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miércoles, 17 de noviembre de 2010

Breaking Bad (2ª temporada) - AMC

Si la AMC pusiese más mimo en otras de sus series, la consideraría una verdadera hermana pequeña de la HBO, pero no... la verdad es que las otras series a las que me he acercado carecen de la elegancia y majestuosidad de Breaking Bad; una serie en la que todo está increíblemente trabajado.



La imagen de Breaking, aunque se cambia de director casi en cada capítulo, está muy bien. Los escenarios abiertos, grandes, vacíos y tristes; desolados. Los escenarios cerrados, que varían de la más absoluta normalidad, al caos-orden del laboratorio y al caos-caos sucio y putrefacto de las casas de los yonquis en los suburbios. Grandioso. Los personajes, sobre todo, por supuesto, el protagonista y su escudero: Walter White y Jesse Pinkman, a cada cual más grande, a pesar de la inefable estupidez del segundo; estupidez que, seguramente, se deba a su abusivo y continuo uso de drogas.

Si la primera temporada nos introducía en la situación de Walter "Eisenberg" White y en cómo se metía en el negocio de la metanfetamina; la segunda temporada nos cuenta su ascenso en los bajos fondos; su carrera profesional, digamos. Excepto escasas salvedades, la serie mantiene su tono tragicómico; aunque hay algún capítulo sin un solo toque de comedia (salvo que el espectador tenga un sentido del humor verdaderamente enfermo; si yo no le he encontrado el punto, dudo que sea sano encontrárselo. Sin ofender). El ritmo es similar al de la primera temporada, aunque con algún capítulo algo más rápido, no demasiado, pero sí ligeramente. Los personajes evolucionan... de forma... ¿lógica? No lo sé, no me queda claro como Walter ha cambiado tan rápido y se ha convertido en Eso. Walter en esta temporada ya se ha "corrompido" o "vuelto malo", que supongo que es lo que quiere decir el título. Cabe destacar, además, que no parece que haya terminado su escalada en la Montaña de la Malignidad.

El final, no obstante, me pareció algo decepcionante; no supo —considero— estar a la altura del clímax que se podía esperar. Estuvo bien y cumplió, es cierto; pero careció del brillo y la contundencia que tiene casi toda la temporada.

La música suele estar muy bien; pero la verdad es que las canciones mexicanas que ponen son demasiado largas. Sobre todo, por supuesto, en el capítulo Negro y Azul, donde acabé odiando la voz, los instrumentos y a la madre que los parió a todos. 3:10 con la melodía más rallante que uno pueda imaginar fuera de los 40 Principales.

Si no habéis empezado a verla, tardáis. Breaking Bad es de las mejores series que se pueden encontrar. 

Nota: 9. El final no me cautivó —que supongo que era parte de la intención original—. El resto fue tan grandioso como esperaba tras la fantástica primera temporada.

Otras temporadas:
1º temporada.
3º temporada.