Google+

viernes, 17 de diciembre de 2010

The Walking Dead - AMC

Ésta era la gran apuesta de la AMC para esta mitad de temporada: 6 capítulos a cargo de Frank Darabont basándose en los comics de Kirman. No voy a mentir, esperaba un gran producto. Todo el mundo me habló maravillas de los comics y a mí encanta el creador de la serie. Pero no, no fue así. Ésta serie me ha parecido uno de los productos más decepcionantes que soy capaz de recordar.



El primer capítulo fue bastante efectivo, no especialmente complejo, pero cumplía. No parecía que fuese a cambiar el panorama de las series de televisión, pero al menos prometía. Sus estupideces todavía no ahogaban el fantástico trabajo de iluminación, lo bien escogido del reparto, los terribles y desolados escenarios, el color... lo cierto es que el aspecto visual del primer capítulo es impresionante. El detallismo y crudeza de los zombis, especialmente en la que se arrastra por el parque... sencillamente impresionante. Pero el capítulo se quedó ahí.

SPOILER ALERT (si no habéis visto la serie, abstenéos):
El principio, una carretera por la que circula un único coche acercándose a la cámara, hasta encontrarse con un coche volcado y unos metros después con un camión en el mismo estado, es terriblemente efectivo. Baja Rick, el protagonista de la historia, según se mueve se ve más desolación y se escucha el zumbido de las moscas. Tétrico, chungo. Genial. La escena sigue, más de lo mismo. Abandono, desolación, suciedad... los pájaros pían, las moscas zumban ; en algunos coches hay cadáveres (no, zombis no, cadáveres). De repente, un ruido. Miedo, vacilación. Rick busca la fuente: unos pies arrastrándose algo torpemente, una niña recogiendo un oso de peluche que, al oírlo, se da la vuelta... el primer zombi. La mandíbula putrefacta, el rostro hambriento, el ruido gutural... Rick dispara. En la serie. La serie parece molar, de verdad que sí. Parece dura, contundente y fría. Pero no, todo es mentira, un buen engaño, un juego de manos. Han sido 5 minutos grandiosos. A partir de este momento tenemos un ratazo (que no retazo) de actuación policíal para presentarnos a Shane, el compañero de patrulla de Rick. Tiros, acción... mierda. Rick al hospital. 8 minutos de tedio y otros 3 de visión desenfocada en el hospital. Rick se levanta en su habitación de hospital toda hecha mierda, no hay nadie más. En un pasillo, tras una puerta cerrada hay una tía casi completamente devorada. Tétrico, chungo, sí; ¿volverá a molar? Se vuelven a oír pasos torpes y en la puerta de la cafetería del hospital está escrito en plan graffiti "Don't open this door". Dentro están los zombis encerrados, porque en EE.UU. como en España, las cosas se hacen a medias. Más tarde se da una explicación, pero ni siquiera con ella me pareció demasiado razonable, la verdad. En el minuto 21 sale del hospital, luz embriagadora, envolvente; como al final de Cube. Análoga a la que nos encontraremos mucho más adelante, al final del capítulo cinco. Bien: muertos, moscas, desolación; música basada en disonancias chungas, muy del rollo de Lost. Ruta hasta su casa, no hay nada. Nadie. Luego se encuentra al negro. Un personaje que tampoco pinta nada. Llega, cumple su parte de la historia (rellenar el capítulo) y participar en la primera escena ridícula de ducha (¡hay más, tranquilos!) y pone en situación a Rick. "Hay zombis y se matan de un tiro en la cabeza o a golpes", resumidamente. La casa se alumbra con velas y esto le da un toque todavía más lúgubre a la serie. La iluminación es genial, aunque suene paradójico. Los colores apagados bajo la tenue luz de las velas o bajo la total ausencia de la misma cuando necesitan disimular su presencia, ofrecen un toque casi mágico. Luego Rick va a por armas a la comisaría, hace un par de buenas acciones —porque es el héroe—, le deja un rifle al negro para que mate al zombi de su mujer y luego sale él en busca de la suya porque espera que esté viva. Entonces aparece la mujer de Rick con otros supervivientes, entre los que está Shane... y se les ve liarse. Rick llega a Atlanta... a caballo —como buen héroe yankee—, se encuentra un mar de zombis y al final acaba dentro de un tanque y un tío con voz de cachondo mental le habla por radio. Así acaba el primer capítulo. Os lo he spoileado enterito. El resto no irán tan en detalle.
Cuando este capítulo terminó, la gente se emocionó. "Es perfecto!!", decían. La verdad es que me inquietaba un poco. Me parecía raro ser el único que había notado que empezaba como 28 días después, que duraba casi lo mismo y contando casi nada, introduciendo a unos personajes que no aportaban salvo el relleno temporal. Bueno, de todos modos... —me dije— las cosas buenas compensan las cosas malas. El trabajo audiovisual es impecable y la serie merece la pena. Esta creencia no me duraría demasiado.


En el segundo capítulo Rick se reúne con unos supervivientes: la mujer histérica, el nazi estúpido, el negro del Bronx, el asiático graciosete, la negra dura y taciturna (se reúnen un francés, un inglés y uno de Lepe, vaya). Hay problemas varios, el nazi acaba esposado en la azotea con el negro (al que atacado) vigilándole; cuando cerca del final dicen de liberarlo, el negro se dispone a huir, pero finalmente se arrepiente, vuelve, tropieza y la llave se le cae por un tubo... en un alarde de coincidencia impagable y, que a cámara lenta, queda inexpresablemente ridículo. A partir de este momento, aunque la serie intenta remontar el vuelo en el siguiente capítulo, ya ha sentenciado la temporada.
Rick se reencuentra con su familia, Shane se queda sin vagina disponible. Nos presentan a otros supervivientes, incluyendo al hermano del nazi que cumple el prototipo de tío super duro pero siendo un poco menos retrasado.
En el capítulo 4 comienzan los absurdos de nivel alto. El grupo se decide a recoger la bolsa de armas que Rick abandonó en el primer capítulo, pero aparece una banda de sudamericanos en el mismo momento que también la quieren. Cada grupo secuestra a un miembro del otro bando (más o menos) y al final Rick decide compartir las armas con ellos para salvar al asiático. A todo esto, como podremos ver, la durísima banda de latinoamericanos... cuida viejos en un asilo. Son super hijosputa, pero se dedican a cuidar ancianos de forma completamente forzada. Sin comentarios. Ahí muere el primer superviviente del grupo "protagonista", aunque es, quizá, uno de los que se ve menos importante.
En el 5 deciden ir al CDC, al final entran y en el 6... se sucede la cadena de absurdos más épica que nunca haya disfrutado hasta el momento. Destaco: la silla ariete (cuando las hachas no han funcionado), la súper ducha con agua calentita pero no mucho (es que apenas queda energía en el CDC), la explosión de la granada que revienta sólo el cristal que ellos quieren dejando absolutamente indemne el resto de la estructura, que se supone que todo el complejo funciona con gasolina, el mundo está devastado, todos los coches están por ahí, disponibles casi a placer, y no pueden conseguir gasolina para reabastacer los depósitos... podría seguir, de hecho un grupo de FB ha recopilado unos 10 absurdos de ese capítulo. Es que no tiene desperdicio, en serio.

¿Conclusión? Pues que la serie es mediocre, en el mejor de los casos. Que toda la gente que se ha hinchado a darle buenas críticas... pues no sé, o se ha emocionado porque aparecen zombis y están de moda, o porque adoran cualquier cosa con zombis o porque están coaccionados para decirlo, porque no me explico que pueda haber otras razones.

Nota: 3. El guión (con tilde, sí, ¿qué pasa?) es infame. Así de simple. La imagen es preciosa y está muy trabajada. La música está bien. No obstante, lo más importante de este tipo de series es el argumento y el desarrollo de los personajes y ambos puntos son muy, muy pobres. No obstante, premio al hype del mundo de las series, a esperas de que salga Juego de Tronos (aunque confío más en la HBO que en la AMC, todo sea dicho).