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miércoles, 3 de julio de 2013

Flores en el ático - Virginia Cleo Andrews

Los Dollanganger son una familia con cuatro hijos preciosos: Chris, de catorce años, Cathy, de doce y los mellizos Cory y Carrie, de cinco. Viven una vida tranquila en Gladstone hasta que su padre fallece en un accidente de tráfico.
Su madre, Corrine, ahogada por las deudas, decide escribir a sus padres, con los que no habla desde hace años, para pedirles ayuda. Estos acceden a hacerse cargo de ella pero como el abuelo de los niños desconoce la existencia de los mismos, estos tienen que esconderse en el ático de la mansión familiar esperando a que el hombre muera y su madre pueda heredar.



"Flores en el ático" es un libro retorcido como pocos. Es oscuro, el ambiente es opresivo y agobiante y los hechos, terribles. Pocos libros he leído que me parezcan tan impresionantes. La primera vez que llegó a mis manos tendría unos diez años. Como era muy cabezona, bastaba que me prohibiesen un libro para que buscase la forma imposible de leerlo. Por supuesto "Flores en el ático" cayó en mis manos y fue la primera vez que me di cuenta por mí misma de que era demasiado pequeña para leerlo y lo dejé de lado. ¡Dentro reseña!

Los personajes:
- Corrine: al fallecer su marido, regresa a la mansión familiar. Sus padres, unos ultracatólicos conservadores hasta el maltrato, están dispuestos a perdonar que se casase con un hombre que no aprobaban pero no sin un castigo.
- Chris: excelente dibujante, Chris sueña con ir a la facultad de medicina. De todos los hermanos, es el único que mantiene una fe inalterable en su madre.
- Cathy: prometedora bailarina de ballet, Cathy es la primera en revelarse contra el encierro y las estrictas normas que le son impuestas. Cuida de los gemelos como si fuesen sus hijos, preocupándose por su estado de salud y su educación.

El argumento:
- me sorprende que este libro no tenga más reconocimiento. En muchas partes del mismo, juega con ciertos elementos de forma magistral. Encerrar a cuatro niños en dos habitaciones y conseguir que el lector no se aburra tras páginas y páginas en tono reflexivo sobre el cautiverio tiene muchísimo mérito.

Temas como el fanatismo religioso, criticado y reflejado a través de una abuela que escribe una lista tan larga de estrictas normas morales, que parece no tener fin, ni sentido. Una mujer siempre vestida de gris, que no sonríe, que nunca parece ser feliz, ni muestra cariño, nada. Parece imposible que sea la madre de la cariñosa Corrine, que habla abiertamente de cómo su padre ha sobornado a todo el pueblo y a la iglesia del mismo para que lo traten como a un santo.

El desarrollo psicológico de los niños está logradísimo: lo atrasados que llegan a estar los gemelos, tanto física como psicológicamente fruto de su encierro, la obsesión de Chris por Cathy, la única mujer en la que puede confiar, las ganas de Cathy de salir, huir y bailar... Es un desarrollo perfecto, y retorcido, y enfermizo... como la situación que los rodea. Y así debe ser.
Corrine es un misterio la mayor parte del libro, apareciendo de vez en cuando en el cuarto, a veces para alegrar el día a los chicos, otras para ennegrecerlo todo un poco más. Si hay un personaje del que creemos saber todo y no sabemos nada, es ella.

¿Es un libro duro de leer? Si. No he querido entrar en detalles para no hacer spoiler pero estar encerrados debería ser la menor de las preocupaciones de los chicos. Y de su madre. Los sucesos que narra son todo menos agradables. Pero forman parte de una excelente narración que no deberías perderte.

Nota: un 9. Es corto, intenso y entretenido, pero si estás deprimido, tal vez no sea la mejor elección.