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miércoles, 10 de julio de 2013

Ubik - Philip K. Dick

De Dick solo había leído ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, una novela que, aunque me parecía correcta e interesante, no me apasionaba especialmente. De hecho, no leí nada más de K. Dick hasta ahora, 5 años después. En aquella había elementos que me gustaban mucho, me parecía evidente que el autor tenía buenas ideas, aunque quizá le faltaba la destreza para plasmarlas de forma interesante. Además, no sé si lo había comentado o no en la reseña (el estilo de las mismas fue cambiando con el tiempo), la traducción era realmente lamentable y uno acababa cogiéndole cierta manía al libro, pese a las buenas ideas y sus aspectos interesantes.


Con Ubik no pasa nada de esto. Este es un muy buen relato.

Psi y inerciales, vida y semivida

Eso (y Ubik) son los ingredientes de la novela. ¿Qué añade Dick al mundo en la novela? Esos elementos. En el munto de Ubik hay unos individuos que tienen poderes psíquicos y que trabajan para un truhan llamado Ray Hollis que se dedica a liarla parda, robar secretos empresariales o a entorpecer los pensamientos de los demás previa soldada. Oponiéndose a este grupo psicoterrorista tenemos diversas agencias de seguridad, como la organización antipsíquica de Glen Runciter. Glen es un hombre carismático e inteligente que dirige a sus antipsíquicos (unos hombres con poderes que anulan poderes, resumiendo mucho) en diversas operaciones contra los hombres de Hollis.

La mujer de Runciter, Ella, ha muerto hace un tiempo y reside en estado de semivida en un moratorio en Suiza. La semivida es un estado de estasis inducido (o algo así) en el que el tiempo dejar de correr para alguien. El tiempo de vida que dan es muy breve, así que los pudientes dejan semivivos a sus allegados muertos y dosifican el tiempo... unos minutos al mes pueden dar para varios años. Ella es la otra cabeza pensante tras la empresa, y cuando Runciter tiene dudas, consulta con ella el rumbo a seguir.

La unión de Pat Conley (una mujer con un poder de temporal, ve el futuro o viaja al pasado o algo así) a las filas de los trabajadores de Runciter y la misión que los inerciales (quienes se enfrentan o anulan las capacidades psi) deben llevar a cabo en la Luna. Allí, una bomba estalla y Runciter muere. Lo congelan lo más rápido posible para poder llevarlo a un moratorio y mantenerlo en semivida.

Pero... ¿son las cosas tan sencillas como parecen a simple vista?

La realidad como cuestión de percepciones

Nada es cierto y nada es mentira. En Ubik asistimos a un montón de hechos de los que siempre queda la duda de si han sido así o no. No se sabe qué está pasando. Todo parece llevar la historia en una dirección, pero pequeños detalles sin sentido ya anuncian que no, o que al menos... las cosas no son tan simples como podía parecer en esa historia.

Dick es un escritor de liar la madeja. De retorcerlo todo constantemente, mostrar un camino tenuemente iluminado, asegurar que es un pasillo y poco a poco dejar que algún personaje busque las paredes para llegar a la conclusión de que era una sala grande, o un erial... En Ubik los personajes no saben nada, el lector no sabe nada y, seguramente, el propio autor no sepa nada.

¿Qué pasa en Ubik? Pasan cosas. Así de simple. Lo divertido de la novela es ver cómo todo se retuerce una y otra vez. Es ese golpetazo con el que Dick afirma que «eso no es así», desmintiendo todo lo que pensábamos (todo lo que hizo pensar) que estaba pasando, en repetidas ocasiones. Es esa realidad frágil y absolutamente maleable, esos personajes arrastrados por una marea que no son capaces de comprender ni de controlar. La gracia de Ubik es la oscuridad y lo desconocido. Y la mentira.

O, al menos, esa es la gracia de la breve novela hasta su última página. Hay algo que no me gustó en esos últimos párrafos. Parece que el bacalao ya se ha cortado entero y parece, también, que a grandes rasgos todo tiene cierto sentido. Hay cosas sin explicación, pero es el efecto atribuible a liar demasiado las cosas (el efecto Perdidos, tal como se le conoce ahora en algunos círculos), pero entonces K. Dick, en un último golpe de efecto para el más infame recuerdo lo corola todo con una nueva vuelta de tuerca que significa (o puede significar, porque con Dick podría no querer decir nada en absoluto) que todo ha sido en vano. Seguimos sin saber nada. Pero ha sido una lectura entretenida y ha cumplido.


Nota: 8. Ubik es una novela entretenida con una trama que engancha. El problema es saber quién está detrás y la duda sobre cómo lo resolverá todo. Dick apuesta por no resolverlo en absoluto, por hacer uno de esos finales absolutamente abiertos que significan todo y nada a la vez. Quizá solo había que echar a la mezcla un poco más de Ubik.