Google+

lunes, 7 de febrero de 2011

Malcom in the middle (1ª y 2ª temporada) - FOX

Ésta es otra de esas series que veía de niño y de las que no sabía qué tal encajarían un nuevo golpe a estas alturas. Lo cierto es que el resultado no habría podido resultar mejor. 


Las dos primeras temporadas resultaron tan frescas como la primera vez que las vi. Unos personajes terriblemente divertidos (a excepción de Reese, que a mí me ralla más de lo que puedo expresar con mi limitada capacidad verbal). Los hermanos son: Malcolm, un niño superdotado viviendo en una familia de bestias, que exhibe puntillos malvados de vez en cuando; Reese, un niñato violento algo mayor que Malcolm y el malote de su clase, aunque exhibe puntillos de honor; Dewey, el menor de los hermanos, algo trastornado y que combina a la perfección la cantidad exacta de maldad, de ternura y de locura (es mi personaje favorito, ¿se nota?) y Francis, un joven rebelde que se ha metido en innumerables problemas que han llevado sus huesos a una férrea academia militar —cuyo comandante tiene la voz ,en castellano, ¡de Adama padre!—. Sus progenitores son: Lois, una mujer siempre enfadada y que los humilla, los castiga y les grita sin parar —si la serie se hiciese hoy, ¡uf! Las asociaciones por la protección del menor no darían a basto, o algo; con lo remilgados que se han hecho en los últimos años— y Hal, un tipo extraño: olvidadizo, más permisivo que la madre y dominado por ésta a través del pánico.

La serie es tan hilarante como la recordaba. Los capítulos, de 21 minutos, son rápidos, entretenidos y casi todos tienen, al menos, un par de gags carcajeantes y varios risibles. Me sorprende ver que sacando a Bryan Cranston —Walter White en Breaking Bad— y a Jane Kaczmarek —varios papeles en cortos en series, incluyendo la voz de Constance Dañino en Los Simpsons (la juez cruel que encadena a padre e hijo, entre otras fantástica actuaciones)— el resto del reparto ha tenido más bien poco éxito.

En cualquier caso, si la recordáis con buenos ojos, pero dudáis, vedla. Si la recordáis con dudas, volvedla a ver; no os defraudará. Si no la habéis visto, tardáis.

Nota: 8,5. Una gran serie y un registro fantástico que añadir al palmarés de Cranston.