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martes, 2 de julio de 2013

Estrenos 2013 que abandonamos, parte VI

Seguimos con nuestra colección de pilotos desastrosos que merecen la condenación eterna y de series sin chispa que aunque no hagan daño a los espectadores tampoco se merecen el aire que respiran.

Family tools

La primera de las series de las que hablaremos hoy intentó avisarnos con su título pero no le hicimos caso. Family tools es la típica sitcom que no tiene nada que ofrecer: una historia vista mil veces (remake de una británica), personajes sin interés, adultos reunidos con sus padres jubilados —guau, ABC, van 4 veces en 6 meses (mínimo). Qué tesón, oiga—. Uno podría pensar que repitiendo la misma fórmula con tanto ahínco en algún momento conseguirían hacerla funcionar, pero sinceramente, cada vez resulta más difícil de creer.

Bodriaaaazo.

La ABC ya tiene Modern family y de vez en cuando, de pura casualidad, se encuentra con nuevos productos divertidos (como The neighbors), así que ¿para qué esforzarse?

Nota: 1. Y al saco de los horrores innombrables.

Save me

Save me tiene cosas aprovechables, el talento para hacer reír de Anne Heche y esa provocadora belleza de Alexandra Breckenridge, por ejemplo. Tiene, incluso, una fórmula que podría llegar a hacer gracia con cierta facilidad, pero lo cierto es que en su piloto no lo consigue. Nada. Cero. Menos que cero.

Lo siento, Anne, te merecías algo más.

La serie queda como agradable, inocente y relativamente adorable (curriña), pero claramente le falta humor, le falta chispa, le falta una razón para que el espectador se quede delante de la pantalla la duración entera de los episodios. Una lástima.

Nota: 4. Sigue siendo mejor que muchos de los estrenos de la NBC, haberla condenado al final de la temporada televisiva supongo que muestra que al canal no le convencía especialmente, pero sin duda era más fácil sacar algo decente de aquí que de 1600 penn o de Guys with kids que son más malas que el hambre.

The goodwin games

De los creadores de la hace años quemada, pero que tira adelante con máquina de soporte vital al máximo, Cómo conocí a vuestra madre se anunció The goodwin games. No sabía de qué iba y vi el primer capítulo sin saber quiénes eran los guionistas, así que no había prejuicios. Pero nada de ese piloto es aprovechable. Nada.

Los actores tienen tan poca química en pantalla que parece una representación (mala) de instituto.

Tres hermanos exageradísimos, antipáticos y sin química alguna en pantalla compiten por una herencia de 23 millones de dólares de su padre que acaba de morirse. Fin. Si la serie fuese buena podrían estirar durante 10 temporadas quién se hace con los millones, supongo. Los tipos de Cómo conocí a vuestra madre saben bastante de esto.

Nota: 2. Mala. Sin duda. Mala de verdad, a conciencia, como si se hubiesen esforzado en no sacar nada útil de una historia que un poco más reflexionada y con unos personajes y actores que se complementasen mejor podría haber dado algo, al menos, visible.

King & Maxwell

Esta es la típica serie sobre detectives privados. Y es horrible. Han intentado huir de la fórmula haciéndose los graciosos (todo novedad, oigan) y recurriendo a un humor bastante simplón y carente de chispa en el que la pareja protagonista (que ya podría apostar que acabarán teniendo tensión sexual inminente: «¿por qué siempre te duchas con la puerta abierta?») y en la que se intercambian frases con ínfulas de graciosas (como los chascarrillos de las películas Marvel) sin ton ni son. En los 20 minutos que aguantamos de este hastío absoluto, solo destacó la aparición de Ryan Hurst (Opie en Sons of Anarchy) al que reconocimos por su profundísima voz y su tamaño de titán.

"Ex-secret service, at your service", ¿de verdad? Ojalá siguiesen siendo «secretos» del todo...


Nota: 3. El de la fotografía parece que se toma en serio el asunto, pobre hombre. Nuestra recomendación es que no perdáis el tiempo con esto.

Crossing lines

Esta no es una absoluta basura ni mucho menos. Hay gente en la serie que parece que intenta sacar el producto adelanto. Vimos el piloto, de una hora y veinticinco minutos y vimos que tenía cosas buenas, incluso algunas muy buenas, pero cuando falla... se estrella produciendo víctimas.

En esta serie se reúne un grupo de especialistas policiales para capturar a un asesino en París, un asesino que ha recorrido media Europa matando gente. Un experto en explosivos de Irlanda del Norte (con pasado relacionado con el IRA —por supuesto—, una chica inglesa especialista en interrogatorios, un alemán experto en tecnología, una chica italiana que trabaja en misiones encubiertas y una chica francesa que es analista y que tiene memoria eidética o algo parecido (dice que sus médicos le dan otro nombre). A mayores, por supuesto tenemos a un detective estadounidense ayudándoles (es una coproducción francoalemana-estadounidense) y al director de la operación. No, no es de Lepe.

Donald Sutherland, aún estás a tiempo de que nadie recuerde que tomaste parte...

Gran fotografía, dirección aceptable (aunque un poco de spot publicitario), pero un guión muy defectuoso lleno de frases que pretenden ser contundentes o impactantes y se quedan en un intento pobre y sin gracia, desarrollo del caso bastante predecible y aburrido y personajes sin ninguna química inicial entre ellos. Sosa.

Nota: 5. La serie podría despuntar con cierta facilidad, pero el concepto de FBI mundial, el abanico de personajes, y que algunos actores (como Marc Lavoine) no transmitan ninguna credibilidad... no ayuda.


Devious maids

Tampoco es una serie realmente horrible. Es una serie de Marc Cherry (el creador de Mujeres desesperadas) con Eva Longoria como productora ejecutiva (en fin...) sobre criadas latinas. El problema, a decir verdad, es que Cherry ha vuelto a hacer Mujeres desesperadas, si no llega a ser porque son latinas... puede que hubiera elegido el mismo reparto que en su anterior serie.

Hasta la portada podría ser de una temporada de Mujeres Desesperadas. FAIL.

Podría llegar a ser mejor que la serie a la que copia, pero no lo hará si no le echan valor para alejarse de su producto madre. Venga Cherry, que Judy Reyes merece algo mejor que hacer la versión criada de tu otra serie.

Nota: 4. No es mala. Sencillamente sobra.

Orphan black

Vimos hasta el capítulo 5, porque no era mala-mala y porque era pseudocifi. Orphan black es una historia de clones. La actriz que interpreta a todos los clones, tan genialmente caracterizados que cuesta reconocerla, es Tatiana Maslany. Sus personajes están todos muy logrados y ella demuestra gran versatilidad. Su Sancho Panza es el actor Jordan Gavaris, que a día de hoy aún no sé si actúa bien o mal, lo único que me quedó claro es que los productores de la serie consideran que un gay tiene que llevar una tonelada de gloss en los labios. A mí, personalmente, me parecía una imagen que rozaba lo desagradable, aunque salvan al personaje dándole algunas de las mejores frases de la serie (y muchas de las peores).


Nota: 5. La serie tiene potencial para molar y tiene algunas ideas buenas. Maslany hace un trabajo notable y a Gavaris en el quinto capítulo lo maquillaron de forma menos exagerada (¡bien!), pero tras 200 minutos de serie nos pareció que todo seguía igual: muy intrigante pero, al mismo tiempo, muy poco interesante y la abandonamos. Y eso que tenía el sello de garantía de Marina Suchs, con la que rara vez no coincidimos. ¡Una lástima!

Vicious

Lo malo de esta serie es reunir a Derek Jacobi, Ian McKellen, Frances de la Tour e Iwan Rheon y ser la mediocridad que es. Jacobi y McKellen interpretan a una pareja de homosexuales a punto de las bodas de oro. Frances hace de la mejor amiga de la feliz y pareja. Iwan es el joven que se muda al piso de arriba y que hace de ¿buenorro? (Eso me pareció entender, aunque aún me cuesta aceptarlo).

Jacobi y McKellen tienen líneas interesante y el piloto consigue algunos momentos divertidos, pero la sensación que se me quedó es que hablan demasiado muchas veces sin conseguir transmitir verdadero humor (aunque las risas enlatadas se ríen obsesivas y desatadas). Rheon está allí que parece que ni él mismo acaba de pillar su papel en la serie y Frances colabora un poco caóticamente sin aportar nada de especial valor.

Me pregunto si algún día me gustará algo que tenga de por medio al creador de Will & Grace.

Nota: 4. Supongo que desde el canal ITV consideraron que una serie como Vicious era necesaria con todos los que se oponen al matrimonio gay, pero quizá la forma de sitcom clásica británica es demasiado exagerada, quizá hay demasiado teatro de segunda (protagonizado por actorazos de primera, eso sí) y quizá a los diálogos les falte un poco más de trabajo para dejar atrás la sensación de que es un producto más necesario socialmente que otra cosa.



Durante el mes y medio (y algo más) que llevó la redacción de esta entrada, estuvo en la cuerda floja Hemlock grove, que seguimos por mera curiosidad de si en algún momento tendría algo que contar o se conformaría con su soberbia fotografía y puesta en escena. Al final nos alegramos de seguir con ella. Ahora mismo tenemos en esa cuerda floja tres series que acaban de empezar pero a las que decidimos dar una oportunidad: la extrañísima Family tree, la normal pero relativamente amena Graceland y la comedia ligera que seguramente sea mediocre The fosters. ¿Seguiremos hasta el final con alguna de ellas?