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lunes, 21 de febrero de 2011

Hero - Zhang Yimou

Si tuviera que describir Hero con una sola palabra, diría «preciosa». Lo cierto es que no me parece que tenga una gran historia de fondo, ni que los combates —para muchos lo mejor de la película— sean especialmente épicos. No. Hero es una muestra de lo que un buen presupuesto puede conseguir sobre el apartado fotográfico y de cómo una historia sencilla contada con el suficiente mimo puede cautivar tanto como una historia compleja y rica.



China está dividida en 7 reinos y la devoran las guerras entre ellos. El rey Qin sueña con unificarla y proclamarse como primer emperador. Entre la gente que intenta asesinarlos, hay tres individuos especialmente peligrosos: Espada Rota, Nieve y Cielo. Qin ofrece una enorme recompensa y audiencia privada a quien los elimine, y así, un día, Sin Nombre consigue la ansiada audiencia.
Así, la película es narrada en fragmentos. Fragmentos que nos relatan cómo Sin Nombre se enfrentó a los potenciales asesinos de Qin. El combate contra Cielo, con espadas de plata; un combate de movimientos abiertos —que, en mi opinión, son de los más movimientos más vistosos ante una cámara que se pueden hacer con una espada—, lleno de barridos; un combate preciosista, en el que la exageración sólo contribuye a la elegancia, cobijada también por una buena cámara lenta que, no obstante, puede pecar de abusiva. Los cambios entre la cámara lenta, la cámara rápida y el tiempo normal, le dan un aire de videoclip muy marcado, que hace el aspecto visual muy interesante, cautivador y hermoso. Los siguientes combates se enfocan de distinto modo, cada combate es bastante particular, bastante sumergido en la historia que cuenta Sin Nombre. Y, cuando acaba con todos, los matiza, los versiona; siempre sin perder la frescura ni el estilo.
El vestuario está increíblemente trabajado, lleno de detalles y color, fiel al espíritu de la película. La música, también dotada de un bello exotismo, es muy épica, un gran acompañamiento para las escenas llenas de saltos, artes marciales y demás rasgos característicos de este género chino. El uso de los colores, sencillamente, es perfecto. Cómo juega con unos colores u otros según las versiones que cuenta de los hechos. El reparto cumple sin más.

Lo exagerado de la película le sienta como un guante. A mí, al menos, me transmitía la propia exageración de Sin Nombre luciéndose ante el Emperador. Quizá la intención de la película, de cara a su público chino, fuese contar una historia como siempre; pero visto dentro del formato, de cómo el espadachín le cuenta su historia al Emperador, no pude evitar verlo como una narración premeditadamente heroica, una exageración de los hechos para resaltar su propio virtuosismo con la espada.
Por último, destacar el uso del viento, que lo impregna todo de un heroismo muy asiático, muy manga; y la masa impersonal, los soldados borrego de Qin, completamente mecánicos, como golems de carne, que responden al unísono, realzando esa sensación vacía. Estúpida. Subhumana.

La película tiene, no obstante, cosas que no me han gustado, como el cutrefecto de la ropa de Viento —imperdonable, creo yo, con lo mimada que está el resto de la imagen—, o alguna escena que queda especialmente ridícula, por mucho que sea parte del estilo exagerado y heroico —por ejemplo, la andanada de flechas de las cuales deben de conseguir hacer blancos 3 o 4 de un cielo cubierto—. Por último, en el combate del lago, se repiten escenas. Varias. Esto sí me pareció imperdonable, contando los recursos mostrados hasta el momento.

Nota: 8. Una película visualmente impresionante, con una historia sencilla pero efectiva, unos personajes heroicos hasta la médula y una narración poética y elegante que aprovecha los juegos cromáticos mejor que ninguna película que haya visto por el momento.