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lunes, 30 de noviembre de 2009

Miau!

Hoy, gracias a Zabu, que me pasó el primero de los vídeos, recordé que en este blog, el mío, nunca jamás se ha hecho una entrada sobre estos preciosos y elegantes animales (a excepción de un microrrelato llamado "3 gatos", juraría. Así que aquí viene, mi entrada sobre gatitos adorables.

El que me pasó Zabu.

Gatito cuchi cuchi


Ñam ñam ñam, que me pasó Laulau en su momento.



ZzZz, que sé que me pasó alguien pero no recuerdo quién.



Gatito quejica.



Qué bonitos son estos torturadores de alérgicos.

domingo, 29 de noviembre de 2009

El sonido de la lluvia




Vía Irene, gracias por esos raros y hermosos links que cuelgas en FB.

Spaced (1ª temporada).

Hace unos meses, un amigo me pasaba una serie llamada Spaced. Yo, en mi tónica habitual en cuanto a este tipo de productos se refiere, la dejé esperando y esperando, a lo mejor estaba dejándola madurar, o algo. Con los libros no me pasa, con videojuegos, series y películas sí. Debe de ser por algo inherente al formato.




El caso es que esta semana empecé a verla. El primer capítulo me pareció muy divertido y planteado de forma muy interesante, el segundo me pareció que perdía un poquillo y pensé "la típica serie que marca un estándar inicial y luego cae, y cae, y cae, y sigue cayendo vertiginosamente hacia un pozo sin fondo en el que la espera el Gran Terror sin Nombre". Luego, dado que me la habían recomendado, y que el recomendador es una persona con gran criterio, pensé "no, no debería ser así". Así que este fin de semana vi los siete primeros capítulos. Volviendo a ver los dos primeros. Sí.

La serie es, indudablemente, divertida. El ritmo es ágil, las situaciones son bastante normales pero no por ello carentes de gracia, los personajes están bien diseñados y el estilo de humor es completamente absurdo. Más absurdo de lo que muchas series de humor absurdo nos tienen acostumbrados. Sus gags, en imagen real, tienen cierta tendencia a las técnicas de Padre de familia: "es como cuando...", y tras esta frase inicial, que suele terminar con cualquier estupidez inverosímil, nos enseñan algo que resulta mucho más inverosímil incluso. Sí, Spaced recurre a eso una y otra vez. A eso y a diversos running gags (como el del pintor y el qué se dedica a plasmar - que sale, si no recuerdo mal, tres veces).

Aparte de esto, la constante referencia a videojuegos y películas frikis es destacable. Resident Evil 2 y Tomb Raider ¿II? (lo siento, me parecen todos iguales) son dos juegos a los que se le ve jugando directamente; hacen referencias a La Guerra de las Galaxias (muchas), Encuentros en la tercera fase o Blade Runner. El aire de la serie es, pues, muy friki.

Argumento:
Tim es un dibujante frustrado que trabaja en una tienda de cómic y que tras dejar la casa de su novia (porque ella estaba con otro), se va a vivir con Daisy (una aspirante a la vida de periodista). La serie se centra en cómo les va la vida tras empezar a compartir piso fingiendo ser pareja - por condiciones del alquiler de la casa - y de los extraños personajes que rodean sus vidas: Mike, el militar loco; Brian, el artista loco; Twist, la pija chunga; y Marsha, la madre frustrada y ajada.

En cualquier caso, una comedia divertida y recomendable con un humor bastante diferente al de las más vistas ahora mismo.

viernes, 27 de noviembre de 2009

El viajero

El extraño hombre se sentó en el taburete. Era alto, delgado y de larga melena negra lacia. En su rostro lampiño sólo destacaba una sonrisa torva detrás de unos labios finos. Vestía unas ropas muy extrañas, rojas y doradas, de la que distintas solapas apuntaban hacia el cielo desafiando las más elementales leyes físicas. Parecían unas buenas ropas... pero muy viejas. Muy, muy viejas. Con desgarros, parchaduras, y con las mangas deshilachadas.
- ¿Podrías ponerme una cerveza? - preguntó con un acento nunca antes oído por ninguno de los presentes - ¿Una cerveza helada como la guarida del Gran Terror?
- ¿Tienes con qué pagar, viajero?
- Tengo información. Y la información es valiosa.
- No alimentaré a mi familia con noticias. Quiero platas, contantes y sonantes.
Los parroquianos se miraron unos a otros sin saber bien qué decir.
- O dinero o nada; pobretón, sucio aprovechado. Lárgate de aquí antes de que te hunda los dientes - le espetó el posadero.
- Bueno, hombre, tranquilo Francisco, yo le invito a la cerveza. En el peor de los casos seguro que tiene un bonito cuento en la cabeza, ¿verdad, viajero?
El recién llegado miró al hombre que lo invitaba y bajó la mirada, ocultando la cabeza entre las manos.
- Tú no... tú no... - murmuró.
- ¿Disculpe?
- No eres tú quien se supone que ha de invitarme. Todo falla, todo falla... todo se va al traste otra vez.
En la taberna volvió a hacerse el silencio. Esta vez nadie se atrevió a romperlo.
- Posadero - dijo el recién llegado - Francisco posadero, tú has de invitarme a esa cerveza. Tú. Motu proprio... tú. Todo... todo está escrito, todo tiene que ser así... yo... - y su voz se ahogó en un lamento.
Los lugareños miraron a Francisco el posadero; sus miradas le decían "está loco, invítale a la cerveza y que se largue". Cejas subidas en gesto de lástima, labios fruncidos reprobadoramente.
- Bueno, bueno... hombre, toma tu cerveza - el posadero comienza a romperla en una jarra reluciente. La espuma se desborda. El cristal impacta en la mesa. El aroma del trigo fermentado trae recuerdo al viajero, que contiene el aire y saborea los recuerdos, saborea el aroma. Piensa en sus aciertos y en sus errores. Tantos, tantos años y aún así equivocándose. La edad da la sabiduría, pero no fue suficiente. Siempre, por meticulosos que sean los planes, puede fallar algo.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

La balada de Bilbo Baggins

A raíz de un comentario de Zabu en la entrada Orgullo, prejuicio y Predator, busqué y encontré en Zona Fandom, una de las páginas que tengo en reader, la canción La balada de Bilbo Baggins donde un Leonard Nimoy disfrazado de Spock entona una cancioncilla sobre el famoso hobbit.


In the middle of the earth in the land of the Shire
lives a brave little hobbit whom we all admire.
With his long wooden pipe,
fuzzy, woolly toes,
he lives in a hobbit-hole and everybody knows him

Bilbo (Bilbo)
Bilbo Baggins
He’s only three feet tall
Bilbo (Bilbo)
Bilbo Baggins
The bravest little hobbit of them all

Now hobbits are peace-lovin’ folks you know
They don’t like to hurry and they take things slow
They don’t like to travel away from home
They just want to eat and be left alone
But one day Bilbo was asked to go
on a big adventure to the caves below,
to help some dwarves get back their gold
that was stolen by a dragon in the days of old.

Bilbo (Bilbo)
Bilbo Baggins
He’s only three feet tall
Bilbo (Bilbo)
Bilbo Baggins
The bravest little hobbit of them all

Well, he fought with the goblins
He battled a troll!!
He riddled with Gollum!!!
A magic ring he stole!!!
He was chased by wolves,
Lost in the forest,
Escaped in a barrel from the elf-king’s halls!!!!!!!

Bilbo (Bilbo)
Bilbo Baggins
The bravest little hobbit of them all

Now he’s back in his home in the land of the Shire,
that brave little hobbit whom we all admire,
just sittin’ on a treasure of silver and gold
puffin’ on his pipe in his hobbit-hole.

Bilbo (Bilbo)
Bilbo Baggins
He’s only three feet tall
Bilbo (Bilbo)
Bilbo Baggins
The bravest little hobbit of them all


martes, 24 de noviembre de 2009

Orgullo, prejuicio y Predator


Me encanta conectar y que alguno de mis amigos tenga una joya como ésta.

A decir verdad, pensé que Orgullo y prejuicio había tocado techo con Orgullo, prejuicio y zombis (a la venta en muchas librerías y en casi cualquier librería friki), pero no. Esto lo supera todo:

Vía Ryudo.

Periodismo digital

Bien conocidas son mis críticas al periodismo actual. Esto, publicado hoy por Mimesacojea viene al caso; llevaba tiempo sin ver algo tan flagrante y el aroma me recuerda delicias y maravillas sin fin.

El caso.

Os comentaba aquí mismo, el miércoles pasado, que en Mi mesa cojea habían publicado un cuento de Paulo Coelho. Evidentemente, era un texto humorístico en el que se parodiaba al escritor brasileño y era, diría, imposible pensar cualquier otra cosa.

Pues no. Me equivocaba, no era imposible pensar otra cosa y espero que al haber presupuesto el acierto de mis lectores no los haya sobrestimado. Publica hoy la misma página, Mi mesa cojea, lo siguiente: Periodista digital cojea.

Esto, en cambio, siendo de la misma página, sonaba a cierto. A tristemente cierto, matizando. Y efectivamente. Veamos en toda su magnitud el artículo de Periodista digital.

¡Ay! Cuántas horas de risas y sonrisas me ha dado Mi mesa cojea. Que siga así.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Retratos de asesinos de la policía boliviana


No tiene desperdicio.

¿Alguna vez pensaron que no tenían talento para el mundo del dibujo? Pues se equivocaban, señores y señoras, ustedes pueden dedicarse a hacer retratos formales en Bolivia. Si es que el no ve salidas es porque no quiere.

Sobre las clases

Y hablo en sentido estamental:

El hecho.

Últimamente, mis amigos me hacen llegar una serie de noticias inquietantes, la verdad; y no sé qué pensar. "Hale, como eres una rata pobre, toma... que es evidente que tu vida vale mucho menos que muchas otras vidas". Qué grandes ejemplos de igualdad y progresismo. Síp.

Vía Martín.

Pushing daisies (2ª temporada) y otras series


Debido al bueno sabor de boca que me dejó la primera temporada de esta serie, con su humor claroscuro y su ambiente casi mágico, me decidí a seguir con ella y ver la segunda, en la que se ponía punto y final a la misma.

La serie continuó bien, indudablemente bien. Los personajes seguían siendo tan humanos como siempre, el pastelero y la muerta tuvieron sus problemas de pareja, el cínico detective siguió en su rol de persona con los pies en la tierra, la hobbit rubia siguió enamorada de Ned con su estridente voz y sus extrañas insinuaciones; los casos a resolver seguían a medio camino entre la magia, el aire onírico y escabrosas horripilancias. Todo seguía igual. Igual de bien. El argumento parecía ir definiéndose sin que la serie perdiese sus características.

SPOILER
Podía parecer que todo tenía una lógica interna, que Ned no tenía esos poderes de forma aleatoria (de hecho, en un capítulo sobre magia, los hermanastros de Ned le dicen "se ve que has heredado tu don de papá"; y aunque estos hablan de magia de prestidigitador, es fácil entender la analogía. Y fácil suponer cómo poner un broche a la serie para dejarla cerrada de forma bonita y tópico-onírica como se iban sucediendo los capítulos. Pero no.
FIN DE SPOILER.

Y, así, los capítulos van pasando. El espectador se va acercando al último y ve que la trama está lejos de aclararse hasta el punto de parecer concluida y... entonces, pone el último, esperando, tal vez, un capítulo en el que ya no haya caso por resolver; en el que solo se adelante trama y trama y en el que se dé todo por explicado. Pero no. El espectador se encuentra con un capítulo normal, de asesinato e investigación, lo ve hasta el final y entonces escucha la voz en off del narrador, que nos cuenta dos o tres pinceladas de cada personaje y da por terminada la serie. Para más inri, casi con recochineo, la voz dice: "En ese momento, en la población de Coeur d' Coeurs, ocurrieron acontecimientos que no son, no fueron y jamás deberían considerarse un final, porque los finales como todos sabemos son solo el principio".

Sinceramente, esperaba otro tipo de final y me pareció bastante frustrante aunque, eso sí, mantiene el tono de cuento hasta el final mismo de la serie.


En resumen: una buena y bonita serie muy centrada en la relación de pareja que el pastelero mantiene con su amada no-muerta, enfocada a través de la investigación de diversos asesinatos con algo de magia y mucho de cuento entre medias. Nota: 7.



Otras series:
Flash forward: la serie que parece haberse ganado a todo el mundo esta temporada avanza, a un capítulo por semana. Nunca he sido capaz de ver más. Se deja ver, parece interesante, pero sin más. Espero que gane ritmo. Nota: 6.

Gossip girl: vi un capítulo, sólo un capítulo. Esperaba algo tan-tan terrible que me encontré con algo ligeramente mejor. Dentro de su estilo de serie juvenil está bien hecha: punto para la música y para la rubia. Nota: 5.

Cómo conocí a vuestra madre: la verdad es que me está decepcionando un poco últimamente. Esta última temporada parece tener el listón un poco más bajo de lo normal. Nota: 6.

V: habiendo visto los dos primeros capítulos de la nueva versión de esta mítica serie sobre una invasión extraterretre, he de decir que promete. Nota: 7.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Tentáculos

Y, efectivamente, allí, en la ladera, a cierta distancia de la línea de árboles, había una cueva. Había grandes piedras junto a la puerta y… y una criatura algo más grande que cualquiera de nosotros en el umbral. Nos examinaba con los blancos ojos, solo alterados por un minúsculo punto negro central en su cabeza casi esférica. Los tentáculos, que pendían de lo que debería haber sido su mandíbula, se agitaban, tal vez con nerviosismo. Nos acercábamos, y no parecía que su tamaño nos echase para atrás.

El bicho gruñó con actitud intimidatoria. Podía pesar unos 250 ó 300 kilos y parecía realmente fuerte.

- Alai, ve a hablar con él para que se vaya sin más – le dije. Ella me miró consternada. Yo, intentando mostrarle confianza, pues estaba todavía encantado con su trabajo con los semireptiles el primer día, le insté –: Es tu trabajo, ¿no?

Y ella se acercó con paso lento, intentando no resultar hostil; pero aquel ser tentaculado no pareció interpretar bien su tranquilo caminar y estiró los brazos para agarrarla. Cuando la tuvo sujeta la llevó hasta él y llevo los tentáculos hacia su cabeza, escogiendo puntos concretos del cráneo.

Desenvainamos sin vacilación y cargamos contra él. Alai se revolvió en un movimiento brutal, facilitado por una descarga de adrenalina y se arrancó de las manos del Tentáculos, en su cabeza podían verse marcas sanguinolentas donde aquellos misteriosos tentáculos habían intentado perforarle la cabeza.

Las cimitarras marcaban una danza en torno al bicho, haciendo incisiones, más profundas unas y menos otras. Mi espada le cruzó una de sus extremidades traseras de un lado al otro, aunque sin grandes consecuencias y él nos repartió unos puñetazos bestiales. Me cortó la respiración de un seco golpe. Mis costillas se resintieron, aunque aguantaron. La espada flaqueó en mi mano mientras Kshandra era arrojada al suelo por el impacto y boqueaba. Tentáculos se giró hacia mí y, entonces, una Flecha bendecida por Urruk, que estaría orgulloso de nuestra valentía, pasó a mi lado, a 15 centímetros, quizá y le atravesó el ojo izquierdo, penetrando profundamente en su cabeza de aspecto gelatinoso. Me salpicó algo, de consistencia más densa que la sangre. Aproveché para dar un paso atrás y reafirmar mi espada. Él, en un rápido movimiento cogió una de las rocas que había a su lado y la lanzó con fuerza. Me agaché instintivamente, escuché un grito a mi espalda, pero en aquel momento no importaba, nada importaba; sólo yo y el monstruo, sólo yo y mi espada, y de un rápido movimiento quedé en una posición perfecta para hundírsela en el pecho. Clavé con fuerza y retorcí cuanto pude, hasta que las costillas de aquella criatura me detuvieron y cayó, sin fuerzas, hacia atrás.

Cuando me di la vuelta vi que los demás había recogido a Luna, cuyo arco aún se podía ver a unos metros, tirado en el suelo. Suya había sido la flecha, y ella había recibido el impacto del pedrusco. Estaba bastante mal, era evidente y, seguramente, sin la magia curativa de Kshandra no lo hubiese contado. Quedó allí, tendida, mientras el mana curaba sus heridas y Alai y yo hacíamos una camilla con hojas, plantas y palos. Kshandra se arrodilló junto al cadáver del monstruo, separó algo en sus heridas con un cuchillo y se lo llevó a la boca. Aparté la vista y contemplé a Luna, llena de hematomas y contusiones por el impacto, tendida en el suelo. Tarik, que se había adentrado en la cueva, salió con un brazo izquierdo arrancado y una enorme sonrisa de felicidad. Lo cierto es que el brazo se parecía bastante al nuestro, aunque de otro color, algo más largo y terminado en garras, pero era un brazo en toda regla, y tal vez aquellos dedos pudiesen articularse sin ser entorpecidos por las finas garras que asomaban por encima.

- A ver si con esto puedo recuperar el brazo.

Terminada la camilla recé a Lórien para que nos ofreciese un viaje tranquilo y, visto lo visto, debió de oírme. Una semana de viaje sin contratiempos, con una Luna que despertaba sólo breves instantes al día, que estaba débil y a la que no le sentaba nada bien el frío que nos rodeaba y cinco individuos más que caminaban cansados y con ganas de llegar a algo que considerar hogar. Nuestra llegada fue un momento realmente feliz: llevamos a Luna al hospital, la dejamos con Ber; su estado era grave pero ya no tenía grandes complicaciones. Tarik desapareció nada más llegar, dirigiéndose a la cabaña de Úlvien. El resto, agradeciendo la posibilidad de un descanso seguro, nos retiramos a unas reposadas horas de sueño.

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Lo siento por todos los que lleguéis aquí buscando hentai, pervertidos.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Desazón insómnica

Odio no ser capaz de dormir, odio dar vueltas y vueltas. Retirar el edredón por el calor, volver a ponerlo por el frío. Odio la sensación de un sudor plomizo en las piernas y, de vez en cuando, la sensación de frío en los pies. Odio las vueltas, sobre todo las vueltas y esa extraña desazón que parece indicarte que no te vas a dormir nunca. Ya nunca más. "El sueño ha terminado" o algo así parece querer decir.

Creo que es en esos días de insomnio cuando nos visita El Corintio. "Duerme, duerme, que viene el Coco y te comerá" dice la canción infantil. Y tal vez eso nos marque de pequeños. A mí, al menos, no ser capaz de dormir me incomoda, me inquieta; quiero dormirme de una vez y no soy capaz; y eso me hastía. Cuanto más hastiado, más ganas conscientes de dormir, pero menos a gusto me encuentro en la cama y menos sueño tengo. Entonces me harto, enciendo la luz y sigo leyendo y las campanas dan una hora más. Y otra. Y a veces otra. Y el caso es que, para entonces, ya solo me queda la desazón; aquella desazón y un cansancio extremo, pero aún no han llegado las ganas de dormir. Es entonces cuando me doy la vuelta, apago la luz y espero que el cansancio sea suficiente razón para dormir.

A pesar de que la inquietud del no saber que hacer amenace con devorarme los ojos, el cansancio es un dios bueno que todo lo puede.

Hacia la colina

Burhum:

La ciudad, aunque estaba un poco tomada por la vegetación, estaba en bastante buen estado. Había sistema de alcantarillado y todo. Era una mejora notable. La llegada fue, a decir verdad, un poco caótica; todos intentaban buscar un lugar donde establecerse, una casa, y el lugar era grande. Cada uno buscaba la que más le gustaba, o la que mejor podía explotar para sus intereses. No es que me pareciese mal, claro, pero había decisiones que tomar antes.

- ¿Qué creéis que deberíamos hacer con los cuerpos? – pregunté a los pocos que habían antepuesto los intereses generales a los propios – ¿creéis que deberíamos quemarlos, enterrarlos o…?

No sé quién dijo qué; hubo quien dijo de clavarlos en postes a las afueras de la ciudad, como señal de advertencia: «peligro, no paséis», o algo así. Hubo quién dijo de tirarlos fuera, en el bosque, para alimento de la flora y la fauna del lugar, aunque alguien añadió que eso atraería carnívoros varios a la zona. El caso fue que tras escuchar a todo el mundo, decidí quemarlos.

- Odom, coge a unos cuantos hombres más y deshazte de los muertos.

Ninguno dudó, eran buenos cottar.

El día estaba avanzado ya cuando los gritos de Tarik llamaron nuestra atención. «¡¡Ber, Ber, socorro!!». Ber echó a correr hacia el edificio que habíamos decidido habilitar como hospital, y que, probablemente, hubiese mantenido la misma función en tiempos. Kshandra se dirigió rápidamente hacia los gritos. Al parecer, según nos enteramos luego, el asunto es que había encontrado los cuerpos de unos animales de tamaño más o menos grande, con lo que parecían viejas y desgastadas sillas en mal estado cerca: monturas.

Fue la mañana siguiente cuando Tarik nos comunicó su interés de viajar hacia el este, hacia la montaña, donde había tenido el encuentro con el monstruo, según nos informó. Tal vez por el tiempo que llevaba sin saborear el dulce regusto del combate, tal vez porque quería darle alguna oportunidad de recuperar el brazo a la exploradora, accedí a formar un pequeño grupo para ir hasta allí. El grupo lo formamos, tras que Óxios nos informase de que estaba bastante enfermo y de que no veía conveniente ir, Tarik, Alai, Luna, Kshandra y yo. Éramos un grupo aparentemente fuerte y versado en las artes de la lucha, con una maga y una vieja diplomática y, además, Kshandra, de la que se hablaban maravillas de poder.

El viaje empezó tranquilo. El bosque era un lugar interesante, el viento producía un agradable ruido de frotar del follaje, los pies arañaban el suelo de hojarasca al caminar y el intenso aroma de la sangre de docenas de animales plagaba el ambiente. Un día. Dos días. Tres días. Cuatro días.

Era la noche del cuarto día, concretamente, cuando aparecieron. Eran unas criaturas dotadas de cabeza, torso y brazos que se arrastraban sobre una brillante barriga, como si fuesen reptiles. Eran unas 5 y se acercaron a hurtadillas. Conseguimos reaccionar a tiempo y las encaramos. Intentamos dialogar con ellas y, finalmente, pareció que lo habíamos conseguido. Alai realizó una serie de gestos: los señaló, hizo un gesto de separación usando las dos manos y luego me señaló a mí e hizo un extraño gesto que parecía hostil, como si indicase que yo iba a luchar contra ellas. Lo cierto es que ese último gesto no se correspondió demasiado bien con sus palabras: «vosotros, apartaos para que nosotros podamos seguir nuestro camino». Creo que no fui el único que lo interpretó como: «vosotros, apartaos o este macho cottar os va a inflar a hostias». El caso es que, de todos modos, aquellos extraños seres se replegaron como alma que lleva el diablo y nos dejaron allí, tranquila y pacíficamente. En el momento me sentí orgulloso de Alai, tal vez había usado aquellas palabras para no preocupar a Luna, pero el resultado parecía evidente.

Cuando a mediados del quinto día volvieron a aparecer frente a nosotros, aquel buen resultado dejó de parecer tan obvio. Eran unas 20, y nos miraban amenazadoramente, con sendas cimitarras. Bueno, las más alejadas tenían arcos en las manos. Lo único que acerté a pensar fue: «si unas cuantas palabras sirvieron para intimidar a 5, una muestra suficiente de fuerza hará lo mismo con 20». Cogí mi espada, mientras otros cogían palos y piedras; Kshandra hizo un conjuro velozmente y pareció endurecerse bajo la piel: los músculos se movieron, se tensaron, aumentaron de tamaño. No fue una visión agradable, pero para aquellos bichos seguro que fue más desagradable todavía.

Algunos se acercaron prestos a combatir, yo me colé entre dos de ellos y lancé un brutal tajo diagonal hacia arriba, tronzando a uno. Su sangre salpicó en todas direcciones mientras caía y parte de sus tripas saltaron por la abertura que le había dibujado, impulsadas por la punta de la espada. El otro que estaba a mi lado, que por sus senos debía de ser una mujer, dudó un instante, y para cuando intentó levantar su cimitarra era tarde: mi espada había caído con fuerza partiéndole la clavícula y penetrando con fuerza a través de las primeras costillas. Aparté el cadáver de una patada y miré alrededor, preparado para seguir matando a aquellos repugnantes híbridos. Se habían apartado de mí y el terror en sus ojos era evidente, me puse en posición de ataque y rugí con todas mis fuerzas. Fue un grito brutal, atroz; lleno de la ira y la rabia, lleno de mis ganas de matarlos, de regar el bosque con su sangre, de sentir el placer de segar una vida una vez más. Muchas tiraron sus cosas y emprendieron una fugaz retirada, el resto, al ver su número repentinamente mermado, emprendieron la huida, aunque cargadas con sus bártulos. Y yo me quedé allí, con la espada en la mano salpicado de sangre y vísceras.

Allí me gané parte del respeto de los presentes. Una hembra necesitaba una demostración de fuerza, es evidente. No sé cómo pude dudarlo. Mis compañeros aprovecharon para armarse con las cimitarras abandonadas e incluso con algún arco, el resto de las piezas abandonadas las llevamos atadas con una cuerda, pues nunca venían mal las armas para un pueblo. Y fue, tras siete días de marcha, cuando llegamos al final de la línea arbórea. La montaña estaba pelada a partir de aquel punto; resultaba extraño… casi increíble. Una línea que rodeaba la montaña a una determinada altura y que se perdía donde el ángulo mataba la vista, el paisaje. Era sencillamente mágico, como probablemente fuese literalmente.

- Estamos cerca – comunicó Tarik.

jueves, 19 de noviembre de 2009

La madre Justicia

Hoy, hace unas horas (esto empieza como un Asco de Vida y está hecho a conciencia), mi amiga Cris me enviaba un enlace y yo remoloneaba y postergaba su lectura. Y menos mal, porque si lo hubiese leído antes se me habría revuelto el estómago en plena digestión.

martes, 17 de noviembre de 2009

Mudanza

Kshandra se acercó a los cuerpos con paso lento y calmado. Observé en silencio su elegante caminar y la forma en que se acuclillaba al lado de los cuerpos, cómo se marcaban sus muslos fuertes y entrenados bajo la ropa, cómo abría uno de los cuerpos con un pequeño cuchillo, parecido a los mío, cómo extraía algo con la mano desnuda, algo que goteaba sangre, y se lo llevaba a la boca. Aquella sangre discurrió desde sus labios, escurriéndose por la barbilla y cayendo en distintas gotas sobre la tela que cubría sus pechos. Miré confusa, sorprendida y extasiada; se respiraba magia en el ambiente, una magia oscura y antigua, que te obligaba a mantener la vista fija, a devorar la escena con los ojos.

Kshandra pasó de un cuerpo a otro repitiendo el extraño proceso. Tarik observaba, casi tan sorprendida como yo, sobre todo cuando Nie se acercó y arrodilló junto a los cadáveres y comenzó a emular a la elfa.

Pasaron unos cuantos minutos sin que nos atreviésemos a interrumpirlas, hasta que ellas se apartaron del grupo de cadáveres y nos miraron inquisitivamente. Nie no tenía buena cara.

- ¿Entrar? – preguntó Kshandra señalando el edificio del que habían salido las criaturas.

La ciudad estaba más o menos en buen estado, abandonado desde hacía, tal vez, cuatro o cinco años. El sotobosque había tomado las callejuelas y las enredaderas trepaban por los muros de piedra, estrechándolos como las piernas de una amante. Había cientos de casas, una evidente biblioteca, un par de herrerías, una gran construcción llena de camas y herramientas de precisión – aunque muy oxidadas – que, probablemente fuese un hospital, un gran edificio vacío con aspecto de lugar de reuniones y una torre desde la que se podía ver casi toda la ciudad. Y a excepción de los enanos negros que Kshandra había estallado en pedazos y un par de esqueletos de curiosa anatomía en el hospital, no parecía que nadie hubiera pasado por allí recientemente.

Y tras nuestra breve exploración, volvimos al pequeño asentamiento que compartían elfos y cottares en un viaje sin ningún tipo de contratiempo ni novedad. Fue un buen y cómodo viaje, en el que Kshandra cazó por todos, como la primera vez. En el campamento las cosas seguían igual que cuando nos habíamos ido. Elendir y Burhum salieron a recibirnos y nos preguntaron por nuestros descubrimientos. Prácticamente, Kshandra respondía a Elender y los demás respondíamos a Burhum.

Les hablamos de la ciudad abandonada y de los seres que la elfa había matado. Nos escucharon con atención e interés. Era evidente que la posibilidad de una ciudad en más o menos buen estado resultaba interesante, cómoda y apetecible. Y al acabar nuestros comentarios sobre la ciudad, la decisión ya parecía haber sido tomada. Burhum miró un instante a Ber antes de asentir.

- Iré a llamar a los demás – dijo, sencillamente.

Y Ber, dirigiéndose a Kshandra, que hablaba con Elendir y que acababa de referirse claramente a Nie, la interpeló en elfo. No entendí muy bien qué dijo, pero fue algo sobre lo guapa que estaba. Y era totalmente cierto, aquellos salvajes rasgos, y tan marcados, casi como si fuera una de los nuestros. No tardaría mucho en darme cuenta de qué habían hablado, ni de por que Kshandra había mentado a Nie.

Y fue aquel día cuando ambos pueblos emprendieron ruta hacia la ciudad abandonada. Casi doscientas figuras recorriendo el bosque, ruidosos, llamativos y alegres. Al tratarse ahora de un viaje mucho más lento, aproveché para ir recogiendo plántulas y semillas. Todo era tan nuevo, tan mágico. Me sentía como una niña en un patio de juegos nuevo y aunque sabía que echaría muchas cosas de menos, la novedad solapaba todo lo demás. Y si cerraba los ojos, estábamos el bosque y yo. Solo el bosque y yo. Todo parecía tan bello.

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Y así se llega hasta el punto que llevaba escrito desde hace tiempo, a ver si lo retomo pronto, que me puse con otras cosas y dejé ésta un poco atrás. ¡Mal!

Modern Warfare 2

Este es el nombre del que sería el Call of duty 6.
Modern Warfare 2 continúa la historia de Call of duty 4: modern warfare, y tiene la misma pinta espectacular que el otro tuvo en su momento. Si encuentro más vídeos interesantes, os los dejaré en este mismo post.

Un vídeo en juego:
Sinceramente, no entiendo cómo puede hacerlo.


Un vídeo tráiler:

lunes, 16 de noviembre de 2009

Las ruinas

El camino parecía tranquilo, era un bosque de ensueño. Aquella fauna que llevábamos conociendo unos cuantos días se colaba tímidamente entre aquellos gruesos y altos árboles de afiladas acículas y maderados frutos. El aire se respiraba oxigenado, limpio, natural. Casi como el jardín, como mi jardín, mi paraíso perdido, olvidado. Todo lo que quedó atrás, las posesiones de una vida anterior, de una existencia tan lejana como los viejos dioses, cuyos ojos nos observaban desde el cielo: Urruk, el Guerrero, Osm, el Sabio, Lorien, la Madre; tan lejanos como los nuevos y desconocidos dioses, cuyos fríos y brillantes ojos nos acompañan durante las noches en que la tristeza por lo dejado atrás y el miedo a lo desconocido se abate sobre nosotros, nos acosa, nos acecha, y nos induce a un sueño intranquilo, nervioso… infructuoso.

Llevábamos horas de camino cuando unos pasos sonaron a nuestra espalda. Al darnos la vuelta nos encontramos con una imponente elfa, bellísima y de exótica apariencia. Llevaba unas ropas extrañas que jugaban a enseñar y esconder, dejando entrever el nacimiento acanalado de sus pechos, que parecían ser suaves y firmes. Su blanca piel, blanca incluso para los elfos, estaba perlada por una fina capa de sudor que descendía juguetón, colándose bajo la ropa. A modo de sorpresa, en cualquier caso, estaba su marcada frente y sus salientes pómulos, que pese a desentonar extrañamente con el resto de sus rasgos, le conferían una belleza fiera y salvaje, casi de rasgos insinuadamente cottar, aunque suavizados con aquellos finos rasgos que caracterizaban a los de su especie.

- Yo ayudaros – dijo, pronunciando con exagerada lentitud.

- Gracias – dijo Tarik. Y luego, señalándose, añadió –: Tarik.

Nie y yo hicimos lo propio.

- Kshandra – respondió ella, arrastrando la “k”, fundiéndola líquidamente con la “sh”.

Y, efectivamente, nos acompañó el resto del camino. Era una presencia tranquila, aunque a veces su naturalidad y parsimonia resultaban inquietantes. Por la noche, cuando acampamos, el hecho de que insistiese en que podíamos dormir todos, que ella velaría, no ayudó a calmarnos en absoluto.

- Yo no dormir, vosotros todos poder dormir – dijo.

Pero Tarik decidió velar con ella y en cottar nos avisó de que pensaba despertarnos para hacer turnos y no dejar que Kshandra velase sola. Nie y yo aceptamos el trato. Nadie terminaba de fiarse de aquella extraña elfa, resultaba obvio.

La luz del día nos sacó del sueño nocturno. Kshandra nos observaba con una sonrisa condescendiente, aunque sin ocultar su sorpresa. Parecía pensar: «mira que duerme esta gente», o algo muy similar. A saber cuánto tiempo llevábamos durmiendo, porque el Sol ya se alzaba bastante sobre la línea de árboles. Ella, en cambio, no mostraba cansancio alguno, ni ganas de dormir; tal vez no necesitase dormir en absoluto. Esa mañana, Tarik no hizo ningún comentario sobre el hecho de haberse quedado dormida, las demás evitamos el tema.

El día se desarrolló con total tranquilidad, Kshandra incluso se adelantó unos minutos y volvió con un pequeño cérvido a cuestas. Su sangre tenía un regusto fuerte, sano, y nos alimentamos con avidez. Esa misma media tarde, cuando salimos del bosque, en la distancia, apreciamos las grises ruinas de una ciudad. Y allí nos dirigimos.

Estábamos muy cerca del borde de las ruinas cuando Tarik alzó una mano extendida y se llevó un dedo a los labios. Luego señaló alrededor y se tocó una oreja. Nos esforzamos en hacer el mínimo ruido posible y escuchamos, más o menos cerca, un grupo de voces, bastante graves y roncas. Nos acercamos hasta allí con sumo cuidado y pudimos ver a unos humanoides de pequeño tamaño. Eran menudos, de piel gris negruzca, con lacio cabello negro y orejas ligeramente puntiagudas. Salían de un edificio grande, cargados de libros y comentaban algo entre ellos. Vi que Kshandra y Tarik gesticulaban entre ellos, pero no recuerdo qué se decían, pero sí recuerdo cómo se levantó Kshandra, cómo alzó sus manos y cómo una muerte de fuego salió de ellas. Los humanoides saltaron en pedazos inmersos en un brutal estruendo y por primera vez en años, tuve náuseas: la sangre se había alzado en una pequeña nube y pareció quedar suspendida en el aire durante una eternidad, que se extendió menos tiempo del que separa un latido de otro. Cuando al fin fui capaz de fijarme en algo más que en la impronta de aquella inmensa cantidad de sangre sobre el suelo, vi los brazos y las piernas arrancados brutalmente de los cuerpos, a metros de estos; pero mi corazón marcaba un ritmo lento, estaba tranquila pese a la desagradable escena. Quedaba patente que Kshandra podría habernos eliminado sin problemas si fuese ésa su intención, y ahora parecía que nada podría causarnos problemas mientras ella estuviese a nuestro lado. Y allí, en mitad de una ciudad abandonada, junto a los cadáveres despedazados de veinte pequeños humanoides negros, me sentí tranquila y en paz.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Pushing daisies (criando malvas)

Hace ya bastante tiempo, tras una partida de Quest for food en la que murieron dos bravos compañeros, el señor V. nos invitó a quedarnos a ver una serie. Y nos quedamos dos de los jugadores (el resto se retiraron a sus casas a dormir, o a algún local a beber).

La serie comienza con la cámara bajo tierra, entre raíces, y según va ascendiendo nos deleinta con un paisaje precioso, lleno de margaritas y un cartel de bienvenida: "welcome to Couers d' Couers". Todo acompañado de una música tranquila y bonita, de acompañamiento, sin búsqueda de protagonismo. "en este momento exacto en Couer d' couers, Corazón de Corazones dicho en fino, el joven Ned tenía 9 años 27 semanas 6 días y 3 minutos". La voz, de narrador de cuento nos pone en situación. Sobre el campo de margaritas corren alegres un niño y su perro, Digby, al que atropellan mortalmente en el segundo 34, rompiendo drásticamente el onírico y alegre tono inicial.


Unos segundos después, el joven Ned toca al perro y le devuelve la vida; y es que Ned no es un niño normal. Su tacto devuelve la vida a los muertos. Durante un minuto, esta resurrección no tiene ningún tipo de contratiempo, pero si se excede ese tiempo, otra criatura morirá en lugar de la resucitada. Evidentemente, descubrir esta serie de cosas llevará unos cuantos experimentos; y descubrir que volver a tocar a un ser resucitado, lo matará para siempre, será un descubrimiento traumático. En ese momento, el Ned de 9 años está enamorado de la niña de la casa de al lado, una joven llamada Charlotte Charles, a la que él llama Chuck. Luego, esta chica, ya crecida, con 28 años, 24 semanas, 3 días, 11 horas y 51 minutos apareció flotando en el mar tras que alguien la lanzase. Y Ned, que actualmente tiene una pastelería (porque los pasteles le recuerdan a su madre) y que trabaja con un investigador privado por lo facilitador que resulta poder preguntar a alguien quién lo mató, va a la busca de su viejo amor. Toque, palabrería, miraditas, un minuto. Y a partir de entonces nunca pueden tocarse.



El punto empalagoso de la serie se centra en esa relación, evidentemente. El pastelero y la no-muerta no pueden volver a tocarse y, dado que se gustan y viven juntos, la situación se prestará bastante. Por lo demás, ahora ese equipo de tres personas: el cínico detective, el pastelero resucitador y la no-muerta, seguirán el hilo de la serie.


La temporada, de solo 9 capítulos, tiene una calidad bastante uniforme, sin capítulos horribles, vaya. Es totalmente recomendable, aunque el tono parejil de la serie es suficientemente tierno como para que, en determinados momentos, no sea una buena apuesta.

Internet

Internet en una sola imagen:


Sencillamente genial, con tetas, penes, una cruz ensangrentada y gatitos! Ah, y una esvástica. Es que lo tiene todo xD.

Vía Alicia.

Gracias, ¡mira que compartes cosas interesantes!

sábado, 14 de noviembre de 2009

El palacio de los sueños (Totales)

Me picó la curiosidad, qué paso si examino toda la vida de esta modesta y pequeña página. Y el resultado fue este:
18.800 visitas totales.
Máximo pico: 132.
25.343 páginas vistas.
Máximo pico: 235.
9.763 usuarios del sitio.

El 48,83% de los accesos se hicieron desde Mozilla Firefox y el 38,33 desde Internet Explorer. El 9,94 % desde Chrome. El resto ya son muy poco representativos aunque tengo visitas desde PSP y PS3, gracias Sonyqueros.

Sacando el nombre de la página y la dirección, la mayoría de llegadas fueron con:
"tuviste en tus manos el coro de los ángeles. tuviste sacrificios de sangre y mundos completamente abnegados a tu causa..." entero, todo el relato. 163 búsquedas.
"el tigre para los de magisterio" 153 búsquedas.
"destrozos en el cuvi" 113.
(...)
"crónicas fachistas" 54.
"soñar fetos muertos" 33.

Entre las 10 primeras, conste. Luego están las típicas bizarradas, algo de música y algo de literatura.

viernes, 13 de noviembre de 2009

Google Wave

Hoy empecé a trastear un poquito con esta aplicación y, si bien parece tener muchas posibilidades, la pereza ha podido conmigo. Quedará para otro día.

Eso sí, es todo un alarde de frikismo, ¡y yo sin saberlo!

Cito de Wikipedia.es:

" Etimología [editar]

El nombre se inspiró en la serie de televisión Firefly en el que un Wave (onda) es una comunicación electrónica (a menudo compuesta por una llamada de vídeo o un mensaje de vídeo). Durante la presentación de los desarrolladores, se hizo una serie de referencias a la serie como el que Lars Rasmussen respondiera a un mensaje con "brillante", una palabra de uso común en la serie en el sentido de guay (cool) o bueno, y que el mensaje de error de Wave sea una cita popular de la serie: "¡Maldita sea tu súbita pero inevitable traición!"."

WTF

Casi en modo Microsiervos, os traigo un WTF como la copa de un pino.

Ojalá fuese coña, pero parece que no.

Ultimate Estopa.

Vía Ryudo.

jueves, 12 de noviembre de 2009

El nuclearómetro

Nukeometer.

Inquietantes resultados para "Vigo, Spain":
7728nuclear warheads
Are within range of
Vigo, Spain

By country

2347 from USA
4568 from Russia
192 from UK
121 from China
300 from France
200 from Israel

By delivery

2690 from long range ICBMs
240 from short range missiles
2027 from bomber aircraft
2771 from nuclear submarines













Vía microsiervos.

Las voces del bosque

La vimos llegar a lobos del unicornio. Parecía cansada, abatida. El brazo tenía un tono rosado, casi de carne nueva, joven. Todos los que estábamos cerca nos paramos a mirarla. Yo estaba plantando semillas de todo lo que había recogido por el camino, así como de las que me había llevado en la bolsita para hacer un huerto en las afueras del poblado, por consejo de Ber.

- Encontré al muerto – dijo secamente.

Y relató con pelos y señales el asqueroso estado del cuerpo. Describió las huellas que siguió y cómo se terminaban los árboles formando una mágica línea en la montaña. Habló de los rastros sanguinolentos y la entrada de la cueva. Detalló la abultada y esférica cabeza del monstruo así como los tentáculos que caían de donde debería situarse la mandíbula, con unos brazos del diámetro de piernas y unas piernas del diámetro de torsos, cubierto de una piel de un verde negruzco, de un color pútrido, enfermo.

Mientras ella hablaba, examiné su brazo. Aquel extraño tono, como el de la carne al cubrir un corte, un tono de regeneración claro. Ella no dijo nada al respecto, yo tampoco.

Cuando acabó de explicar lo sucedido, Ber entre ellos, ya que era el que mejor hablaba el idioma de los elfos, fueron a ponerles sobre aviso de lo sucedido, para que anduvieran con cuidado.

Yo me acerqué un momento después a la cabaña de Elendir, el mago que había regenerado el ojo de Úlvien utilizando el de otro animal, de aspecto cánido, que tenía los ojos perfectamente azules, como pétalos de Hijas del mar. Ber estaba hablando con el mago y no entendía muy bien todo lo que decían, pero hablaban del parto de las cottar, de nuestro difícil, doloroso y, tantas veces, mortal parto. Luego hablaron de magia. Contando la proeza regenerativa que Elendir había hecho con el ojo de Úlvien, podía imaginar perfectamente el hilo del discurso. Ber comenzó a caerme bien. Alguien tenía que preocuparse por ese tipo de cosas, nos venía bien, muy bien; sobre todo quedando 99 de nosotros. Aunque a decir verdad no tardé demasiado en ponerme en contra de sus planes. Fue aquella misma tarde, unas horas después. Nos reunió para hablar sobre nuestros deberes para con la especie. Quedábamos 99 cottares y debíamos reproducirnos para no extinguirnos, tenía toda la razón del mundo, era evidente. Pero éramos 99 desconocidos. Pensé que habría más gente en contra, la verdad, pero solo seis hembras pusieron pegas a tal idea: Tarik, Alai, tres a las que todavía no conocía y yo misma. El resto, aunque no diría ilusionadas, se mostraron comprensivas con la idea.

- No digo que os pongáis a ello ahora – explicó Ber –, me refiero a que es algo que tendréis que plantearos a corto o medio plazo; que las cosas no son como en nuestras respectivas casas. Es posible que estemos muy al sur, y por eso no reconozcamos las estrellas sobre el cielo nocturno; o es posible incluso que estemos en un microplano creado con mucho esmero por un poderoso mago. En cualquier caso, es indiferente. Tarde o temprano habrá que hacerlo. Somos muchos como para movernos todos hacia el norte.


Tarik:

- Dime, unicornio, ¿sabes todo lo que hay en tu bosque?

«Y todo lo que se ve desde él – contestó sin darle importancia alguna – mi bosque es parte de mí».

- ¿Hay alguna ciudad? ¿Alguna ruina?

«Hay ciudades abandonados. No en el bosque, pero sí a distancia de visión».

- ¿Hacia dónde?

«Hacia el suroeste, a unos dos días de camino. A vuestro paso, claro».

No sé por qué creí a un unicornio que me decía que existían ruinas a distancia de visión, pero aquel ser, para bien o para mal, me había curado un brazo; era la criatura que más respeto me inspiraba en aquel entonces.

Decidí hablar con Burhum, que se había alzado como líder de los cottar presentes, para exponerle mi próximo viaje al sur y contar con su opinión. A decir verdad, la conversación no fue como debería, su tono me sacó un poco de mis casilla y mi ironía tal vez resultase ligeramente insultante.

- Burhum, tal vez debiéramos seguir explorando el bosque. Puede que haya ciudades, ruinas, o algo así, y podamos ahorrarnos la construcción de un campamento primitivo y usar lo que encontremos.

Ya de entrada, Burhum me miró como si estuviese drogada.

- ¿Ciudades o ruinas, Tarik? ¿Qué coño te hace suponer que haya nada cerca?

- No perdemos nada por explorar.

- Explorar puede ser peligroso y no quiero perder más gente. Me parece una idea descabellada y estúpida. ¿En qué te basas para querer ir al sur, de pronto, a buscar ciudades en ruinas?

En aquel momento empezaba a estar un poco harta del trato proteccionista y paternalista de Burhum

- Me lo han dicho las voces del bosque.

Y él me miró de arriba abajo, con los ojos exageradamente abiertos, sorprendido. Apretó la mandíbula y, finalmente, casi con desprecio, sentenció:

- Haz lo que quieras, Tarik, no soy vuestro padre.

Cada palabra salió como descarnada, ensangrentada y ponzoñosa. Una pulpa desagradable y visceral con una cubierta de odio.

A decir verdad, me tocó un poco la moral que quien se hacía pasar por líder me soltase algo del estilo. Puede que mi respuesta no fuese la más adecuada, lo admito, pero tampoco creo que mereciera una contestación como aquella. Así que fui a hablar con Ber y se lo conté, y quedó claro que a Ber tampoco le parecía una respuesta adecuada. Lo vi partir en busca de Burhum y yo, satisfecha, aproveché para ir a buscar al unicornio y llevarlo junto a Ber.

Cuando llegué, estaban discutiendo, Ber le decía que tenía que implicarse más. Que todo lo que se hiciese tenía que parecer que había sido apoyado por él, para dar la sensación de clan, de grupo. Lo cierto es que se notaba a Burhum un poco incómodo con todo aquello de ser líder, de tener que estar atento a todo el mundo, de organizarlos, de apoyarlos. De liderarlos, supongo. Fue cuando por fin la conversación pareció llegar a un punto muerto cuando le dije a Ber:

- Ber, escucha las voces del bosque – acompañándolo de un gesto amplio, que abarcaba una gran vista y se centraba en el unicornio.

Pasaron unos instantes y Ber preguntó:

- ¿Eres tú, unicornio?

Supe que la discusión estaba ganada. Ber era el apoyo que necesitaba.

- Estáis todos locos – dijo Burhum con abatimiento –. Mira, Tarik, prepara un grupo y ve al sur. Pero ten cuidado, sobre todo ten cuidado. Ante una señal de peligro, os retiráis y volvéis a informar, ¿de acuerdo?

- Claro, jefe – sonreí.

Y, finalmente, partía minutos después con Nie y Aruala hacia el sur. Burhum las observó partir, su cara lo decía todo: «tres hembras, por Lorien que no mueran», con una mezcla de enfado y esperanza.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Cool guys don't look at explosions



Vía Nico.

Grande... y con J.J. Abrams al teclado!
The flames are hot, but their hearts are chill xD

Rammstein

A raíz de haber ido al concierto y haber hablado últimamente de este grupo, he descubierto que varias de las personas que me siguen y conozco (lo cierto es que pocos mantienen este patrón... ¡gracias, lectores desconocidos!) y dado que tienen unas canciones bastante originales en cuanto a letra y magníficas en cuanto a vídeo, así como unos directos de impresión, he decidido hacer un post como el que dediqué hace unas cuantas entradas ya a Muse.

Herzeleid fue su primer disco, en él se encontraban algunas de sus canciones más conocidas, como:
Seeman, aquí la letra.
Este vídeo, concretamente, es del Live aus Berlin. Ya podemos ver al teclista subido a un bote paseando por el mar de manos de los espectadores, como es típico.

Du riechst so gut, subtitulada.
Live aus Berlin, creo.

Rammstein, con videoclip de David Lynch, según dicen.

Heirate mich, directo:

Sensucht, segundo disco.
Engel, subtitulada.

Spiel mit mir (subtitulada), sobre el incesto.

Mutter: su mejor disco, aquí comienza su forma de hacer vídeos. Me voy a dejar algunas canciones bonitas o con directo espectacular en el tintero porque de este disco prácticamente todas son destacables pero no quiero hacer un post de 30 canciones. Si alguien tiene curiosidad, que me pregunte en comentarios y ampliaré, o algo.
Ich Will: un vídeo cojonudo, y el efecto público en las respuestas... brutal. Gran canción, gran vídeo.

Sonne: gran canción, gran vídeo.

Adios: sin vídeo, es que es una de mis favoritas.

Mein herz brennt: en directo.


Reise reise, la verdad... es que fue el disco más decepcionante que encaré nunca, venía de maravillarme con Mutter y me supo a decepción plena.
Keine lust.

Mein teil.

Stein um stein, sobre un tío que empareda a otro.


Rosenrot, el penúltimo disco (el último salió hace un par de semanas).
Wo bist du?

Stirb nicht vor mir

Benzin (subtitulada al inglés)

Feuer and wasser


Liebe ist für ale da, su último disco.
Rammlied

Habrá más que molen, pero aún no pude escucharlo y del concierto solo recuerdo bien esta canción, que fue la primera que tocaron y me cautivó.


Espero que os guste.

martes, 10 de noviembre de 2009

Rammstein, 8/11 (Lisboa)

El concierto era en el Pavilhao Atlantico, bastante alejado del centro de Lisboa, aunque nada que no pudiese arreglarse con un par de maravillosos metros.

Bastante puntualmente empezaron los teloneros, un grupo noruego llamado Combichrist constituido por un cantante, un teclista al que apenas se oía salvo en pausas de la percusión, un batería que estaba puesto (drogado) y probablemente loco, y otro percusionista. El grupo me resultó terriblemente aburrido, con una mezcla de metal pesado y música tecno, con efectos ridículos de teclado (de lo poco que se le podía escuchar) y con una voz gruñida de éstas en plan black o death (un deathmetalero me explicó la diferencia, que unos gruñían y otros se desgañitaban o rugían o algo así, pero no recuerdo cuáles eran cuáles). Tocaron durante unos 40 minutos que resultaron eternos, cada canción era una nueva decepción sonora y visual, solo mitigada, en parte, por la increíble labor de los percusionistas que, como máquinas incansables, repartieron un ritmo de ametralladora pesada durante toda la actuación.

Cuando este grupo, a mí parece insoportable, terminó; hubo gente que se marchó (no, no me puedo creer que alguien pagase el precio de la entrada para ver... aquello; y estoy siendo amable con un término tan neutro) todo quedó en silencio y se empezó a tejer la que sería una actuación espectacular, de las que son habituales en Rammstein. Lo cierto es que este tiempo de preparación fue bastante largo, pero el resultado mereció, sin duda alguna, la espera.


El show.

Con el pabellón a oscuras, el escenario, ya de por sí negro, parecía más negro todavía. No se veía nada, vaya. Hasta que un pequeño, pero potente, haz de luz, apareció de la nada. Y luego otro punto al lado, haciéndose algo más grande. Mientras, en el otro extremo del escenario se abrió otro primer punto de luz. Luego, progresivamente, estas fuentes de luz iban creciendo en dimensiones, poco a poco, punto a punto, golpe a golpe. Cuando las dimensiones lo permitieron, tras los puntos de luz se vio a dos instrumentistas picando, abriendo el hueco, como mineros (o como referencia a la caída del muro de Berlín, cuyo 20 aniversario se celebraba al día siguiente) y mientras se veía esto, el efecto de un soplete abriendo una puerta, a menudo visto en películas, se iniciaba en el centro del escenario, por donde saldría Till, el cantante, con un vestuario que lo hacía parecer alguna clase de demonio y con una luz en la boca, que le daba un aire muy tétrico y malvado entre toda aquella oscuridad. Y, con esto, empezaron a tocar Rammlied, una canción del nuevo disco, que tiene un par de semanas y que yo, personalmente, no conocía.


Una fotografía de Carla Costa.

Habiendo comentado esta entrada al escenario, queda claro que el concierto fue, al menos, espectacular. Es la palabra que mejor lo describe, en realidad. Till no tiene voz para cantar durante dos horas y, en llegando a Feuer Frei! (sexta canción según el set list) ya iba bastante mal y apurado de aire). Las guitarras hacen un trabajo justito, es decir, tocan lo que tienen que tocar, pero sin mayor lucimiento. El batería hace su trabajo, al bajista no lo oía demasiado bien (cosa rara en un concierto) aunque tuvo partes prácticamente él solo y también tocó una guitarra acústica y el teclista fue el más destacable de todos ellos. Tanto por su algarabía, por todas las cosas que hizo a mayores y por ser el que más se lució tocando (desde mi ignorancia teclística, todo sea dicho).

Fuego!

Cada llamarada inundaba el pabellón de una brutal ola de calor, pero hay que reconocer que el efecto de aquellas tremendas llamas saliendo de todas partes era brutal. Desde el soporte de los focos, desde unos dispositivos en el suelo, desde una pistolita de gasolinera o desde los lanzallamas orales que popularizaron con el disco Mutter (creo).

A esto hay que sumar la cantidad de fuegos de artificio varios, que utilizaron a lo largo de todo el concierto, también con un uso muy espectacular, como que reventase cada uno con un determinado golpe de batería, o cuando Till "prendió fuego" con ellos al teclista tras "matarlo", o cuando reventaron los muñecos en plan Nenuco, uno a uno. Muy, muy llamativo y efectista. Increíble.


Setlist (según The best music)

1. Rammlied
2. B********
3. Waidmanns Heil
4. Keine Lust
5. Weisses Fleisch
6. Feuer Frei!
7. Wiener Blut
8. Frühling in Paris
9. Ich Tu Dir Weh
10. Liebe Ist Für Alle Da
11. Benzin
12. Links 2 3 4
13. Du Hast
14. Pussy

--------
15. Sonne
16. Haifisch
17. Ich Will

-------
18. Seemann
19. Engel


Lo cierto es que, en mi opinión, no fue una gran selección de las canciones antiguas y que faltaban algunas de las mejores, pero, en cualquier caso, fue un gran concierto y la experiencia fue difícilmente mejorable. Fue el espectáculo musical más increíble que haya visto nunca y, a pesar de las enormes expectativas que llevaba de las actuaciones de estos señores, quedé realmente impresionado.

Más fotografías del concierto:
Raquel Silva (a partir de la 13 son de Rammstein).
Manuel Lino (aunque el post sea de otra persona).

lunes, 9 de noviembre de 2009

Lisboa

Ayer, día 8 de Noviembre, el grupo alemán Rammstein tocaba en el Pavilhao Atlantico de Lisboa y yo, en la mejor compañía posible, estaba allí para disfrutar del espectáculo.


Día 6


Salimos en autobús a las 12:00 de la estación de autobuses de Vigo, con lluvia despidiéndonos en nuestra partida y llegamos a la parada del centro de Lisboa a las 20:20 (hora española). En esas casi ocho horas y media pasaron muchas cosas:

- Paramos en casi todos los pueblos de más de mil habitantes que había en el camino.
- Portugal nos recibió con la luz del Sol, Lisboa no.
- El viaje resultó agotador, en un autobús atestado en el que escaseaba el oxígeno y sobraba la ropa. Y no en el buen sentido de la palabra. Demasiada gente, demasiado calor.
- Encontramos los baños más sucios de los que he tenido noticia. En uno de los múltiples pueblos anteriormente referenciados. La descripción fue simultánea: "los baños eran un agujero infecto".
- Paro, porque si no voy a redactar un post eterno y no creo que os interese tanto, mis amables y queridos lectores.

Lisboa:
Lisboa nos recibió con lluvia y un atasco. Era casi como entrar en Vigo y coger a los citroneros en la salida de la circunvalación ahora que hay obras. Estábamos en el autobús, tras ocho horas de viaje, y solo queríamos llegar a la estación, salir al aire libre y que todo terminase. Los últimos 40 minutos fueron, realmente, eternos. Cuando al fin bajamos del autobús, estábamos felizmente al lado de una estación de metro. El metro, contra todo pronóstico, resultaba bastante poco intuitivo, con unas tarjetas de cartón semirrígido con las que se acariciaba algún tipo de sensor (que a mí me falló varias veces y, por lo que vi, le fallaba a más gente; punto para el Metro de Madrid). He de decir, en defensa del Metro de Lisboa, que sus estaciones son mucho más originales, variadas y bonitas, con especial mención a la estación de Olaias, que es tirando a friki, de apariencia más o menos steampunk. Preciosa, sencillamente preciosa.




El hotel Flamingos, en la calle Castillo, resultó ser un lugar agradable, a pesar de lo poco que nos gustó la posición del dormitorio respecto al plano general del edificio (demasiado cerca de los ascensores), pero el ruido no era notable y la amabilidad y simpatía de los recepcionistas, lo rico del café hizo el resto. Por lo demás, las tuberías olían un poco y el zumo estaba aguado. Pero para pasarse solo a dormir, estaba bien y era razonablemente barato.



Día 7:

Ese día, nos levantamos más o menos temprano, desayunamos y nos dirigimos al Castillo de San Jorge. Dicho Castillo estaba un poco lejos, el adoquinado lisboeta está bastante mal dispuesto y mis pies se resintieron del largo paseo cuesta arriba.

El castillo en sí... no es que fuera feo. Bueno, vale, no era feo en absoluto; el problema era en que, prácticamente, no había nada que mirar. Se puede subir a las murallas, a las torres, ver las garitas... y ya está; no es como el castillo de Soutomaior, por ejemplo, donde hay bastante más que ver. Alejado, mal comunicado y decepcionante.

Después, aunque pensábamos visitar el museo Gulbenkian, decidimos pasar por el Jardín Botánico y nos encontramos con el pastel: museo de la ciencia, museo de historia natural y jardín botánica. Y allá fuimos.

- El museo de la ciencia era un laboratorio antiguo y una clase, también antigua, con asientos en U invertida. Bonito, aunque, en mi opinión, poco interesante.
- El museo de historia natural era divertido, ameno, bonito y digno sin tener un gran material: estaba bien expuesto y jugaba muy bien con el interés del visitante.
- El Jardín botánico estaba horrible. Los cristales del invernadero rotos, las placas de identificación herrumbrosas, las vallas caídas y oxidadas... Salvo por el Ficus sp. de la entrada (no era una higuera común, por si lo estáis pensando) y un gato muy gordo, el jardín botánico no aportó nada realmente interesante.

En este momento llevábamos horas de paseo casi ininterrumpido y el cansancio y la necesidad de estar operativos al día siguiente nos llevaron de vuelta al hotel.


Día 8:

En primer lugar fuimos a la torre de Belén, en tranvía. Nunca había pisado un tranvía, y el hecho de que nos bajasen a medio camino por fallo eléctrico del vehículo, no mejoró mi opinión sobre ellos.

La torre en cuestión era preciosa. Su figura externa clamaba poderosamente a los cielos, una elegante estructura de piedra blanquecina llena de almenas y matacanes. El defecto fue la cantidad de gente que la visitaba (aunque, seguramente, el hecho de que fuera domingo influyó terriblemente): muchos de los accesos eran del ancho de una persona y todo se dificultaba y se ralentizaba.

Al salir de allí fuimos a Pasteis de Belem, una pastelería archiconocida en la que cogimos unos cuantos, para probar. Aprobados. Su fama es totalmente merecida. Así de simple. Id y consumid, golosos míos. No os arrepentiréis.

Luego, con una larga caminata por insistencia mía (me arrepentí de no haber hecho la sugerencia de mi querida compañera de viaje) fuimos hasta el museo Gulbenkian, por recomendación de un amigo. Lo cierto es que el museo era raro, muy raro; había una serie de artilugios mecánicos motorizados bastante peculiares, una sala negra con cables que la cruzaban y que nos recordó a las peligrosas estancias de Cube, aunque la sensación general era que aquel arte era demasiado contemporáneo para mi gusto. Puede que las horas de paseo de aquel día y del día anterior influyesen en mi visión de este hecho.

Después tuvimos un par de horas de descanso en el hotel y después fuimos al concierto, del que comentaré en otra entrada.


Día 9:

El autobús salió de Lisboa a las 7:30, hora portuguesa. Llegamos a Vigo a las 17:00 hora española. Otro maratón de bus. Vigo nos recibía con una leve lluvia y con un poco de frío, como Galicia suele recibir a sus invitados (o eso dicen).