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sábado, 25 de diciembre de 2010

Tron: Legacy - Joseph Kosinski

Tron 2 es, en resumidas cuentas, lo que me esperaba. Una película muy bonita visualmente, ligeramente basada en la primera parte (del año 82), que comparte actuación de Jeff Bridges, carreras de motos y peleas. Sí. Además, esperaba una película de Disney (es lo que es, al fin y al cabo) y también lo tuve.

                                       

Tron: Legacy (que así se llama) nos planta años después con un Jeff Bridges padre de familia que le cuenta sus películas al hijo. Estuve en la Red, dejé a CLU a cargo de todo y todo era fiesta, jolgorrio y acción, hijo. Un día, el padre desaparece y, evidentemente, está metido en la red. El hijo crece y un buen día, dado que su padre ha contactado con un miembro de la empresa ENCOM, el chaval entra en la Red —accidentalmente— a buscarlo. Allí, CLU, en el papel de Palpatine mezclado con Vader, se ha hecho con todo, el padre del muchacho se ha retirado a una vida contemplativa cual maestro Yoda, aunque en realidad se parece más a Qui Gon, que tiene a su cargo a una aprendiz súper buenorra, la hermosísima Olivia Wilde (aunque su maquillaje de espantapájaros emo, a mí no acaba de gustarme), que tiene el papel de Obi Wan, más o menos, pero con tetas. Sí, es absolutamente imposible, pero ABSOLUTAMENTE, no encontrar la terrible lista de similitudes —que amable soy llamándoles así— con Star Wars. Escenas calcadas de todas las películas. Increíble.

La película es visualmente espectacular. Me habían dicho que no, que estaba bien sin más; pero a mí me ha parecido un espectáculo excelente. En 2D, claro; el 3D no es santo de mi devoción y sólo pago más por ver las cosas con menos nitidez y menos color cuando no queda otro remedio. ¿Cuáles son los aciertos? En esencia, Tron: Legacy actualiza Tron. Me explico, la gracia de Tron, mayormente, era el acercamiento al mundo del videojuego. Este mundo ha cambiado mucho desde los primeros años de los 80, así que necesitaba un repaso. Ahora los escenarios de la carrera de motos son 3D, hay muchos más giros de cámara alocados, está enfocado a un público más general, tiene navecitas, preciosidades, etc. Sí, Tron: Legacy es Tron hecho para XBOX360 y PS3. Exactamente eso. Y qué coño, eso es justamente lo que debería ser. Un aplauso.

Además, el castillo de Disney tronizado del principio, es precioso, imponente y casi majestuoso. Añadimos a eso las interpretaciones de Bridges y Wilde y lo increíble que está CLU, un Jeff Bridges más joven que es de lo más realista que me he encontrado por el momento. Personalmente, CLU me parece más logrado que todo Avatar; tomad ésa. Y, por último, la banda sonora está muy bien. Pensaba que Daft Punk me iba a aburrir a lo largo de tanto tiempo (es un grupo que me aburre horrores, no me desagrada oír una canción, pero tras que suenen 2 ó 3 seguidas ya sueño con que dejen el mundo de la música para siempre) pero como música de acompañamiento me han resultado increíblemente agradables; sobre todo con algo tan electronicoide como Tron: Legacy.

Fin de las cosas buenas. El guión es malo, el argumento es demasiado predecible y tópica (¡hola otra vez, Avatar!), los diálogos carecen absolutamente de carisma, el acercamiento a la informática es absolutamente horrible (especial mención para el momento en que Jeff Bridges reinicia a un programa dándole un golpe en la cabeza, uno de los más impactantes «WTF?» que recuerdo últimamente), los personajes son planos, el protagonista hace la actuación menos convincente que recuerdo haber visto (sobre todo con esos movimientos de malotillo californiano, ¡urf!)...

Nota: 6. Es una buena adaptación contemporánea de Tron, aunque como película es absolutamente mediocre. Bridges, Wilde, Star Wars y lo vistoso de sus escenarios salvan el equipo que, de otro modo, sería decepcionante sin más.

Y me siguen faltando: El hombre que pudo reinar, Presa, El círculo oscuro, Origen, Hora Cero (comentaré algo aunque no me lo haya terminado), Deadwood (que me faltan un par de capítulos) y no sé si me olvida algo.

Felices fiestas, lectores y lectoras.