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viernes, 24 de diciembre de 2010

Scott Pilgrim contra el mundo - Edward Wright

Scott Pilgrim contra el mundo nos cuenta la vida de un jovenzuelo que se enamora de una problemática jovencita llamada Ramona. Este amor desesperado le llevará a enfrentarse con sus 7 exnovios malignos a ritmo de música cañera rock y punk y a través de unas secuencias llenas de homenaje al mundo del videojuego.




Podéis pensar que la premisa es una tontería, que parece la película más tópica del mundo. Acertaréis y fallaréis a partes iguales. Es cierto que el motivo argumental es tópico y, quizá, ridículo. No obstante, es la forma de llevar la película la que lo hace distinto. Lo hace todo distinto. L buenas adaptaciones de cómic a cine se cuentan con los dedos, no hablo de fidelidad —o no sólo, al menos—, hablo de conseguir una buena película a partir de un buen cómic. Cambiar de medio implica cambio de recursos y, en general, ese cambio siempre me resulta un poco torpe y desesperado. Sin haber leído Scott Pilgrim (más allá de gags sueltos que han tenido a bien enseñarme) creo que  la película captura bien la esencia de los cómics, sin entretenerse en paja y metiéndose rápidamente en harina. Todo es humorístico, caricaturesco, rápido y entretenido. Muy entretenido.

Mientras decide cómo dejar a su actual novia, Knives Chau, Scott Pilgrim, un jovencito en paro y bajista de un grupo normalito llamado The Sex Bob-omb, conoce a Ramona y decide que ella es el amor de su vida. Aparte del drama con su actual novia, tendrá que enfrentarse a otros siete problemas. Bueno, ocho, en realidad; siete de los que ya he hablado y uno más: Ramona está loca de atar.

Evidentemente, en su reducción a 110 minutos se eliminaron cosas pero manteniendo su aire desenfadado y divertido, su sombra absurda, sus personajes y situaciones exageradas y los siete ex novios malignos. Además, una divertidísimo e interesante banda sonora, un tratamiento de la imagen original, lleno de referencias al mundo del cómic, unas coreografías muy vistosas —que no tienen nada que envidiar a (lo siento, fans de Lucas) los combates de Jedis—, la preciosa Ramona —interpretada por Mary Elizabeth Winstead—, una sucesión de momentos, a mi entender, hilarantes y unos trucos de dirección muy efectistas complementan un visionado que, probablemente, sea el más divertido que he encarado en mucho mucho tiempo.

Nota: 9. Si no la has visto, tardas. La película es una gran, gran película. Una delicia técnica y una gran labor audiovisual: divertida, rápida, bien interpretada y bien grabada. Además, es difícil considerar que los actores no están bien elegidos. Creo que todos se ajustan muy bien a lo que se podía esperar de ellos. Desde luego, habrá quien diga lo contrario...