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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Sharknado - Anthony C. Ferrante

El tráiler de Sharkado ya lo daba todo, y es que estaba todo dicho: "Sharknado", tiburornado. ¿Qué podía salir mal?

Que nos íbamos a topar con una película malísima era algo que sabíamos desde el tráiler, que ya daba cuenta de esa retorcida muestra de cine de serie B con el sello de cutrerío garantizado de Syfy, que aseguraba también (según nos enteramos mientras veíamos la peli de mano de una verdadera experta en cine B del malo, Bea) un horrible intento de explicación científica. Pero al contrario que con Silent Hill 2, la otra película malísima que reservamos para las vacaciones, con Sharknado esperamos que el marcador diese la vuelta y que el producto acabase en el lado de las genialidades involuntarias.


Casi...

Estuvo a un paso de dar la vuelta. Sharknado es una película entretenida y a menudo hilarante, con un reparto lamentable que seguro que podría mejorarse haciendo una selección de grupos de teatro de instituto. Seguro. Seguro-seguro. Ferrante y su equipo tienen el acierto de hacer que la película se ría de sí misma la mayor parte del tiempo y, de hecho, los momentos más olvidables de la película son aquellos en los que intenta teñirse con un velo de seriedad. ¡Que es una película sobre un tornado de tiburones, señores! Dejad la seriedad para otra ocasión, por favor.

Sharknado arranca en altamar, ya en harina, con el tornado dirigiéndose contra un barco. ¿Cómo iban a esperarse los marineros que surcando el aire se iban a encontrar el mogollón de tiburones? 20 000 tiburones, nada más y nada menos, a lomos de 3 tornados que se dirigen hacia Los Angeles, dispuestos a no dejar nada en pie.

Lo peor de los 90 de nuevo en un producto de ¿primera? ¿segunda? ¿Última? ¿Llegan las categorías a Sharknado?

En Los Angeles tenemos, por supuesto, a nuestros (no) carismáticos protagonistas liderados por Fin Shepard (Ian Ziering, recién revivido desde Sensación de vivir), que junto a sus compañeros de aventura irá a salvar a su exmujer, April Wexler (Tara Reid, que sigue viva pese a todos los pronósticos).

Lo esperable y lo impensable

Hay ciertas cosas que funcionan en Sharknado con el encanto de lo esperable que son siempre estas películas. No hablo solo del cutrerío que lo baña todo, algo también muy representativo del género: hablo de los arquetipos que definen a los personajes, como ese Fin Shepard al que solo le falta llevar tatuado «héroe» en el pecho, de esa tía buena que es Nova Clarke (Cassie Scerbo) y que lucen sexualmente de forma completamente exagerada o de April Wexler esa mujer que dice odiar al protagonista (ha rehecho su vida y todo) pero que sabemos que babea al verlo.

Son todo tópicos, pero en un divertimento como Sharknado funcionan. Porque los creativos saben que el guión es malísimo, el director sabe que la película es lamentable y los actores saben que están dando vida a algunos de los personajes más tristes de 2013. Y ese conocimiento de la propia miseria le da gracia al conjunto.

Los exotécidos (peces voladores) según Syfy.

Además, a ese encorsetamiento tan previsible que hace gracia... se une el absurdo más improbable, tan inimaginable. Es verdad que no suelen llegar a este punto demasiado a menudo, pero es que hay escenas realmente impactantes de puro absurdo: como los tiburones boa, que arrastrándose por el suelo engullen a sus presas a ser posible sin tocarlas con los dientes (refiriéndome a personas como presas, que no a sardinas). Es un espectáculo muy curioso. Pero es otra escena la que se lleva la palma. Uno podría pensar que la primera vez que vio saltar a Ian Ziering con una motosierra hacia la boca de un tiburón y siguió la trayectoria de su salto mientras el escualo caía partido longitudinalmente en dos mitades perfectas, lo había visto todo. Pero se equivocaba. Esa escena fue la antesala. Fue el primer beso de Sharknado, que se reservaba lo verdaderamente fuerte para el final: Nova Clarke ha sido engullida hace un cuarto de hora por un tiburón, cuando la pobre chica se cayó desde un helicóptero (al que no le afectaban las fuertes corrientes de aire del tornado, que según se ve tiene un aire selectivo que solo desplaza tiburones. No comments). Al final de la película, Fin Shepard repite salto, motosierra en mano, y es engullido por el condrictio. Y cuando tras los chorros de sangre del vientre del tiburón asoma la motosierra, y su cuerpo se abre como... vamos a decir como un ojo, de su seno salen Fin.. ¡y Nova! Que está un poco desmejorada pero relativamente lozana todavía. Espeluznante. Qué derroche de talento, casualidad y deseo de sorprender.

Algunos se sorprendieron porque "mucho tuit y muy poca taquilla". ¿A casi 10 pavos el cine? ¿Sharknado? ¿Un telefilme? ¡¿Sorpresa?!

Nota 2... o 6,5: Sharknado es una película de 2. Falla en todo menos en resultar entretenida. Pese a todo, es un pasatiempo bastante divertido... como una comedia funcional y aceptable. Para los que disfrutéis del género, queráis pasar una tarde desenfadada riéndoos con escenas salidas de las mentes más enfermas, Sharknado os proporcionará una hora y veinte de carcajadas moderadas y sorpresas completamente increíbles.