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lunes, 6 de diciembre de 2010

The Walking Dead, comentario - AMC

Un pequeño comentario, nada más.
The Walking Dead es la serie mejor valorada de la temporada. Todo el mundo está emocionado con ella. ¿Todo? !No! Un grupúsculo formado por irreductibles individuos resiste todavía a apoyar esta extraña hilación de despropósitos.
La serie empezó aceptable. No, no tenía un argumento revolucionario —en absoluto—, pero estaba dirigida como si fuera una película; supongo que era parte del efecto de tener a un crack como Frank Darabont tras las cámaras. Sí, prometía. Quizá no pareciese ir a cambiar el futuro de las series televisivas, pero prometía ser un producto visible, al menos. Esto acabó en el segundo capítulo cuando el guión, sencillamente, se volvió una estupidez enorme. Casualidades, personajes más forzados que el argumento de la más infame película porno, chascarrillos ridículos. «¿Pero qué es esto?», fue lo primero que pensé, todavía con los ojos abiertos como platos. El tercer capítulo, mejor que el segundo y peor que el primero, pasó sin pena ni gloria, y el cuarto volvió a caer en una serie de casualidades infumables, sin gracia y con una tensión que, para mí, roza el 0 Kelvin de la tensión argumental, el 0 UweBoll, también llamado.
No he visto el quinto y hoy, creo, se estrena el sexto y último de la temporada. Mis últimas noticias sobre la serie son que ha renovado para una segunda temporada de 12 episodios y que Darabont (el grandísimo director tras Cadena Perpetua —mi película favorita— y la también carcelaria La Milla Verde) iba a mandar a la calle a todo el equipo de guionistas (aunque, por lo que leí, él mismo era el jefe de dicho equipo). A ver qué pasa, tal vez consigan hacer un buen argumento de una vez por todas; aunque tal vez eso acabe con la buena marcha y el seguimiento de masas de la serie. A ver qué depara el futuro.