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viernes, 25 de enero de 2013

Expediente X: enfréntate al futuro - Rob Bowman

Y llegamos a la primera película de la serie. Un filme que servía de nexo entre el final de la quinta temporada y el principio de la sexta. Y es que esto fue algo que no comentamos, voluntariamente, en la reseña de la quinta, y es que esa temporada, en un capítulo final bastante interesante (aunque no me pareció de los más sobresalientes de la temporada) acaba con el cierre de los Expedientes X. Mulder apostó y perdió. Fin.


Sinceramente, si la serie hubiera tenido otro tono, algo más desencantado, ese capítulo, que se llama «El fin» habría supuesto un gran cierre. Game over, Mulder. A Expediente X, en cualquier caso, no acababa de sentarle bien un final tan hostil, tan deprimente, y la película sirve de puerta al primer capítulo de la sexta, el episodio El comienzo.

Un capítulo interminable

No es una novedad, muchas series han intentado dar el salto en algún momento al cine y el resultado ha sido decepcionante. Una película no es lo mismo que un capítulo. ¿Qué cambia? Bueno, vale, evidentemente cambian muchas cosas, pero el factor del que vamos a hablar aquí es el tiempo. El tiempo es un factor importantísimo a la hora de plantear un capítulo. Expediente X dura 45 minutos, aproximadamente. En la mayor parte de los capítulos, en esos 45 minutos nos plantan la siguiente estructura (tiene salvedades, por supuesto): introducción presentando el caso (conclusiva o no), cortinilla de créditos inicial, planteamiento del caso (puede incluir detalles para concluir cuál es el caso realmente o no), investigación, giro argumental (el caso no suele ser tan simple como parece), resolución, epílogo, cortinilla de créditos final. Si eliminamos las cortinillas de créditos nos quedamos en unos 42 minutos, más o menos. En ese tiempo, insisto, se plantea el caso, se investiga y se resuelve. Se dan todos los pasos. ¿Cuál es el problema más evidente, acuciante y desesperante de la película? Que el esquema es el mismo, el proceso es el mismo... y dura 120 minutos. 3 capítulos dedicados a resolver un caso que nunca, de ningún modo, habría durado más de dos episodios en la serie. Quizá no fuesen capaces de resolverlo en uno, aunque en mi modesta opinión se podría perfectamente, porque tiene partes de verdadera muerte rítmica. Ese cambio, en cualquier caso, de 80 posibles minutos (duración Disney), a esas considerables dos horas resultan insoportables. El problema, por supuesto, es una mera cuestión de ritmo.

El ritmo es algo que en Expediente X está cuidado al milímetro. Si uno empieza a ver un capítulo cualquiera (y no tiene la mala suerte de escoger uno de los capítulos bodrio, que los tiene) puede pensar que el ritmo de la serie es lento, sobre todo por el tono, algo frío, de la serie. Todo es muy serio, humor negro de Mulder y capítulos especiales aparte, el clima es casi permanente lluvioso y casi siempre hay niebla, hay mucho diálogo que no busca el brillo de los interlocutores (no son diálogos de película de Tarantino o de Woody Allen)... pero pasan cosas. Muchas cosas. Pasan muchas cosas antes del casi inevitable giro de dos tercios de capítulo y pasan muchas cosas entre ese punto y el final del mismo. ¿Y en la película? En la película no pasan más cosas que en los capítulos, solo se estiran más en el tiempo. Tardan más escenas en llegar a las conclusiones y algunas escenas parecen realmente interminables (¿de verdad había que dedicar 10 minutos a que ahora Mulder y Scully, con los Expedientes X cerrados se dedican a misiones más mundanas, como buscar bombas?).


Y esa pérdida de ritmo acaba con todo, incluso con la considerable ambición de este capítulo venido a más. Y no importa la inyección presupuestaria ni las ganas de Rob Bowman, que consigue algunos momentos realmente impresionantes, como ese horrible momento con las abejas. Toda esa escena, desde que entran en esa blanca cúpula, el zumbido «como de electricidad» de fondo, el momento en que se abren los respiradores con ese chirrido horrísono y la carrera entre el mar de abejas. Tristemente da lugar a una escena para el olvido después. Y es que toda la peli es así, una extraña sucesión de buenos y malos momentos que forman un constructo bastante mediocre.

Momentos de mal

Y es que así como la peli intenta crear un ambiente, hay situaciones puntuales que la hunden. La escena de 10 minutos de la bomba resulta larga, pero se soporta, se está presentando la trama de la película y demás. Pero luego, un informador y otro, los cambios de actitud de algunos personajes (ahora te cuento detalles de trama y ahora te amenazo con una pistola, ambos hechos separados por dos minutos), el momento absurdo del disparo rozando la sien, el momento del casi-beso, el frustrante momento en el que una nueva cara visible e importante del Sindicato insinúa que no le preocupa Mulder porque solo ha visto retazos, piezas dispersas del puzzle (tíos, que lleva 5 temporadas y una peli, algo más que un par de detalles habrá visto, ¿no? Si no es mejor que se vaya a casa a disfrutar de su peculiar colección de cine).


Supongo que en su momento, en cualquier caso, la película tuvo que resultar más frustrante que ahora. Al fin y al cabo, no hay ninguna respuesta. La película no avanza de ningún modo más que un capítulo de trama serializada cualquiera. Es un capítulo más, uno interminable. Una ocasión desperdiciada. Algo que series como Fringe solucionaron rápidamente. Y no puedo evitar establecer la comparación, Fringe va dando solución a sus incógnitas y va centrando la trama, mientras Expediente X solo la lía, la enmaraña e intenta ofuscarla constantemente llegando al punto de ser contraproducente, tras más de 5000 minutos uno echa de menos algo de resolución.

Tensión sexual no resuelta

Normalmente se pone a Expediente X como el epítome de TSNR, pero la verdad es que hasta esta película no se han puesto a saco con él. En el piloto de la primera temporada se insinuó claramente que había algo, pero luego se pasó largamente del tema. Sin embargo en esta película, ¡zas! En mi mente se lo sacaron casi de la manga, y eso que tiendo a ver TSNR por todas partes. Quizá empiece aquí el mito de esa eterna situación en esta serie, pero me llamó mucho la atención la forma que tuvieron de recuperar un hilo olvidado más de 100 episodios antes, tirar de él muchísimo y no resolverlo.

Y es que sobre ese casi beso se podría escribir un epígrafe aparte.


Nota: 4. La peli no es malísima-malísima, pero está ahogada por sus propias pretensiones y su ritmo. Estoy seguro de que se puede llevar al cine una serie y hacerlo bien, pero no se puede intentar mantener el mismo esquema de los capítulos, ni estirar un capítulo para que dure un par de horas y esperar que el truco funcione. Claro que el truco, en la práctica, funcionó bastante bien, con 190 millones de dólares recaudados, 80 de ellos en Estados Unidos, con los que ya se había más que recuperado el coste de la película.

Otras temporadas de Expediente X y películas:
Primera.
Segunda.
Tercera.
Cuarta.
Quinta.