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miércoles, 7 de diciembre de 2011

Fargo - Joel y Ethan Coen

Hoy os voy a hablar de una de mis películas favoritas, la magnífica Fargo de los hermanos Coen. Por aquel entonces, estos señores ya habían estrenado unas cuantas películas y escrito unos cuantos guiones. De hecho, dos años antes habían estrenado su anterior película, la preciosa y enternecedora El gran salto, que descubrí hace apenas unos meses gracias al usuario Escipión.



Creo que Fargo fue la primera película que vi de los hermanos. La siguieron El gran Lebowsky y Sangre fácil; y luego O Brother; y bueno, después cayeron prácticamente todas las demás. Me gusta su forma de hacer las cosas, y en general estos tíos tienen un estilo muy, muy marcado. A veces se alejan un poco —como cualquier cineasta, hay días en los que uno tiene que abandonar el nido—, pero sus ingredientes clave vuelve a salir al cuadrilátero una y otra y otra vez. Les gusta el humor negro. Y el cine negro. Les gustan los personajes con un maquillaje que dé una apariencia de realidad y la ropa sencilla. Les gustan las psicologías simple y claras. Les gusta contar una historia sin andarse con zarandajas. Y les doy las gracias, porque me parece que son realmente buenos en lo que suelen hacer, a pesar de la mala e insípida experiencia que supusieron para mí Un tipo serio y, en menor medida, Quemar después de leer, que solo fue decepcionante.

Y nos metemos en temas de la reseña propia, directamente en los campos nevados de Minnesota. Ya desde los créditos iniciales Joel tira de estilo, el coche perdido en la niebla que hace que la carretera helada y el cielo se confundan casi por completo. Como en muchas de sus películas explota al máximo los hermosos paisajes del interior de estados unidos: esas carreteras perdidas a cuyos lados se abren unos paisajes repetitivos con desoladora belleza. En Fargo, en concreto, la belleza nevada de los paisajes de Minnesota y Dakota del Norte.


El planteamiento inicial:
Jerry Lundegaard (William H. Macy), que es algo más que un-poco-ruin, encarga a unos tipos que secuestren a su mujer, Jean Lundegaard (Kristin Rudrüd), para que su padre, Wade Gustafson (Harve Presnell), pague el rescate; y los secuestradores, Carl Showalter y Gaear Grimsrud (el siempre genial Steve Buscemi y Peter Stormare) y él se dividan el pago.

Aquí tenemos al fantástico dúo de secuestradores.

Planteamiento no tan inicial:
Pero resulta que el bocazas de Showalter y el frío, sádico e impasible Grimsrud, que son de lo que más mola y de lo que más fielmente retrata el estilo de personaje al que volverán a recurrir los Coen una y otra vez, resultan ser unos hombres excesivamente impulsivos. La entrada en la casa es espectacular, graciosa, y combina a la perfección lo cutre y lo desgarrador. Y en torno a un tercio de la película, sobre la media hora, la historia se lía. Pero se lía de verdad, oigan; y es que Grimsrud no se detiene ante nada. Es todo fría y poco-imaginativa eficiencia.

Y por si fuese poco, aparece en escena un nuevo personaje —la protagonista, de hecho—: una policía realmente molona llamada Marge Gunderson (Frances McDormand, que trabajó otras veces con los Coen en películas como Sangre Fácil, El hombre que nunca estuvo allí y Quemar después de leer). Marge es una buena policía y lleva a cabo una buena investigación. Es inteligente y conoce su trabajo. Y es genial cómo le corta el rollo a su amigo japonés, realista y tajante, cuando este intenta meterle fichas descaradamente. Marge es uno de los personajes que más me gustan de la película, y uno de los personajes policiales —en general— que más han conseguido interesarme hasta el momento.

Y aquí a la fantástica Marge Gunderson.


Lo cierto es que la historia, como casi siempre con los Coen, alterna constantemente momentos dramáticos (que rozan de algún modo paródico lo trágico) y momentos humorísticos, casi siempre a caballo entre el humor negro y el absurdo.

Aunque para casi todos mis conocidos, la gran escena de la película es la de la trituradora de madera reconozco que me parece el momento más reconocible de Fargo, ese campo nevado todo empapado en rojo sangre y el ruido de la máquina mientras pasa el cuerpo... es increíble—; para mí es la del ataque de ira de Shep Piesligeros cuando entra a por Carl Showalter que se está follando a una puta anónima. Esa entrada violenta, lanzamiento de Buscemi en pelotas incluido, ese zarandeo al don nadie de la puerta y la patada en el culo a la acompañamente de Showalter se han ganado un hueco en mi lista de entradas triunfales. Qué grande Steve Reevis.


Y entrando en un terreno puramente técnico, algunas escenas dejan patente lo buen director que es Joel Coen —ya entonces, claro que viniendo de la increíble El gran salto, tampoco es que resulte sorprendente— y el grandísimo trabajo que puede llegar a hacer y que, de hecho, hará en el futuro. En esta película destacan, a mi parecer, casi todas las escenas con coches: minúsculas máquinas perdidas entre la nieve y la niebla, dotadas de una apariencia casi de juguete en manos del destino. Con la increíble amplitud de los paisajes consigue un juego increíble y muy cautivador.

La música en la película tiende a tener una presencia escasa y de poca importancia, pero es cierto que cuando se deciden a darle relevancia, consigue hacerse un hueco importante por sí misma.


En cuanto a su edición española, he de decir que los gritos sin doblar, en una calidad de sonido completamente distinta, entre el sonido regrabado para el doblaje, resultan absurdamente pobres. El doblaje en general, a decir verdad, suena un poco mal —hay excepciones, como la de Carl Showalter, que resulta muy gracioso—, aunque en el caso de Marge es especialmente flagrante, porque suena bastante estúpida; cuando en inglés solo suena marcada por un fuerte acento. Quizá es que no percibo ese deje atontado en inglés, pero no me parece que sea así.

Trailer:



Curiosidades:
—El personaje de Carl Showalter se hizo específicamente para Buscemi.
—El mensaje de «Esta es una historia real» del principio de la película, es falso. Los Coen lo usaron para que los espectadores hiciesen la mayor suspensión de la incredulidad posible.
—La grabación de exteriores tuvo que moverse por Minnesota, Dakota del Norte y Canadá porque la región experimentaba su segundo invierno más cálido en 100 años. Ya es mala suerte, la verdad...

Premios:
—Oscar a la mejor actriz protagonista y al mejor guión original. Se quedó con nominaciones a mejor película, director, actor de reparto, fotografía y montaje.


Nota: 9. Me parece de lo mejor que han hecho los Coen, y creo que si algún día la veo en inglés puede que le dé el 10, porque casi todo lo que no me gusta de esta película está relacionado con su maltratado sonido en castellano: los misteriosos cambios de voces en los momentos sin doblar y la voz de estúpida que le cayó a la pobre Marge.

Otras entradas sobre los hermanos Coen:
Muerte entre las flores.
Quemar después de leer.
Valor de ley.