Google+

martes, 3 de septiembre de 2013

La mano que mece la cuna - Curtis Hanson

Tras una revisión ginecológica de dudosa profesionalidad, Claire Bartel denunció a su ginecólogo por acoso. Abrumado por una oleada de denuncias, el doctor Mott decidió suicidarse, dejando sola a su mujer. Como consecuencia de esto, la señora Mott perdió al bebé que esperaban.

Y ahora los Bartel necesitan una niñera.




Curiosamente, esta fue una de mis películas favoritas de niña. Siempre que la echaban en la tele, buscaba la forma de poder verla. Me encantaba la maldad subyacente en Rebecca de Mornay, junto a ese aire angelical. Adorable. Como me tocó hacer mil horas extra y no siempre cuadraban bien los horarios con Carlos, aproveché para ver algunas películas que a él no le interesaban especialmente. Esta es una de ellas. Ha sido un digno entretenimiento aunque no es tan buena como recordaba. Y sin enrollarme más... ¡dentro reseña!


Los personajes:
- Claire Bartel (): desbordada por una niña de seis años, un bebé, un asma crónico y la cercana apertura de su próximo negocio, Claire necesita urgentemente una niñera.
- Michael Bartel (): ingeniero que pasa demasiadas horas fuera de casa, Michael adora a su familia.
- Emma (): con seis años, la primogénica de los Bartel está completamente conquistada por su nueva niñera, Peyton.
- Peyton (): tras perder a su marido y a su bebé en un corto espacio de tiempo, Peyton está completamente desequilibrada y decide infiltrarse en la familia que destruyó su idílica vida.
- Solomon (): con una minusvalía psíquica, Solomon empieza a trabajar en casa de los Bartel haciendo pequeñas chapuzas.



Los actores:
- excepto Matt McCoy, que no me convenció en ningún momento, el resto de actores están genial. Ernie Hudson borda un papel difícil como Solomon. Annabella Sciorra, de la que siempre me acuerdo por Más allá de los sueños, es la perfecta ama de casa torturada por la niñera y todas las obligaciones del hogar. Y Madeleine Zima es adorable. Mira que a los guionistas les cuesta hacer una niña pequeña que no sea insoportable pero esta vez lo han conseguido. Entre el guión y la actriz, han hecho de Emma un personaje al que es imposible no querer.
La mejor de todas, por supuesto, es Rebecca de Mornay. Interpretar a Peyton no es fácil. Dar credibilidad a esa dulzura y encanto par dos minutos después sacar un arranque de ira no es sencillo pero la actriz supo trabajar bien el papel y convertir a su personaje en una de las malas malísimas más míticas que recuerdo.


El guión:
- aunque muy bien planteado y con una trama que se aprovecha a sí misma de principio a fin, el gran problema del guión son las crisis de ritmo. No se hace entretenida de ver. Y es una pena porque tiene muchas cosas muy bien pensadas pero no dan en el clavo.
Una de los puntos fuertes del guión es que, a pesar de que Peyton es la mala y todos lo sabemos desde el principio, hay una parte de ti que no puede evitar sentir compasión por tal arpía. Porque es una mujer que lo ha perdido todo: su marido, su bebé, su estatus... ¿qué tiene que perder una persona a la que ya no le queda nada? Y la locura se hace cada vez más patente según avanza la película.
Otro gran detalle del guión es como Peyton hace encajar todos y cada uno de sus pasos: un pequeño detalle que parece no tener importancia cobra todo el sentido veinte minutos después. Su despiadado plan está tan bien pensado que cada paso parece llevarla hacia el éxito más rotundo.

Pena de crisis de ritmo porque hubiese sido una gran película sin ellas.



La dirección:
- muy del estilo "dirección hecha en serie por Hollywood". Tiene algunos puntos interesantes, como los juegos de luces dentro de las casas o los planos tomados desde alturas pero me temo que es una dirección hecha para no distraer al espectador de la obra. Una dirección suficiente como otras tantas.


El vestuario:
- toca destacar este punto. El vestuario está bien pensado a muchos niveles. La ropa de Peyton cambia pero siempre tiene una elegancia de la que Claire carece. Claire, que si pudiese llevaría parca, vaqueros y zapato bajo todos los días.
Solomon, que viste como el niño que realmente es y Marlene, amiga del matrimonio, que viste como un uniforme militar los trajes para altas ejecutivas.
Y Emma, cuyo vestuario la hace aún más adorable.
Sin duda, uno de los puntos fuertes de la película.

Nota: un 6. No es un peliculón pero tampoco es una mala película. Tiene defectos pero no deja de ser un digno entretenimiento.