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viernes, 4 de enero de 2013

Expediente X (4ª temporada) - FOX

Tras la decepcionante tercera temporada, aquella que salvaba los muebles debido a los momentos de lucidez completamente ocasionales de los guionistas; la cuarta temporada fue una agradable sorpresa. En primer lugar porque devuelve la serie a su mejor nivel, retoma con fuerza la conspiración gubernamental de fondo, profundiza en los misterios, en el personaje del Fumador, introduce nuevos elementos con los que jugar (y le funcionan más o menos desde el principio) y varios capítulos cerrados resultan entretenidos en sí mismos. ¡Éxito!


La trama serializada

Hay formas y formas de empezar una temporada y la forma que eligió Chris Carter para la cuarta temporada de Expediente X es una locura. En un capítulo inicial bastante trepidante, Herrenvolk, se cargan al informador de Mulder, el señor X, y aparece uno nuevo, la ayudante del representante especial de la ONU, Marita Covarrubias, una mujer de la que, como ya ha pasado antes con otros informadores, el espectador siempre duda si viene o si va y a qué intereses sirve.

Loco inicio aparte, esta temporada sigue dándole vueltas al tema del «cáncer negro» y mostrando un poco la extraña sociedad para la que trabaja El Fumador; una asociación, por supuesto, oscura y misteriosa de la que no parece que se pueda esperar nada bueno. Por otra parte, tema importante también para la temporada y para sus personajes, a Scully se le diagnostica un tumor cerebral maligno y este será uno de los puntos que más mueva las tramas personales de varios personajes, como Mulder, Skinner e, indirectamente, el Fumador.


Pero quizá el gran tándem de la temporada lo forman los capítulos Tunguska y Terma, en el que prosiguen con la trama conspiranoica y además rizan el rizo y nos desvelan más de la trama de Krycek, un personaje que se define como duro de pelar y con más vidas que un gato. Los capítulos tienen alguna cosilla que resulta algo tosca, pero ayudan a definir bien al señor Krycek (bien para tratarse de Expediente X, quiero decir) y a abrir una interesante puerta relacionado con la antigua unión soviética para futuras temporadas.

Las pequeñas tramas autoconclusivas

Cabe decir que en esta cuarta temporada ese aspecto autoconclusivo empieza a perderse a raíz del cáncer de Scully, un tema recurrente para varios de esos capítulos lejos de la trama de conspiración gubernamental. A Expediente X le salen nuevas tramas seriales y estas se extienden de un modo u otro a través de diversos capítulos de caso autoconclusivo.


Mis favoritos de la temporada son El campo donde moríLas meditaciones del Fumador y Corazones de papel. El primero es una hermosa historia (cosa rara en esta serie) de vidas pasadas que tiene lugar en el seno de una secta religiosa. Allí descubrimos anteriores vidas de varios personajes y cómo se entrelazan entre sí. El segundo episodio, enteramente dedicado al enigmático personaje encarnado por William B. Davis es un capítulo curioso. Un poco forzado por momentos, pero uno de los capítulos más interesantes y atractivos de la temporada e incluso de la serie. El último de los mencionados retoma una de las tramas más antiguas de la serie, y una de las más abandonadas, la abducción de Samantha Mulder y plantea la duda de si fue una verdadera abducción extraterrestre o un caso de secuestro a cargo de un hombre muy peculiar. Quizá la forma sea algo mística de más, con todo lo de los sueños de Mulder, pero el guión maneja sus elementos a la perfección y se hace verdaderamente trepidante.


Nota: 8. Expediente X retoma el buen camino y olvida la fórmula de casos autoconclusivos aburridos, lo que, contando el formato de la serie, es un gran, gran acierto.

Otras temporadas de Expediente X y películas:
Primera.
Segunda.
Tercera.
Quinta.
Expediente X: enfréntate al futuro.