Google+

miércoles, 9 de enero de 2013

Amor - Michael Haneke

Amor es la ganadora de la Palma de Oro en Cannes y de los premios a Mejor Actor, Actriz, Director y Película en los Premios del Cine Europeo. Al otro lado del Atlántico tiene ya también unos cuantos premios a la mejor película extranjera y una nominación para dicha categoría en los Globos de Oro. Está claro que la película de Haneke, una coproducción francogermanaaustriaca ha calado bien.


Georges y Anne son una pareja de octogenarios bien avenidos. Son una pareja encantadora, creíble y tierna. Anne empieza a desarrollar una grave parálisis que le va afectando cada vez más y la relación que mantienen se pone a prueba.

Y eso es todo. Eso es todo en dos horas de película: un duro retrato de las relaciones humanas, de la vejez, la enfermedad y el amor. Haneke no da más y la película no lo necesita. No sobra ningún momento ni se podría haber conseguido más efecto con las escenas.

Titanes

La dirección de Haneke es austera, la fotografía es muy realista, la casa está muy bien decorada para que parezca una casa normal, aunque se nota que es un escenario fantástico y el mayor truco que se permite el director austriaco es hacer unas escenas largas sin un solo cambio de plano (alguno hay), deslizando suavemente la cámara buscando el rostro de los protagonista o siguiendo sus pasos a la espalda, con tranquilidad, sin resultar hostil; y otras veces ni eso, con una cámara fija que, en general, nos muestra a los personajes, o a uno de ellos, aunque a veces los personajes se mueven y la cámara se queda enfocando la pared, como abandonada, como perdida.

Y como el propio Haneke se lucen Jean-Lous Trintignant (Georges) y Emmanuelle Riva (Anne), encarnando a la pareja de ancianos. En una película tan sobria, tan realista como esta, es el talento de estos dos curtidísimos actores franceses el que en muchas ocasiones acarrea el peso de la escena en la intensidad de sus miradas, en lo cansado de sus movimientos y lo triste y a la vez tierno de sus gestos.


En la salud y en la enfermedad

Y es que de eso trata la película en el fondo, de una pareja y de cómo encara la adversidad. De forma algo más deprimente podríamos decir que trata sobre el dolor, la vejez, la enfermedad y la muerte; pero dentro de toda la oscuridad está la actitud paciente y amante de Georges, que se queda junto a Anne, que la cuida a pesar de lo difícil que resulta en ocasiones. De un hombre que quizá sigue ahí por el miedo a la soledad, pero que quizá sigue ahí por el amor que da título al filme.

El guión del austriaco no da tregua a los personajes. Y aunque la película se inicia con la cálida cotidianidad de la pareja, no tarda ni diez minutos en comenzar el problema, el gran problema. El ritmo de la película es lento, pero resulta ajustado y siempre está pasando algo. Es un ritmo realista, pero no aburre. Siempre hay una carga emocional tan palpable en pantalla que uno se ve arrastrado por la marea de la película. Las cosas no deben pasar más rápido, quizá, de hecho, no debieran pasar tan rápido.


Más oscuro, más oscuro... ausencia total de luz

Puede que Haneke se haya relajado un poquito para Amor, o eso se comenta (que lo cierto es que aún no he visto ninguna otra película suya), pero el filme resulta, por momentos, incómodo de ver. Ha conseguido que todo resulte tan cercano, tan creíble, tan duro, tan triste, que como espectador llegué a sentirme realmente mal.


Según la película se va acercando a sus últimos momentos, la sensación llega a ser asfixiante. Uno sabe hacia dónde se dirige la película, porque ya ha visto el momento final, que es la escena de apertura de la película, pero no importa, porque es el camino lo que mina el alma, es ese camino agónico y el sufrimiento en cada paso lo que importa a Haneke y en lo que se hace hincapié. Quizá por eso, cuando Georges decide terminar con todo, el espectador lo comprende y se siente tan culpable y liberado como él. Ha hecho lo que tenía que hacer. Es horrible, es duro; pero lo ha hecho. ¿Y ahora qué? Quizá uno crea que quedan los remordimientos, pero opino que solo queda una cosa, la soledad. Y de la soledad nacen los monstruos. Y ya terminando la película nos encontramos con un Georges bastante maltrecho mentalmente que intenta capturar una paloma que se ha colado en la casa y que una mañana, tras levantarse, sale de la casa siguiendo a Anne, a su visión de Anne, tal vez hacia su propia muerte.


Nota: 9. Amor es una película dura, bien pensada y perfectamente desarrollada, con una dirección y una fotografía que le hacen un gran favor (al liberarse de artificios hacen que todo resulte más cercano, creíble y realista) a un reparto impecable. Recomendadísima. Y seguramente de lo mejor de 2012.