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miércoles, 16 de enero de 2013

Django Desencadenado - Quentin Tarantino

Dos años después de la casi impecable Malditos bastardos, Tarantino vuelve a la carga con una vaquerada a la que él mismo ha puesto el nombre de «southern», por su escenario y toque puramente sureño. Y como es habitual en él lo hace con nuevas elecciones aprendidas. Si es que ver una nueva película de Tarantino siempre es un gustazo.


Django desencadenado nos cuenta la historia de Django, la «D» no se pronuncia (Jamie Foxx), un esclavo negro que un buen día es adquirido por un cazarrecompensas alemán (Christoph Waltz) que le promete la libertad a cambio de que le ayude en un trabajillo. El caso es que el alemán es un tipo majete, es fácil (bueno, ya me entendéis) hacer dinero en el mundillo y Django tiene interés en liberar a su esposa Broomhilda (Kerry Washington), a la que perdió por culpa del tráfico de esclavos. Y así, juntos, la liberación de Broomhilda los llevará a las tierras del histriónico y malvado Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), que siempre tiene a su lado a su más fiel esclavo, el inteligente y calculador Stephen (Samuel L. Jackson).

Capacidad de aprendizaje

Es el rasgo que mejor define a Tarantino. Cada película que saca se ve considerablemente más trabajada que la anterior. Sus ideas han estado bastante claras desde el principio, pudiendo apreciar que la violencia y sus gustos estéticos han permanecido bastante constantes en el tiempo desde la ya añeja Reservoir dogs. El caso es que viendo Malditos bastardos llegué a creer que había llegado a un punto en el que solo depuraría detallitos pero ya no tenía mucho más que hacer. El placer estético en aquella película me parecía intachable y, desde luego, muy difícilmente superable. Y no sé si lo ha superado en Django, pero algo me dice que sí; y es que Quentin Tarantino siempre está aprendiendo y haciendo cosillas nuevas detrás de la cámara.

Django desencadenado, a pesar de mostrar el habitual gusto por la violencia de Quentin, no es tan, tan violenta como otras de sus películas. Tiene un mar de tiros y muchos muertos, y gente que recibe muchos tiros y no muere pero agoniza mucho tiempo, y crueldad, y unos diálogos afiladísimos. Los recursos que son propios de Tarantino están todos ahí. La película es violenta, es rápida, es divertida, la dirección es elegante y original, los personajes memorables y las dos horas y tres cuartos que dura, salvo un momento muy concreto (desde que inician el camino con Candie hacia las tierras de este hasta que llegan a ellas), se pasan en un suspiro. Típico. Pero lo cierto es que esta vez no hay escenas como las de los katanazos de Kill Bill, por poner un ejemplo. ¿Tarantino se está moderando, se está haciendo mayor? Bueno, en cualquier caso solo es un poquito menos exagerado.

Personaje genial junto a matón del barrio chungo.

¿Y en qué se nota el aprendizaje como director de este fantástico creador? Quizá sea porque en esta ocasión tuvo el momento perfecto para ello, pero he de reconocer que la paisajística de Django desencadenado, y cómo se juega con la luz es realmente asombroso. Las cámaras con visión vertical que ya pudimos disfrutar en su plenitud en Malditos bastardos vuelven a aparecer, unida esta vez a unos zooms propios de las películas de vaqueros de los 70 que dan gracia a la película y un toque muy de género.

Y parece haber quien no está demasiado satisfecho con el montaje de la película a cargo de Fred Raskin. Quentin siempre trabajaba con la misma montadora, Sally Menke, que murió en 2010. Personalmente, creo que el trabajo de Raskin, siendo bastante distinto, sin esos cambios frenéticos y súper precisos que caracterizaban a Menke, y por tanto al cine de Tarantino, ha sido fantástico y que la composición de imágenes y el montaje de las secuencias no tiene nada que envidiar a lo que la señora Menke nos tenía acostumbrados. Distinto sí, sin duda, pero no creo que sea realmente peor.


Jamie Foxx no actúa mal, pero...

Lo siento, pero es lo que hay. En ningún momento me pareció que Foxx, que interpreta al protagonista, actuase mal; aunque lo cierto es que esa forma de moverse de macarra del Bronx deja un poco que desear; pero es que es difícil mantener el tipo ante actores como Waltz, DiCaprio y L. Jackson. Es lo que hay. Foxx no está a la altura. Su interpretación es un poco rígida y a veces algo forzada y su forma de moverse, sobre todo con lo cuidadísimo del resto de interpretaciones, resulta algo torpe.

El trío que destaco, en cualquier caso, es realmente envidiable. Tarantino tiene un talento especial para darles personajes a Waltz y a Jackson, pero hay que ver lo grande que es DiCaprio en sus escenas más exageradas, con ese gesto desencajado y esa locura insidiosa. Cuando se comporta como un caballero cumple, es cierto, muy en su típico papel; pero hay que ver qué bien se le da el tono más exagerado que el villano de esta película muestra por momentos.

Caballeros, sepan ya que estoy muy loco. Y aquí, Calvito, lo sabe.

Trío de ases y acompañamiento algo bajo del protagonista de la película.


La música

Un aspecto tan cuidado en el cine de este director como la música no puede quedarse sin un pequeño comentario. Una música, como siempre, ajustada al milímetro de las escenas a las que acompañana, con canciones creadas para la ocasión y otras ya existentes, pero todas ellas introducidas con la soltura que caracteriza a Tarantino. Especial mención, sin duda, para la creación de Ennio Morricone para Django desencadenado, que destaca incluso entre las otras piezas que se han usado suyas: Ancora qui, realmente preciosa, a guitarra clásica y dulce voz femenina. Otras canciones, como Too old to die young, con su sonido súper americano, algo desgarrado, con una percusión muy natural de fondo se integran con el escenario a la perfección, muy «sureñamente», podríamos decir, como hace también His name is King.

La perla para la rareza, en cualquier caso, va para Unchained, una extraña combinación de James Brown y 2 Pac. Ahí os la dejo.

Samuel L. Jackson hace de Nick Furia hasta siendo esclavo.

Nota: 8. Tarantino no defrauda, pero si buscáis su lado más violento, aunque en escenas ocasionales haya trazas de él, siento decir que no vais a encontrarlo tan desatado como otras veces.