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lunes, 31 de enero de 2011

O Brother - Joel Coen

Tal vez no tuviera yo un gran día, pero mi primer acercamiento a O Brother, recién salida en España hace ya unos años, me dejó, sencillamente, la decepción en el cuerpo. Muchas opiniones a favor, algunas de ellas tenidas en alta consideración, me animaron a darle una nueva oportunidad y, lo cierto, es que no sabría decir qué fue lo que no me gustó en aquella anterior ocasión. O Brother es de lo mejor que he visto de este dúo estadounidense que son los Coen.






Tres convictos fugados, Everett, Pete, y Delmar, arrastrados por la labia del primero, se entregan a un largo viaje en busca de alguna clase de tesoro que les ha profetizado un pobre ciego en las vías del tren.


La película empieza con unos planos muy largos de negros picando piedra, en mitad de ninguna parte; todo acompañado de la triste música de los presos. Cerca de dos minutos después vemos correr a Pete (Turturro, un recurrente de los Coen), Everett Ulyssess McGill (Clooney) y a Delmar (Tim Blake Nelson) en una secuencia que, de algún modo, ya adelanta el estilo de la película.


El magnífico trío de protagonistas —que resultan absolutamente hilarantes con la ruindad de Pete, y la obsesión de Everett por su pelo—, enfrentado a un también magnífico John Goodman serán los principales guías de la película, a través de multitud de escenarios y muchos-muchos personajes, entre los que destaco a la familia de Everett, con sus insoportables hijas y su mujer obsesionada con su anillo, a los miembros del KKK (que intervienen en algunas de las escenas más vistosas de la película), al guitarrista que vendió su alma al diablo en un cruce de camino y a las magníficas sirenas, «los tres nenúfares más hermosos que...», unas mujeres de ropas empapadas y actitud seductora, voces sensuales, movimientos contoneantes perfectos, la actitud de despiadado descaro... una actualización fantástica del mito, en mi opinión


Una fotografía preciosa que luce el rural americano, unos paisajes impresionantes enormes y vacíos: el suelo terroso, los amplísimos campos y los anchos ríos llenos de religiosos y una iluminación majestuosa que saca lo mejor del sol amarillentoanaranjado del atardecer semidesértico y de la luz temblequeante de las hogueras que encienden para pasar las noches, consiguen un apartado visual impecable y un conjunto precioso. Una brillante banda sonora muy country en la que suena bien incluso la canción de los protagonistas, en la que la voz de Clooney —he de decir— mantiene el tipo bastante bien, aunque esa guitarra ayuda mucho, claro.


La escena en la que Clooney pide disculpas por haber mentido en cuanto a las razones de su encarcelamiento, motivación principal de que sus compañeros hayan decidido acompañarle, tiene uno de esos toques tristemente divertidos que te hacen sentirte culpable al reírte, me pareció una de las mejores de la película.


Nota:8,5. Me ha parecido fantástica. Divertida y encantadora. Y aunque hasta ahora haya contribuido a ello, un poco mal valorada. Su retrato de la época y sus detalles son sinceramente fantásticos.


Desde aquí, mi agradecimiento a Escipión por insistir en que algo raro había pasado si no me gustaba la película. Tenía toda la razón.




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