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jueves, 28 de febrero de 2013

Estrenos que abandonamos 2013, parte II

Segunda tanda de estrenos a los que dijimos adiós en el episodio piloto. Esta vez sin contemplaciones: ninguno llegó al segundo episodio con nosotros entre sus seguidores.

Do no harm

Esta serie es lamentable. Así, a saco. Es mala con ganas. El guión es tan despiadadamente horrible que hace daño. El personaje es ridículo en sus dos fases, la transición entre una y otra da risa. Quizá el actor se esfuerce en dar cierta credibilidad al personaje, pero es que no se puede hacer nada con ese guión. Nada. Salvo torturar presos en Guantánamo.

Mi teoría es que está a punto de hacer un facepalm a dos manos por lo mala que es la serie.

Nota: 0. Hedionda.

Monday mornings

Otro drama médico, aunque más al uso que el esperpento anterior. El gran problema de Monday mornings es que parece quedar un enfoque nuevo a los típicos dramas médicos y... y bueno, podríamos argumentar que hay tantos dramas médicos que parece difícil ser realmente nuevo en ese ambiente, pero sea fácil o difícil, lo cierto es que Monday mornings hace aguas y se queda a medio camino del éxito.

Muchos personajes y muy poco interés en cada uno de ellos.

La serie no es horribilísima y de hecho tiene una correcta dirección, una buena música y una cuidada fotografía, tiene algunos elementos destacados en el reparto (aunque otros no consiguen transmitir solidez a sus personajes), pero parece que E. Kelley (creador de la serie y más conocido por crear Ally McBeal) no tenía nada que contar esta vez.

Nota: 3. Serie de relleno, decepcionante pero visible.

Motive

ZzzZZz... Sin más. ¿Horrible? Puede que no. ¿Algo interesante que contar? No. Una serie sobre investigación de asesinatos con unos personajes más sosos que los platos de un hipertenso.

Ojalá fuese el final, porque menudo peñazo, rubita...

Nota: 2. Puede que la serie mejore cuando detallen algo más los personajes. Pero el piloto me pareció soporífero, la historia no tenía ningún tipo de interés y los personajes no me podían resultar más indiferentes.

Zero hour

No sé de dónde saqué el valor para ver la serie contando que decían que parecía la serie soñada por Dan Brown... y la verdad es que se confirmaron mis sospechas. La serie juega con Grandes Misterios, misticismo y es el primer intento de 2013 de dar el «campanazo Perdidos»... pero como en todas las que intentaron seguir su estela es un poco insoportable.

Mezcla un montón de elementos, hay malos malísimos (¡empieza con nazis!) y parece que va a retorcer la historia mil veces hasta, supongo, llegar a las 12 (el principio y el final del tiempo *sonrisa de tío guay*). La serie tiene unos diálogos bastante decepcionantes, un reparto mediocre y unas ideas de bombero que tiran para atrás (¡vamos a ponerle un cebo al Mejor Asesino del mundo, nosotros, un cura y un periodista, y ya verás cómo nos sale todo genial!). Pues eso.

Relojes, cristaleras e imitadores de Dan Brown.

Nota: 2. Tiene detalles visuales muy bonitos y una historia con elementos interesantes que podría llegar a dar mucho más de sí. ¿Lo llegará a hacer? No lo creo, pero la posibilidad está ahí. Si llega a ello o no, en cualquier caso, es algo que yo no llegaré a ver.

De verdad, imitadoras de Perdidos; aquella había tenido un piloto que enganchó a todo el mundo. El piloto, mal que os pese, es importante.



Están en la cuerda floja The Americans en su segundo episodio y Banshee en el tercero.




Seguimos con:
Utopia.

martes, 26 de febrero de 2013

Bestias del sur salvaje - Benh Zeitlin

Hushpuppy es una niña de seis años acostumbrada a cuidar de sí misma. Sin madre y con un padre alcohólico y que se niega a vivir con ella, Hushpuppy se ha convertido en una pequeña superviviente. Algo que le valdrá de mucho cuando el agua empiece a subir y cubra gran parte de la isla en la que vive.




Seguimos con la ya larga lista de película que hemos visto para los Oscars de 2013. «Bestias del sur salvaje» no es la mejor ni la peor de ellas, ha sido entretenida de ver y con una historia dura e imaginativa que trata el maltrato infantil con una dureza que pocas veces vemos en el cine. Y como supongo que querrás leer sobre la jovencísima nominada al Oscar que protagoniza esta cinta... ¡dentro reseña!


Los personajes:
— Hushpuppy (Quvenzhané Wallis): acostumbrada a cuidarse a sí misma y con un padre convencido de que la mejor forma de enseñar a su hija es a golpes, Hushpuppy se vale de su poderosa imaginación para salir adelante.
— Wink (Dwight Henry): alcohólico y enfermo, está obsesionado con que su hija se valga por sí misma, sin tener una visión realista de la edad de la pequeña. La tormenta que se cierne sobre ellos no hace más que acuciar todos sus miedos.


Los actores:
— muy merecida la nominación de Quvenzhané Wallis. Muy fan de nominar los trabajos de los actores sin tener en cuenta su edad. Si se lo merecen, bien está la nominación. La niña hace un trabajo estupendo con un papel nada fácil.
Buen acompañante es Dwight Henry, que lo da todo para interpretar a un hombre que deja mucho que desear.


El guión:
— me gusta esa mezcla de guión duro y realista con cierto toque fantasioso por parte de la mente de Hushpuppy. El contraste entre el mundo creado por Hushpuppy y el infierno en el que habita su padre es una delicia. Porque «Bestias del sur salvaje» es, entre otras cosas, una película sobre la extraña relación que tiene padre e hija. Otro punto interesante del guión es la fuerte negativa de Wink a dejar su casa y su tierra. Una tierra destrozada por la tormenta que ya no es un lugar seguro para él y para su hija. Pero él no quiere verlo. 

El único problema que le vemos es que, para durar 93 minutos, sí tiene partes que se hacen aburridas y excesivamente largas.
Sin ser mala, podría estar mucho mejor. Escribiendo sobre ella, no puedo evitar pensar que tiran de escenas duras u oníricas dejando de lado una trama más bien sencillita.



La dirección:
— menuda campanada que ha dado Benh Zeitlin con su primer largometraje. Sin ser una obra maestra de la dirección, sí es un buen trabajo. Desde luego, espero mucho de este chico y estaré atenta a sus próximas películas. Planos largos y estáticos y mucho primer plano son las primeras características de un director que innova tímidamente. Ya veremos si se suelta con los años o si cae en la dirección en serie que tanto parece gusta en el Hollywood de nuestros días. De momento, este chico promete.

Nota: un 6,5. Podría estar mejor pero es una buena película que cubre bien sus carencias.




lunes, 25 de febrero de 2013

Oscar 2013, los premiados

Os dejamos con la lista de premiados, señores:



Mejor película
Argo (sabía que iba a ganar esta, pero me produce el mismo rechazo la decisión. De lo peorcito y más coñazo del año).

Mejor actor
Daniel Day Lewis (apostaba por él y no me ha defraudado), por Lincoln.

Mejor actriz
Jennifer Lawrence (apostaba por Chastain porque este era el año de las pelis ultrayanquis, aunque mi favorita era Riva. Pero vale, el culo de Lawrence se merece los premios que quiera), por El lado bueno de las cosas.

Actor secundario
Christoph Waltz (¡acertado!) por Django desencadenado.

Actriz secundaria
Anne Hathaway (¡acertada!) por Los Miserables.

Mejor película de animación
Brave (no doy crédito... Los de la Academina estadounidense no vieron ¡Rompe Ralph! me temo)

Mejor fotografía
La vida de Pi (estaba cantado, creo yo).

Diseño de vestuario
Anna Karenina (una lástima para Paco Delgado y para mi apuesta).

Mejor director
Ang Lee (no comparto la decisión, creo que el premio debería ser para Haneke y fallo la apuesta, donde aposté por el tostonazo de dirección onanista de Spielberg. Tsch...)

Mejor montaje
Argo (otro fallo).

Mejor película extranjera
Amor (estaba cantada, en mi opinión).

Mejor maquillaje
Los miserables

Mejor música
La vida de Pi (¡acertada!)

Mejor canción original
Skyfall

Mejor diseño de producción
Lincoln

Mejor corto de animación
Paperman

Mejores efectos especiales
La vida de Pi

Mejor guión adaptado
Argo

Mejor guión original
Django desencadenado

8 aciertos, ¿qué tal os fue a vosotros?

miércoles, 20 de febrero de 2013

La pesca del salmón en Yemen - Lasse Hallström

Fred Jones es un funcionario del Centro Nacional para el Fomento de la Piscicultura. Presionado por la Secretaria de Prensa del Primer Ministro, la implacable Patricia Maxwell, acepta trabajar con la consultora Harriet Chetwode-Talbot en un descabellado plan: introducir la pesca del salmón en un país desértico como Yemen.



Lo primero que llamó la atención de la película fue, obviamente su título. Sin duda, lo que más me animó a verla, aunque la dejamos para un domingo por la tarde porque no prometía gran cosa. Sin embargo, 'La pesca del salmón en Yemen', con su tono ligero y sus grandes sonrisas, tiene mucho más mensaje y profundidad del que parece en un principio. Pero mejor te lo cuento poco a poco, para que no dejes de leer antes de tiempo. ¡Dentro reseña!

Los personajes:
— Fred Jones (Ewan McGregor): un hombre serio y correcto, dado a hacer lo que considera que está bien. Puede que sea de los personajes más planos de la película, efecto acuciado por la cantidad de genios carentes de empatía que vemos en pantalla ultimamente. Cosa de las modas.
— Harriet Chetwode-Talbot (Emily Blunt): asesora financiera joven y decidida que va a hacer todo lo posible para mostrar la viabilidad del proyecto. Armada con datos, estadísticas y una tonelada de dinero proveniente de un acaudalado jeque árabe, trabaja con ahínco para sacar adelante la pesca del salmón en Yemen.
— Sheikh Muhammad (Amr Waked): jeque empeñado en llevar la pesca del salmón a su país. Al principio no parece más que un capricho extravagante a los que ya nos tienen acostumbrados este tipo de dictadores pero poco a poco vemos su interés en aumentar el nivel de desarrollo del país.
— Patricia Maxwell (Kristin Scott Thomas): si fuese una persona real, sería la mejor Secretaria de Prensa del mundo. Fuerte, decidida, rápida y muy buena en lo suyo. ¿Hay atentados en Afganistan? Pues promovemos la pesca de salmón en Yemen para mejorar nuestra prensa sobre las relaciones con el mundo árabe. ¿El Primer Ministro sabe pescar? ¿No? No importa, finjamos que sí. Que alguien le enseñe.


Los actores:
— pues la verdad es que me quedo con Amr Waked y con Kristin Scott Thomas. Con esto no quiero decir, ni mucho menos, que el resto del elenco lo hagan mal. Pero es que los personajes de Amr y Kristin, si ser los protagonistas, se comen la pantalla cada vez que salen. Esto es así y todos damos gracias de que formen parte de una película que sería un muermo sin ellos.


¡Presidente, presidente!

El guión:
— disfrazada de peli sencillita y romántica, esas que vemos los domingos por la tarde cuando no nos apetece complicarnos, tenemos un guión que toca varios temas importantes de forma cruda y realista. Pero está contado de forma tan encantadora que casi no te das cuenta de todo esto hasta que empiezas a reflexionar sobre lo que has visto.
Porque es duro ver cómo lo importante no son los muertos en una guerra, si no cómo hacer que el público lo olvide lo antes posible con una historia bonita. O cómo una mujer renuncia una y otra vez a la maternidad, postergándola hasta casi lo imposible para tener una carrera profesional. Ver cómo hay gente dispuesta a todo para que su país se mantenga en un eterno atraso sólo para mantener tradiciones que benefician a una parte mínima de la población... y podría seguir sumando ejemplos pero creo que os hacéis una idea.
Cuidado con «La pesca del salmón en Yemen» porque detrás de sus diálogos amables y divertidos se encuentra mucha más crudeza de la que verás en un primer instante.
Un gran guión.

¡Presidenta, presidenta!

La dirección:
— ya os he dicho muchas veces que estoy tremendamente aburrida de la dirección en serie que nos ofrecen la mayoría de películas. Cansada de los mismos planos pensados para no sorprender al espectador, cansada de pensar que el director o directora podrían ser el mismo pero con otro pseudónimo. Por suerte, «La pesca del salmón en Yemen» nos trae frescura y originalidad. Vas a ver dos planos que te van a llamar la atención especialmente: los primeros planos a Sheikh Muhammad y los mensajes de texto que envía Patricia Maxwell.
Los primeros planos a Sheikh Muhammad están llenos de luminosidad, mostrando un rostro sereno y  ligeramente sonriente, con ojos brillantes y llenos de sensatez. Vamos, que parece un profeta.
Los mensajes de texto que envía Patricia Maxwell no tienen desperdicio. Empezando por las fotos de perfil que tienen tanto ella como los destinatarios. Más quisieran las fotos tuenti llegar a ese nivel... y sin mostrar más de lo necesario. Y los textos... grandiosos. De lo mejor de la película.
Además, aprovecha especialmente los paisajes, ya sea el desértico Yemen o una verde Escocia.



Nota: un 8. De las mejores comedias del año, muy recomendable.


martes, 19 de febrero de 2013

Vida de Pi - Ang Lee

Esperaba mucho y poco de La vida de Pi, si os digo la verdad. Esperaba mucho en un terreno puramente técnico de autocomplacencia y onanismo visual (como Avatar); pero esperaba muy poco de su capacidad para introducir en la historia, de cautivar, de emocionar (véase... no sé, Avatar). Nunca he leído el libro de Yann Martel y no tengo claro que esa lectura pudiera gustarme, pero la película me ha parecido un digno y precioso espectáculo salpicado de misticismos, de una teología de salón (tempestuoso, eso sí), que encajan a la perfección y constituyen un todo perfectamente homogéneo en el que Ang Lee se mueve a sus anchas. Falla, no obstante, en su regreso a la realidad, una realidad que Ang Lee despacha con dos patadas mal dadas.


Pi(scine) Molitor Patel

Pi es un indio con una vida... peculiar. Extraordinaria, sin duda, en el sentido más neutro de la palabra. Pi nace en un zoológico en India y tiene una infancia marcada por la similar sonoridad entre la palabra francesa «piscine» (piscina) y la inglesa «pissing». Y ahí saca el primer ¿milagro? de Pi, cuando escribe varias pizarras llenas de decimales de Pi, para que dejen de llamarle «Pissing» y le llamen Pi. Y desde entonces se suceden los hechos, las divinidades y los «milagros». El principal, supongo que muchos lo sabréis, es la supervivencia de Pi en un naufragio que lo deja sin familia. El único superviviente, aparte de un puñado de animales: una cebra, un orangután, una maligna hiena y un tigre llamado Richard Parker por un error burocrático.

Eso es la película, ese viaje onírico. Pi empieza contándonos su vida para contextualizar y que podamos interpretar de algún modo ese viaje a través del océano en un bote salvavidas, para que podamos entender —o creer que entendemos— ese viaje inaceptable, esa historia inconcebible.



Pero cómo no creer, cómo no dejar maravillarse por el colorido, por esa fotografía surrealista y chillona, por la animación de ese carismático y poderoso tigre y por esos planos rarísimos, por esa velocidad anómala de algunas escenas, sin necesidad de acelerar ni de ralentizar la imagen, anómala en su velocidad real. Impresionante.

Un viaje para los sentidos

Esa es la gran apuesta de Lee para la película. Quizá esta sea la mejor forma de exportar la historia de la novela de Martel, pero lo cierto es que la historia solo sirve como guía para la imagen. Esta es una película que experimenta, fundamentalmente con la vista y el oído, que se mueve más por sensaciones y acercamientos a los dioses que por la lógica o por el discurso argumental en sí.



Tanto es así que... y aquí viene un spoiler de los que hacen historia, que conste, que cuando en la película despachan la otra versión de los hechos, lo hacen sin ganas, de forma algo decepcionante. Es efectiva y llega al espectador, concedo eso; pero no le da la oportunidad de elegir. Es injusto. Pi es injusto en su narración y Lee es injusto llevándola a la pantalla. «¿Qué historia prefieres?», osa preguntar Pi. ¡¡Pero si una la has despachado en 10 minutos, en plano fijo (casi), de un hombre hablando desde una camilla de hospital!! Es como si la película te timase. Por supuesto que mola más la historia del tigre y la hiena que la del cocinero, pero es porque en ningún momento quieren dejarte que puedas valorar la historia del cocinero.

Un compañero de trabajo, apasionado cinéfilo, lanzó una pregunta al aire e hizo que, encima, me rallase más al respecto. ¿Hasta qué punto esto es un tijeretazo de producción? Gérard Depardieu figura en los créditos y tiene, en toda la película, una escena de aproximadamente 40 segundos. Intensa, sí; pero solo esa breve escena. Todo parecería más redondo, más creíble, si nos ofreciesen una visión, aunque fuese abreviada, de los hechos humanos, una visión del maligno cocinero y su presencia en el bote, de cómo se deshace de todo el mundo hasta que el tigre (Pi) lo mata, hasta que se deshace de esa sucia hiena francesa.


Pese a todo me parece una buena película, pero sí que me dejó con una cierta sensación de abandono en sus momentos finales. Desconozco, reitero, qué parte de todo esto se debe al material original de Yann Martel, pero me gustaría haber podido elegir, me gustaría haber podido ver un poquito más a Depardieu en la piel del monstruo y me gustaría haber visto un poco más de la historia humana que subyacía a esa fábula que nos cuenta Piscine Molitor Patel.


Nota: 8. Una buena película y una delicia sensorial. Quizá le falte algo más de cercanía para poder dejarse llevar del todo por la película, y algo más de crudeza para que la triste historia de Pi nos deje tocar fondo con él en los peores momentos; pero nos encontramos ante una preciosa y efectiva fábula sobre la búsqueda de Dios, los milagros y el valor (o la falta de valor) de lo que consideramos «verdad». o «Verdad», ya puestos.

lunes, 18 de febrero de 2013

El lado bueno de las cosas - David O. Russell

No doy dos duros por el éxito de esta película en los Oscar y ya en los Globos de Oro solo se llevó el premio a la mejor actriz de comedia (Jennifer Lawrence). El lado bueno de las cosas es una película aceptable, entretenida y con unos cuantos puntos interesantes; pero no trasciende. Se queda ahí, acomodada en su sitio. Termina y se olvida. Sin más.


Pat (Bradley Cooper) le dio una paliza al amante de su pareja y pasó 8 meses en un psiquiátrico. Ahora vuelve a casa de sus padres (Robert De Niro y Jacki Weaver, nada menos), teóricamentre rehabilitado y dispuesto a buscar el lado bueno de las cosas, aunque bastante obsesionado con volver con su expareja. Y un día conoce a Tiffany (Jennifer Lawrence) y a pesar de las reticencias iniciales empiezan a labrar una curiosa amistad, a caballo siempre entre el acoso y la necesidad.

Aquí tenemos a la familia del protagonista.

No estamos ante una película horrible, es cierto; aunque desde luego tampoco estamos ante una de las películas del año. Bueno, mejor dicho: «espero, sinceramente, que esto no sea una de las películas del año». Y es que a pesar de que nos encontramos ante un reparto sólido (Lawrence y Cooper están muy bien en sus papeles sobreactuados y el pequeño papel de De Niro es, como siempre, un placer); de que la película es una dramedia completamente funcional, de que tiene una buena banda sonora alejada de lo habitual en el cine más comercial, de que Lawrence tiene un tipazo que David O. Russell destaca en cada primer plano de su culo (verídico, el momento de «échate hacia atrás» con Chris Tucker es ya exageradísimo) y de esa recreación onanística de la curva que configura su cintura con su cadera; a pesar de todo ello, decía, la película está lastrada por una dirección que en ningún momento pasa de normalita quizá debido a querer respetar en exceso el género, por demasiado metraje (la película agradecería durar 20 o 30 minutos menos sin ninguna duda) sumergido en las vueltas que dan los personajes una y otra vez hasta la crónica de un enamoramiento anunciado y a una segunda mitad que, por momentos, parece un parche brutalmente encasquetado sobre el esqueleto más personal de la primera.

A ver, mujer, vente, que aunque el cartero siempre llama dos veces hacer esto está feo.

El lado bueno de las cosas es una comedia válida a la que merece la pena echarle un vistazo, un producto con un reparto destacado y sorprendente (nunca me hubiera esperado nada de Jennifer Lawrence, la verdad) y una apuesta bastante original por momentos dentro de su estilo. Pero si esperáis estar ante una gran película podéis seguir buscando, porque, aunque correcta, la película de David O. Russell no tiene nada especial que ofrecer. Es una comedia romántica al uso para lo bueno y lo malo. El envoltorio de locura no es más que un plástico de colores.

Nota: 6,5. La película funciona y la gente cumple, entretiene aunque ciertos momentos resultan algo desesperantes. El final, completamente predecible, hasta en su forma y en cómo se va a llegar a él son un guiño, un beso fugaz en los labios al género, seguramente bajo la lluvia y en un puente sobre el Sena.

Y de propina:
No quería recurrir a un truco tan vil, pero se ve que a O. Russell le funciona. A ver...

Otras películas de David O. Russell
Tres reyes.

jueves, 14 de febrero de 2013

Expediente X (6ª temporada) - FOX

Hace ya un tiempo que acabamos de ver la sexta temporada de la serie, pero entre la vorágine de candidatas a los Oscar se quedó traspapelada y al final no dijimos nada sobre ella.


La sexta temporada es el reinicio de la serie tras el primer final. La cancelación del proyecto Expediente X supuso el final de la quinta, pero una película bastó para que el gobierno considerase pertinente reabrir la división. Y ahí estamos, de nuevo con Mulder y Scully bajo las directrices de su nuevo director adjunto, Kersh, que no tiene el carisma de Skinner ni confía tanto en los agentes como él.


Los ingredientes ya estaban todos presentados y en esta ocasión los guionistas se dedican a juguetear con ellos, sin resolver nada, pero sin perder el hilo y sin caer en los momentos más aburridos de la serie, de los que ya nos quejamos en su momento. La sexta temporada, quizá peca de exagerada. Parecía que en la serie mantenían una escalada del tamaño de la conspiración, pero en esta temporada saltan a lo loco. Por un lado consiguen renovar el interés, parece que descubren más, cuando en realidad solo saltan más a la nada. Amplían el misterio, amplían las insinuaciones pero no se pillan los dedos. Al fin y al cabo... esa es la esencia de la serie.

¿Alguien dudaba de que el Fumador haría de nazi?

Cabe decir que se trata de una temporada en la que los capítulos de trama larga tienen tanto interés y tanto ritmo como los mejores capítulos autoconclusivos, y que estos tienen, en ocasiones, un punto divertido que saca lo mejor de las tramas cortas de la serie. Capítulos como el increíble Triángulo, con esa recreación de los años 40 con nazis y demás protagonizada por otras versiones de los personajes de la serie, los capítulos del intercambio de mentes entre Mulder y Morris Fletcher, ese capítulo en que Mulder y Scully fingen estar casados para colarse en una urbanización de lujo o la continuación de las peripecias de los Pistoleros Solitarios están a la altura, casi, de los mejores capítulos de la serie.

Aunque solo fuera por el aspecto de Mulder, merecería la pena ver el episodio Arcadia.

Nota: 7,5. Quizá la serie deje de ser tan fiel al estilo que la caracterizaba y quizá la tensión sexual sea ahora uno de los ejes principales en varios capítulos, quizá haya perdido seriedad y frialdad, pero sigue siendo un gran producto y sigue siendo entretenida, divertida e intrigante constantemente. Y ese momento final... ese momento final podría decir tanto si quisieran cerrar la serie.

Otras temporadas de Expediente X y películas:
Primera.
Segunda.
Tercera.
Cuarta.
Quinta.
Expediente X: enfréntate al futuro.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Lincoln - Steven Spielberg

Pongo a Dios por testigo, así, en plan Scarlett O'Hara, de que he intentado moderar mi opinión en la medida de lo posible, pero esto es lo que hay.


Lincoln es un tostón de pura cepa, con denominación de origen y todo. Ciertas cosas de las que parecen obligatorias en una película de Spielberg están ahí: se ha rodeado de un plantel de actores brillante y que tenga una puesta en escena soberbia, se espera también una cierta competencia como director y una historia entretenida (aunque la verdad es que cada año que pasa creo que esto último se espera en menor medida). Pero Lincoln falla incluso en lo que se podría esperar para el director. Y es que todo Lincoln es una excusa lastimera para fabricar una película ganaOscars.

El discurso de Lincoln es extremadamente actual, un Lincoln de pantomima, como aquellos espartanos que estaban en contra de imponer las cosas porque había que luchar por la libertad y aquella mujer que iba a hablar de política. Pues algo así. Sacando que son dos películas completamente diferentes y que, sinceramente, no creo que se deba pedir la misma seriedad al estilo. Lincoln combina lo peor de varios mundos: por un lado tenemos una película lentísima en la que uno, con un poco de fe, puede suponer que en cuanto empiecen a discutir nos conquistará con su oratoria y crudeza; una película que parece incapaz de despegar en el ambiente que han decidido imponerle. Por otro lado tenemos una película descafeinada, con un Lincoln sin fuerza narrativa, destemporaneizado... lo que termina por quitarle su verdadero poder y dejándonos a un personaje que, aunque soberbiamente interpretado por un Daniel Day-Lewis, que se merece todos los halagos que se le hacen; no es capaz de decir gran cosa.

Con todo esto, nos queda una película bastante vacía, salvo por su vestuario, maquillaje y reparto, en la que incluso la dirección de Spielberg resulta algo insulsa, que sin ser mala no es capaz de generar un valor añadido para la película, que transcurre sin pena ni gloria produciendo un considerable aburrimiento.

Nota: 4. La calidad del reparto, aunque muchos de los secundarios no tienen verdadera ocasión de brillar, sobre todo de un Day-Lewis imparable, la fotografía y la dirección artística salvan un poco los muebles de una película que no entiendo que pueda gustar fuera de las fronteras del país para el que fue concebida.

Otras películas de Spielberg:
Caballo de batalla.
Jurassic Park.
Indiana Jones: en busca del arca perdida.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Estrenos que abandonamos 2013, parte I

Se acabó el primer mes del año y ya tenemos unas cuantas series que hemos abandonado, de nuevo con calidades diversas. Algunas puede que las hubiésemos visto en otras circunstancias, pero al sinfín de series que ya vemos Laura y yo se añadieron las nominadas a los Oscar y a otros premios y fuimos algo más exigentes a la hora de seguir con estrenos.

Ripper street

Esta serie me recordó mucho a Copper. Tiene el mismo ambiente sucio y de época, los policías duros y algo pasados y las prostitutas traumatizadas. Y bueno, por qué no decirlo, tiene a Jerome Flynn (Bronn en Juego de tronos), cuya presencia nos animó probablemente a dar una oportunidad al segundo capítulo. Tras él, en cualquier caso, nos convencimos de que nos encontrábamos ante otro procedimental serio de 60 minutos que no tenía nada nuevo que contar y lo abandonamos

Bronn, molas demasiado para esta gente.

¿La serie es mala? En absoluto. ¿El visionado compensa? No lo creo.

Nota: 5,5.

Deception

Esta es mala, sin mucho buscarle tres pies al gato. Una joven dada a la fiesta y al desenfreno, heredera de una familia acaudalada del mundo de las farmacéuticas, muere, y un inspector de policía está convencido de que se trata de un asesinato. Como en su equipo tiene a la hija de la antigua asistenta de la casa, y ex amante de uno de los hijos de la familia en cuestión, la introduce para averiguar qué ha pasado. Y ahí está el meollo de la serie, en las intrigas familiares y amores olvidados y demás.

¿Hola? Busco al señor Carisma. ¿Hola?

Nota: 3. Mala y sin matices. Nos quedamos a punto de terminar el piloto.

1600 Penn

Esta es una serie muy mala. Tiene elementos que podrían salvarla de la quema, pero no pasa. ¿Por qué no? Porque su protagonista es asqueroso. ¿Sabéis esas series yankis protagonizadas por un personaje repulsivo que encarna todo lo malo y pretende hacer gracia? Pues 1600 Penn explota esa fórmula. ¿Cuál es la gracia? En esta serie, el mal encarnado es el hijo del presidente de los Estados Unidos, un miembro más de su familia perfecta. Todos los secundarios podrían dar de sí, todos podrían sacar adelante la serie menos su insoportable protagonista, que ocupa el 75% del tiempo en pantalla. Su parte es sencillamente insoportable. Pura basura.

Sigo pensando que si alguien despelleja, destripa y descuartiza al gordo ante la cámara, en vivo y en directo, la serie gana muchos puntos.

Nota: 2. Hicieron unos secundarios que podrían haber dado más de sí, pero no en esta birria de serie. Vimos el piloto y un capítulo más, por si ponían remedio al desastroso protagonista. No fue así. Bye, bye.

Legit

Como humor polémico es infantil y poco trabajado, como serie es una mala comedia.

Meh.

Nota: 2. Quizá con más tiempo de rodaje, las comedias necesitan que conozcamos más su universo para calar de verdad, logre despegar algo, pero por ahora es mala. Con ganas.

Cracked

Esta serie canadiense podría, quizá, llegar a estar bien, pero su episodio piloto es muy soso. Aidan Black era un SWAT y ahora está bajo supervisión tras una crisis nerviosa. Desde el principio queda claro que no está del todo bien y que el tenerlo bajo control es necesario. El juego con su psicóloga es la principal baza de la serie, pero lo cierto es que el piloto no explota ningún punto en concreto, mostrando tan solo un procedimental bastante típico y sin ningún tipo de interés

Que estoy mu' loco, oigan.

Nota: 4. ¿Es mala? No especialmente, pero tampoco aporta nada al mar de procedimentales que ya hay en la televisión. Si nos asegurasen que mejora con los capítulos, quizá le diéramos una oportunidad; pero por ahora... ¡adiós!

Bunheads

Amy Sherman-Palladino ha repetido serie, así de claro. Quizá no le gustase demasiado terminar con Las chicas Gilmore porque su nueva serie, Bunheads, podría ser una continuación. Cambia un poco, sí, vale; los personajes no son los mismos aunque de nuevo mantiene a una protagonista fuerte, histriónica, habladora, rebelde... y que además mantiene un inquietante parecido físico-facial con Lorelai Gilmore. ¿Y la madre de Lorelai? Aquí es su suegra, pero tiene un rol psicológico muy parecido y está interpretado por la misma actriz. La equivalente de Rory, al menos la físicamente más parecida, que también hay que decir que se parece bastante, aquí es una bailarina no especialmente culta, siendo el personaje, de los principales, que más ha cambiado.

Maldita sea, Rory... bueno, como sea que te llames ahora.

Nota: 4,5. Echas de menos Las chicas Gilmore, pues échale un vistazo. En esencia nos encontramos ante la misma serie, solo que dirigida directamente por Sherman-Palladino, por lo que ya no tiene que rendir cuentas a nadie. Ella se lo guisa, ella se lo come. No te gustaba su anterior serie, huye de esta; tedio asegurado.

Mr. Selfridge

Una serie inglesa que llega en muy mal momento. Hace solo unos meses que se estrenó The Paradise, de la que os hablamos en su momento. Mr. Selfridge cuenta una historia demasiado parecida, y que se insinúa que podría parecerse más pasados unos cuantos capítulos; pero es una hermana coja. Los capítulos se hacen demasiado largos, los personajes no acaban de resultan interesantes y el actor protagonista, Jeremy Piven, cuyo personaje de Entourage parecía sentarle como un guante, no acaba de resulta creíble ni de verse cómodo. Una lástima.

No le hagáis caso, que molo mil. *Guiño*

Nota: 5. La serie no es mala, pero le falta chispa. Una lástima.



¡Seguiremos informando, soñadores!

lunes, 4 de febrero de 2013

American Horror Story: Asylum

Seguí con esta serie solo porque la segunda temporada no tendría nada que ver con la primera, que aunque había empezado gustándome bastante, había acabado hastiándome hasta límites insospechados. Había algo en su fórmula y en su increíble incoherencia que me echaba para atrás. El intento de hacer terror típico de cine en serie, y corolarlo con el precioso culo de Alexandra Breckenridge estaba bien; pero esa chapuza guionística que acabó siendo la serie de la mitad de la temporada hasta el final era un poco insufrible. Y por eso estaba decidido a no ver la segunda entrega... pero entonces dijeron que no tendría nada que ver con la primera, salvo en que repetirían muchos de los actores de la serie, y decidí quedarme a ver qué pasaba.

Aunque del estilo de la primera, esta vez la imagen promocional no mola tanto.

El psiquiátrico

De la casa encantada saltamos a un hospital psiquiátrico de pesadilla (para la tercera van a tener que ir a un colegio abandonado, ¡que se quedan sin escenarios!) en los años 60. La hermana Jude Martin dirige con dureza este centro para condenados de la justicia a los que se ha destinado a tratamiento mental. Con un selecto equipo de profesionales, entre los que destacan el doctor Oliver Threadson y el doctor Arthur Arden, siempre con la ayuda o la observación de miembros de la Iglesia, como la hermana Mary Eunice o monseñor Timothy Howard. Siendo una temporada de American Horror Story ya os podéis imaginar cómo sigue el tema.

Sangre, sexo y muerte. Casi constante. ¿Y el terror? Bueno, la verdad es que el terror han decidido dejarlo atrás. AHS sigue siendo gore, desagradable, explícita, muy sexual y completamente polémica, sigue construyéndose de forma que parece un poco amateur, llena de buenas intenciones pero mezclando todos los elementos en un batiburrillo asombroso que parece que no puede ir a buen puerto de ningún modo. Como en la primera, sí; pero aquí les salió bien y pudieron acabar la temporada respetando su propia lógica interna.

Los habitantes

Uno de los mayores aciertos del equipo que hace American, tal como lo veo, ha sido mantener a tantos integrantes del reparto original de la serie; y es que era un gran, gran reparto televisivo. Se complementan bien entre ellos y resultan creíbles incluso en las forzadísimas situaciones en que Ryan Murphy, Brad Falchuck y sus chicos deciden meterlos.

Mary Eunice, muy casta ella.

En Asylum no tenemos a una Moira joven, a esa increíble Alexandra Breckenridge, aunque es un rol que a su manera cubren entre la hermana Mary Eunice (Lily Rabe) y, sobre todo al principio, Shelley (Chloë Sevigny); pero los actores más memorables repiten con personajes hechos, prácticamente, a medida. Jessica Lange en su papel de la seria y despiadada hermana Jude; Evan Peters, que gana peso y seriedad actuando desde su ya logradísimo Tate Langdon a esta versión 2.0 que es Kit Walker; y también a Zachary Quinto, que esta vez consiguió reflejar a la perfección el terrible monstruo que se ocultaba bajo la piel de su personaje, en sus oscuras miradas y en su parsimonioso modo de hablar, algo en lo que creo que falló en la primera temporada, con un personaje que no llegué a creerme en ningún momento. Sarah Paulson, por su parte, en el papel de la protagonista, o lo más parecido que hay, al menos; dibuja un personaje completamente memorable: absorbente, defectuoso y lleno de ambición.

¿Promesa de un futuro mejor?

No sé si realmente esto era parte de la intención de los creadores, pero a pesar de la sucia brutalidad, de las humillaciones, del dolor y de las monstruosidades de la temporada; el hecho de que la trama sea tan concreta, aunque a veces se vaya por las ramas, huye —y menos mal— de esa alocada añadidura suicida de subtramas de la primera temporada, ayuda a que avance siempre. A veces mejor y a veces peor, sin duda; pero siempre hacia delante, hacia un final que una vez presentados «de verdad» los elementos vemos claro. Puede acabar bien o mal, esta serie no se caracteriza por lo fácil que le pone las cosas a sus protagonistas, pero se sabe perfectamente cómo puede avanzar la historia. Quizá el desarrollo no sea todo lo óptimo que podría ser, pero sin duda es más consecuente que el de la primera y, personalmente, me parece satisfactorio.

Abre las alas y vuela, American, el futuro parece prometedor ahora mismo.

Los ingredientes de los que más abusan se siguen haciendo algo pesados, American es una de las pocas series en las que me parece que se abusa del sexo «porque sí», en escenas que muchas veces no dicen nada y que parecen estar ahí porque hay metraje que llenar y actrices de muy buen ver; pero a grandes rasgos la serie se mantiene solvente hasta el final y se despide en un momento de muy buena forma, insinuando que el espectador puede mantener la esperanza en la calidad de una tercera temporada ya confirmada.


Nota: 8. American Horror Story consigue ser en esta temporada una serie constante sin perder su esencia gore y de mezcla caótica (asesinos en serie, ovnis, locos, demonios, parcas y demás) y despedirse sin haber sufrido una caída de calidad imposible de obviar.

Y de regalo...

Dominique, la adorable-inquietante canción que resuena constantemente entre los muros del psiquiátrico.

Otras series de Ryan Murphy:
American Horror Story: primera temporada.
Glee.