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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Silent Hill 2: Revelación - Michael J. Bassett

A grandes rasgos hay dos tipos de pelis malas: aquellas que son malas y ya, y aquellas que son tan malas que dan la vuelta y adquieren cierto tinte de genialidad involuntaria (o voluntaria). Por supuesto, el punto en que una peli pasa de un lado a otro de esta frontera que es la calidad es muy subjetivo, y lo que para uno puede haber cruzado la línea, para otro puede suponerle un lacerante dolor en el pecho, en la pared posterior de los ojos o, para los más románticos, en el corazón.

Suponíamos, todo sea dicho, que Silent Hill 2 no iba a dar la vuelta y ser una genialidad. Suponíamos, de hecho, que iba a ser una de esas películas horrendas que solo consiguen ser horrendas, que no es que sean un poco malas... sino que parecen preparadas a mala fe. Pero una mañana nos hizo gracia el artículo de la Wikipedia española sobre la película (quizá ante los descabellados supuestos sobre cómo unirían los acontecimientos que se describían allí) y decidimos dedicarle una tarde a la película. Armados con sangría casera (mucha), minipizzas caseras, patatillas y unos amigos (las pelis malas siempre son más disfrutables en grupo, esto es así), nos dispusimos a ver qué se terciaba en el pueblo americano de la lluvia de cenizas.


Regreso a Silent Hill

Que volverían a ese lugar impío estaba claro, que los mecanismos que iban a llevar allí a los personajes serían forzados y un poco ridículos... lo daba por hecho. La falta de Roger Avary en el guión es un lastre, y que lo escriba Bassett en solitario pueda que sea otro lastre. Y en general todas las ideas preconcebidas (contando que no conocía los hechos del juego en que se basa, solo jugué al primero y al, en mi opinión, aburridísimo The room) se reflejaron en la película con precisión milimétrica.

Sí, sale Sean Bean otra vez. ¿Habrá aprendido ya qué hay que decirle al dios de la muerte?

Lo cierto es que con las cosas tan horribles que había oído sobre esta secuela, puede que mis expectativas fuesen tan bajas que lo terrible de la peli no me afectase, como si ya estuviese vacunado; pero lo cierto es que, aunque me pareció una mala película, era relativamente visible. El problema está en el texto. El guión de Silent Hill 2: Revelación es espantoso: las escenas se suceden sin ningún sentido, como en una especie de popurrí místico de acciones alocadas; los personajes son estúpidos, poco creíbles y sin carisma; las líneas de diálogo están afectadas (todas) de la misma falta de personalidad, provocando que todos los personajes se expresen de la misma forma... Es realmente horrible. El argumento, es verdad, ya no era especialmente bueno, pero es que el trabajo que se ha hecho por encima lo rompe más, lo desmerece... lo mutila y abandona en un rincón para que lo devoren las hienas. O las enfermeras. Y luego, ya procesado, lo ofrecen al espectador final. No hay nada que salvar de ese guión.

Basset y el mal cine

El director hace un cine de calidad muy dudosa (por lo que veo en Filmaffinity), pero relativamente entretenido y siempre cortado por el mismo patrón. Es un cine de historias un poco rocambolescas pero sin alma. Le gusta juguetear con las cámaras, darse paseos frenéticos alrededor de los personajes, jugar con la luz y con el humor, con una fotografía sucia y plagada de detalles. Y me gusta cómo lo hace. No tengo ningún problema con cómo planea Bassett las escenas. Pero... ¿y sus guiones?

Hay escenas que podrían sacarse de la peli para que no se viesen empañadas por las demás. Una pena.

Hasta ahora he visto dos películas de Bassett, esta que nos ocupa y Solomon Kane, y a grandes rasgos las dos comparten las mismas fortalezas y debilidades; y las dos tienen a Bassett como director y guionista. Si en ninguna de ellas ha conseguido interesarme por lo que me quiere contar, si en ninguna ha conseguido crear personajes diferenciados, si ninguna ha conseguido unas críticas mínimamente aceptables... ¿por qué no contratan a un guionista? No creo que Bassett sea tan mal director como comentaron algunos. Creo, de hecho, que hace un trabajo aceptable para esta clase de películas. Pero está claro, creo, que con el bolígrafo, el teclado, o lo que use... no sirve. No vale. Lo siento, es así.


Nota: 3,5.  La película podría ser mucho peor, pero el guión hace todo lo posible por no dejar de ella más que unas cenizas humeantes. No se puede sacar de ella más que una buena banda sonora, una fotografía sucia pero conseguida y una dirección aceptable. Sean Bean intenta, sufridamente, salvar una nave que estaba hundiéndose antes de salir de puerto, pero al menos ya tenía una carrera profesional hecha. Menos mal que Adelaide Clemens y Kit Harington se abrieron camino por otros lados, ella a través de Parade's end y Rectify, él a través de Juego de tronos.

Otras películas de Michael J. Bassett:
Solomon Kane.