengo gran parte de la trama medio olvidada.


Edito sin haberlo revisionado: qué cosas, releyendo esto me doy cuenta de que ayer, tal vez debido a la falta de sueño, sólo comenté qué es lo que no me gustaba del capítulo, y dado que el final me pareció... adecuado, como comenté en otras plataformas, creo que debería matizarlo un poco más.

El final está muy bien grabado y tiene escenas realmente preciosas, el momento final circular y maravilloso es perfecto, sin ir más lejos. Particularmente, creo que es la escena que más me gustó de todo Perdidos. Ciertas explicaciones, que llegan de forma algo caótica, como ya dije, cumplen; el capítulo sí es resolutivo, no obstante tiene cosas que me parecen un poco sacadas de la manga, pero bueno... como gran parte de la serie. Eché de menos que atasen ciertas cosas, porque ellos les dieron importancia durante la serie, aunque a grandes rasgos sí existan explicaciones.

El momento final, que tantos quebraderos de cabeza trae en internet, es, creo, asequible de entender. Creo que todos pudimos entender que nos presentaban una realidad alternativa, y en esa realidad alternativa resulta pasar lo que pasa. ¿Cuál es el problema? En una serie que se basa en presentarnos otros momentos temporales, por qué cuesta aceptar que, sencillamente, y sin buscarle tres pies al gato, ese es, sólo, otro momento espacio temporal. ¡Coño, que LOST va de eso desde hace cuatro años!

En fin, puede que yo quisiese algo más —en parte porque dijeron que iba a durar 150 minutos, en parte porque esta temporada me pareció bastante decepcionante—, pero el final cumple, que es más de lo que esperaba, por mucho que tenga cosas que no me gusten y no entiendo ni las críticas ni la visión resinesca que mucha gente parece querer verle por internet.

domingo, 23 de mayo de 2010

Imperial stormtrooper

El viernes 21 de Mayo se celebró en Santiago una marcha de troopers por la conmemoración del 30 aniversario del estreno del Episodio V, también llamada "La película buena de Star Wars".



La huelga de basuras de santiago, el que no cortasen el tráfico en la zona del desfile, el que no calculasen nada bien la megafonía —bueno, la organización dice que le faltó apoyo— el número que fue al final y demás, me dejaron un poco desencantado. Supongo que si tuviera que resumir todo en una palabra, diría "decepcionante". Menos mal que aproveché el día para ver a gente a la que no veo a menudo, hacer un viajecillo y ver algo fuera de lo común.

Pero me esperaba más, bastante más. A ver si para otra ocasión (aunque bueno, yo es algo que no volvería a hacer, pero visto el poder de convocatoria, me juego el cuello a que volverán a hacerlo; esta vez con más medios).

Eso sí, mi más brillante aplauso para todos los que engalanados de troopers y Vader aguantaron embutidos en sus armaduras de plástico hasta el final del desfile a, según el termómetro del tren, 34 putos grados. Qué pelotas tenéis, chavales.

V, la nueva serie

Hacer remakes tiene sus problemas. Claro, uno piensa: "joder, pero ya tienen parte del trabajo hecho", pero es mentira. Todo mentira. Hacer un remake tiene que ser el infierno. Para empezar tienes a los fans de la creación original, que van a ser unos tiquismiquis obcecados en que "antes esas cosas no pasaban". Como los abuelos españoles hablando de Franco, pues igual. No va a importar si en la nueva son más lógicas, o más molonas, o abren más trama, o profundizan más en los personajes. No, nada va a importar; lo que va a quedar, el poso, es que "antes no era así". Y punto. "Antes la mala se llamaba Dianna", ahora se llama Anna; "antes eran unos hijoputas desde el principio", ahora su insidua es más subrepticia; "antes...". Resumo el punto; "antes era otra serie". Y menos mal. Personalmente, me gustan los cambios grandes a la hora de hacer una nueva versión de algo; si no me siento algo estafado. Algo así dije cuando salió D&D 4ª; mucha gente se frustró porque rompía la línea marcada por el juego, pero a mí me pareció cojonudo. No te gusta, no lo compres; pero tú ya tienes un material que cubre tus necesidades o deseos, y otras personas se beneficiarán del nuevo y distinto juego. Supongo que se podría decir algo parecido del nuevo MdT. El caso, que me estoy liando, es que la nueva V sólo mantiene el título, la reptilosidad oculta de los extraterrestres, el enfrentamiento con una resistencia y sus malos deseos mutuos. Fin, por lo demás es otra serie.



La nueva V empezó bien. No era una gran serie, todo sea dicho, pero estaba bien. Una grabación muy luminosa y un buen reparto cargaban el peso en los, a veces, hundimientos del guión. Luego llegó el super parón y, la verdad, es que a la serie parecían quedarle dos telediarios. La productora era la Abc y, seamos realistas, han cancelado series mucho mejores que la nueva V. Y, para más inri, el regreso de la serie fue pésimo; un capítulo coñazo, mal contado y un poco estúpido. La hecatombe. No sé como el director de la Abc, que necesita ingerir una cancelación contra tres meses para que no se le pudra el cuerpo, no la devoró allí mismo. Era el momento perfecto. Este año debió de ir a terapia, o algo; porque el tiempo que les dio a Flash Forward y a V es digno de mención.

El resto de la serie se fue desarrollando con un ritmo bastante lento. Lo cierto es que en la nueva V los extraterrestres son, en mi opinión, un poco descafeinados. Que sí, que tienen oscuros deseos y blablablá, pero les falta la insidia rápida y evidente de los antiguos, y esto hace que la serie se desarrolle más lentamente, a pesar de que en los primeros 40 minutos de serie, un humano ya descubre que bajo las carcasas son lagartos y la resistencia —la quinta columna— ya estaba formada. Empieza muy rápido y desacelera. ¡Mal!

Los personajes son, todos, un poco planos. La buena del FBI, el malo que actúa como bueno, el bueno tan bueno que tiene dudas cuando tienen que hacer algo moralmente reprobable y el V rebelde. No sé, difícilmente podrían ser más arquetípicos y más planos; pero con todo, la serie es digna y... bueno, ha sido la superviviente de Abc, no digo más.

Nota: 6. Tiene capítulos bastante buenos y momentos de lucidez realmente fantásticos, pero unos personajes poco atractivos, un capítulo nefasto y la inexplicable lentitud del guión, ahogan el resto.

Supernatural, 5ª temporada

Cuando empecé a verla, me parecía una serie divertida y muy interesante para un par de temporadas, tal vez tres. Bueno, en realidad, cuando empecé me pareció un poco coñazo, tardé unos cuantos capítulos en ver alguno que me gustase. El caso es que el final de la tercera, me parecía un gran final; sólo le faltaba un capítulo epílogo con un Sam hastiado y fracasado, como ya había dicho en su momento. Era el momento perfecto para cerrar la serie, tras una temporada de órdago, uno de esos momentos que habría hecho que se hiciese un lugar entre las grandes obras del medio. Pero les pudo la codicia, claro; y sacaron una cuarta temporada mediocre en todos sus puntos, con una trama tan absurdamente ostentosa que, en cierto modo, hacía agua, se hundía; habían construido el Titanic y le habían puesto el iceberg enorme delante.

El caso es que la quinta temporada retoma un mínimo, la serie vuelve a defenderse, vuelve a flotar; como ya parecía que iba a hacer con el final de la cuarta, que dignificó la temporada con varios capítulos bastante buenos seguidos, ya que si no habría sido un fracaso completo.



En la quinta, la trama de la cuarta ya está perfectamente presentada y, por tanto, puede pasar a afectarla. Sí, les llevó una temporada presentar una trama. Es una temporada rápida e interesante, divertida —a veces demasiado, heredando ese toque ridículo de la cuarta. Craso error—, resolutiva y con algunos capítulos a la altura de lo mejor de la serie, como Two minutes to midnight (5x19).


El capítulo final es muy bueno, y de no ser por la escena final, la escena justamente final, sería un nuevo cierre perfecto para la serie, pero CW (los que llevan 10 putos años con Smallville, 8 de One Tree Hill, y 4 de Gossip Girl; todas ellas series que no merecían ni la mitad de temporadas) tiene otra gallina de los huevos de oro y al igual que con las demás, la va a obligar a poner huevos hasta que sean sólo cáscaras vacías.

A ver si consiguen hacer algo con la sexta para que mantenga el nivel...

Nota: 7,5. Está bien, bastante bien; tiene algunos capítulos muy buenos —en la tónica de siempre— pero la trama general tal vez sea demasiado grande y eso la ahoga ligeramente. Pero la temporada mola todo lo que no consiguió molar la anterior.

viernes, 21 de mayo de 2010

Litio y desprecio

Al día siguiente, Ishil se dirigió a casa de Luna. Se saludaron con cariño y Luna la invitó a pasar. Me cuesta un poco mantener la consciencia de mí mismo, tal vez porque ya no diferencio «yo» de «nosotros», tal vez nunca tuvo sentido hacerlo. Estoy en varios lugares a la vez, pendiente a diversos actos, puedo hacer varias cosas a la vez; supongo que eso tiene su precio. El cuerpo nos define, la pluralidad de cuerpos tiene sus ventajas y sus defectos.
- Quiero que seas mi primera bruja —dijo Ishil, recalcando un poco el posesivo. Mi primera bruja, mi primera creación.
Luna e Ishil hablaron largo y tendido sobre el tema; Ishil estaba emocionada hablando de ello y contagió su entusiasmo a Luna, que accedió ilusionada y prometió hablarlo con Nissit.

Un tiempo después, en cambio, Nissit no fue contagiado de la algarabía y el entusiasmo anterior. Se mostró reacio e inquieto.
- No sabemos nada de los brujos, Luna; y si algo sale mal. ¿No lo ves? Puedes no ser la primera bruja, ¡puedes ser la primera víctima del experimento!
Luna, que tal vez no había analizado el tema de ese modo, decidió esperar, ver cómo le iba a otras personas. Decidió ir en serio a por su tercer hijo.

Tras avisar a Ishil, ésta convenció a otras mujeres y presentó su proyecto a Aruala, que en calidad de reina reunió a un equipo formado por Nissit, Elendir, Ishil, Tarik, Ber, Luna, Odom y ella misma para entrenar a los brujos que se fuesen creando. Cada uno le enseñaría aquello en lo que destacaba, por la gloria de la Orden.
- Para que su esplendor sea tan fuerte como en el viejo reino.

Fuera, junto al río, una Alai drogada por consejo de Balai con las mismas hierbas y el mismo litio, lloraba sus penas con Tarik.
- Oddio essto —dijo arrastrando las palabras, por efecto del litio—. ¿Para qué me reesucitó? ¿Para odiiarme lueego? Ess que noo lo entienndo, de verdá.
- Se le pasará —dijo Tarik completamente calmada agachándose junto al río y enjugándose las manos—, la información le ha afectado y ha tenido un ataque de celos. ¿Y qué? Todo se pasa.
- ¿Y ssi no?
- Entonces reharás tu vida, ¿qué importa? No te preocupes por eso.
- Yoo-yoo la quiero.
Tarik inspiró con fuerza y resopló.
- ¿Y tienes alguna solución directa al problema que no sea esperar sin más?
- Te-tengo quee reeecupuerar su alma. Recu-pe-rar su alma —se corrigió.
- ¿Y cómo piensas hacer tal?
- Aún noo lo sé. Peero lo averiiguaré —algo en su mirada parecía añadir: «puedes tenerlo claro».
Dejaron el tema y hablaron sobre frivolidades, sobre el bosque, sobre cosas de hembras, sobre su especie. Dejé la conversación cuando Alai empezó a hablar de cómo le inquietaba el nombre de la nueva, por lo que se parecía al suyo. La conversación ya no daría nada más de interés.


Amaneció otro día más. Alai fue a buscar tratamiento, aquel que le había dado su casi tocaya y que no le había sentado nada bien.
- Balai me dijo que viniera a preguntarte —le dijo a Ber.
- Lo tuyo no es depresión —le contestó— es... shock postmortem, o algo similar.
- ¿Y no es tratable?
El desprecio de Ber era palpable, duro y evidente. Alai interpretó lo más obvio, él también pensaba que todo estaba mejor sin ella. Aruala y él la odiaban. La había jodido, la había jodido por completo.
- Mejor déjalo —le dijo a Ber—. Siento haber venido.
Ber no dijo nada, pero su mirada era tan dura como hasta entonces.
- Siento haber vuelto —concluyó Alai antes de irse.

De camino a la casa que había hecho suya, lloró.


Mientras, Tarik planificaba bajo consentimiento de Aruala una expedición en busca de materiales nunca vistos, como el metal invisible de las argollas. Había hablado con los herreros para que alguno fuera con él y le había pedido a Luna que se informase en los libros del subsuelo.

Ber, bajo el interés de algunos habitantes por probar las pociones de brujo, pues se decía que los brujos no envejecían, no sufrían el paso del tiempo y que muchos no morían jamás, estableció nuevos requisitos. Quedaban pocos cottares y había que mantener la especie por encima de todo: si un cottar quería probar el tratamiento necesitaría haber dado 3 hijos al pueblo, ese era el requisito. Los niños nacidos bajo las pociones eran estériles por completo y gran parte de las mujeres tenían ya problemas considerables para concebir. El mañana se veía muy negro. A Ber, de otro modo, no le daban los cálculos. Tras una vida dedicada a la obstetricia, un error experimental amenazaba con llevarse todo por delante.
- Mierda, joder —dijo, dándole una patada a un cubo vacío que había en el hospital
La fortuna, a veces, era una zorra traicionera.

El día le debió de parecer un poco más luminoso al final, ya cerca de la noche, cuando Ishil se le acercó por detrás y le abrazó.
- ¿Sabes qué? —le dijo con voz juguetona.
- Tienes ganas de sexo —preguntó él.
- Bueno, sí —respondió ella— pero la noticia es otra.
- Eso no era noticia —se rió el médico.
- Estoy embarazada —sonrió ella.

jueves, 20 de mayo de 2010

Proyecto brujo

La puerta se cerró justo detrás de Alai cuando salió de la Sala del Trono. No tuvo tiempo de reaccionar, un fuerte brazo de piel negra como la noche la empujó contra la pared y notó el frío filo de una daga contra el cuello. La presión le producía unas dolorosas cosquillas y notó como hilillos de sangre le descendían por el cuello y como sus narinas captaban el ferroso olor del fluido de la vida.

El ruido que hizo contra la pared debió de ser considerable, ella casi fue incapaz de percibirlo abotargada por el impacto, pero fue consciente de los apresurados pasos que remontaban las escaleras.
- ¿Por qué lo hiciste? —preguntó Ishil.
- Yo no... qué... ¿de qué?
- ¡Morí por tu culpa! —la voz de Ishil manifestaba un asco completo, acérrimo.
- Suéltala —dijo Tarik que acababa de aparecer, procedente de las escaleras—. ¿No la reconoces, Alai?
La drow soltó a la asustada cottar. A decir verdad, cada día que pasaba, Ishil era menos cottar y menos ella misma. Los cuerpos tienen mucho que decir sobre nuestros comportamientos, con sus regulaciones hormonales, sus rutas y demás: somos lo que nuestros cuerpos quieren de nosotros.
- ¿Debería reconocerla?
- Es Ishil —respondió Tarik.
- ¡Morí por tu culpa! —gruñó Ishil furibunda.
- No, yo no... yo morí delante de tu cadáver, yo no...
- ¡Yo morí por tu culpa, morí porque estropeaste la misión yendo a follarte al drow!

El grito de Ishil pareció latir entre las paredes de la sala, como un corazón preso de ansiedad. Eran latidos pesados y contundentes, resonantes y opresores. Alai había evitado el tema mientras hablaba con Aruala, el grito de Ishil lo había estropeado todo. Su gesto de sorpresa y duda no pasó desapercibido a ojos de Tarik.
- Tranquila —dijo con voz completamente indiferente—, desde la silla en que se sienta Aruala, nuestras mentes son como libros abiertos. Probablemente ya lo supiese.
Pero Alai estaba segura, Aruala había respetado la privacidad de su información. Pero ahora... ahora sabía, de todos modos.

Todavía conmocionada, Alai dudó sobre qué hacer a continuación. Ishil y tarik volvieron abajo, para hablar de sus rituales; y Alai quedó sola, sintiéndose más sola que nunca. Tardó un rato en decidirse y, finalmente, volvió a entrar en la sala del trono. Una Aruala impasible le dirigió una mirada gélida. Alai no sabía muy bien qué decir. Vaciló un instante.
- Fuera —dijo Aruala—, no quiero verte más.
- Aruala, yo...
- ¡Fuera!
- Pero...
- ¡Di mi alma por ti, hostia! ¡¡Fuera de aquí!!

Probablemente fueron las palabras más viscerales que se dijeron en la sala del trono. En este momento aún todos tenían impulsos, sentimientos, celos y sueños. Aún estaba amaneciendo el día.

Alai salió y se alejó del castillo sin dirigirle la palabra a nadie. Ishil no pudo contener una sonrisa feliz y satisfecha cuando la vio alejarse como un alma en pena desolada.
- Creo que no debiste hacer eso —dijo Tarik casi en torno de reprimenda maternal.
- Ella hundió mi vida —respondió Ishil secamente—, y yo acabo de hundir la suya. Como cuando atacamos a los drow, recuerdas; sólo reestablecimos el equilibrio.
Tarik negó con la cabeza sin nada más que añadir.

Cuando acabaron de estudiar patrones ritualísticos, Tarik e Ishil se despidieron, y ésta fue a hablar con Ber. Se saludaron con un beso rápido.
- Ber, estuve pensando que tú ya has ido utilizando las pociones para preparar a las mujeres para el parto y demás; y que ya hay niños que nacieron bajo ese influjo.
- Sí 3 —respondió, como animándola a seguir.
- Y yo tengo anotados varios de los rituales que se le hacen a los brujos jóvenes —Ishil hizo una pausa dramática y sonrió dejando mostrar su brillante dentadura de elfa negra—. Quiero probarlos. En calidad de médico, ¿tienes algo que decir al respecto?
No hubo nada más que decir. En algún momento habría que probar, ¿por qué no ahora?

miércoles, 19 de mayo de 2010

Alai

Volvió al pueblo el sujeto Alai. Entró confusa por una de las hendiduras, caminaba con cierta torpeza vacilante. Contempló los muros de la ciudad y siguió hacia el interior. La gente la veía por las callejuelas.

En el hospital, Balai le hablaba a Ber sobre la depresión que no lograba superar.
- Ber, por favor, llevo dos años así. Pensé que podría superarlo, pero no puedo. No soy capaz, no dejo de pensar en los muertos, en los míos, en el viaje... yo...
Ber fue comprensivo y amistoso. Le dijo que debería haber ido antes, le hizo una serie de preguntas y, finalmente, le dio unas hierbas y un saquito con polvos.
- Ten estos polvos en la boca y trágalos con la sangre que tomes y luego, un par de horas después, masca estas hierbas.

Balai se fue con su nuevo tratamiento y entró Luna. Se sentó enfrente de Ber, que se tenía mucho mejor trato con ella desde que se había hecho madre por partida doble.
- Buenos días, Luna, ¿qué tal?
- Bueno... he venido notando que tengo dificultades para... para volver a quedarme embarazada.

Ber habló con ella. Se mostró comprensivo y la tranquilizó. «Has tenido dos descendientes en poco más de dos años, es normal que sea así, no te preocupes» pero parecía no tenerlas todas consigo. Con el paso del tiempo y las pruebas, se acabaría demostrando que, en realidad, las pociones de brujo iban minando algunos órganos de los seres afectados, los órganos no implicados en su propio soporte vital, como los genitales. Seguían pudiendo mantener relaciones, pero cada vez eran más infructuosas.

Luna estaba nerviosa y tenía cierto miedo de decírselo a Nissit.
- Ya has contribuido al pueblo —le dijo Ber—, Nissit comprenderá que tardes un poco en volver a concebir. No te preocupes por ello.

Y mientras hablaban, entró Alai. Ber le dirigió una mirada decepcionada, como cabía esperar.
- Hola —dijo Alai.
- Hola —respondió Luna con una sonrisa.
- Aruala está arriba —cortó Ber hoscamente.

Alai dudó un instante, sorprendida, casi en shock. Pero subió sin decir nada más.

Cerca de las escaleras que dan al segundo piso, Tarik e Ishil hablaban sobre rituales. La ritualista encarnada en drow explicaba a Tarik cómo se hacían funcionar y qué lógica seguían.
- No, así no. Siempre el mismo orden. La sangre funciona únicamente como desencadenante, así que siempre es el último elemento que se añade a las fórmulas. O de los últimos, al menos.
Y se callaron al ver a Alai. Ishil le dirigió una mirada furiosa, llena de rencor.
- Hola —dijo Alai tímidamente.
- Hola —respondió Tarik.
Y ante el silencio incómodo de Ishil, Alai siguió hacia el piso de arriba.

Entró en la sala del trono, tras dar unos golpecitos en la puerta que cerró al pasar.

Hablaron bastante, unos veinte minutos casi ininterrumpidos. Aruala se levantó de la silla y la abrazó.
- Te he echado de menos —le dijo.
- Y yo a ti —respondió Alai.
Hablaron sobre lo que había pasado mientras ella estaba fuera. Siempre usaron ese eufemismo, «fuera». Alai preguntó por la ciudad, por los muros, por las sillas.
- Haz tuya la casa que desees —añadió Aruala tras satisfacer todas sus preguntas.

Y Alai salió tras una ligera reverencia. El rostro de Aruala ya había mostrado suficiente extrañeza como para intentar nada más. No todo el mundo volvía de entre los muertos.

lunes, 17 de mayo de 2010

Dead like me (tan muertos como yo), 1ª temporada

Dead like me es una serie de Showtime del 2003 que empecé a ver por recomendación de un chico del grupo Dragons.

La serie trata sobre la no-muerte de Georgia Lass, una chica de 18 años que en un momento de cierta tensión con su familia, muere víctima del impacto de un inodoro caído desde la MIR, renaciendo instantes después como una segadora. La gente que se lleva las almas de los que van a morir. La historia se centra en un pequeño grupo de segadores liderados por Mandy Patinkin (Iñigo Montoya), en su trabajo, en cómo evoluciona Georgia tras su muerte y en cómo lo hace la familia que ha dejado atrás.



La verdad es que se trata de una serie divertida y entretenida. No es ni la gran serie de la historia, ni es especialmente profunda, ni es hilarante; pero está bien y mantiene el interés. La historia es bonita y, a su manera, resultona. Los personajes están bien definidos y son carismáticos, cada uno a su manera y los capítulos, de 40-45 minutos, son bastante ágiles.

La música es bastante buena a lo largo de toda la serie, sobre todo la canción que aparece —creo— por segunda vez, durante la parte final del último capítulo de la primera temporada y la musiquita del opening que, además, se acompaña de una secuencia bastante divertida con las clásicas parcas con sus guadañas y todo.



La verdad es que se trata de una serie recomendable, aunque no marque un antes y un después en esto de hacer series de televisión.

Nota: 7. Interesante, divertida, entretenida ¡y con Iñigo Montoya!

domingo, 16 de mayo de 2010

Dio

Al parecer, ha muerto una de las voces más emblemáticas del mundillo heavy. Ronnie James Dio ha muerto de cáncer de estómago.

Os dejo Holy Diver, canción que en el Dragons ponen a menudo haciendo mis delicias:

La naranja mecánica - Stanley Kubrick

Del señor Kubrick sólo había visto una película, y tengo muy buen recuerdo de ella. Fue La Chaqueta Metálica y en su momento me pareció una película cojonuda, así de claro. Tal vez debiera volver a verla. Este fin de semana, en cualquier caso, en mi racha de ver películas, vi La Naranja Mecánica, una de las películas favoritas de Laura y, en general, del mundo entero. Y me pareció que tenía un principio genial, un final aceptable y un resto... bastante mediocre, salvo por la banda sonora y el juego que le sacan.



La Naranja Mecánica tiene una banda sonora deliciosa, es cierto; y la actuación de Malcolm McDowell como Alex de Large es, sencillamente, genial. La película es bestia, desagradable e inquietante, todo puntos a favor en un mar de películas rosas y, en general, vacías; los primeros veinte minutos son sorprendentes, brutales y descorazonadores. Palizas, asesinatos, violaciones... la película no se corta un pelo. Los siguientes veinte minutos... con más palizas, más asesinatos y más violaciones ya parecen quemar un poco la fórmula. Y los siguientes ya son un ultraje. Luego llega la parte mítica, la de la silla y el condicionamiento; interesante y un millón de veces referenciado. He llegado 40 años tarde para que esta película me sorprenda lo más mínimo y, honestamente, me pareció que sin el factor sorpresa... lo perdía todo.

El final está bastante bien, es un final adecuado, interesante y fresco, un buen broche para la película, la verdad.

Conceptualmente está muy bien: la ultra violencia, la estética, el tratamiento psicológico... todo contribuye a esa atmósfera terrible y deshumanizadora.

Nota: 6. Visualmente es genial, las ideas están muy bien y la banda sonora es una delicia, pero me resultó monótona, repetitiva y, personalmente, me echó mucho para atrás el doblaje y los apaños al respecto de cómo hablan.

Otras películas de Kubrick:
Lolita.
El resplandor.
2001: una odisea en el espacio.
La chaqueta metálica.
¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú.
Barry Lyndon.
Senderos de gloria.
Espartaco

sábado, 15 de mayo de 2010

Kick Ass - Mark Millar

Me enteré de su existencia por una película que sacan ahora. La película, que solo vi en los carteles que hay saliendo/entrando de los cines Gran Vía de Vigo —si la entrada y la salida es la misma, entorpeciendo completamente el movimiento de la gente, en una brillante apuesta de concepción arquitectónica— parecía terriblemente cutre, así que no me interesé por ella.



Lo siguiente fue en una tienda, creo que en Banda Deseñada, también en Vigo, que vi un tomo grande en una buena edición, con unos personajes gracioso-cutres en la portada y que en grande ponía "Kick Ass". ¡Anda! —pensé— Si resulta que está basado en un cómic. Y no sólo eso, estaba basado en un cómic de Mark Millar, un guionista que, en general, me gusta mucho.

Le pregunté al dependiente, un tipo muy amable —cosa rara en esta ciudad, donde los dependientes de tiendas de cómics devoran niños no-natos del todavía palpitante vientre de sus madres, o te persiguen por la tienda por si acaso fueras a tener la sensación de robar, o no tienen material suficiente; lo cual juega una brutal cantidad de puntos en favor de esta tienda por muy a desmano que quede— qué tal estaba y me dijo "no es una obra maestra, pero si te gusta Millar, te gustará. Es muy en su línea". Y coño, sí que es muy en su línea. Kick Ass mola, efectivamente no es la revolución del mundo del cómic, no es Watchmen, no es Sandman, pero mola. El problema es que se queda ahí, es molón, sí; pero al acabarlo me quedé con la sensación de "ahá, ¿y?". No me sorprende que Millar haya anunciado que va a continuarlo, el cómic lo pide a gritos. Es un buen inicio, puede ser; pero es un inicio, un arco argumental que no llega para dar profundidad más que al prota y, muy de refilón, a Hit Girl.

Lo cierto es que esperaba más. El cómic está bien y todo eso, el guión mola bastante a pesar de sus carencias pero, personalmente, y no puedo evitarlo, no me gusta el dibujo de John Romita Jr. Nunca me gustó especialmente, y en Kick Ass no es una excepción. Lo cual, desde luego, empaña algo mi opinión del cómic.

Nota: 6. La historia está bien, cumple, es divertida y molona, pero se queda ahí.

viernes, 14 de mayo de 2010

El gran cuaderno - Agota Kristof

Hace un tiempo, cuando empezaba con Cumbres Borrascosas, de hecho, Lucía me recomendó un libro titulado O gran caderno (el gran cuaderno) y, resumidamente, me dijo algo como "es muy bruto. Te va a gustar". Más o menos.



El libro es muy cortito, tiene 168 páginas pero hay partes en blanco entre capítulos y cada capítulo tiene entre una página y media y dos páginas y poco, así que es considerablemente más corto. La lectura es cómoda y sencilla, aunque la crudeza de algunas escenas es digna de mención y pueden atragantárseles a algunas personas.

Este libro cuenta la brutal historia de dos hermanos gemelos muy unidos que, dejados en casa de su abuela, en la aldea, durante una guerra por el peligro que asedia a la gran ciudad, crecerán solos en compañía de la sucia y malvada madre de su madre, aprendiendo por sus propios medios a resistir el dolor, el hambre, la muerte, creciendo como monstruos sin sentimientos.

El ambiente es sucio, oscuro y hostil. La narración carece de cualquier tipo de adorno; lo que llega a nuestras manos es el cuaderno que escriben estos niños; un cuaderno en el que el gran requisito es que no pueden escribir nada que no sea objetivamente cierto. Así nos encontramos un relato completamente asentimentalizado, que avanza rápidamente sin detenerse en nada.

Cada vuelta de tuerca en la trama la hace más desgraciada, más terrible, más inhumana. Y más adictiva. El gran cuaderno se lee del tirón, tiene fuerza y gancho.

Nota: 8. Adictivo, cruel, bruto y sin caer en pesadas ornamentaciones farragosas.

Pacto

Recibí casi con incredulidad a las dríadas y a los protocottares y casi con mayor incredulidad las noticias que traían los míos. Un complejo de túneles que se perdía en el interior de la montaña sirviendo de entrada y salida, una enorme extensión llena de celdas que en su día estuvieron llenas de monstruos y criaturas de todo tipo y que actualmente almacenaban sus restos, las trece habitaciones casi por completo vaciadas. Nada parecía tener demasiado sentido. «Y además hay un troll —había dicho Ber». «Pero un troll amigo que vigila los pasillos para nosotros —había añadido Nissit por si aquella información no fuese suficientemente extraña».

Hablé con los míos y luego con los recién llegados. Parecían pacíficos incluso bajo la profunda mirada del Trono. Les invité a quedarse y aceptaron.

Pasaron unos días y Luna se acercó alarmada a la sala del Trono. «Aruala —me dijo— los protocottares no son lo que dicen ser. Son otras criaturas, ¡monstruos mentirosos cuyas intenciones desconocemos!». Y lo comprobamos. La verdad es que tenía razón, según ellos mismos aceptaron. Eran unas criaturas de apariencia erguida, como nosotros, pero parecían gelatinosos, aunque no lo eran; modificando esa gelatina dura conseguían emular cualquier rasgo y, además, podían adquirir cualquier juego cromático. Con tiempo suficiente podrían hacerse pasar por cualquier ser. Eran bastante peligrosos. Según contaron, llevaban allí 34 años. Estaban desde antes de que nosotros hubiéramos llegado. Nos hablaron de las descargas de luz, de la total aniquilación del mundo. Ellos habían sobrevivido en mitad de ninguna parte, enterrados pisos y pisos bajo la Gran Montaña, lo que inducía a pensar que tal vez hubiera más ciudades supervivientes. ¿Cómo sabían lo de las luces contando dónde estaban? Ésa era una pregunta que me escamaba, pero dijeron que los escasos supervivientes a la primera ola se refugiaron y recogieron sus pertenencias en las habitaciones enterradas antes de salir a luchar de nuevo. En aquel momento recibieron ellos la información que ahora nos transmitían; resultaba difícil de creer, pero ante la falta de información contra que recibía del Trono y de que no teníamos razones para desconfiar de eso, no tomé ninguna medida en su contra.

Y el año pasó casi en completa calma para los 72 cottares y los 98 elfos que quedaron, así como para los dos protocottares y las dos dríadas. Así un año y el siguiente. El tercer año, los niños habían empezado a corretear por las calles y por los campos. Volvían llenos de pequeños arañazo, siempre risueños.

Luna tuvo una niña el primer año y un niño el segundo. Las cosas nos iban genial. Como Elendir y yo nos turnábamos con El Trono, empecé a dar clases de botánica mientras él se ocupaba de él y luego Elendir daba clases de magia mientras yo me iba al trono. Cada vez dormía menos, es posible, aunque él no lo notó porque no dormía previamente, como si El Trono me arrebatase el sueño. El paso del tiempo fue tranquilizándome pese a todo, volvía a estar en casa, sin preocupaciones, sin grandes contratiempos y sólo de vez en cuando, muy de vez en cuando, recordaba a Alai. La muerta Alai, mi amante perdida. Mi gran error. Recordaba al Espíritul del Bosque y cómo habría hipotecado al pueblo si hubiera aceptado. No podía consentir tal cosa, pero no había disipado mi frustración, mis noches en vela, mis ruegos. No había disipado nada, era algo que había que aceptar como se daba, sin más. La resistencia era fútil.


Y así, el tercer día del segundo mes, según el cálculo de Eliavar, un astrónomo elfo; con una temperatura glacial en el exterior de la montaña, aunque suavemente mantenida dentro, recibimos una visita. Nuestra primera visita. La sorpresa no fue que alguien accediese al interior de la Montaña, ya que aquellas hendiduras parecían expresamente diseñadas para llamas la atención. Lo extraño era que las criaturas que llegaron venían, exprésamente, a pactar con nosotros. Sabían que estábamos allí, lo sabían perfectamente. Se acercaron a la ciudad.
- ¿Hacemos algo, majestad? —me preguntaron.
- No, dejadlos venir.
Eran dos hembras a las que sacábamos una cabeza. Tenían la piel rojiza, el cabello de un rojo muy oscuro y sus ojos, también rojos, brillaban como el fuego. Aquellos tonos rojos destacaban sobremanera sus labios y pezones, desviando involutariamente la vista hacia ellos, aunque a ellas no parecía importarles especialmente. Las hicieron subir a la Sala del Trono tras haberlas paseado por la ciudad. Todas las miradas se volvían a aquellas mozas casi desnudas, ellas se contoneaban, sonreían y hacían lentos gestos, suaves... que insinuaban un placer radiante.
Hice sentar a mis allegados en las otras sillas para que todos pudiéramos comunicarnos con ellas sin problemas idiomáticos.

- Buenos días —dijo en su idioma.
Nos saludamos y ellas dijeron de dónde venían. De un poblado situado al oeste y ligeramente al sur. Hablaron sobre lo bien que les había ido, sobre cómo habían prosperado en este par de años.
- ¿Cómo os ha ido a vosotros?
- Mejor de lo que cabía esperar —respondí.
- ¿Sí? ¿No ha sucedido ninguna desgracia? ¿No hay nada de que arrepentirse? ¿Exploradores perdidos en busca de agua, avanzadillas exterminadas por alguna bestia desconocido, víctimas de las enfermedades...? ¿Nada?
- ¿Qué venís a ofrecer?
- Ofrecemos pactos.
Y se hizo el silencio. Todos recordábamos al Espíritu del Bosque.
- ¿Qué tipo de pactos? —pregunté finalmente.
- Pactos con almas en juego.
Estaba claro que las almas jugaban un papel importante en el orden mágico de las cosas, porque el interés que suscitaban era cualquier cosa menos poco llamativo.

- Ya nos han ofrecido ese tipo de pactos —informé.
- Seguro que con costes abusivos, desproporcionados, mantenidos a lo largo del tiempo... pactadores perdidos por su incontenible codicia.
Sentía la boca reseca. «Alai, alai...».
Una de ellas me miró detenidamente y sonrió enseñando sus blancos dientes.

- Por favor, señores; me gustaría hablar con ellas a solas.
Todos me miraron sorprendidos como Nissit o decepcionados como Elendir —dada la importancia de la situación, ambos estábamos allí—, pero todos salvo Ber se levantaron sin decir palabra.
- No hagáis nada de lo que os arrepintáis luego —dijo secamente.
Y qué razón tenía, ¿por qué no le haría caso?

Me quedé a solas con las dos hembras. En completo silencio. Una de ellas dijo:
- Ponte en pie.
Y me puse en pie, no como acatando una orden. No sé por qué me puse de pie sin dudar, pero lo hice.
- ¿Qué deseas? —preguntó la otra, acercándose contoneante hacia mí.
- Yo hice... bueno... mi amante murió por mi culpa.
- ¿Y quieres recuperarlo? —sonrió la que me pidió que me levantara.
- Recuperarla. Sí.
Sonrieron.
- Te costará barato, este primer pacto.
Me ilusioné ligeramente, tal vez no sentenciase criaturas de forma eterna.
- Una sola alma —dijo la que se había acercado hasta mí, que ahora había apoyado sus manos en mis hombros, con suavidad, con experta dulzura.
Sentía la garganta reseca, obturada.
- La tuya —añadió la otra acercándose.
Dudé un instante.
- ¿Qué me pasará cuando mi alma sea vuestra?
- Cuando mueras —explicó la que estaba a mi lado mientras me empezaba a acariciar— tu alma nos pertenecerá. Algunas almas se destinan a conseguir mana, almas inútiles de gente sin valor. Una vida inútil proporciona un alma inútil. Otras son reencarnadas en uno de nosotros, otras se utilizan como pago para otros pactos y otras son parte de rituales concretos.
- ¿En mi caso?
- Nunca podemos afirmarlo ciegamente, pero no parecéis alguien sin valor —sonrió mientras acercaba sus labios a mi pecho.
- Quiero que vuelva —decidí—. Se llama Alai. La quiero de vuelta —noté mi respiración acelerada, cada vez respiraba peor—. Murió en... murió...
- No hace falta que digas nada más —dijo la mujer roja colocándome los dedos delante de los labios.
Por el Trono sabía que hablaban completamente en serio sobre los pactos. Me sentí terriblemente sucia, de todos modos, cuando hundió los colmillos en mi pecho, cuando sentí fluir la sangre hacia su boca. La otra, mientras nos miraba, se tocaba lascivamente entre las piernas; allí de pie, enfrente de mí. Fue tan desagradable. Tan terrible. Fue peor sentir que me excitaba cuando la que me mordía me inclinó en el suelo. Estábamos tumbadas, ella encima de mí, sus manos me recorrían, regueros de sangre manaban de mi pecho. La que se masturbaba se agachó y lamió la sangre. Me besó con ella en la boca. Sentí el sabor de mi sangre, potente, vieja y cansada. Luego me recorrió un escalofrío de placer que ascendió con fuerza. El pacto se había cerrado.

Todo acabó quince minutos después. Me sentía débil por la sangre perdida, en mi pecho no había ninguna marca de lo sucedido. Ellas sonrieron y abandonaron el castillo, yo llamé a Elendir y le pedí que se quedase en el Trono hasta mañana. Y me fui a dormir. Elendir y yo teníamos un acuerdo tácito de no investigar en nuestras mentes, no sé si el lo rompió ese día; pero aunque así fuese no hizo nada al respecto, por decepcionado que pudiera estar o la desconfianza que puediera tener.

Al día siguiente, Alai entró en la ciudad.

jueves, 13 de mayo de 2010

Viñetas

Mauro Entrialgo: twitter.
No recuerdo de quién es, pero tiene un toque curriño maravilloso.

El Listo: Mensa y Apuestas.




Montt: distemper.

Como la vida misma: política de hospital.

Humorsalmón: el santo grial.
Cyanide and happines: la curiosidad.

Eyjafjallajökull


Iceland, Eyjafjallajökull - May 1st and 2nd, 2010 from Sean Stiegemeier on Vimeo.

Visto en La aldea irreductible. Un profesional de la imagen, harto de los pobres trabajos gráficos sobre el volcán, contribuyó con esto. Es un video muy bonito, a bastante calidad —y no lo vi en HD— y se muestra el volcán de un modo respetuoso.

La aldea irreductible es un pedazo blog, vuelvo a insistir. ¡Añadidlo todos a vuestros reader!

miércoles, 12 de mayo de 2010

Cumbres borrascosas - Emily Brontë

La primera noticia que tuve de Cumbres Borrascosas, pero entonces no tenía ni idea de que existiese un libro ni que hubiera películas al respecto, fue escuchando un disco de Angra, el Angels cry, en la que aparecía una canción que ni siquiera sabía que fuera una versión de Kate Bush. En ésta, la voz me parecía rozar el máximo nivel de agudo que podía soportar sin resultar agobiante.


El caso es que poco después conocería la canción original, la de Kate Bush, la mujer de la voz de alienígina que recibe una patada en las gónadas.


Y poco después conocí una de las películas, que me pareció horrible. Y ahora, recientemente, acabo de terminar la novela, por recomendación de Lau, ya que se trata de una de sus obras favoritas.

Cumbres borrascosas cuenta la historia de un puñado personajes perdidos en la campiña inglesa. Heathcliff, un niño adoptado por el señor Earnshaw que es una especie de diablo encarnado, Cathy, la hija del señor Earnshaw y unos cuantos secundarios. El caso es que la obra trata de cómo putean a Heathcliff y de cómo él destina su vida a vengarse con creces de todo mal que le hagan.


La obra es, en general, muy oscura y trágica, y ese toque mola. La narrativa y el léxico son increíbles, detallados y ornamentados sin caer en una sobrecarga insoportable. El ritmo es lento, pero no ahoga ni resulta insufrible. La tranquilidad de la región en la que se desarrolla la historia sirve de escenario perfecto para el desarrollo de la trama. Una resultaría extraña sin la otra. Se necesitan mutuamente.

Del libro, sin duda, me quedo con el personaje de Heathcliff, su exagerada crueldad e insidia catapulta al resto del libro a un punto del que se quedaría muy lejos de no ser por lo brillante carisma de este personaje, que disfruta del daño y terror con el que domina a los demás. El hecho de que guiados por él, todos los personajes actúen de forma miserable y muestran su lado más ruin, es interesante y divertido, siendo —creo yo— el gran aliciente de la novela.

El final, precipitado y poco justificado, me decepcionó terriblemente con su toque Disney. Las cosas acaban bien porque Brontë no tuvo redaños para hacer que acabasen mal. Los personajes se redimen o consiguen sus propósitos, todos salen ganando. Tras tanto sufrir sin éxito, Abracadabra. Completamente decepcionante.

Nota: 7. Una gran narración, unos personajes magníficos. Un final precipitado y un ritmo, tal vez, lento en exceso.

martes, 11 de mayo de 2010

El Principito - Joann Sfar

Joann Sfar es un autor francés (nació en Niza en 1971) conocido, sobre todo, por su coautoría de La Mazmorra, una serie de cómic muy famosa.



El caso es que recientemente fue mi cumpleaños y cayó en mis manos la adaptación en cómic del relato de Antoine de Saint-Exupéry, que resulta que es uno de mis cuentos favoritos, y rápidamente le hinqué el diente.

No tiene gran sentido pararme a hablar mucho del argumento, así que haré un resumen muy breve: un piloto de avión se ve obligado a aterrizar en mitad del desierto por un problema mecánico y allí se encuentra a un niño rubio, de ojos azules y adorable con el que entabla una charla preciosa. Realmente preciosa, recalco, por si alguien no ha leído el cuento.

El mayor problema —diría yo— que encara el cómic, es el hecho de tener que adaptar una obra de tanta calidad, pero lo cierto es que, a grandes rasgos, la nueva versión sale bien parada. Es hermoso y cautivador, aunque tal vez le falte la facilidad para emocionar con la que cuenta el original.

Tiene ciertas frases redactadas de forma un poco extraña, como "¿Adónde te lo vas a llevar, mi cordero?" que me chirriaron bastante, pero, como en el relato, la lectura es, en general, una absoluta delicia. Ciertos personajes, con el apoyo de dibujo constante, se ven realzados. Concretamente, la flor presumida me pareció increíble en este cómic, y le dio un toque más notable si cabe. Y es que el dibujo, de hecho, que muestra un estilo muy europeo, con colores fuertes, personajes muy 'de dibujos', de trazos simples y poco realistas que descuida, por ejemplo, la proyección de las sombras en el suelo, pero que miman los pliegues mayores de la ropa y la sombra de estilo rayado en el cuerpo de los personajes, en un contraste que considero llamativo.



En resumen, una obra hermosa y cautivadora.

Como curiosidad: quiero resaltar que hay en una viñeta en la que El Principito se ríe, teóricamente, de forma adorable, y Sfar dibujó a un niño con cara de diablo riéndose como si fuese a viviseccionar a sus padres en un castillo abandonado. Me impactó mucho ese... efecto. Pondría una imagen, pero no encontré ninguna en internet, y no tengo escáner. Lo lamento.



Nota: 9, es un gran, gran trabajo; pero prefiero el original, tal vez por haberme marcado hace ya bastantes años.