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viernes, 29 de julio de 2011

Big Love (5ª temporada) - HBO, Mark V.Olsen y Will Scheffer

Esta es la temporada de clausura de la serie. En ella se cierra esa ambiciosa trama política abierta en la cuarta temporada así como varias de las subtramas que más se estiraron inútilmente (tipo Ben-Margie, etc.)



El inicio de la temporada, con toda la gente enfadada y despectiva con Bill y los suyos tras su polémica afirmación sobre su... estado civil. Quizá lo más llamativo de estos inicios es el desarrollo de Barb, que empieza sorprendiendo con su recién descubierta relación el vino (recordemos que los mormones no beben) y acaba resultando increíble con su forma de entender la fe mormona —grande, grande—, dado que el colocar a Bill contra las cuerdas es un recurso habitual de las temporadas de la serie. Los toques  de conflicto y caos de Red de Seguridad son el ingrediente perfecto y uno de los motores iniciales de la trama.

«¿Me apuñalas y dices que no es personal?»

¿Qué más puedo decir? Alby mola más cada vez, como siempre; en perspectiva me parece increíble cómo pasó de ser el perrito de Roman al manipulado de Lura, y cómo entre tanto fue creciendo como personaje, convirtiéndose en uno de los bastiones de la serie. Igualmente me pareció increíble la sorpresita deparada para Lois y la reaparición de Rhonda Volmer y su noviete; no obstante, he de decir que la sorpresita que han guardado para Margene —la de que en su momento tuviese 16 años— me pareció mal sacado al caso para dar algo de importancia al personaje y la de Cara Lynn —con su profesor— tampoco.

«¡Es un eunuco político!»

Promo de la temporada:

Escenas que recuerdo que me encantaron:
—Bajo una luz fría, azul, Lois Henrickson en el jardín, apoyada contra los tablones de la valla en La toma de posesión (5x04),
—Grandiosas las visiones de Bill, que al fin y al cabo es descendiente de uno de los profetas del mormonismo polígamo. ¡Fantásticas todas! Desde la primera en La toma de posesión (5x04) hasta la última en Donde se encuentran los hombres y las montañas (5x10), siempre guiado por Emma Smith, una de las mujeres de Joseph Smith. El ambiente de época, el maquillaje, vestuario, la luz verdeamarillenta.
—En Invierno (5x05) las conversaciones entre Bill y los representantes de la Iglesia Mormona de los santos de los últimos días.
—El final de Divorcio (5x06), con el cartel de La Nueva Asamblea de los Pioneros Mormones, mientras suena una versión de Bridge over troubled water.
—El final de la serie (5x10, claro) es una escena muy conocida y bastante bien considerada, pero lo cierto es que a mí me resultó un poco cogido por los pelos. ¿Por qué lo hace? ¿De verdad alguien cree que ese personaje actuaría así? Sin embargo sí me gusta poco después cuando las mujeres se abrazan y Bill las contempla desde una silla y empieza a sonar God only knows con una preciosa voz femenina, que parece ser que es la de Natalia Maines, y unos arreglos completamente distintos. Fantástico.

Dejo la canción pero sin las escenas que la acompañan en la serie para no hacer el spoiler visual:

Lo cierto es que la serie tiene un final tan bueno como se merece, que a pesar de los pequeños puntos oscuros que pueda haberle encontrado, se ajusta muy bien a la serie.


Nota: 8,5. Es una buena temporada y cumple sobradamente tanto con la necesidad de seguir y terminar la compleja y ambiciosa trama que abrió la cuarta como con dar un final general a esta gran serie que ha sido Big Love.


Nota de la serie: 9. Es una gran serie. Tiene el sello de calidad de los dramas de la HBO, un reparto de lujo y un guión intrincado, tortuoso —y por momentos algo dramonesco— que engancha con facilidad. En mi opinión, muy recomendable.

Otras temporadas
Primera. Nota: 9.
Segunda. Nota: 9.
Tercera. Nota: 10.
Cuarta. Nota: 8.

jueves, 28 de julio de 2011

Big Love (4ª temporada) - HBO, Mark V.Olsen y Will Scheffer

Esta temporada lo cambia todo. Todo. Es la más corta, solo tiene 9 capítulos y pese a ello es la más lenta, además de parecer algo pillada por los pelos, algo menos fluida que las demás —aunque siga siendo un producto más que decente—. Supongo que influye el hecho de que la gran trama de esta temporada es la misma que la de la temporada siguiente, es decir, que influye que esta temporada no resuelva su eje central.



Para empezar, esta temporada llama la atención en su inicio más inicioso, ¡y es que Big Love cambia de intro! La nueva cortina es mucho menos... alegre, menos bonita, aunque sigue siendo muy elegante y efectiva. Sobre un fondo negro, sobre las tinieblas de las que ya han hablado otras veces, se  nos presenta a los personajes. En la segunda mitad de estos créditos, en cambio, se nos enseña cómo caen en esas tinieblas, más asustados o reacios unos, más acomodaticiamente otros. Todo ello acompañado de Home, de los Engineers, quienes, según dice wikipedia, hacen dream pop. En serio.

Esta es la nueva intro:


La segunda sorpresa es el cambio en el actor de doblaje de Bill, quien en mi opinión, sin hacerlo mal, carece del porte y la virilidad del anterior, aunque me parece más adecuado para la voz que tiene en la original. La tercera es que la forma de moverse y gesticular de Douglas Smith (Ben Henrickson en la serie) es absolutamente ridícula; tío, en serio, deja de hacer eso, das entre pena y asco... aunque no tiene una mala voz y la rasga de forma guay. La última sorpresa es ¡¡el cambio de actriz para Tancy Henrickson!! Bella Thorne  es más mona, aunque le falta carisma... ¡con lo que molaba Jolean Wejbe!


El casino, el nuevo culto iniciado por Bill a partir del libro de los mormones, los problemas con el FBI en la comunidad de Juniper Creek, las aventuras... románticas de Alby y su cada vez más acusada locura, la nueva aventura empresarial de Margene, el negocio de la venta de pájaros de Lois Henrickson y la entrada en política de Bill con su candidatura a Senador con el interés de confirmar la poligamia de su familia en un intento de normalizar esa elección, mostrando que no todos son unos pederastas mafiosos que venden niñas y fuerzan matrimonios en plan medieval y la aparición de un nuevo personaje terrible, Marilyn Densham (Sissy Spacek) son algunas de las novedades que ayudarán a mover esta, en principio, farragosa trama.

«¿Estás dispuesto a perder todo lo que posees incluida tu propia vida?»

Escenas:
—La pelea de viejos en  Por fin libres (4x01), increíble.
—Las increíbles apariciones —todas ellas— del Roman imaginado por Alby.
—La emboscada política que hace que Don Embry encaje el golpe. Toda esa escena es grandiosa. ¡Qué grande es ese personaje!
—La escena en que Joey echa la bronca a Bill por repetir los errores que los marcaron a ellos.
—El final de Los pecados del padre (4x05) cuando Bill explica La Foto consiguiendo que el viento le vuelva a soplar a favor. Grande, grande.
—El final de Bajo el mismo techo (4x06), las flores en el suelo, Alby destrozado... ¡qué gran actor es Matt Ross!
—El final de JJ, que tras su repugnante plan se merece eso mismo y algo peor si cabe, que es lo suficientemente atroz como para que uno asienta con tranquilidad.
—El final de la temporada, pese a que todos supiésemos cual iba a ser desde el principio, pues nos lo dijeron desde el primer capítulo. Ante las cámaras, ya como senador de Utah, los cuatro de la mano, en una escena grandiosa: «me llamo Bill Henrickson. Y creo en el principio del matrimonio plural; soy polígamo». Grandioso, sin giros ni nada. Con ese final con ligero fast motion.

Pero reconozco que no me gusta demasiado una escena cerca del final de Expiación por la sangre (4x07), que me parece una escena un poco forzada... y con poco hueso. Los que la hayáis visto entenderéis a qué me refiero, supongo. Ni el momento Prozac de Próxima salida (4x08).


Nota: 8. Esta temporada es, sin ninguna duda, la que menos me ha gustado (y a Laura también), por momentos se enfarraga un poco, JJ carece del carisma de los anteriores antagonistas de la serie y algunas situaciones se alargan excesivamente. Esta situación, no obstante, no se vuelve tan insostenible gracias al cada vez mejor papel de Alby y a lo ambicioso del tema central de la serie, que permite adivinar que la quinta será muy grande.


¡Sólo queda una temporada! ¿Alguno se ha animado a verla?


Otras temporadas:
Primera. Nota: 9.
Segunda. Nota: 9.
Tercera. Nota: 10.

miércoles, 27 de julio de 2011

El cabo del miedo - Martin Scorsese

Sam Bowden es un exitoso abogado con una hermosa mujer, una responsable hija adolescente, una enorme casa nueva y un barco de recreo. Una vida perfecta que empieza a torcerse cuando Max Cady, un antiguo cliente, sale de la cárcel. 




 Lo primero que voy a destacar de esta gran película es la dirección. Albos y yo nos tiramos la primera media hora teorizando sobre de qué década sería. Sin embargo, a medida que pasaban los minutos, nos dimos cuenta de que la dirección cambiaba de estilo pasando de una década a otra. Empezamos en los 70 y terminamos en los noventa, casi sin darnos cuenta. Mi parte favorita es el homenaje a Hitchcock, esos fondos en colores vivos son inconfundibles. Un gran aplauso para Scorsese.

La música recorre el mismo camino que la dirección, avanza por décadas, completando el efecto.

Los personajes:
Max Cady (Robert de Niro): acaba de salir de la cárcel después de catorce años encerrado por violación y agresión a una adolescente. Tras formarse leyendo libros de derecho, ha llegado a la conclusión de que su abogado pudo haber impedido sus años de prisión.
Sam Bowden (Nick Nolte): abogado de éxito. Tiene un genio muy vivo y le cuesta mantener la calma. Años atrás dejó que encerrasen a uno de sus clientes, Max Cady, ocultando pruebas sobre la promiscuidad de la víctima.
Leigh Bowden (Jessica Lange): esposa de Nick, con el que aún intenta limar algunas asperezas. Trabaja desde casa como diseñadora gráfica. Adora a su perro.
Danielle Bowden (Juliette Lewis): hija adolescente de los Bowden. Está apuntada a cursos de verano.

Hay mucho que decir sobre los personajes en esta película. Para empezar, destacar a la adolescente. Me gustaron especialmente sus reacciones cuando los padres discuten y cómo esto afecta a su carácter. Normalmente parece que para el cine los adolescentes son esas extrañas personas que se rebelan y se comportan de forma estúpida porque sí. En este caso es un personaje muy bien desarrollado.
Las discusiones entre los padres son feas, llenas de insultos, descalificaciones… me gustó que no fuese una pareja bien avenida y que sus peleas fuesen tan subidas de tono.

Los actores están impresionantes en papeles tan claramente complejos. Prestad especial atención a  Juliette Lewis, esta chica ya prometía mucho.

El guión te mantiene en tensión constante, ese es su gran logro. He de reconocer que me encantó que Max fuese culpable. Me encantó. Sin embargo tiene algo que no me gusta a la hora de desarrollar los hechos: la estupidez de algunos de los personajes. Actúan de forma tan precipitada y absurda en tantas ocasiones, que no puedes evitar pensar que mucho de lo que les pasa es culpa de ellos. Si bien Cady es un hombre claramente espabilado, parte de sus éxitos nacen de la incompetencia del resto de personajes.

Los escenarios están muy bien escogidos. Tanto la casa como el barco son preciosos durante el día, pintados de blanco y llenos de luz. Cuando cae la noche, son los lugares más siniestros del mundo. No sé cómo han conseguido ese efecto pero lo han hecho genial.

El maquillaje destaca en De Niro, al que claramente han envejecido y demacrado, es un gran trabajo.

Curiosidades:
—Robert De Niro se hizo estropear los dientes para la película.
—El capítulo «Lago del terror» de Los Simpson es una parodia a la película.

Nota: un 8. Viéndola hemos descubierto que es una película imprescindible. Sin duda, ha marcado el cine actual.


martes, 26 de julio de 2011

Big Love (3ª temporada) - HBO, Mark V.Olsen y Will Scheffer

Llegamos con esta entrada a la tercera temporada de esta fantástica serie, la que en mi opinión es la mejor de todas. La trama del casino indio para mormones: un casino «limpio, apto para niños, sin tabaco ni bebidas». Un «monopolio» como dice el propio Bill.



Con los Henrickson y Don Embry —al que en esta temporada dedican una subtrama entera— metidos en el tema del casino y Bill en concreto desarrollando más y más su relación con Ana, con Roman Grant —ese grandioso Harry Dean Stanton, que gana y gana con el paso de los capítulos— en la cárcel en espera de juicio y su hija Nicolette infiltrada en la fiscalía y con Albert Grant usurpando el poder de su padre y Lura metiéndose a manipular todo lo que puede, la verdadera mano tras los hilos de las acciones de Alby; Big Love muestra su mejor cara, con intrigas —como los testigos ocultos contra Roman— y giros de guión— como los de La Carta y aquellos que constantemente unen y separan a Bill y a Roman— y probablemente con los mejores ataques y contraataques en negociación que luce la serie. Además de tener algunas de las escenas más memorables de toda la serie, de las que hablaré más adelante.

«Yo siempre he pensado que las creencias y la fe son algo personal, que nadie tiene que justificarlas ante nadie.»

Si hay algo que comentar de esta temporada es la grandeza de uno de sus capítulos en particular: Oh, está todo bien (3x06). Todo en este capítulo es grandioso. La familia se dirige al «corazón del mormonismo», al monte Cumorah (en Manchester, Nueva York). La confesión sobre las anticonceptivas de Nicolette; la escena en la que un Bill solo en el monte Cumorah busca al Padre Celestial sin encontrarlo mientras su familia asiste a la representación. Se nos muestra a un Bill solo, perdido, «abandonado». De fondo, en el estadio, los mormones celebran su fe y en primer plano Bill muestra su soledad y falta de seguridad. Sencillamente magnífica. También la escena final en la que ya perdido el bebé de Sarah —del que la familia no sabía nada—, se informan unos a otros por los walkies que llevan en los coches —silenciados por la música, un recurso que Big Love utiliza en otras ocasiones con, creo, mucho éxito—. Este capítulo es una búsqueda y es un fracaso. Es una brutal contraposición constante: los paisajes que se alternan, sucediéndose, más y más verdes desde ese principio en Nebraska; y todos los problemas que se suceden agobiantes, como viejas heridas, ocultas unas, olvidadas otras.

Por supuesto la serie tiene otros momentos magníficos, entre los que podría destacar:
—El discurso de Nicolette al final de La fiesta del barrio (3x01) cuando calla a todos esos vecinos ansiosos de juzgarla.
—La cámara lenta de la salida de Roman Grant del juzgado acercándose a Nicolette y el empujón. Las dudas que se pueden ver en los ojos del profeta cuando mira después a su hija.
—El destape del doble juego de Nicolette en Roces (3x08), en plena calle. Genial. La verdad es que esta actriz se merece todos sus premios y nominaciones.
—Y por supuesto el momento final de la temporada, cuando Joey entra en la habitación de Roman —que está tocando la guitarra— y lo mata sin heroísmos ni épica, muy en el rollo de la HBO, mientras la escena se alterna con la reconciliación del núcleo de la familia JHenrickson tras todos los problemas pasados. Fantástica, magnética y, a su manera, escalofriante. Come, come, come to me.



Aquí la promo:





Entre los personajes nuevos, me parece que solo cabe destacar a JJ (Zeljko Ivanek): que se adivina como futuro "malo" de la serie, aunque resulta evidente que carece del carisma que han lucido los grandísimos Roman Grant y Hollis Green.

«No acabaremos en las tinieblas. Ten fe.»

Nota: 10. La serie tiene 5, pero ésta es La Temporada. Así de simple.


Otras temporadas:
Segunda Nota: 9.
Primera Nota: 9.

viernes, 22 de julio de 2011

Big Love (2ª temporada) - HBO, Mark V.Olsen y Will Scheffer

Volvemos a Utah, a la familia Henrickson, a la familia de mormones polígamos que protagoniza Big Love.



La temporada empieza semanas después del crudo final de la primera, de la decepción de la entrega de premios en la que humillan a Barb —y por ende a la familia—: así, con ella deprimida, agotada emocionalmente; con Alby Grant vuelto del hospital tras su encuentro con Wanda; con Roman Grant tensando más las cuerdas de su red mafiosil que ahora empieza a extenderse a miembros de fuera de la comunidad; así, decía, la temporada incide en una Sarah empieza a perder como personaje —actuando unas veces como rebelde y otras solo como una insensata enfrentada a su familia (hay formas y formas  de enfrentarse a una situación, la suya me parece un desastre), lo que le permite conocer a Scott (¡Aaron Paul!)—; en la introducción los organismos públicos —que irán aumentando su importancia en la serie con el paso de las temporadas, un poco como hicieron el periodismo y la política en The Wire— y en la demostración de que Bill empieza a hacerse ligeramente con el juego de poder en el que se metió en la primera, cuando inicia sus jugadas por Juegos Weaver.

En esta temporada todo es más grande, más exagerado que en la primera. Nicolette es más dual si cabe, Ben insiste en sus defectos, los riesgos y ambiciones de Bill aumentan, Alby gana complejidad, pasando a ser más que el perrito faldero de Roman que fue en la primera, Rhonda consigue ser algo más que una niña insidiosa y viperina y empieza también a jugar sus fichas —con cierta ingenuidad, pero sin perder eficacia;  Rhonda empieza a afianzarse como motor de la trama para bien o para mal—, igual que Joey, que, generalmente víctima de los acontecimientos, esgrime una serie de mentiras que controlan en cierta medida el eje central de la temporada.

Personajes nuevos:
Anna (Branka Katic): una chica serbia con interés mutuo por Bill.
Hollis Green (Luke Askew), otro profeta, líder de otra comunidad, con pinta de mafioso de los años 50. Un tío sin escrúpulos, más oscuro que Roman, casado con una mujer enorme, otro personaje bastante importante, llamada Selma Green (Sandy Martin).
Scott: el chico al que conoce Sarah, otro personaje que va ganando importancia por momentos.

Quizá el momento más... famoso de esta temporada, por su chispa y por todo lo que implica, es el de La Pintada (2x02) en el que en un gran anuncio en una de las calles principales de la ciudad, alguien añade al lema de Home Plus «Home Plus is us», un «+us +us +us», haciendo referencia a la poligamia de su dueño. 


Pero sin ninguna duda, una de las mejores escenas, a ritmo de Knocking on Heaven's door, es el final de Venga a nosotros tu reino (2x08), con gritos y disparos sin sonido, solo con la voz de Dylan y, a continuación, la ordenación como sacerdote de Ben Henrickson, con una luz limpia y blanca colándose por los tragaluces, sin que termine la preciosa canción que se extiende también a los créditos.

«Si pudiera abrirme las venas y sacarme la sangre tuya que corre por ellas, lo haría encantado»

El final de la temporada, quizá un poco falto de ritmo, introduce a la perfección gran parte de la tercera, con la captura policial de Roman obra y gracia de su hijo Alby. Un momento muy oscuro en el que todo juega y contribuye a realzar esa sensación, brutalmente truncada con la fiesta en casa de Bill, los niños bailando y la gente riéndose. Un final bien jugado, pero, insisto, un poco carente de ritmo.

Big Love sigue jugando, como puede suponerse por lo dicho anteriormente, con una gran banda sonora que introduce con soltura y que ayuda a matizar y a dar cierta profundidad a algunas de las mejores escenas de la temporada.


Nota: 9. La temporada, en general, me pareció algo más rápida que la anterior, pero las crisis de ritmo del capítulo final empañaron ligeramente este efecto. En cualquier caso, muy recomendable igual que la primera temporada.
                         
Temporadas anteriores
Primera temporada. Nota: 9.     

jueves, 21 de julio de 2011

Rescate en el tiempo - Richard Donner

El profesor Edward Johnston trabaja en una excavación arqueológica en el pueblo de Castelgard, Francia. Él y su equipo trabajan para la empresa ITC.
Sin embargo, el profesor  empieza a sospechar de la compañía por lo que viaja hasta su sede en Nuevo México. Una vez allí desaparece por lo que su equipo, acompañado del hijo del profesor Johnson, se embarcan en una peligrosa aventura para encontrarlo. 





Yo no voy a engañar a nadie: la peli es mala pero es de estas malas con encanto, de estas graciosas y divertidas de lo cutres que son. Es perfecta para ver en una tarde dedicada al sofá. Muy recomendable para ver en grupo.

Empecemos por los personajes. Lo peor de los personajes en esta peli es que muchos no sabes para qué están, como el protagonista, que no hace nada.
Chris Johnston (Paul Walker): el hijo de Edward. Está mucho más interesado en las mujeres y las motos que en la arqueología. Sigo preguntándome por qué no hicieron algo para darle sentido a la existencia de este personaje.
Kate Ericson (FrancesO’Connor): arqueóloga a cargo de encontrar un túnel que comunicaba el castillo de Castelgard con el pueblo. Incomprensiblemente, parece sentirse atraída por Chris. Es una mujer ágil que no duda en trepar por donde sea necesario. En serio, trepa muchas veces.
Andre Marek (Gerard Butler): arqueólogo y friki, practica esgrima en su tiempo libre. No es el protagonista pero se come la película. Aunque su historia es predecible, es el mejor personaje.
Profesor Johnston (Billy Connolly): inteligente y sagaz, en seguida se da cuenta de que algo no marcha bien. Un hombre valiente y con muchos recursos.
François (Rossif Sutherland): es el intérprete del grupo ya que es el único que habla bien francés. O eso nos dice Marek: «tiene que venir, nuestro francés es una mierda». Después resulta que todos se apañan con su cutre-francés o inglés. Tampoco sé muy bien por qué está este personaje pero se lo perdonamos porque es adorable.
Frank Gordon (NealMcDonough): es el hombre enviado por ITC para ayudar en la búsqueda del profesor.  Es un hombre entrenado y sin escrúpulos. Me gustó mucho este personaje, además el actor es uno de los hombres de Mujeres Desesperadas y siempre está bien verlo en otros papeles.

El guión tiene fallos, lo que no le quita gracia, he de admitir. Esta es una historia de aventuras con sus cosas buenas y sus cosas malas: es predecible, tiene muchos errores pero también es graciosa, ágil y divertida. Porque tendrá miles de defectos pero las crisis de ritmo no son uno de ellos.

Los efectos especiales están bien, sobre todo para los pocos medios de la cinta. Como no tenían mucho presupuesto repiten varias veces la misma escena  para compensar.
Por ejemplo:
—la escena de las flechas.
—las carreras a caballo.
—las explosiones.

Los paisajes son preciosos. No he conseguido averiguar si se rodó o no en Francia pero son increíbles.

La calidad de los decorados es un tanto irregular: tenemos un bonito pueblo francés y una barca con grapas. Si, grapas.

La película está basada en una obra de Michael Crichton, “Rescatados en el tiempo 1999-1357”.  No puedo hablaros de la película como adaptación porque no me he leído el libro.

Nota: un 5. No es la mejor película del mundo pero es perfecta para pasar un rato divertido.



Gangs of New York - Martin Scorsese

En 1846 el distrito de los Five Points, en Nueva York , es testigo de una gran pelea entre distintas bandas. A pesar de ser varias, el enfrentamiento real es entre emigrantes y nativos. Como resultado de la refriega, fallece el sacerdote Vallon a manos del nativo Bill, el carnicero. Dieciséis años después el hijo de Vallon,  Amsterdam, regresa a la ciudad.





He vagueado para ver esta peli lo indecible. Todo el mundo me hablaba bien de ella, era de Scorsese… pero no me acababa de convencer sobre todo porque  el argumento me parecía muy manido. Para mi sorpresa me ha gustado mucho más de lo que esperaba.

Empecemos con los personajes. He de decir que muchos no me han gustado pero las interpretaciones de los actores los han salvado.
Amsterdam (Leonardo Di Caprio): Amsterdan es el típico chico que piensa que debe vengar a su querido padre pero que no está muy seguro de cómo hacerlo. Para ser más tópico, se enamora de la chica mala, ex amante del asesino de su padre y de la que su mejor amigo está enamorado.
Jenny Everdeane (Cameron Diaz): ex amante del carnicero. Se dedica a los robos en las casas más ricas. El problema de este personaje es que hasta la segunda hora parece que está sólo para ser «la chica».  No hace nada más que parecer una desequilibrada. Después mejora y se desvela como un gran personaje. Una pena su presentación :(
Johnny (Henry Thomas): el mejor amigo de Amsterdan. Tras años separados, se reencuentran en Nueva York.  Johnny está enamorado de Jenny. ¿Adivinad qué pasa cuando ella escoge a Amsterdam? Si estáis pensando en tópicos, sí, esa es la respuesta.
Bill, el carnicero (Daniel Day-Lewis): Bill vive por y para proteger su país de las hordas de emigrantes irlandeses que llegan cada día al puerto. Lo hace a través de una intrincada red de influencia que va desde los matones del barrio hasta los políticos más influyentes de la ciudad.
Monk (Brendan Gleeson): uno de los mejores luchadores de la ciudad, especializado en usar un mazo como arma.  Tras la batalla se retira y regenta una barbería.
McGloin (Gary Lewis): antiguo amigo del sacerdote, ha pasado a ser la mano derecha de su asesino.
Jack Mulraney (John C.Reilly): con los años, ha terminado siendo el perfecto enlace entre los barrios bajos y la alta sociedad de la ciudad.

Las interpretaciones son más que destacables. DiCaprio está fantástico como siempre. Cameron Díaz me ha sorprendido gratamente y agradezco verla en algo que no sea una comedia romántica. Y me ha gustado ver a Daniel Day-Lewis muchos años después de «En el nombre del padre», sin duda se ha hecho un hueco entre los grandes.

El guión era lo que más me echaba hacia atrás. No me apetecía nada ver otra historia  de venganzas por progenitores muertos, ni de mafias de inmigrantes ni nada por el estilo. Pero al final me ha sorprendido. Mucho mejor de lo que yo esperaba. Es un puntazo que cuando te esperas la gran batalla tengas una, pero no la que esperabas. ¡Todo un acierto!
En cuanto a la gran pregunta que todo el mundo hace sobre esta película: sí, le sobra metraje. No se hace aburrida, conste. Pero dura lo suyo y podrían haberse ahorrado muchas escenas.

La iluminación es impecable. Reconozco que me ganó con la iluminación en azul. Me encantan ese tipo de escenas.

El vestuario, sobre todo en los chicos, es maravilloso. No he podido evitar pensar en lo mucho que ha perdido la moda masculina a los largo de los siglos. Ojala se pusiesen de moda los sombreros, los abrigos largos y los chalecos con colores bonitos,

El maquillaje es digno de mención, sobre todo en los rostros tras las peleas.

Otro punto a favor de la película: los decorados. La Iglesia es preciosa, el teatro chino está lleno de color, las calles son sucias, los barrios altos están muy cuidados y el local de Bill es un tugurio infecto. Perfectos.

La música es apropiada. Me quedo con las piezas con gaitas. Aunque la pieza central es de U2, la banda sonora tiene muchas buenas sorpresas.

Mis momentos favoritos:
—Las escenas anteriores a las peleas, con todos caminando.
—El tour por los barrios bajos que Mulraney organiza para los ricos de la ciudad.
—Bill, tuerto como es, probando puntería.
—Las frases en latín. Me encanta como suena.
—Hay una secuencia que recorre todo el puerto. Comienza con jóvenes irlandeses bajando del barco, continúa con su alistamiento y termina con una fila de féretros que han sido traídos desde el frente. Una de las mejores escenas que he visto.
—La escena final, que recoge el crecimiento de Nueva York hasta nuestros días.

Curiosidades:
—Scorsese empezó a pensar en rodar esta película en los años 70.
—El papel de Bill estaba pensado para Robert de Niro.
—Tras los pases previos, se redujo la duración de la cinta en una hora.

Premios:
—Premio Bafta al mejor actor para Daniel Day-Lewis,

Nota: un siete. Es demasiado larga y parte del guión es de lo más tópico y predecible. Aún así os la recomiendo, es una película interesante.

martes, 19 de julio de 2011

El regreso de Breaking Bad...

Pocas veces he esperado tanto el estreno de una temporada y pocas veces algo me ha decepcionado tanto. Podríamos argüir en su defensa que la serie está muy bien grabada como siempre y que sus actuaciones son muy sólidas... sí, todos los aspectos de Breaking siguen cuidados al milímetro, pero es que el capítulo es un tostón por una infinidad de razones.



Para empezar... sucede justo lo único que parecía lógico que sucediese. ¿Esto es malo? No, no lo es; no lo es, al menos, si el capítulo aporta algo más, pero es que no lo hace. Los casi 50 minutos de capítulos son (ojito, que vienen spoilers, como es evidente): las justificaciones —unas más y otras menos pilladas por los pelos— que permiten seguir vivo a los Don Quijote y Sancho de la fabricación de meta. Es decir, que Gus les perdona la vida —de  momento al menos— tras ponerles las cosas muy difíciles y dejar claro que él puede hacer lo que le dé la gana. Pues esto, en esencia, salvo por un par de anotaciones sobre Skyler —que tampoco es que vengan muy a cuento en el capítulo— y un breve momento sobre Hank y su esposa son todo lo que da de sí el episodio. Aburrimiento y decepción en formato 50 minutos, cortesía de la AMC. Menos mal que Bryan Cranston y Aaron Paul siempre molan...

No obstante, lo más destacable, es lo aburrido que resulta el desarrollo del capítulo, en el que lo más entretenido quizá sea el flashback sobre Gale.

En fin, espero que con el paso de los capítulos nos devuelvan la grandeza de las otras temporadas.

Big Love (1ª temporada) - HBO, Mark V.Olsen y Will Scheffer

Big Love es una de esas series de las que no sé qué pensar en sus primeros capítulos. Si no fuese de la HBO, de hecho, y me informase sobre la serie, es posible que no me hubiese animado a verla.



Bill Henrickson (Bill Paxton), de Utah (un estado eminentemente mormón), dueño de una empresa para el hogar llamada Home Plus, es un mormón polígamo (la poligamia es ilegal) casado con Barbara Henrickson (Jeanne Tripplehorn), Nicolette Grant (Chloë Sevigny) y Margene Heffman (Ginnifer Goodwin). Cada esposa vive en una casa individual comunicada por un jardín común y se rotan a Bill, lo comparten. Cara al público, Barb y Bill son un matrimonio completamente normal, mientras que Nicolette y Margene son vecinas-amigas de la familia.

Supongo que la forma más sencilla de considerar esta serie es tratándola como un drama familiar (multifamiliar, de hecho): los problemas que Bill tiene con sus esposas y los que éstas tienen entre ellas. Pero la serie no se queda ahí, mostrando también los problemas sociales, económicos y religiosos que los rodean. Pero la serie tampoco se queda ahí, introduciendo a otros personajes magníficos que ayudan a configurar una red de familias polígamas que van desde la «normalidad» de la gran familia de Bill, a la más mezquina y dictatorial familia de su padre, Frank (increíble el papel de Bruce Dern que desata todo el odio y la bilis que podamos albergar), o de Roman Grant (un malo magnífico de la mano de Harry Dean Stanton), padre de Nicolette y Profeta de Juniper Creek (la comunidad de mormones polígamos en la que nació Bill). Estos dos, Frank y Roman, ayudan a crear una historia de intrigas, de mafia religiosa que le dan vida y misterio a una serie que, sin esto, es muy poco probable que hubiera dado tanto de sí.

Los personajes (me explayo tanto para no volver a ellos en las sucesivas temporadas):
—Bill es un empresario obligado a combinar su vida, su máscara y su empresa (ayudado por su fiel amigo Don Embry (un magnífico Joel McKinnon Miller), que también tiene una familia basada en el principio.
—Barbara era una mormona de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (la mayor iglesia mormona), pero aceptó la poligamia al verse imposibilitada para concebir tras un cáncer.
—Nicolette es un personaje marcado por una fuerte dualidad de la que pocas veces sabe uno qué esperar y que es capaz de lo mejor y de lo peor.
—Margene era una chiquilla sin fe determinada que por amor a Bill acepta el principio del matrimonio plural y se casa con la familia ya compuesta por Barb y Nicky.
—Roman Grant es el profeta de Juniper Creek, y ayudado por su hijo Alby (Matt Ross, quien a lo largo de la serie tiene un registro genial, aunque en la primera no resulta tan evidente, pues se dibuja solo como un mero perro faldero), dirige un montón de intrigas y asuntos turbios en la sombra.
—Adaleen Grant (Mary Kay Place) es la mujer del profeta y es una tía dura y despiadada que hace lo que tiene que hacer para ayudar a su marido con su imperio de intrigas, mentiras e insinuaciones.
—Frank Harlow, padre de Bill, es uno de los apóstoles de la comunidad y un hijoputa sin escrúpulos que abandona a su hijo como a un perro cuando este tiene 14 años.
—Lois Henrickson (Grace Zabriskie, que se marca otro papelazo, sobre todo según pasan las temporadas), una de las esposas de Frank Harlow y madre de Bill, es otro de esos personajes que no sabemos si vienen o si van, un personaje caótico y algo desnaturalizado que se gana a veces la compasión y a veces el odio, igual que otros muchos.
—Joey Henrickson (Shawn Doyle) y su mujer Wanda (Melora Walters) forman un tándem extraño que altera el transcurso de la serie relativamente a menudo pero es difícil decir algo sobre ellos sin caer en destripes.
—Rhonda Volmer (Daveigh Chase, la que ponía la voz de Lilo en el Lilo y Stitch original), una jovencita de voz argéntea y adorable rostro, destinada a ser la nueva mujer del profeta Roman. No existen los ángeles, sencillamente.

«Podemos elegir entre ser humildes y que nos obliguen a serlo».

Desde el principio de la serie, Bill se ve abocado a meterse en terreno cenagoso, harto de los tejemanejes del mafiosil Roman Grant, Bill decide plantar cara y empieza a mover sus peones en el oscuro y fundamentalista tablero de ajedrez que hay en juego. Uno de los puntos fuertes de la serie, en mi opinión, es como Bill va mejorando sus estratagemas. Al principio Bill no tiene ni idea del juego que está jugando y el fracaso, el desastre, se huele constantemente; pero lo cierto es que su juego va mejorando capítulo tras capítulo, aunque cada vez se mete más a fondo obligándose a dar lo mejor de sí y confiar en la suerte y en los demás para sacar sus planes adelante y manteniendo siempre un ambiente de tensión que lleva a que muchos de los capítulos acaben en pleno clímax resuelto sólo a medias y en un cliffhanger atroz (recurso que se mantiene toda la serie, de hecho).

Además de todo esto, la serie juega con una banda sonora que le sienta como anillo (otro más) al dedo: desde el tema de apertura (original de los Beach boys) hasta las canciones de Rhonda Volmer, pasando por otras piezas muy conocidas que apoyan el curso de la serie en los más diversos momentos realzando su fuerza a la perfección.

La cortinilla de introducción es sencillamente genial; con toda esa luz, toda esa calma que se respira en ella incluso con la fractura del hielo, con los problemas. Familia, amor y caos patinan juntos mientras el hielo que los sustenta se resquebraja y los separa.



Si tuviera que escoger un momento de esta primera temporada, sería el bautizo mormón de Margene (al final de 1x10). Todo en esa escena es perfecto, aunque la verdad es que todas las escenas que implican la aparición del agua en esta serie son igual de fantásticas.


Otras imágenes en la calidad de ésta pueden verse en el sitio original, la página de la HBO, ¡donde las tienen clasificadas por capítulos! El enlace redirige a 1x10 en concreto.



Nota: 9. Incluso partiendo de una base que no creí que fuese a interesarme demasiado, la serie me cautivó inevitablemente. Grandes personajes, magnífico reparto, iluminación y banda sonora fantásticas y, por si fuese poco, una preciosa cortinilla de inicio. Una gran serie, muy recomendable... ¡y además ya está terminada!

viernes, 15 de julio de 2011

7º Mar – Guía del jugador - John Wick

7º Mar es un juego ambientado en Théah, un continente que es primo hermano de nuestra vieja Europa, la Europa de mediados del siglo XVII aproximadamente.



Théah se divide en siete países, cada uno con sus similitudes y sus diferencias con sus primos europeos:
Avalon: la tres islas que componen el Reino al fin se ha unido de manera pacífica bajo el estandarte de la Reina Elaine, la legítima heredera. Y con ella los sidhe y la magia han vuelto al país. Corresponde a Reino Unido.
Castilla: Castilla es la capital de la Iglesia. Es un país culto y educado, con grandes universidades, acueductos, programas de salud pública… Sin embargo el Rey ha muerto precipitadamente y ha dejado en el trono a su hijo menor, un chico demasiado joven para hacer frente a las argucias y artimañas de la nobleza y el clero. Castilla no tolera la magia. Corresponde a España.
Eisen: este antaño glorioso país se ha visto reducido a un lodazal tras sufrir la guerra más dura y cruel que Théah ha visto jamás. Los eisenos son un pueblo valiente y orgulloso. Como Castilla, carecen de magia, sin embargo lo compensan con sus armaduras, hechas de dracheneisen. Ni la más potente de las balas podría atravesar este material.  Corresponde a Alemania.
Montaigne: gobernada por León Alexandre du Montaigne, el rey más poderoso de toda Théah.  En su guardia personal, le Garde du Solei, están los mejores espadachines de toda Théah. Montaigne dicta las tendencias en moda, música, arte…  Corresponde a Francia.
Ussura: situada en el gélido nordeste, se dice que Ussura vive quinientos años en el pasado. La vida en Ussura es dura pero como ellos mismos dicen, la Abuela Invierno cuida de ellos. Ningún ejército extranjero ha conseguido invadir Ussura, la Abuela los cubre de hielo y nieve mientras cuida de sus adorados nietos. Corresponde a Rusia.
Vendel/Vestenmannavnjar: si hay un país partido en dos, este es Vendel. Mientras parte de su población ha abandonado las viejas costumbres, ha dado la espalda a la magia y ha abrazado el comercio como forma de vida, el resto intentan mantener las tradiciones, el idioma y su magia vivas. Hay cierta polémica con este país, para mí, es Holanda. Pero se admiten otras teorías.
Vodacce: esta nación está dividida en siete islas controladas por siete familias muy ambiciosas. Compiten entre ellas por fama, dinero, comercio… y en Vodacce el fin sí justifica los medios, siempre. Los hombres son la figura pública de Vodacce pero tras ellos están las Brujas de la Sorte, mujeres especializadas en manejar las hebras del Destino. Si hay un lugar realmente salvaje y peligroso, ese es Vodacce. Eso si, bien disfrazado tras capas de telas caras, sonrisas y exquisitos modales. Corresponde a Italia.

Si cogéis un manual, fijaos en los rostros de los personajes principales de cada país, os llevaréis una sorpresa. Hay grandes guiños al cine o a los comics. Tal vez el caso más obvio sea el de Castilla. El joven Rey tiene el rostro de Leonardo Di Caprio y su protector enmascarado, la máscara de Guy Fawkes. A ver si encontráis el parecido del resto.

Y este es el escenario en el que se desenvuelve la acción. Como podéis ver, tenemos para todos los gustos. Tenéis cortes, magia, consulados, comercio, magia y piratas. Supongo que esta es parte de la gracia y por eso es mi juego favorito. Permite un gran abanico de posibilidades y todas son perfectamente coherentes.

La ficha es muy completa, sobre todo en habilidades. Están divididas en Civiles y Marciales y te permiten ser cualquier cosa: tabernero, espadachín, prostituta, noble, mago… El único problema a la hora de hacerla  es que el manual está desordenado. Sí, desordenado he dicho. Lo siento, es que odio estos manuales en los que el mismo tema aparece en tres partes diferentes del manual (hechicería: páginas 15, 17, 118, 200.223), prefiero tenerlo todo junto y seguido. En las páginas 116 y 117 tenéis una pequeña guía para hacerla pero lo veo más bien para cuándo ya has hecho alguna.

El sistema de juego: el sistema de juego está enfocado a que te moles. Con esto quiero decir que contempla que saltes de un barco a otro con una bonita pirueta, que insultes con estilo a tu oponente o que te flipes con florituras varias.
Usa dados de 10, con sistema de Característica + Habilidad para tiradas sencillas. El sistema de combate ya tiene algo más de miga. A mucha gente le cuesta un poco hacerse con él porque no es muy común pero funciona bien y en una partida con un par de combates podéis haceros perfectamente con todo.  Simplemente cada Turno se divide en 10 fases. Tiras tantos dados como tengas en Donaire y esas son las fases en las que actúa.
Por ejemplo:
Peter Pan lucha contra el Capitán Garfio, otra vez. Peter Pan tiene Donaire 4, por lo que tira 4 dados. Saca 3, 5, 7 y 10. Pues actuará en las fases 3, 5,7 y 10.
No tiene más complicación.

Los módulos de juego:
Los módulos que más compensan son los de naciones, sociedades secretas y Revolución en Montaigne.
Mis favoritos han sido Avalon y Rebelión en Montaigne. Me han hablado muy bien del manual las hijas de Sofía, pero no lo he leído. El que supuso una decepción fue Naciones Piratas. Tardé un par de años en encontrarlo y tenerlo en mis manos me hizo muchísima ilusión pero no aporta nada. Es un manual completamente prescindible.

La edición:
La Factoría de Ideas, esta vez, ha hecho las cosas medio bien. Mi manual tiene unos tres años, bastante trote y mantiene el tipo. Incluso han incluido unas páginas con papel satinado y a color para que disfrutemos de las ilustraciones de las descripciones de cada país. Lo dicho, hay algún error de traducción, el papel podría ser de mejor calidad pero está mucho mejor que desastres como el manual de Vampiro: El Requiem.

¿Qué trae el manual del jugador?
—Todo lo necesario para empezar: cómo hacer la fichas, descripción de los países y sociedades, fichas de barcos, sistema de juego, armas, armaduras, fichas ya hechas, un pequeño bestiario…

¿Recomiendas 7º Mar como primer juego de rol?
—No, es mi juego favorito pero no es un buen juego para empezar. Para las primeras partidas siempre recomiendo juegos como La Torre de Rudesindus, In Nomine Satanis/Magna Veritas… juegos muy sencillos en su sistema e idóneos para empezar.

¿Es verdad que el sistema es muy complicado?
—Es un sistema algo más complejo que Mundo de Tinieblas pero tampoco es una agonía a la hora de jugarlo. En un par de combates lo tenéis dominado.

¿A qué más podemos jugar con 7º Mar?
—Albos lo ha usado para una partida ambientada en Fable I y ha sido el sistema perfecto. Como ya he dicho, este es un juego para héroes y villanos ^^

Nota: un 9. Me pregunto qué problema le impide a John Wick hacer manuales ordenaditos. 

PD: se admiten recomendaciones de juegos.

jueves, 14 de julio de 2011

A dos metros bajo tierra (2ª temporada) - HBO, Alan Ball

Bastante tiempo después, todo sea dicho, vuelvo a retomar A dos metros bajo tierras, tras una primera temporada que aunque le llevó un tiempo, me acabó gustando, convenciendo y enganchando.






¿Por qué tardé tanto? Pues la verdad es que el primer capítulo de la segunda temporada me pareció un infierno. Era aburrido de forma extraña, de forma difícil de lograr; era como si fuese la gran intención del capítulo. El inicio es poco interesante, la muerte de una actriz cutre de una peli cutre, pues vale. Carece de la cercanía de otras muertes sin gracia de la serie, que al menos tiran de la cotidianidad, del sentimiento de proximidad, de que esa persona es una conocida anónima; y carece por supuesto de la gracia o el interés de otras de las muertes. Después, el desarrollo del capítulo es un peñazo, sobre todo las partes que atañen a Ruth, un personaje que cuando no estaba en absoluto detallado era algo gris y que con cada capítulo que pasa es más y más cargante. El caso es que la primera vez que puse este capítulo, dejé la serie durante meses. La segunda vez lo dejé por la mitad y la dejé unas semanas; finalmente ahora, en verano, con mucho tiempo libre, decidí forzar ese capítulo y ver si los siguiente recuperaban un mínimo interés.


En defensa de la serie he de decir que sí, la temporada no era tan horrible como ese, a mi entender, infame capítulo podía dar a entender. En cualquier caso, la temporada no me gustó tanto como la anterior, la introspección aumentada en cada personaje... he de decir que en este caso concreto no me interesaba tanto. No son unos personajes que me atraigan tanto como para querer conocerlos tan profundamente. Nate y Dave me gustan, pero no me encantan, Claire me resulta algo indiferente (más, si cabe, con el paso de los capítulos; su historia cada vez me interesa menos) y Ruth... no la aguanto, sencillamente. Es un personaje demasiado soso, entiendo que Frances Conroy hace un trabajo espléndido y es ese hecho el que consigue que no me salte sus aburridas escenas con su novio ruso.


El caso es que Nate está con Brenda, Dave tiene problemas con Keith —graves problemas, de hecho—, Claire tiene problemas varios y Ruth tiene sus asuntos con el ruso de la floristería; y ese asunto familiar, que tal vez en otra serie, o con otros personajes podría intrigarme, interesarme... incluso divertirme ; en A dos metros bajo tierra solo me hastía. Puedo soportar los malos rollos entre Nate y Brenda, porque aunque ella sea una zorra que se lo va montando con un montón de gente al azar —asumiendo que la serie sólo se mete en días concretos y luego hace saltos, con lo que podemos asumir que su comportamiento es más o menos habitual— y él en un momento de bajón le haga un bombo a una exnovia —en fin, qué primor de prometidos—; porque molan. Sí, Nate y Brenda, individualmente, molan mil, locos perdidos como están. David mola, creo que Michael C. Hall consigue un personaje memorable a su manera (a mí, de hecho, me gusta más que el psicópata que encarna en Dexter; me parece, si bien no tan brillante, mucho más complejo); pero la verdad es que Keith, por momentos, es demasiado agobiante, prepotente, violento y algo asqueroso. El resto de los personajes —Claire solo por rachas—, aunque no tienen la importancia de estos, con lo que no afecta mortalmente a la serie, no me parecen tan interesantes y me aburren. Incluyo aquí a Ruth, al ruso, a la hija de Keith, a Lisa... en fin, a todos.


No obstante, el capítulo navideño es magnífico. Es el momento más maravilloso del año, (2x08), es un capítulo muy divertido, lleno de frases memorables y momentos relevantes y entretenidos por igual.




¿Si fueras marica y enterrador, qué querrías de regalo de Navidad?




Los otros grandes momentos de la temporada, en mi opinión, son las discusiónes en Yo te llevaré, (2x12), entre Nate y Brenda; y en La última vez (2x13) entre David y Keith. La verdad es que las relaciones sentimentales en esta serie son tan, tan desastrosas que, a su manera, consiguen momentos muy dramáticos, aunque cayendo un poco y por momentos en el drama telenovelesco más infame.




Sé que te han pasado cosas horribles, pero nos han pasado a todos; ¡y estoy hasta las narices de que lo utilices como excusa para ser una puta inmunda!




Nota: 7. Quizá la fórmula no consiga motivarme lo suficiente, quizá los personajes no den para tanto ajetreo; el capítulo de apertura, no puedo dejar de remarcarlo, le pasa factura, porque me resulta insufrible. Se deja ver y tiene algunos capítulos especialmente buenos en la segunda mitad de la temporada, pero lo cierto es que, en conjunto, no me parece en absoluto tan brillante como uno podría suponer por su fama y sus premios.

miércoles, 13 de julio de 2011

Fable 3 - Lionhead Studios


Albión está gobernada por un tirano, el Rey Logan. Logan ha permitido la explotación de su pueblo y ha ahogado sus protestas con muerte, ha subido los impuestos y ha dejado desprotegidos a los más débiles.
Albión necesita una revolución y tú, el hermano/a pequeño/a del Rey, serás el encargado de liderarla.




Hoy presentamos la tercera parte de esta maravillosa saga.  Lo cierto es que iba a reseñar el Fable II pero Albos ya lo había hecho y  finalmente no me pareció muy práctico. Fable II: aquí.

En Fable III nos da lo mismo que el II pero a lo grande: más dinero, más escenarios, más misiones y lo mejor de todo, cruzamos el mar para alejarnos de las islas que ya conocemos.

Los controles son los mismos que en el dos, sin pérdida. Como dummie que soy, me alegro especialmente de este punto.  Se dice por ahí que los controles responden mejor o peor según el juego, yo no lo sé, para mi el Fable funciona bien.

Los gráficos… pues embobada estoy con ellos. El agua, el polvo que levantas al correr, la nieve, la hierba… Y amapolas, hay un montón de preciosas y adorables amapolas. ¿Acaso hay flor más bonita? Y las caras de los personajes, que se enfadas y te miran mal. Las cejas de Walter son de lo mejor. 

Otro punto a favor es que ser una chica mola. Me temo que esto no pasa en muchos videojuegos, normalmente están preparados para ser jugados con un personaje masculino y cuando te dan la opción de jugar con una chica, parece metida con calzador y no siempre compensa en términos de logros.  Pero en Fable III mola ser la Princesa. Y señoritas, tendremos una armadura completa de verdad. No eso que llaman armadura completa y que después es un bikini, no, es completa de cuerpo entero, estilo renacentista.

La capacidad de decisión en este juego es maravillosa. Puedes hacer lo que quieras, siempre u cuando no te importe pagar las consecuencias. Porque los aldeanos te verán mucho peor, perderás apoyos o los ganarás… todo depende de ti.

La historia en sí puede sonar un poco tópica pero tiene miles de guiños a juegos anteriores, sorpresas, drama… y pollos. ¿Qué sería de esta saga sin pollos?.

Y la música, maravillosa, como siempre. Las bandas sonoras de los Fable siempre son la bomba.

Y ahora toca la lista de cosas malas, que las tiene.
— la estela dorada no funciona bien del todo. Desaparece de repente, a veces no carga. Un poco desastre.
— los malos están un poco… descompensados. Al principio son demasiado fáciles y después te mandan 200 para darte un poco de caña. Pero no acaba de cuadrar. Que seamos francos, si a mí me parecen fáciles, a alguien con más experiencia le tienen que dar la risa.
     la magia es… es la leche. Tan la leche que la pistola sólo sirve para matar gnomos y las espadas/martilllos para darle emoción al combate.

Nota: un 9. Tiene cosas malas pero sigue siendo un gran juego.

martes, 12 de julio de 2011

La Guardia Fénix - Steven Brust

Steven Brust, del que ya he hablado en anteriores ocasiones (una, otra y otra más) homenajea a Dumas con un remake de Los Tres Mosqueteros en clave de fantasía.



En mi opinión, como homenaje, es demasiado similar al original; pero lo cierto es que La Guardia Fénix tiene un entorno de lujo: el imperio Dragaerano mil año antes de cómo se nos presenta en las novelas de Vlad Taltos, el asesino oriental de la Casa Jhereg. En el grupo protagonista se reconocen a los mosqueteros originales, esto, al parecer, es una afrenta para muchos, que querían sorprenderse con la novela. Admito que cuando leí que homenajeaba a una novela en concreto, yo no me esperé sorpresa alguna, solo una visita a una historia que mal o bien conocemos todos, en un ambiente fantástico y con algunos detallitos memorables.

¿Y fue eso? Por supuesto que fue eso. Lo siento por todos los que hayan llegado a La Guardia Fénix buscando originalidad, sorpresas e intrigas impensables; La Guardia Fénix solo tiene que ver con Vlad Taltos en el escenario de fondo y en el nombre del autor que figura en la portada. Fin. No hay más parecidos. Casi en todo momento sabemos qué va a pasar, lo que a mí, personalmente, no me molesta si me gusta la novela. No me entendáis mal, me parecen bien las sorpresas, y una obra puede tenerme al pie del cañón de sorpresa en sorpresa, de cliffhanger en cliffhanger, pero no es para nada indispensable que una novela me tenga en ascuas, pues, en realidad, puede conquistarme por un sinfín de razones.

La Guardia Fénix, ya metiéndome en harina, empezó echándome un poco atrás, porque el florido verbo de Paarfi de Bosquerredondo, el autor ficticio que Brust, el autor real, utiliza para presentar el texto, en forma de trabajo semidivulgativo de un historiador dragaerano, me ahogaba. Emula las formas de Dumas y otros, a los que el autor cita en el prefacio, pero reconozco que dichas formas siempre me han hastiado un poco; sobre todo eso de interrumpir las explicaciones intercalando las aportaciones de los personajes. Sé que en la expresión oral, muchas veces, apuramos al interlocutor con expresiones como  «¿y...?» o «Entonces...»; pero me agobia un poco ver ese tipo de líneas, aunque por lo que dice Brust en las notas del final, se debe a que a Dumas le pagaban por palabra y él imita esas... florituras conversacoinales. Decía, que me alejo del tema, que Paarfi me ralla, con sus vueltas y revueltas, con sus descripciones decimononas y con toda la pesca. El inicio fue arduo, los personajes no avanzaban, ni se profundizaba demasiado en ellos ni actuaban demasiado. Una vez llegados a Palacio, una vez que se hacen guardias, todo va ganando ritmillo. El segundo tercio del libro es interesante, el último es divertido y, a mí personalmente, me dejó un buen sabor de boca.

«Apenas si será necesario agregar que Khaavren era precisamente el tipo de persona que apreciaría todas estas cualidades (...) y poseía, además, una imaginación rica que conseguía penetrar, si no en la mente de la dama frente a él, al menos sí en los pliegues y prominencias de su vestido».

Lo que sí me ha encantado son los topónimos del libro y, más incluso, la explicación de cómo se alteró cierto topónimo hasta resultar en Vadarabenglo, a partir del nombre original Ben. Es de las pocas veces en que tan exagerado detallismo me resulta ameno. Lo hizo tan... real; que es fantástico.

No creo, no obstante, que sea una gran novela, no tanto, al menos, como las demás novelas que leí de Brust. Le falta velocidad, claro; aunque lo compensa con unos personajes magníficos, construidos de forma muy sencilla: el callado y taciturno Aerich de la casa lyorn, voz de la razón y perspicaz como él solo; la obcecada y orgullosa Tazendra, poco ágil mentalmente, pero buena analista de la situación en el fondo... y con tiempo, una señor dzur de pies a cabeza; Pel, dignísimo miembro de la casa yendi, y su trama de intrigas y relaciones personales. Otros personajes me gustan mucho menos, como Uttrik, o Kathana; aunque Illista, con su despiadada zorridez, me cayó muy en gracia. Algunos podréis decir que por qué ella sí y Zorrsei no, pero hay cosas que siempre serán un misterio.

Nota: 6,5. La novela está bien, pero la narración es excesivamente farragosa y lenta, y la presentación de personajes me parece soporífera. Además, la suerte que rodea a los personajes de Brust es algo que siempre me incomoda un poco. Según se acerca al final, no obstante, se hace mucho más entretenido y resulta una lectura cundida.

Otras novelas de Steven Brust que he comentado:

lunes, 11 de julio de 2011

El odio - Mathieu Kassovitz

1995. Los disturbios en los barrios periféricos de Paris se recrudecen a raíz de la paliza recibida por un joven judío, Abdel, a manos de un inspector de policía.
Sus tres amigos: Vinz (Vincent Cassel), Hubert (Hubert Koundé) y Saïd (Saïd Taghmaoui), un judio, un negro y un árabe, siguen en las calles sobreviviendo día a día.







La primera vez que vi esta película fue hace muchos años. Me la presentó uno de mis compañeros de piso y me encantó. Han pasado los años y sigue pareciéndome una buena película.

El odio está rodada en blanco y negro e incluye pequeños fragmentos con estilo de documental. La imagen y la fotografía es su punto fuerte. Las escenas de violencia callejera son fantásticas.

Los personajes principales son Vinz, Hubert y Saïd. Excepto Hubert, que sí parece tener ansias de cambio y progreso, el resto se anclan en su propia desgracia. Son chicos de barrios marginales, sin estudios, con grandes dificultades para encontrar trabajo debido a sus orígenes y con muchos problemas para tratar con la gente que no es de su entorno. Para que nos entendamos, son una panda de canis parisinos, hijos de emigrantes. Son insoportables. Son maleducados, gamberros... la película denuncia que son producto del barrio en el que se han criado pero también hace hincapié en sus escasas ganas de salir de ese ambiente. Me parece un gran punto del guión, ya que no disculpa a la sociedad que los ha hecho como son, ni los disculpa a ellos por no intentar salir de esa situación.

El guión tiene crisis de ritmo. Tiene puntos interesantes pero hay alterna escenas de violencia o tensión con otras prescindible. Me da igual ver a tres malotes paseando por la calle, ligando con una tía o robando salchichas, no me aporta nada. Lo que sí está muy logrado es el camino hacia el desastre. Porque esta es una película en la que se masca la tragedia. Sabes desde el principio que es imposible que acabe bien.

De entre los actores, me quedo con un jovencísimo Vicent Cassel. No sé si otro actor hubiese conseguido que le cogiese el mismo asco a su personaje. En serio, querréis matarlo cada vez que haga posturitas delante del espejo. Este chico ya apuntaba maneras.

La música alterna el reggae y el rap francés. Os recomiendo echarle un ojo al rap francés. El problema es entenderlos pero lo cierto es que lo hacen muy bien.

Los escenarios nos muestran la peor cara de Paris. Estamos acostumbrados a ver la ciudad de las luces, Notre Damme, la Torre Eifel... pero París es una ciudad con barrios de aluvión, zonas marginales y calles sucias y oscuras. Es una nueva visión de la ciudad que no deja de ser interesante.

Nota: un 8. Es una película interesante a pesar de las crisis de ritmo.

jueves, 7 de julio de 2011

Bored to death (1ª temporada) - HBO, Jonathan Ames

Empecé a ver Bored to death porque quería una serie corta y con visos de ser buena. Ésta resultó que tenía 2 temporadas de 8 capítulos de 25 minutos; si tenemos en cuenta las series a las que estoy acostumbrado, me encontraba ante una que cumplía sobradamente uno de los puntos. ¿Y el otro? Bueno, era de la HBO, de la que me ha gustado todo salvo Sexo en Nueva York, True Blood y En terapia. Era un riesgo asumible.






El protagonista se llama igual que el creador de la serie, pero como la serie va sobre un escritor que se mete a detective privado, no sé si es un guiño interno o un tremendo Mary Sue; aunque el hecho de que el tal Ames (el de verdad) tenga otras obras contabilizadas en IMDB me hace pensar lo segundo. En realidad, ya me he informado de que el tipo, el de verdad, existe; pero que el personaje se llame como él y tenga la misma profesión, me parece... rarito. El caso es que en cuanto empezó la serie me llevé mis dos primeras sorpresas: la cortinilla ya la había visto alguna vez (creo que un contacto la había compartido en Facebook o algo así) y me parecía muy interesante y vistosa; la otra es que el actor que encarna al protagonista es Jason Schwartzman, Giddeon Graves —el malo— en Scott Pilgrim contra el mundo.


Jonathan Ames, el personaje, es un escritor que tras una buena y reconocida primera novela, se encuentra estancado en su escritura de la segunda, así que para hacer dinero se mete a detective privado sin licencia, a pesar de que su mejor amigo Ray Hueston (Zach Galifianakis) intenta disuadirlo y de que su jefe en una revista, George Christopher (Ted Danson) lo reclama casi constantemente para que le pase maría o le arregle algún problema raro de esos en los que se mete constantemente.






Por lo demás, cada capítulo un caso, y cada caso más raro que el anterior; casi siempre girando en torno al sexo (bien el caso en sí, o bien la tónica del capítulo; a lo que supongo que hace justicia el lema de la serie: «A Noir-otic comedy»), y, casi siempre, de una forma un poco... retorcida y parafílica, a menudo a partir del extraño obseso que es George, de los extraños comics de Ray o de los casos que más atañen a los propios protagonistas, como, por ejemplo, «El caso del esperma robado».


Con el avance de los capítulos, la serie se va haciendo más interesante, porque la verdad es que el principio —los dos primeros capítulos sobre todo— es bastante lento y mediocre, pero según avanza, mejor. No obstante, el capítulo final no cierra nada; es un capítulo más, uno absolutamente normal y deja una sensación bastante frustrante.


Y no querría dejar sin citar, al menos, la fantástica cortina de inicio:








Nota: 6,5. La serie se deja ver, tiene puntos divertidos y el tono mola; todo lo sucio y asqueroso que es todo; pero le falta algo, no sé qué, pero algo. Quizá necesita ser más divertida, o más trágico, o quizá un final en condiciones; pero no está mal.