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miércoles, 30 de enero de 2013

Moonrise kingdom - Wes Anderson

Supongo que en algún momento íbamos a ver esta película, pero adelantó muchos puestos por recomendación de una amiga con la que solemos coincidir en gustos habitualmente. Acabados los créditos iniciales, con su toque infantil y poco intrusivo, porque la película sigue transcurriendo mientras tanto, el director ya me había ganado con esa forma de mover la cámara, de perder a veces a los personajes, de recuperarlos; con ese baile de imágenes que tan calculado parecía.

Me encanta esta portada. Los colores, la composición de la imagen en 'V'...

1965, dos chiquillos enamorados, Sam y Suzy, huyen, ella de casa y él del campamento de los scouts, siguiendo  la ruta original de la antigua migración de la cosecha de los indios Chickchaw. Tras ellos irán los padres de Suzy, el jefe de los scouts y la policía de la isla; mientras una violenta, y bien documentada, tormenta se prepara para azotar la isla.

«—Querido Sam: ¿Dónde?
—Querida Suzy: ¿Cuándo?»

Placer para los sentidos...

Wes Anderson dirige Moonrise kingdom, que quizá sea el mejor cuento que he visto en cine en mucho, mucho tiempo. La estética de la película es increíble y tiene una fuerza visual que seguramente será recordada mucho más tiempo que la película en sí. Los juegos de cámara (ese travelling en el que la cámara recorre la casa pasando de personaje en personaje hasta acabar en una Suzy siempre armada con sus prismáticos), esa luz amarillenta; esos personajes a caballo siempre entre lo anodino y lo inverosímil, entre el más aburrido costumbrismo rancio y un delicado surrealismo; esa elección de reparto a priori tan inverosímil para sus personajes (a excepción de Tilda Swinton, cuyo personaje parece hecho especialmente para ella, esa mujer sin nombre que figura como «Servicios sociales»), con ese pardillo Jefe de la tropa 55 de los scouts al que da vida un muy convincente Edward Norton (en el que creo que es el papel ¡en que mejor lo he visto!), ese abogado refunfuñón al que da vida Bill Murray, o ese Capitán Sharp superado por los acontecimientos interpretado por un hombre al que nunca superan los acontecimientos, Bruce Willis; esa música casi constante, íntima, de fábula a cargo de un Alexandre Desplat que demuestra que cuando quiere (o cuando le dejan) es uno de los compositores más completos de la actualidad, y dejo como muestra la preciosa primera parte de The heroic-weather conditions of the universe: A veiled mist.

Travelling lateral para mostrarnos a los scouts.

Además, otro de los méritos de esta película es la elección de sus protagonistas. Está claro que haber elegido a Norton y a Willis para brillar en dos personajes que en principio parecen tan poco apropiados para ellos tiene mérito, pero seguro que Anderson sabía, o imaginaba, cómo iban a responder estos. Pero es destacable lo bien que responden los jovencitos de la película, especialmente los protagonistas, Jared Gilman y Karay Hayward; el primero bajo la piel de Sam Shakusky y la segunda bajo la de Suzy Bishop. El extraño Sam y la inquietante Suzy, dos personajes unidos bajo un amor infantil, que siguen el camino de los indios hacia unas coordenadas que desconocen. Un viaje, por supuesto, de cuento.

«—Siempre he creído que vuestras vidas [las de los huérfanos] son más especiales.
—Te quiero... pero no sabes lo que dices.»

para un público específico

Quizá uno de los mayores problemas a los que se puede enfrentar la película, sobre todo viendo algunos muy flamígeros comentarios en internet, es que no parece haber un intento claro de hacer la película para todo el mundo.

El peculiar narrador.

En primer lugar, contando lo relajada que es la película sorprende que sea no recomendada a menores de 13 años, por sexualidad (hay una niña en bragas y el chico el toca sus incipientes pechos), personajes que fuman y, supongo, que por el puntillo violento (ese perro con una flecha en la cabeza...). A mayores habría que destacar, de nuevo, el carácter bastante costumbrista de la historia que nos trae Anderson: una sencilla historia de amor preadolescente que destaca gracias a la solidez de un reparto perfecto, de una música óptima, de una fotografía para el recuerdo y de unos travelling y un montaje de ensueño. Y por último habría que anotar un pequeño detalle que es bastante importante, y es el humor. El humor es algo demasiado personal. Puede que el estilo de humor de Moonrise kingdom no sea para todo el mundo, que a muchos la forma de hacer gracia de la película no les llegue. Me reí mucho y me pareció, honestamente, la comedia más divertida de 2012 que he visto, pero Laura se rió mucho menos que yo y por lo que he leído en unas cuantas reseñas, a muchos no les hizo gracia en absoluto. El humor, tan personal él.

Sin que lo sepáis, Suzy os está viendo.

Nota: 8,5. Una película divertida y tierna, un cine falsamente infantil para adultos y un alarde de técnica cinematográfica en todos los aspectos. Y todo en una hora y media.